Sakura se puso de pie con dificultad, estaba realmente agotada a pesar de que no llevaba demasiado tiempo entrenando. Iba vestida con una hakama de sacerdotisa y un par de brazaletes con cascabeles, también tenía el cabello recogido en una cola de caballo. Frente a ella había una criatura azul parecida a un zorro que en ese instante gruñía furioso, tenía tres pergaminos sagrados pegados al cuerpo pero no conseguía exorcizarlo, además de que comenzaba a cansarse bastante.
Hacía cinco meses había iniciado el entrenamiento con Touma, y sin embargo no lograba reducir su uso de pergaminos a uno, aunque sí había mejorado al realizar conjuros de protección, pudiendo crear variadas barreras en sus pocos enfrentamientos con las ánimas que había creado Tian Fu Li, su debilidad era la ofensa, lo que la ponía en una gran desventaja luego de que destruyeran sus escudos.
— ¡Sakura apresúrate o te atacará!— la advirtió su maestro. Ella tomó un nuevo talismán y se lo arrojó al espectro.
— ¡Yo te expulso!— recitó, cubriendo al zorro con una descarga eléctrica que finalmente lo hizo convertirse en humo. Se dejó caer al suelo, exhausta por el esfuerzo que requería expulsar un ánima, prácticamente se quedaba dormida al instante cada vez que entrenaba, sin contar que Touma era bastante exigente. Percibió que alguien la sostenía por la espalda, al contrario del golpe seco que esperaba al caer, un par de brazos masculinos le sujetaban la cintura. Era Shaoran, vestido con un traje verde estilo chino.
—Te puedes lastimar— lo oyó.
—Lo siento mucho— se incorporó, con un leve rubor en las mejillas. — ¿Qué te trae por aquí Shaoran?
— ¡Estamos en medio del entrenamiento!— gritó Touma, acercándose amenazador, que aquel sujeto no cesara de aparecerse casi todos los días realmente lo ponía de malas. —Vete por favor.
—Yo lo llamé— interrumpió un anciano de voz potente apareciendo desde el interior del templo. —Es mi invitado personal Touma-san, te pido que seas respetuoso— la única mujer y el proveniente de China le hicieron una reverencia al hombre en cuanto lo vieron, sin embargo el joven restante solo dio un paso al frente.
— ¡Pero abuelo, otra vez...!— intentó decir, aunque cerró la boca al ver la seriedad en la mirada del hombre. Se acercó hasta donde estaba para intentar convencerlo de que no era buena idea llamarlo cada vez que necesitaran apoyo, no le importaba que fuera líder del poderoso y reconocido clan Li o lo que fuere, ni que su nivel mágico estuviera por las nubes, ese sujeto no podía ser una buena persona después de haberle hecho tanto daño a alguien tan amable como lo era su amiga, tenía que convencer a su abuelo de que no debían confiar en él. No, no lo perdonaría jamás.
—Con su permiso Tsukimine-san, gracias por recibirme— miró a Sakura que estaba a su lado. —Solo vine a una reunión acerca de los sucesos que se dan últimamente, ¿Oíste del incremento de la inseguridad y las desapariciones en las noticias?— recibió un asentimiento como respuesta. —Bueno, hay cierta relación en ambos casos, por desgracia no tienen una raíz natural, Tsukimine-san me orientará con sus percepciones y teorías.
—Ya veo...— le sonrió. —Estás trabajando duro— sin poder evitarlo de alguna manera (ni percatarse de ello) al castaño le brotó una sonrisa cariñosa acompañada de un leve rubor.
—Bueno, al parecer no soy el único— Sakura bajó la vista hacia el suelo y comenzó a juguetear con sus manos, avergonzada pero feliz. En los últimos meses habían logrado recuperar algo de la confianza que habían perdido en el pasado, al menos la suficiente como para que solo al verlo lograra hacer latir su corazón. "Sé que no está bien, pero creo que ya no puedo parar esto." Conversaban con fluidez, se saludaban amistosamente y se veían seguido a decir verdad, cuando entrenaba o en el café, a donde él iba a desayunar cada tanto.
— ¿Sabes? Estuve pensando... este domingo hay un festival aquí en el templo, por celebración del día de Tanabata, tal vez ¿Te gust...?
—Sakura, manifestaré otro espíritu, ¿Estás lista?— oyeron preguntar a Touma, aunque finalmente había reunido el valor para invitar al joven él la había interrumpido, ¿Habría sido intencional o solo coincidencia? Entendía a la perfección que se preocupaba por ella y no quería que volviera a sufrir pero... no era tonta, sabía que Shaoran era capaz de sacarle unas sonrisas especiales, y que se le negara eso no era algo justo. Sin embargo, cabía la posibilidad de que no estuviera planeando no dejarlos a solas, no podía acusarlo sin más ni más.
—Ve— dijo el castaño. —Te esperan y a mí igual, te veo luego si no se alarga mi reunión...
Una vez a solas con su amigo se sintió realmente decepcionada, así como Shaoran lograba ponerla contenta también la hacía sentirse triste, en especial cuando se veían y el momento duraba muy poco, como aquel, le daba un golpe de realidad que no podía (ni quería) tolerar.
—Touma— enunció cabizbaja. — ¿Puedo ir por una bebida? Antes de empezar otra vez me gustaría reponerme...
— ¿Todo en orden?
—Sí, descuida.
Shaoran avanzaba por los pasillos del templo, escoltando al monje Tsukimine Daisuke, meditaba acerca de lo increíble que le parecía que fuera familiar de Yoshida ya que este era alguien irritante, e irritable, nada parecido a su abuelo que más bien era taciturno. "Me pregunto si acaso se comporta de esa forma solo conmigo" pensó, aunque realmente no le importaba demasiado, lo único que no le agradaba era que siempre estaba a un costado de Sakura, era molesto.
—Disculpe si es algo personal Li-san pero ¿Conoce a Kinomoto-san? Los vi conversar hace un momento y tuve curiosidad— oyó que le decía el anciano.
—Eh, bueno, es una... amiga de la infancia.
—Entiendo, pensaba que quizá fuera ella la razón por la que mi nieto le tiene tanto rechazo, él ha estado enamorado de Kinomoto-san desde que iba a preparatoria— al oír aquella revelación Shaoran se quedó estático en su lugar, pasmado, aunque suponía que eso fuera así escucharlo de la boca de un tercero era sorpresivo... y preocupante. —Recuerdo el día en que la vi por primera vez, hace poco más de un año, al instante noté lo que Touma-san sentía... ¿Mm? ¿Li-san? ¿Le sucede algo?
— ¿Ella lo sabe? Sus sentimientos...— inquirió el proveniente de China, serio.
—Tengo entendido que sí, aunque mi nieto fue rechazado.
—A-Ah, ya veo.
—Por eso había imaginado que usted sería su pareja— Shaoran se puso rojo al instante de oír aquello, y preguntó, para cambiar de tema, si había presentido algo extraño en los últimos días. —No realmente, eso es lo más preocupante Li-san, es la calma que precede a la tormenta.
Entonces, como si esas palabras fueran un detonador, detectaron la presencia negativa, posiblemente de un enemigo a poca distancia, alertados del peligro comenzaron a dirigirse hacia la salida para poder buscar el origen de, lo que parecían ser, muchos problemas, debido a la intensidad del nivel mágico que percibieron.
La joven de ojos verdes se encontraba justo frente a una máquina de bebidas, quería comprar un poco de zumo para distraerse con algo durante un rato y no pensar tanto, aunque en realidad no le funcionaba ocuparse de eso porque su cabeza continuaba pensando en Shaoran.
—Soy una tonta— suspiró mientras buscaba una moneda en su monedero. —Tengo que superarlo de una vez por todas, no hacerme ilusiones... ¡Ah!— en ese instante el dinero se le cayó al suelo. —Jaja creo que este no es mi día...
—Tenga— una mano tendida le ofrecía la moneda que había perdido. —Esto es suyo, señorita. —La persona era un hombre de cabello canoso, tenía la voz ronca, estaba sonriendo pero al mismo tiempo su mirada oscura parecía fulminarla, le resultó algo tenebroso. Lucía una camisa negra y pantalones café, nada en él lucía extraño salvo un cinturón del que colgaban unas chapas doradas con símbolos que no podía leer.
—Muchas gracias.
— ¿Es una sacerdotisa del templo?
—En entrenamiento, pero sí, ¿Usted es un conocido de la familia Tsukimine?— preguntó Sakura, diciéndose que no debía de guiarse por las apariencias. Aquel hombre podía ser alguien muy amable. — ¿Quiere que le de algún mensaje al monje de su parte?
—Soy un viejo conocido, sí, pero en realidad a quien estaba buscando era a ti, Kinomoto Sakura-chan— Lo vio dar un paso hacia ella en una milésima de segundo, pero alcanzó a ver que una de sus manos sostenía una esfera de luz roja brillante, la cual se hundió en su cuerpo una vez que le tocó el estómago.
— ¿¡Q-Qué fue lo que hizo!? ¿Qué introdujo en mí? ¿Quién es usted?— le preguntó preocupada.
—Solo es un obsequio para mi viejo amigo Shaoran, ¿Kinomoto-chan te gusta mucho la magia?
— ¿Por qué debería contestarle? Usted no me ha contestado a mí, ¿Quién es usted?
—Mi nombre es Tian Fu, y he venido aquí para tomar tu magia, ya que el inservible de Tai no logró lo que le encomendé ese día tuve que venir en persona a buscarte señorita, de verdad que no fue agradable, siempre acompañada e incluso con personas con poderes, fue un fastidio— la miró despreciativo y dio un paso más hacia ella. —En verdad necesito que me des tu poder.
—Moriré— murmuró ella, alejándose lentamente y cautelosamente. "No importa si huyo, me atrapará" pensó.
—Oh, veo que te lo informaron, es una pena, tendrá que ser a la fuerza— Sakura, apresurada, tomó un talismán de su hakama y lo colocó a la altura de su frente cerrando los ojos, al instante una línea azulada se dibujó en el suelo entre ambos, separándolos, no era el tipo de barrera más poderoso que tenía, pero de alguna forma fue la única que se le ocurrió en ese momento, estaba nerviosa porque estaba sola, no tendría oportunidad contra aquel hombre en una batalla, tampoco quería perder sus poderes. Comenzaba a entrar en pánico. Lo vio tocar con un dedo su escudo y ser rechazado con una descarga eléctrica. —Creo que no podré cruzar esto sin un arma... Zen, aparece.
La joven pudo observar que una chapa del cinturón de su acompañante brillaba intensamente de rojo, hasta que explotó y comenzaba a tomar la figura de una persona, poco a poco distinguió a una jovencita rubia pequeña, parecida a una adolescente, vestida con un yukata corto color verde jade y lirios morados en el cabello, la miraba con mucho desprecio e iba agarrada del brazo de Tian Fu.
— ¿Me llamó maestro?— dijo con una vocecita aguda.
—Querida Zen, verás, tengo esta barrera en mi camino... ¿Podrías destruirla? No, mejor ocúpate de esta chica por mí, necesito su magia, retírate si alguien más viene a ayudarla, no quisiera que te ocurriera nada— para la felicidad de la niña el hombre le acarició la mejilla y se marchó caminando hasta que desapareció detrás de un árbol.
—Ahh... ¿No es maravilloso?— volteó a mirarla. —Mi maestro es el mejor de todos, y me encargó quitarte tus poderes.
La joven de ojos verdes comenzó a correr hacia la dirección opuesta de su oponente, por fortuna logró que sus piernas reaccionaran ya que una lluvia de agujas cayó sobre su persona, varias de ellas le cortaron los brazos, piernas e incluso el rostro. Lanzó un pergamino de exorcismo pero fue rasgado por una aguja en mano de Zen. "¿Qué hago? ¡No puedo atacarla con este nivel tan débil de magia!
De pronto la jovencita apareció frente a ella, con una sonrisa maquiavélica en el rostro, con tres de sus armas en mano preparadas para el golpe final. Sin embargo la expresión de satisfacción desapareció al ver a Shaoran Li acercarse a toda velocidad con la espada empuñada hacia ambas.
—Quedará pendiente este encuentro card captor, pronto nos volveremos a encontrar y entonces tu magia será mía— oyó decir a Zen, antes de desaparecer en una ventisca de pétalos de flores.
— ¡Sakura!— gritó el castaño. — ¿Te encuentras bien? ¿Quién te ha hecho estos cortes?— se veía preocupado.
—Me encontré con Tian Fu...— contestó inexpresiva, era una sorpresa que haya ido a rescatarla, después de todo estaba en una importante reunión con Tsukimine-dono.
— ¿¡Qué!? ¿Y se ha ido? ¿Pudiste defenderte por ti misma?— se veía... orgulloso. —Realmente eres una persona fuerte, me alegra mucho que no te hayan lastimado de gravedad, déjame...— fue interrumpido por el abrazo que ella le dio, se había arrojado a sus brazos como quién encuentra una isla luego de naufragar. — ¿S-Sakura?
—Creí que moriría... me esforcé por no rendirme...— se estaba quedando dormida del alivio y el agotamiento. —Shaoran... vayamos al festival del Tanabata... juntos ¿Sí?— sintió el calor de su cuerpo mientras la rodeaba, ruborizado.
Más atrás Touma y Daisuke contemplaban la escena, el muchacho había intentado interrumpirlos pero fue retenido por el hombro por su abuelo, que negaba con la cabeza como si aquello no fuera algo en lo que debía de entrometerse. Se había quedado allí de mala gana, pero comenzaba a sospechar que si él mismo no ponía un alto a la situación no podría ayudar a que ella superara a ese sujeto de una vez por todas.
Notas de Autora.
Hola a todos! Ya es viernes y me siento mal incluso aunque hayan pasado solo unos minutos en este momento, prometo que intento subir todos los jueves T.T Espero que les guste el nuevo capítulo tanto como disfruté escribiéndolo (ejemterminéhaceunos segundosejem) realmente en eso soy una lectora más, como no tengo una historia 100% fija, sino que a veces cuando me llegan otras ideas, cambia un poco la dirección que toma. Así que en esta linda noche de viernes a las 12.09 les mando un saludo grande a todos los que siguen esta historia C: como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leeré ;) un gran saludo! Mata ne!
