Hola gente, aquí viene el capítulo más esperado. ¿Qué pasará? ¿Cómo reaccionará Regina? ¿Qué hará Emma? Bueno, ya veremos.

Secretos revelados

¡No…no…no!

Era todo lo que Regina pensaba en bucle, desesperada, sin saber cómo reaccionar ante aquello. Parecía una terrible pesadilla, los secretos que luchó tanto por guardar ahora estaban ahí, revelados abiertamente, abiertos de par en par justo delante de la persona que era la responsable de su existencia, la única persona que no podría saber nada…

La morena respiraba con mucha dificultad, su cuerpo entero temblaba y las lágrimas ya amenazaban con caer, mientras aún se agarraba a la puerta sin saber qué hacer o cómo reaccionar.

-Regina…yo…- Emma quebró el silencio, hablando entrecortada en medio de las lágrimas que lavaban su rostro, se levantó dejando el diario abierto en la cama y caminó hasta Regina, pero cuando amenazó con tocarla, esta se movió bruscamente y con violencia

-¡NO! No me toques…- gritó la morena caminando hacia su cama, cogiendo el diario abierto y cerrándolo con violencia. Golpeó la cama con fuerza, murmurando.

Emma estaba avergonzada y aturdida. Aún intentaba digerir todas las palabras y secretos que había leído, escritos ahí en aquellas páginas del diario personal de Regina.

La morena permanecía de espaldas a Emma, abrazada al diario, sin valor para mirarla. Las lágrimas insistentes vinieron, junto a los sollozos que comenzaban a sacudir su cuerpo. La agonía se mezclaba con la rabia. Se descuidó al olvidar el diario encima de la cama antes de salir para el trabajo, pero, ¿qué diablos estaba haciendo Emma allí?

-¿Qué rayos es esto, Emma? ¿Qué estás haciendo sola en mi casa? Exijo una explicación ahora…- consiguió balbucear aún de espaldas

-Yo…puedo explicarlo Regina…- la rubia estaba completamente aturdida

-Así lo espero…

-Solo he venido a traerte un documento atrasado para que lo firmaras, que accidentalmente quedó en la comisaria…intenté llamarte, y no lo cogías, Henry me dijo que estabas en un importante reunión…él me prestó la llave para que viniera a traerte el documento y…

-…y tú no te aguantaste e invadiste mi privacidad, leyendo algo que era mío…has violado mi intimidad sin pensarlo dos veces…- finalmente Regina se giró para encarar a la rubia, que enseguida bajó la cabeza avergonzada y constreñida. Las dos tenían sus rostros bañados por las lágrimas. Regina estaba llena de rabia por lo que Emma había hecho y hablaba entre dientes, intentando controlarse para no soltar su ira encima de la rubia.

-Me he equivocado, Regina…he actuado muy mal…dejé que mi curiosidad hablara más alto…sé que no merezco disculpa…no hay disculpa para lo que he hecho…- sollozó, cubriéndose el rostro con las manos.

-Exactamente…¡no mereces disculpa! Dime la verdad…¿cuánto has leído?- dijo sacudiendo el cuaderno y temiendo la respuesta. Emma alzó la mirada hacia ella.

-Yo…lo he leído todo, de principio a fin…exactamente todo…leí y releí unas tres veces…- volvió a bajar la cabeza.

Regina gruñó furiosa, tirando el diario, asustando a Emma, que dio un salto hacia atrás.

-¡PERO QUÉ INFIERNO, SWAN!- berreó, caminando de un lado a otro con las manos en la cintura. Su pecho subía y bajaba a gran velocidad.

-Regina…- Emma intentó acercarse con cautela, mientras la morena daba pasos hacia atrás, jadeante y con rabia, encarándola –No tienes que avergonzarte por lo que hay escrito ahí…- señaló al diario en el suelo –Eso…no es vergonzoso…todo lo contrario, ¡es hermoso!- la rubia fue tomada por la emoción y volvió a llorar.

Regina rió alto

-¿Hermoso? Quizás sí…- la morena flaqueó y sollozó una vez más –Pero, ¿de qué sirve? Si no soy correspondida, si yo…- sus piernas flojearon y Regina cayó de rodillas al suelo, llorando copiosamente, alto, sin vergüenza por tener finalmente que exponer sus verdaderos sentimientos a la mujer que tenía delante. Lloraba un llanto dolorido y extremo. Era como si años de sufrimiento y secretos salieran de sus hombros en forma de lágrimas, y se permitió exponerse, se permitió desnudar su amor platónico delante de Emma…ahora ella ya sabía toda la verdad, no había por qué, al menos en aquel momento, no desahogar y mostrar sus debilidades, no había por qué no permitirse ser débil. Regina cubrió su rostro con las dos manos y dejó que el llanto lavara su alma allí, de rodillas.

Emma no pestañeó ni un momento, corrió hacia la morena, se agachó, cogió sus manos y la hizo levantarse. La abrazó fuertemente. Regina se quedó ahí un tiempo, pero rápidamente comenzó a dar golpes en el pecho de Emma, intentando soltarse a toda costa, pero la rubia no lo permitió, intentando contenerla.

-¡Suéltame, Swan! ¡SUÉLTAME! ¡QUIERO ESTAR SOLA! ¡VETE, AHORA! ¡TE ODIO! ¡TE ODIOOO!- Regina gritaba, aún golpeando a la rubia.

-Shhh, calma…no me odias, no…ven aquí…no me voy a ningún lado…- Emma dijo en un susurro suave cerca de su oído, atrayéndola más hacia ella y acariciando sus cabellos negros, intentando calmarla. Le dio un beso ahí, en la cabeza.

El abrazo de Emma ahora estaba mucho más apretado, un abrazo de arrullo y protección, y Regina aceptó de buen grado los brazos de la amada alrededor de su cuerpo, permitiéndose quedarse ahí, aspirando su perfume, mojando los bellos cabellos rubios con el sufrido llanto por un amor tanto tiempo guardado y escondido. Pasados varios minutos así, dentro de los brazos fuertes de la amada, ya no le importó mostrarse, incluso la rabia por el hecho de que Emma hubiera leído su diario se había esfumado, tal era la liviandad que sentía ahora, al quitarse, finalmente, de sus hombros el fardo de un amor tan profundo y platónico. Emma lloraba audiblemente junto con Regina, apretándola aún más fuerte contra ella, acercándola más a ella, acariciando aún más sus cabellos negros. Ya no quería soltarla, nunca más. Las dos mujeres se quedaron así mucho tiempo, un tiempo del que perdieron la cuenta, solo dentro de aquel abrazo, sintiéndose la una a la otra, apretándose la una a la otra. Ninguna de las dos quería salir de ahí o deshacer aquel contacto.

-Regina…- Emma deshizo levemente el abrazo y miró profundamente los ojos castaños de la morena.

-No digas nada, Emma, por favor…ahora ya lo sabes todo y no hay modo de volver atrás…entiendo perfectamente que no sientes lo mismo por mí y que lo que hubo entre nosotras solo fueron momentos, estás comprometida y…

-Regina, escúchame…

-…sé que te vas a casar y yo, realmente, quiero que seas feliz por más que no me guste el pirata, solo quiero tu felicidad, lejos de mí si así tiene que ser y…

-¡REGINA!- dijo Emma alto, cogiendo la cabeza de la morena entre sus manos para que dejase de hablar -¡Ya no estoy comprometida con Killian! ¡Lo hemos dejado!

Fue como si la morena hubiera recibido un puñetazo y desmayase. Sacudió la cabeza, mirando a la rubia.

-¿Eh…? ¿Terminasteis? Pero…¿cuándo? ¿Cómo…?

-¿Recuerdas el día en que almorzamos juntas en Granny y Killian llegó y se comportó groseramente contigo?- Regina asintió –Pues eso…

Flashback

(Emma)

-¡Regina es importante para mí!- prácticamente grité

-¿Y yo? ¿No lo soy?- me respondió él, serio, con una expresión indescifrable, una mezcla de inseguridad, celos, rabia.

Aquella pregunta…¿era él importante para mí? Sí, pero, ¿hasta qué punto? ¿Hasta el punto de hacerlo mi marido? Me cuestioné internamente, reflexionando. Finalmente, suspiré profundamente y miré a mi prometido a los ojos. Era ahora o nunca, necesitaba ser completamente honesta con él. Crucé las manos sobre la mesa y él me miró, muy aprensivo.

-Killian…- comencé, reuniendo valor –Tenemos que hablar…

(Narrador)

-Te escucho, Swan…- el pirata intentaba esconder su recelo

-No está saliendo bien, Killian…nuestro noviazgo…todo esto…¡no está yendo bien!

-¿Qué quieres decir, Emma?- Hook comenzaba, visiblemente, a ponerse muy nervioso

-Escúchame…- Emma cogió sus manos por encima de la mesa y lo encaró –Nuestra relación no ha sido sana…te has mostrado posesivo, yo me he anulado por tu culpa y todos se han dado cuenta…estoy perdiendo mi identidad, Killian…yo…siento que ya no soy yo misma. Necesito encontrarme, ¿entiendes?

-¿Necesitas un tiempo?

-¡No! Necesito terminar contigo…- Emma bajó la cabeza. Killian, en ese momento, se desesperó, bajando toda la guardia que antes tenía.

-Emma, amor…no sabes lo que estás diciendo, solo estás confusa…- intentó sonreír y pasar la mano por el rostro de Emma, pero está se apartó –Quieres un tiempo, tendrás tu tiempo…

-¡Ese no es el problema! Ya no consigo encontrar otra forma de decirte esto, pero no hay otra manera…no quiero herirte…pero creo que no te amo, Killian…

El pirata la miró sin creérselo.

-¿Cómo que no me amas? Después de todo lo que hemos pasado juntos, después de haberme traído del inframundo para estar conmigo, ¿ahora me dices eso, ya comprometidos y con la boda a las puertas?- él comenzó a alterarse.

-¡Habla más bajo! ¡No necesitamos palco! Entiende…no niego la importancia que has tenido y tienes en mi vida y que hemos tenido muchos buenos momentos que siempre guardaré…pero no creo que te ame hasta el punto de querer que seas mi marido, Killian…mis sentimientos han cambiado…

Hook golpeó la mesa con fuerza, poseído.

-¿Todo esto tiene que ver con Regina?- prácticamente gritó

-¡No! ¡Tiene que ver conmigo! Y por favor, deja de montar escándalo…

Él miró alrededor notando que las personas del local los miraban.

-Swan…por favor…- Killian continuó, más bajo, cogiendo las manos de Emma por encima de la mesa. Las apretó tanto y con tal desespero en la mirada que Emma trago en seco, sintiendo pena por él. No quería herirlo- Dame otra oportunidad…mira, si he hecho algo mal…si te he herido, si te he atado, si estabas sofocada, perdóname…voy a revisar mis errores, lo juro…me convertiré en un hombre mejor para ti, ¡por ti!

Emma apretó más las manos de él en las suyas y lo miró profundamente a los ojos llenos de agonía.

-Sí, sé un hombre mejor, pero por ti, no por mí. Y, cuando te conviertas en ese hombre mejor que tanto deseas, la mujer que te escoja para que estés a su lado tendrá mucha suerte. ¡Eres bueno, Killian!

-No quiero a otra mujer, te quiero a ti. ¡TE AMO!

-Killian, por favor…ya te lo he dicho…

-Por favor…- dijo con un susurró.

-Se acabó, Killian…estoy libre y también te dejo libre…

Fin de flashback

(Narrador)

-Y así fue cómo sucedió, ese día terminé con Killian- finalizó Emma

Regina se cruzó de brazos y la miró desconfiada.

-Pero, ¿y aquél día que me quedé en tu casa, cuando me quedé dormida al lado de Henry? Pasaste la noche fuera…pensé que estabas con Hook.

-Acertaste. Realmente, estaba con él…- Regina resopló y reviró los ojos, amenazando con marcharse –Pero no de la forma en que estás pensando…- dijo Emma rápidamente agarrándola –cuando le di el último veredicto a Killian en el restaurante, aquel día, diciéndole tajantemente que nuestra relación había acabado, él aún intentó, llorando, convencerme de que volviera con él, y tras decirle que no, pareció que, finalmente, lo había aceptado y no dijo nada más, salió del restaurante deseándome suerte. Sin embargo, unos días después, fue a mi casa, completamente desesperado e implorando que le dejara intentar sacar adelante nuestra relación. Me dijo que le diera una última oportunidad, que fuera a su barco para cenar juntos, que le concediera una última conversación al menos, y si después de esa conversación quisiera marcharme, él no vendría detrás de mí. Así que, con pena y realmente creyendo que le debía eso, acepté, pero ya convencida de que no volvería atrás en mis decisiones, estaba segura de eso. Y aquel día en que tú fuiste a preparar la cena a Henry, fue la noche en que fui a cenar con Killian. Fui preparada para dormir fuera, no porque pretendiera volver con él, sino, porque sabía que la conversación podría ser muy larga y quería dejar todos los puntos sobre las íes, si fuera necesario. Cenamos, fue cariñoso conmigo, intentó argumentar de nuevo, conversamos mucho tiempo, una vez más dijo que se convertiría en un hombre diferente por mí. Pero el hecho es que ya no daba más, Regina…no tengo los sentimientos por Killian que pensaba que tenía. No lo amo. No de esa forma, no para que sea mi marido. Tuve que comprometerme con él para darme cuenta de eso. Así que, no quise alargar más lo que no necesitaba que fuera alargado, no quería prolongar una conversación que no llevaría a nada ni causar más dolores innecesarios a Killian. Dejé a Kilian atrás y completamente arrasado, pero con mi consciencia tranquila. No podía seguir engañándolo, ni a mí misma, no era correcto. Y cumplió su parte de la promesa. No vino detrás de mí, me dejó libre. Ayer, a través de Belle, me enteré de que se está preparando para marcharse y conocer nuevos mares alrededor del mundo.

Regina intentaba procesar aquellas palabras, aturdida…su Emma ya no estaba comprometida…estaba libre del pirata.

-Pero…pero entonces…¿por qué no nos dijiste que estabas libre? ¿La noche del club?

-Porque sencillamente no quería tocar el tema, porque por más que no amara a Killian y me sintiera bien libre, sentía pena por él…ver el dolor en sus ojos no fue fácil. Y cada vez que vosotras me preguntabais algo, me sentía llena de rabia y me ponía borde porque no quería recordar que, de alguna manera, lo había herido, y aquel recuerdo estaba muy vivo en mí y me dolía. Aquella noche solo quería divertirme y olvidarme de todo, ¿entiendes? Sé que me equivoqué, pero realmente no quería mencionar su nombre. Y vosotras estabais tan centradas y curiosas con eso que ni repararon que la respuesta estaba frente a vuestras narices…yo ya no llevaba la alianza- Emma alzó la mano derecha, abierta, para que Regina viera que su dedo anular estaba libre de la redonda joya.

Era verdad. Regina ni recordó haber mirado las manos de Emma, si hubiera visto la ausencia del anillo, no habría tocado el tema por respeto hacia ella.

-Discúlpame, Emma…perdóname a mí y a las chicas por estar molestándote con ese tema…- dijo Regina avergonzada.

-¡No! ¡No te disculpes!- Emma se acercó un paso –¡Quién tiene que pedir disculpas soy yo! Estaba atravesando un confuso momento y acabé vertiendo mis rabias y frustraciones en vosotras…los problemas eran míos, no de vosotras…- la rubia bajó la cabeza, totalmente avergonzada e incómoda.

A Regina se le humedecieron los ojos, había dolor allí. Emma se dio cuenta y su corazón se partió en mil pedazos, también sus ojos se humedecieron. Sabía exactamente lo que morena estaba pensando. En todos esos años, aprendió a conocer a Regina como a nadie, a veces era como si consiguiera leer exactamente lo que pasaba en su mente y en su corazón.

-Pregunta, Regina…ya sé lo que quieres preguntar- dijo Emma en un susurro doloroso, con la voz tomada

-¿Te…- la alcaldesa respiro hondo y una testaruda lágrima rodó por su rostro- …te acuerdas de todo lo que pasó esa noche en el club?

-Sí, Regina…lo recuerdo todo-Emma confirmó con un largo suspiro –Perdí el rumbo con la bebida, sí. Pero lo recuerdo…

-Entonces, ¿por qué me dijiste que no te acordabas?

-Vergüenza…profundo arrepentimiento…

-Podríamos haber conversado al respecto…

-No me sentía lista…no conseguía mirarte a los ojos después de todo lo que había hecho…

-Emma…

-¡Te herí, Regina! No conocía la profundidad de tus sentimientos hacia mí hasta coger tu diario…pero aún así lo sentí, noté que te había herido de una forma terrible. No ha habido un día después de esa maldita noche que no recuerde a cada momento lo que hice y que no sienta mi corazón sangrar por ello. Sobre todo después de…después de…- de repente Emma tragó en seco. Miró a Regina a los ojos, entre lágrimas y un grito silencioso de miedo y agonía. Su pecho jadeaba, subiendo y bajando rápidamente. No lograba seguir hablando, se quedó sin habla frente a la morena.

-¿Sobre todo…después de qué, Emma? ¿Después de qué? ¡Dime, Swan! Ya que nos estamos abriendo la una hacia la otra, basta de esconder las cosas…- esta vez fue Regina quien dio un paso hacia la rubia, con firmeza, sustentando su mirada, también entre lágrimas, alentando a la mujer que tenía delante para que continuara hablando.

La rubia respiró profundamente, cerró un poco más el espacio entre ellas y dijo, tomada por la extrema emoción

-¡Después de que, finalmente, haya percibido y me haya dado cuenta…de que te amo, Regina!