Cuando estuvieron llenos Sirius se aclaró la garganta y mirando a la pelirroja a los ojos habló un poco nervioso.
— Princesa, mi último regalo del día de hoy, la franqueza, pues quiero contarte algo de mí que solo tres personas en este mundo saben— ella lo miró sin comprender pero se sentó recta y se predispuso para escuchar, se le hizo raro cuando por el contrario él se puso de pie, parándose frente a ella la miró y le dio una última indicación. —Mantén la mente abierta ¿sí? — dijo con nerviosismo patente en la voz.
Frente a ella se transformó en un perro negro de gran tamaño, y ella se hizo para atrás algo asustada, mas por sus instintos felinos que por el miedo en sí a ese cambio, lo miro con ojos como platos y le dijo aun con sorpresa destilando en su voz.
— ¡Eres un animago! —
SECRETOS Y MÁS SECRETOS
Él se apoyo en sus patas traseras y agacho su cabeza bajando las orejas como forma de rendición ante ella luego se acento en las patas delanteras y se arrastro lentamente hasta su regazo con mirada de pena dando pequeños quejiditos, esperando su reacción.
Ella trago grueso, enfocándose en esos ojos caninos que la veían con un infinito amor y algo más... -que era eso... ¿Miedo? ¿A qué?... ¿A su reacción?... ¡Merlín! Es un animago y una raza que va contra la mía- pensaba con algo de nerviosismo.
Sonrió con timidez pero lentamente acerco su mano al hocico del can, con mano trémula acaricio su pelaje y el rabo del animal se disparo a abanicar de contento, mientras ella con ojos algo cristalizados por las lagrimas contenidas sonreía de la tonta reacción del hombre que amaba.
- ¿Por qué solo tres personas saben esto Sirius? - Dijo con voz pausada y serena, en instantes él cambio de can a su estado humano, Minerva dejo la mano apoyada en la mejilla de su amado.
-Porque solo se lo he confiado a mis amigos de aventuras- dijo algo apenado pero aprisionando la mano de su novia con la propia, disfrutando de su tacto sobre su piel
-Ya sabes Remus, Peter y... James- ante la mención de ultimo ella se tenso un poco, y el acaricio el dorso de su mano con su pulgar atrayendo su mirada a sus ojos.
Los nervios que la mención del amigo de su novio le causaban no los podía evitar, aun le asustaba saber cómo podrían sobre llevar esa situación pero los ojos de Sirius le reflejaban un afecto indescifrable y eso la calmaba poco a poco, su sonrisa afloro y le dijo con algo de dudas -Yo también tengo un secreto, pero en mi caso solo lo saben mi mentor Albus y mi amiga de toda una vida Pomona-
Una dulce sonrisa se dibujo en sus labios y tomando su varita se inclino más hacia él cambiando en un dos por tres en un bello felino atigrado con unos ojos verdes hechizantes, que camino con elegancia hasta el regazo de un shockeado Sirius y ronroneo buscando llamar su atención.
El hombre perdió unos segundos el color el rostro y luego estiro su mano con dudas comenzando a acariciar tras las orejas al gato frente a él, se aclaro la voz y soltó una risa que nerviosa mientras ella ronroneaba contenta al sentir sus caricias, el sin poder evitarlo la tomo del suelo y se levanto abrazándola, ella algo asustada se transformo en sus brazos y Sirius la sostuvo de la cintura sin perder el equilibrio pues su bella novia no pesaba casi nada y la hizo girar por el aire una vez más mientras reían juntos y disfrutaban de la presencia el uno del otro. -Eres perfecta mi amor- le susurro al oído mientras su cantarina risa resonaba en el silencioso ambiente.
Mientras tanto a la distancia una figura cuya túnica negra ondeaba al viento los veía sintiendo un dolor infinito en su pecho, sabiendo que estaba perdiendo a la mujer que amaba, en brazos de uno de sus peores enemigos, lo que quemaba su alma y lo llenaba de cólera, y aun en ese dolor no podía apartar la mirada de esa bella pelirroja que pudo haber sido suya, pero que su estupidez logro apartar, maldecía al estúpido Black que supo ganarla, al desgraciado de Potter que logro joderla, a la maldita vida que siempre le jugaba en contra, y si mismo por no haber previsto , lo que pasaría con Pomona, mientras en su mano apretaba una hoja con rabia como si eso pudiese lograr que lo que en ella estaba escrito pudiera desaparecer.
Flashback
-Severus amor, te estaba buscando- dijo la pelinegra mientras se acercaba a prisa tratando de alcanzar al pocionista, que a su vez quería esquivarla, pues no quería saber más de ella a pesar de sus clandestinos encuentros, de los que ahora se arrepentía.
-Sprout- dijo sin detenerse y con frialdad que a la mujer extraño, pero que ignoro olímpicamente al alcanzarlo a pesar de sus cortas piernas, sosteniendo su brazo lo detuvo lentamente, él la miro con como siempre son fastidio, y una expresión de pocas ganas de verte.
Su voz melosa le crispaba los nervios no entendía como había vuelto a caer en esa situación al estar junto a ella, alzo una ceja como exigiéndole que se dé prisa y lo deje en paz, - ¡Amor feliz día de San Valentín!- Una sonrisa dulce se dibujo en el rostro de la herborista seguido de un rubor que se le antojo absurdo al profesor, pues implicaba sentimientos que él no estaba dispuesto a recibir de ella.
- ¿Qué necesitas Sprout? - hizo énfasis en su apellido y omitió cualquier referencia al mentado día, pues no sentía nada, ni siquiera amistad por ella, su mejor amiga Lily y su amada Minerva eran las únicas que merecía algún tipo de mención en dicho día, pero ya el destino se había encargado de apartarlas de su vida, así que detestaba esa fecha, y que se lo recordara esta mujer que lo había logrado envolver entre sus piernas seduciéndolo con métodos absurdos en los que admitía que había sido su error dejarse envolver, le molestaba demasiado
-Mi vida, solo quería desearte un lindo día de San Valentín y bueno darte un regalo y una noticia amor-. Severus entrecerró los ojos algo no pintaba bien de esto y se le erizaron los pelos de la nuca vaticinándole que lo que vendría era algo que no sería de su gusto.
La mujer le acerco un paquete con envoltura amarilla y dorado que le pareció tan desagradable que solo asintió como agradecimiento, tomándolo o mejor dicho arrancándoselo de las manos, mientras pretendió empezar su marcha nuevamente.
-Pero amor, ¿No lo abrirás?- Dijo ella volviéndolo a detener, la paciencia de Snape estaba llegando a su límite y trato de controlarse para no ser grosero.
-Creí que era mi regalo, por lo que sería mi decisión cuando y donde abrirlo ¿No? - espeto molesto y mirando profundamente a la mujer que por un momento se encogió de temor pero al segundo se recupero para sorpresa del pocionista.
-Bueno es tu regalo, pero nos incumbe a ambos por lo que me gustaría saber qué opinas del mismo- Su voz trataba de sonar indiferente a las malas formas de Severus, este lo comprendió pero suspiro molesto para mostrar su frustración y descontento con ser interrumpido en sus actividades.
-Está bien, lo abriré Sprout- Respondió con ironía.
De mala gana desato el moño dorado, mientras la miraba con enfado, aparto la tapa de la caja y los papeles que tapaban el contenido, al ver en el interior sintió que se le iba el aire, como si le hubiesen dado un golpe en el estomago con el mazo de un trol.
Dentro de la caja amarilla Hufflepuff estaban dos delicados zapatitos de bebe, Verde con amarillo con un brochecito de una serpiente enroscada en alusión a su casa y daba claro significado al obsequio
Sus manos temblaron del impacto, y miro a la mujer como si le hubiera salido otra cabeza.
- ¿Qué demonios? Pomona... ¡Explícate!- Tomo su brazo con más brusquedad de la que pretendió, pero la angustia lo invadía, la arrastro hasta un aula vacía, con su varita cerro la misma, silenciándola también para evitar curiosos.
- ¡Severus me lastimas! - Se quejo la herborista mirándolo con reproche -me explicas que pretendes Pomona, porque esto no me parece graciosos- dijo entregándole de malas formas la cajita con los zapatitos los cuales se tambalearon a punto de caer, ella los atrapo con rápidos reflejos.
-No entiendo, ¿que no comprendes amor? Es muy fácil, es mi forma de decirte que seremos padres, corazón mío, ¿No te alegra? - Dijo ella abrazando la cajita con su delicado contenido.
La miro como si no la conociera, y un dolor cruzo su pecho, ¿Que había hecho? ¿Cómo había cometido ese gran error?, era un pocionista... porque demonios no le dio la poción del día después a esta imprudente cabeza hueca, en que lió estaba metido. ¡Minerva! Cuando se entere lo matara o a ella.
-Pomona, ¿Qué te hace creer que estas embarazada?- Se aferro a la esperanza de que fuera un error.
-Pues la prueba de embarazo que me hizo Poppy Pomfrey hace dos días, cuyo resultado a dado positivo- Le entrego un pergamino que lo confirmaba, con el sello de la enfermería como aval y continuo como si tal no era una gran bomba en la vida de ese hombre -Aunque aun no me pudo definir que iba a ser si niño o niña, pero lo que sea será bien recibida ¿Verdad amor? - La cara de Severus era un poema mientras leía la confirmación del embarazo, todo se le fue al demonio, sus planes de reconquistar a Minerva, la vida que había soñado con su pelirroja, su niña la única que había logrado penetrar su corazón y ahora esto se interponía en su camino, no podía odiar mas su vida y su destino. La miro con rabia, y se le acerco con su imponente presencia hasta acorralarla contra el escritorio de dicha aula.
-¡No juegues conmigo Pomona! ¿Por qué has hecho esto? - Sin esperar su respuesta tomo su varita y se adentro a la mente de la mujer, inmediatamente vio todo, los planes y las medidas que tomo ella para envolverlo, se petrifico en el acto, había caído de la forma más estúpida en una trampa, sintió el amor de la mujer hacia él, pero era un amor corrupto, lleno de envidia hacia su pelirroja, era un amor que pretendía lastimarla y robarle sus afectos, se sintió asqueado de ese sentimiento.
Al salir de esa mente retorcida sintió un gran mareo y nauseas, sentía la repulsión más grande hacia esta mujer que estúpidamente había hecho suya por error.
-No te ayudare a dañarla Pomona, ¡No a ella!- la pelinegra abrió los ojos con terror pero su rápida capacidad para recomponerse a las situaciones le permitió responderle con tanta rabia que Severus se sintió como una basura absoluta.
-Pues ya lo has hecho amor mío, tu y yo seremos padres y le daremos un lindo hogar a este bebé y ni pienses que te excusaras frente a ella, no tienes ninguna oportunidad, tiene a Black y a Carrow sobre ella que son solteros, libres y muy atractivos- soltó sin piedad y continuo implacable.
-Tu mi amado, ahora tienes una familia a la que cuidar, así que deja de berrear y sé un hombre- le espeto con rencor, mientras tomo la cajita y su contenido y los re-acomodo como si nada.
-Mañana podremos ir a San Mugo, allá me harán unos exámenes mas exhaustivos, ya sabes que Poppy está un poco limitada en la enfermería y en el hospital podrán indicarnos también el sexo si lo deseamos- dijo Pomona mientras se encamino a la puerta.
-No lo hagas público aun Pomona, déjame ser yo quien se lo diga- rogó Severus en un último acto de proteger el corazón de Minerva.
La mujer desde la puerta solo volteo el rostro mirándolo de reojo mientras una sonrisa malévola se dibujo en su rostro -muy tarde Severus, ya muchos lo saben y pronto lo sabrá ella, además no debes preocuparte, hoy ella está en una cita de San Valentín con su querido Sirius, y se de buena fuente que el planeo un día para que ella jamás pueda olvidar y se le declarara hoy- el corazón de pocionista se comprimió adolorido al oír esas palabras, la perdería para siempre y no podía hacer nada para impedirlo.
De vuelta a la realidad, el los veía juntos y la bilis corría por su garganta tratando de salir pues la rabia lo consumía. Todo indicaba que ahora ellos eran pareja, ¿Y él?... Él tenía ahora una responsabilidad que no pidió ni quería. Debía hacerse cargo de una mujer y un hijo que no pidió ni le interesaba tener.
Regreso al colegio con la rabia comiéndose sus entrañas, y jurando que no permitiría que el maldito Black se la quedase, si no era de él tampoco seria de nadie.
El corazón oscuro de Severus, encontró otra razón de latir y el mal había encontrado un lugar para existir.
chan chan chan! se vienen días oscuros... o no? jeje Reviews... los pocos que leen dejen su opinión esto esta por empezar a ponerse bueno y muchas gracias a AmericaWRS10, Mlunatica, Sta Granger, Areeh y todos lo que leer y dejan un Review es lindo leerlos, no soy buena contestando pero déjeme decirles que yo odio a Pomona tanto como uds. y me derrite ese Sirius cachorrito hermoso que se muere por Minerva. wiiiii viene Severus con sus dramas celopatas ojala no nos frustre el romance.
dejen me su REVIEW para ver que opinan y sobretodo para saber que siguen ahí o.O!
Jean
