Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD


Estamos a uno o dos capítulos más, quizá solo uno!


Harry tenía en el pasado casi una semana y durante ese tiempo no lo habían visto más de un par de veces durante la cena, salía demasiado temprano por la mañana y volvía muy tarde y eso si volvía. Teddy continuaba acostado por orden explícita de su padrino y con la prometida charla que tendrían, no se atrevía a desobedecer, pero un viernes, Harry no había vuelto esa noche y estaba seguro de que regresaría por la mañana del sábado, se había cansado de estar acostado. No podía salir de la habitación porque Sirius o su padre lo regresaban a acostar pero se paseaba por el lugar mirando con un odio profundo el enorme frasco de asquerosa poción –sabía que era lo que lo había salvado, pero aun así la odiaba- dejó de pasearse, se detuvo justo frente a la poción, estiró los brazos, lo pensó un segundo y levantó el galón de cristal. Era transparente pero espesa, no podía pasar por agua y tenía casi una semana bebiendo solo eso, si solo…

- Ey ¿Cómo estás?

La puerta se abrió y por ella entró su salvación, miró al chico Potter con esperanza.

- ¿Me ayudas? -con una sonrisa le extendió la poción.

- ¿Quieres que te sirva un poco?

James asintió, tomó el vaso que estaba sobre la mesita de noche y fue hacia Teddy.

-No, no. Debes tirarla…

-Debo… ¿tú estás loco? Hago eso y mi papá me deja en cama más tiempo del que has estado

-Vamos James, debes ayudarme, por tu culpa estoy así. Si no hubieras metido la pata con Lily, Harry no habría venido y…

-Y si no hubieras escapado, el tío Remus no te habría regañado y entonces no…

- ¡Sht! Si Harry te escucha…

Se abalanzó sobre James y le cubrió la boca con sus manos, el muchacho perdió el equilibrio y los dos se fueron al suelo, mascullaban maldiciones para el otro cuando un grito les heló la sangre, se detuvieron de golpe. Se pusieron de pie de un brinco, miraban hacia todas partes con terror.

- ¡Vamos Sirius, estoy bien!

Intercambiaron una mirada y sin pensar más, salieron corriendo. Sirius con cara de pocos amigos terminaba de subir las escaleras, se pegaron a la pared cuando los pasó. Llevaba a Harry en brazos.

- ¡Teddy vuelve a la cama!

El muchacho no hizo caso, siguió a los demás que hacían fila atrás de Sirius, cuando llegaron a la habitación donde había dejado a Harry en cama, la pequeña Lily lloraba abrazada a su padre. Él aseguraba que estaba bien y quizá lo estaría porque la mirada que le lanzó a Teddy fue de terror.

-A tu cama

- ¿Qué tienes? ¿Qué pasó?

Teddy se aprovechó que Sirius revisaba a Harry y no lo dejaba levantarse para acercarse a él. Harry suspiró.

- ¿Ya te sientes bien?

-Sí, es lo que he intentado decirte desde que me atascaste esa cosa -se estremeció con un escalofrío, pero se arrepintió al ver la sonrisa de su padrino

-Muy bien, Sirius -el animago le lanzó una mirada molesta -ya que has decomisado mi varita -estaba demasiado alegre para sorpresa de todos que sorprendidos miraron a Sirius cuando supieron que le había quitado la varita. Si hasta parecía que era más fácil de tratar con él que con el adolescente aunque se mirara de la edad de Sirius o quizá mayor - ¿podrías por favor traer la cama de Teddy y su poción? Parece que tiene ganas de pasar tiempo de calidad conmigo ¿Cuándo me vas a dejar salir? -sonreía. Sirius lo taladró con la mirada

-Hasta que desaparezcas y tenga en mis manos a un adolescente que haga más caso que un adulto y no se…

-Sirius

- ¡No sales! -gruñó el mago, apareció la cama de Teddy con la poción por un lado, jaló al muchacho y casi lo arrojó. Después salió mascullando.

-No tengo nada chicos, Sirius es demasiado paranoico -sonrió mirando a los muchachos, después se acomodó y miró a sus hijos - ¿quién quiere la pizarra limpia del último año? -miró especialmente a James, después a su hijo menor -un buen aumento en la mesada -echó un vistazo a Rose -una edición limitada, de lujo, empastada en piel de dragón con firma original del tomo que ha estado buscando por dos años y cuyo único ejemplar fue visto en una subasta en Alemania…

- ¡Harry Potter! No puedo creerlo -exclamaron Ginny y Hermione al mismo tiempo. El adulto solo les sonrió y abrazó con más fuerza a su hija que seguía aferrada a él. - ¡Pobre del que le haga caso! -agregó Ginny. Todos se encogieron un poco.

-No importa lo que digas u ofrezcas papá -murmuró James cruzando los brazos, después sonrió -es la primera vez que te miro castigado

-Y será la última hijo si continúas disfrutando tanto esto

-Tío Sirius te dejó ahí por una razón… -agregó Albus, en comparación de su hermano que parecía contemplar la oferta de su padre, él lo miraba serio, estaba preocupado.

-Me descuidé, no fui a donde le dije, no esperé a que los de la orden llegaran, los mandé a otro lugar -seguía sonriendo, con una mueca de dolor se acomodó en la cama -estoy viejo para esto -masculló, le dolía todo el cuerpo -debería solo seguir mortífagos, magos locos y esas cosas -miró con seriedad a los muchachos del pasado, después a sus hijos -ellos no deben pelear ahorita, no puedo dejar que alguno muera cuando va a ser de utilidad en un futuro

-Si te pasa algo a ti -dijo Ginny, él sonrió cuando la miró.

-Tengo más experiencia, pasé por más cosas que esos magos, a mi edad por lo menos ya sé lo que va a pasar o bueno, casi.

Se dejó caer en la almohada, lanzó un suspiro. Ginny se acercó para apartar a Lily.

-Además, puedo ayudar a Teddy con su misión, claro que ya que descanse. Chicos estoy viejo -respiró hondo -me canso fácil y con la paliza que me metieron, déjenme dormir un poco por favor.

Todos asintieron, Rose le sonrió antes de seguir a Ron y Hermione. Harry le regresó la sonrisa mientras se acomodaba para dormir. Lily le dio un beso cuando Ginny la apartó, James abrazó a su hermanita para sacarla. Ginny suspiró mirándolo. Negó con la cabeza y siguió a su hijo mayor pero se detuvo cuando miró a Albus que se acercaba a su padre, le dio un abrazo y un beso ante la atenta mirada de Ginny. Harry dio una risa divertida regresando el abrazo de su hijo, miraba atento los ojos serios de la pelirroja. Cerró los ojos con un gran bostezo y cuando escuchó la puerta cerrarse, volvió a abrirlos y se giró hacia Teddy que no comprendía nada, estaba sentado sobre su cama sin saber qué hacer.

-Ahora mi buen Teddy, quiero saber lo que has hecho desde que llegaste. Ya que estoy enclaustrado en esta habitación, cuéntame sobre tu misión.

La sonrisa tétrica que le daba su padrino le hizo un nudo en la garganta, de repente se le ocurrió que su padrino había hecho eso a propósito solo para matarlo en privado. Sin más opción, Teddy comenzó a hablar, contó todo, desde lo poco que había descubierto de los horrcruxes hasta como había perdido su varita, cuando terminó solo suspiró en espera del grito.

- ¿Nada más? ¿No te dejas algo?

-Es todo -no le iba a decir que había huido para no traerlo, además no formaba parte de su misión y a Harry no le agradaba la idea de que escapara. Se removió incomodo al recordar cuando tenía trece años y el sorpresivo castigo con el que su padrino había puesto fin a aquel terrible día. Desde entonces no había podido ver de la misma forma la enorme mano de su padrino. Aunque ahora no era el cumpleaños del adulto.

-Bien, no me queda mucho tiempo aquí. Teddy, ¿estás seguro de que estás bien? ¿Puedes acompañarme? Si te sientes débil será mejor que me digas -se sentó más fresco que el mismo Teddy, lo miraba serio -me va a molestar más ir y arriesgarte porque no estás con todo

-Estoy bien Harry, te lo prometo

-Bien -la sonrisa de Teddy se ensanchó -toma un vaso de esa cosa y en un momento nos vamos -y la sonrisa del muchacho se esfumó mientras su padrino se ponía de pie y se estiraba

-Pero…

-O no vas

-Le diré a Sirius

-Te castigo

-Pero Harry

-Es lo que te salvó la vida, el profesor Snape se molestó en hacerla y la vas a terminar

-No entiendo por qué confías en ese mago, quien juega en dos bandos no le es fiel a ninguno -masculló molesto el muchacho, se sentó y con un mohín se dispuso a servir el vaso.

- ¡Ted!

El peliazul dio un brinco, maniobró con habilidad para no tirar el vaso y la poción con todo y frasco. Asustado miró a su padrino a solo unos centímetros de él.

-No vuelvas a decir eso, jamás lo hagas. No conoces las condiciones que les ha tocado vivir a las personas, son como son por una razón…

-Algunos lo superan y continúan, no se quedan estancadas y odiando a…

Harry sonrió con tristeza, su ahijado se encogió cuando levantó la mano. Puso la mano sobre el cabello azul y lo despeinó, le ayudó a servirse la poción y le dio un abrazo.

-Solo no juzgues sin conocer la historia completa

-Tampoco entiendo cómo es que confías tanto en Dumbledore…

-El profesor Dumbledore, Teddy. Tú, James y Al, llevan los nombres de grandes hombres hijo, solo eso te puedo decir.

En ese momento la puerta se abrió, Harry se separó de Teddy que no entendía mucho lo que pasaba y sonrió de nuevo. Dos varitas entraron rodando. Harry amplió aún más su sonrisa. Recogió las varitas y agitó la suya hacia su cama. Las sábanas se inflaron de tal forma que parecía que dormía debajo, el edredón lo cubrió y después hizo lo mismo con la cama de Teddy. Le arrojó con la varita y embobado que estaba el muchacho la varita se estrelló contra su rostro.

- ¿Qué te pasa? -recogió la varita sin dejar de mirar al muchacho, cuando se irguió tenía el entrecejo junto -Teddy si te sientes mal y me acompañas…

- ¿Qué regalo me dio mi padrino cuando cumplí 17? -sacudió la cabeza y le arrebató la varita que Harry mantenía hacia él, le apuntó con ella.

-Teddy…

- ¡Contesta!

-El departamento donde vives ¿qué te pasa?

-No, espera, eso lo podría saber cualquiera. No te muevas

- Ted ¿por qué me amenazas con la varita?

-Tú no eres mi padrino

-Que yo no… Merlín, Teddy por favor -hizo intento de acercarse pero el muchacho lo señaló con más fuerza, algunas chispas saltaron de la varita -si me lanzas algo te aseguro que te vas a arrepentir, no hay tiempo para esto, Sirius no se va a tragar este encantamiento por mucho tiempo, vamos…

-No, no, una pregunta más…

-Bien, anda

-Qué… ¿qué hizo… que hiciste cuando tenía trece años en tu cumpleaños?

-Un coraje que esperaba me llevara al hospital -masculló Harry, solo de recordar ese cumpleaños lo hacía enfurecerse.

-A… a mí, ¿qué me hiciste? ¿Cómo me castigaste? -tragó saliva, no le gustaba recordar eso más que a su padrino pero era lo único que creía nadie sabría, él no le había dicho ni a su abuela, quizá Ginny lo sabría pero nada más.

-Lo que voy a hacer si se te escapa un rayo

- ¡Contesta!

-Algo que espero no me obligues a repetir -suspiró - ¿según tus palabras o las mías? Según tú, te nalgueé hasta que se me cayó la mano, según yo, lo peor que he hecho en mi vida y que realmente espero no volver a hacer porque te juro que lo haré sin importarme la edad que tengas…

Y con esa última frase le creyó, se estremeció hasta el último hueso y se apresuró a cambiarse con una torpe disculpa. Harry no le tomó más importancia. Inclinó al muchacho lo suficiente para cubrirlo con la capa de invisibilidad que había tomado, se metió él y agachados salieron de la habitación.

- ¿No eres un adulto? ¿Por qué nos escondemos? -miró de lado a su padrino.

Harry estiró un brazo para detenerlo, sonreía, parecía disfrutarlo.

-De alguna forma al mismo tiempo soy un adolescente, es el mismo cuerpo ¿recuerdas? Y Sirius quiere cuidarlo, no recuerda que soy el más interesado en que nada me pase.

Terminaron de bajar las escaleras, Harry lo miró un momento, se distrajo al tratar de detener un par de piedras redondas que no pudo alcanzar, rodaron hasta la puerta de la estancia justo cuando Sirius salía de ahí y se enfilaba hacia las escaleras. Iría a revisarlos y el encantamiento no funcionaría hasta que salieran de la casa.

- ¿Qué tanto se molestaría si lo hechizo? -masculló Harry, las opciones se le acababan. Casi de inmediato se escuchó la voz de James gritándole a Albus, después el menor se lo regresaba y hubo golpes y ruidos raros. -Merlín, ese par -molesto se mordió la lengua con la vista fija en Sirius que se acercaba más.

- ¡James, me voy a desangrar!

-Albus -murmuró Teddy, resignado a que la misión se fuera al diablo intentó ir a la estancia pero Harry lo detuvo. Cuando lo miró, este le señaló a Sirius que preocupado regresaba.

-Vamos, él se encargará, anda…

Dieron media vuelta y lo más rápido que pudieron, salieron de la casa. Ya afuera, Harry quitó la capa y la guardó en un bolsillo de su ropa. Tomó la mano de Teddy y desaparecieron.


La perilla de la puerta se giró con tanto cuidado que por un momento pensó que no se abriría, en la estancia, la luz se encendió, dos pares de pies se arrastraron hacia el corredor. La puerta se abrió casi en silencio. Era demasiado tarde como para que alguien estuviera despierto, poco después la puerta volvió a cerrarse, no parecía que algo hubiera entrado. Los pares de pies se acercaron cubiertos por la semi-penumbra del corredor.

- ¿No se había abierto la puerta? -preguntó James mirando con curiosidad a su hermano.

Al no escuchó al mayor, casi corrió hacia la escalera, sus ojos se habían acostumbrado de nuevo a la oscuridad y acababa de mirar una gota brillante en el piso. Se agachó y tocó la gota húmeda, tragó saliva antes de levantarse y estirar la mano, sus dedos se cerraron alrededor de algo de textura extraña pero que tan bien conocía. Quitó la capa de invisibilidad.

- ¿Dónde está Teddy?

-Cuando lo encuentre, lo voy a matar.

Masculló Harry Potter, tenía casi destrozados ambos brazos o al menos eso era lo que parecía porque estaban cubiertos de sangre al igual que su túnica.

-Iré por Sirius -dijo James, se recuperó al shock de su padre herido más rápido que su hermano, intentó pasar por un lado de Harry pero una mano pegajosa se hizo con su mano.

-Estoy bien, aun respiro. Solo necesito un baño, ropa nueva y encontrar a Teddy para poder matarlo.

-Y una mierda -James se sacudió el brazo de su padre y lo rodeó, ni siquiera le importó el gruñido con su nombre completo que lanzó su progenitor.

James subió las escaleras corriendo mientras Albus que con una clara expresión de molestia se acercó a su padre y lo ayudó a sostenerse, no era tan alto como su padre o James pero lo era lo suficiente como para pasar el brazo de su padre sobre sus hombros y evitar que cayera, intentó meter la mano en los bolsillos de la túnica de Harry para tomar la varita pero una orden seria lo evitó. Cuando James terminó de subir, sin siquiera pararse a pensar siguió de largo a la habitación de Sirius, apenas llamó y entró.

-Sirius -agitó al hombre que acababa de conciliar el sueño. Ahora se arrepentía de haber evitado que revisaran la habitación de su padre y Teddy y haber mantenido el hechizo que su padre había hecho. -Vamos Sirius -lo movió con más fuerza -mi papá está herido -susurró y fue ahí cuando Sirius abrió los ojos.

- ¿Qué acabas de decir?

-Mi papá está abajo y no se mira nada bien

- ¿No estaba enojado en su habitación?

James sonrió incómodo, no esperaba que en verdad lo hubieran creído. El animago se levantó furioso, mascullando un montón de maldiciones fue a la puerta, se desvió un poco y llamó a una puerta en el pasillo.

- ¿Qué haces ahí? Anda vamos…

Sirius apenas susurró en su camino a las escaleras, Remus se detuvo aunque estaba molesto y preocupado pero le llamó la atención el que James no saliera y cuando entró, se encontró con el muchacho congelado a mitad de la habitación, contemplaba la puerta con los ojos abiertos con terror.

- ¿James?

-Creo que acabo… -parpadeó y miró a Remus -de… mandar-a-la-mierda-a-mi-padre… voy a morir.

Muy a su pesar, Remus sonrió.

- ¡Harry Potter!

Ese rugido de Sirius en la planta baja logró que las pocas puertas que estaban cerradas, se abrieran rápido. Hermione y Ginny se asomaron.

- ¡No, no, no! ¡Estoy bien, maldita sea Sirius bájame!

Y con esos gritos, Lily salió de otra habitación. Sirius terminaba de subir las escaleras con Harry en brazos, los pasó pisando fuerte, era difícil saber quién estaba más molesto. Albus subía a una distancia prudencial de esos dos.

- ¡James Sirius Potter!

- ¿Qué pasa? -Ron terminó de despertar con el bramido de Harry.

En la habitación de Sirius, James dio un brinco y sus pies se anclaron con más fuerza al piso. Harry discutía con su padrino asegurándole que estaba bien, movía los brazos tanto que el animago descansó al ver que no estaba tan herido como parecía, no era su sangre al menos. Harry se había sentado en su cama, lanzó un suspiro largo cuando miró entrar a Remus, él conocía demasiado bien la mirada que tenía su antiguo profesor. Debía estar preocupado por Teddy y Remus preocupado no era bueno, casi prefería que Sirius siguiera regañándolo como si tuviera quince años o menos pero Sirius gritaba y gritaba y volvía a gritar, no hacía nada más que gritar, ni siquiera le ponía atención en realidad. Su padrino estaba preocupado porque le pasara algo a él y el Harry de quince años saliera lastimado, pero en realidad a él debía importarle más, jamás se arriesgaría de esa forma… la vida de sus hijos estaba en juego y… sus hijos. Sus ojos se estrecharon, su entrecejo se juntó.

-Estoy bien, te lo juro Sirius, no es mi sangre.

- ¿Es de Teddy? -preguntó Remus y fue entonces cuando Sirius miró la otra cama, agitó una varita hacia ahí y rechinó los dientes al ver el encantamiento desvanecerse.

-Lo será cuando lo agarre -masculló Harry, miró hacia la puerta y se iba a levantar pero Remus se paró frente a él. Harry lo miró. -No, no Remus, Teddy está bien, sé que está bien, tiene que estarlo.

- ¿Dónde está y por qué estás molesto con él?

-Porque le dije que no se adelantara, que no se desapareciera y mientras el montón de… -miró a los dos merodeadores -cosas -masculló -me rodearon solo se desapareció, revisábamos unos asuntos en alguna isla cuando tocamos algo que no debíamos y… nos rodearon estas cosas. Cuando estaba seguro de que todo estaba como debía y le dije que podíamos pasar al otro punto él me sonrió -Harry hablaba con un toque de diversión pero conforme avanzaba en la historia y llegaba a donde Teddy había hecho algo que no le gustaba, y recordaba la gracia de hacía un momento de James, su entrecejo volvía a juntarse. Levantó el dedo índice pidiendo un segundo, respiró hondo, sus cejas estaban a nada de tocarse y gritó:

- ¡James, te juro que si tengo que volver a llamarte, las consecuencias de tu fiesta de cumpleaños te parecerán Disneyland!

- Dime papá

Harry no terminaba de cerrar la boca cuando James se asomó. Harry le señaló un rincón, el muchacho pareció dudar un poco pero no dijo más y solo obedeció.

-Ahora -respiró hondo y miró a los otros adultos - ¿en qué iba?

-Teddy -dijo Sirius, ya no estaba molesto, si Harry en verdad estaba bien no había problema, miraba curioso de James que estaba girado hacia el rincón como si tuviera cinco años; a Harry.

-Iban a pasar a otro punto y te sonrió -agregó Remus.

-Ah sí, donde te explicaba porque te ibas a quedar sin hijo -Harry asintió, se acomodó en la cama y se aclaró la garganta antes de hablar. -Me dijo que él se podía adelantar para avanzar más y revisar si el horrcrux estaba en Gring… olviden que acabo de decir eso y finjamos que dije que revisaría la cosa que estaba en el coso -sonrió tan despreocupado que por un momento Sirius se miró a sí mismo en ese hombre y Remus apenas reconoció al Harry Potter que él conocía y más se sorprendió cuando él solo siguió hablando -y él solo… ¡puf!... -hizo el efecto con las manos -¡tu hijo me dejó con un maldito puf! Intenté detenerlo, las cosas se me abalanzaron, casi me ahogan, me corté, me debilité un poco al desaparecerlas, después fui tras Teddy pero cuando llegué y miré que las pequeñas cosas estaban encantadas y él ya no estaba, una enorme cosa casi me come, tuve que pelear contras unas cositas, las herí y… solo venía por ropa limpia, algún emparedado e iría por mi querido ahijado para poder… además, creo que… James tráeme algo con que escribir por favor.

El muchacho dio un brinco en el rincón, había estado pensando en que Teddy tenía más problemas que él cuando su padre le habló. Corrió fuera de la habitación y poco después regresó con un pergamino, tinta y una pluma que dio a su padre, se quedó mirándolo en espera de lo que debía hacer, pero Harry no le mandó nada, mojó la pluma en la tinta y mirando a su hijo a los ojos, comenzó a escribir, hizo una especie de lista que le dio a Remus.

-Teddy tiene un collar que le regalé hace mucho, es una esfera pequeña con algo que parece humo dentro -Por un segundo desvió la mirada de James para ver a Remus asentir -con eso del pergamino podemos localizarlo, deben tener todo, son cosas básicas, quizá hasta esté en algún baúl del colegio ¿pueden reunirlo mientras hablo con mi hijo sobre lo que puede decirme y lo que no?

James tragó saliva, quizá después de todo Teddy no tenía tantos problemas como él. Sintió que era su perdición cuando Remus y Sirius salieron, no le agradó la mirada de lástima del último y lo peor fue cuando su padre se puso de pie y se estiró en toda su maldita altura, sintió que las piernas se le doblaban cuando se llevó las manos a la cadera, sus dedos acariciaban el cinturón ¿por qué vestía como muggle? Era horrible cuando lo hacía, nunca lo había castigado así pero siempre lo había temido, a Teddy le encantaba contarle historias sobre el cinturón de su padre o de hecho solo era una y no tenía nada que ver de cuando se había desaparecido y su padre se había molestado mucho, no, esa ni siquiera se la sabía completa porque por alguna razón a Teddy le aterraba más eso y nunca lo contaba por completo.

-Ahora -dijo Harry con un suspiro, aunque a James le pareció que era una voz tétrica -recapitulemos tus hazañas.

-Solo fue una.

Cerró la boca tan pronto como pudo, pero Harry lo miró, sus ojos decían claramente: "no puedo creer que hayas hablado" ni siquiera le insinuaban que había sido valiente.

Mientras James rezaba por su vida, Remus y Sirius terminaban de reunir los ingredientes que parecían para una simple poción, el licántropo conocía muy bien todo pero no se le ocurría como juntarlo, parecía que podría explotar. No habían logrado enviar a dormir más que a Lily que al escuchar que su padre gritaba molesto, se convenció de que estaba bien. En la estancia, Ron estaba más dormido que despierto, no le divertía tanto que su amigo tuviera más de veinte años más que ellos, Hermione y Ginny cuchicheaban en el sillón de dos plazas mientras en el de una, Albus solo estaba de brazos cruzados con una expresión muy parecida a la que Harry había tenido hacía poco. Estaba molesto.

- ¿Quién le dio las varitas? -preguntó Ginny cuando Sirius pasaba con un caldero, el hombre se abrazó del caldero y los miró.

-Eso quisiera saber. -Siguió caminando cuando Albus se hundió en el sillón pero no cambió su expresión enfurruñada.

Ginny iba a reclamarle pero solo se quedó mirándolo. Poco después, Harry apareció, llegaba con el cabello mojado y ropa limpia. Sonrió al mirar a Ron roncando, amplió su sonrisa con la expresión ligeramente molesta de las dos mujeres y suspiró al ver a Albus. Intentó acariciarle la cabeza cuando pasó junto a él pero el muchacho se movió molesto. Harry iba a seguir de largo pero se detuvo.

-Hijo…

-Papá... -masculló el muchacho pero no lo miró.

-Sé porque…

- ¡No, no sabes nada! -se puso de pie de un brinco, apretaba los puños a sus costados. Ron despertó de un brinco - ¡Estás enojado con Teddy porque se arriesga pero tú…!

-Albus baja el…

- ¡No bajo nada! ¿Por qué solo tú debe poder arriesgarse? ¡Solo llegas y quieres que todo se haga a tu forma mientras te arriesgas!

-Me molesto con Teddy porque se expone, es verdad pero todo lo tengo muy bien calculado, tu tía lo calculó todo perfectamente -se giró hacia las chicas, le sonrió a Hermione -y si no sigo esos cálculos me arriesgaré, Teddy se los salta y…

- ¡No entiendes nada!

-Si no me explicas lo que te pasa, quizá solo te moleste más lo que te diga y no vamos a terminar bien hijo, lo que menos quiero hacer es castigarte…

-No, no, no me importa, solo haces lo que te da la gana…

-Al…

- ¿Sabes qué?

-No lo digas Albus Severus… -se presionó el puente de la nariz, de reojo miró las diversas reacciones de sus amigos ante el nombre pero no pudo disfrutarlas porque Albus abría la boca y hacía lo que no quería, ¿por qué?

- ¡Vete a la mierda!

Y ahí estaba, prefería que James explotara, era más fácil manejarlo porque solo lo hacía a medias, casi como un niño pequeño pero el problema era cuando Albus era el que se molestaba y perdía el control. Miró a su hijo, vio claramente el momento en el que se esfumaba la molestia, por un segundo se tranquilizaba al haber sacado todo y después caía todo como una bomba, su mirada aterrada, como abría la boca para disculparse pero se mordía la lengua para no hacerlo, un par de lágrimas se le escaparon y pasó como un bólido junto a él mientras las limpiaba; Harry suspiró de nuevo.

-Maldita, maldita sea -miró hacia la cocina, respiró hondo y echó un vistazo hacia la puerta por donde había salido su hijo -Merlín, primero Ted, después James y no podía terminar ¿verdad? -masculló más para él, volvió a respirar hondo, se presionaba el puente de la nariz con fuerza. Miró a Sirius y Remus que salían, parecían preguntarse por los gritos - ¡Ah, maldita sea! Hagamos esa poción.

Pasó por el medio de los dos merodeadores hacia la cocina, ellos lo siguieron poco después. Harry puso el caldero al fuego y empezó a agregar cosas. Entre ingrediente e ingrediente, mascullaba maldiciones y cosas que nadie entendía. Cuando la poción logró hervir, emitió una gran bocanada de humo negro que poco a poco se tornó blanco y formó letras.

- ¿Son runas?

-Algo así -suspiró Harry mirando a Remus, respiró hondo –de nuevo- mantuvo la respiración por largos segundos y poco después la soltó de golpe. - ¿Sabes Remus? -dio media vuelta, Remus pudo jurar haber visto una venita que palpitaba sobre la ceja de Harry. Jaló una silla y se dejó caer, escondió la cabeza en sus manos, se jalaba el cabello cuando miró al licántropo. -Acabas de quedarte sin hijo.

En la estancia, Hermione y Ginny platicaban de lo que ocurría mientras Ron había vuelto a dormir.

- ¿Qué pasa? Fui al baño y las puertas estaban abiertas -Rose con una cara muy parecida a la que hacía unos momentos había tenido Ron, apareció, largó un gran bostezo y se acomodó junto a Hermione, inclinó su cabeza sobre el hombro de la castaña que divertida la miró. -Después miré en el cuarto de James y Al pero uno está muy callado para ser él y el otro demasiado molesto para ser él mismo

Hermione comenzó a explicar en susurros.

-Se durmió -murmuró Ginny incrédula cuando escuchó el "mmm" en respuesta de Rose -oh Hermione, en verdad es hija de Ron.

La castaña miró a su futura hija, después miró a Ginny y soltaron una carcajada. Pensaban en irse a acostar también al no obtener noticias pero justo entonces sucedió algo que no esperaban, no que pasara al mismo tiempo al menos. Aunque no lo supieron, la puerta principal se abrió.

Harry apareció con cara de pocos amigos, Sirius tras él solo se miraba serio pero Remus tenía una cara muy parecida a la de Harry.

- De casualidad ¿tendrás una pequeña esfera de cristal que parece tener humo azul en su interior, prendida de un cordel negro? -Harry miraba a los ojos a Ginny, ella sacó algo de entre sus ropas y se lo dio al adulto.

Harry tragó saliva, estaba molesto y quizá algo preocupado cuando iba a preguntarle donde lo había encontrado, la señora Black comenzó a gritar.

- ¡Ay rayos mi pie!

Y Teddy apareció por la puerta, brincaba en un pie y se sujetaba el otro con las dos manos.

- ¿Están despiertos? Lamento haber hecho ruido Sirius pero no miré con que me golp…

Se interrumpió con un escalofrío, recorrió la habitación con la mirada, sus ojos se detuvieron en la pequeña esfera de cristal que colgaba frente a él. Sonriente se acercó.

- ¿Dónde lo encontraste? Casi desde que llegué lo perdí y…

- Remus -murmuró Harry -puedes hablar y aclarar todo lo que quieras, con confianza, después de todo es tu hijo. Te recomiendo que imagines que tiene cinco años a veces me funciona. Hablaré contigo después de que haya descansado, buenas noches a todos.

Con los ojos cerrados abandonó la habitación, Hermione despertó cariñosamente a Rose y siguieron a Harry, Ginny agitó y agitó a Ron hasta que logro despertarlo y casi lo arrastró fuera. Sirius se despidió con un bostezo, Teddy se quedó en el centro de la estancia, miraba confundido a su padre.

- ¿Por qué está Harry tan molesto?

Con una mirada de incredulidad, Remus le señaló el sillón. Intentaba saber que tipo de vida tenían esos muchachos y Harry… él era otra pregunta, una gran pregunta. No era como el chico que conocía.

-Es feliz

-No, está molesto… y mucho -contestó Teddy, seguía mirando hacia la puerta, Remus se giró hacia su hijo.


Era casi medio día cuando Harry despertó al día siguiente. Saludó a los que estaban en la estancia cuando pasó a la cocina. Pensativo comenzó a hacer emparedados con las sobras.

- ¡Harry!

Con una gran sonrisa se giró hacia la voz, abrió los brazos y solo esperó. La señora Weasley lo apretó en un enorme abrazo.

-Hola señora Weasley

-Harry, cariño -la mujer lo soltó, inclinó la cabeza hacia atrás para mirarlo bien -que guapo estás.

Él solo le sonrió y siguió con sus emparedados.

-Me alegra mucho haberte visto, estoy tan orgullosa de ti

-Muchas gracias Molly -ahora fue él quien la abrazó, la señora Weasley había comenzado a llorar.

-Tus hijos son maravillosos

-Seguro -divertido le limpió las lágrimas a la mujer, le dio un beso en la mejilla y volvió a su comida. -Son unos angelitos

-No te burles de ellos y son muy bien portados

-Por Merlín, Molly -puso los emparedados en un plato enorme y se giró hacia ella -eso es como decir que Fred y George terminan la… -con los ojos como platos se interrumpió, rogó que Molly Weasley no hubiera escuchado.

- ¿La?

-Si papi Potter -George apareció por un lado de Harry y le pasó un brazo por los hombros, era un poco más alto que el adulto

-Terminamos la… ¿qué? -agregó Fred del otro lado, tenía una voz que a Harry le pareció amenazante, un segundo después, miró a los gemelos y sonrió.

-La escuela sin hacer bromas o causar algún problema -se alzó de hombros y tranquilamente se escurrió de esos dos.

En la estancia solo estaban Rose, Lily, Ron, Ginny y Hermione cuando Harry llegó. Se hizo espacio entre Ginny y Lily y se sentó con su cerro de emparedados. Antes de empezar a comer le dio un emparedado a Lily, la niña lo tendió hacia Ginny antes de empezar a comer; miraba a cada uno. Cuando iba a preguntar por Teddy, el peliazul apareció, se congeló en el marco de la puerta y ahí se quedó, Harry estiró un sándwich hacia él pero Teddy no se movió, lo agitó con insistencia cuando el estómago del muchacho se quejó.

-Si me acerco y lo agarro ¿no me vas a morder?

-Como si necesitara que te acercaras -dijo Harry con tranquilidad.

Teddy pareció resignarse porque tomó el emparedado y se sentó junto a Lily, apenas cabían en el sofá.

- ¿Y James? Entiendo que Al no quiera bajar pero James huele cuando tengo comida.

El cerro de emparedados iba a la mitad, Harry devoraba uno tras otro y Teddy se le había unido. El lugar se cubrió de silencio, Ron no hallaba que mirar, se sentía extraño al mirar a un Harry adulto y apenas podía escuchar lo que Rose le decía.

-Había olvidado como te mirabas con cabello -comentó Harry entre emparedados.

- ¡Qué!

El pelirrojo se llevó las manos hacia su abundante cabellera, aterrado miró a Harry que contemplaba su cabello.

-Y creo que deberías dejar de comer tanto -con las manos aumentó el estómago con una seriedad que asustó hasta a Hermione. Lily soltó una risita. -La edad y el no hacer ejercicio te sientan mal, de hecho creo que… -se inclinó hacia Ron y le señaló la frente - Rose ¿no se mira más claro?

- ¡Tío Harry! -reclamó Rose cuando su futuro padre de un brinco se puso de pie y corrió hacia las escaleras con las manos en su cabello, murmuraba cosas como voy a ser una combinación de mi padre y mi madre o no quiero quedarme calvo. Harry soltó una carcajada.

-Siempre quise hacer eso

- ¿Qué tiene Ron? Creo que está llorando en el baño, bien, comida

James tomó los últimos dos emparedados y se arrojó al sofá en el que habían estado Ron y Rose. Harry rio con más ganas. Teddy terminó lo que tenía en las manos e intentó desaparecerse.

-Ted

El muchacho se detuvo a dos pasos de Harry.

- ¿Recuerdas cuando tenías trece años?... ¿un 31 de julio?

- ¡No! No, no, no…

-Eso me parecía ¿te parece si hablamos sobre eso?

Ginny y Hermione miraban al adulto, se imaginaron a Harry muy estricto, también se lo imaginaron como las historias que habían escuchado de los merodeadores o como una versión más grande del Harry que ellas conocían pero este Harry era tan… extraño, era como si fuera un padre pero al mismo tiempo el Harry bromista que a veces miraban; parecía estricto en una forma muy extraña. Miraron a Harry poner una mano sobre el hombro de Teddy y apretar, prácticamente lo arrastró hacia las escaleras.

- ¡Harry por favor!

Y ya no escucharon más.


Sion

P.D.Espero señales de vida...