Bueno, primero que nada gracias a las lindas Mlunatica, AmericaWRS10 y PoisonBlackMalfoy, amo sus Reviews chicas, muchas gracias, y segundo pido mil disculpas por la demora mi idea era hacer lo posible por la semana pasada haber concluido el fic por que no faltan muchos caps pero mi compu murió y en lo que el SEÑOR DON TÉCNICO me hizo el gran favor de revivirla pues se demore un poco así que, lo siento, espero compensar la demora con este capítulo ya casi empieza la acción jajaja gracias a mi beta Are que es super rápida y me apoya full.


El plan maestro de Albus

La oficina de Albus Dumbledore estaba sumida en un silencio sepulcral por parte de los cuatro magos que ahí se hallaban, cada uno sumido en sus propios pensamientos sobre como salvar a Minerva, lo único que se escuchaba en si eran los murmullos de los ex-directores y de diferentes artefactos que bullían perezosamente en toda la oficina, los magos estaban dispuestos en distintas partes de la oficina.

Amycus estaba recostado en la pared junto a la salida, Severus estaba junto a la ventana mirando hacia la llanura que daba al lago, Sirius se sostenía con tanta fuerza del respaldar de la silla frente al escritorio del director que sus nudillos se blanqueaban, Albus mantenía su mirada en este ultimo pues era el más volátil debido a la situación.

El plan estaba trazado en la mente al Dumbledore, y los demás serian sus marionetas como siempre, esta vez se jugaba la vida de Minerva y su primera relación sentimental real, pero tenía que descubrir ¿Quien estaba tras la animaga y por qué?

La situación requería plantear aquel plan de tal forma que evitara que esos tres poderosos magos se matasen entre ellos y no agredieran a la mente maestra tras el mismo, pero ellos sabían que solo había dos opciones, o acataban lo que el proponía Albus para salvar a Minerva o ella destruía el colegio con su magia contenida, y todos sabían la potencia de los hechizos de esa pelirroja.

Así, el Mago más grande de todos los tiempos se dispuso a dar su explicación del caso y distribuir las responsabilidades de cada uno, para cubrir los distintos escenarios que había trazado en su privilegiado cerebro.

—Bien, lo que hasta ahora hemos concluido es que alguien va tras Minerva, y está dispuesto a acabar con su reputación y al parecer no le importa si la vida se le va en ello, por lo que tenemos que actuar rápido, Sirius... —el aludido lo miró serio —Sé que estás consiente de la situación y no te engañaré. Poppy ha tratado por todos los medios de hallar una forma de suprimir la ansiedad que Minerva está sintiendo y evitar que tenga relaciones con Carrow...— Miró a Amycus con los ojos entrecerrados —Aunque sabemos que no llegara a saciar esa ansiedad. ¿Correcto?

Los orbes grises de aquel hombre revelaron un deje de decepción que al mayor no le pasó desapercibido, pero con el rostro pétreo asintió mecánicamente, confirmando el respeto que tenía a su amiga.

—Entonces, ¿Qué es lo que propones, Albus?... ¡Maldita sea deja de dar tantas vueltas!... Minerva puede morir en cualquier momento y tú te das el lujo de aclararnos cosas que ya sabemos.

La rabia y la impotencia que sentía Sirius al saber a su gatita en sufrimiento, lo desesperaba y mientras que su poca paciencia llegaba al límite, desfogó parte de su ira golpeando con los puños el escritorio de Dumbledore, este ni se inmuto, mientras los otros no miraron reprobatoriamente, pero entendiendo en cierta forma su impulso no comentaron nada.

Albus mostró una calma pasmosa y una suave sonrisa enigmática, para después continuar con condescendencia, sabiendo que hablaba el dolor y no la razón del animago.

—La única solución para que ella cubra esa "necesidad" sería que seas tú mismo Sirius, quien la ayude, pero ya hemos visto según lo que me explico Poppy que no acepta a nadie más que no sea Amycus, por lo que engañaremos a su cuerpo.

Soltó un suspiro tomando fuerza para lanzar la bomba que los aniquilaría a todos o los salvaría.

—Severus, necesito poción multijugos. Sé que podrás conseguir lo suficiente, como para que dure un par de horas.— El corazón del pocionista dio un pequeño brinco de júbilo pues sabía que lo que se venía le dolería a Sirius y quemaría parte de su alma. Ayudaría por Minerva, pero si obtenía un plus en hacer daño a Sirius, quien era él para quejarse, por lo que una ligera sonrisa se dibujó en su rostro, mientras aceptaba cumplir su parte del plan.

Sirius se tensó al entender la idea del Director, tratando de controlarse lo dejó continuar.

—Amycus, tú nos darás unos cabellos tuyos, y también tendrás como misión seguir a Minerva, debes mantenerte a distancia y en las sombras que ella que no te vea o te perciba, y una vez consumado lo que sea que necesite hacerse, mantendrás unos días más esa vigilancia tratando que nadie en absoluto te note. Si bien los cuatro sabemos que este plan es arriesgado y por Merlín, se que te afecta Sirius y la afectará a ella cuando se dé cuenta de lo que pasó, también estamos todos consientes de que no hay otra opción, es esto o que implosione su magia eliminándola junto con todo lo que la rodee. Debemos estar alerta después de cumplir con esta parte del plan, por si existe algún paso de respaldo que nos esté escondiendo el perpetrador.

Los tres hombres se miraron con ira contenida, aun sabiendo que era un plan viable no dejaba de doler el tener que cumplirlo.

El primero en actuar fue Severus, que con leve movimiento sacó de su túnica un pequeño estuche, el cual abrió, procediendo a meter la mano inicialmente, introduciendo el brazo hasta caso llegar al codo, para luego de unos segundos que a Sirius le parecieron larguísimos, sacar un matraz redondo, que contenía un liquido pastoso como el barro, el cual posó sobre la mesa de Albus para luego con altivez darse la vuelta apartándose de la mesa, y haciendo ondear su negra capa, la cual le dio un aspecto siniestro se retiro sin decir más.

Amycus rodó lo ojos con fastidio por el dramatismo de su salida, pero también sacó de su túnica un pequeño vial, para luego proceder a tomar unos de sus cabellos, depositándolos en el mismo, y con una ligera reverencia cual soldado que acepta su misión, se giro también, pero con sigilo se cubrió el rostro con la capucha de su capa, para no se notara quien salía de ese despacho, pues debían ser cautelosos y no dejar que se supiera quiénes estaban involucrados en el plan.

El director y Sirius al fin se quedaron solos en aquella oficina, permitiendo que este último expresara sus temores.

—No quiero tomarla de esta forma, Albus. Hay cosas que no sabes del pasado de Minerva... cosas que dadas las circunstancias cuando reaccione de este trance o lo que sea, la destruirán.

El dolor grabado en la voz de Sirius no paso inadvertido ante el mayor, y aunque su amiga nunca le llegó a contar sobre ese momento doloroso de su vida, el astuto director sabía que había algo que ocultaba, le había dejado marcas profundas y que jamás compartió con alguien más por el miedo que le causaba, por lo que le sorprendía que ya se lo hubiera contado a su novio, pues debía ser algo muy personal.

—Debemos confiar mi querido muchacho, en que Minerva es una mujer fuerte y tú como su pareja debes ser capaz de hacerla entender, que esto es un sacrificio para salvar su vida. De ser necesario prometo interceder por ti, para que comprenda el apremio que nos llevó a tomar estas medidas. Ahora vamos. Debemos ir a la sala de menesteres, le di la orden a Poppy de que la trasladara a esa sala y la mantuviera aislada hasta que llegaras a ella.

El Director transfiguró un tintero en copa, para luego tomar el matraz y servir en ella el pastoso líquido, destapando al tiempo el vial con los cabellos de Amycus y haciendo que los cabellos de este cayeran en la poción, la cual en el acto empezó a bullir, cambiando de color a un gris oscuro, el cual tenía un olor que a Sirius se le antojó rancio como la sangre pomposa de Carrow.

Le tomó unos minutos tomar valor para beber ese líquido, que al entrar en su garganta serpenteó cual culebra causándole arcadas, que a duras penas controló, sintiendo como poco a poco su cuerpo cambiaba, las medidas no variaron mucho, pero se sentía como cuando se estas dentro de un traje que no te ajusta bien y no te gusta su acabado, el tiraba y sacudía sus muñecas como tratando de ajustar su cuerpo y estiraba las piernas incomodo, se tocó sus partes nobles para ajustarlas al interior y una sonrisa ladina se le dibujó a pesar de la situación "JA, el imbécil no era tan grande como él", pensó con sorna, para luego regresar su mente a lo que tenía que hacer, debía tomar a su novia usando el cuerpo del detestable de Carrow y definitivamente esa no era la forma en la que quería tenerla.

Albus le ajustó el traje con la varita y lo apremió para que se dirigieran al encuentro de Minerva, con paso pesado pero constante llegó a la sala de menesteres, y se paró frente a esta, suspirando mientras se preparaba mentalmente para el reto más grande en su vida.

Debía tomar por primera vez a su novia, luciendo como otro hombre, con el fin de salvarla y evitar que ella se entregara realmente a ese individuo, solo le faltaba que el plan fracasara y ella no creyese que él fuera Carrow. Que Merlín nos ampare si el plan de Dumbledore fallaba, porque sería capaz de matar al maldito purista ese, si se atrevía a tocar a su gatita.

Con un suspiro entró, y la encontró, en una habitación con tonos beige, en la que al centro se hallaba una cama con dosel, cuya cabeceras y respaldar estaban talladas simulando enormes flores, detalle que lo hizo estremecerse por los gustos exuberantes de Pomfrey, pues claramente esto no había sido de gusto de Mine.

Buscó con la mirada en toda la habitación, hallando a su hermosa pelirroja parada junto a un gran ventana que daba al bosque, de espaldas a él.

—Minerva...— la llamó, y cuando ella se volteó, sintió que su boca se secaba, dejándolo sin palabras ante la bella mujer que se acercaba a él con ligeros pasos.

"¡Santa Circe!, ¿Por qué demonios tenía que ser todo esto así?"...


Pobre Sirius, tiene el plato servido pero no puede comer con su propia boca, no se ustedes pero siempre me he imaginado que el desprecia a los sangre pura por ser tan exclusivistas de la sangre, por eso no se lleva con Amycus pero su odio mas grande es hacia Severus, en fin no me desviare les dejo la pregunta quieren el lemon o lo dejo en algo platónico ? ñ-ñ espero sabes sus preferencias en un lindo review.