Recomiendo escuchar: "Grandpa's Violin" de Yuki Kajiura.
Touya Kinomoto colocaba un ramo de flores en un jarrón con agua que había sobre un mueble con cajones. Se había encargado, como cada mañana, de abrir la ventana de la habitación para que se renovara el aire y de limpiar un poco el polvo que se juntaba en la casa vacía. Luego se sentó en una silla que había junto a la cama y se inclinó un poco hacia adelante, tal vez así podría llegar a percibir algo.
—Buenos días Yuki— le dijo a la persona que estaba durmiendo en el lecho. La última vez que había visto sus ojos abiertos había sido hacía más de cinco años y, en varias ocasiones, sentía mucha impotencia por no saber si su estado era crítico o no. Al haberle entregado su magia había dejado de formar parte de aquel mundo. —Sakura me ha dicho que está entrenando... y que el sello en ti desaparecerá, significa que pronto podrás despertar, ¿Sabes? Me tiene un poco preocupado, está viéndose con ese mocoso de Hong Kong otra vez, pero... aunque no lo soporto, su ánimo parece haber vuelto a la normalidad...— silencio. —Me pregunto si eso hará algún cambio en ti.
La persona en la cama continuaba durmiendo. El peor momento había pasado ya, y la paz reinaba en su semblante. Aún podía recordar los días en los que el sufrimiento de su hermana se reflejaba únicamente en los dolores que atormentaban a Yukito día y noche, a veces alcanzaban a dejarlo inconsciente, mientras poco a poco los poderes de Sakura disminuían. Hasta que un día solo se quedó dormido, el mismo en que Yue no podía continuar viviendo de su dueña, quedando sellado dentro del joven que era su mejor amigo.
En un principio no habían notado que se trataba de algo que iba más allá de la salud física, lo habían llevado al hospital donde Sakura estaba también, pero los médicos jamás supieron qué fue lo que tenía. Cuando pasaron dos años y la condición de Yukito no mejoraba les dijeron que nada podía hacerse por él, que solo se encontraba dormido, y debían de llevarlo a casa, únicamente les habían proporcionado el suero vitamínico para que no muriera por desnutrición, sin embargo un médico iba una vez cada quince días a revisar el avance de su extraño cuadro clínico, era por eso que Touya siempre cuidaba de él y se hacía cargo de todo.
—No te tardes en despertar... y verás cuanto ha crecido...— susurró sonriendo.
Fin de la canción.
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Sakura despertó somnolienta, realmente había pasado una mala noche de sueño, había tenido un sinfín de pesadillas horribles que la despertaban sobresaltada. Se incorporó en su cama con dificultad, afortunadamente Tomoyo no se había quedado en el sillón del rincón cuidándola, estaba sola en el cuarto, esperaba que le hubiese dado el tiempo suficiente para que fuera a descansar. "Ya ha pasado muchas noches sin dormir por quedarse a mi lado, no sería justo volver a hacerla pasar por eso."
Se puso de pie, tambaleante, para poder acercarse a un mueble que tenía un espejo, al verse reflejada dejó escapar un suspiro de resignación, lucía demacrada en verdad. Entonces recordó que su amiga había mencionado los ojos rojos la noche pasada, un momento antes de que volviera a sentir un fuerte dolor en el pecho y perdiera la consciencia, no tuvo la oportunidad de mencionárselo otra vez, la noche había sido abundante en malos ratos. "Ahora todo se ve normal" pensó, observándose con detenimiento. Se dirigió hacia la puerta con pasos lentos para salir, su cuerpo parecía haberse debilitado mucho o algo similar ya que le costaba más de lo que era natural caminar, pero cuando iba a abrir la salida escuchó unos golpecitos que pedían permiso para entrar. Abrió directamente con una sonrisa para recibir a Tomoyo.
Sin embargo no era ella.
—Oh, veo que despertaste... buenos días— dijo Shaoran con una bandeja en manos, traía té y un par de pastelillos que, aseguraba, no había preparado su amiga. — ¿Te encuentras bien?
—Esto... buenos días, ¿Tomoyo te llamó?
—Sí, anoche estuvo muy preocupado y esta mañana me llamó desde tu móvil, me ha dicho que tuviste varias pesadillas— contestó el castaño, con expresión tierna, últimamente tenía mucha consideración con ella. — ¿Te sientes mejor ahora?
—Mm... lamento las molestias...
—No te disculpes, creí que habíamos quedado en contarnos lo que nos sucediera, sin embargo ayer dijiste que te encontrabas bien y no era cierto— ella bajó la vista, avergonzada. Era cierto, así se suponía que sería.
Al verla apenada Shaoran se tentó con abrazarla, por la noche se había sentido sumamente atraído hacia ella pero se impondría control, o sino la joven podría incomodarse, por lo tanto solo guardó las manos en los bolsillos y buscó con el rostro su mirada, sonriéndole para que no creyera que la regañaba.
— ¿Shaoran?
— ¿Prometes que me avisarás si algo malo sucede otra vez?— extendió el dedo meñique hacia ella. La expresión de sorpresa que vio en su rostro lo enterneció tanto que percibió unas cosquillas en el pecho, dolían y al mismo tiempo le agradaban, era lo mismo que sentía cuando era niño pero intensificado si era posible.
—Lo prometo— dijo Sakura sujetando aquel valioso recuerdo con su meñique, quedando entrelazados como en los viejos tiempos.
— ¿Esta es...?— la animó a decir.
—Esta es la promesa del dedo chiquito...
—Aquel que mienta que le caigan mil agujas encima y se le corte el dedo— dijeron al unísono para luego dejar salir unas risitas cortas, estaban contentos de ser amigos al menos. Aunque ninguno supiera lo que pensaba el otro respecto a eso.
Ingresaron en la habitación y acomodaron la bandeja con el desayuno en la mesita de noche, si bien ella se encontraba evidentemente mejor el muchacho insistió en que se quedara en la cama al menos por unas horas más, lo que significaba que Sakura tendría que faltar a clases otra vez. Para su desgracia ni siquiera le importaba demasiado, estaba feliz con solo haberlo visto una vez más, principalmente después de esa noche plagada de pesadillas en las que solo podía observar cómo se marchaba.
En el instante en que pensó en aquello sus piernas le fallaron pero fue sostenida por su acompañante antes de que se golpeara o se hiciera daño.
— ¿Qué pasa?— se preguntó, adolorida. De pronto sintió mucha impotencia y enojo sin ninguna razón aparente.
—Estás esforzándote demasiado, necesitas hacer reposo— lo oyó, serio. Sin poder controlarse lo apartó de un empujón, durante una milésima de segundo había experimentado cierto rechazo hacia él pero se arrepintió en el acto.
—L-Lo siento Shaoran, no sé qué me pasó— intentó explicarle ante la evidente sorpresa de él, quien pensaba que finalmente había conseguido cansarla, "debí haber continuado con las manos en los bolsillos" se dijo, sin mirarla.
—No te preocupes, lo entiendo— aguardó a que se sentara sobre la cama para estar seguro de que no se caería al suelo. —Ryu me acompaña, me tranquilizaría que lo dejaras revisarte...
— ¿Revisarme? ¿Ming-san en médico?
—Sí, toda su familia lo es.
—Ya veo, de acuerdo, si eso te dejará más tranquilo... está bien— antes de que se marchara lo detuvo tomándolo por la manga de su camisa azul oscuro. —Lamento lo de hace un momento... de verdad— Shaoran le apoyó la mano en la cabeza.
—No te preocupes.
—Pero...
—Comprendo que te resulte extraño, después de todo lo que pasamos...
—No me disgusta— él se quedó en su lugar para luego arrodillarse frente a ella para verla a los ojos, ante cualquier atisbo de duda que encontrara en su mirada verde no volvería a ponerle las manos encima, no podría.
Sin embargo no la había, no tenía dudas si bien se la veía un poco acongojada. "Esos ojos... por favor deja de mirarme así" pensó, tratando de respirar con normalidad, se moría por abrazarla y no volver a dejarla ir nunca más. Se puso de pie al percibir que sus mejillas enrojecían, no sin antes acariciarle un poco el cabello, mientras ella se lo permitiera no creía poder ser capaz de permanecer en su sitio.
—Entiendo— carraspeó para aclarar su garganta. —Enseguida regreso, no te vayas a mover— le advirtió con su mejor expresión seria fingida, ella asintió tímida.
Una vez que acabó la inspección, Ryu se puso de pie ante sus dos acompañantes (Shaoran no abandonó el lugar ni un momento) con semblante sombrío, no le agradaba mucho el veredicto y sabía que a su amigo lo alteraría sobremanera.
—Bueno, Sakura-chan realmente estás en perfecto estado físico... no sé decirte lo que tienes pero... no como médico sino como persona, sentí una presencia maligna, solo un instante...
— ¿Maligna?
— ¿Cómo es eso Ryu? Explícate— Shaoran estaba enojado tal y como había adivinado que se pondría, en las últimas horas se había vuelto imposible de tratar con los cambios de humor que tenía, Sakura era la única que conseguía que perdiera la cordura. ¿Existiría alguien que lograra lo mismo con él? Lo dudaba.
—Bueno, no lo sé, es difícil medir la magia de Sakura-chan ya que está muy inestable, algo debe estar alterándola y por eso los dolores... ¿Hace mucho que comenzaste a sentir las molestias?
—Esto... tal vez un mes...— oyeron al castaño maldecir por lo bajo, acabaría perdiendo los estribos.
— ¿Quieres salir afuera Shaoran?
—No— su asistente miró a la joven.
— ¿Has estado soportándolo durante un mes? No es bueno eso Sakura-chan.
—Lo siento, no sabía que fuera grave...
—Está bien, es posible que necesitemos llevarte a la clínica del clan Li— los dos restantes lo miraron a modo de interrogación, uno sin comprender y el otro queriendo más información.
Pero tendría que esperar.
Se abrió una brecha temporal que dejó la conversación en un segundo plano, por lo que debían encontrar el elemento antes de que el enemigo los encontrara a ellos. No pudo ser. Algo colisionó contra la ventana de la habitación, destrozándola y sacudiendo a quienes estaban dentro. Shaoran no alcanzó a tomar a Sakura para que no se hiriera, la fuerza de la explosión lo despidió hacia un costado.
Divisaron una figura masculina ataviada con pantalones de estilo árabe y chaqueta de mangas cortas, todo de negro, que levantó a la muchacha por la cintura y la cargó al hombro, como si de una pluma se tratase. El líder del clan Li se levantó obligándose a recomponerse y tomó el colgante de su cuello para activar la espada, deslizándolo hacia la derecha rápido y dejando una estela de luz que tomó la forma del arma.
— ¡Suéltala ahora!— vociferó, atacándolo directamente, el sujeto (que, una vez se dispersó la nube de polvo pudo distinguir, sería un par de años mayor que él) le enseñó su palma con un sello chino grabado que reconoció como el que tenía en uno de sus viejos talismanes, fue rechazado con una potente ráfaga de viento. Luego lo vio saltar por la misma abertura por la que había entrado. Llevándose a la inconsciente chica consigo.
Tan pronto como pudo se incorporó y lo siguió en la misma dirección.
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Touma entrenaba en el templo Tsukimine cuando percibió la creación de una brecha temporal no muy lejos de donde se encontraba, era rumbo a la casa de Tomoyo así que pensó que eran problemas. Sakura siempre estaba por allí.
Avanzó a paso veliz hasta allí, con el cetro Senryoku en manos, pero no fue muy afortunado ya que al llegar se topó con la barrera que le impedía alcanzar a ese apartado de tiempo en el que seguramente se encontraban sus amigas. "Si fuese una persona ordinaria lo atravesaría pero quedaría detenido en el tiempo" pensó, fastidiado, si Sakura tenía problemas no sería capaz de ayudarla. Optó por intentar hacer un agujero en la barrera antes que darse por vencido, el hilo rojo que lo conectaba con ella podía verse a través de esa cúpula violácea que le impedía pasar, asestó varios golpes contra el muro que tenía enfrente, sin éxito.
—Yo creo que es en vano...— le dijo una voz que desgraciadamente le resultó familiar, de hecho la reconocía en cualquier parte. —Pero aunque pudieras llegar a pasar, no te lo permitiría.
Al darse vuelta vio al ánima creada Tai acecharlo con el látigo en manos, recordaba los ataques recibidos en su último enfrentamiento con la criatura sin demasiado cariño, aún tenía las marcas de las heridas marcadas en la piel.
—Aléjate duende, hoy tengo prisa.
—Te haré arrepentirte por cada vez que me llamaste así.
— ¿Qué sucede en la brecha?— preguntó Touma ignorándolo.
—Como si fuera a decírtelo, aunque tal vez hable si llegas a vencerme— el pelinegro pensó que sería toda una molestia exorcizarlo en ese momento, tenía mucho apuro y estaba preocupado por Sakura. — ¿Asustado?
—No se les puede temer a los duendes... no hacen gran daño...
—Bastardo— dijo Tai y lo atacó con varias sacudidas de su látigo, Touma estaba tan acostumbrado a batallar con él que sus movimientos le resultaban fáciles de predecir, generando que su oponente no lo golpeara ni una vez.
— ¿Eso es todo lo que tienes?— silencio. —Entonces ahora es mi turno— tomó un par de pergaminos sagrados de sus jeans y se los lanzó, pudo verlos adherirse uno a la pierna y otro al pecho de la criatura; levantó dos dedos en posición vertical hasta alinearlos con su nariz, cerrando los ojos. Podía contemplar en la oscuridad de su mente la energía que rodeaba a Tai y los talismanes, con solo imaginarse el fruír de esa misma energía avanzando más rápido era capaz de hacer lo que quisiera. Ambos pergaminos estallaron fuerte y le provocaron gran daño al ánima artificial, pero continuaba de pie, al parecer demoraría un poco más de lo que tenía planeado.
No disponía de más tiempo para entregarle, tenía el presentimiento de que Sakura estaba en aprietos y quería apresurarse a ir a donde se encontraba.
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Atravesó las calles oscuras como si fuese un león enjaulado, rozaba la desesperación, no conseguía encontrar ni una pista acerca del paradero de Sakura y solo se guiaba por la leve presión a su alrededor que era su presencia, o lo que quedaba de ella ya que al parecer se encontraba muy débil. Comenzaba a temer lo peor. "Por favor... que esté bien, solo eso..." rogó mentalmente, si tuviese a Ryu cerca podía haber llegado a resultarle más sencilla la búsqueda pero ya andaba lejos de la casa de Daidouji en donde había quedado inconsciente, en su prisa por asistir a la joven lo había abandonado allí como todo un desconsiderado.
Captó la presencia de Yoshida a varios metros de distancia, de seguro estaba peleando en algún lugar, lo que significaba que no podía bajar la guardia ya que había más de un enemigo con el que tratar.
Atravesó un callejón oscuro solo por seguir el leve incremento de la presión que emanaba la joven de ojos verdes que sintió, y entonces la vio...
— ¡Sakura!— gritó corriendo hacia ella, preocupado. Estaba recostada en el suelo hacia un lado, parecía estar desmayada o algo, lo que no hizo más que aumentar su inquietud. Al llegar a ella no la levantó en sus brazos porque temía moverla, por lo tanto solo la movió un poco para apoyarla contra sí. —Despierta por favor... oye...
—S-Shaoran... no me siento muy bien— la oyó balbucear, aliviado, ciertamente estaba muy pálida.
— ¿Qué ocurrió con el que te capturó? ¿Está por aquí?— él miraba en todas direcciones hasta que sintió las manos de ella en su rostro, al voltear a verla estaba extraña, sus ojos parecían más brillantes de lo que solían estar, lo contemplaba fijo, poco a poco iba acercándolo más y más. —E-Esto, ¿Sakura?
—No me dejes sola...
— ¿De qué hablas? Jamás lo haría... ¿Te encuentras bien?
—Mientras estés junto a mí lo estaré— esas palabras consiguieron ruborizar un poco al joven, jamás le había dicho algo como eso y repentinamente soltaba aquel comentario tan halagador.
— ¿Segura? ¿No estarás delirando un poco? ¿Te sientes afiebrada?
— ¿No me crees? Shaoran, tú eres una persona muy, muy importante para mí...— ¿De verdad le estaba diciendo todo aquello? Llegó a pensar que soñaba, pero al menos durante unos momentos le bastaría con que se quedaran de esa manera, cada vez que estaba junto a ella sentía mucha paz. La envolvió en sus brazos, más tranquilo al ver que se encontraba a salvo, pero aún continuaba inquieto, un mal presentimiento se apoderaba de su calma.
—Te creo... me sucede lo mismo...
— ¿De verdad?— le preguntó ella con semblante ilusionado.
—Sí.
—Yo... te hice mucho daño y aún así...— lo sorprendió que de pronto trajera el tema a conversación, principalmente al recordar que la última vez no había querido hablar de eso a pesar de que sus únicas intensiones eran solucionar las cosas. —Eres tan bueno conmigo.
—N-No... no te preocupes, eso ocurrió hace mucho tiempo, tal y como dijiste, es pasado.
—Pero no podemos negar que pasó, quedaremos atascados sino.
El muchacho se puso de pie tan rápido como pudo al sentir la presencia de alguien que tenía más poder que la última vez, era Tian de eso estaba seguro, de seguro habría estado recolectando poderes en la ciudad, pero era cada vez más difícil percibir la activación de esos sellos malignos. ¿Continuaría queriendo la magia de Sakura? Lo vio a un par de metros del sitio en el que estaban ambos, vestía de negro con una boina estilo militar y capa, el mismo atuendo que recordaba le había otorgado el clan Li cuando lo nombraron su guardaespaldas. Parecía burlarse de él al aparecer con eso puesto y, por si fuera poco, también se había metido con Sakura.
—Mi amigo Shaoran, no pude evitar venir a verte, debía de agradecerles a ambos lo de última ocasión, me tomó más de lo que planeaba recuperarme...— dijo con un tono amistoso que sonaba falso.
—Tienes que parar esto Tian, ahora.
—Oh, recuerda que no me agrada que me den órdenes— se miraron fijamente. —Kasai... aparece.
Shaoran observó a la persona que había capturado a Sakura aparecer junto al hombre en menos de lo que dura un pestañeo, con esa acción se había ganado su odio instantáneo, también observó que tenía los puños en llamas, habría de ser la habilidad con la que lo había dotado su amo al momento de crearlo, todas esas criaturas que lo acompañaban eran ánimas artificiales. Seres tabú, sobre los que había mucha polémica en el parlamento de ancianos del clan en los últimos tiempos.
Sin embargo no se preocupó por eso ni un segundo de más, otra presencia había aparecido justo detrás de él. Era una joven que lo miraba con un par de ojos verdes enojados, aunque eso no era lo que más llamaba su atención, sino que estaba apuntándolo con un arco de luz dorada. Intentó no realizar movimientos bruscos mientras de daba la vuelta.
—Lo siento mucho, pero las cosas no han cambiado... Shaoran.
Notas de la Autora.
Hola a todos! Esta semana se me hizo muy laaaarga... y estuve escribiendo mucho, por eso tal vez se sorprendan de que el capítulo llegue un jueves tan temprano D: aunque no creo que se vuelva una costumbre -.-' chan! Chan! chan! Tal vez algunos se estén preguntando "¿¡Qué está pasando!? ¿¡Te volviste loca Natia!?" o capaz otros ya saben qué ocurre... me dan mucha curiosidad sus posibles hipótesis e.e Bueno, espero que les guste! Graacias a todos los que comentaron hasta ahora, tal vez no conteste todos los que me dejan pero sepan que los leo y me pone muy contenta que disfruten de algo que yo también disfruto hacer y, por supuesto, como siempre, muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!
PD: En el capítulo anterior me olvidé de ponerlo pero quería poner la cuenta regresiva que había dicho en el cap 15 Jajajaja así que empiezo desde aquí: 8 capítulos restantes y contando…
Besos para todos! C:
