–Oye Sakura, ¿Quieres venir con nosotras al karaoke esta noche?– dijo Nira, quien estaba acompañada por sus amigas, a Sakura una vez fuera del estudio de danza en el que practicaban gimnasia, la joven de ojos verdes negó con la cabeza.

–Disculpen, pero es que tengo que ir al trabajo.

–Ah… de acuerdo, te veremos el jueves entonces.

Sakura no esperó mucho después de despedirse de sus compañeras, Tomoyo se le acercó bajando las escaleras que tenía enfrente, en el primer piso estaba el salón de música en el que practicaba canto. Se sintió muy contenta porque continuaran siendo amigas tan unidas incluso después de haberse graduado de la preparatoria… en el tiempo en que más la había necesitado ella había estado a su lado apoyándola, cuando aquella horrible enfermedad la había atacado a los quince años. "Menos mal que todo eso acabó" pensó aliviada, "Y no dejaré que vuelva a ocurrir."

–Perdona Sakura, ¿Terminaste hace mucho?– preguntó Tomoyo.

–No, no llevo aquí ni dos minutos, tranquila, ¿Vas a trabajar?

–Sí… por desgracia no podré grabarte mientras usas ese lindo uniforme tuyo– una nube de tristeza pareció rodear la figura de la joven de ojos azules, aunque enseguida se recompuso. –Pero al menos sé que mañana podré hacerlo porque cierro la tienda en horario nocturno.

– ¡Lo siento chicas! No quise hacerlas esperar, buenos días– enunció un joven alto de cabello y ojos negros, Yoshida Touma, había sido su compañero nuevo en el primer año de preparatoria, sin embargo se había vuelto un amigo muy querido para ambas durante los años siguientes. Practicaba Judo en el salón frente al de Sakura. –Nuestro profesor se distrajo y no nos dio la salida, ¿Quieren que vayamos por un café o chocolate caliente?

–Buenos días, qué lástima, debo ir a la tienda…

– ¿Y tú Sakura?– preguntó el joven esperanzado. Jamás habían podido quedar para estar a solas y realmente esperaba que aceptara.

–Tengo algo de tiempo, sí, pero no mucho porque me esperan en el café Touma-kun, ¿Te parece que bebamos algo allí?– la sonrisa en el rostro del joven era una de éxtasis.

– ¡Seguro! ¡Andando señoritas!– salieron a la calle, había comenzado a caer copos de nieve. La compañía de Tomoyo no duró mucho tiempo, solo fue con ellos tres calles, su tienda de diseño quedaba en otra dirección a la de los trabajos de sus amigos por lo que la mayoría de las veces aquellos dos seguían un par de calles más, a solas, hasta el café "Sweetland" donde la joven de ojos verdes trabajaba. "Supongo que está bien para ella... conocer a otras personas" pensó Tomoyo mirándolos alejarse, antes de continuar su rumbo.

–Sakura…– murmuró Touma con las manos en los bolsillos y sin mirarla.

–Dime.

– ¿Has considerado… lo que te dije hace un tiempo?– se animó a preguntar con las mejillas algo enrojecidas, esa vez la chica le había respondido que "no buscaba una relación por el momento" lo que le había permitido conservar algunas esperanzas, y era que Sakura le había gustado desde que se habían vuelto amigos durante aquellos años de enfermedad y tristeza, simplemente no podía olvidarla de esa manera, menos aún cuando se veían seguido.

–Touma-kun… Y-Yo… Tú sabes lo que me pasó entonces…– no buscaba entristecerla pero en verdad quería una oportunidad para demostrarle que podía ser digno de ella.

–Sí, pero no soy igual que él– la vio cubrirse los oídos y bajar la mirada, por lo que se apiadó de ella, la tomó por los hombros para lograr que se volviera a verlo, al notar que no funcionaba la levantó desde la barbilla. –Oye… descuida, lo siento ¿Sí? Es que a veces me da algo de prisa, pero no te sientas presionada ni nada, voy a esperarte hasta que sientas que estás lista para avanzar Sakura.

– ¿En verdad?– casi la abraza hasta perder el sentido al ver sus hermosos ojos contemplarlo con aquella mirada de súplica. Ella sí que lo tenía loco y él solo quería cuidarla… se obligó a apartar esos pensamientos que solo generarían que perdiera la paciencia. En una situación como esa era capaz de besarla. –Disculpa… y muchas gracias, Touma-kun.

– ¿De qué? Para eso son los amigos ¿Cierto? Tú me apoyarías si yo lo necesitase, eres una chica fuerte Sakura aunque a veces me preocupa que con solo mencionar… ese tema te vuelvas vulnerable, no dejes que te afecte, ya es pasado.
"Principalmente porque es pasado me afecta", pensó ella, pero no lo mencionó, sabía que Touma era una gran persona y amigo pero cuando recibió la confesión de sus sentimientos se había sentido muy triste, casi traicionada, ya que eso la hizo recordar lo mucho que le había costado superar sus problemas. No estaba preparada mentalmente para una relación amorosa aún, incluso pasados los años, todavía le tenía pánico al dolor.
Llegaron al café Sweetland, ubicado en una plaza comercial, y entraron. El lugar siempre estaba animado, aunque allí dentro la gente podía relajarse, conversar o disfrutar de una taza de té o un tentador postre. Se dirigieron al mostrador a saludar a la dueña, Nakamura Rima, quien se encargaba de cobrar a los clientes; y también a Hayashi Hikaru que preparaba las bebidas calientes con las máquinas.

–Rima-san, Hayashi-senpai, Buenos días– los saludó Sakura sacudiendo la mano. Touma también los saludó.

–Buenos días, Sakura-chan– dijeron ellos al mismo tiempo, siempre animados y felices.

–Hoy llegas antes– comentó Rima mirando su reloj pulsera.

–Primero desayunaré algo con Touma-kun, ¿Te apetece algo?– miró a su acompañante de manera interrogante.

–Em… ¿Qué tal café y un muffin de chocolate?

–De acuerdo, para mí solo una taza de té Hayashi-senpai– no aguardaron mucho hasta que su pedido estuvo preparado, la joven sugirió que se sentaran en los taburetes del mostrador para evitar que estuvieran solos otra vez, resultaba que aquel tema de conversación realmente la incomodaba.
Se rieron, platicaron acerca de sus respectivos estudios, hasta que Sakura tuvo que ir a cambiarse porque comenzaba la hora de ponerse a trabajar. Touma permaneció en su sitio para despedirse de ella una vez regresara.

–Touma, ¿Aún no han avanzado las cosas?– inquirió Hayashi, el aludido lanzó un suspiro resignado inclinando la cabeza. – ¡Qué lento! Sakura es una chica preciosa, si sigues así te la van a arrebatar~

–Ya cállate Hayashi.

–Solo te aconsejo, con esa actitud de amigo solo obtendrás amistad, debes tomar el toro por las astas– diciendo eso el joven se perdió detrás de la cortina azulada que conducía a la cocina. Rima estaba disimulando una risita.

– ¿Usted también Rima-san?

–Él tiene razón– la oyó. Sin embargo no continuaron hablando, Sakura había regresado vestida con su lindo uniforme lila de mesera y peinada con su cabello hacia un costado, a la dueña le encantaba que las jovencitas llevaran esos uniformes tan bonitos. –Sakura-chaan siempre te ves bien~

–Ajaja... – la risa nerviosa de la joven emergió.

–Bueno, entonces me marcho… nos vemos Sakura, que te vaya bien– dijo Touma, y salió de la cafetería.
Una vez que empezó a servir a los clientes se encontró con su compañera de mesas, Misao, una chica de preparatoria muy alegre, vivaz y de carácter fuerte. Ella era la que principalmente recibía a los clientes, de hecho fue quien acompañó a un par de jóvenes atractivos a su mesa, parecían provenir de otro país ya que los escuchaba pronunciar nombres raros. Uno tenía el cabello negro y ojos azules, lucía relajado, extrovertido y risueño; el otro en cambio era más serio, tenía un porte majestuoso como si fuera el hijo de una familia rica, era de ojos ambarinos y cabellos castaños, muy apuesto.
Misao fue al mostrador a solicitar los pedidos de sus clientes, entonces aprovechó para contarles a sus compañeros lo afortunada que había sido al poder hablarles a aquellos dos atractivos muchachos. Una vez que les llevó sus órdenes los contempló muy bien, ciertamente estaban para comérselos con dos raciones de arroz.

–Muchas gracias, que lo disfruten– les dijo con una reverencia.

–Gracias chica linda– dijo el joven más relajado, y Misao le regaló un guiño de ojo.

Por la tarde ya estaba oscuro, a pesar de que faltaba poco para el final del invierno el frío y las noches largas continuaba. Para Sakura el día laboral había estado bien, se había divertido con todos y con las ocurrencias de Misao.
Mientras caminaba a través de las calles por alguna razón se sentía intranquila, debía de ser porque no había casi nadie afuera, probablemente por el frío que hacía. Hundió la boca en su bufanda y avanzó un poco más rápido. Su bicicleta siempre debía dejarla en el centro de actividades ya que no había sitio en el café, hasta allí tenía que caminar.
Sin embargo aquello no podía ser. Algo sucedió antes de que llegara.
Un emblema, algo similar a una moneda de cinco yenes, apareció debajo de ella, brillaba en color rojo, tenía escrituras que no comprendía. Cuando intentó huir se percató de que había una especie de barrera que la mantenía encerrada dentro de aquel círculo, lo que era peor comenzaba a sentirse muy débil.

– ¿Qué… pasa?– murmuró dejándose caer al suelo.

– ¡Por aquí Ryu! ¡Es otro de estos!– gritó una voz masculina. Sakura observó a dos jóvenes que se acercaban corriendo hacia donde estaba, uno de cabello negro sostenía una katana, el otro parecía tener unos pergaminos sagrados, aunque también portaba un arma enfundada. –No te preocupes, te sacaremos de ahí– ella asintió pero no pudo decirles nada.
Lo vio colocar en la barrera tres pergaminos, los cuales expulsaron unas sombras de aspecto muy tenebroso, se sintió recobrar las fuerzas. El chico de la Katana comenzó a asestar golpes inútiles a aquellas criaturas, inútiles porque un vez eran cortadas volvían a regenerarse. El muchacho de los pergaminos tenía los ojos cerrados y con dos dedos apuntaba a su prisión, parecía estar recitando algún conjuro. ¿Ellos tenían magia? Le parecía casi una visión de su infancia, cuando había tenido que recolectar las cartas Clow.

– ¿Qué está pasando?– logró preguntar. Aunque no recibió respuesta. Pero entonces la barrera desapareció y todo regresó a la normalidad, todo salvo el símbolo que tenía debajo.

–Tienes que salir de ahí pronto– el chico que había usado el conjuro la tomó del brazo y tiró hacia él, con suficiente fuerza como para que ella cayera sobre su pecho. – ¿Te sientes mal?– cuando lo miró a los ojos lo vio sorprenderse, aunque no entendió porqué.

–Estoy bien, me sentí mal pero ahora ya estoy bien…– se separó, ruborizada. –Gracias– él continuaba inmóvil, observándola. – ¿Sucede algo?– el otro chico comenzó a acercarse hacia donde estaban.

– ¿Qué pasa?– preguntó Ryu.

– ¿T-Tú eres… Sakura? ¿Sakura Kinomoto?– logró balbucear como respuesta.

–Sí, ¿Nos conocemos?

–Soy Shaoran Li…

Notas de la autora

Bueno, aquí dejo el 2do capítulo. Por suerte logré que me quedara más largo que el otro, espero que les guste la historia ^.^ es probable que estén confundidos o que no entiendan qué rayos está pasando… pero a medida que avance el Fic se irán aclarando las dudas! Desde ya gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leeré ;) Mata ne!