Confidencias y secretos
Cuando me di cuenta, ya estaba siendo ayuda por una camarera, un camarero, Blanca y dos clientes del establecimiento que me daban palmaditas en mi espalda para que me recuperase del repentino atragantamiento. Tras breves instantes pasándolo mal, me recuperé y volví a sentarme, jadeando y roja de vergüenza. Blanca y yo fuimos dejadas a solas de nuevo, y yo tomé la delantera, mirándola furiosa.
-¿Cómo que declararme a Emma? ¿Te has vuelto loca? ¿Qué has querido decir con eso?
-Regina…- ella comenzó como si fuera la cosa más natural del mundo lo que estaba a punto de decir. Muchas veces esa calma excesiva de Blanca me irritaba -¿Crees que no percibo lo que estás sintiendo? ¿Lo que guardas ahí dentro? –posó la mano ligeramente en el lado izquierdo de mi pecho y yo suspiré, respirando descontroladamente. Fue inevitable que las lágrimas aparecieran en mis ojos al escuchar la inesperada declaración de mi ex hijastra, y mi secreto siendo revelado allí sin conseguir dominar la situación y que él volviera al interior de mi corazón. Blanca sabía…pero…¿cómo? –No tengas miedo ni te avergüences ante mí…- dijo al notar que había reculado ante el toque ligero de su mano, y sintiendo mis repentinos nervios. –hace mucho tiempo que vengo dándome cuenta de tus miradas hacia Emma, sobre todo, tu mirada de tristeza profunda cuando la ves con Garfio…has cambiado la forma en que la miras, eso cuando la miras, en que la tratas, has cambiado las expresiones corporales cuando estás cerca de ella…-una lágrima cálida iluminó mi rostro mientras Blanca seguía hablando –otras personas pueden no notarlo, Regina, pero yo te conozco demasiado bien, desde niña seguí todos tus pasos y cambios, a mí no puedes engañarme…has empezado a amar a mi hija- concluyó, y yo no lo negué. Ya era imposible negarlo y toda mi expresión facial delataría la mentira, si así lo hiciera. Me derrumbé allí mismo, me desnudé y quedé vulnerable frente a Blanca.
Respiré profundamente antes de responder, en un susurro
-Nunca podría haber imaginado que lo supieras, Blanca…- una sonrisa brotó en sus labios –Está bien, no voy a mentir, no lo voy a negar, ni a engañarte a ti ni a mí misma. Amo a tu hija…¡amo a Emma! No hubiera querido que sucediese, pero sucedió…no sé decir cuándo comenzó, creo que viene madurando dentro de mí desde hace un buen tiempo. Tú…¿no sientes rabia por eso? A fin de cuentas, fui la responsable de todas las desgracias que te han sucedido a ti y a ella, y…
-Regina, para…- ella me interrumpió y cogió firmemente mis manos en las de ella –Deja el pasado en su lugar: atrás. ¡Ya pasó! ¡Eres una mujer completamente transformada, firme! Y Emma forma parte de ese proceso, así como nosotros, tu familia…- mi voz se ahogó y mis lágrimas llegaron implacables –Jamás te juzgaría y soy una mujer completamente libre de prejuicios sobre la sexualidad. Amor siempre es amor, ¡es lo que importa! Así que…aún no has respondido a mi pregunta: ¿cuándo te vas a declarar a ella?
Solté una media sonrisa irónica.
-Blanca, no sé si te has dado cuenta, pero he llegado demasiado tarde, Emma se ha comprometido…
-¿Y…?
-¿Cómo que y?- dije atónita -¿Qué parte de "está comprometida con otra persona y se va a casar" no has entendido?
-Ok, pero todavía no se ha casado, y los compromisos pueden deshacerse.
-¡Blanca!- la reprendí -¡cuánto extraño tus actitudes! ¡Mira, no voy a meterme en medio del camino de Emma! Ella…ella ama al pirata…- ¡qué difícil fue proferir esas palabras que siempre dolían en mi alma!
-¿Es que acaso lo ama, Regina?- Mary suspiró pesadamente, ganándose toda mi atención con esa pregunta –No siento a mi pequeña completamente feliz…últimamente percibo algunas discusiones de los dos, caras feas, una vez escuché a Hook hablándole y ella estaba distraída y distante…
-¿Andas escuchando detrás de las puertas?
-¡No!- dijo alto y se puso roja, no pude aguantar la risa –¡Solo…solo escuche, jo!- dijo avergonzada –Pero la cuestión no es esa…yo solo quiero la felicidad de Emma, y siento que está confusa…puede ser que Hook no sea la felicidad que tanto anhela, Regina…¿quién sabes si las cosas no salen bien entre vosotras dos?- Blanca apretó mis manos, con una mirada cargada de esperanza. Y yo, también me sentí envuelta por las llamas de la esperanza, que comenzaron a quemarme, pero necesitaba apartarlas urgentemente, aquello tenía que parar, sabía que no era posible. Emma me quiere solo como una amiga –La relación entre vosotras viene de una historia tan linda, habéis crecido tanto juntas…siempre habéis tenido tanta química, tanta complicidad, vuestras miradas, las sonrisas…
Inspiré profundamente, intentando calmarme para poder pensar con claridad y volver de nuevo a la triste realidad. Los sueños implacables me invadían, y eso era de verás peligroso. Mi ex hijastra estaba encendiendo en mí ilusiones y esperanzas peligrosas, y yo no podía darme el lujo de hacerme ilusiones. Busqué apartar todo eso, incluso aquel maldito beso en el canto de la boca que no salía de mi cabeza. Apreté más las manos de Blanca y la encaré. Hablé con propiedad.
-Blanca, escúchame…sé que quieres la felicidad de Swan, como madre, pero aunque esta no sea con Hook, tampoco lo soy yo…Emma no me corresponde de la misma manera…- decir eso en voz alta dolía como cuchillas en el pecho –Nuestra relación es hermosa, sí, estoy de acuerdo, pero es como de hermanas…por lo menos por parte de Emma.
-No lo sabrás si no lo intentas…
-No lo intentaré, Blanca…conozco mi lugar. No voy a interferir en las decisiones de tu hija y arriesgarme a perder la única cosa que tengo de ella: su amistad. Prefiero eso a no tener nada y correr el riesgo de que se aparte de mí. Estaré a su lado siempre, como amiga…- mi voz se cortó de nuevo.
-Regina…
-¡Mi decisión está tomada!- la corté, testaruda.
Blanca suspiró pesadamente.
-Está bien…no voy a insistir. Pero, ¿prométeme una cosa?
-Si está a mi alcance, sí
-¿Prometes luchar por ella si ves algo errado en su relación con Hook o si ella actúa de forma diferente?- me preguntó con una esperanza tan grande que no conseguí no mentir.
-¡Lo prometo!- jamás haría eso. Me consideraba cobarde y demasiado miedosa para interferir en su relación y correr el riesgo de alejar a la rubia. No soportaría su desprecio.
Blanca consiguió dar una breve sonrisa, y yo continué
-Blanca, ahora soy yo la que te pide una promesa.
-Cualquier cosa
-Nunca fuiste buena con lo secretos, pero ¿conseguirás al menos guardar este?
Ella puso una cara tan indignada que no me resistí, reí alto.
-A pesar de esa calumnia tan grande, Regina, claro que lo prometo…- también rió y después suavizó la expresión, mirándome con ternura y cariño –Jamás te expondré…puedes confiar en mí. Solo quería realmente la confirmación de tus sentimientos por mi hija y tal vez una esperanza de que estuvierais juntas…- dijo con pesar –pero tu secreto está a salvo conmigo. ¡Qué sepas que tienes en mí a una gran amiga!
-Gracias. ¡Sé que lo eres!- sonreí amablemente –y otra cosa…si estabas tan dispuesta a que yo estuviera con Emma y no Garfio, ¿por qué todo este trabajo con la compra del ajuar? ¿Querías que perdiera calorías andando en esta ciudad todo el día bajo este sol? ¿Crees que estoy gorda?- pregunté, intentando relajar el ambiente y cambiar de asunto.
-Ah, ya sabes…- pidió un helado al camarero –necesitaba una buena disculpa para pasar todo el día a solas contigo y, si por casualidad Emma no se casa, esto no se perdería…en casa necesitamos cosas nuevas, y David siempre me da largas para ir a comprar…reviró los ojos y yo reí –así que, ante cualquier eventualidad, todas estas bellezuras se acomodarían lindamente en mi casa- me guiñó un ojo y ambas nos echamos a reír.
Terminamos el café en un ambiente alegre y relajado, hablando sobre otras cosas. No volvimos a tocar más el asunto principal que Mary quería tratar conmigo, ni allí, ni en el viaje de vuelta.
Querido amigo…¡qué sorprendida no quedé con mi conversación con Mary Margaret ayer! Hasta ahora estoy en shock y me pregunto cómo consiguió leer tan bien entrelíneas, percibiendo todos mis sentimientos tan bien guardados hacia su hija. Yo, que siempre he hecho todo para disimular tan bien y siempre he sido muy buena en eso. Pero realmente, puedo decir que Blanca me conoce de una forma diferente, en la que nadie consiguió nunca conocerme. Tal vez su mirada infantil y verdadera de cuando me conoció muchos años atrás haya permanecido durante todos estos años conviviendo a mi lado, manteniendo allí todas las intuiciones y conclusiones verdaderas que solo el corazón de una criatura puede percibir. Al convertirnos finalmente en amigas y familia, ese lazo se intensificó. No puedo decir que me incomode, no, no me hace daño, al contrario…el hecho de que Blanca consiga, de cierta forma, desvendarme y que yo no pueda esconderle muchas cosas, me causa, sobre todo, una sensación de alivio. Pues por muy fuerte que me considere, esconderse y tener que disimular, muchas veces cansa…y todo lo que más quiero, aunque inconscientemente, es que alguien consiga descubrirme, desatar las amarras y que haga que eche hacia fuera todo lo que me sofoca y me quebranta. Me siento mucho más aliviada por tener a Blanca de mi lado, alguien que me entiende y que estará ahí para agarrar mi mano en caso de que lo necesite. ¡Cómo me sorprendí! Una de las personas que más temía que descubriese mi secreto, por haberle hecho tanto mal a su primogénita, es la primera en apoyarme completamente, e incluso insistir para que luche por Emma.
¿Luchar? Eso ya no forma parte de mis planes…podría haber luchado antes, haber impedido que Emma fuera a buscar a Hook al Inframundo. Ok, pero, ¿hasta qué punto eso hubiera estado bien? ¿No sería egoísmo de mi parte? Swan estaba totalmente convencida y dispuesta a salvarlo, ¿quién sería yo para intentar impedírselo? ¿Y el lado humano de toda esta historia? Está bien, admito y siempre admitiré que no me gusta el pirata, pero, si tenía esa oportunidad de salvarse, ¿tenía yo derecho a intervenir y dejar que se pudriera en aquel lugar infernal solo para tener yo el camino libre y tener una remota posibilidad de conquistar a Emma?
El amor también requiere sacrificios y muchas veces el doloroso y cruel "abrir la mano" de algo importante para ti en pro de un bien mayor. Pues, si no hubiésemos ido hasta allí para intentar rescatar a Garfio, además de causarle dolor a Emma, seguramente el Limbo aún estaría siendo gobernado por Hades y sus crueles intenciones, sin darle reales oportunidades a aquellas pobres almas de salvarse, tal y como ahora sí sucede bajo el mando de Arturo. Los caminos del amor son misteriosos, tortuosos y lleno de atajos y destinos trazados. No, no podíamos imaginar que nuestra ida a aquel mundo abriría los caminos que llevarían a la destrucción de Hades y a las nuevas posibilidades de salvación para aquellos pobres espíritus aprisionados por su reinado. Pero los abrió. Gracias a nosotros, y a nuestras elecciones. Los caminos de la vida y del amor…¡grandes misterios! Creo que muchas veces no tenemos elección u opciones, solo somos llevados por los caminos, somos guiados por una mano invisible, obligándonos a hacer lo que es correcto, a hacer aquello que tiene que ser hecho, los destinos siendo cerrados y cumplidos…misiones, que ni sabemos que poseemos, tienen que ser cumplidas. Y punto. La vida se encarga de hacer que así sea, sin importar si esto o aquello nos causará dolor físico o emocional. Solo nos queda aceptar. En mi caso, aceptar que Hook volvió a nuestro mundo y que está en los brazos de la mujer que amo.
Amor que puede ser comparado a las cuatro estaciones del año…mi amor por Emma exhala la magia y las peculiaridades de cada una de ellas, en todas sus esencias y sensaciones…
La primavera: mi amor por Swan fue y es como un renacimiento para mí, un proceso de revitalización y madurez, así como las flores brotan y nacen bellas y vigorosas en días soleados y frescos de primavera. Emma hizo y hace que siga viendo lo mejor en mí, ella, literalmente, me ayudó a reencontrarme y a redescubrirme…la brisa de la primavera que hace que sus cabellos rubios ondulen exhalando el dulce perfume que me remite a la dulce sensación de los aromas de las flores, dejando todo más colorido a mi alrededor…a pesar de sufrir por amarla en secreto, siempre le seré grata a Emma por hacerme renacer como la primavera hace renacer las flores y las esperanzas en los corazones de las personas.
El verano…amar a Emma es cálido, es fuego, es pasión, deseo y lujuria…el amor viene acompañado por el calor del deseo hacia los cuerpos, de las ganas de sentir la boca en la boca, la piel contra la piel, las ganas por la unión de la electricidad que atraviesa la columna junto con la de la otra persona, del deseo incontrolable de fundirse con ella, uniéndose en una sola descarga de explosión de locura…el deseo carnal forma parte del amor, y eso lo siento de sobra por Emma…así como el verano, la estación de exceso de calor, mi amor por Emma es caliente e intenso, como el sol abrasador e implacable en esta arrebatadora estación del año.
¡Otoño! Aquí entra la parte dolorosa cuando comparo mi amor por Emma con las hojas que caen tristes y secas de los árboles, ellas representan las lágrimas que caen de mi rostro al suelo por tantas y tantas veces en que pienso en lo que nunca tendré, en los sueños e ilusiones que nunca se van a realizar. Las hojas amarillentas y cansadas que cubren enteramente el suelo en otoño son mis deseos despedazados, cada una de ellas cargando algo que yo querría realizar junto con Emma. Millares, millones, de todos los otoños y de todos los países, cojan cada una de esas pobres hojas y verán dentro de ellas un dulce y doloroso deseo mío, siempre ligado a mi amor por la rubia. Y las personas pisan las hojas, todos pisan las hojas, sin piedad, preocupadas con sus compromisos y sus vidas, ajenas al dolor que todo eso me causa. ¿Quién soy a fin de cuentas? Nadie lo nota, nadie sabe, nadie quiere saber o perder algunos minutos apenas para escuchar a una mujer dilacerada hablando sobre su amor no correspondido. Y el otoño trae la brisa fría, que me rasga, y con ella viene el frío trayendo el…
Invierno. Mi amor por Emma se encuentra frío como el invierno, gélido como el hielo. Tengo que esconderlo, tengo que guardarlo bajo siete llaves. Y con eso me vuelvo fría, fría como la nieve, fría con la propia Emma, con el propio amor de mi vida. Y eso me hiere, porque también sé que hiere a Emma, que nota mi distanciamiento, mi falta de miradas, mi alejamiento. Perdóname Emma, discúlpame mi amor, pero esto es necesario. Siempre estaré a tu lado, pero de una forma diferente, solo que algo más distante, pues hay momentos en que no consigo ser fuerte como me gustaría ni valiente como me gustaría. Verte con otra persona es y siempre será el peor de mis dolores. Por eso, me escondo tras las paredes frías del invierno, me cubro con las murallas de una gran montaña cubierta de nieve. El invierno es la estación más triste de mi amor por ti…pues es a través de ella que siento los cortes profundos de las lascas de hielo frías y crueles atravesando mi corazón, llegando a perforar mi alma…
Las torturadoras mezclas de las estaciones…no necesariamente en su orden y curso natural….muchas veces, el invierno se mezcla con el verano, la primavera con el otoño, e incluso la primavera con el invierno…y mi amor por la hermosa rubia de lindos ojos esmeraldas sigue, en esa mezcla intensa e embriagadora de sensaciones y sentimientos revueltos.
Te amo tanto, Emma, tanto…tanto que duele, ¡y duele mucho! ¡Y qué momento para que erraras aquel beso en la mejilla, hein, Swan! Por favor, no juegues conmigo de esa forma, Emma…no sabes, pero cualquier acto tuyo, por pequeño que sea, aunque sea un beso colocado en el lugar equivocado sin querer, me hace perder el sentido y todo resquicio de lucidez que aún intento mantener cuando estoy a tu lado. Te amo, Emma…y ese amor me duele, pero no quiero que te duela a ti, todo lo contrario, quiero que te haga bien. Deseo en el fondo de mi corazón que puedas sentir mi amor, de alguna forma, aunque desconozcas su existencia. Que puedas sentirlo, donde quiera que estés, donde quiera que vayas, prometida o no, casada o no, en cualquier camino que atravieses, en cualquier sueño que persigas. Pues te amo, Emma, te amo de la forma más pura e incondicional, y eso es todo lo que importa…siente mi amor, donde quiere que yo esté, donde quiera que tú estés. ¡Hoy, y para siempre!
Diario de Regina, página 3
