Nota: Van a aparecer un personaje muy reconocible. Y en este capítulo no habrá trecho de diario de Regina.

Tensión en la discoteca

Era tarde de sábado. Regina se preparaba para pasar la noche en casa, acumulando buenos libros para una larga noche de lectura en el sosiego de su cama cuando su móvil tocó insistentemente. El corazón se le disparó al constatar quién era en la pantalla.

-Hola Emma…- atendió al segundo toque

-¿Qué estás haciendo, alcaldesa?- la rubia parecía animada al otro lado de la línea

-Nada particular, a no ser disfrutar del abrigo de mi hogar…¿por qué?

-¡Pues deja eso para otro día! Paso por ahí a las 20:00 para ir a disfrutar de un nuevo club nocturno que han abierto en Seattle. Estoy loca por conocerlo, hace tiempo que no salgo a bailar. Zelena y Belle ya han confirmado su presencia- Emma estaba eufórica como niña en su fiesta de cumpleaños.

Durante un largo tiempo Regina se quedó en silencio intentado absorber la invitación venida de la rubia. Primero: nunca hubiera imaginado que Emma podía ser tan de juerga, y segundo: ¿y el pesado de su prometido?

-Emma…- finalmente respondió, aturdida –Sinceramente no estaba planeando nada parecido para hoy, y…¿cómo es eso que solo sales con las chicas? ¿Y el embuste de tu prome…

-¡No acepto un no como respuesta, Mills!- fue cortada secamente –Y sí, quiero salir solo con mis amigas…podemos no hablar de Hook, ¿por favor?

-Pero…

-¡Estate lista a las 20:00!

Y Emma colgó. Regina se quedó mirando al teléfono como una boca, con la boca abierta.

-¡Pero qué rubia enterada!- resopló, irritada.

Ya que se vio sin alternativa, aunque no comprendía nada, fue a prepararse para la noche de chicas. Evidentemente no iba a rechazar una invitación de esas venida de la mujer de sus sueños, pero que no estaba entendiendo nada, eso era seguro.

Como siempre, Regina estaba maravillosa y deslumbrante en cuanto se preparó. Los cabellos a la altura del cuello, muy bien peinados, el maquillaje en una tonalidad oscura en los ojos, y en su boca, claro está, su famoso labial rojo sangre que le daba un toque más sensual a su cicatriz, ya sexy por naturaleza. Un vestido brillante ceñido al cuerpo, de color gris oscuro, delineaba sus curvas de forma totalmente provocativa, y en sus pies unos tacones rojos. Estaba deliciosamente perfumada con aquel toque propio de manzana. Sonrió ante el espejo satisfecha con lo que veía, a la espera de Emma.

Faltando cinco minutos para las ocho, Emma tocó el timbre y cuando la alcaldesa abrió, la rubia se quedó parada en el sitio y tragó en seco, devorando a Regina de arriba abajo, con la boca abierta y seca, la mirada pasando por cada zona de aquel escultural cuerpo. La rubia también estaba hermosa con un maquillaje leve, brillo rosa en los labios, una coleta de caballo alta que dejaba caer los rizos rubios. Unos pantalones de cuero negro ceñidos y una blusa sin mangas de color rojo que mostraba un escote largo y estrecho hasta la mitad del tronco que dejaba a la vista sus músculos y su bello cuerpo aún más aparente y sensual. Botas de caño corto, negras, le daba un toque bello al conjunto. La morena tuvo la misma reacción al mirar a su amada.

-Estás hermosa…- balbuceó Emma

-Tú también…- respondió Regina con el mismo tono bobalicón.

En la parte de atrás del escarabajo amarillo de Swan, Belle y Zelena estaban acomodadas, sentadas una al lado de la otra, sus manos enlazadas. Estaban hermosas en sus ropas de fiesta y con un maquillaje más cargado. Las dos miraban aquella escena y balanceaban sus cabezas.

-Estas dos se van a quedar mirándose como pasmarotas y se van a olvidar de nosotras, ya verás…- decía Zelena, divertida.

-¿Solo yo tengo la impresión de que esta salida va a terminar con algo más?- respondió Belle

-No, yo también tengo la misma impresión…sobre todo cuando Emma cambia drásticamente de asunto cuando se le pregunta por Killian…ya ves…hay algo que no nos está contando y no quiere contarlo.

-¡Hola, chicas!- Regina abrió la puerta del copiloto y saludó a las dos, asustándolas por estar distraídas.

-¡Hola Regina!- respondieron las dos al mismo tiempo.

-Espero que no te importe que vayamos en mi escarabajo, alcaldesa…¡sé que lo amas!- rió Emma, sentándose al volante.

Regina reviró los ojos y resopló, arrancando risas de las demás.

-¿Tengo otra alternativa? Ya estoy acostumbrada a ir en este lata amarilla…incluso llegó a Nueva York…

-¡Eh, hablando así me hieres!- Emma rió y fingió estar ofendida -¡Esta lata aquí es mi bebé!-Regina reviró los ojos aún más –Y estate tranquila, señorita Mills, que Seattle es mucho más cerca que Nueva York…pronto llegaremos.

Dentro del coche, el viaje siguió animado, Emma estaba entusiasmadísima con esa noche de salida, así como Zelena y Belle, y Regina comenzó a disfrutar de la idea a cada minuto que pasaba. La conversación fue animada, estaban como cuatro adolescentes que salían sin los padres por primera vez en la vida. Emma encendió la radio y aumentó al máximo el volumen, y las magníficas voces de Lady Gaga y Kate Perry llenaron el ambiente durante casi todo el trayecto. Emma se sabía todas las letras y se las enseñó a las otras, que al final, ya cantaban y reían en un perfecto coro. Todas estaban curiosas sobre el estado tan suelto de Emma y que estuviera saliendo sin Killian, que nunca se apartaba de ella, pero no se atrevieron a preguntar más, pues Emma se mostraba reticente sobre el asunto.

Tras una hora y media de viaje, llegaron a la ciudad de Seattle, con sus puertos y luces. Emma introdujo en el GPS la dirección del nuevo club, estaba acostumbrada a conducir en grandes ciudades y enseguida llegaron al local. Era un lugar muy bonito, una casa enorme con tres pisos, adornada con cocoteros iluminados de verde y amarillo, los mismos colores de las luces que rodeaban la casa. La fila para entrar era kilométrica, personas muy bien vestidas y animadas por disfrutar de una noche de alegría, charlas y baile. Arriba, en un letrero grande e iluminado de azul, el nombre del sitio: Desires House and Pub

Emma estacionó más lejos y caminaron hacia la fila, pero enseguida la rubia les sonrió y les entregó tres tarjetas grandes con las letras: VIP

-¡Ya que íbamos a salir a divertirnos, que fuera a lo grande! ¡Nada de colas, babys! ¡Para nosotras, área VIP! Las compré de antemano- dijo animada y todas sonrieron.

De ese modo, enseguida pasaron por los porteros, enseñando sus pases, poniéndose las pulseras de colores, sin tener que guardar cola. En cuanto entraron en el local, el clima de fiesta y baile las envolvieron: oscuro en la medida cierta, globos de luz por todos lados, bares y mesas esparcidas por cada esquina, taburetes, cómodos sofás para quien quisiera descansar, pantallas mostrando clips musicales mientras los sones eléctricos de un famoso DJ en toda la región llevaban a todos a la locura. El local ya estaba bastante lleno, personas bailando animadamente, bebiendo, besándose, charlando. Todo era extremadamente bonito y organizado, había guardias de seguridad por todos lados y todos disfrutaban la noche entre amigos y parejas.

-¡Wow!- soplaron Belle y Zelena juntas, de manos dadas.

-¿Guay, no?- dijo Emma muy animada, hablando más cerca de todas para intentar hacerse escuchar ante la alta música.

-Señorita Swan, siempre sorprendiéndome…- dijo Regina, acercándose al oído de la rubia para hacerse oír también. Ella no lo vio, pero la piel de la rubia se erizó ante la cercanía de la voz ronca cerca de su oído –Nunca hubiera pensado que sitios así eran de tu estilo.

Sin aviso, Emma agarró la cintura de Regina y la atrajo fuertemente hacia ella, prácticamente pegando sus cuerpos, y le respondió susurrándole al oído. Al ser pillada de sorpresa de esa manera, Regina ahogó un pequeño gemido en la garganta y sintió su corazón descompasarse en el pecho.

-¿Se ha olvidado de que he vivido sola muchos años en la gran ciudad, Majestad?- sonrió la rubia dejando su cálido aliento rozar el lóbulo de la morena –Hay muchas cosas sorprendentes sobre mí que aún no conoce…

Y se soltó de Regina aún sonriéndole de forma traviesa. Hizo una seña con el dedo llamando a la morena y también a las otras dos hacia la pista de baile, al paso que ya se encaminaba hacia allá sacudiendo las caderas y danzando al ritmo de la envolvente música que llenaba el local.

Todas la acompañaron al centro de la pista de baile, abriéndose camino entre los otros transeúntes. Las cuatro recibían miradas de deseo, de hombres y mujeres. A Regina le entraron dos veces, un hombre y una mujer, a quienes dispensó con educación y se rio ante la cara de enfado que Emma puso.

-¿Acaso me voy a tener que pasar la noche apartando a esos inconvenientes? ¡Qué rollo!- Emma susurró para ella, poniéndose a bailar al lado de la morena, como para marcar territorio.

Regina rió con gusto.

-No tengo culpa si soy irresistible…- Regina la provocó –Y no digas nada, que tú también eres codiciada por ahí…incluso…hay una pelirroja idiota que no deja de mirarte desde el bar, desde el momento en que hemos venido para acá…- de repente la morena se puso seria, con rabia y cruzó los brazos sobre el pecho, mirando a un punto al frente más allá de Emma. Emma rió y se giró para acompañar la mirada de la morena. Y era verdad. Allí, en el bar, frente a la pista de baile, una hermosa pelirroja de cabellos lisos y ojos azules, claros y maliciosos, la encaraba, y cuando Emma la miró, ella alzó la copa del Martini que estaba tomando, en señal de saludo, junto a una bella sonrisa. Emma no usó la maldad, pero no puedo dejar de reparar en la belleza de la mujer. Estaba sentada en un alto taburete, las largas piernas cruzadas en un corto vestido azul claro, suelto, y zapatos negros de punta. Saludó a la mujer a su vez, sonriéndole también.

-Esto va a acabar mal, escucha lo que digo…- le dijo Zelena a Belle, mientras bailaban sensualmente pegadas una a la otra, siguiendo el ritmo de la música. Belle asintió y sonrió.

Al ver que Emma se había quedado parada en el intercambio de miradas con la inconveniente pelirroja, Regina le dio un fuerte golpe en el hombro, haciéndola girarse hacia ella.

-¡Ay!- miró atravesado a la morena, masajeándose el hombro

-¿De verdad te vas a quedar ahí flirteando? – dijo con rabia.

-¿Y si quisiera flirtear? ¿Tienes celos, Regina?- al notar los celos de Regina, Emma decidió provocar a la alcaldesa. Sonrió maliciosa.

-¿Celos? ¡No me hagas reír! ¿Se ha olvidado de que está comprometida, señorita Swan? ¿Dónde está tu respeto?- ¿Respeto hacia Killian? Eso a Regina le importaba poco, al pirata que le den, pero la rabia era tan grande al ver a Emma intercambiar miraditas con aquella pelirroja que la sangre le hirvió de tal manera que no se le ocurrió otra cosa que decir.

Fue el turno de Emma de reír, esta vez con ironía. Sintió rabia de cómo Regina le había hablado sobre Kilian. La rubia se puso derecha delante de ella, sus respiraciones mezclándose ahora, sus brazos cruzados delante de su cuerpo y mirando a Regina de arriba abajo. Alrededor, las personas continuaban bailando, ajenas a la tensión que allí se formaba entre las dos.

-¿Puedo saber el motivo de la risita?- Regina se irritó con la sonrisa de Emma, visto que ella nada decía

-Me río de lo que acabas de decir…no sé si tienes amnesia, alcaldesa, pero no pensaste en mi compromiso cuando me besaste…

Regina no se creía lo que estaba oyendo. ¿Iba a sacar el tema del beso que se dieron? ¿De verdad?

-¿Cómo dices? ¡Me besaste tú, Swan!- dijo irritada y alto, acercando sus labios a los de Emma.

-Sí…pero tú no me lo impediste…si te importara mi compromiso, me habrías parado…pero por lo que recuerdo, bien que te estaba gustando explorar mi boca con tu lengua…- Emma sonrió maliciosamente pasándose la lengua por los labios de forma provocante, mientras miraba de los ojos a la boca de Regina. Estaban las dos peligrosamente cerca, las respiraciones mezclándose, sus pechos rozándose ligeramente, el clima de tensión sexual extremadamente palpable en la penumbra de la discoteca.

-¡QUÉ TE JODAN, SWAN!- Regina la empujó ligeramente solo para apartarla de ella, sentía su sangre hervir en una mezcla confusa de rabia y excitación. Rabia porque Emma la estaba provocando de esa forma, diciéndole y haciendo cosas de forma tan irónica, y excitación exactamente por el mismo motivo. ¿Cómo sería eso posible?

Emma rápidamente agarró las muñecas de Regina de forma firme, pero sin hacerle daño, solo para inmovilizarla, pues ella ya había empezado a golpearle el pecho. Miró profundamente en sus ojos, de aquella forma en que las dos siempre hacían: intercambio de miradas misteriosas, que decían tantas cosas, una perdición contada dentro de los castaños y de los verdes.

-Tienes celos, Regina…lo veo…- dijo Emma hablando aún bajo, sin cansarse de provocar a la morena.

-Pues claro que no, ¿por qué tendría celos por ti, Emma?- mintió –Eres tú la que estás muy sueltita para estar comprometida…¿qué está sucediendo, eh? ¡Dime dónde está tu prometido, venga! ¿Por qué rehúyes el asunto cada vez que te preguntamos por él? ¿Por qué esta salida repentina?

La sonrisa de Emma se deshizo completamente, y la agonía se reflejó en sus ojos. Soltó las muñecas de Regina bruscamente.

-Eso no es asunto de nadie. ¿No he dado ya a entender que NO QUIERO hablar de Killian hoy? ¿Acaso es tan difícil para vosotras entenderlo?

Regina resopló, irritada, y se pasó las manos por el pelo.

-Creo que es mejor que me vaya a sentar un rato…he bebido algo y estoy mareada…

Las cuatro ya habían bebido sus buenas dosis de alcohol, no como para dejarlas borrachas, pero sí con leves señales de alteración.

-Está bien, sí, es mejor…yo me quedaré aquí. Voy a bailar un poco más- Emma respondió, seca y fría.

Regina asintió con cara fea, le dio la espalda bruscamente a la rubia y se fue a sentar en uno de los grandes sofás rojos, al otro lado, que también daba a la pista de baile. Desde ahí, podía ver todo perfectamente. Emma cogió otra bebida y continuó bailando sola en la pista mientras bebía y cerraba los ojos. La música la envolvía. Zelena y Belle, habiendo presenciado todo lo ocurrido, hablaron con Emma y fueron a sentarse junto a Regina en el sofá. La morena tenía cara de pocos amigos, mirando de lejos a Emma bailar sola. Cada una se sentó a un lado de Regina.

-¿Qué ha pasado allí, hermanita?- preguntó Zelena

-No quiero hablar de eso, Zel…¡Emma solo está…rara!- respondió sin apartar los ojos de la rubia que bailaba con la botella de cerveza en la mano, sacudiendo los cabellos.

Las dos no insistieron en el tema, solo se quedaron ahí, al lado de Regina, haciéndole compañía. Las tres continuaban bebiendo, al igual que Emma en la pista.


La bebida alcohólica comenzó a hacer un efecto mayor en Emma, y todas sus frustraciones, dudas, rabias, iras y confusiones saltaron a flor de piel. Mientras bailaba, bebía más, dispuesta a olvidar todo lo que la perturbaba. En cierto momento, cuando se desconcentró de las luces de colores y de la música electrónica envolvente que la empujaba a sacudir las caderas de forma sensual, se cruzó con la mirada de la hermosa pelirroja, que aún la miraba desde el bar al otro lado de la pista. Ella seguía sentada en el mismo taburete, con las piernas cruzadas y saboreando otra bebida, durante todo aquel tiempo no apartó la vista de Emma un minuto siquiera. Su mirada hacia la rubia era seductora y hambrienta, con una ligera sonrisa en el canto de sus labios. Ahora, aprovechando la oportunidad de que Emma estaba sola y de que había mirado hacia ella, hizo un movimiento con la cabeza y la mano, llamando a Emma para que se juntara a ella en el bar.

Emma no apartó la mirada de la pelirroja, sustentándola hasta el momento en que la llamó. Miró de reojo a Regina, Zelena y Belle, sentadas en el otro extremo de la pista, y notó la cara enfadada de Regina que miraba toda la escena. La morena parecía estar extremadamente incómoda, sobre todo ahora que la pelirroja bonita estaba abiertamente tirándole los tejos.

Al darse cuenta de eso, Emma decidió provocar más a la morena y "vengarse" por la pequeña discusión de minutos atrás. Estaba enfadada por la insistencia de Regina en hablar sobre Killian y por el sarcasmo e ironía de la morena al querer darle un sermón. ¿Qué derecho tenía a hacer eso? ¡Ninguno! Envalentonada por la bebida, sonrió ligeramente a Regina y centró su atención de nuevo en la pelirroja, que seguía esperándola en el bar con una inmensa sonrisa. Emma le devolvió el movimiento de cabeza con una sonrisa también abierta y fue a juntarse a ella, andando sensualmente entre las personas que bailaban alegremente.

Al llegar donde estaba la bella mujer, Emma la saludó con una sonrisa y un beso en la mejilla.

-¿Bonita noche, no?- comenzó la rubia

-Muy bonita…- respondió la pelirroja de forma seductora, devorando a Emma de arriba abajo -¿Cómo te llamas, linda rubia?

-¡Wow, qué directa!

-Siempre…si quieres algo, ve directa al punto…ese es mi lema en la vida- dijo la mujer guiñándole un ojo y sorbiendo de su Jack Daniels con hielo.

Emma sonrió también mirando de arriba abajo a la bella pelirroja. Era realmente una hermosa mujer. Estaba ahí solo con la intención de provocar a Regina, pero no podía negar ese hecho.

-Swan…me llamo Emma Swan- dijo Emma de forma provocativa extendiéndole la mano

-Hermosa como un cisne, realmente…un nombre que encaja contigo. Un placer, Emma Swan. Yo soy Addison. Addison Montgomery- apretó la mano de Emma.

-Tenemos aquí a una galanteadora…pero confieso que me ha gustado lo del cisne- ambas rieron- Dime, Addison…¿qué haces? ¿Qué te trae aquí?

Addison se encogió de hombros

-Soy doctora. Obstetricia, ginecología y pediatría. Trabajo aquí cerca, hospital Seattle Grace. ¿Lo conoces?

Emma desorbitó los ojos, admirada.

-¡No! ¿La famosa doctora Addison Montgomery, una de las mejores ginecólogas del país?

-Te agradezco lo de famosa…- la pelirroja rió –Pero sí, yo misma. He venido hoy con la intención de relajarme…en verdad…una frustración amorosa…- Addison se entristeció de repente –Suerte y éxito en el trabajo, fracaso en el amor. ¿Qué le vamos a hacer…? – bebió, mirando hacia el vacío, en un momento de reflexión.

-Lo siento…

-No lo sientas…tuve una gran parte de culpa en eso. Tenía un buen matrimonio, no el mejor, pero bueno. Él no tenía tiempo para nosotros, me sentí sola y lo traicioné con su mejor amigo…después de que me pillara en la cama con Mark, se mudó a nuestra casa en Nueva York y vino a trabajar para acá. Yo viene al mismo hospital que él para intentar reconquistarlo. Lo intentamos durante un tiempo, y juro que pensé que estaba saliendo bien…Pero infelizmente, llegué tarde. Él ya estaba enamorado de otra, y no conseguía olvidarla.

-No sé qué decir…- Emma realmente estaba apenada por ella.

-Dereck escogió a Meredith. No voy a interferir más. Solo me queda aceptarlo. Me he cansado de luchar contra molinos de vientos- bebió un gran trago y se encogió de hombros.

-Llega un momento en que es necesario seguir adelante…- Emma suspiró y miró a Regina, que no apartaba los ojos de las dos, al otro lado.

-Sí…exactamente. Por eso estoy aquí hoy…-Addison dejó la copa en la barra y puso su mano sobre la de Emma, que también la tenía apoyada allí. Hizo un ligero cariño con los dedos y sonrió mientras se mojaba los labios mirando a la rubia. Emma se asustó con el acto repentino y vio que Regina puso una cara de furia al otro lado. Con el incentivo del alcohol, le gustó mucho aquello y decidió provocar a la morena hasta lo máximo. Quería testar los límites de Regina, que no hacía más que meterse en su cabeza y en su corazón. ¿Qué haría ella con relación a aquel coqueteo? ¿Intervendría? ¿No haría nada? Emma estaba ansiosa por ver. Sonrió a Regina y después se giró hacia Addison con una sonrisa mayor, devolviendo la caricia en su mano. Entrelazó sus dedos con los de la pelirroja. Incluso de lejos, podía sentir a Regina quemándolas con su mirada.

-¿Para conocer nuevas personas y divertirte?- dijo Emma, coqueteando deliberadamente con la hermosa mujer. No apartó su mano de la de ella.

-¡Sí…puede ser! Diversión, amistades, un charla entretenida…¡lo que la vida me reserve! Estoy abierta a negociaciones…- miró a Emma de arriba abajo y se acercó peligrosamente a su rostro, hablándole al oído –Pero hoy, sobre todo hoy…me apetece una buena noche de sexo…de esas capaces de dejarme con las piernas temblorosas y el cuerpo relajado…- y apretó con firmeza el muslo derecho de Emma, pasando la mano por la zona y un poco más arriba. Dio un ligero gritito de susto y sonrió, y miró a Regina de soslayo una vez más, al otro lado –Bebe conmigo, Emma Swan…- Addison continuó con las caricias en la mano y en el muslo de Emma.

-Claro…¿qué estás bebiendo?

-Jack Daniels. La mejor bebida del universo. Prueba.

Y Emma asintió pidiendo al camarero lo mismo que la pelirroja bebía. Él trajo otra botella.

-¡Realmente…es delicioso!- dijo Emma saboreando el líquido que descendió rasgando su garganta.

Addison sonrió maliciosa.

-Solo ve con calma…puede ser traicionero. Puede ayudarte a conquistar a alguien, pero también tirar por el suelo cualquier relación…- dijo la pelirroja divertida.

-¡Wow, qué profundo!

-¡Es verdad, experiencia propia! Un conocido mío que estaba casado la cagó después de irse a la cama con su secretaria que lo emborrachó con una botella de esto…- señaló la botella y ambas se rieron.

-No se preocupe, doctora, no me va a tumbar esa botella…soy más fuerte que ella- Emma dio otro sorbo y ambas rieron aún más.

Al otro lado de la pista, Regina comenzó también a beber más, sentía una mezcla de una rabia horrible, frustración y odio hacia la enterada pelirroja, y aún más hacia Emma por estar aceptando todo aquello y provocándola deliberadamente. El apretón de la mano de Addison en el muslo de Emma fue demasiado para ella y giró abruptamente la cabeza hacia el otro lado. No quería y no estaba obligada a ver aquello, se vertió el Martini en la boca, derramándoselo sobre la ropa.

-¡Joder! ¡QUÉ INFIERNO!- maldijo, intentando limpiarse

-Regina…- Zelena intentó calmarla, haciéndose escuchar sobre la alta música, pero Regina alzó la mano

-¡Déjame, Zelena!

-Regina, ¿por qué no vas hasta allí y…?- comenzó Belle

-¡PARAD! ¡Las dos!- gritó la morena de nuevo, y sin poder aguantar no saber lo que estaba ocurriendo al otro lado, giró la cabeza de nuevo. Y se arrepintió al momento. Ahora, Addison estaba muy cerca de Emma, le decía algo cerca de su boca con lo que la rubia rió, y pasaba ligeramente su hermosa pierna desnuda por la pierna de Emma una y otra vez.


Dado que Regina volvió a mirarla, Emma se acercó aún más a Addison.

-Eres muy divertida…- dijo riendo ante la pelirroja

-Solo soy seria en mi trabajo, cariño…¡cuando no estoy trayendo bebés al mundo y ayudando a curar a mujeres de muchas enfermedades, soy una payasa!- Addison sonrió seduciendo a Emma, que ya se encontraba un poco más bebida. ¡Maldito Jack Daniels! –Pero ya he hablado mucho de mí…cuéntame algo sobre ti, hermosa Emma Swan.

-Bueno…- Emma comenzó, riendo y atragantándose –Soy sheriff, en una ciudad pequeña, aquí cerca. No hay muchas cosas interesantes sobre mí que tenga que contar…mi vida no tiene gracia- Emma mintió. Si Addison supiera la mitad de su historia, probablemente saldría corriendo o la creería loca, como mínimo. Mejor evitar el mal rato.

-¿Sheriff?- la pelirroja se mordió el labio y suspiró, haciendo una ligera caricia en la mejilla de Emma. Su deseo por la rubia era palpable –Muy interesante…mira…no me lo tomes a mal, pero ¿puedo confesar que ya te he imaginado dentro de tu uniforme de policía local? ¿Con aquellos pantalones apretados y aquel cinto con la estrella?- dijo prácticamente babeando.

Emma rió

-Tú de chaleco y de blanco no debes estar tampoco nada mal…- dijo Emma, maliciosa y mirándola de forma sensual. Lanzó una disimulada mirada hacia Regina y vio que la morena continuaba encarándolas ¡Optimo! La provocación estaba surtiendo efecto.

Addison se acercó peligrosamente a la boca de Emma y la rubia se apartó sutilmente para no correr el riesgo de que ella la atrajera a un beso allí mismo. La bebida estaba haciendo efecto demasiado rápido y podría perderse en los actos.

-Ven a mi hotel hoy, que te enseño cómo estoy de blanco y de chaleco…- Emma se estremeció al sentir que Addison de repente le había mordido el lóbulo de la oreja, pero Regina no consiguió verlo de tan lejos. La rubia se apartó un poco de la osada pelirroja, pero continuó con la sonrisa y el habla un poco más dengosa a causa del rápido efecto de su bebida. Su cuerpo comenzó a desobedecerla sutilmente y a ir más lento. Su cabeza comenzaba a girar.

-Voy a tener que debértela, doctora…tendré que ir derecho a casa…he venido en mi coche con mis amigas…- fue entonces que Emma señaló con la cabeza hacia el otro lado de la pista, donde Regina, Zelena y Belle las encaraban. Addison acompañó la mirada de Emma. Sonrió.

-Ah, sí…estabas en la pista bailando con ellas…la pareja simpática y la morena sexy- al escuchar a Addison hablar así de Regina, Emma automáticamente dejó de sonreír, lo que no pasó desapercibido para la pelirroja cuando volvió a mirarla –Eh, calma,…no estoy diciendo mentiras, ¿verdad? Nunca he visto a una morena tan hermosa como ella. Un huevo de hermosa. ¿Le va el sexo a tres?

-¿Qué?- Emma se alteró con rabia y Addison rió

-Olvida lo que he dicho, sheriff…veo que tienes celos por ella

-¡No tengo celos por Regina!- prácticamente gritó Emma y Addison arqueó una ceja con una ligera sonrisa de canto

-Ah…- dijo la doctora –En fin, de cualquier manera…no sé lo que sois la una para la otra o lo que sucede entre vosotras, y en realidad no es de mi incumbencia…pero que a ella no le está haciendo la menor gracia nuestra proximidad, es un hecho. Si pudiera, estoy segura de que me mataría ahora mismo. Mira cómo me mira…siento que un rayo me está traspasando.- la pelirroja no se arriesgó a volver su mirada hacia Regina, pero Emma lo hizo y realmente Addison estaba en lo cierto. Regina la mataría ahora mismo con la mirada si pudiera.

-No tienes idea…- dijo Emma bajito, más para sí misma, con relación a Regina matar a Addison si realmente quisiera hacerlo.

-¿Qué?

-Nada, nada…- salió de su trance y sacudió la cabeza

Addison llenó dos copas más con el Jack Daniels y sonrió traviesa a Emma.

-Bueno, cambiemos de tema…- se levantó y extendió la mano a Emma -¿Vamos a bailar? ¿Llegar a esa pista y arrasar?

Emma se levantó también y cogió su mano.

-¡Vamos!- sonrió y ambas caminaron hasta la pista de baile con sus copas llenas en las manos, pero Emma no se contentó solo con la copa: cogió la botella que aún estaba en la barra y se la llevó a la pista. Addison soltó una maravillosa carcajada. A la rubia realmente le había gustado la bebida.

El ritmo de la música electrónica estaba más envolvente que nunca, y Emma y Addison comenzaron a bailar de forma sensual en medio de la abarrotada pista, con sus cuerpos pegados. De vez en cuando, la rubia clavaba los ojos en Regina, que no podría tener peor cara, al otro lado. Tomándose otro gran buche de Jack Daniels, sin parar de mirar a la morena, cogió la cintura de la doctora apretándola más contra ella. La pelirroja soltó un gemido quedo y excitado. Las luces de colores comenzaban a girar cada vez más a ojos de Emma, así como su cabeza que sentía todo el efecto de la bebida caliente que descendía arañando su garganta. Debido a que ahora estaba más borracha, más sin pudor y su sentido común ya estaba marchándose, los sentidos, sentimientos y sensaciones comenzaron a hacerse más peligrosos y azuzados, y Emma ya se entregaba más a los placeres de esos peligros, excitación y, sobre todo, a las provocaciones con la morena en el lado opuesto.

"Vamos Regina… levanta ese sexy culo de ahí…¿no vas a hacer nada? ¿Vas a dejar que la seductora doctora me agarre de esta manera, de verdad?"…era lo que Emma pensaba, en silencio, con los ojos enturbiados y pensamientos inconexos y confusos debido a la peligrosa mezcla de baile, discoteca y alcohol.

-¡Parece que alguien están muy bebida…y suelta!- Addison gimió en el oído de Emma, aferrándose a sus cabellos y aspirando el perfume de la rubia en su cuello.

-No estoy tan bebida…- dijo Emma riendo, con la voz pastosa, inclinando la cabeza hacia atrás.

-Sí lo estás…y yo también…aunque menos que tú…- rieron juntas. En realidad, Addison estaba también bajo los efectos, pero aún así más sobria que Emma –Cuidado con este amigo aquí…puede ser un peligro…sobre todo cuando se quiere llevar a alguien a la cama…- dijo la pelirroja de forma extremadamente provocativa, pasando la mano por la botella de Jack Daniels que Emma continuaba agarrando firmemente.

-¿Esa es su intención conmigo, doctora? ¿Llevarme a la cama?- respondió Emma sonriendo cerca de la boca de la doctora.

-¿Aún tienes dudas? Solo tienes que decir sí…mi hotel está muy cerca de aquí…vamos hasta allí y después te traigo sana y salva a tus amigas…la noche aún es larga, y la discoteca solo cierra por la mañana…me estás provocando y dejándome loca desde el comienzo de la noche, Emma Swan…¿qué me dices? Te garantizo que no te vas a arrepentir…- Addison se atrevió a darle una ligera mordida en el cuello, y Emma gimió sin querer. Estaba alterada y vulnerable.


Del otro lado, Zelena y Belle asistían todo con las respiraciones cortadas, temiendo que aquello fuera a salirse de madre. Regina se encontraba roja como un pimiento y bebiendo Vodka de una forma frenética. La morena estaba poseída, su pecho subía y bajaba en movimientos rápidos y continuos.

-¿Aquello que Emma y la pelirroja están bebiendo no es…?- dijo Belle

-Jack Daniels. Eso es el infierno en forma de alcohol. ¿Recuerdas en qué estado quedé en la fiesta que fuimos a casa de…?- dijo Zelena

Belle dio un golpe en el hombro de Zelena

-¡Ayyy!- gimió la pelirroja

-No tienes que recordármelo…- Belle puso morros

-Solo quedé un poco más suelta, amor…

-Demasiado para mi gusto…¿tenías que subirte en aquella mesa y bailar de aquella forma?

-Detesté el nombre de esa bebida…me dio escalofríos, no sé por qué…- intervino Regina, sacudiendo la cabeza negativamente

-Puedes hacerlo y temerle también, hermanita…te hace perder la cabeza y que se te caliente mucho la almeja…

Zelena se ganó otro fuerte golpe en el brazo.


Mientras tanto, en la pista de baile, Emma y Addison continuaban bailando pegadas, subiendo y bajando, restregándose las pelvis, Addison comenzó a pasar las manos por todo el lateral del cuerpo de Emma en un vaivén, apretando. Emma estaba alterada y correspondiendo a los toques, la música y la bebida estaban haciendo que se incendiara. En sus nublados devaneos, miraba a Regina de reojo provocando a la morena y aún rezando para que ella entrara en la pista e hiciera algo. ¡Quería ver a Regina poseída, autoritaria, tomándola hacia ella allí mismo! Esos pensamientos, unidos al Jack Daniels, a la música electrónica y a los toques osados de la doctora la estaban dejando extremadamente excitada y fogosa. Addison la giró bruscamente de espaldas, Emma gimió. Pegó su intimidad a las nalgas de Emma, restregándose de forma sexy, las dos bailando al mismo ritmo, al son de las fuertes retumbadas. La pelirroja alzó los brazos de Emma, ayudándola a sostener la botella, y siguió el baile. Después de un momento así, la giró de nuevo, de forma firme y fuerte. Pegó firmemente su cuerpo al de ella y paró el baile. Apartó su cabello hacia un lado mientras la otra mano agarraba firme su cintura, manteniendo a Emma presa a ella. La respiración caliente y desacompasada de Addison invadió el espacio personal de Emma, muy cerca de su rostro, su aliento quemaba su piel, las dos se encontraban con las bocas entreabiertas muy cerca, peligrosamente cerca, las respiraciones aceleradas, mirándose de los ojos a las bocas.

-¡Ya he sido demasiado fuerte, deja de provocarme! ¡Bésame, Emma Swan!- Addison pidió de forma suave y dengosa con una sonrisa traviesa, y con la mano firmemente apoyada en la nuca de Emma fue acercando sus labios a los de la rubia.


-¡Ya basta, Regina!- Zelena se levantó, siendo seguida por Belle –¡Se ve claramente que estás terriblemente incómoda con aquello!- señaló a Emma y a Addison –Solo depende de ti, hermana…¿y? ¿Qué me dices? ¿Vas a permitir que aquello suceda? ¿O vas a tomar cartas en el asunto?- continuó con la maño apuntada hacia las dos mujeres que estaban ahora con los labios prácticamente sellados.

Regina miró de reojo para Zelena y Belle. Después, lanzó una mirada peligrosa a Emma y Addison. Y se levantó con un brusco movimiento.