Estaba muy avergonzada. Al despertar se había encontrado con que iba en el asiento del copiloto en el auto de Shaoran y, además de eso, llevaba puesto el saco de algún traje gris, pero por la fresca fragancia que podía percibir sabía que le pertenecía. Notó que tenía tiritas y vendas a lo largo del cuerpo, ¿La habría tratado también? No había dicho una palabra porque él estaba concentrado conduciendo, además así podía verlo de perfil cuanto quisiera, sus facciones tan atractivas y el cabello alborotado, sus labios... optó por dejar de observarlo debido a que sus mejillas comenzaban a enrojecer. Se revolvió en su asiento para acomodarse, aunque con eso llamó su atención.
—Veo que despertaste— dijo sonriente. — ¿Cómo te sientes?
—Esto... bien, ¿Es tarde?
—No tanto, te estoy llevando a casa, espero que no te importe...
— ¡Ah! Espera, iré a la casa de Tomoyo esta noche, como papá y mi hermano me vean así se preocuparán mucho, los llamaré para avisarles que no dormiré en casa— fue cuando quiso buscar su móvil que notó que la ropa que tenía puesta no era la suya, sino un hakama de sacerdotisa intacto, cuando recordaba que el que lucía en la tarde había sido cortado. —Esto... ¿Shaoran?
—Dime.
— ¿Qué pasó con mi ropa?
—Oh, bueno tu hakama de hoy estaba destrozada así que la madre de Yoshida nos ayudó con eso, es una mujer muy amable— se dijo que no era una mentira, tampoco verdad en su totalidad, pero no mentía. Luego de que la joven de quedara dormida la había trasladado hacia el templo para que hiciera reposo, ya que sus ropas estaban hechas jirones resultaba muy difícil mantenerlas en su lugar (principalmente un atuendo como aquel) por lo tanto había optado por cambiarla, el problema estuvo al notar que era una chica en el momento en que comenzó a desvestirla, preocupado como se encontrada había pasado por alto ese importantísimo detalle biológico, decirle que no vio nada sí era una mentira, y por ello prefirió callar.
—Sí, es cierto, cuando la conocí me hizo sentir como de la familia en un momento, entonces ¿Mi móvil está en mi bolso?
—En el maletero, diría que esperes hasta que lleguemos a la casa de Daidouji— ella asintió para acordar que así sería. —Oye, sobre lo del domingo...— Sakura se ruborizó al escuchar aquello, porque eso quería decir ¡Que realmente se lo había preguntado! ¿Qué haría si la rechazaba o sospechaba de algo? No creía poder soportar esa vergüenza. —Es en el templo Tsukimine ¿Cierto?
—Eh... sí.
—No tengo planes así que te acompañaré— en realidad estaba mintiendo para restarle interés a su afirmativa respuesta, ya que de hecho sí estaba ocupado y en verdad muchísimo. —Me gustaría ir a ver el festival, se ha vuelto muy popular últimamente en las bocas de las personas que me rodean... ¿Está bien si vamos los dos?
— ¡Claro que sí!— la emoción que sentía la joven se podía palpar en su sonrisa, tanto que contagiaba a su acompañante, sin embargo debía preguntarle algo que probablemente borraría esa expresión de su rostro.
—Dime Sakura... ¿Tian... te dijo algo?
—No recuerdo muy bien, antes de quedarme dormida sé que me atacó una de sus criaturas pero por alguna razón no estoy segura de las cosas que me dijo ese hombre, qué extraño ¿Verdad? Además ¿Por qué está haciendo esto? No lo comprendo, él pertenece a tu familia...
—Sospecho que está tramando algo— él suspiró. —Mi familia lo acogió cuando era un adolescente, le dieron el apellido y ocupó el cargo que ahora tiene Ryu, le enseñé todo cuanto sabe así que por eso está recolectando magia, no sé en qué momento él dejó de ser de mi confianza, intentó matarme indirectamente en varias ocasiones luego de que fue expulsado del clan.
—Qué terrible, espero que consigamos hacerlo entrar en razón para que solucionemos todo esto sin necesidad de pelear, no quiero que nadie salga lastimado Shaoran— se miraron un momento durante la luz roja. —No lo soportaría.
—Oh, Sakurita ¿Qué te dijo?— le preguntó Tomoyo a su amiga mientras esta le contaba lo que había sucedido entre ellos dos antes de haber llegado a su casa. No había querido atropellarla en el momento en que ingresó a su domicilio por una cuestión de espacio, sin embargo se moría por conocer los detalles.
—Bueno, le hice prometerme que tendrá cuidado...
—Ya veo— la tomó por las manos. — ¿Cómo te encuentras tú? ¿Este encuentro te ha hecho bien o mal? Sabes que estaré allí cuando me necesites.
—Estoy contenta, preocupada por ser una molestia en algunas ocasiones, pero contenta, me he dado cuenta de que no voy a poder comenzar una nueva historia si no cierro la que quedó hace cinco años, solo espero que él no se moleste y al menos podamos ser amigos... en verdad me agrada.
La de ojos azules se permitió dudar, pero no dijo nada a la que la acompañaba, no quería decirle que su comportamiento no era precisamente el de una amiga, aunque por lo que había observado en el comportamiento del proveniente de China el interés de Sakura no fue advertido en ningún momento. Realmente esperaba que las cosas salieran bien para todos.
Aquella vez, cuando se había enterado de que Shaoran volvía a China y no podría regresar durante mucho tiempo, enseguida se dirigió a la casa de su amiga para conocer lo que había sucedido. ¡Las cosas iban muy bien entre ellos! De repente había sucedido algo que no comprendía.
La había encontrado en la cama, rodeada de los cariños de su padre, lloraba en silencio con su mirada verde completamente perdida, y a partir de ese día comenzaron otros por demás dolorosos para todos los seres queridos de Sakura. Ver así de triste a una chica tan alegre como lo era ella les hacía mucho daño.
Volviendo al presente se dijo que aquello era pasado, y lo mejor era centrarse en lo que ocurría y ocurriría el domingo durante el festival de Tanabata entre su amiga y Shaoran.
— ¡Bien! Entonces ahora comenzaremos a preparar tu atuendo, verás que te dejaré soñada.
Suspiró al ver la cantidad de trabajo que lo aguardaba sobre su escritorio, si no se daba prisa no iba a poder estar libre para el domingo, no quería fallarle a Sakura una vez que le había prometido que irían.
— ¿Cómo se encuentra la mujer que amas?— le preguntó Ryu entrando en su estudio.
—Tian Fu la atacó pero por fortuna no...— se ruborizó. — ¿¡Qué has dicho!?
— ¿Ah? Nada, nada, no te preocupes, ¿Entonces? ¿Qué harás ahora?
—No tengo idea, creía que... que Tian estaba en... ¡En India!— golpeó el escritorio que tenía enfrente, enfadado. —Si lo hubiera sabido hubiese tomado precauciones antes, para que esto no sucediera, ¿Dónde está el último informe de los agentes en India? Sé que lo leí y no decía nada acerca de que se estuviese trasladando ni nada... Demonios, puede... ¡Puede matar a Sakura!
—Tranquilízate Shaoran, nada va a pasarle... ¿No pusiste acaso un sello en su casa?
—Aún no, Tsukimine-san me ha mantenido muy ocupado últimamente, quisiera ponerlo cuanto antes pero... tampoco quiero que lo descubran, tanto ella como su hermano, Sakura está desarrollando sus poderes a la perfección, lo notará si no tengo cuidado, la verdad es que no he tenido mucho tiempo para averiguar acerca de un sello que no pueda ser percibido— el pelinegro se sentó enfrente de su amigo y jefe para ayudarlo un poco con el papeleo, no tenía muchos deseos de conversar cuando él se encontraba en ese estado de nerviosismo, valoraba su empleo. —Te lo agradezco.
—Está bien, soy guardaespaldas, ayudante, mayordomo y todo eso ¿Cierto?
—Debería pagarte más.
—Sí, deberías, por cierto ¿Cuándo volverás a ver a Sakura-chan?— la curiosidad pudo con él.
—Tienes mucho interés en ella ¿Verdad?
—Bueno, soy curioso, me gusta ver como avanzan las relaciones de otros.
—Sakura solo es una vieja amiga.
—Ajá, claro.
Con el paso de los días su trabajo iba en aumento, descansaba muy poco y se esforzaba mucho, se decía que era por una buena causa. Debido a eso se sentía un poco mareado mientras esperaba a la joven en la entrada del templo Tsukimine, detrás de él los faroles de las personas que se divertían brillaban, otorgándole un ambiente oscuro a su alrededor.
Hasta que divisó a una joven vestida con un yukata blanco con flores de cerezo, tenía el cabello recogido y adornado con un broche igual al diseño, era algo deslumbrante, provocaba que su corazón saltara en su pecho y que no pudiera dejar de mirarla.
—Preciosa...— susurró sin cesar de contemplarla. Permaneció estático hasta que llegó a su lado, lo observaba con aquellos estanques verdes en los que en ese preciso instante se hundía.
—Hola Shaoran— estaba avergonzada, sentía cálidas sus mejillas. — ¿Te hice esperar mucho?
—No...— silencio.
— ¿Sucede algo malo?
—No... lo siento, es probable que sea el calor...
—Oh, ¿Te sientes mal? Si quieres regresamos.
— ¡No te preocupes! Tampoco es para tanto, no es algo que no se pueda soportar Sakura, después de todo estamos en verano... vayamos a recorrer el templo, debe de ser divertido— ella lo miró un tanto preocupada, sus mejillas también estaban enrojecidas pero no le parecía que fuera por vergüenza como en su caso. "Espero que esté bien, no quisiera que se enferme por estar aquí hoy."
Caminaron entre las personas durante varios minutos, aunque, para su mala suerte, había muchas personas en el sector de las estrellas (en donde podrían verlas una vez que apagaran los faroles) y resultaba muy difícil avanzar por allí, incluso alguien empujó a la chica en un momento en que se separaron un poco, así que pasar a través de todo el público sería imposible.
—Hay demasiadas personas Shaoran— le dijo a voz fuerte. —Deberíamos quedarnos aquí— lo vio acercarse a ella.
—Conozco un sitio apartado en el que se ven muy bien sin estar en el centro, deberías... eh... sujetarte de mí— ambos, ruborizados, se acercaron aún más, Sakura tomó el brazo de su acompañante para que no volvieran a separarse, estaba contenta por la cercanía y nerviosa también, durante un momento casi se sintió estar en una burbuja de cristal. Lo mismo iba para él, con tenerla tan cerca le bastaba para sentirse ligero y sereno, la paz le colmaba su ser.
Llegaron hasta el muelle del lago, Sakura no podía creer que el castaño aún recordara el sitio en donde habían peleado codo a codo alguna vez, realmente las estrellas se veían hermosas desde allí, la vía láctea cruzaba el cielo rodeada de infinitos brillos que iluminaban su entorno.
—Es muy hermoso Shaoran... de verdad me alegra mucho que hayamos venido.
—De verdad es precioso— él no estaba mirando al cielo en realidad, desde hacía un buen tiempo ya no lo hacía, lo único que atraía su atención era la persona que lo estaba acompañando, quien se veía aún más hermosa al contemplar el cielo con una gran sonrisa de felicidad. "Si pudiera... si pudiera verla así cada día de mi vida no necesitaría otra cosa" pensó, el calor que sentía era asfixiante, no le permitió continuar meditando acerca de eso. Se inclinó y se apoyó sobre una avergonzada Sakura que luchaba con todas sus fuerzas para hacer que volviera a su sitio.
—S-Shaoran... ¿Qué pasa?— enunció.
—No estoy seguro...— ella le tanteó la frente para comprobar sus sospechas.
—Tienes mucha fiebre, ¿Por qué no me lo dijiste? Tienes que descansar ahora mismo— determinada tomó el móvil de él de sus pantalones y le hizo una llamada a Ryu para que los viniera a buscar.
No esperaron demasiado, el guardaespaldas actuó muy profesional en el momento en que los encontró y los introdujo al transporte camino a la casa de Shaoran, donde le explicó a la única mujer presente que su jefe había estado esforzándose mucho la última semana al trabajar, durmiendo e, incluso, comiendo muy poco para tener tiempo para dedicarse a sus tareas. Información que la preocupó muchísimo.
Una vez que entraron al domicilio Ryu se marchó a comprar medicinas, dejándola sola con un joven que comenzaba a decir incoherencias, lo habían acomodado en el sofá para que reposara un poco, no querían que se desmayara ni nada por estilo.
—Sakura...— lo oyó murmurar. Entonces fue hasta él.
—Dime— él tiró de su brazo, provocando que cayera a su lado en el lecho en el que descansaba. — ¿Q-Qué haces Shaoran? Por favor d-déjame levantarme— de más está aclarar que estaba muy avergonzada.
—Quédate cerca de mí... por favor...
—P-Pero...
—Te necesito, no quiero que volvamos a separarnos otra vez Sakura— dijo él abrazándola, la joven se quedó estática y lo primero que se le vino a la mente era que hablarían del pasado, un tema algo delicado aún para ella.
Notas de Autora.
Presento bandera de rendición u.u no hay excusas para la tardanza, al menos perdónenme porque sean las 4.18 am pueden? Me siento culpable :C Pasando al fic, lo dejé en suspenso un poco más porque pensé que cortarlo ahí sería interesarme (no me maten, yo los quiero!) Muchas gracias a todos los que me postearon reviews, dieron Fav o Follow! En verdad me pone muy contenta que les guste esta historia :') como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leeré ;) un gran saludo!
