Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD
Bueno, esta vez no pasaron dos años! Espero poder terminar el fic pronto uno o dos capitulos más y listo!
Remus tenía cerca de dos horas parado en el pasillo del hospital, Tonks había aparecido poco después que ellos, no supo cómo se había enterado y no pudo preguntarle, primero porque la bruja le había plantado una increíble bofetada –que aun después de dos horas seguía bien marcada en su inflamada y roja mejilla- por no haber cuidado bien a su hijo y después porque se había abrazado a él bañada en llanto y aunque ahora no lloraba, seguía abrazada a él en absoluto silencio y no se atrevía a hablar. El profesor Dumbledore había desaparecido con un medimago tan pronto como habían llegado.
-Fue mi culpa -suspiró Remus media hora después de silencio.
- No digas eso
-Sí lo fue, debí haber usado la varita, debí… no me perdonaré si le pasa algo, no…
Tonks lo abrazó con más fuerza.
En Grimmauld Place, un grito ahogado no pudo ser escuchado. El cuerpo de Harry volvía a convulsionar, después se detuvo y como si su piel hirviera, algunas marcas de expresión aparecieron en el rostro adolescente, con crujidos espeluznantes el cuerpo empezó a cambiar, se estiraba y engrosaba, el cabello crecía hasta cubrirle el rostro. Vomitó y siguió creciendo, los crujidos como de huesos rompiéndose acompañaban las muecas de dolor, los gritos silenciosos y cuando se detuvieron, el cuerpo había cambiado por completo. Era un adulto el que abrió los ojos, estiró la mano hacia la mesita de noche que no encontró. Intentó tomar su varita pero… bajó la mirada, estaba casi desnudo, solo vestía un trozo de bóxer. Confundido miró a su alrededor, apenas podía ver sombras y estaban borrosas. Se sentó en la cama, junto a esta creyó reconocer su varita y la tomó. Invocó sus gafas pero cuando se las puso le quedaban chicas. Confundido las ajustó y se las puso. Miró el lugar con atención, tardó muy poco para reconocerlo. El corazón le dio un vuelco, ¡Teddy lo había llevado al pasado! Sus hijos debían estar en peligro, algo realmente malo debía haber sucedido.
No sabía en qué época estaba pero si era Grimmauld Place debía quedar ropa de su padrino, en algún lugar debía haber algo, con una mano asegurando los restos de ropa interior, se apresuró a salir, llegó a la puerta justo cuando se abría.
Sirius se detuvo con la palabra en la boca abierta, ni siquiera pensó en acusarlo de ser un impostor, el hombre que tenía enfrente era la viva imagen de su amigo James, era el Harry que había visto en el recuerdo de James. Por su parte Harry no podía creer lo que miraba, ninguno parecía saber qué decir, por eso agradecieron cuando una personita se abalanzó contra Harry.
- ¡Papito! Te extrañé tanto papito
-Lily, mi pequeña Lily -susurró Harry, con algunas lágrimas recorriendo su rostro se arrodilló para abrazar a su hija, ni siquiera le importó que su maltrecha ropa interior se bajara descubriéndole gran parte del trasero.
-Te… te traeré algo de ropa -murmuró Sirius. Harry solo asintió.
-Mi niña ¿y tus hermanos? ¿Están bien?
-Sí papá, te extrañé mucho
-Cariño, estás tan delgada. Lo siento, lo siento mucho, ¿dónde está Teddy?
-En el hospital -le contestó la gruesa voz de su padrino.
Harry levantó la mirada rápido, Sirius le dio la ropa mientras apartaba a la niña. Ni siquiera se molestó en regresar a la habitación, no le gustaba la cara de Sirius, volteó a la niña hacia Sirius, le dijo que no mirara y ahí mismo se cambió. La ropa de Sirius le quedaba perfecta, quizá un poco corta.
-Te pareces tanto a tu padre -sonrió el animago, Harry le regresó la sonrisa y le dio un abrazo
-Sirius, Teddy que…
-Vamos, te explico, querrás ver a tus hijos…
Mientras bajaban las escaleras, Sirius explicaba lo que había pasado, la expresión de Harry empeoraba cada segundo, estaba aterrado. Se detuvo en el último escalón y miró a su padrino.
-Encuentra la forma para darle esto a Snape -invocó pergamino y pluma, escribía concentrado -necesito que lo haga ya, no debe pasar mucho tiempo ¿cuánto hace que pasó?
-Casi tres horas
-Tenemos dos horas y nada más, necesitaremos mucho, todo lo que pueda hacer, debe tener todo en Hogwarts.
Sirius no discutió, casi corrió por una lechuza pero se detuvo y fue hacia la estancia.
-Hermione, eres la más responsable, ve a Hogwarts por la chimenea y dale esto a Snape, dile que es importante para que Teddy… para Teddy, tenemos una hora y media y que prepare todo lo que pueda, que es importante.
La castaña no comprendía por completo pero asintió, si podía ayudar a Ted, haría lo que le pidieran.
-Dile primero a McGonagall, si vas directo con él, no te hará caso…
Miraron hacia la puerta, el mismo hombre del recuerdo de James los miraba ahí con expresión preocupada, los ojos verdes escaneaban a todos hasta que dieron con tres cabezas, respiró tranquilo al mirarlos. Rose fue la primera en brincar y correr hacia él con lágrimas en los ojos, se abrazó a su tío, después Al se acercó y lo abrazó, pero James lo miraba como quien mira al verdugo. Harry le sonrió.
-No quiero saber lo que hiciste para mirarme de esa forma, Hermione por favor ve, no tenemos tiempo que perder, iría yo pero tengo que ir a San Mungo y evitar que los medimagos empeoren esto.
La castaña asintió y obedeció. James seguía sentado mirando a su padre.
-Anda James, no vine a castigar a nadie. Tienen casi seis meses desaparecidos, hasta yo extrañé tus travesuras -el hombre se acercó a su hijo y lo jaló del brazo atrayéndolo en un gran abrazo.
-Esos dices ahora -murmuró James abrazando a su padre, el hombre sonrió.
-Sí ya veo lo atemorizante, si es un amor…
La sonrisa del hombre se ensanchó, miró a Ginny que lo veía a él con ternura. Miró a Ron.
-Me encantaría responder esas preguntas -apretó el abrazo con los cuatro muchachos y se separó.
-Necesito saber cómo está Teddy, pero antes… -se giró hacia Sirius - ¿por qué estoy aquí? Le dije a Teddy que la poción era demasiado peligrosa, si podía evitar traerme era lo mejor, solo si era cuestión de vida o muerte podía usarla, no quería que pasara algo como esto.
-Papá es que…
Y a continuación todos comenzaron a hablar al mismo tiempo, empezó a arrugar el entrecejo, eso se parecía demasiado a lo que ocurría siempre. No quería pensar que todo había sido por una tontería, porque si era así en verdad se iba a molestar.
-James -susurró Harry, el susodicho guardó silencio de inmediato -Albus -Albus se calló -Rose -ella lo miró, apenas logró tragar saliva -si me dicen que fue para acusarse entre ustedes, les juro que no podrán sentarse por meses… -respiró hondo -...los tres
- ¿Por qué no dices cuatro? -masticó James molesto, Harry lo taladró con la mirada pero el chico no se amedrentó.
-Por qué Lily estaba secuestrada hasta hace… -miró a Sirius
-Dos meses y hace tres días que puede caminar…
- Por eso…
-Pero… -Harry miró de nuevo a su padrino -de hecho Harry, es por ella que estás aquí…
El moreno buscó a su pequeña princesa que en ese momento intentaba huir, el instinto lo movió y aun con la vista en Sirius, estiró la mano y sujetó un brazo antes de que pudiera dar un paso.
-Papito me lastimas
-Lily…
El susurro… James, Albus y Rose se apartaron de inmediato. Los dos Potter se refugiaron tras Ginny que curiosa los miraba, Rose se abrazó a Ron y Lily comenzó a llorar. Harry movió a la niña frente a él, la miró con firmeza pero ella solo lloraba, después miró a su padrino. El hombre sorprendido por la transformación de su ahijado, comenzó a contar lo poco que sabía.
- ¿Tuviste algo que ver con la desaparición de la muchacha?
- ¡No es una muchacha, es una zorra!
Después de haber gritado aquello, la pelirroja se arrepintió, pero ya era tarde. James y Albus no podían creer lo que su hermanita acababa de gritar, la niña tenía instintos suicidas en verdad. Poco después se escuchó otro ruido, Ginny que había estado mirado a sus futuros hijos, giró rápido la cabeza hacia Lily, no era mucho menor que ella y Harry no podía haberle dado una bofetada, él no haría eso. Respiró tranquila al ver que no, que las mejillas de la niña estaban rojas pero por otra razón, no había ninguna marca de mano. Lily se sobaba el trasero.
-Inténtalo de nuevo Luna…
-Pero… pero mamá no la quiere -sollozó, con las dos manos se cubría la retaguardia contra posibles ataques. Pero sus hermanos sabían que eso no serviría de mucho, nunca lo hacía.
-Porque es celosa -contestó Harry simplemente -solo por eso, pero jamás intentaría dañarla, ahí la tienes -señaló a la pelirroja que era solo un año mayor que su princesa -puedes preguntarle si quiere que algo le pase a mi antigua novia y no estoy muy seguro de llamarla así, fue una relación bastante extraña, tu madre en cambio… si hablamos de novios…
- ¿Yo soy la celosa? -preguntó Ginny mordaz, el moreno le regresó una sonrisa.
-Yo no me enfurezco con la mención de… -fingió una gran concentración mientras se contaba los dedos de las dos manos, poco después se rindió y le mostró los diez dedos a Ginny que se molestó al instante… Harry volvió a sonreír y antes de que ella le reclamara algo, se volvió hacia su hija. - ¿Tuviste algo que ver o no? -la niña se miró los pies.
Hermione apareció en ese momento, salía cansada, parecía haber corrido mucho.
-Ya la está preparando, dice que en cuarenta minutos irá a San Mungo, la profesora McGonagall mandó una carta al director.
-Perfecto, gracias Hermione. Lily Luna -suspiró -quiero saber dónde está esa muchacha, qué le pasó y empiezo a perder la paciencia
-Pero papá…
- A como yo lo miro tienes dos opciones, me dices qué pasó con Cho Chang y te castigo ya que arregle lo de Teddy o hablamos tú y yo solos en el despacho de Sirius, me dices que pasó con Cho Chang y te castigo ya que arregle lo de Teddy.
-Pero… pero papito…
-Uno…
-Yo… yo solo te quería ver, de veras por eso lo hice…
-Cariño -se agachó para mirar bien a su hija - Teddy estaba trabajando para que volvieran, ahora todo se retrasó para que yo pudiera venir a arreglar un berrinche Luna, sabes que no debiste hacer lo que hiciste…
-Pero ella te estaba…
-Lo agarraste de pretexto y dañaste a una persona solo para hacer que viniera, ahora estoy molesto y preocupado, Teddy está en el hospital por… -respiró hondo de nuevo -... dos, Lily y no quieres que llegue al tres ¿o sí?
Todos miraban expectantes, los chicos de esa época no estaban seguros de si era estricto o no. James y Albus respiraron aliviados cuando Lily negó y dio media vuelta. Harry hizo lo mismo. Cuando la niña subía las escaleras, se sentó en el reposabrazos, se quitó las gafas y se frotó el rostro, cuando se las volvió a poner miró directo a su hijo mayor.
-Dime que lo tuyo no es tan grave -era una súplica que hizo que Ginny riera, Harry la miró con cierto reproche -claro, ríe, como tienes catorce años, ríe todo lo que quieras -Ginny le sonrió. Hermione y Ron sorprendidos miraban el intercambio, parecía que estuvieran en una relación hacía mucho tiempo.
-Aquí está papá.
Harry se giró hacia su hija que estiraba sus manos hacia él, cuando las abrió, miraron un ratón pequeño y gris que mordisqueaba una rebanada de pan.
-Quería arreglarlo y por eso no dije nada, además escuché que te iban a traer -murmuró la niña, soltó un sollozo y después de ese no los pudo seguir ocultando.
Harry la abrazó para contener la sonrisa que sorprendió a su padrino. El hombre se divertía por la ocurrencia de su hija, se guardó la pregunta que le carcomía ¿cómo, cuándo o dónde había su hija aprendido a hacer eso? Agarró el ratoncito con una falsa cara de seriedad, sus amigos que lo conocían perfectamente, se sorprendieron más que su padrino. Mandó a la niña a un rincón como si tuviera cinco años y fue hacia Sirius. Le dio al ratón, la sonrisa estaba por delatarlo, no dijo nada porque si abría la boca explotaría riendo y eso no lo podía hacer.
-Media hora -le susurró a Sirius con una risita, señaló a su hija con la cabeza y dio media vuelta, se cubrió con una máscara de molestia que sus hijos y sobrina creyeron y que dejó a sus amigos más confundidos. Después se metió a la chimenea y despareció entre llamas esmeralda
Llegó a San Mungo riendo. Lo habían llamado por una tontería. Lily estaba por confesarlo antes de que él apareciera, estaba seguro y ahora Teddy estaba gravemente herido. Se detuvo por un momento a mitad del pasillo, sintió un nudo en el estómago al mirar al fondo del pasillo, Remus abrazaba a Tonks. Prefirió dar media vuelta y volver a la puerta, esperaría a Snape y después enfrentaría a Remus.
-Pobre Teddy -murmuró con un suspiro.
Él ya estaba mayor y aun así le había costado hablar con Sirius como si no pasara nada, no soportaba imaginar cómo lo habría llevado Teddy. Se recargó contra la pared frente a la puerta, si Snape entraba lo miraría.
Empezó a imaginar lo que James y compañía habrían hecho en ese tiempo, su hijo parecía muy preocupado porque descubriera algo. Sonrió, los había extrañado. Se enderezó cuando la puerta se abrió. Amplió su sonrisa, a pesar de su cara de amargado, ahí estaba Severus Snape con un enorme frasco de poción.
-Profesor Snape -el hombre se detuvo, más curioso que otra cosa se giró y no pudo ocultar la sorpresa al ver esos ojos verdes, ni siquiera pareció importarle la terriblemente idéntica apariencia con su peor enemigo. -Muchas gracias por venir -Harry se acercó a su antiguo profesor, sonreía levemente - es la poción ¿verdad?
El mago se obligó a reaccionar, pero no pudo hacerlo como le habría gustado porque el segundo nombre del hijo de ese hombre que tenía enfrente –echó un vistazo rápido a la frente donde casi bailaba la icónica cicatriz- le estalló en la cabeza, así que solo asintió, levantó el frasco y se lo tendió mientras escuchaba al muchacho de cabello azul gritarle director Snape.
-Gracias profesor, ¿puede preparar más? O necesito conseguirle ingredientes…
-McGonagall dijo que urgía así que solo preparé esto, tengo suficiente para dos más
-Si las heridas de Teddy cierran con esto, bastará con dos más, le informaré o le llevaré los ingredientes que le falten. Muchas gracias señor -le extendió una mano, sin creerlo, el mago apretó la mano del ya no tan muchacho, no podía con esa exagerada educación o quizá solo era un respeto al que él no estaba acostumbrado al siempre actuar a escondidas. Harry le agradeció una vez más, abrazaba el galón de cristal como si fuera algo de gran valor, con una inclinación de cabeza se despidió y casi corrió por el pasillo.
- ¿No están cansados? Tengo cerca de una hora aquí y no los he visto cambiar de posición.
Remus levantó la mirada, sorprendido no atinó a decir algo. Harry Potter de cuarenta años le sonreía abrazado a una enorme botella de cristal. Tonks se retorció en brazos de Remus.
- ¿Harry?
-Hola Tonks
- ¡Harry! -brincó hasta el moreno que sonriente solo alzó la botella sobre su cabeza, la metamorfomaga se abrazó a él bañada en llanto -mi niño, Harry tienes que ayudarlo…
-Tranquila, tranquila, vas a hacer que tire la poción…
-Harry
-Hola Remus -amplió su sonrisa y se acercó a abrazarlo, le picaron los ojos cuando el licántropo un poco pasmado aun, le regresó el abrazo. - ¿Teddy?
- No puedo detenerlos más, están a punto de…
Harry se giró hacia la voz desesperada, se soltó de Remus y se acercó al director, sin explicar nada lo abrazó.
-Gracias por cuidarlos y por cuidarme a mí señor, en la adolescencia soy un poco reservado, siempre le quise decir eso…
-Harry…
-Director
-Te pareces tanto a James, solo…
-Tengo los ojos de mi madre -lo interrumpió Harry con una sonrisa -señor ¿dónde está Teddy?
-No creo que te dejen entrar…
-Bueno profesor, no les voy a pedir permiso -masculló Harry, su sonrisa acababa de desaparecer. El profesor Dumbledore encabezó la marcha, le siguió Harry y tras él Remus y Tonks.
Cuando llegaron al ala especial donde mantenían a Teddy aislado, intentaron detenerlo, Harry los ignoró y fue directo a la habitación donde tres sanadores hicieron intento de evitar que entrara pero ahí fue la rápida varita del que había vencido a Voldemort lo que los detuvo a ellos, cayeron inconscientes a los pies de Harry, él los brincó y entró a la habitación. Los tres acompañantes miraban sorprendidos, solo Tonks sonreía feliz y orgullosa.
-Cielos, muchacho -con un suspiro Harry miró a su ahijado tendido en la cama, tenía la cabeza vendada por completo al igual que medio cuerpo. Tonks tras él soltó un sollozo ante la sorpresa de Remus que solo atinó a abrazarla. Harry los miró por sobre su hombro y habló en un susurro -le voy a quitar las vendas y no va a ser un espectáculo ni un poco agradable, quizá deberías salir Tonks.
Pero ella no se movió, Harry comenzó a desenredar vendas. Se aterrorizó al ver la piel expuesta o lo que quedaba de piel en el rostro del chico. Más que parecer un ataque de ácido, parecía tener una bacteria come carne que devoraba demasiado rápido. El músculo debajo de la piel empezaba a desaparecer y comenzaban a mirarse huesos. A pesar de estar bajo una potente poción para que permaneciera inconsciente, el muchacho se quejaba con el movimiento de Harry.
- ¡Qué hacen!
El padrino que concentrado miraba a su ahijado dio un brinco y casi tira la poción que acababa de darle Severus Snape cuando un par de sanadores aparecieron e intentaron detenerlo. Sus ojos verdes flamearon con ira pura, apenas se giró a tiempo para detener la botella de cristal, después en un siseo suplicó que lo dejaran en paz, cuando los medimagos abrieron la boca para replicar, Harry los dejó inconscientes y siguió con lo suyo. Terminó de desenvolver el torso de Teddy, abrió la poción y comenzó a mojar trozos de tela, después los dejó a un lado y con cuidado vació poción sobre el rostro del muchacho, el quejido de Teddy fue disminuyendo conforme la poción lo mojaba, cuando rociaba los brazos apareció seguridad del hospital. Remus los miró nervioso después miró a Harry, sus nervios crecieron al ver que el hombre suspiraba.
-Estamos bien, por favor les pido que… -Albus Dumbledore intentó evitar que algo sucediera para que Harry siguiera cuidando a Teddy, pero el alma sanadora que habitaba a cada medimago no lo dejó.
-No sabe lo que hace, podría dañarlo, si a la herida le da el aire empeora y…
El sanador guardó silencio, el hombre que terminaba de mojar el torso de Teddy, se giró aun medio inclinado, se enderezó con una lentitud de película de terror. Sus ojos flameaban.
-Cuando termine aquí, me llevaré a mi ahijado y los dejaré trabajar en paz…
-No puede llevárselo
-Intente detenerme -le sonrió -ahora… voy a contar hasta tres y continuaré, si vuelven a interrumpirme y a poner en riesgo a este muchacho -se compuso las gafas en una pausa dramática -no me importa dejar inconsciente a todo el hospital.
Cerró los ojos, en silencio contó y cuando los abrió, estaba solo con Remus y Tonks. Asintió, volvió a envolver a Teddy en vendas y las fue mojando con poción. Terminó casi una hora después.
- ¿Dónde está el profesor Dumbledore?
-Te cree capaz de dejar inconsciente a todo el hospital -rio Tonks, se acercó para mirar a su pobre muchacho, quiso acariciarle el cabello pero Harry la detuvo.
-Te puede quemar
- ¿Qué le pasó?
-La poción solo la puedo tocar yo, por eso lleva mi cabello, si alguien que no sea yo la bebe o la toca… -señaló a Teddy. -Muy bien -levantó a Teddy en brazos, le sonrió a Remus en espera de que le abriera la puerta.
El licántropo aun no creía que ese mago que tenía a su hijo en brazos fuera Harry, era una bizarra combinación de James y Lily con un toque de Sirius, pero abrió la puerta y siguió a Harry. Nadie intentó interponerse, no al menos hasta que llegó a la puerta.
-No puede sacar a un paciente en estado grave.
Diez aurores le bloquearon el paso, atrás los sanadores esperaban a su paciente. Harry suspiró, se acomodó a Teddy y sacó su varita.
-Dije que me hago responsable por lo que le pueda pasar, me ofrecí a firmar los papeles que quisieran -murmuró el mago mientras se giraba, más pies se escuchaban, aparecieron más magos.
Remus estiró los brazos cuando miró a Harry acercarse, entre los sanadores vio al profesor Dumbledore que le regresó una mirada de disculpa.
-Está bien, ya he perdido la paciencia -masculló el mago de ojos verdes, acomodó a Teddy en los brazos del hombre lobo y con un suspiro se giró.
Mientras tanto en Grimmauld Place, James se lamentaba su suerte.
- ¡Es en serio! -exclamó alterado, estaba sentado en la orilla del sofá -lo peor es cuando dice -se aclaró la garganta para hacer una excelente imitación de su padre -voy a contar hasta tres, ustedes lo vieron -señaló a Ron y Ginny que asintieron rápido, aunque la pelirroja parecía divertida.
-No, no, no, eso no es nada -Albus llegaba con una charola con jugos, la dejó en medio de todos, tomó un vaso y se sentó -sabes que estás bien jodido cuando…
- ¡Albus!
-Lo siento Gin, pero no se me ocurre otra palabra -le dio un gran trago a su jugo y continuó -cuando dice "está bien, ya he perdido la paciencia" ahí sí nada te salva
- ¡Es verdad! -asintieron Rose y James, este último con un escalofrío.
- ¡Chicos ya llegamos!
Salieron en tropel al escuchar la voz de Harry, Sirius terminó de bajar las escaleras. Harry empezó a subir, llevaba a Teddy en brazos.
-Cuando termine de revisarlo podrán visitarlo -anunció, comenzó a silbar y siguió subiendo - ¿Dónde está Lily?
-Cuando la saqué del rincón subió a una de las habitaciones, no ha salido
-Gracias…
- ¿Remus?
El licántropo se abrió espacio entre la bola de adolescentes que se amontonaban en el pasillo, suspiró varias veces antes de llegar a la estancia y dejarse caer en uno de los sillones. Tomó uno de los vasos de jugo que seguía sobre la charola y se lo tomó de un trago. Todos lo siguieron, en silencio se fueron acomodando. El castaño levantó la mirada hacia su amigo que no pudo evitar sonreír.
-Si no tuviera los ojos verdes -murmuró -y esa -se llevó la mano a la frente con un suspiro -cicatriz -miró a Sirius frente a él -juraría que es James
-No olvides el cabello largo, James nunca lo usó así…
-Cállate Sirius
-Ya, ya ¿qué pasó?
-Que ahora les creo -señaló a James y Albus frente a él.
Los chicos no pudieron festejar, era mayor su curiosidad así que guardaron silencio. El mago comenzó a explicar lo que había ocurrido desde que Harry apareció con la poción.
- ¿Todos inconscientes? -preguntó Sirius extasiado.
Los chicos del pasado, no podían creer lo que escuchaban, los del futuro asentían convencidos.
-Y de casualidad uno de esos rayos le pasó cerca al pie de Ted y… dudo mucho que hayan podido sacar al auror de donde quedó metido.
La carcajada ladrido de Sirius le dio la bienvenida a Harry a la estancia.
- ¿Qué es tan gracioso? Sirius no encontré a Lily en ninguna habitación
- ¿Probaste en la del hipogrifo?
-No, muero de hambre ¿no queda algo?
-No, Molly viene hasta más tarde para hacer la cena, hay una reunión y están… bueno…
-Entiendo, veré que encuentro, después busco a Lily
-Está muy… -murmuró James pensativo
- ¿Tranquilo? -preguntó Rose, a ella también le extrañaba el comportamiento de su tío que bien sabía ella siempre murmuraba molesto hasta dar con el culpable de algo y castigarlo.
-Descargó su frustración con más de veinte magos, así cualquiera -Sirius volvió a soltar una carcajada
- ¡Eso no fue mi culpa! -gritó Harry desde la cocina.
Unos minutos después apareció con tres enormes emparedados y se dejó caer junto a sus hijos.
- ¿No deberías alimentar a tus hijos antes de zamparte algo tú?
Harry le dio un zape a James antes de tomar su varita y partir uno de los emparedados a la mitad, le dio un trozo a cada muchacho. Miró a Rose que negó divertida, los demás se apresuraron a imitarla al sentir la mirada del mago. James y Albus tomaron la comida.
- ¿Había pavo? -murmuró James con la primer mordida, Harry solo se alzó de hombros.
- ¡Princesa! ¿Tienes hambre? -subió los pues a la mesa del centro y gritó hacia el techo. Todos miraban sin creer.
-Baja los pies
El hombre miró el ceño fruncido de Ginny, era la única que parecía atreverse a hablarle, dio otra mordida al emparedado y masticó lentamente. Después más lento y cuando la pelirroja pretendía volver a abrir la boca, bajó los pies y volvió a gritar.
- ¡Princesa!
-Mande -una cabeza pelirroja asomó desde el corredor
- ¿Quieres?
Cortó el otro emparedado y le ofreció un trozo. Nadie comprendía lo que pasaba. Lily se acercó rápido y se sentó sobre el regazo de su padre, dio una gran mordida.
- ¿Puerco?
Harry volvió a alzarse de hombros.
- ¿Se puede comer? ¿No tiene algo caducado?
- ¡Eh! -exclamó ofendido, la niña bajó de sus piernas y le tendió el emparedado a Ginny, ella riendo lo revisó y olió, cuando negó, Lily volvió a las piernas de su padre. James y Albus ya habían terminado de comer.
-Papá, quita la mano por favor -pidió James.
Harry levantó la mano del trozo de emparedado que tenía en el plato, Albus ya había agarrado el otro pedazo.
-Jamón -murmuró James
-Pollo -Al se alzó de hombros y siguió comiendo.
-Oigan, era mi comida -miró a sus hijos, intentó quitarles el emparedado pero los dos al mismo tiempo lo estiraron todo lo que pudieron a los lados. Todos reían al verlos, Sirius sobre todo estaba orgulloso, él sabía que Harry era un excelente padre.
-Tú ofreciste papá
-Yo no ofrecí nada, tú que me reclamaste ofendido e intenté compartir, acaparador -masculló Harry.
-Sabes que debes cuidar la comida cuando estás cerca de James
Harry miró a su hijo con ojos entrecerrados.
-Mira quién habla, si tú agarraste el del emparedado de Lily -Albus le sonrió y deliberadamente le dio una enorme mordida.
Harry sonrió por un momento, dejó el plato en la mesa, respiró hondo, su mirada se endureció, su expresión seria arrancó una mueca a su padrino.
-Cariño, ¿terminaste de comer? ¿Quieres más? -la niña tragó el último bocado y negó, se le escapó un sollozo, en un segundo se giró y se abrazó de su padre.
-Papito, yo solo quería verte… no me castigues.
James clavó la vista en el trozo de emparedado a medio comer que tenía en las manos, masticó con lentitud, Rose se recargó en el hombro de Ron y Albus terminó de comer y se desapareció rumbo a la cocina.
-Primero quiero que veas lo que ocasionó tu berrinche, vamos a ver a Teddy -con cariño se despegó a su hija, le dio un beso cuando la dejó en el piso y la tomó de la mano -cuando termine arriba, pueden subir, Ted aun duerme así que de nada serviría -agregó cuando miró a todos ponerse de pie.
-No era… un berrinche…
Escucharon que Lily empezaba a llorar cuando subían la escalera. Solo Ginny se quedó de pie mirando hacia ahí, estaba pensativa y James extrañamente callado.
- ¡No, papi, no!
La suplica de la niña arrancó un escalofrío a James, Ron y Hermione solo se miraron, el pelirrojo seguía abrazado a Rose. Sirius y Remus volvieron a mirarse así que solo Albus que llegaba de la cocina se dio cuenta de que Ginny había salido corriendo pero no se atrevió a seguirla.
Ginny subió los escalones en un instante, brincó todos los que pudo, se frenó tan solo terminar de subir. Harry tenía abierta la puerta de la habitación en la que cuando llegaba a estar ahí, Teddy dormía, Lily estaba abrazada a él y lo jalaba en dirección contraria a la habitación. Una mirada seria le dio la bienvenida a la segunda planta.
-Les dije que cuando terminara aquí podían subir a verlo y… -guardó silencio, Ginny miraba a Lily y entonces entendió lo que pasaba. -No la voy a lastimar, te lo aseguro. Daría mi vida Ginny, por cualquiera de ellos y creo que eso lo sabes. Sé que solo tienes catorce años -abrazó a Lily que lloraba con más fuerza, acababa de mirar a Teddy cubierto de vendas…
-Yo no quería que le pasara eso -sollozaba aterrada, apretaba a su padre.
-Tranquila hija… Gin -volvió a mirar a la pelirroja frente a él -imagina a tu madre que está de vacaciones y con toda la confianza que una madre puede tener, te deja al cuidado de Charlie o de Bill y descubre que por un berrinche tuyo, por una tontería que pudo haber dañado a una persona, uno de ellos resulta gravemente herido ¿qué haría?
Ginny miraba de Harry a Lily y de esta a él. La niña seguía abrazada a su padre, parecía más asustada de lo que estaba en la habitación que del hecho de que la fueran a castigar. Miró directo a los ojos a Harry.
- ¿Desde cuándo te volviste tan sabio? -susurró.
-Supongo que… desde que lo tuve en mis brazos -miró hacia la habitación -han pasado algunos años -le sonrió -confía en mí
-No fue por su culpa, lo de Teddy fue un accidente
-Que pudo haberse evitado si no hubieran intentado traerme por un berrinche absurdo…
-Yo solo… solo quería arreglarlo por mí.
-Y cuando no conoces el hechizo o no sabes cómo hacerlo, se busca ayuda porque si te equivocas con él, muchas personas, incluyéndote a ti, pueden salir heridas -cerró la puerta de la habitación de Teddy con un simple movimiento de varita -Lily espérame en la habitación por favor, Gin necesito que regreses.
-Sí papá.
Ginny miró a la niña dar media vuelta y obedecer, después miró a Harry que la veía a ella. Se debatía entre hacer caso también o hacer ahora el berrinche ella.
-Puedo solo ir a la habitación donde me espera mi hija y hechizar la puerta -suspiró el hombre, se acercó un par de pasos -pero quiero saber que comprendes que tengo que hacer lo que voy a hacer y que sabes que no la voy a dañar.
- ¡Yo no estoy de acuerdo con eso!
El grito de Lily desde la habitación hizo sonreír a Harry, pero Ginny seguía seria.
-Ginny -se inclinó un poco, puso sus manos sobre los hombros de ella y la miró directo a los ojos -quizá llore… bueno, va a llorar, pero prefiero que ella llore por unos minutos a llorar yo por lo que me quede de vida, porque si algo le pasa a ella o a alguno de ellos -señaló la puerta tras la que descansaba Teddy y después hacia las escaleras -jamás lo olvidaría y si eso pasa por mi culpa, por haber preferido un momento de tranquilidad y ahorrarme el sufrir yo mientras hago… lo que voy a hacer, porque quizá no lo creas tú y no me crean mis hijos, pero sufro más yo, no disfruto para nada regañarlos aunque James lo asegure -respiró hondo -no me lo perdonaré jamás y preferiría morir a dejar que se hagan daño porque dejé que hicieran lo que les diera la gana para no importunarlos.
- ¿Es el clásico me duele más a mí que a ti? -intentó sonreír pero no logró demasiado, una lágrima se le escapó.
Con una dulzura que no se esperaba de alguien como el Harry Potter que ella conocía, el mago mayor pasó el pulgar por su mejilla, le sonrió de forma tierna antes de hablar.
-Todo clásico tiene algo de verdad, te juro por mi vida Ginny que mi hija no va a llorar más de quince… bueno, quizá sí la tenga un poco consentida así que tal vez llore por una o dos horas pegada a mí y no se me despegue por lo que queda de día -se acercó a su oído y con diversión le susurró algo, después se irguió y la miró. Ginny sonreía y asintió, más tranquila dio media vuelta. Antes de bajar giró la cabeza, Harry le guiñó un ojo, después cerró la puerta de la habitación y ella bajó.
Cuando llegó a la estancia, su madre hacía preguntas sobre Harry, parecía entusiasmada por conocerlo al igual que su padre.
-Creí que también ibas a terminar castigada -exclamó James corriendo hacia ella. Con exagerada atención la tomó de la mano y comenzó a hacerla girar mientras la revisaba.
-Si eso pasa tú no nacerías -contestó Ginny con una gran sonrisa
-Pero…
-Harry se quedaría sin manera de hacerte -dejó a James con la boca abierta, Sirius soltó una atronadora carcajada mientras la pelirroja divertida iba hacia la cocina, pero con el siguiente comentario se detuvo sorprendida.
- ¿Alguien sabe por qué tengo tantas vendas? No recuerdo haber tomado tanto como para que me explotara la cabeza…
- ¡Teddy! -Remus que recién se sentaba se puso de pie de un brinco y corrió hacia su hijo, Molly y Sirius se acercaron tras él.
- ¿No debería estar acostado? -preguntó la mayor de los Weasley, Teddy los miraba sin comprender, aun sentía embotada la cabeza y tenía una resaca horrible.
-Tengo sed, me siento como el día después de la fiesta de cumpleaños de James, siento una resaca que… -guardó silencio, sus ojos dieron con los de su padre y recordó lo que le había dicho, una lágrima amenazó con escaparse.
-Ven siéntate -Remus lo jaló hacia el sofá, después invocó un vaso con agua -siento que malinterpretaste algunas cosas que te dije en el despacho, con todo lo que pasó no pude aclararlo, no quiero que me mires de esa forma Ted, estoy orgulloso de ti, solo me decepcionaron las decisiones que tomaste.
-Eso es exactamente lo que dijiste Moony
- ¿Teddy?
El muchacho aun envuelto en vendas sonrió y sin poder evitarlo se abrazó a su padre ocasionando que el vaso saliera volando hacia un confundido Sirius Black.
- ¡Ey!
Todos rieron con tranquilidad, no podían creer lo fácil que Harry había arreglado todo y eso que ellos no lo habían visto sin vendas.
-Me alegra ver que está bien señor Lupin.
Albus Dumbledore dejó dos enormes frascos de cristal con un líquido transparente y espeso dentro, sonreía afable y quizá algo cansado.
-Gracias, agua, en verdad necesito agua.
Remus volvió a invocar el agua que su hijo pedía y le dio el vaso pero un rugido amenazador hizo que se le resbalara.
- ¡Ted! -se escucharon pasos apresurados bajando las escaleras. Los ojos de Teddy casi salen de sus cuencas cuando miró a James, este asintió apesadumbrado - ¿dónde demonios estás?
- ¡Teddy! -Lily toda llorosa apareció y se lanzó a los brazos del muchacho -lamento que por mi culpa estés así, lo siento Teddy.
-No-no… no fue tu culpa Lily, tranquila
- ¿Por qué rayos no me contestas?
El muchacho apretó un poco más a Lily y así se quedó, prefirió mirar el piso junto a ella que levantar la mirada.
- Por Merlín, ¿por qué todos me reciben así? En verdad no tengo intención de averiguar que hicieron para que me vean de esa forma.
-Hola… Harry
-Nada de hola Harry, será mejor que me des un abrazo y subas a acostarte
-Ya estoy bien -se levantó sonriente y fue hacia su padrino.
-Estaba tan preocupado, ¿seguro te sientes bien?
-Sí ¿puedes quitarme el casco de vendas? Por más que lo intenté no pude y no tengo varita para quitármelo…
-No tienes… ¿y esta de quién es? -Harry sacó una varita de su túnica -Remus dijo que la tenías -se la quité a uno cuando fui por Lily, pero medio funciona nada más, gracias… -estiró la mano hacia su padrino y así se quedó porque él volvió a guardar la varita -sube, andando
-Pero…
-Teddy
- ¿Sí?
-Quieres volver a acostarte boca arriba ¿verdad?
-Harry, no puedes amenazarme con eso, ya tengo veintitrés años y…
-Ted
-Que -murmuró exasperado.
-Acaso ¿te pregunté tu edad?
Teddy miró mejor al hombre que aún lo tenía abrazado, sonreía de una forma que él sabía era peligrosa, una de las manos con las que lo medio abrazaba, se deslizó por su espalda en una clara amenaza.
-Por Merlín, Harry por favor…
-Uno…
-Ya soy un hombre Harry, eso no funciona -aseguró el muchacho se soltó del abrazo y cruzado de brazos fue a sentarse de nuevo. Todos miraban interesados, James y Albus expectantes.
-Dos…
La mirada decidida de Harry fija en su ahijado, el muchacho empezó a titubear, tragó saliva y se sentó en el filo del sillón, estiró un brazo hacia la mesita donde había dejado el agua.
-Al… al menos deja que tome agua.
-No, no puedes tomar agua.
Y el vaso desapareció en un segundo.
- ¿Quieres que siga contando?
-Muero de sed
-Arriba podrás beber algo, ahora Teddy… -lo miró en espera de que obedeciera pero él solo fue hacia su padre y desde ahí le regresó la mirada, Harry sonrió y asintió -bien, entonces, tres…
Y Teddy corrió fuera de la habitación.
Sion
P.D.Espero señales de vida...
