— Sirius— llamó en un susurro a su amor, mientras tambaleante caminaba sin poder evitarlo hacia la sala de docentes, su cuerpo tenía dominio propio pero su corazón se desgarraba de dolor por lo que pasaría si encontraba a Carrow.

Quería detenerse, y no continuar avanzando, estaba a pocos metros de llegar, temblaba y apretaba sus piernas sintiendo como los fluidos vaginales empezaban a rodar entre sus muslos, se quería morir, no quería fallarle a Sirius, la desesperación le hacia un nudo en la garganta, pero aun contra su propia voluntad seguía adelante. ¿Qué demonios le pasaba? Tomó la aldaba de la puerta disponiéndose a entrar…


Una Difícil Situación

Su frágil mano fue cubierta por una fuerte y cálida que la detuvo con firmeza. Escuchando una voz gruesa que la hizo estremecer, — ¿Minerva, que haces aquí? Iba para tu oficina como habíamos quedado— los ojos de la mujer le gritaban por ayuda y se dio cuenta de que algo no estaba en su lugar — ¿Qué sucede, preciosa? — preguntó preocupado Sirius, quien la tomó de la cintura, y la alejó de aquel salón, ya que dentro del mismo se escuchaban las voces de dos hombres discutiendo.

Minerva quería gritarle que no lo sabía, que ella no podía controlarse, pero lo que dijo lo dejó en blanco.

—Debo buscar a Amycus necesito sentirlo, mi cuerpo lo pide— sus palabras hablaban de traición, pero sus ojos pedían perdón y socorro, él sabia que algo estaba mal y como auror experimentado paso su varita buscando alguna imperdonable, hechizo, artefacto o maleficio que la obligara a hacer algo, pues obviamente ella no lo traicionaría en sus cinco sentidos.

La soltaba y ella buscaba automáticamente la sala de los Profesores, Sirius no era tonto sabía que algo estaba definitivamente fuera de lugar y que dejarla en el pasillo le facilitaría ir a cometer semejante error.

—¡Ven conmigo! — la abrazó y la arrastró hasta su habitación ya que no quedaba muy lejos, ella forcejeaba mientras lloriqueaba tratando de soltarse, con un Desmaius no verbal hizo que ella se relajara en sus brazos, con preocupación llamó discretamente a Albus por medio de un Patronus, mientras esperaba su presencia, la recostó en la cama, analizándola con la mirada, pues por respeto no quería tocarla hasta que llegara Dumbledore con la enfermera.

Sus mejillas arreboladas, su frente perlada de sudor, los pechos turgentes se transparentaban en su suave vestido, pues no portaba su túnica, pero notó algo que lo preocupó y excitó a partes iguales, era el líquido transparente que rodaba por su muslo.

Tragó grueso, pues ella mostraba lo excitada que estaba en formas muy extremas, lo que sea que le estuviera afectando era muy fuerte y a pesar de su fuerte voluntad la estaba venciendo, haciéndola sufrir.

Eso lo enfrío notoriamente, pero su preocupación no amainó, sino que le hizo arder la sangre de rabia, ¿Quien podría atentar contra ella de esta forma tan despreciable?

La puerta sonó sacándolo de sus pensamientos, al abrir encontró a un Albus con un semblante severo y a una apurada Pomfrey que lo seguía maletín y varita en mano.

— ¿Qué sucedió, Sirius? — Observó a la mujer que se estremecía ligeramente sobre la cama, realizando el mismo análisis visual que el animago había hecho minutos atrás sobre la pelirroja, mientras este le contaba todo lo que aconteció desde que la encontró justo antes de entrar a la sala de profesores.

La enfermera por su parte se acercó y realizó su reconocimiento médico, no encontró malestar físico, salvo lo visiblemente apreciado, lo que si se le hizo extraño fue el nivel de libido en la mujer, pues excedía los regulares y aun con hechizos o amuletos eróticos no solían elevarse así.

Los niveles que ella manejaba eran impresionantes, la única forma que ella se le ocurría para que bajasen era por medio de auto estimulación o teniendo relaciones, pero el respeto que tenia hacia Minerva le hacía dudar en expresar su recomendación.

—No he podido detectar algún hechizo sobre ella pero su situación es anormal— Finalmente empezó a explicar lo más profesionalmente que podía manteniendo todo en el margen médico — La única anomalía que he detectado es en su sistema límbico, pues los niveles de lívido normales se encuentran sobrepasados en demasía, y están entrando a un nivel peligroso, por lo que necesita… buscar un método de desfogue urgente… o puede llegar a realizar una implosión mágica, pues he detectado que su magia a empezado a alterarse con este proceso, por la acumulación energía que no está siendo liberada.

Albus ponderaba las palabras de la medimaga, mientras buscaba todas y cada una de las variantes que pudieran afectar el desenlace no deseado del deceso de su colega. Pero su preocupación iba destinada al porque de esta situación, ¿Qué desencadenó este suceso?, ¿Sería aislado o premeditado?, ¿Lo haría por voluntad propia Minerva o fue obligada de alguna forma? Una pregunta brillaba ante las otras, ¿Quién se beneficiaria de que Minerva McGonagall se acostase con Amycus Carrow y traicionase a su novio, que ventaja sacaban de eso o cual era la finalidad?

— Sirius, ella no ha visto a Amycus en ningún momento, ¿verdad? — preguntó el director en medio de su análisis, el animago hizo memoria unos segundos para luego negar con la cabeza.

—Después de desayunar juntos, la dejé en la puerta de su oficina porque tenía cuatro horas de clases, y cuando la encontré me dirigía a recogerla pues habíamos quedado para almorzar juntos, pero la sorprendí antes de entrar al salón de maestros, escuché las voces de dos hombres en franca discusión dentro de la misma, pero no las identifique pues se difuminaban por el eco, en ese momento Minerva empezó a forcejear conmigo para que la dejara entrar, según me dijo debía encontrarse con Amycus y lo… necesitaba— esta última parte la dijo con amargura pero consciente de que no estaba en sus cabales movió la cabeza como despejando la rabia que lo empezaba a cegar.

—¿Sospechas de él, Albus?

—No, realmente no sospecho de Carrow, él y Minerva se hicieron buenos amigos en Francia y de haber querido estar con él, ella lo habría hecho, pero te aceptó a ti, ¿Verdad Sirius?

El aludido miró a su novia con detenimiento y luego volvió a posar su mirada en el director con comprensión grabada en aquellos profundos ojos azules que expresaban todo su pesar. Ambos entendían que algo más estaba sucediendo pero se les escapaba a simple vista, su paciencia era poca con aquel idiota pero sabía que por más idiota que fuera Amycus no se arriesgaría a ir a Askaban metiéndose con ella por la fuerza.

—¿Entonces quien, Dumbledore?, ¡Dime!... no quiero ni pensar en lo que habría pasado si no llego a encontrarla antes de que entrara, pero necesito saber quien quiso hacer que Mine me traicionara de esa forma— había la posibilidad de que fuese un enemigo de él, y su mente voló a las mazmorras haciendo que la rabia lo recorriera en su estado más puro.

—¡Snape! — Siseó con desprecio, —Ese maldito estaba dolido por nuestra relación, seguramente como Minerva no lo quiere cerca, se las ingenió para que sea otro quien se meta en nuestra relación… Es factible que le haya dado de alguna forma una poción o algo que la pusiese en este estado— respiraba con fuerza debido a la rabia, su labio superior se elevaba sobre sus dientes, en un deje tan característico de los canes, que hubiera sido gracioso de ver, si no estuvieran en una situación tan complicada para su amada.

—Sirius, no creo que debamos acusarlos de esa forma, recuerda que tanto Amycus como Severus sienten respeto y afecto hacia Minerva. El culpable tiene algo contra ella, por lo que no le importa si la daña. Como hemos visto esta bajo algún tipo de hechizo, pero necesito tiempo para solucionar esto, solo que requeriré que la mantengas bajo cuidado y bueno de ser necesario, creo que tendrás que ayudarle a bajar sus niveles de libido de alguna forma— su ceja se elevó y sonrió levemente con los labios apretados dejando a buen entendedor esas pocas palabras.

El animago entrecerró los ojos frunciendo el seño incomodo, si bien amaba a su gatita no tenia las intenciones de violentar su relación teniendo relaciones con ella para calmarla, aunque de buen agrado la mantendría dócil si estuviera en sus cincos sentidos y en esa condición.

—Está bien pero me gustaría que investiguemos a esos dos, no descarto que estén involucrados de alguna forma.

—Correcto, no debemos dejar nada el azar, pero te pido ser yo quien los interrogue— su petición incomodo a Canuto pero la verdad sea dicha él tendría un método violento destinado para ellos dos por lo que bufando accedió a la petición del mayor, el mismo que se retiró, no sin antes encomendar a Pomfrey que tratara de canalizar la magia de Minerva para ayudarla a aguantar la incómoda situación, la enfermera accedió y se puso a trabajar frenéticamente pues estaban entrando a niveles críticos.

Albus citó a los dos hombres involucrados, expuso la situación como un ataque para evitar vulnerar la intimidad de la subdirectora, pero Severus no era ningún tonto. Se dio cuenta que había un deje de preocupación en la voz de Dumbledore, por lo que sin más preguntó cuál era la situación de la pelirroja, pues temía que estuviera en peligro.

Sus temores fueron confirmados tras la entrada de un patronus en forma de un petirrojo que le indico al director que tras haber realizado varios hechizos no podía continuar manteniendo estable la magia de Minerva.

Sopesando la situación Dumbledore, envió un patronus a Sirius pidiendo su presencia en su oficina, mientras esperaban su llegada, procedió a responder a Severus, confesando lo extremo del caso, indicándoles que necesitaría la ayuda a ambos de diferentes formas, pues se le ocurrió un plan en el que los tres hombres debían tomar partes activas, de diferentes maneras.

Era una jugada arriesgada, que involucraba los afectos de los participante sobre la animaga, pero sería la única forma que se le ocurría para desentrañar el misterio sobre la situación de la pelirroja, misma que de no ser atendida podría tornarse mortal para ella y todos en el colegio.

Cuando Canuto entró en la oficina la recorrió con la mirada, se enfoco en los oscuros ojos del pocionista que chispeaban de rencor faltándole realmente muy poco para aniquilarlo en el acto, los azules ojos del animago le devolvían el odio prácticamente duplicando la intensidad, pues Snape podía meterse eternamente con él, es más le divertía que lo hiciera porque le servía para humillarlo sin duda alguna, pero que se haya metido con su novia, eso si no se lo permitiría, eso ponía un punto de inflexión es esa "amistosa enemistad" en la que se volvía un odio jurado.

— Me llamaste Albus — dijo no como pregunta, sino como dándole pauta para que empezara a hablar antes de que la sangre corriese en ese lugar.

— A decir verdad Sirius, tengo que pedirles su ayuda a los tres, por lo que los necesito, presentes para explicar el plan que tengo para ayudar a nuestra Minerva, aun sabiendo que la relación entre ustedes no es la optima, pero debido a que es por ella se que podrán colaborar entre sí. Apelo al cariño que le tienen para que no exista ningún tipo de problemas mientras logramos liberarla de lo que la está aquejando.

Los tres hombres se miraron entre sí con un profundo odio reflejado en sus pupilas, pero fue Amycus quien sorprendió todos con su cuestionamiento.

— ¿Por qué si dices que es tan peligroso, no recurres al enviarla a ser tratada a San Mungo o pides ayuda a los rompe maldiciones del ministerio, ellos son los especialistas no?

— Por dos simple razones. Primero la situación en la que esta Minerva no es nada fácil, quedará reflejada en su historial personal, y siendo ella una mujer que de carácter firme e intachable, fue hechizada para hacerla actuar de una forma sexualmente impropia. Espero estés consciente de que todo por lo que nuestra subdirectora a luchado durante toda su vida es por mantener una reputación integra e impecable, por lo que este ataque para mi concepto lo que busca es desprestigiarla ante la comunidad mágica. Segundo, estoy seguro de que una vez que sea liberada de este digamos "hechizo", y aun si lográsemos que fuese de la forma más discreta, quien sea que este tras este ataque no se quedará quieto y tratará de volver a arremeter contra ella. Por lo que es imperioso descubrir que es lo que pretende hacer enlodando la reputación de nuestra amiga — explicó pacientemente Dumbledore clavando sus azules ojos en los de Carrow que lo veía desapasionado e indignado.

— Pero este ataque solo demuestra que el castillo no es seguro para ella ¿Por qué mantenerla aquí? — Contraatacó Amycus indignado de ver como el mayor estaba dispuesto a tomar a su amiga como un cobayo de experimentación.

—Realmente Hogwarts es el lugar más seguro para ella, aquí podemos encontrar al culpable, pero fuera de estas paredes solo podemos desconfiar de todo el mundo mágico pues no sabremos quién se atrevió a llevar a ese estado a Minerva —la voz de Albus era firme pero denotaba su sincero aprecio por la animaga, por lo que Amycus se calmó y asintió como dando su confirmación para ser parte del plan de mayor.

—Bueno por mi parte cuenta conmigo para lo que sea Dumbledore, no escatimare en esfuerzos para sacarla de ese trance y solucionar esto lo más pronto posible — Declaró Severus con una mirada profunda al director, que estaba complacido por la actitud del pocionista, se enfocó en la pareja de la mujer, quien tendría en sus hombros una responsabilidad muy grande dentro de su plan y que podría incluso costarle la relación si la situación no veía una real solución.

Al sentirse observado Sirius alzo la mirada encontrándose con tres pares de ojos analizándolo, bufó molesto.

— Es obvio que estoy dentro Albus, no la puedo dejar sola ni hoy, ni nunca… ¡La amo! — dijo esto último con dolor reflejado ante la impotencia de ver a su novia en esas condiciones, lo que no pasó desapercibido para ninguno de los presentes, quienes entendieron ese sentimiento de protección hacia la mujer que se encontraba en ese complicado predicamento.

— Bien entonces es tiempo para que les explique en qué consiste mi plan— sentenció un motivado Albus, en cuyos ojos se vio un destello de aventura que lo rejuvenecía aun más dándole un aire de un joven que planea una empresa titánica y un poco desquiciada.

Esto estremeció a Severus quien era de los pocos que conocían a fondo a Dumbledore, pero se dispuso a oír el seguramente disparatado plan de su amigo, pues sí alguien podía salvar a su gatita, sería ese maldito loco que había llegado a apreciar y admirar.


¿Qué disparatado plan desquiciado tiene Albus, y por qué necesita a los 3 galanes de Mine?, Ahí tanto que hacer y tan poco tiempo veamos si logro explicar todo lo que paso en los próximos capítulos y sobretodo veamos si el brillante plan no termina matando a la animaga y dejando 3 sexys viudos jiji. Dejen me saber su opinión que creen que pueda pasar ¿o.O?

Dejen su REVIEW para saber que están vivas y no las mate de un susto con el capítulo anterior.

Gracias a quienes se toman el tiempo de leer esta loca historia en especial a Mlunatica y también a mi beta AreRojasDH que me jala las orejas cuando pierdo el sentido de lo que escribo jiji ... te quello full flakita 3