Terminaba de acomodarse la pañoleta alrededor del cuello, estaba muy molesto. ¿Por qué tenía que trabajar en aquel café si no había hecho nada? De acuerdo, Ryu había actuado sobreprotectoramente e impulsivo pero no había razón para hacerlo trabajar también, se había ofrecido a pagar incluso, aunque por supuesto se negaron, no le quedó más opción que enviar a su guardaespaldas a suplir su ausencia en la reunión que iba a tener con el monje del templo Tsukimine. Además de eso debía soportar permanecer todo un día junto a aquel sujeto que se creía tan cercano a… no, ¿A él qué le importaba si eran amigos, o novios, o lo que fuere?
A un lado Touma se preparaba también, le daba la espalda al otro joven ya que no toleraba su presencia, era la persona que había provocado la enfermedad de Sakura hacia cinco años, la que la había llenado de aquella tristeza descomunal. Ahora que tenía su sonrisa de regreso no iba a permitir que volviera a arrebatársela, se dedicaría a hacerla feliz.
Terminaron sin cruzar ni una palabra, afuera de los vestuarios masculinos se encontraron con la joven de ojos verdes lista para trabajar con su uniforme lila, Shaoran no pudo evitar quedarse viéndola, al instante recordó la vez que su clase había realizado un café, en la primaria, y que había pensado que estaba realmente linda. Años después se confirmaba todo lo que siempre le habían dicho, Sakura había crecido convirtiéndose en una joven adulta muy hermosa, era realmente encantadora e hipnotizaba a todo aquel que la observaba lo suficiente.
Ella por su parte miraba a sus acompañantes preocupada (a duras penas sí había notado que tenían puesto el uniforme) debido a que no quería que volvieran a pelearse, aunque sabía que si permanecían un día entero acompañados uno del otro eso no iba a ser posible. "¿Qué puedo hacer?"
—S-Se ven bien chicos…— dijo a modo de distracción.
— ¿Tú crees?— inquirió Touma con una sonrisa.
—Te lo agradezco…— balbuceó Shaoran apartando la mirada para que no se trasluzcan sus pensamientos, y luego bajo las escaleras con prisa. Cuanto más pronto acabara con aquel día, más pronto olvidaría todo lo que pasaba por su mente.
Todos descendieron hasta el mostrador en donde los aguardaba Rima con unas hojitas de papel de distintos colores que indicaban las órdenes de los clientes. Las repartió entre los tres para que pudieran comenzar a trabajar.
Misao resplandecía de felicidad al poder trabajar con Touma, a quien siempre había admirado desde la primera vez que Sakura lo había invitado al café, aunque también le parecía muy atractivo el joven que, hasta el día anterior, era solo un cliente casual. Moría por abalanzarse sobre la chica y sacarle los detalles a tirones, se había perdido el espectáculo montado por llegar tarde, no ocurriría otra vez, iba a estar atenta a la interesante vida que al parecer tenía Sakura. Aunque en ese instante se estaba perdiendo de algo que sucedía en la cocina.
Shaoran ayudaba a Yuri (la cocinera) a preparar un postre, al ser la única que se encargaba de eso siempre estaba atareada y las órdenes solían demorar en estar preparadas, por lo que un asistente era de mucha ayuda. Yuri era una estudiante de cocina de veinticuatro años de edad, tenía el pelo castaño ondulado y usaba gafas, estaba contemplando de cuando en cuando como el joven chino preparaba una tarta de frutas con crema batida.
—En verdad se te da muy bien Li-kun— lo felicitó mientras decoraba un pudín con chocolate. — ¿Nunca aprendiste en una escuela?
—No, me enseñó un viejo amigo de mi familia, cocina como todo un chef maestro.
—Ya veo, bueno podrías destacarte muy bien trabajando aquí, los clientes de aquí siempre están interesados en conocer al cocinero si su pedido era particularmente delicioso.
—Te lo agradezco— Sakura ingresó de pronto al lugar en busca de la orden de su cliente, al ver que aún no estaba preparada sus ojos fueron capturados por la tarta que el castaño estaba por terminar.
—Oh, eso se ve muy bien Shaoran, siempre se te dieron bien las cosas dulces— le dijo con una sonrisa que tuvo la virtud de sonrojar al chico.
—Lo siento Li-kun, tengo que ir a buscar ingredientes al depósito, ¿Podrías encargarte unos momentos?— preguntó la cocinera, aunque se marchó sin esperar a la respuesta.
Por lo que de un instante al otro se encontraban a solas, la muchacha se ofreció a ayudarle aunque él dijera que podía hacerlo sin problemas, por lo que tomó la manga pastelera y comenzó a decorar la tarta con crema batida, si bien no era tan buena como él, los copos le quedaban bonitos. Permanecieron en silencio hasta que fue roto por uno de ellos.
—Shaoran…— empezó Sakura. —En verdad lo lamento, por lo que ocurrió mientras conversábamos, Touma-kun suele ser un poco… sobreprotector conmigo.
—Él dijo que yo te hice daño, ¿Qué fue eso?— la miró directamente, serio, lo que generó que ella se sonrojara completamente. Se avergonzaba de que lo hubiese oído, porque no pensaba contarle nada de eso. Evadió su mirada ambarina concentrándose en el postre que decoraba.
—Esto… no te preocupes por eso…
—No estaría bien, deduzco que le has contado a ese idiota las cosas que ocurrieron entre nosotros— se sorprendió a sí mismo estando molesto. —Mira, sé que tienes la libertad de contarle lo que quieras a quien quieras, pero al menos deberías de prevenir que no vaya a atacarme— sabía que no tenía por qué decir todas esas cosas, estaba comportándose como un asno pero… ¡Cielos, estaba fuera de su control! ¿Por qué había sucedido eso? ¿POR QUÉ SE HABÍAN VUELTO A VER? Muchas emociones que daba por muertas resurgían de repente y no en el mejor momento de su vida.
—En verdad lo siento, es un buen chico… no lo esperaba.
— ¿Qué pasó luego de que me fui?
—Nada, nada.
—Quiero que me lo expliques, ¿Qué fue lo que yo hice? Si mal no recuerdo fuiste tú quien…— fueron interrumpidos por Yuri quien había regresado a la cocina con un par de frascos y envases varios. Fue entonces que se dieron cuenta que a medida que avanzaba la plática también lo hacía la distancia entre ambos, Shaoran estaba prácticamente acorralando a la joven contra una mesada, provocando nuevos rubores, incluso en la espectadora.
Sin embargo ocurrió algo que dio un alto a aquella situación vergonzosa, haciéndola pasar a segundo plano. La habitación había cobrado un matiz oscuro y todo estaba en silencio. El joven proveniente de China se asomó a la entrada de la cocina y echó un vistazo, que las cosas se hubiesen puesto extrañas no era buena señal. Sakura sacudió una mano a la vista de la cocinera pero no logró hacer que se moviera, nadie en el café se movía, estaban en sus posiciones como estatuas.
— ¿Yuri-chan?— musitó.
—Oye, es mejor que salgamos…
— ¿Qué está pasando Shaoran?
—Estamos en una brecha temporal, un área en la que el tiempo no transcurre, alguien muy poderoso ha activado un elemento para crear esta y tenemos que encontrar dicho elemento y destruirlo… si no quedaremos atrapados aquí— salieron a las calles congeladas e inmutadas corriendo, dedicándose a hallar un objeto entre los millones que podrían ser el que buscaban.
— ¿A dónde estamos yendo? ¿Y cómo podremos reconocer el elemento?— preguntó ella mientras lo seguía a toda velocidad.
—No podemos sin un rastreo, el cual tiene que hacerse desde el centro de la brecha, ves los límites ¿Cierto?— ella observó con atención su entorno mientras avanzaban, a los lejos se veía una especie de pared oscura que, al parecer, marcaba el final del lugar. —Solo un poco más y estaremos justo en medio, me tomará cinco valiosos minutos rastrear el elemento ¿De acuerdo? Quédate cerca en todo momento para que no deje de sentir tu presencia, estarás desprotegida y no quiero que quién sea que haya hecho esto te haga daño ¿Bien?— Sakura asintió, sorprendida por la conmoción que esas palabras habían generado en su ser. "No seas tonta, cualquier buena persona no querría que algo malo te sucediera", se dijo.
Se detuvieron en mitad de una avenida repleta de personas inmóviles. Shaoran se quitó un collar que llevaba colgado, era simple, una cuerda negra sosteniendo una chapa dorada que tenía grabado algo en chino, lo vio envolver el dije en su puño y, con un rápido movimiento hacia un costado, una espada apareció en sus manos. Era idéntica a la que utilizaba de niño solo que más larga.
—Esa es…
—La recuerdas— él le sonrió por primera vez desde que se habían vuelto a ver, y tuvo la virtud de enviar a la joven a una nube en el séptimo cielo de algún lugar bastante lejano. —Ahora empezaré el rastreo, quédate junto a mí por favor.
—No creo que quieras hacer eso— enunció una voz masculina proveniente de unos metros más adelante. Divisaron a un muchacho de cabello castaño acercarse, vestía ropas chinas azules e iba armado de un látigo. —Aunque estoy seguro de que nos aburriremos en tu ausencia, pasaremos un lindo momento los dos juntos…
— ¿Quién eres?— preguntó Shaoran colocándose entre Sakura y el sujeto desconocido, a medida que se acercaba y contemplaba esos ojos morados se daba cuenta que no era alguien corriente, tenía las orejas alargadas, debía ser una criatura. —No eres humano... ¿Tu maestro es Tian Fu?
—Soy su creación, Tai, utilicemos el término "ayudante" no me gusta eso del amo y toda lo que es servidumbre... aunque tengo una tarea que me encomendó, no puedo regresar sin haberla cumplido, soy pacifista, ¿Puedes entregarme a la chica un momento nada más? Prometo devolvértela— su interlocutor empuñó la espada, listo para contraatacar si era necesario.
— ¿Ah, sí? ¿En qué estado?— escondió a Sakura (quién parecía haber enmudecido por alguna razón que desconocía) detrás de sí un poco más, mientras seguía con la mirada los lentos movimientos que realizaba la criatura que tenía enfrente, era muy sigiloso, aún con su entrenado oído no lograba escuchar sus pasos. Incluso su imagen comenzaba a tornarse difuminada.
—Oh vamos— a la vista de ambos aparecieron dos Tai acechándolos. —Última oportunidad...— silencio. —De acuerdo, si así lo quieren.
Los vieron saltar alto antes de que se les abalanzaran, Shaoran bloqueó con velocidad el ataque de uno de ellos, sin embargo el otro que había logrado sobrepasarlo se encontraba en ese instante acorralando a Sakura, que por alguna razón no se defendía. ¿Qué le pasaría? ¿Estaría asustada?
— ¡El báculo Sakura!— no hubo caso, ella no respondía. Pero de pronto un talismán aterrizó en la frente de la criatura que la había atrapado y una descarga eléctrica provocó que la liberara, al verse afectados ambos enemigos se fusionaron nuevamente con sus pieles ardiendo. Los dos restantes observaron en la dirección por la que había llegado el talismán y, lo que vieron los dejó estáticos, allí, de pie sobre el tejado de un almacén, se encontraba Touma mirándolos furioso.
—No le pongas un dedo encima— oyeron.
Notas de la autora.
Hola a todos! Por fin pude subir el capítulo que más me costó escribir hasta ahora, ¿Les pasó que saben lo que quieren poner pero no cómo? Bueno, fue mi gran problema -.-' Por lo visto siguen aumentando las interrogantes, si no entienden algo pregunten con confianza, por favor no me odien si acaso les molesta la intromisión de Touma... como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leeré ;) un gran saludo! Mata ne!
