Solo quiero desearles Feliz San Valentín, este capitulo estuvo listo el 13 pero varias cosas pasaron entre ellas que la mami de mi betha estuvo enferma ese día, (Are de corazón espero que tu mami ya este mejor) 3, entonces empece exámenes de fin de semestre y se complico la subida pero al fin soy libre y espero tener mas tiempo de escribir y actualizar semana a semana pronto para no dejarles el mal sabor de esperar mucho jiji.
LA CITA PERFECTA
Sirius se había estado preparando para este día, pues él nunca había tenido una cita real tampoco, él ligaba donde fuera y sin mayor compromiso, las chicas prácticamente se le lanzaban y solo tenía que ser encantador, pagar unas cuantas copas y dejarse llevar para tener a cualquiera, pero Minerva McGonagall no era cualquiera. Ella era la mujer que lo traía arrastrando la cobija y tenía que darle la mejor cita de su vida para lograr que ella aceptara ser su novia, necesitaba algo muy romántico, único, espectacular, necesitaba un milagro, se decía a sí mismo con profunda preocupación.
Analizo sus posibilidades y como el gran genio travieso que era hizo una pregunta "discreta" en uno de sus cursos mayores de DCAO, los de séptimo eran chicos casi todos sexualmente activos o algunas ideas sobre romance tendrían.
—¿Cuál sería su cita de San Valentín perfecta? — había preguntado como si nada al iniciar su clase, y los estudiantes confundidos no supieron que contestar, se miraban entre si y murmuraban sus posibles respuestas, pero no se atrevían a hablar.
—¡Vamos! No creo que no tengan alguna idea sobre como tener una cita de San Valentín. No sé. Algo que se les ocurriría o que desearían hacer con alguien especial— dijo algo frustrado.
Una tímida mano se levantó, el animago miró a la chica que venía pegada a esa mano y arqueó una ceja cediéndole la palabra.
—Dime, Ackerley.— La chica paso saliva y habló con lentitud mirando sus manos primero.
—Bueno yo... — Volteo a verlo con duda. —¿Esto tendrá validez en el examen?
Sirius rodó los ojos fastidiado.
—Malditos Ravenclaw— se dijo internamente
—Esto es solo para animarnos por las próximas celebraciones. No sean tan rígidos. — respondió buscando hacer que se relaje el ambiente de jóvenes nerviosos y lujuriosos en algunos casos.
La chica suspiró y volvió a hablar con esa pausada forma que desesperaba a Sirius que a estas alturas ya estaba arrepentido de haber preguntado.
—Bueno yo creo que me gustaría pasear con mi novio por Hogsmeade de la mano y no sé, tomar algo en el salón de Té de Madame Tudipié, luego ir a uno de esos conciertos de trovadores callejeros, y acomodarnos en el césped con una manta y ver el atardecer en el parque algo así— dijo sonrojada callándose al darse cuenta como los amigos de su novio lo molestaban.
—Bien… ¿Alguien más? — Preguntó a los chicos mientras se frotaba las manos como símbolo de que las cosas se empezaban a poner buenas y algunos de ellos más animados levantaban sus manos para comentar lo que querían hacer con sus parejas, muchos coincidían con la descripción de Lisa Ackerley, sobre lo que sería una perfecta cita, otros sugerían ir a comer dulces a Honeydukes, las tres escobas, un picnic junto al lago, una cena en la torre de astronomía en fin un sin número de sugerencias y comentarios de cómo hacer especial una cita que al animago se le antojaron puras chorradas, pero ya que había iniciado ese debate haciendo que todos se alborotaran, captó un par de ideas y desechó el resto. Ahora estaba preparado para darle a Minerva el mejor día de San Valentín de su vida.
De vuelta a la realidad, tenía la mano de Minerva en su brazo y la cubrió con la suya mientras buscaba la mirada de la animaga y le sonreía cálidamente, notando un suave rubor en sus mejillas.
—¿Te gustaría hacer algo en especial, Mine?— Preguntó con voz tenue, ella negó y devolvió la sonrisa con timidez.
—No realmente. Creo que dejare que me sorprendas, Sirius. — Le respondió jovial mientras llegaban a la entrada del pueblo juntos causando que muchos de los estudiantes comentaran la curiosa "cita de los profesores".
—Vaya esto será muy comentado en el colegio— dijo Minerva algo nerviosa, al notar las miradas sobre ellos.
—Pero no estamos haciendo nada malo ¿verdad?— Preguntó preocupado Sirius no quería meter en líos a su pelirroja y empezando a temer que algo podía pasar si estaban juntos.
—No... no, la verdad es que no existe ningún impedimento para que dos profesores salgan y se relacionen de alguna forma— las mejillas de la profesora se pusieron muy encendidas al darse cuenta de lo que había insinuado, pero él con una leve presión en su mano llamo su atención, ese gesto tuvo un efectivo efecto en Mine que lentamente alzó la mirada hasta topar con los ojos del animago, quien le guiño un ojo coqueto haciéndola reír.
—Vamos. Reservé una mesa en el Salón de Té, pero Mine no quise que estuviéramos rodeados de nuestros estudiantes, así que pedí que fuese privado y Madame Tudipié nos concedió una mesa muy especial— con un mirada divertida al ver la cara de extrañeza que la animaga puso, la guió a la parte de atrás de la tienda y con su varita hizo descender unas escaleras especiales, le tendió la mano para ayudarla a subir hasta el tejado de la tienda donde encontró una mesa para dos muy linda, con un mantel blanco y ribetes dorados en los filos y un ambiente decorado con flores de diversos tipos que tenían en conjunto una forma armoniosa, cayendo como en cascada dando un ambiente romántico e único.
Minerva jamás había visto tantas flores juntas y nunca había visto Hogsmeade desde esa altura y con ese ambiente tan cargado de magia, se sentía tan especial que puso ambas manos sobre su corazón que latía desbocado de emoción.
—Sirius esto es… ¡Hermoso!— Al acercarse a la mesa vio como la vajilla también era dorada y blanca, que contrastaba con lindos corazones de pétalos de tosa roja esparcidos por toda la mesa y se completaba con dulces de varios tonos desde rojo hasta blanco en degrade que estaban tanto para adornar la mesa como para tentar a los comensales.
Sirius se paró tras la silla que ella ocuparía para indicarle que se sentara, la acercó a la mesa con galantería, con ágil movimiento le acomodó la servilleta sobre el regazo y se sentó en la silla opuesta con una sensación en el pecho lleno de nervios, alegría, emoción y preocupación. Todo se le mezclaba. Esperaba estarlo haciendo bien o echaría todo a perder, aunque el rostro de la pelirroja daba a notar que estaba muy complacida con sus gestos hasta ahora.
Oyeron un plop que los alertó de la presencia de un elfo, el mismo que tras una reverencia se presentó.
—Bienvenidos al Salón de Té de Madame Tudipié, soy Biscuit su elfo asistente y esta área es la preferencial de la casa, solo muy pocos tienen acceso a ella, por lo que ustedes son nuestros clientes especiales el día de hoy— dijo con una solemnidad que a Minerva se le antojo muy repipi, pero adorable. No podía parar de sonreír. Mientras Sirius sentía que le sudaban las manos de los nervios y tenía que limpiárselas cada cierto tiempo en el pantalón para sentirse más tranquilo.
—Bien, Biscuit, ¿Por qué no nos das la cartilla de la casa y nos dejas unos minutos para elegir que tomaremos? — sugirió el animago y el elfo asintió y con un chasquido apareció frente a cada uno la cartilla en forma de Cupkey gigante con decoraciones en rosa chillón muy dulzones para el gusto de Black, quien al verlas se arrepintió de haberlo pedido, a los pocos segundo el elfo se disculpó y desapareció para dejarlos elegir su pedido.
—Veamos, ¿Qué te gustaría tomar, Mine?... he oído que el té de Loto blanco es espectacular aquí. — Eso se lo escucho a unas chicas en un corredor pero no contaría jamás que andaba de cotilla buscando información para sorprender a su acompañante.
—Se oye interesante, creo que pediré ese, y un cupcake de red velvet y chantilly con relleno de licor de cereza— dijo Mine mirando expectante al animago en espera de su pedido, él analizaba la cartilla pero se le hacía raro, no era muy dulcero pero si debía pedir algo del menú sería algo fuerte.
—Yo tomare lo mismo y un cupcake de café y cubierta de mocachino, y el relleno de crema de whiskey de fuego.
El elfo apareció a los pocos minutos para tomar el pedido, a los cinco minutos regresó con todo, sirvió en el fondo de cada taza una especie de botón, empezó a verte el agua caliente en ella, al hacerlo poco a poco el botón se fue abriendo, desplegándose una hermosa flor de Loto blanco que tras emanar una delicioso aroma se fue disolviendo suavemente en el agua, dejando solo su dulce fragancia en el ambiente.
Minerva vio encantada el proceso y luego con una brillante sonrisa miro a Sirius agradecida de que le mostrase tal espectáculo.
—Es tan delicado y hermoso— comentó la pelirroja.
—Me alegro de que te gustara, Mine— dijo tomando el té y acercándolo a sus labios algo distraído ante la belleza de su acompañante, por lo que se quemó un poco y bajó rápidamente la taza al plato mientras contenía la palabrota que seguro se le hubiera salido si no tenía cuidado.
Ella lo notó y se preocupó. —¿Estás bien? — Preguntó con discreción.
—Sí, sí solo no creí que estuviera tan caliente— comentó algo avergonzado.
—Oh, ya veo, entonces debo tener cuidado también— una risa suave salió de sus labios y él se relajo mirando lo divertida que estaba. Empezaron a comer sus dulces cupcakes mientras conversaban y ella le contaba lo bien que les había ido en el torneo gracias a sus sugerencias y apoyo, él se sentía orgulloso de que ella hubiera tomado sus consejos y los aplicara tan bien. Mientras la charla se iba haciendo más y más amena terminaron sus bebidas y los dulces y decidieron retirarse.
—Esta solo es una de las sorpresas de hoy,Mine. Pero el día es joven aun, así que espera algunas más— le guiñó el ojo y bajaron de aquella mágica terraza.
Ya otra vez en las calles de Hogsmeade, se dirigieron a la plazoleta donde una banda tocaba música suave e invitaban a bailar a las parejas mientras amenizaban con dulces melodías, Sirius le tomó la mano con delicadeza.
—¿Bailarías conmigo Mine? — preguntó. Ella con una inclinación de cabeza aceptó, se mordió el labio algo nerviosa, pero se había prometido no negarse ninguna experiencia, y si esto era parte de la aventura lo haría.
Bailaron una par de piezas muy románticas y Canuto se sentía en las nubes, tenía a la mujer que amaba entre sus brazos y podía bailar con ella sin que nada en el ambiente se arruinara, mientras la pelirroja tenía la cabeza apoyada en su hombro y el olor de su colonia la tenían embriagada de placer, en sus mentes ambos tenían un debate.
Él sentía que está era la mujer de sus sueños y no quería dejarla ir, dejaría todo por Minerva, todo y a todas las tipas que pudiera llegar a tener, si solo ella le daba la oportunidad, sería un cachorrito a sus pies, el perro se volvería fiel y se dejaría domesticar sin dudar.
Ella podía oír el rápido palpitar del corazón del animago, que latía con fuerza, la seducía y emocionaba de igual manera, sabía que él sentía algo por ella y meditó lo que le hacía sentir él, pensó en Severus, en James siendo amigo tan cercano de este hombre, en cuán difícil sería para ambos empezar una relación apenas conociéndose pero sintiendo cosas tan fuertes, la música era perfecta para dejarlos estar en sus pensamientos pero manteniéndolos juntos.
Tras el tercer baile y un tanto reticentes se separaron y caminaron por la plazoleta de la mano, Sirius sentía que le faltaba valor para lo que quería hacer, pero la belleza de la animaga era tal que apechugo y se dispuso a dar el paso que necesitaba con tantas ganas dar.
—¿Sabes, Minerva? Estos meses en los que no te vi fueron muy duros y te extrañé muchísimo, creo que de tanto extrañarte mi cuarto tiene un circulo en el piso, pues daba vueltas por la habitación pensado en como estarías o que andarías haciendo— encogió un hombro como para restarle importancia mientras no apartaba la mirada a sus zapatos que en un momento así le parecieron tan interesantes. —En fin creo que entre todas esas vueltas me di cuenta de que jamás he extrañado así a nadie en esta vida ni siquiera a mis mejores amigos y tu sabes que ellos son importantes para mí— ella asintió pero se estremeció ligeramente al recordar a los amigos de su acompañante.
Él se dio cuenta y se puso serio.
—Bien, en realidad me di cuenta de que uno solo extraña así a alguien que es muy importante en su vida, y bueno yo… me di cuenta de que no quería estar lejos de ti sin verte, ni poder hablarte, ni darte ese beso en las mañanas, aunque sea en la mejilla mi hermosa Minerva, entonces me di cuenta de que me encantaría poder verte sin presión, ni miedo a lo que los demás digan, es decir yo quería pedirte, que … —tragó grueso, de pronto tenía la garganta seca y se sintió algo mareado.
—Lo que trato de decir es…—respiró profundo y se dejó llevar por la emoción —me preguntaba ¡si tú, mi bella Mine, si… podemos salir tu y yo, ya sabes si tu… querías… ser… mi … novia! — se preparó para carcajadas por su bochornoso desempeño o algún comentario que denotara que estaban enojada con él, pero nunca llegaron y cuando por fin logró mirar a la mujer a su rostro, notó un par de lagrimitas que no espero ver. La había cagado y en planos mayores, ella diría que no.
—Yo… este… Sirius yo… —empezó a hablar la pelirroja, pero de los nervios él se adelantó.
—No te preocupes sé que no soy la gran cosa para ti, Mine. Perd…— pero no llegó a terminar de hablar pues la pelirroja estaba apoyada en sus hombros y parada de puntitas dándole un casto beso en los labios, que lo dejó sin palabras.
—No hables tonterías, Black. Si me hubieras dejado terminar de hablar, habrías escuchado que creo que eres muy dulce y afectuoso y que me encantó lo que hiciste por mi hoy, por lo que creo que mereces una oportunidad para demostrarme que eres el hombre que necesito a mi lado.
Ella aun tenía sus manos en los hombros de él, y Sirius no salía de su asombro, había sentido los delicados labios de Minerva McGonagall sobre los suyos y no podía creérselo.
—Entonces, mi dulce princesa ¿Qué decides? — preguntó aun nervioso.
—Bueno creo que ya te respondí, Sirius. Pero si necesitas que sea más clara, entonces déjame decirte que… Sí, que acepto ser tu novia, y que quiero arriesgarme a una relación contigo porque quiero confiar en que tú puedes hacerme feliz. — comento Minerva con las mejillas encendidas y los ojos algo húmedos conteniendo lagrimas de felicidad.
Entonces, los azules ojos del animago se iluminaron de emoción, y la abrazó con todas sus fuerzas, acercando su rostro al de ella, poco a poco hasta rozar sus labios con los suyos y sentir el cálido aliento de su novia acariciar su piel.
La música no había cesado y aun la podían escuchar era tan perfecto el ambiente que ambos sucumbieron a un beso que lejos de ser desesperado estaba cargado de sueños y necesidad, la necesidad de ambos de sentir que ese amor podía perdurar y que eran correspondidos en sentimientos.
Para Sirius nunca un beso fue tan puro, y carente de maldad, nunca había sentido que compartía su alma tan solo con unir sus labios, y sintió su cuerpo hormiguear de la magia que tenía el momento, deslizó su mano tras la nuca de ella en un beso que no quería terminar, pero el aire se escapaba de sus pulmones y era poco lo que podía hacer ante eso, se separaron tan lentamente que aun podían sentirse aun estando ligeramente lejos.
Los ojos de Minerva permanecían cerrados, mientras Black los abrió observando cómo su rostro sonrojado y delicado estaba en absoluta calma frente a él. Los labios rojos y voluptuosos por la fricción y un mechón que resbalaba delicadamente sobre su ojo derecho y topaba las pequeñas pecas de su nariz, lo acomodó tras su oreja y besó con dulzura sus parpados y ella regresó a la realidad.
Lo miró algo nerviosa.
—Debes entender que yo… bueno… yo... — soltó un suspiro para coger fuerza y poder hablar, —Tú más que nadie sabes lo que pasó en mi vida y lo que me ha afectado, pero quiero ser una mujer normal, Sirius. No quiero seguir dejando que la vida pase y no poder sentir nada por nadie, solo me gustaría que entiendas que para mí es difícil reaccionar como las chicas que estás acostumbrado, yo necesito adaptarme primero a… ti— se miró los pies algo nerviosa pues no quería arruinar el momento.
La veía balbucear asustada y le acarició la mejilla. Una suave melodía de guitarras y una voz masculina arrullaba el ambiente entonando una canción que al animago se le antojó perfecta para su pelirroja, la tomó de la cintura mientras se mecían suavemente, le cantó mientras rozaba sus labios y acariciaba su mejilla con su nariz, aspirando el perfume de Mine y sintiendo que no querría estar en ningún sitio más que en el aquí y el ahora.
Regálame tu risa
Enséñame a sonar
Con solo una caricia
Me pierdo en este mar
Regálame tu estrella
La que ilumina esta noche
Llena de paz y de armonía
Y te entregaré mi vida
Cerró los ojos y confesó lo que su corazón guardaba.
—Tengo miedo de romper tu frágil corazón pero sé que puedo darte todo de mí para tratar de reparar esas heridas de tu pasado.
Haces que mi cielo
Vuelva a tener ese azul
Pintas de colores
Mis mañanas solo tú
Navego entre las olas de tu voz
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Tú, y tú, y tú
—Sé que no soy perfecto, no te llego ni a los talones, pero realmente siento que no podría amar a nadie más como te amo a ti Mine. Le has dado a mis días una luz que jamás ha tenido, y me vuelves un mejor hombre cada día. Por ti quiero superar cada día mis miedos y lograr convertirme en el hombre que mereces.
Enseña tus heridas y así la curará
Que sepa el mundo entero
Que tu voz guarda un secreto
No menciones tu nombre que en el firmamento
Se mueren de celos
Tus ojos son destellos
Tu garganta es un misterio
Haces que mi cielo
Vuelva a tener ese azul
Pintas de colores
Mis mañanas solo tú
Navego entre las olas de tu voz
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Tú, y tú, y tú
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Tú, y tú, y tú
—Quiero que esta relación vaya a tú ritmo, que se seas feliz a mi lado, porque tú ya me haces muy feliz, Minerva.
No menciones tu nombre que en el firmamento
Se mueren de celos
Tus ojos son destellos
Tu garganta es un misterio
Haces que mi cielo
Vuelva a tener ese azul
Pintas de colores
Mis mañanas solo tú
Navego entre las olas de tu voz
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Y tú, y tú, y tú
Y tú, y tú, y tú, y solamente tú
Haces que mi alma se despierte con tu luz
Y tú, y tú, y tú
Las últimas melodías de la canción le permitieron cerrar con un beso muy cálido que poco a poco se profundizó, mientras la pelirroja se rindió a sus miedos y olvidando todo lo que la atormentaba hasta hace unos minutos, sintiendo que estaba dando un paso que su alma le pedía dar.
—Si Sirius, quiero ser feliz junto a ti, quiero vivir junto a ti este amor, y juntos crecer y ser mejores, gracias por darme el tiempo que necesito para poder avanzar y solo ten paciencia conmigo pues aun me cuesta dejarme llevar, pero te prometo intentarlo con todas mis fuerzas por ti— la mirada de profundo amor del animago la hizo sonreír y lo abrazo con cariño temblando un poco de los nervios, el beso su frente y la apretó mas contra su pecho mientras le dijo al oído con un susurro.
—Prometo cuidar de ti y de tu corazón mi dulce Mine, te amo y quiero hacer lo mejor para ti— ella asintió y poco a poco se separaron hasta estar tomados de las manos, él le dio un último beso en los labios y empezaron a caminar hacia el centro del pueblo.
—¿Crees que podamos pasar por Honeydukes? — preguntó a su ahora novio, y pensar en que él era su novio la hizo sonrojar cosa que no pasó desapercibido por el animago.
—Es que quiero comprarle algo por San Valentín a Pomona y para Amycus — se explicó la pelirroja, mientras Sirius al oír el ultimo nombre se tensó un poco, pero bueno el ahora era su novio y el otro un simple amigo, trató de razonar, por lo que asintió y la guió de la mano hasta la mentada tienda donde hicieron varias compras.
Entre lo que compraron estaban dulces de piña con licor de malta que le gustaban a Pomona, y las manzanas confitadas que le encantaban a Amycus, fresas bañadas en chocolate blanco que Minerva adoraba y una paleta multi sabores que le llamó la atención a Sirius, era una versión nueva de las grajeas de todos los colores, mientras la chupabas te iba presentando un sabor diferente por un minuto, y pasaba al siguiente sabor pero nunca sabías que sabor te iba a tocar por lo que era un riesgo chuparla y como todo buen travieso y curioso el animago se aventuró a comprarla.
Caminaban de regreso al Colegio tomados de las manos mientras conversaban, pero había algo que Sirius le quería contar a Minerva antes de que su relación avanzara pues sabía que si quería que la relación fuera sincera debería empezar por ese peludo detalle, y es que nadie aparte de sus amigos sabía que el mayor de los chicos de la casa Black era un animago no autorizado.
La llevó hasta el lago y llamo a Kreacher, que con algo de hosca actitud les preparó una manta y una cesta con el almuerzo que consistía en una variedad de carnes que fueron asando poco a poco mientras las iban consumiendo. Todo le parecía a Mine muy divertido jamás se le ocurría comer cosas así pero además de deliciosas se le hizo novedoso.
Cuando estuvieron llenos Sirius se aclaró la garganta y mirando a la pelirroja a los ojos habló un poco nervioso.
— Princesa, mi último regalo del día de hoy, la franqueza, pues quiero contarte algo de mí que solo tres personas en este mundo saben— ella lo miró sin comprender pero se sentó recta y se predispuso para escuchar, se le hizo raro cuando por el contrario él se puso de pie, parándose frente a ella la miró y le dio una última indicación. —Mantén la mente abierta ¿sí? — dijo con nerviosismo patente en la voz.
Frente a ella se transformó en un perro negro de gran tamaño, y ella se hizo para atrás algo asustada, mas por sus instintos felinos que por el miedo en sí a ese cambio, lo miro con ojos como platos y le dijo aun con sorpresa destilando en su voz.
—¡Eres un animago!
Veamos hasta aquí la parte medular de la cita, ahora vienen las confesiones jejeje y veremos qué dirá Sirius cuando sepa que Minerva es una gatita, eso solo lo saben Albus, Severus, y Pomona, ni siquiera Amycus lo sabe pero veremos qué dirá Canuto o si la perseguirá hasta los arboles cuando la vea transformarse también o si ella tiene valor para decírselo Jeje
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Por si quieren saber que canción suena es la de Pablo Alborán - Solamente Tú
Feliz San Valentín de nuevo aun que atrasado jeje y gracias a aquellos que leen este fic, lo escribo con cariño aunque mi ortografía no sea la mejor espero lograr transmitirles esa magia que se dan entre estos personajes :3 déjame tu review con la crítica o que crees que pasara ándale o mato a algún personaje… ok no… pero estaré limpiando mi arma por si no veo reviews jajaja ;)
