Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD
Demasiado tiempo... hoy si que me excedí pero siendo sinceros, ya pensaba hasta cerrar la cuenta n.n pero algunos reviews que decían que aún leen hicieron estragos en mi conciencia y terminaré... de verdad aunque ya nadie de los que empezaron a leer anden por aquí xD... ahora sí cumplo porque el siguiente capi ya está listo...
Ya habían pasado casi dos meses desde que los habían regresado al colegio sin explicación alguna, no sabían si habían atrapado a los que intentaban hacerles daño y por más que preguntaran ni siquiera Teddy se había comunicado con ellos, solo Sirius aparecía cuando Harry lo llamaba y solo decía: "estoy bien" mostraba una parte de la casa y desaparecía. Las clases con Dolores Umbridge no habían cambiado ni un poco, la vida en el colegio era aburrida, lo único que valía más o menos la pena eran las clases del E.D.
Era un sábado fresco, faltaban solo un par de días para las vacaciones de pascua, todos descansaban bajo un árbol en el jardín cuando Ron llegó corriendo, estaba aterrado y apenas respiraba.
- ¡Ginny se volvió loca! - anunció, se dejó caer junto a Rose que automáticamente lo abrazó.
Hermione estaba por regañarlo cuando Harry apareció en las mismas condiciones, pero éste se sentó en medio de sus hijos.
- Ginny se volvió loca - asintió mirando a su amigo
- Harry de que...
El muchacho levantó las manos interrumpiendo a Hermione, respiró hondo y miró a cada uno.
- Estaba con... eh... - lanzó una mirada de soslayo a sus hijos
- ¿Cho Chang? - James abrazó con fuerza a su futuro padre, su sonrisa amenazaba con escapar de su rostro - ¿Cuándo dejarás que la conozca?
Harry perdió un poco de color y tragó saliva antes de seguir.
- Sí, sí... la conocerás si queda algo de ella
- ¿Eh? ¿Entonces por fin explotó la pequeña pelirroja? - arrojó a su padre, en un parpadeo estaba de rodillas frente a él sin importarle haber quedado en medio de todos, lo sujetaba de los hombros y sus ojos brillaban
- Estaba con Cho en... bueno no importa donde.
- ¿Qué estabas haciendo? Me debes una charla de padre a hijo... - su sonrisa creció y sus ojos si era posible brillaban más
- Te la daré cuando regreses a tu época y con hologramas si quieres
De repente James se puso de pie de un brinco, se sacudió por un escalofrío y casi aterrado se sentó lo más alejado que pudo de Harry, junto a Hermione.
- No gracias - masculló y no volvió a abrir la boca.
- Bueno, estaba con Cho y solo miré una pequeña figura pelirroja que maldecía... -se interrumpió y miró a Ron - no sabía que Ginny conociera ese tipo de palabras... - prefirió mirar a Hermione, ella debía saber más sobre Ginny - tan de cantina muggle, Cho me besó y...
Rose levantó la mano como si estuviera en clase, por un momento Harry olvidó la sorpresa y el miedo que Ginny le había provocado y sonrió mirando a Hermione en esa joven, le asintió divertido.
- Cho... ¿es la misma Cho que hay que mencionar frente a la tía cuando no se quiere salir?
- Eh... no sé pero se puso más que furiosa
- ¡Sí! - Ron parecía ofendido - yo solo pasaba por ahí y me atacó a mi también, ¿por qué no atacó a Harry?
- Tal vez porque Cho intentó cubrirse contigo
- La profesora McGonagall -murmuró Albus.
Guardaron silencio mientras la profesora llegaba hasta ellos, por sus labios formando una fina línea recta, supieron que no estaba ni un poco feliz. Cuando llegó miró a cada uno como si esperara que alguno saltara confesando lo inconfesable. Preguntó por Ginny y cuando no obtuvo respuesta, solo suspiró, los invitó al despacho del director. Ni siquiera preguntaron la razón, todos se apresuraron, quizá tenían noticias.
Casi corrían por los pasillos del colegio y no lo hacían porque la suma inquisidora de Hogwarts podía aparecer en cualquier momento. Cuando por fin pudieron llegar, se encontraron con una escena algo peculiar, Ginny lloraba en brazos de Dumbledore pero la pequeña pelirroja sostenía una varita que seguía arrojando chispas rojas. Ron y Harry se quedaron rezagados mientras los demás entraban. Pero según se acomodaban, la pelirroja no dejaba de llorar y antes de que James y Al terminaran de procesar que su madre lloraba y por como lo hacía, debía ser por algo grave, el hermano mayor en Ron apareció, molesto de acercó hasta el director, puso una mano sobre el hombro de su hermanita y habló.
- ¿Qué tienes? ¿Quién te hizo llorar así? Lo voy a hechizar…
Hermione se adelantó un paso, Ginny podía contra cualquiera, no creía que Dean la hubiera vuelto a hacer llorar después de que James "hablara" con él.
- ¡Oh! -murmuró la castaña, acaba de mirar la ropa de Ginny ¿por qué no llevaba el uniforme? El profesor Dumbledore sonrió levemente.
- ¡Es que miré a…!
Ginny se giró con un mohín, miró a Harry y corrió a él deshecha en llanto, incluso tiró la varita. Se abrazó al moreno ante la mirada atónita de Ron.
- ¿Qué pasa? ¿Me buscaba profesor?
Todos miraron hacia la puerta, donde una pelirroja de ojos castaños entraba curiosa. Ron y los dos Potter miraron boquiabiertos, Hermione parecía pensativa y Harry miró a la chiquilla que se abrazaba a él.
- ¿Por qué? ¿Por qué la besabas en un armario? Si le has dicho mucho a James que no lo haga, fuimos un error ¿verdad? No nos quieres ¡no nos quieres! -del llanto, pasó rápido a la molestia, empezó a golpear a Harry, el chico hacía lo imposible por protegerse, pero cuando volvió a mirar a Ginny y de nuevo a la pelirroja que había vuelto a llorar, bajó las manos y se dejó golpear sin terminar de creer lo que pasaba. -Ahora, me vas a castigar -sollozó
-Tranquila, ya, tranquila -susurró el moreno, la apretó con fuerza y ella se aferró -nadie te va a castigar
- ¡Sí, sí lo vas a hacer!
-Nadie te culpa por lo que hiciste hace un momento, a Ron ni le dolió…
Hermione se apresuró a cubrirle la boca a Ron al verlo con intención de quejarse, empezaba a comprender lo que pasaba.
- ¿Ron? -la pelirroja se separó un poco de Harry, se limpió el rostro con las dos manos - ¿Qué Ron? Yo no le hice nada al tío -hipó un par de veces intentando contener un sollozo -yo me refiero a que el director… -y volvió a llorar
-No entiendo, de veras no entiendo ¿Lily?
- ¡James! -en un grito se soltó de Harry y corrió hacia el muchacho - Al -volvía a llorar, se abrazó a los dos -mi papá… mi… pa-pa-papá me-me… me va a…
-Ya Lils, ni que hubieras explotado media ala sur del colegio, entonces sí que se molestó -sonrió James, Ginny suspiró aterrada, el muchacho le guiñó el ojo. Dumbledore había vuelto tras su escritorio.
-O-ojalá… papito -se soltó de sus hermanos y volvió a los brazos de Harry. Este miró al director que sonreía levemente.
-Si se sientan -una silla para cada uno apareció -les explicaré.
Todos a excepción de Harry, se sentaron, él permaneció de pie abrazado a la pequeña pelirroja que seguía llorando en sus brazos. Mientras el director explicaba sobre el secuestro, los hermanos Potter maldecían, Harry apretó el abrazo, Ginny se puso de pie y abrazó a la niña que por un momento dejó de llorar en Harry y pasó a Ginny.
- Por favor, dile que… que no me castigue -sollozó, Harry empezaba a pensar que era un monstruo.
-Tranquila, pero profesor -Ginny miró al director que estaba serio - ¿por qué llora así? ¿Qué pasó?
-No encontramos a la señorita Chang y la señorita Potter -señaló a la pelirroja que había vuelto a los brazos de Harry -se niega a decirnos algo, cuando le pregunté comenzó a llorar.
James y Albus miraron a su hermanita sin creerlo, Harry sorprendido miraba la cabellera rojiza que se mecía en movimientos casi convulsivos aferrada a él y Ginny fue más práctica.
- ¡Lily Luna Potter, qué fue lo que hiciste!
-Na-na-nada… -sollozó, ahora menos podía hablar, Ginny se tranquilizó un poco e iba a defender a su futura hija cuando ella misma la interrumpió -que… que… no se m-mereciera ese animago…
El comentario de Lily desarmó a todos, la miraron sin entender por completo, hasta donde sabían, Cho Chang no era animago. Fue Hermione quien reaccionó primero.
-Cho no es animago
-S-sí lo es -se interrumpió por un sollozo -es…es… u-u-una zorra
- ¡Lily Luna! -gritó Ginny sin creerlo, Harry solo miraba sorprendido, James y Albus en cambio soltaron tremenda carcajada. La niña se abrazó más a Harry.
-Lily -murmuró Harry, la niña levantó la mirada - ¿dónde está Cho? ¿Qué le hiciste?
Ella volvió a abrazarse a él, pero no contestó. Seguía llorando. Harry iba a volver a preguntar cuando la puerta se abrió de golpe, por ella entró Teddy sudando y despeinado.
-No la encuentro director, ni siquiera con el… -se ahogó con la saliva, sonrió y corrigió lo que iba a decir, no podía informarle al director que tenía cierto artilugio mágico heredado por los merodeadores -hechizo para rastrear que me enseñó Harry -sonrió, el profesor Dumbledore le regresó una sonrisa parecida, pero se borró de inmediato cuando volvió la vista a Harry.
-Necesitamos encontrar a la señorita Chang, cuando Teddy llegó -el director señaló al peliazul que se despeinaba con las dos manos -la señorita Potter la seguía por un pasillo y después se metieron a un aula…
-Cuando entré solo estaba ese pequeño demonio -suspiró Teddy.
- ¡Ey! -exclamó ofendido Harry, era su pequeña niña a quien se refería.
-Estamos a dos días de las vacaciones, los padres de Cho la van a querer ver. Además, si me hubieras hecho caso y hubieras esperado hasta que los llevara a Grimmauld Place, ¡nada de esto habría pasado! ¡Nada! Demonios Lily, ahora tu padre va a matarme, después de que te mate a ti -frustrado se dejó caer en la silla -y no quieres decir nada -escondió el rostro entre sus manos. James y Albus permanecían callados y serios, ellos sabían que su hermanita era de armas tomar, pero su padre también y cuando era por una falta grave, ni siquiera a su pequeña princesita perdonaba y presentían que era algo más que grave.
-Vamos Lily, ¿por qué no lo dices y ya? Nadie le va a decir a papá -dijo Albus, Teddy miró por entre sus dedos, un pequeño rayito de esperanza quería iluminarlo, pero se apagó al ver que la niña volvía a llorar en brazos de un Harry que cada vez comprendía menos.
-Lily -murmuró Harry -tienes que decirnos donde…
- ¿Para qué? ¿Para que vuelvas a besuquearte con esa zorra?
-Basta Lily
- ¡No! -acompañó el grito con una patada al suelo y se aferró a él de nuevo.
-Si no quieres que te castigue y no dices nada…
- ¡No!
-Lily, por favor, en verdad no quiero tener que… tener que… vamos Lily -Teddy hablaba entre sus manos, un escalofrío lo recorrió -por favor.
La pelirroja negó.
-Maldita sea Lily -se paró de un brinco -ahora que estás bien, el mensaje a tu padre fue enviado y…y ya puede actuar ¡demonios niña!
-Teddy, tranquilízate
-Profesor, cuando se pone en ese papel, solo hay una persona que la puede convencer y… en verdad no tengo demasiadas ganas de mirarlo, le gusta que sus órdenes se cumplan al pie de la letra -echó un vistazo a Harry que aún abrazado a Lily, arrugaba el entrecejo.
-Pues lamento decirte que vas a tener que hacerlo, no podemos permitir que la señorita Chang falte a sus vacaciones de pascua y me sentiría muy mal si uso veritaserum en una niña.
-Yo no -sonrió Teddy, se acercó hasta el director, ignoró las protestas de Harry y Ginny. James se había acercado junto con Teddy, él sabía quién podía hacer que su hermanita hablara y no estaba seguro de quererlo ahí.
-Es mi hermana, se podría decir que es mi responsabilidad, yo puedo darle el veritaserum
- ¡James Sirius Potter!
-Lo siento linda -James le sonrió -pero si entendí bien a lo que Teddy se refería, no es recomendable que lo haga. -Lily tiene un berrinche y no lo va a dejar…
-No sin el trasero calientito al menos -susurró Albus, que miraba con una mueca a Harry.
El muchacho que había estado mirando a Lily, que se acababa de quedar dormida de pie abrazada a él, levantó la mirada hacia su futuro hijo.
-Sí, él pudo venir desde un principio en lugar de mandarme a mí pero no lo hizo porque sería según dijo demasiado invasivo y en un principio podría haberlos asustado. Me explicó que dos cuerpos no podían ocupar el espacio destinado al otro y por eso si él retrocedía tendría que ocupar el cuerpo de… -señaló al adolescente que acababa de dejar a Lily en un sillón, él se giró curioso.
- ¡Qué!
Gritaron todos al mismo tiempo.
-Dijo que sería doloroso porque el cuerpo adolescente crecería de forma acelerada ya que el cuerpo más poderoso dominaría. Se hace con una poción, es lo que he estado reuniendo por si se necesitaba, pero para ello, Harry debía estar de acuerdo y ser en verdad necesario. El tiempo que él pasara aquí sería de acuerdo a la cantidad de poción que beba -señaló a Harry, él sin creer lo que escuchaba se había acercado, sus ojos brillaban de una forma que Hermione y Ron conocían perfectamente y no estaban seguros de apoyarlo por completo.
- ¡No!, no, no, no, no. No quiero pasar vacaciones de pascua con… ¡No! Denme veritaserum, ahorita que duerme, cuando despierte ni sabrá que… ¡ay! -James que hablaba con emoción contenida o quizá era desesperación, se encogió, le ardía la cabeza, miró a su derecha, de alguna forma Ginny estaba junto a él y parecía dispuesta a volver a golpearlo. -por Merlín, apiádense de mi -se apartó unos pasos de Ginny.
- ¿Harry? -preguntó el profesor Dumbledore, todos se giraron hacia el muchacho.
-Juro por todo lo sacrosanto del mundo que estoy a esto -juntó el pulgar y el índice indicando cantidad -de abrazarme a ti y llorar como lo hacía Lily hace cinco minutos.
Harry sonrió un momento, después miró a la niña de trece años que aun sollozaba en sueños, no estaba seguro de querer que su ego futuro apareciera y la castigara.
-Quizá Cho esté por el castillo, solo escondida
- ¡Sí, eso! ¡Debemos buscarla con cuidado!
-Profesor -fue Ginny quien se acercó al director - ¿podemos pensar esto por un momento? Un poco más tranquilos.
El director miró directo a los ojos castaños que lo miraban, la pelirroja le mantuvo la mirada y el viejo mago asintió con un suspiro.
-Mañana tomen una decisión por favor, Teddy -se giró al muchacho que suspiraba cada dos por tres, imaginaba la multitud de formas que tendría Harry para castigarlo por todas las cosas que había hecho ahí, ¿por qué repentinamente a nadie le interesaba que tuviera 23 años? - ¿podrías por favor llevarla a Grimmauld Place y cuidarla?
-Claro, claro… -suspiró -debí haberme declarado antes de venir, porque no voy a volver
-Exagerado -masculló Harry, lo miraba con ojos entrecerrados.
-Bah -levantó a Lily en sus brazos -como me pase lo mismo que a ella -lanzó una mirada envenenada a Harry -vas a conocer el espíritu merodeador que hay en mí, en cuanto vuelvas -indignado fue hacia la chimenea, arrojó un puñado de polvos flú y desapareció.
Los muchachos caminaban en silencio hacia su sala común, todos menos James que se había adelantado a la carrera. Para cuando llegaron a la torre de Gryffindor, el primogénito de los Potter tenía el mapa del merodeador abierto por completo en un rincón. Se acercaron a él y sin decir una palabra buscaron centímetro a centímetro. Quince minutos después, Ginny fue frente a la chimenea y se sentó, Harry se sentó frente a ella poco después. Se miraron por largos minutos, de fondo escuchaban el susurro desesperado de James, Harry sonrió un poco.
- ¿Qué crees que debemos hacer? -preguntó Harry, él tenía una idea pero seguía sin convencerlo.
-Lo mismo que tú crees.
Volvieron a mirarse y así se quedaron hasta que James llegó y se acuclilló en medio de ellos.
- ¡No, no, no, no! Yo conozco esa mirada, por favor no.
-No has hecho nada malo James, en cambio lo que hizo Lily…
-Quizá ella solo… no sé, linda, hermosa, por favor no…
-Si no lo hubiera hecho -interrumpió Hermione sentándose junto a su amiga. -No habría estado llorando así o lo habría negado pero no quiere decir qué pasó con Cho, no podemos dejarlo así, pudo haberla escondido en alguna parte y hay una línea de tiempo que deben respetar.
-Harry Potter, Harry ¿me escuchas?
El alma de James fue a dar a sus pies por algunos segundos, después, al igual que los demás miró a Harry que sacaba un espejo de su túnica.
-Tienes una hermosa hija -le sonrió el reflejo de Sirius Black, el muchacho sonrió inflado de orgullo -pero desde que la dejó Teddy aquí y él se desapareció… -Sirius apartó el espejo de su rostro y lo giró, la niña pelirroja abrazaba a Tonks que no parecía molestarse, la mujer le palmeaba la cabeza y le susurraba cosas, Lily asentía lentamente. En ese momento James perdió la paciencia, brincó hacia su padre y le arrebató el espejo, ignoró la queja de Harry o el intento de regaño de Ginny y molesto empezó a gritarle a la niña.
- ¡Lily, será mejor que digas que fue lo que hiciste! ¡Es lo mejor maldita sea!
- ¡No!
-James no grites solo lo vas a empeorar, la conoces
-No Al, no, papá la consiente mucho
-Pero mira quien habla…no querrás decir que nos…
-No, no, es peor con ella y lo sabes, le deja pasar muchas cosas pero esto es el colmo… ¡Lily Luna será mejor que…!
Lily se había girado hacia el espejo, su entrecejo se fruncía cada vez más y apretaba los puños contra sus piernas.
- ¡No me grites James Potter!
Y la niña explotó de tal forma que James se quedó a media frase solo por un momento, cuando reaccionó no pudo seguir gritando, la pelirroja del otro lado se había separado de Tonks, corrió hacia Sirius y le quitó el espejo, miraron como el piso se acercaba rápido, Lily Potter acababa de romper la única vía que Harry Potter tenía para asegurarse de que su padrino estaba bien. Con temor James miró a su futuro padre y no le gustó lo que vio en los ojos verdes.
Con lentitud, guardó el espejo de nuevo en su túnica, se puso de pie y fue hacia el agujero en la pared.
-No por favor -susurró James, se dejó caer en el sillón.
-No puede ser -Albus se sentó junto a su hermano.
-No es que te quiera hacer sentir peor -murmuró Hermione, guardó silencio hasta que James emitió un sonido que la hizo pensar que le ponía atención -pero antes de que explotaras así, parecía que Tonks casi la convencía.
Justo cuando James levantaba la mirada aterrada hacia Hermione, el retrato de la pared se abrió, algunos alumnos entraban emocionados por las vacaciones, detrás de ellas Teddy sonreía.
-Mi mamá casi lo logra, dice que para la noche Lily podría decirle todo, no sé qué haríamos sin ella.
- ¿Qué pasa, por qué esas caras? ¿No me escucharon?
James respiró hondo, se puso de pie y fue hasta el metamorfomago.
-Puedes matarme porque lo arruiné y Harry ya fue a decirle al profesor Dumbledore que tomará la poción, no haré nada. -Dejó caer su varita y cerró los ojos. Teddy también los cerró, pero él intentaba tranquilizarse, apretaba tanto la mandíbula que apenas logró pedir una explicación y cuando con parsimoniosa lentitud, James se la dio, abrió los ojos que al igual que su cabello, eran rojos como el fuego. Ni siquiera lo pensó y le dio un puñetazo en el rostro.
James se fue hacia atrás y Teddy salió bufando de la sala común de Gryffindor. Su padrino lo iba a matar, lenta y dolorosamente, lo iba a matar. Se detuvo de golpe, no podría matarlo si no lo traía y para traerlo lo necesitaban a él ya que solo él conocía la poción. Sonrió de lado y se apresuró a desaparecerse del castillo, brincó por cada ventana que encontró, tuvo buen cuidado de que nadie que lo conociera lo mirara, corrió, se escondió y volvió a correr. Se iba a ir, Harry no iba a venir, él ya era mayor para que lo regañaran como a un niño o peor, para que lo castigaran como a un niño. Para su mala suerte, cuando llegaba a las puertas del castillo, Severus Snape lo miró, ignoró su llamado solo siguió corriendo y Snape con varita en mano, lo siguió.
James tenía más de cinco horas sentado en la sala común mirando al techo, ni siquiera había ido a cenar, algunos alumnos platicaban animados mientras hacían las últimas tareas, pero él solo esperaba que los llamaran para decirles que todo estaba listo y que sus supuestas vacaciones se adelantaban un día y eso pasó cinco minutos después. Sus futuros tíos estaban entusiasmados por mirar a Harry mayor, James miró a Fred y George y suspiró. Siguió a los demás a la oficina del director. No dijo nada, tampoco espero a que le dijeran algo, solo llegó, tomó los polvos flú y después de que el director asintiera para indicarle que estaba abierto, desapareció entre llamas esmeralda.
-Parece deprimido -sonrió el viejo director
-Ya lo creo -suspiró Al, lanzó otro suspiro y siguió a su hermano.
Poco a poco, fueron desapareciendo, Harry por la reacción de sus hijos, la de Teddy y peor, la de la niñita pelirroja que debía seguir llorando, empezó a dudar de si era una buena idea traer a su ego futuro, no le asustaba el dolor de la transformación, era más la reacción de esas cuatro personas, de sus hijos, de su ahijado.
-Tranquilo Harry, es la decisión correcta -el director pareció adivinar las dudas del niño que vivió.
-Eso espero señor
-Anda ve, cuando Ted termine la poción iré a Grimmauld Place
-Está bien.
Tomó un puñado de polvos flú y siguió al resto.
- ¡Hola papi! -un abrazo le dio la bienvenida a la casona Black. Lily le sonreía alegre. Por un momento tuvo la esperanza de que diría todo pero cuando Al lo sugirió, la niña solo lo ignoró.
Harry miró a los presentes, James era el único que no estaba, suspiró cuando Al le dijo que había subido a acostarse, que disfrutaría el poco tiempo que le quedaba para acostarse boca arriba.
-Ven, tío Sirius les tiene una bienvenida, hicieron mucha comida -alegre, la niña jaló a Harry de una mano - ¡vengan!
-No la entiendo -murmuró Al, pero la siguió.
En la cocina, estaba servido un gran festín. Harry no entendía la razón pero Sirius cantaba y bailaba cuando lo abrazó. Estaba feliz, demasiado feliz.
-Bueno, es como la última comida que les ofrecen a los prisioneros ¿no?
Albus se alzó de hombros y comenzó a comer, se servía solo postres, entre mordida y mordida, miraba a Harry, suspiraba y agarraba más cosas dulces. Lily se sentó frente a él y lo imitó. Solo Hermione que estaba junto a Al miró como la niña tomaba un rebanada de pan y la guardaba en su túnica. Poco a poco los demás se sentaron y mientras comían, una pequeña fiesta comenzó. Media hora después de que comieran a dos mano y que la comida ni siquiera bajara, Harry fue por James, pero el muchacho no tenía ni apetito. Fue Al que una hora después de que Harry volviera preocupado, había podido sacar a su hermano con la promesa de comer tanto dulce como pudiera.
-No te preocupes Harry -Remus puso la mano en el hombro del muchacho al ver que no comía y solo miraba a Lily -quizá seas demasiado joven para comprender, pero el deber de todo padre es asegurarse de que sus hijos sean personas educadas y responsables…
Harry iba a decir que le preocupaba la reacción de los muchachos del futuro pero el rugido de su padrino lo interrumpió.
- ¡Qué Teddy hizo qué! -poco después, el animago apareció furioso - ¡No esperaré a que Harry llegue, en cuanto tenga a tu hijo cerca…! -señaló a Remus, respiraba agitado - ¡Lo voy a matar con mis propias manos! No dejaré nada para Harry -y volvió a salir, bufaba del coraje, ni siquiera Remus lo había visto así antes.
-Sirius espera, ¿qué fue lo que…?
-Escapó, desapareció para no hacer la poción ¡eso fue lo que hizo!
-Teddy no pudo… -intentó decir Remus, pero la mirada furiosa de Sirius lo hizo callar.
-Le daré veritaserum -murmuró Sirius, señaló a Lily que tras todos miraba curiosa -cuando diga todo y tu hijo aparezca, lo voy a matar, después lo reviviré para que haga la maldita poción, venga Harry y entonces lo mate él de nuevo. Llama a Snape, quiero esa condenada poción ahora -subió pisando fuerte. Remus fue a la cocina y los chicos se sentaron por la sala.
Lily abrazaba a Harry y solo se disculpaba cuando el moreno le preguntaba por Cho.
-Así que Lupin desapareció -murmuró James casi una hora después -está casi tan muerto como Lily.
Nadie pudo estar en desacuerdo con el comentario de James y Harry se dio cuenta de que aunque parecían tenerle un miedo atroz, ellos no hacían más que enterrarse en los problemas, si Lily dijera lo que le pedían no tendría por qué haber llorado con lo que había dicho James y si Teddy no hubiera desaparecido, no estaría en un lío tan gordo. Quizá él no era tan malo como lo describían ellos o al menos eso esperaba, le pediría a su padrino o a alguien que lo grabara, algún hechizo debía haber o bien, después le pediría el pensadero al profesor Dumbledore, él había accedido, esa era su única condición, claro, si es que encontraban algún día a Teddy. Para su sorpresa ese día no tardó demasiado, solo fue un par de minutos después cuando escuchó un escándalo. Solo se pusieron de pie, ni siquiera tuvieron que ir a la puerta pues Severus Snape aparecía de mal humor, jalaba a un muchacho alto y delgado, lo arrojó al centro de la sala. Sirius y Remus no tardaron demasiado en aparecer y si de por sí el cabello del chico cambiaba ya de color con rapidez, lo hizo más rápido cuando miró la cara de pocos amigos de Sirius cuando le gritó.
- ¡Al despacho ahora mismo!
El cabello del metamorfomago se estancó en el blanco al mirarlo con las manos en el cinturón del pantalón ¿por qué demonios vestía como muggle con la túnica abierta encima? Apenas logró tragar saliva pero corrió hacia donde la mano de Sirius apuntaba. Llegó al enorme despacho que estaba cubierto de pergaminos hasta en el piso y se hundió en la esquina más alejada de la puerta. Los dos adultos entraron poco después, Sirius seguía con las manos donde mismo y Remus… su padre lo miraba serio, demasiado serio y aunque no lo conocía, él sabía lo que ese tipo de miradas significaba. Tragó saliva a como pudo, su abuela nunca le había dado algunos azotes, jamás y Harry solo una vez hacía cerca de diez años y ese día le había advertido que lo volvería a hacer si algo tan grave como aquello pasaba de nuevo y desde entonces se había cuidado de no volver a asustar a su padrino de esa forma, porque la frase "no me importará la edad que tengas" le había provocado pesadillas por mucho tiempo, además, no era agradable, claro que no y presentía que ese encuentro tampoco lo sería.
-Escapaste…
Sirius siseó de una forma escalofriante, Teddy intentó retroceder pero él solo se había atrapado y por mucho que lo deseara no podía fundirse con la pared.
-No creí que fueras tan irresponsable.
La réplica se le atoró a mitad de la garganta, la mirada de su padre le había dolido.
-Lo siento, lo lamento mucho en verdad, por favor Sirius, papá yo… es que me asusté y…
- ¡Huíste! ¡Esa niña podría estar en cualquier parte y en lugar de portarte como el adulto que eres te comportaste como un niño más! -gritó Remus, estaba quizá más molesto que Sirius y aunque Teddy había deseado conocerlo y que en lugar de su abuela fuera él quien lo regañara o castigara, esa etapa la había pasado hacía mucho tiempo.
-Lo siento, en verdad pero es que Harry… -respiró hondo
-Nada, esto no trata de Harry, trata de la responsabilidad que tenías y de la que huíste
- ¡Quizá solo tenía demasiada responsabilidad!
- ¿Disculpa? -el siseó de Remus le erizó los vellos de los brazos, tragó saliva y lo miró, al menos él vestía como mago.
-Perdón, fui un idiota -suspiró, la irá de Remus estaba por calmarse cuando el susurro de Teddy que debió querer pensarlo, lo volvió a alterar -pero lo volvería a hacer y no iría a las tres escobas…
-Ted… -Teddy levantó la mirada curioso ante ese extraño siseo -Remus… Lupin
Cuando Remus lo miró, deseó correr, Sirius se acercó otro poco. Mientras tanto en la sala, todos miraban sorprendidos hacia el despacho, el profesor Dumbledore que había llegado poco después de que Sirius sellara la puerta del despacho, esperaba tranquilamente. Había intentado de nuevo con Lily pero la niña negó molesta y corrió hacia su habitación, con según Hermione, la túnica llena de pan. Todos dieron un brinco con el grito de súplica de Teddy, después Sirius le gritó que se detuviera y por último un tenebroso silencio. Harry intercambió una mirada con Hermione que parecía más sorprendida que el resto. Albus y su hermano estaban sentados uno junto al otro, se apretaban las manos como si necesitaran darse fuerza o quizá solo evitaban que el otro saliera corriendo.
-Creo que Sirius y Remus no le van a dejar Teddy a papá -murmuró Al pensativo, Harry lo miró de lado solamente y todos se sumieron de nuevo en el silencio.
Sirius salió con la misma cara de pocos amigos casi media hora después del silencio, se paró frente a Harry y estiró la mano, este miró la mano de su padrino y después a él.
-Necesito cabello -movió la mano frente al muchacho, él asintió y se arrancó algunos cabellos que tendió rápido a su padrino -gracias, profesor ¿trajo lo que necesitamos?
-Por supuesto, aquí está -el anciano profesor sacó unas botellitas de su túnica y se las dio a su viejo alumno que asintió aun serio.
-Harry vamos
Sin esperar más, Sirius dio media vuelta y regresó por donde venía, Harry se puso de pie y lo siguió. Cuando los demás intentaron seguirlo, un gruñido de Sirius los regresó al sofá. Nadie quería tentar su suerte, no sabían lo que había pasado con Teddy y el animago no parecía tener mucha paciencia. Cuando Harry llegó al despacho, un caldero hervía a media estancia, Sirius se acuclilló y empezó a agregar cosas que tenía alrededor, el muchacho buscó a Teddy, lo encontró cabizbajo recargado contra el escritorio. No sonreía como cuando Remus lo había regañado en la estancia.
-Estas instrucciones
-Son las que me dio Hermione -se apresuró a responder Teddy, pero no levantó la mirada.
Sirius asintió y siguió con la poción. Remus de vez en cuando echaba una mirada al muchacho triste y Harry pudo asegurar que le había escuchado un sollozo, miró a Remus que parecía aun molesto, el licántropo negó lentamente y volvió la vista a Sirius.
-Ya es transparente -murmuró Sirius cuando agregó el cabello de Harry, se irguió y miró a Teddy.
-Apártala del fuego, debe enfriarse de forma natural para que funcione.
Teddy siguió donde estaba, se limpiaba el rostro cuando creía que no lo miraban, Sirius y Remus platicaban con el profesor Dumbledore y Harry se acercó al escritorio.
-Lo siento -murmuró Teddy -no quería huir y poner en riesgo a Chang, podrían castigar a Lily en lugar de gritarme a mí -lo interrumpió un involuntario sollozo -maldita sea -intentó salir del lugar pero una furiosa mirada plateada lo detuvo -voy a tomar agua -un vaso con agua apareció sobre el escritorio.
-Sirius, déjalo que salga, volverá en quince minutos -murmuró Remus. A Teddy se le escapó otro sollozo con el tono del licántropo -ve
Ted asintió, se apresuró a salir. Se limpiaba el rostro a dos manos. Pasó como vendaval por la sala hacia la cocina, los chicos se apresuraron a seguirlo. Tomaba agua como si acabara de pasar por el desierto pero James y Albus sabían que eso lo hacía cuando no quería llorar.
- ¿Teddy? -murmuró Al, se acercó un par de pasos. Teddy iba por el sexto vaso con agua, se detuvo con la boca llena y lo miró, la pasó cuando James se acercaba -Sirius te… bueno él…
- ¿Se sacó el cinto y te surtió? -preguntó James, quizá no tenía tacto pero lo impacientaba el balbuceo de su hermano, se ganó un par de golpes de parte de Al y de Ginny que bufó un "igual que Ron" - ¿sabes que escucho eso demasiado? Y sigo sin saber por qué -la pelirroja volvió a bufar.
-Ya me habría gustado -terminó el vaso que tenía en la mano y sirvió otro -mi papá… dijo que… estaba desilusionado y que… -los dos hermanos se acercaron otro poco -no esperaba haber sacrificado su vida para que yo… -el agua no le sirvió para bajar el nudo que tenía en la garganta, las lágrimas lo traicionaron y él tanto que se había esforzado por no llorar pero la clara desilusión en la mirada de su padre mientras le decía que sabía que estaba muerto y que insinuara que no era el hombre que él esperaba, lo destrozaba.
- Teddy, Sirius dice que ya pasaron los quince -murmuró Harry desde la puerta.
Teddy se secó las lágrimas con la manga de su túnica, apuró el agua y siguió a Harry.
-Está frío
-Agrega el trozo del velo y cuando se disuelva sin revolver Harry lo puede beber
- ¿Estás seguro de que no es peligroso?
-Hermione me dio la poción, Harry me dijo el resto -suspiró el chico, había vuelto a ver sus pies con atención, echó una fugaz mirada a su padre, no pudo mantenerle la mirada y volvió a ver sus pies.
-Ya está Harry -Sirius sostenía una vaso con la poción - ¿qué tanto tiene que beber?
-Un trago es una semana, es lo mínimo
-Muy bien Harry, con un trago debe bastar entonces
Harry Potter tomó el vaso que le tendía su padrino, respiró hondo y se lo llevó a la boca, arrugó la nariz, olía a calcetines viejos. ¡Puaj! Y sabía igual, se tomó un trago y cuando estaba por separar el vaso, el terrible sabor hizo que su garganta se cerrara por un momento ahogándolo, no supo cuánto tomó o cuánto tiró al piso, el vaso se le resbaló de las manos y él calló de rodillas, se movía espasmódicamente.
- ¡La poción, Harry! -gritó Sirius, no supo que detener y solo pudo ver cómo los dos caían al suelo.
Teddy por instinto se tiró por el vaso, gran parte de la poción le cayó encima arrancándole un alarido de dolor. El profesor Dumbledore le quitó el vaso mientras Remus revisaba al muchacho.
-Tenemos que llevarlo a San Mungo de inmediato -dijo el profesor, Remus solo asintió y levantó al muchacho en brazos. Aterrado miró como la piel del rostro de su hijo parecía hervir como si le hubieran arrojado ácido, sus brazos no estaban en mejor estado.
-Tranquilo hijo, todo va a estar bien -murmuró Remus, lo abrazó como si fuera un bebé antes de desaparecer junto el profesor Dumbledore.
Tras la puerta se habían amontonado los chicos, James desesperado comenzó a aporrearla al haber escuchado el grito de Teddy y escuchar a Harry. Sirius movió su varita y la puerta se abrió.
-Cuidado, aquello quema -señaló donde había estado Teddy, la madera del piso era carcomida por algo invisible. Él había movido a Harry hacia el sillón que tenía contra la pared junto a la puerta, seguía convulsionando. Temía haber hecho las cosas mal y que Harry muriera, quizá debió comerse su orgullo y haber llamado a Snape.
Pero tan pronto como el dolor y las convulsiones habían aparecido, se fueron sin aviso y Harry se quedó quieto, Sirius se apresuró a comprobar que respirara y lo hacía. Ahora que Harry parecía solo dormir, empezó a preocuparse por Teddy. Levantó a su ahijado y lo llevó a acostar, cuando bajó, se encontró con demasiadas miradas preocupadas.
- ¿Quieren decirme por qué su hermana se la lleva encerrada con el hipogrifo? Apenas sale para comer
-Por qué no está papá para evitar que haga lo que le da la gana -masculló James
-Le gustan los animales -contestó Albus.
Sirius asintió conforme con la explicación y se dispuso a dar él, la explicación que todos esperaban. Hermione se abrazó a Ron asustada, Rose lo abrazó al otro lado. Albus se sentó preocupado, James miraba a Sirius, cada segundo se asustaba más, pero cuando escuchó un sollozo y miró a Ginny, la abrazó. Eso cada vez salía más mal, quizá después de todo no era tan malo que su padre llegara, él debía poder arreglar todo eso antes de que empeorara.
Sion
P.D.Espero señales de vida...
