Sakura se había quedado estática, de rodillas en el suelo, debido a la impresión de verlo allí de pie. Estaba sobre el tejado de una tienda cercana a donde se encontraba, mirando furioso algo fijamente, no había nada distinto en él, seguía con su ropa de camarero, el cabello alborotado que le caía sobre sus ojos y esa postura relajada tan propia de él, incluso el ceño fruncido. Era él, no cabía duda, pero entonces ¿Tenía poderes? Le costaba creerse que su amigo de siempre no era una persona común y corriente.

Enseguida sintió un par de brazos fuertes y amables protegerla mientras la apretaban más y más, estaba tan confundida, la situación era mágica e increíble. ¿Estaría acaso en un sueño?

—Acabo de salvarle la vida ¿Y aún así piensas que soy capaz de hacerle daño? No soy igual que tú— dijo Touma al joven chino al mismo tiempo que se bajaba de un salto de donde estaba. Se acercaba amenazadoramente hacia ellos debido a que le molestaba que estuvieran abrazados.

—Aléjate— ordenó Shaoran apuntando a su interlocutor con la espada, mientras cubría con su cuerpo aún más a la chica. —No tengo por qué confiar en ti, ¿Cómo sé que no intentarás nada?

—Antes muerto que lastimarla.

—Touma-kun... tienes magia...— balbuceó Sakura empezando a sentirse mal, llevaba varios días sin poder descansar correctamente, algo que empezaba a hacer mella en ella.

—Sí Sakura, y al parecer tú igual ¿Cierto? Jamás percibí nada proveniente de ti, aunque lo sentí de él... por lo que me permití sospechar— frunció el ceño. — ¿¡Quieres hacer el favor de soltarla de una vez!?

—No lo haré— ella se sonrojó ante tanta determinación por no liberarla, la sensación había resultado ser muy agradable y nostálgica, aunque creía que podría quedarse dormida allí mismo. — ¿Te encuentras bien?

—No del todo...

— ¿Qué tienes? Será mejor que descanses por un momento antes de volver al tiempo en el que estábamos.

—No pensarán que esos talismanes me han destruido ¿O sí? Están subestimándome mucho, ¿No oyeron la frase: "nunca le des la espalda a tu enemigo."?— el sonido del látigo cortando el aire les advirtió del golpe que se aproximaba. Shaoran tomó en brazos a la muchacha de ojos verdes antes que resultara herida y se apartó unos cuantos metros de un salto, si ella se encontraba mal lo mejor sería retirarse aunque no le agradara demasiado, pero ¿Podría lograrlo? Si aquella criatura iba tras Sakura no cabía duda de que los perseguiría.

Vio a Yoshida acercarse hasta ellos sin dejar de mirar a Tai y colocarle a ella un par de brazaletes dorados con cascabeles en cada muñeca, luego tomó un pergamino que, al susurrarle una palabra que nadie oyó, se tornó en un cetro con cascabeles idénticos a los de los brazaletes.

—Son amuletos protectores, yo lo distraigo, tú ponla a salvo…— espetó. —Como resulte lastimada te las verás conmigo en verdad ¿Oíste?

—No lo permitiré— contestó el proveniente de China, se dio la vuelta y se alejó con Sakura muy debilitada.


Kero observaba desde la ventana de la habitación de su dueña el cielo oscuro, sabía que se había creado una brecha temporal y no le gustaba nada la idea de que Sakura estuviera sola por las calles que de repente se habían tornado peligrosas. Y como frutilla del postre sabía que estaba agotada debido a la disminución de sus poderes, temía mucho que se le agotaran, entonces ella... "No, estoy seguro de que encontraremos la manera de que aumenten otra vez" pensó, aunque su meditación fue interrumpida por la entrada de alguien a la habitación.

—Oye muñeco, ¿Dónde está mi hermana?— le dijo Touya Kinomoto.

— ¡Que no soy un muñeco! ¡Soy un guardián honrado!

—Lo que sea, respóndeme.

Kerberos se quedó en silencio un momento, considerando si decirle o no la verdad. Con esa obvia falta de respeto hacia él extrañaba las ocasiones en las que se tenía que esconder del hermano de su dueña, aunque en realidad siempre haya sabido que no era un osito de felpa, sin embargo desde que lo había descubierto cuidando de Sakura hacía casi cuatro años atrás no podían seguir fingiendo ignorancia y tenían trato solo cuando el señor Kinomoto no se encontraba presente.

—No lo sé, pero espero que regrese pronto...

— ¿No se supone que estás constantemente con ella?

—No ahora, hasta hace poco no teníamos razón para estar siempre juntos...— bajó la voz. —Creo que las cosas serán distintas...


Se encontraban en una callejuela, sentados en el suelo, rodeados por la cúpula verdosa que era el campo de protección que él había creado para que no los descubrieran mientras realizaba el rastreo del elemento. A un lado la joven estaba apoyada contra una pared, con los ojos cerrados, reponía fuerzas aún estando bastante incómoda. "Solo tengo que aguardar hasta que Shaoran termine... solo un poco más..."

—Ahh... como lo pensé— oyó, e instantáneamente abrió los ojos. —Solo puedo hacer el rastreo desde el centro... la forma desigual del área genera que mi magia choque con sí misma...

— ¿Qué harás?— murmuró Sakura, extenuada.

—Hasta que estés mejor nada, ¿Sigues cansada?

—Sí, lo siento... no he dormido bien...

—No me engañas con eso, sé que tu nivel mágico está increíblemente bajo, me di cuenta a penas te reconocí, no se percibe tu presencia, eres casi alguien normal— se lo notaba nervioso y también que intentaba disimularlo. —Sabes que puedes... morir ¿Cierto?

—Mm... Pero, no me voy a resignar, entrenaré... y luego... estaré bien...

— ¿Estás bien?— le preguntó Shaoran debido a que la veía muy pálida, estaba a punto de caerse de costado como si se estuviera quedando dormida. La tomó por los hombros para sostenerla, después de unos instantes en los que notó que ella no podía mantenerse por sí misma, se sentó a su lado para que al menos pudiera poyarse en él, no sin ruborizarse primero, claro. —Resiste... duerme un poco si quieres, no me iré a ninguna parte.

—Lo lamento Shaoran...

—Descuida, yo te metí en esto, lo menos que puedo hacer es protegerte.

—Esto pasó porque dejé de utilizar las cartas— ella se sintió de pronto culpable, como si tuviera que explicarle al chico la razón de su repentino cansancio, incluso aunque lo que necesitaba saber ya lo sabía. —No quiero entrar en detalles ahora... pero me enfermé cuando tenía quince años, los médicos dijeron que tendrían que internarme en observación y, a decir verdad, no tenía fuerzas ni siquiera para hablar... por lo que entenderás que aún menos para entrenar con mi magia... estuve así casi tres años, fueron días muy duros para mí...

Shaoran quedó pasmado con la revelación, ella le confesaba todo aquello de repente, con la voz quebrada y sin mirarlo, pero estaba confiándole algo muy personal, quería decirle algo que la hiciera sentir mejor pero no podía hacer que sus labios expresaran palabra alguna. ¿Sakura enferma? No podía imaginarla postrada en una camilla, sin hablar con nadie, la jovencita a la que había dejado en Japón era alguien alegre y vivaz, llena de energía. ¿Qué era lo que había sucedido en su ausencia?

—Ahora me tienes a mí, sabes que si me necesitas estaré ahí para ti— la manera en que la joven lo miró, con esos ojos verdes brillantes y sorprendidos, provocó que se avergonzara un poco de lo que había dicho, sin embargo sabía que era justo lo que quería transmitirle. Lo que desconocía era que esas palabras eran las mismas que ella necesitaba oír y, que en ese momento, se sentía muy feliz, tanto que algunas lágrimas aparecieron en sus ojos. —O-Oye no llores, lo siento si dije algo que te incomodara...

—No, al contrario— dijo Sakura mientras se secaba los ojos y se inclinaba aún más hacia él. —Gracias, me alegra que hayas regresado...— permanecieron inmóviles unos instantes más, disfrutando de la calidez del otro, hasta que divisaron un panfleto colocado en el escaparate de una tienda de ropa junto enfrente de ellos, resplandecía de rojo y tenía un símbolo chino sobre sí.

— ¡El elemento! Aguarda aquí un momento ¿Sí? Ya regreso— se levantó, cruzó la calle y tomó el panfleto, luego regresó junto a la joven. —Si lo destruyo ahora apareceremos en el café, tal y como quedamos hasta que el tiempo se detuvo ¿Comprendes? ¿Te sientes lo suficientemente bien como para regresar ya? No sé si tu amigo estará bien.

—Touma-kun... jamás me dijo nada.

—Tú sabes que no es algo que se le pueda decir a cualquiera.

—Espero que esté bien— a Shaoran le molestó la sincera preocupación que vio en el rostro de ella, aunque no comprendía por qué, no conseguía evitar que le interesara saber acerca de la relación que ambos tenían. Recordaba haber oído el día anterior que Sakura había dicho que no tenía novio, sin embargo se notaba que Yoshida sentía algo por la joven, quien no se inmutaba con ello. ¿Sentiría algo por él? "No es de tu incumbencia, no quieras saber, te arrepentirás" se dijo.

—Parecía saber con lo que se enfrentaba, será mejor que lo dejemos ya que ahora no puedes defenderte por ti misma— volvió a levantarla en brazos pero esa vez ella estaba lo suficientemente lúcida como para ruborizarse por ello. —Vamos al café, descansas un momento y luego destruyo el elemento para que todo regrese a la normalidad.

— ¿No sería mejor hacerlo ahora?

—Tienes que reponer fuerzas, te espera una jornada de trabajo completa— en realidad lo que esperara era que entretuvieran a Yoshida al menos un poco, no le vendría mal entrenar y no estaría estorbando. Con esos pensamientos se puso en marcha.


Notas de la autora.

Hola a todos! Simplemente soy una mala persona, lo sé :C O quizá para ustedes esté exagerando, pero es que me parece mucho tiempo una semana para publicar un capítulo así que me siento mal cuando pasa (últimamente seguido ¬¬) supongo que otros fics pueden tardar más otros menos jaja ¡Bueno! Pasando a la historia ¿Qué tal? Quería hacer este capítulo lo más romántico posible e.e sin que fuera demasiaaado meloso porque como saben, Sakura y Shaoran se encontraron hace un día, es pronto u.u de hecho quería ponerle otras cosas también pero no quería que quede muy largo, ustedes dirán... como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leeré ;) un gran saludo! Mata ne!