Diario de un gran amor

El día amaneció claro, azul y límpido con sus finos rayos solares traspasando la cortina del cuarto de Regina. Los pájaros canturreaban y volaban alegres afuera, de hecho parecía que conmemoraban la intensa felicidad que la morena llevaba en el pecho. Instintivamente, con miedo, despertó asustada e inmediatamente miró hacia un lado de la cama, recelosa de que todo no hubiera sido sino un sueño. Y sonrió ampliamente enseguida. Allí, a su lado, estaba Emma, durmiendo como un ángel, serena, de bruces, completamente desnuda, con la fina sábana cubriéndole solamente pequeñas zonas de su musculoso cuerpo. Los hermosos cabellos largos y ondulados del color del oro esparramados por su espalda y hombros, y parte de sus brazos que se agarraban a la parte de debajo de la almohada. Era la mejor visión del mundo para Regina, un deleite. La piel blanca de la rubia, sus pecas en la espalda…Regina suspiró de pasión ante aquella linda muñeca de porcelana que dormía en su cama.

No se resistió y acarició la espalda de Swan, enseguida la rubia se removió lentamente y sonrió ligeramente, sin abrir los ojos.

-Buenos días…- dijo bajito y somnolienta.

-No quería despertarte…perdona. Pero estabas tan linda, que no me aguanté las ganas de acariciarte…

-Si ese es el motivo, te perdono…- Emma abrió los bellos ojos esmeraldas lentamente y encaró los castaños de Regina en un intercambio de miradas repleto de amor.

-Ah, mi amor…aún no consigo creer que estés aquí…por favor, no me despiertes nunca de este sueño…- Regina era presa de la emoción y de sus ojos se derramaban lágrimas

Emma se incorporó de inmediato, atrayendo las sábanas hacia ella y quedando sentada frente a Regina. Acarició lentamente su rostro con el dorso de la mano, mientras la morena se estremecía y cerraba los ojos.

-Metete una cosa en la cabeza…- compartió la misma emoción de la otra, y una lágrima resbaló por su mejilla derecha -¡Estoy aquí! ¡No me voy a marchar! Nunca más…no tienes por qué tener miedo, Regina. ¡No tendrás que sufrir más! Soy real…- colocó la mano de Regina sobre su corazón –Y tú eres real…-colocó su mano en el corazón de Regina -¡Somos reales!- cogió firmemente las dos manos en las suyas –Y nuestra vida, nuestro amor, solo está comenzando…ahora ya no es tú o yo, Regina o Emma…ahora es tú y yo, Regina y Emma. ¡Hoy, y para siempre!

Regina no aguantó más el llanto emocionado en mitad de grandes sonrisas, besando repetidas veces el rostro de Emma, siendo correspondida prestamente en cada gesto de cariño. La felicidad para ambas era apenas el comienzo.


La noticia del noviazgo de Emma y Regina causó un alarde en la ciudad de felicidad y alegrías. Para la mayoría de los habitantes no fue una sorpresa total, dado el crecimiento de la relación entre las dos, que todos acompañaban de cerca, no fue un shock alguno descubrir que la fuerte amistad se había convertido en hermoso amor.

Blanca Nieves no cabía en sí de felicidad y excitación, gritando a los cuatro vientos que ya sabía que un día sucedería. Dio una enorme fiesta de noviazgo para sus dos hijas, tal y como ahora consideraba también a Regina, y para toda Storybrooke, con mucha comida, bebida y baile, y Emma se alegró mucho con la buena acogida por parte de todos de la noticia: David, Henry, Zelena, Belle, todos aceptaron muy bien la buena nueva sin ningún tipo de prejuicio o condena, y Emma respiró aliviada al constatar que sus miedos eran infundados. Zelena seguía con sus preguntas de cuño indecente, y claro, no sosegaba hasta conseguir algún tipo de respuesta por parte de alguna de ellas.

Se casaron en una ceremonia hermosa y sencilla a la orilla del mar, a la puesta de sol, con todos los que amaban presentes y Archie como maestro de ceremonias. Tras intercambiarse las alianzas y los emocionados votos, y participar en una gran fiesta organizada por ellas, fueron a pasar su noche de bodas a la mansión de Regina, en realidad, ahora nuevo hogar de las dos y de Henry. Después de muchas discusiones y risas, la morena venció la batalla: Emma y Henry se mudarían a su mansión. Tuvieron una maravillosa luna de miel de quince días en el Caribe, lugar que a Regina le apetecía mucho conocer.

Un día tras la vuelta a casa con los recuerdos maravillosos del viaje, Regina salía del baño cuando se deparó con un paquete en medio de la cama, azul con un lazo rojo. Lo cogió y se quedó mirándolo con el ceño fruncido.

-Abre…- Emma surgió en el umbral de la puerta, de brazos cruzados y sonriendo ampliamente a la esposa. Regina se giró y le devolvió la sonrisa.

-¿Qué estás tramando?- comenzó a desempaquetarlo

-Algo que te va a gustar…lo preparé desde antes de nuestra boda…

Al coger lo que había dentro del paquete, Regina se quedó con la boca abierta y los ojos desorbitados. ¡No se lo podía creer! Era el regalo más hermoso que le habían dado. Las lágrimas vinieron a sus ojos cuando encontró los verdes de Emma.

-Emma…- balbuceó

-¿Te gusta?

-Es hermoso…

Regina agarraba firmemente un bello cuaderno decorado, con portada rosa bebé, y, en el centro, en forma de corazón, una foto de las dos juntas en el día de la boda, las sonrisas radiantes mirando a cámara, abrazadas, los rostros pegados y los vestidos blancos y ligeros revoloteando con la brisa del mar. Debajo de la foto, las palabras, perfectamente diseñadas en una caligrafía fina: Diario de un gran amor-Emma y Regina

-Ahora, este es tu nuevo diario…NUESTRO nuevo diario…- Emma se acercó sonriendo emocionada. Tocó el cuaderno y la mano de la amada, y la besó –Aquí, las dos escribiremos nuestros más bellos recuerdos, palabras e historias de nuestro amor…sin más secretos…las dos tendremos acceso, vamos a compartir cada etapa de la maravillosa vida que hemos comenzado. Podremos escribir cuándo queramos y cómo queramos…a cualquier hora. No quiero que tires el otro…solo quiero que este sea otra etapa de nuestra vida…

-Amor…ni sé qué decir…- Regina se tiró al cuello de Emma, casi cayendo al suelo las dos. Emma rió.

-Si no sabes qué decir…¡escribe! Pues lo haces divinamente…- la rubia miró al fondo de sus ojos y con una hermosa sonrisa selló sus labios en un beso cargado de amor. Regina asintió movida por la emoción.

Si la felicidad es un estado de completo éxtasis, si sentir felicidad es como la sensación de volar, de estar con los pies fuera del suelo y ser capaz de alzar los más hermosos vuelos más allá de todo el universo, entonces, sí, me encuentro completamente feliz. ¡Qué tú, mi más nuevo querido amigo, puedas compartir conmigo y con mi hermosa esposa toda nuestra historia de amor, de aquí hasta el final de nuestros días! Pues la felicidad de estar finalmente con el amor de mi vida es algo tan grandioso y tan sublime que mi pecho no aguantará y tendrá que sacar todo en dulces palabras. Qué comience nuestra historia: ¡Emma y yo, para siempre!

Diario de un gran amor-Por: Regina Mills, página1

¡Si el amor fuera un estado de embriaguez, quiero sentir todos los días cómo me embriago de amor! Pues es así como me siento al lado de mi esposa, el amor de mi vida, en un estado eterno de la más deliciosa embriaguez, ebria de ese sentimiento que hoy reconozco como amor verdadero. ¡Qué tú, diario, nuevo integrante de esta hermosa familia, puedas recibir con todo el cariño las más bellas palabras, historias y juramentos de verdadero amor de las manos de estas dos mujeres que tanto se aman y se completan! Mi pecho comparte la misma necesidad de mi amada: ¡sacar todo en dulces palabras! Qué comience nuestra historia: ¡Regina y yo, para siempre!

Diario de un gran amor- Por: Emma Swan, página 1

Llegaron las primeras horas de la mañana de un soleado domingo, los suaves rayos solares reflejándose en la cama de matrimonio donde Emma dormía tranquila y completamente desnuda, tras una intensa noche de amor y lujuria con su esposa. A su lado, Regina despertó, estaba igualmente desnuda y miró durante largos segundos a su tan amada mujer. Su sonrisa no podía ser mayor ni más apasionada.

Con cuidado para no despertarla, cogió el albornoz de la silla y se lo puso lentamente, y se dirigió al último cajón de su cómoda, de donde sacó a su viejo amigo: el cuaderno de portada marrón adornada de flores, su diario privado que tanto pesares había escuchado. Sonrió y lo miro durante un largo instante, antes de ir a la mesa y sentarse en la silla que había en el cuarto y lo abrió. Cogió un bolígrafo y comenzó a escribir…

Mirar hacia atrás puede significar traer de nuevo a la superficie un mar de recuerdos tristes y dolorosos que, durante tanto tiempo, se mantuvieron sumergidos, de forma segura, en el océano de mi alma. Mirar hacia atrás pude ser sinónimo de reabrir heridas ya cicatrizadas o en proceso de cicatrización, de aquellas que con un simple estímulo, pueden rasgarse y derramar ríos de sangre de nuevo. Mirar hacia atrás, para algunas personas, puede implicar un renacimiento de angustias, tristezas, dolores y pesares hace tiempo olvidados y enterrados en aquel rinconcito de la mente, volviendo a encender todo rápidamente como un incendio que se expande por el bosque en pocos minutos. Pero, para mí, mirar hacia atrás significa renovación…

Intento ver cada experiencia, cada acto errado, cada herida y dolor como un aprendizaje, algo que, al mirar hacia atrás, solo me hará recordar cuánto aprendí y lo fuerte que me hizo hasta llegar aquí. Por eso, mi querido amigo, no pienses que te estoy abandonando o cambiando por otro, pues no lo hago. Debe saber que jamás miraré tus páginas anteriores con lágrimas de tristeza en los ojos. Si las cálidas lágrimas vienen, lo harán en señal de recuerdo y alegría por todo lo que tuve que pasar y vencí. Esas mismas lágrimas serán los frutos del alivio por saber que pasar por ese sufrimiento ha valido la pena, cada segundo…por eso, guardaré con mucho cariño y ahínco todo lo que tus hermosas páginas cobijan, todo el periodo más difícil de mi vida. ¡Cuán injusta sería si me librara de ti, cuando fuiste tú quien presenció mis mayores lamentos y desahogos! Fuiste tú quien, aunque fueras un objeto inanimado, enjugaste mis lágrimas y me ayudaste tantas veces a aliviar el tremendo dolor en mi pecho y calmaste mi corazón que ardía en tristeza. ¡Jamás, querido diario, jamás haría eso! ¡Te guardaré por siempre! Piensa que el otro diario es solo otro amigo que compartirás conmigo…tú, llevando una parte triste, pero no menos importante de mi pasado. Él, poseyendo, a partir de ahora, mi futuro con Emma.

Sé que tus páginas amarillearán, como las hojas que amarillean en otoño, se resecan y caen de las ramas de los árboles como una llamada para que venga la nueva estación. Pero eso no es malo, todo lo contrario, ¡es maravilloso! Pues esas viejas hojas amarillentas y perdidas que son llevadas por el viento son el anuncio de renovación. Es preciso que ellas caigan y sean llevadas para que otras hojas renazcan verdes y brillantes en aquel mismo árbol, y para que, junto con ellas, nazcan las más bellas flores pintando de color toda la estación de esperanza:¡la primavera! Así, los colores traerán forma, vida y un nuevo brillo al mundo, en señal de nuevos y maravillosos tiempos que están por llegar. Y es eso lo que tú significas para mí: una etapa vencida, y el anuncio de nuevos tiempos.

No sería justo que me hubieras acompañado hasta aquí y no decirte lo feliz que me encuentro ahora, ¿verdad? Pues sí, querido amigo,…lo que más temía sucedió: ¡Caíste en las manos de Emma! Y eso fue la mejor cosa que pudo haber pasado, pues si no hubiera sucedido, quizás hoy no estaríamos como estamos…¿acaso sería el destino dándonos un empujoncito? ¿Serías tú mismo que eres mágico y no me lo has dicho, y volaste hacia sus manos? La segundo opción es una broma, por supuesto, pero es solo una forma de decir que si todos los dioses dieron ese empujón, ¡les seré eternamente grata por ello!

No preciso decir cómo hinchó mi corazón la declaración de amor de Emma, llenándolo de todos los sentimientos posibles…pensé que iba a morir en aquel momento. ¡Emma me amaba! Era el sueño de todos mis días y mis noches haciéndose realidad, en aquel momento, en aquel día inolvidable. Era correspondida por la mujer que tanto amé en secreto, por la que tanto sufrí en silencio. ¡Si existe felicidad mayor, preséntamela, porque aún no la he conocido ni disfrutado!

Descubrir y saborear cada parte del cuerpo de Emma fue una explosión de sensaciones únicas e indescriptibles, que no seré capaz de detallar…solo puedo decir que fue…único y totalmente fantástico e inexplicable. ¡Pura magia! Me sentí parte del universo, al igual que parte del alma de Emma. Emma no me entregó solo su cuerpo, también su alma…y yo le entregué la mía. Estamos casadas, entrelazadas y unidas para siempre, en un amor sublime y puro. Un amor que ya ha sido capaz de perdonar los errores de una y de otra, fueren cuales fueren estos…no estamos libres de cometer errores, eso lo sabemos, pero tengo plena certeza de que Emma y yo vamos a conseguir pasar por cada obstáculo y poner el perdón por encima de todo. Soy de ella, ella es mía…somos una de la otra de una forma que no implica obsesión, amarras, o prisión. Solo nos pertenecemos, como la Tierra pertenece al universo. ¡Emma y yo, juntas finalmente! ¡Como debería haber sido, desde hace mucho tiempo!

Muchas gracias, mi querido amigo, por todo. Me despido ahora de ti, en ese momento…llevas dentro de ti algo muy valioso para mí: mis aprendizajes y mis recuerdos. Guárdalos con amor. Ahora, comienzo un nuevo ciclo en nuestras vidas, con la plena convicción de que estarán rodeadas de felicidad. Qué venga nuestro futuro…

Diario de Regina- Página final

Al cerrar el diario tras sus últimas palabras, en medio de una sonrisa, Regina sintió unos brazos cálidos rodeándole el tronco, por encima de la silla. Sonrió aún más. Miró hacia atrás y se deparó con su esposa que se acababa de despertar, mirándola con pasión. Enlazó los brazos fuertes con los suyos, las alianzas doradas en sus dedos brillando intensamente, como si percibiesen la felicidad de sus dueñas.

-Buen día, esposa…¿qué estás haciendo?- dijo la rubia

-Nada especial…- acarició la portada del diario y lo miró con ternura, para enseguida volver a mirar a Emma –Solo despidiéndose de un viejo amigo…- alzó el cuaderno para mostrárselo –Escribiendo un último capítulo antes de comenzar una nueva historia…

Emma sonrió de oreja a oreja con cariño. Se sentó en el regazo de la morena y agarró su rostro para clavar los orbes verdes en los castaños que tanto amaba.

-¡Una nueva historia que será hermosa! ¡Te lo prometo…tú y yo, Regina…para siempre!

-¡Tú y yo, Emma…para siempre!

Y aquel maravilloso momento fue sellado con una sonrisa emocionada para enseguida acercar las bocas en un beso profundamente enamorado e iluminado por el intenso y verdadero amor que una sentía por la otra…

FIN

"Aunque hablara la lengua de los hombres

Aunque hablara la lengua de los ángeles

Sin amor…

Yo nada sería…"

(Monte Castelo-Legiao Urbana)


Bueno, hemos llegado al final de esta hermosa historia. Espero que os haya gustado. Y espero que la gente vaya descubriéndola y dejando más RW, porque tiene poquitos, pero no me importa, a mí me ha gustado mucho, y la he traducido por eso. Hasta la próxima.