Esta novela es la continuación de "Rosemmett: de la belleza del exterior a la belleza del corazón." Pueden encontrarla en mi perfil. Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Los diálogos en cursiva fueron extraídos de su libro no publicado "Sol de medianoche". Gracias
Rosalie's POV
-¡Edward va a volver! – gritó Alice. Inmediatamente nos reunimos a su alrededor. – Ha decidido al fin regresar.
-¿Pero vuelve para matarla o qué?- pregunté.
-No lo sé… solo se que viene en camino y estará en una hora aproximadamente.
Había pasado una semana desde que Edward se fue. Inventamos en el instituto que tenía unos trámites importantes que hacer fuera de la ciudad. Con mis encantos no fue tan difícil convencer al director.
Una hora y siete minutos después llega Edward. Es recibido por Esme con un abrazo. Se le sumó Alice y luego Carlisle le palmoteó el hombro.
-Hijo que bueno que volviste. ¿Debemos hablar no crees?
-A solas por favor, Carlisle.
Y salieron a conversar. Alice y Jasper volvieron a su habitación. Alice bailaba más de lo normal, feliz porque había vuelvo su hermano favorito. A mi la verdad hace muchos años que me dejó de importar realmente lo que pasaba con Edward. El siempre fue tan hostil conmigo que no me quedaba otra que ser igual. Ya era parte de mi tratarlo fríamente.
-Tanto escándalo porque se va, porque vuelve. Cómo si realmente le gustara quedarse con nosotros. – bufé en contra de la situación. Emmett me tomó la mano y la apretó un poco ya que obviamente todos habían escuchado el comentario a pesar de que estábamos en la habitación. – Emmett es verdad.
Mi esposo suspiró derrotado ya que nunca le convenía debatir conmigo.
Al otro día volvimos al instituto los cinco hermanos Cullen – Hale. Estaba nevando en Forks. Emmett y Jasper intentaban distraer a Edward lanzándole bolas de nieve pero éste ni respondía, cosa que hizo que mi "gemelo" y mi novio se aburrieran. Es verdad, Edward siempre fue callado y alejado de todos, pero ahora era distinto. Era doblemente extraño.
Pasamos la primera jornada en las aburridas clases de siempre. Nos tocó física de nuevo con aquel chico de lentes. Mi propio espejo portátil. Emmett lo hacía sufrir cada día. Esta vez no era la excepción. Me tocó el muslo mirándolo fijamente. Quise sacar de quicio un poco a mi amor y le pegué en la mano a lo que éste respondió con una cara de traicionado. El chico de lentes se rió con suficiencia. Creo que Emmett tenía razón. Si le estaba dando falsas esperanzas. Pero bueno, ¿Qué le íbamos a hacer? Jaja.
Nos dirigimos a "almorzar". Nos esperaban Alice y Edward. Jasper se sentó a su lado y nosotros entre la pareja y Edward. Alice cada tanto le decía a Edward que no lo veía matando a nadie. Eso hacía que él gruñera.
-Es extraño que ella no le haya contado a nadie sobre mi casi ataque. – se quejaba Edward, demasiado pendiente de ésta humana.- No he visto en los pensamientos de nadie que ella haya contado algo sobre la clase pasada. -¿y por qué no revisaba en su propia mente? Algo andaba mal.
-Tal vez no eres tan terrorífico como crees que eres - Dijo Emmett, riendo entre dientes.
- Apuesto a que pude haberla asustado mucho mejor que eso. – dijo un sarcástico Edward.
-Ahí viene, traten de parecer humanos- dijo Alice susurrando.
- ¿Humanos dices? - Preguntó Emmett.
Oh no, no me gustaba ese tono de Emmett. Alguna cosa haría. Claro, no me equivoqué. Sacó una bola de nieva que tenía oculta en una mano. ¿en qué momento la había adquirido? Oh, cuando fui al baño a arreglarme. Por supuesto la bola estaba aún congelada. Miraba a Jasper, seguramente para seguir la pelea de las bolitas de nieve pero repentinamente la lanzó a Alice. Ésta por supuesto lo vio venir y la esquivó con sus ágiles manos. La bola rebotó por toda la cafetería a una velocidad imperceptible al ojo humano, destruyendo parte de una muralla de ladrillos. Por supuesto nadie sospechó de nosotros por la distancia a la que nos encontrábamos.
-Muy humano Emmett – dije sarcásticamente.- ¿Por qué no aprovechas de atravesar el muro?
- Sería mucho más impresionante si tú lo hicieras, cielo. – Por supuesto ya había atravesado más de un muro anteriormente, sobre todo con Emmett en una de nuestras lunas de miel.
Emmett's POV
Sí que sería impresionante que todos vieran a mi delicada mujer atravesando una muralla de ladrillos. Hasta tendría más admiradores. Estaba tan concentrado en eso que no me di cuenta que Edward estaba raro, más aún que en la mañana. Si, más raro, aunque suena imposible. Pensé para él un "te ves enfermo hermano" pero no pude aguantarme la risa a mi pensamiento anterior.
-Tranquilízate Edward. Honestamente, si matas a un humano, difícilmente va a ser el fin del mundo. Tienes que aprender a superar las cosas. Como yo. La eternidad es un largo tiempo como para pasarlo con culpa. – es cierto, si yo me culpara por la muerte de los que habían sido mi cena alguna vez, uuuff.. no tendría momento de paz alguno. Además Rosalie ya me castigó por eso. Y bien feo.
Y entonces todo pasó muy rápido. No lo vi venir. Alice había guardado también algo de hielo y lo aventó contra mi cara antes de que yo pudiera detenerlo. Creo que más de alguno se dieron cuenta y me miraban con ganas de reírse pero no se atrevían. Le respondí a Alice con una mueca de desprecio.
-Tú te lo buscaste. – me vengué limpiando fuertemente el hielo que dio a parar a mi pelo. Se lo lancé todo a Alice mientras caía como agua y hielo a la mesa. Mi Rose se quejó así que me detuve. Era un mandoneado, lo asumo, y ¿qué?
Sonó el timbre y todos se dirigían a clases. Menos nosotros. Esperamos el veredicto de Alice, si es que era seguro dejar solo a Edward. Al fin dijo que todo estaría bien.
¿Por qué tanto alboroto?, en realidad sólo era una persona más. Habían muchos más vampiros en el mundo que no se alimentaban como nosotros y no sufrían tanto por sus presas.
-¿Cuál es el gran problema? – decidí hablar. - Si la mata o no la mata tendrá que superarlo de todas formas.
- No me quiero mudar aún - Se quejó mi Rosalie. - No quiero empezar todo de nuevo. Ya casi terminamos el instituto.
"Finalmente", pensé.
Alice y Rosalie empezaron a conversar bajito. Rose podía ser muy discreta pero Alice siempre se oía.
-No, Rose, creo que de verdad estará bien. - Dijo Alice. - Se está...poniendo muy firme.
-Voy a clases. Es mejor.- decidió Edward. Por fin enfrentaría sus problemas. Prefiero que asuma sus trancas. Eso es hermano.
Pero mi Rose no estaba muy contenta. Al parecer no confiaba para nada en Edward. Y así nos dirigimos a nuestras clases respectivas. La temida clase de biología para Edward, y otra aburrida clase de literatura para mí, Rose y Jasper. Alice hacía taller de decoración. Que novedad.
Entramos a la sala y Rose aún seguía enfadada.
-Rose por favor, tranquilízate.
-No Emmett, no puedo, ese estúpido de Edward va a arruinar todo. La va a matar, tendremos que irnos y volver a empezar de cero esta estúpida rutina. ¿Por qué no puede ser un poco más fuerte y resistir? Yo lo he hecho cientos de veces Emmett.. Contigo resistí incluso. – en ese momento ya llevaba su puño cerrado a la mesa a punto de golpearla. La detuve antes de que la hiciera pedazos enfrente de todos.
-Rose, no puedes destruir mesas con tus manos sin que la gente piense cosas extrañas.
-¡Cállate Emmett! – explotó, y todo el salón la escuchó. El profesor se dio vuelta y miró a Rose.
-Señorita Hale, siéntese acá adelante por favor. Tendrá una hora de castigo después de la clase.
-Pero…
-Sin peros, siéntese acá – dijo señalando el primer puesto, que nadie usaba.
Sinceramente ni me atreví a mirarla bien, pero pude sentir su mirada penetrante por todo el camino que hizo hasta sentarse al lado del profesor. Ella en venganza lo deslumbró haciendo que éste se pusiera muy nervioso. Se le cayó el plumón de pizarra y torpemente lo recogió. En realidad me divertía con eso pero sólo hasta que hubieran testigos. Cuando estuviéramos solos… uufff, salven a Emmett por favor.
La clase terminó y el Señor Lutz se sentó en su banca y le pasó unas guías de estudio a Rosalie. Ella las tomó enojada, las miró y dijo:
-Me demoraré cinco minutos en terminar esto. ¿Me puedo ir entonces? – suplicó con su mejor cara, lo cual hizo que el profesor siguiera con su castigo en pie.
-¡Señor Lutz!- le grité.
-Si señor Cullen…
-¿Puedo despedirme de la castigada? Será corto lo prometo… - cara de ángel. Rosalie me miró llena de ira.
-¿Señorita Hale? – pidió permiso el profesor a Rosalie.
-Emmett Cullen sal del salón en este mismo momento o si no ya sabes las consecuencias.
Ok, eso era un no. Me fui del salón y fui a buscar a Edward. Quería saber como fue su segunda tortuosa clase de biología.
-¿Cómo te fue? – lo detuve en la puerta.
-Nadie murió – respondió sin ánimo.
Entonces me di cuenta que había mucha gente alrededor así que comencé una charla mental.
"con el tiempo será todo más fácil"
-Seguro- respondió de nuevo sin vida.
": O, tal vez la matarás. No serías el primero en meter la pata. Nadie te juzgará. A veces una persona sólo huele demasiado bien. Estoy impresionado que hayas durado tanto."
-No estás ayudando Emmett – por fin respondió más animado.
Entonces ahora que prestaba más atención quise "ayudarlo" un poco dándole algo de apoyo a mi estilo. Haciéndole saber que había olores más tentativos que otros recordé aquella vez en que caí en la tentación, luego de haber pasado años ya desde que era un neófito. Rose me había mandado a buscar algo a la ciudad y yo como buen esposo fui. Entonces al volver por un callejón, estaba una mujer sacando las sábanas de la correa que colgaba entre los manzanos. Podía recordar perfectamente el olor a las manzanas maduras. Entonces una brisa bastó para que su esencia golpeara mi cara. El rastro del Emmett neófito había vuelto a mí.
-Ahg! – se quejó Edward al ver mis pensamientos.
"Lo sé. No duré ni medio segundo. Ni siquiera pensé en resistirme."
Edward se fue rápido y muy molesto. A los ojos humanos parecía enfermo. Pero yo sabía que le había dado demasiada información. Lo seguí.
- Lo siento, Edward
- Lo sé.
Intentaba no recordar más aquel día, pues aún podía sentir el suave y cálido sabor de la sangre. El aroma… agh! No estoy ayudando…pensé "¿tan malo es?"
- Peor, Emmett, peor.
Si tanto sufría con eso, tanto le dolía física y mentalmente este debate. Tal vez…
- No, no sería mejor si terminara con esto de una vez. Vuelve a clases, Emmett. Quiero estar solo.- dijo en seco. Edward estaba mal. Realmente mal. Me devolví dejándole paz mental.
Volvimos a casa finalmente. Rosalie no dijo nada en todo el camino. Mejor no le decía nada. Yo no era Jasper pero podía sentir su enojo. Entramos en la gran casa y Rose subió a nuestra habitación. Cerró la puerta de un portazo y pude oírla romper una almohada.
-¡Rosalie! No hagas de-
-Esme no, hoy está furiosa… Por favor concédeme una noche en paz – le rogué a Esme.
-Sólo evita que rompa algo.
-Si madre. – obedecí subiendo inmediatamente. Toqué la puerta suave, demasiado.
-Pasa. – se oía triste.
Entré y la vi sentada en el suelo. A su alrededor habían muchas plumas. La almohada por supuesto.
-Amor, ya terminó el día. Tranquila.
-Odio que todos vayan en contra mía.
-Lo se, y perdón por no defenderte con el Sr. Lutz.
-Eso me la pagarás Emmett Cullen – dijo un poco más sonriente.
-¿A sí? – dije acercándome a ella – Pero puede ser otro día…. Es que la atmósfera llena de plumas se me hace tan… tan…
Y entonces antes de que pudiera terminar la frase, Rosalie se me lanzó haciéndose que el choque de nuestros cuerpos sonara como un golpe de dos rocas, rocas llenas de fuego por supuesto.
-Tu castigo es quitarme el enojo – dijo mordiéndome el labio. Amaba este castigo y feliz lo cumplí.
………….
Gracias por sus Reviews del capítulo anterior.
Que tal el capítulo de hoy? Espero les guste y háganmelo saber con un lindo REVIEW! Besos fans!
