Caminaban en silencio por la calle, uno junto al otro y contentos simplemente con esa cercanía, no importaba que no durara demasiado ya que la casa de Tomoyo estaba a poca distancia. Habían perdido a Ryu en algún momento, sin darse cuenta, estaban a solas, la noche era hermosa y tranquila.

O al menos eso pensaron hasta que vieron a una figura alta apoyada en un poste de luz y después aproximarse con andar brusco. Iba directo hacia ellos.

— ¡Sakura!— oyeron gritar a Touya Kinomoto.

— ¿¡Hermano!?— exclamó la joven, pasmada. Allí correría sangre. — ¿Qué haces aquí?

— ¡Sabía que te veías con este tipo! ¿¡Cómo puedes hacerlo!?

—Cálmate por favor...— "Por todos los cielos, no hables."

— ¡No me pidas que me calme!— Shaoran frunció el ceño y dio un paso hacia adelante, molesto.

—Deja de gritarle— enunció calmado pero con tono amenazador, enfureciendo aún más a Touya.

— ¡Silencio! ¡Es mi hermana y le hablo como quiero! ¡Aléjate de ella ahora mismo mocoso!— la vio agarrar a Sakura del brazo y apartarla de él, se sintió desesperarse durante menos de dos segundos mientras ocurría, como si dejar de verla fuera un martirio, aunque no estuviera muy lejos de la realidad. — ¡Entiende que él no merece que le dirijas la palabra siquiera!

—Basta hermano... te lo suplico— susurraba la joven, queriendo que se la tragara la tierra, estaba muy avergonzada de la escena que estaban montando frente al proveniente de China.

—Suéltala— ordenó el castaño, conteniendo el enojo.

— ¡No eres quien para decirme eso! ¡Desaparece!

— ¡Detente! ¡Por favor hermano, yo fui la que quiso venir aquí!

— ¡Y eso es lo que menos entiendo! ¡Por su culpa enfermaste! ¡Por su culpa Yuki está...!— se mordió la lengua cuando vio que su hermana se encontraba sollozando con el rostro oculto entre sus manos, pensó que tal vez había abierto demasiado la boca. —Sakura yo...— la chica se apartó dando unos pasos hacia atrás, percibiendo que Shaoran se colocaba entre su hermano y ella a modo de barrera.

—Hermano— musitó con la voz quebrada, antes de que su amigo dijera algo que enfureciera en verdad a Touya. —Recuperaré mis fuerzas con la ayuda de Touma y Shaoran... y entonces el sello de Yue será borrado... no tienes que preocuparte de nada...

— ¿Qué no me preocupe? Si fue por su culpa todo lo que te sucedió... ¡Tú deberías detestar a este tipo!— esas palabras funcionaron como interruptor para activar algo en el interior de Sakura, quien se sostuvo el pecho respirando con dificultad, sentía un gran dolor punzante mientras sus ojos se tornaban rojos de vez en cuando. Se puso de cuclillas, tosiendo un poco, enseguida sus acompañantes se acercaron a asistirla, pero fue Shaoran el que llegó primero. Al verlo tan preocupado Touya se quedó quieto, ¿Ese mocoso aún...?

—Sakura, ¿Te encuentras bien?— miró a Kinomoto, ya furioso. Sin embargo, cuando se iba a poner de pie para ponerlo en su sitio percibió que la joven lo retuvo de la ropa, al voltear a verla vio que estaba sonriéndole, agotada. Soportar aquel dolor era difícil.

—No te preocupes...— miró a su familiar. —Hermano, yo... lamento todos los problemas que les he causado a ti y a papá, pero no estoy haciendo esto por mero capricho...— a pesar del semblante decaído que enseñaba el brillo de sus ojos verdes le indicaba a qué se debía su determinación, le molestaba que su hermana cayera en las zarpas de ese sujeto una vez más. "¿Qué puedo hacer para evitarlo?"

—Hablaremos de esto en cuanto llegues a casa, ¿Irás a lo de tu amiga ahora?— le preguntó, mirándola de reojo bastante fastidiado. ¡Él le estaba poniendo las manos encima!

—Sí...

— ¿Te sientes bien?

—Sí.

—De acuerdo, te veré mañana— diciendo eso dio una media vuelta y se marchó de mala gana, deseando no haberse dado cuenta de los sentimientos de ella.

Recomiendo escuchar: "Yakusoku no nai hokago" OST de Gekkan Shoujo Nosaki Kun.

Una vez a solas otra vez Sakura no sabía cómo ocultar su vergüenza, él tenía derecho a reclamarle, enfadarse y gritarle lo que sea, después de aquel momento que había tenido que pasar, pero cuando se atrevió a mirarlo notó que estaba contemplándola con una dulce preocupación tan propia de su persona. La sostenía por los hombros y permanecía sentado junto a ella en el suelo. "Continúa cuidándome como lo hacía antes..." pensó, conmovida y feliz.

—Lo siento mucho...— murmuró, cabizbaja. —Por mi culpa has pasado un mal momento.

—Para nada, y no es tu culpa, a él jamás le agradé después de todo ¿Cierto?— aunque sabía que no era por eso que Touya había reaccionado de esa forma, se estaba haciendo el tonto para no incomodarla con temas del pasado, y eso ella también lo sabía, ya que su hermano había culpado al joven castaño sin rodeos.

—Muchas gracias Shaoran...— se acercó un poco para poder apoyarse en él. Y era que se sentía tan confortada en sus brazos, en cada ocasión en las que se vio envuelta en el calor del chico había experimentado una paz que realmente había echado de menos.

—Sakura... ¿Segura que te encuentras bien?— le dijo, preocupado en realidad. Aquella noche habían estado muy pegados, le fascinaba, pero temía que tal vez haya sido demasiado para ella.

—Sí, solo estoy cansada, demasiadas emociones para un día y...— prefirió callar, lo que extrañó a su acompañante.

—Bueno, cuando quieras, puedo ser de ayuda...— la apretó un poco más contra sí, acostumbrándose a la situación. —Tienes que saber que... si tú quieres... puedes estar conmigo ¿Bien?— se había ruborizado, entre la fragancia del durazno, la calidez de la joven y su cercanía comenzaba a sentirse embriagado, por lo que las palabras brotaban solas. —A mí realmente me encantaría que pasáramos más tiempo juntos...— pudo ver que ella se separó un poco para mirarlo, sus ojos brillaban, ilusionados.

— ¿Lo dices enserio?

—Sí— afirmó, serio y aguardando una respuesta.

— ¿Podré... recurrir a ti en verdad?

—Sí, Sakura... ambos lo haremos...— se estaba avergonzando. "¿Qué contestarás?

— ¿Seguro? ¿Estás en verdad seguro?— lo aturdiá el calor de sus mejillas y la cercanía de la joven, que lo sostenía por la ropa sentada en el hueco que formaban sus piernas, mirándolo de esa manera, pensó que la besaría antes de recibir una respuesta.

—Completamente...

Fin de la canción.

—Te lo agradezco mucho...— se quedó congelado de repente. Si bien no había sido la mejor confesión hecha en la historia de las confesiones, ni muy explícita, aún así... ¿Ella la había comprendido? ¿Y lo rechazaba? —Siempre te preocupas por mí, te aseguro que seré de tanta confianza como tú lo eres para mí... lo juro.

— ¿Eh?— para Shaoran el agradable momento se había tornado gris de pronto.

— ¡Lo digo de verdad! Seré la mejor amiga que puedas tener, me esforzaré al máximo.

— ¿A-A-Amiga?— un tic nervioso se había apoderado de su rostro, después de todo ella continuaba siendo tan distraída como siempre, las confesiones indirectas no funcionarían. Suspiró, resignado a tener que decirle todo sin rodeos, aunque la inspiración del momento había muerto y, si lo pensaba bien, no era el mejor ambiente para decirle lo que sentía, quizá podrían salir a cenar o algo. "Lo haré, te prometo que lo haré, solo dame un poco más de tiempo..."

Ya más tranquilo le enseñó su sonrisa más tierna y comprensiva, asintió para acordar que serían buenos amigos, pero al ver aquella expresión de plena felicidad en el rostro de ella no pudo contenerse, volvió a abrazarla, apoyando una mejilla en su cabeza y acariciándole el cabello.

Sakura simplemente se dejó mimar, no negaría que el instante era perfecto cuando sentía las palpitaciones de su corazón por todo el cuerpo, tendría que agradecérselo a su hermano al final. Si al menos como su amiga recibía ese afecto del que, al parecer, tan dependiente era, le bastaba, al menos por el momento, era feliz con tan solo poder ser un consuelo o alivio para él.

Se separaron algo sonrojados para emprender la marcha hacia la casa de Tomoyo una vez más, se hacía tarde y no querían preocuparla. Ambos andaban tentados de tomar la mano del otro, como en los viejos tiempos, pero se contuvieron ya que aquello significaba algo más que amistad, así que simplemente avanzaron conversando de trivialidades, como el trabajo, estudios, o los planes que tenían para el fin de semana.

Una vez que llegaron al edificio en el que vivía la joven de cabello oscuro y tocaron el timbre aguardaron en la entrada. Tenían que despedirse.

—Me divertí mucho hoy Shaoran... gracias por invitarme.

—No fue nada, Mei Ling se puso contenta de verte, todos nosotros de hecho.

—Y a mí igual...

— ¿Ya te sientes mejor? Estás algo pálida.

—Descuida, no es nada, en cuanto duerma un poco recuperaré mis energías— lo tranquilizó con una sonrisa, un segundo antes de que sonara el timbre que le indicaba que podía abrir la puerta, lo más probable era que Tomoyo estuviese espiándolos desde el balcón del cuarto piso que era en el que vivía. —Nos vemos luego Shaoran...

—Hasta pronto— recibió un último saludo con la mano de parte de la joven, antes de verla desaparecer detrás de la puerta principal del edificio. Una sonrisa apareció en su rostro sin que lo pudiese evitar. Aquella noche había sido... magnífica.

La joven de ojos verdes subió en el elevador hasta llegar a su destino. Se sentía fatal, el fuerte dolor en el estómago no desaparecía y, por alguna razón, comenzaba a sentirse muy triste. No comprendía qué estaba sucediéndole. Vio a su amiga aparecer en el pasillo para recibirla, pero su alegría de verla se esfumó cuando observó cómo se desvanecía en el suelo, oía su voz como si estuviera lejos.

—Sakura... sa... ra... tas... ien... ku... a...— y entonces todo se volvió oscuro.

.


.

Mei Ling se encontraba en el living de la casa con una taza de té enfrente, solo contemplándola porque no había probado un sorbo siquiera, perdida en sus meditaciones como estaba no era demasiado consciente de la realidad. Había vuelto a ver a una vieja amiga y su primo estaba feliz, sin embargo aún tenía el presentimiento de que algo saldría mal, además, la Kinomoto que había conocido cuando niña jamás de atrevería a dirigirle la palabra a Shaoran después de haberlo abandonado, menos aún con el trato amigable tan particular de ella, ¿Cómo podía ser que hiciera de cuenta que nada había pasado? Algo allí no cuadraba y apestaba a engaño por alguna razón.

—Hey pantis de fresa, estás distraída— al regresar a la realidad tenía a Ryu muy cerca del rostro y le estaba rodeando los hombros con el brazo, pero ni siquiera reaccionó mal por oír aquel apodo que tanto la fastidiaba, estaba indiferente, lo que extrañó al guardaespaldas.

—Hola, ¿Que no los acompañarías para evitarles la vergüenza?— él se sorprendió de que sus intensiones quedaran expuestas para ella. No era nada divertido así.

—Oh, se las ingeniaron muy bien, así que decidí regresar... ¿Todo en orden?

—Sí, ¿Por qué lo preguntas?

—Te ves pensativa.

— ¿Dices que no suelo pensar?— inquirió la proveniente de China mirando fijamente el líquido ambarino que la aguardaba en la mesita a sus pies. El joven a su lado se quedó observándola mientras decidía qué hacer al respecto de esa situación, no le gustaba mucho que no reaccionara ante sus bromas.

—Quita esa expresión Mei Ling— diciendo esto depositó un suave beso en su mejilla. La vio sorprenderse y ruborizarse al mismo tiempo, lo que le arrancó una corta carcajada.

— ¿¡Q-Qué haces!?— lo empujó hacia un lado, tocándose la mejilla que continuaba cálida, sabía que estaba molestándola únicamente pero su corazón latía de igual manera. — ¡Eres un pervertido!

—Me tenté, lo siento— enunció él riéndose.

— ¡Ve a hacerle eso a cualquier otra que lo permita!

—Yo te prefiero a ti pantis... ¿Quieres otro?— comenzó a acercarse a ella con esa mirada lujuriosa falsa que se le daba tan bien para conquistar mujeres, hasta que notó que sus manos temblaban mientras lo empujaban en el pecho ¿Estaría asustada? ¿O estaría siendo brusco? Solo estaba divirtiéndose un poco a su costa, como siempre había sido. Sin embargo, ya no eran niños, se dio cuenta que ella podría malinterpretarlo o caer en su juego de alguna manera, pero no era alguien con quién fuera capaz de entretenerse, después de todo era prima de su mejor amigo y jefe, además de que sería hombre muerto si lo hiciera.

Al instante se apartó, disimulando su recién descubierta incomodidad. Atrayendo la atención de la jovencita, que lo miró esperando que detrás de ese control hubiese un truco sucio para ponerle las manos encima, por lo tanto se quedó a la defensiva y tensa. Pero la jugada no llegó, solo se quedó inclinado hacia adelante con los dedos entrecruzados, como si estuviese enojado.

— ¿Ryu?

— ¿Qué sucede?

—Eso mismo quiero saber, te pusiste raro de repente...

— ¿Eso crees?— le dijo con una sonrisa bien convincente. — ¿Prefieres que lo continuemos Mei Ling?— la vio ponerse roja una vez más y darse la vuelta cruzada de brazos. Cuando pudo contemplarla en esa postura notó que su cabello había crecido mucho, estaba largo y lacio, estaba distinta a como la recordaba. "Ya no es una niña, se ha convertido en toda una mujer... tengo que tener más cuidado..."

.


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Sakura se encontraba en la entrada del parque del rey pingüino, el ambiente lucía extraño, como borroso y gris, podía ver el sector de los juegos para niños desde su ubicación, hacia el camino junto al río, sintiéndose muy inquieta por alguna razón desconocida, algo allí estaba mal, no podía recordar cómo había llegado a aquel sitio.

De pronto vio a una jovencita de cabello corto correr por el camino, al reconocerse ella misma se apresuró en seguirla. No era posible que fuera lo que ella pensaba. Cuando la alcanzó se quedó paralizada, mientras notaba como el pánico la dominaba.

— ¡Shaoran! Lamento haberte hecho esperar— dijo la adolescente. — ¿Querías verme?— agregó un poco sonrojada pero contenta.

—Sí... tengo que hablarte de algo— él estaba serio, apoyado contra un árbol en dirección al río y con las manos en los bolsillos, la miraba de reojo. Sakura dio un par de pasos hacia ellos para contemplar mejor la escena que tenía enfrente.

—Dime.

—Yo... mañana regresaré a Hong Kong otra vez...

— ¿Tan pronto? Ya veo...— musitó un poco triste, pero enseguida recuperó los ánimos, después de todo él estaba allí a su lado. —Bueno, ahora que mi hermano regresó puede quedarse en la casa en mi lugar, aún estamos preocupados de dejarla vacía por el asunto de la inseguridad... podemos pasar un poco de tiempo juntos ¿Cierto? Y además la próxima vez, cuando todo esto pase, podré ir a visitarte yo para que no tengas que venir tú aquí...

—No habrá próxima vez— lo oyó, tajante. —A partir de mañana no volveré a Japón por varios años y estaré viajando... no podremos vernos en mucho tiempo...

—Lo entiendo...— dijeron ambas Sakura, una sorprendida y la otra a punto de llorar.

— ¿Lo entiendes? ¿Sabes que significa que no puedo seguir con nuestra relación?— ella se quedó cabizbaja, temblando por el frío que comenzaba a sentir, a pesar de que estaban en primavera.

—Me esforzaré...— su voz se había convertido en un susurro.

—No tendré tiempo para ti, tenemos que terminar.

—Te esperaré... por favor...

—Una relación a distancia solo sería un estorbo— la jovencita se dejó caer al suelo, sollozando mientras su cabeza procesaba lo que estaba escuchando. La adulta la imitó, aquellos recuerdos jamás podría olvidarlos.

—Adiós... y lo siento— con esto último se había despedido, dejándola allí llorando desconsolada, y sin comprender por qué estaba sucediendo aquello, si querían debían de estar juntos. Era probable que Shaoran se hubiese cansado de ella, de todos los problemas que le traía a su atareada vida mientras se preparaba para ocupar el cargo que actualmente tenía su madre.

Sakura levantó la mirada respirando profundo para calmarse un poco, y se encontró en el sofá de la sala de su casa. Junto a ella se encontraba el castaño ya de adulto, mirándola con algo que parecía ser... ¿Lastima? ¿Preocupación?

—Oye...— no la llamaba por su nombre. — ¿Por qué no comprendes lo que te digo?

— ¿Eh?

—No hay manera para nosotros, tengo que estar en mi país y tú en el tuyo, donde perteneces... han pasado cinco años ya, ¿Cómo puedes pensar que algo de eso queda aún en mí? Tienes que seguir adelante con tu vida...

—Shaoran por favor... no sigas, yo... aún quiero estar contigo...— lo escuchó reírse sin demasiadas ganas, como burlándose de ella.

—Lo siento, pero no es posible ya.

—Dame una oportunidad, puedo ser mejor de lo que era...

—Yo no te quiero más— eso fue capaz de atravesar su alma. La frase que jamás había oído era esa, y allí estaba, destrozándola como si su corazón fuera un simple castillo de naipes, no podía soportarlo, dolía demasiado. —Me rehúso a pasar por eso otra vez, no quiero volver a verte.

— ¡NO!— gritó, despertando con la respiración agitada. Se encontraba recostada en la habitación que Tomoyo le había proporcionado para cuando quisiera quedarse con ella, estaba a su lado tomándole la mano muy preocupada al parecer, aunque más bien se veía horrorizada.

— ¿S-Sakura? ¿Te encuentras bien?

—Tomoyo... estaba teniendo una pesadilla horrible— se tocó el rostro y se dio cuenta de que las lágrimas habían atravesado la barrera del sueño.

—T-Tú... yo...

— ¿Qué tienes?

—Tus ojos estaban rojos hace un momento.


Notas de la Autora.

Hola a todos! Por suerte no hay retraso en este jueves, porque todavía es jueves... bueno, no es jueves, pero hagamos de cuenta que sí porque solo pasaron tres minutos ¿pueden :C? jajaja les traigo el nuevo capítulo que espero que no se deprima con el rumbo trágico que tomó xD les juro que estoy intentando escribir los capítulos tan largos como puedo pero se me da muy mal la expansión xD como les mencioné en algún capítulo anterior la historia toma rumbos que van más allá de mi trama marcada desde el inicio, de hecho es distinta a como la había planeado y mucho. Bueno, sin más que decir espero que lo disfruten! como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!