Shaoran la miraba serio mientras mientras era apuntado con la flecha de luz dorada, sabía que a sus espaldas estaban sus enemigos pero notaba algo que antes de verla usar su magia no, realmente era una desventaja el captar las presencias solo cuando la persona utilizaba sus poderes o cuando los manifestaba en cierta forma, les permitía a otros atacarlo por sorpresa.
— ¿Quién eres?— le preguntó con tono autoritario. — ¿Y qué haces tomando la forma de Sakura?
— ¿Ya no reconoces a Kinomoto-chan?— inquirió Tian Fu, sonaba divertido. —Tal vez... es que niegas que te odie.
—Esta persona no es Sakura, reconocería su esencia en donde fuera, esta es una falsificación...
—Significa entonces que estás muy pendiente de ella.
—Últimamente no me has dejado otra opción.
—No finjas, Shaoran, sé que tú amas a Kinomoto-chan.
—...
— ¡Ja! ¿Cómo puedes volver a caer ante esta chiquilla latosa? ¡Si no puedes superar algo que ha ocurrido hace tantos años ya entonces menos puedes cargar con el peso del clan Li!— se veía desquiciado, a penas reconocía a la persona pacífica y amable que recordaba de su infancia y joven adolescencia. Si todo aquello había sido un engaño significaba que sí, había sido burlada de una manera patética.
El hombre dejó de reírse para observarlo fastidiado, y era que le molestaba tanto verlo allí, tan noble como siempre, dispuesto a morir por la chica que adoraba. Deseaba ver la expresión que pondría cuando la viera muerta, a él que siempre se mostraba como alguien sensato y racional. Pero tendría que esperar, ya que aún no tenía la magia suficiente para enfrentarlo y salir victorioso, además quería reservar a la joven japonesa para disfrutar de un espectáculo espléndido.
— ¿Cómo sabes acerca de eso tú?— lo acusó el castaño, desconfiado.
— ¿Te sorprende? He sabido de ti por mucho tiempo, siempre esperando el momento para destruirte...
— ¿Por qué haces esto Tian? ¿Por qué? Eras uno de mis agentes de más confianza...
—Suficiente charla— interrumpió la única mujer presente, incluso era su voz la que oían. Shaoran se sintió desesperado, quería encontrarla cuanto antes, o no se tranquilizaría. —Yo contestaré todas las preguntas que quieras hacer— lanzó la flecha que tensaba su arma hacia él, pero fue fácilmente evadida. Sin dudar, el castaño atacó al hombre con la espada, pero fue rechazado con una barrera de fuego que creaba Kasai, provocando quemaduras menores en sus brazos, eso no lo detuvo, intentó contraatacar, asestando una de patadas en las defensas de la criatura. Tian Fu solo observaba desde su posición.
La falsificación de Sakura arrojó un par de pergaminos que explotaron, pero no ocasionaron mayor daño que el ruido aturdidor. Shaoran se sentía muy perturbado al verla, era consciente de que ella no era la verdadera joven, sin embargo no toleraba ver su rostro u oír su voz cubiertos por el odio, lo confundía. ¿Estaría siendo controlada? ¿O sería que él estaba en lo correcto y era una falsificación? Pero lo hacía dudar, no quería atacarla, si llegaba a dar un paso en falso y llegaba a ser ella no podría perdonárselo.
Mientras lo atacaban los dos al mismo tiempo no era buena idea perderse en su mente, entre las bolas de fuego y las flechas que le estaban lanzando podría acabar muy mal. Una de estas lo golpeó en el pecho, provocándole una herida importante aunque dio un salto largo y aterrizó sobre el tejado de una tienda para así no caer, no era nada que no pudiera soportar; utilizando un talismán lanzó una ráfaga de viento que los mandó a volar lejos, pero enseguida se arrepintió cuando la vio chocar contra un muro y soltar un quejido lastimero. Dio un paso adelante para regresar al suelo, preocupado, sin embargo se obligó a recobrar la compostura. "No es ella... no es ella..." se dijo, sin convencerse demasiado.
—S-Shaoran...— oyó, en ningún lugar en realidad, cerca no había nadie y juraba por su vida que no se había vuelto loco aún. Además, si no se equivocaba, esa había sido la voz femenina que más le gustaba en el mundo, sabía reconocerla donde fuera. ¿Acaso provenía de la que estaba a metros de distancia? —Shaoran... por favor...
— ¿Sakura? ¿Sakura donde estás?— preguntó a nadie en especial, el viento en su oído no traía consigo señales de la muchacha. La voz que sonaba en su mente ya no lo hacía, pero algo le decía que estaba cerca, debía buscarla antes de que fuera demasiado tarde, tenía el presentimiento de que corría un grave peligro.
— ¿Qué sucede? ¿Estás preocupado Shaoran?— enunció Tian Fu Li con una sonrisa socarrona, estaba empezando a cansarlo, no quería hacerle daño y, hasta el momento, había sido indulgente con el hombre pero estaba tentando a su suerte, más aún metiéndose con Sakura.
— ¿Qué es lo que le has hecho?
—Aquí la tienes.
— ¡Esa no es ella! ¡Lo sé muy bien!
— ¿Cómo puedes estar tan seguro?
—Yo sé que ella jamás haría algo así, nunca me atacaría sin razón alguna porque es una persona maravillosa...— bajó la vista hacia el suelo, cabizbajo. —No puedo equivocarme, la conozco bien, incluso con los años ella no ha cambiado en lo más mínimo... ¡Sakura continua siendo tal y como la recordaba! ¡No intentaría lastimarme ni en un millón de años!— deslizó dos dedos a lo largo del filo de su espada, dejando una estela de luz verdosa refulgente a su paso. —Dioses de todos los elementos, ahora les pido que me presten de su fuerza bondadosa y sagrada, pues se me ha prometido que el poder para vencer a mis enemigos lo obtendré, eliminen todo dejo de maldad...— debajo de él refulgía la insignia con algunos de los sellos del clan Li en un taijitu del Yin y Yang. Sentía la magia correr a través de él, entonces saltó desde donde estaba para atacarlos, atraparía a Tian y lo obligaría a que le dijera donde se encontraba la joven de ojos verdes, sin importar lo que tuviese que hacer para conseguirlo. — ¡Colisión!— golpeó el suelo con el arma y este se destruyó en un instante, pero lo que más importaba era que la luz que emanaba del objeto se abría paso y destruía todo lo que tocaba. La falsificación puso a salvo a su maestro mientras Kasai intentaba colocar otra barrera de fuego para protegerse, aunque no funcionó para nada. Acabó tirado con las ropas desgarradas en un rincón del lugar.
El castaño divisó a otra persona que estaba en iguales condiciones en el sitio en el que antes se encontraba Tian Fu de pie, con la diferencia de que se encontraba apoyada contra una pared. Impactado notó que se veía golpeada y como si estuviese sufriendo. ¡Todo ese tiempo había estado detrás del hombre! A punto de volverse loco bajó de donde estaba y corrió a su lado, debía asistirla con urgencia, de cerca podía ver que lucía aún peor.
—Sakura, te lo suplico, di algo...— la levantó con toda la suavidad de la que era capaz, ella no respondía, estaba pálida y fría, como un cadáver. —No, por favor no...— colocó dos dedos en su cuello para averiguar si tenía pulso, por fortuna sí, la apretó un poco contra él y miró en dirección al sitio donde estaban los enemigos observándolos. — ¿Qué fue lo que le hiciste?
—Kinomoto-chan es una jovencita muy valiente... cuando recobró el conocimiento a mitad de su captura enseguida se liberó de Kasai, y le hizo frente a pesar de que su nivel mágico no le llegara ni a los talones de mi preciada ánima— el líder del clan Li miró por unos segundos a la chica que tenía en brazos, orgulloso, pero enseguida regresó su atención al que hablaba. Notó que el aludido miraba hacia un costado, como evitándolos. —A pesar de que intentó defenderse la necesitaba inconsciente, no me quedó otra alternativa que atacarla, por supuesto que se defendía de mis golpes pero al parecer estaba agotada...— la impotencia del oyente se volvía cada vez más palpable, de hecho estaba apretando los puños y la mandíbula, furioso. —Cayó al suelo, exhausta, fue tan fácil... en verdad, era casi ofensivo...
—Tú... maldito... pagarás por esto... ¡Juro, como que me llamo Shaoran Li, que haré que te arrepientas del día en que te metiste con Sakura!
—Lo estaré esperando con ansias amigo mío— la figura del hombre y sus acompañantes comenzaba a tornarse difusa, al igual que con el área, el elemento había sido destruido. ¿Habría sido Yoshida? —Solo quise saludar a mi querida Kinomoto-chan, después de todo ella cuida de mi obsequio para ti, pronto volveré a verlos para disfrutar del espectáculo que me ofrecerán... ¡JaJaJaJaJaJa!
Desapareció. ¿Qué había querido decir con obsequio? ¿Sabría algo Sakura de ello? Con ese pensamiento recordó que debía llevarla con un médico tan pronto como pudiera, tenía muchas magulladuras y cortes, temía que hubiese pasado por momentos terribles mientras la buscaba, pero lo que más lo preocupaba era que mientras sucedía aquello que Tian Fu había dicho él no había sentido su presencia para nada. ¿Qué sucedía con su magia? Se suponía que iba en aumento.
—Así que fue él el que le hizo algo... ¿Y no sabes qué es?— preguntó Mei Ling a Ryu que iba vestido con una bata blanca, recibió una negación con la cabeza como respuesta a su interrogante. —Se supone que eres médico ¡Cielos! ¡Haz algo!
Después de que la brecha temporal hubo sido colapsada gracias al asistente se encontraron todos de regreso en el hogar de Tomoyo. El joven proveniente de China, desesperado, había solicitado que llevaran de urgencia a Sakura a la clínica del clan Li ya que estaba en una terrible condición, los que la veían en ese estado en verdad creían que se trataba de un cadáver. Le habían avisado a la prima de Shaoran para que se quedara tranquila pero esta había insistido en que quería estar presente, le preocupaba la japonesa.
Así que allí se encontraban todos. Daidouji había ido a la cafetería del lugar por un café para tranquilizarse, últimamente se había esforzado mucho por ser de ayuda para su amiga sin embargo también era humana, necesitaba un descanso después de la noche que había tendido. Ryu y Mei Ling estaban en la sala de espera en la que, afortunadamente, no había nadie, se trataba de una clínica especial para aquellas personas que no podían ser tratadas por médicos normales, personas con poderes.
—Te recuerdo: aún no soy médico, y aunque ejerza, jamás he tratado un caso como el de ella... debería estar bien pero simplemente... su nivel mágico no aumenta, estoy seguro de que algo está bloqueándolo pero el problema es que desconozco qué podría ser— tiró de las mejillas de la joven con su típica expresión indiferente. —Deja de decirle a los mayores qué hacer pantis de fresa— al ver la expresión de perplejidad que puso la joven china y sus mejillas sonrojadas se detuvo al instante. ¡Otra vez lo había vuelto a hacer! Notó que ella se llevaba las manos al pecho una vez que se había dado la vuelta para no mirarlo, estaba avergonzada. Rezaba a cuanta divinidad se le venía a la mente que no ocurriera lo que estaba pensando, sino ¿Qué le diría a su jefe y amigo?
— ¡Eres un tonto Ryu! ¡Solo eres dos años mayor que yo!
—Dos años y medio pantis...— contestó el pelinegro sacando la lengua, lo único que no variaba en su rostro era su azul mirada indiferente.
—Deja de llamarme así, ¡Eso fue cuando era una niña!— silencio. —O-Oye...
— ¿Sí?
— ¿Tú... cómo te encuentras?— le costaba preguntarle eso, se notaba a la legua. Pero aquel gesto, en posición con los brazos cruzados, lo enternecía, Mei Ling no había cambiado mucho, si bien era un poco más madura su esencia era conservada intacta. —Los atacaron ¿Cierto? ¿Estás bien?
—Estoy bien, gracias— le sonrió, con una sonrisa sincera, la que reservaba para un grupo reducido de personas. Admitía no comprenderla bien, no era como las demás jóvenes que había conocido con anterioridad, y resultaba un gran descubrimiento lo refrescante que era eso para él. Un descanso de sí mismo.
—Sé... que no soy de mucha utilidad pero si hay algo en lo que pueda ayudar lo haré ¿Sí?
—De acuerdo— dio un paso hacia ella para acariciarle un poco el pelo, a modo de agradecimiento. Consideró todas las opciones, acercarse a una distancia groseramente cercana, tocarle el rostro o abrazarla, la necesidad de burlarse de ella luego de un momento serio como aquel era muy grande, pero no hizo nada, después de la corta demostración de afecto estilo Ryu Ming guardó las manos en los bolsillos como mecanismo de retención a sí mismo.
De repente vieron a un joven de cabello negro acercarse con aire amenazante. Marchaba hacia ellos como un soldado listo para enfrentarse contra el ejército enemigo. Sobresaltando a la única chica presente.
— ¿¡Dónde está!? ¿¡Dónde!?— gritó Touma una vez que comprobó que el de la bata blanca era el matón contratado por Shaoran Li. — ¿Dónde está Sakura? ¿Qué le hicieron?
—Tranquilízate, estás en una clínica médica, ¿Quién te dejó pasar?
— ¡Me colé! ¡Ahora dime dónde está mi amiga!
— ¿Te colaste en un edificio privado? No tienes escrúpulos... Sakura-chan está descansando, no se encontraba bien cuando nos atacaron Yoshida-kun.
— ¿No estaba con ustedes acaso? ¿Que no la protegieron?
—Nos tomaron por sorpresa, pero no tiene nada grave— "creo."
—Quiero verla.
—Oh, ahora no se permiten visitas, cálmate, está bajo un excelente cuidado aquí.
— ¿Dónde está tu jefe? ¡Lo mataré en cuanto lo vea!
—No está aquí, pero aunque así fuera no le podrías un dedo encima mientras yo lo pueda evitar, ve a la cafetería, Tomoyo-chan se encuentra angustiada—contestó Ryu con una sonrisa confiada. Touma solo se marchó por el mismo camino por el que había llegado. Mei Ling miró a su acompañante sorprendida y con semblante interrogante.
— ¿Quién es él?
—Yoshida Touma, se la ha jurado a Shaoran desde que lo conocimos...
— ¿Pero por qué?
—No estoy muy seguro, pero sospecho que conoce algo de lo que sucedió entre ambos, tengo muchas ganas de interrogarlo...
—Le dijiste que no estaba por aquí, pero ¿Que Shaoran no está allí dentro?— inquirió la joven señalando una puerta blanca que tenía el número 106.
—Sí, no le dije porque no lo soporto... y además, no hay forma de sacarlo de allí, no se despegó de Sakura-chan desde que la trajimos.
Recomiendo escuchar: "Deai" OST de Romeo x Juliet.
Precisamente era así. El muchacho castaño estaba sentado en una silla ubicada en medio de dos camas, en una descansaba una bella chica de cabellos color miel y en la otra se suponía que debía de estar recostado él, pero se negaba a soltar su mano. Se sentía morir. Cada tanto le acariciaba el rostro o la cabeza, cuando la veía hacer gestos de dolor, era probable que tuviera una pesadilla.
—Por favor... abre los ojos... no puedo verte así...— le susurró cerca del oído, muy preocupado, era un secreto para el mundo, solo deseaba estar con ella para ahogar esa necesidad de verla sonreír y abrazarla, constantemente se sorprendía a sí mismo pensando en ella, hablando de ella o incluso sonriendo solo. ¿Cuándo había comenzado a sentirse así? ¿Aquella noche en el festival del Tanabata? "Antes..." pensó, concentrado. ¿Quizá cuando Yoshida había aparecido para apartarla de él? "No, antes..." ¿Tal vez cuando la había encontrado otra vez? "Mucho antes." Era seguro que el día en que la había conocido, ocho años atrás, había sido el comienzo de aquellos fuertes sentimientos, sabía que hasta entonces no había conocido lo que era hacer una amistad por su cuenta, la generosidad, o la bondad desinteresada, mucho menos el amor, pero Sakura le había dado la oportunidad de experimentar todas esas cosas y, al planteárselo, se había percatado de que en realidad hasta entonces no había conocido la verdadera felicidad. A partir de allí surgió el inconveniente de que, si ella no estaba a su lado, no lograba ser feliz. La necesitaba demasiado. —Sakura...— se inclinó un poco hacia adelante para estar más cerca aún, tanto que percibía el dulce aroma del durazno y oía su respiración. —Tú siempre serás mi persona más valiosa... por favor, regresa conmigo...— depositó un suave beso en la frente de la joven que, al parecer, finalmente había dejado de tener pesadillas.
Apoyó la cabeza en el lecho para contemplarla dormir, fascinado con lo bien que se sentía en ese momento, a pesar de estar preocupado por su salud su corazón golpeaba su pecho, era doloroso y agradable a la vez, no le permitía respirar.
Era extraordinaria.
Un ángel.
Era hermosa.
Maravillosa.
Y estaba perdidamente enamorado de ella.
Fin de la canción.
Más tarde, una vez que Ryu ingresó a la habitación con todas las personas que deseaban ver a Sakura, al castaño no le quedó más opción que ceder el lugar. Recibió un regaño de su prima por no encontrarse descansando cuando lo vio, solo tenía un rasguño en el pecho y una costilla rota, pero nada que fuera demasiado importante, sin embargo ella insistía que se recostara mientras él permanecía de pie apoyado contra la pared opuesta a la de la cama de la joven inconsciente. Tenía la camisa abierta y se veían los vendajes que le habían colocado. No le prestaba atención a nada más que a Yoshida quien ocupaba la silla en donde antes había estado él, apretaba los dientes cada vez que le acomodaba el cabello o su manta. "No la toques... aléjate de ella" pensaba, muriendo por gritarlo, tomar a la chica y llevarla a donde él nunca jamás volviese a verla. Le agradaba mucho la idea de no ser porque no estaba seguro si Sakura estaría bien con eso.
Entonces la vieron revolverse un poco. Todos se acercaron un poco hacia ella, excepto Ryu que esperaría a que los ánimos se calmaran, la tensión que rodeaba la figura de su amigo le decía que no sería buena idea intervenir, podría morderlo. Se cubrió la boca para no reírse al imaginarse a Shaoran como un perrito enseñándole los dientes a cualquiera que se acercara a Sakura.
Sin embargo los presentes se detuvieron en seco.
La joven había abierto los ojos pero algo no estaba bien. Lo indicaba esa mirada verde tan perdida les dedicaba.
El líder del clan Li y su prima vieron a Tomoyo llevarse las manos al pecho con una expresión horrorizada en el rostro, se había sentado en la cama libre, respirando agitada. Yoshida se había quedado congelado, sin siquiera parpadear, pero poco a poco su rostro de transformaba en una máscara furiosa.
Se puso de pie de forma brusca, tirando la silla a un costado con el calor del momento, y agarró a Shaoran por la ropa, empujándolo hasta golpearlo contra la pared. Lo oyó soltar un corto quejido debido al dolor que había sentido por las heridas, tal vez, tan solo tal vez, en otra ocasión se habría sentido mal por ello pero en ese instante estaba lleno de ira. Los ojos de Sakura habían perdido su vida una vez más.
— ¡Esto es tu culpa! ¡Te mataré!— Shaoran le hizo una seña a su guardaespaldas para que no actuara, arreglaría eso por su cuenta. — ¿¡Qué demonios le has hecho!?
— ¿T-Touma-kun?— balbuceó Sakura mirándolos. Cuando el aludido volteó a verla permitió el contacto visual entre el proveniente de China y la joven, que reaccionó abriendo aún más sus ojos, lentamente iban recuperando su brillo, estaba regresando al presente por fortuna. — ¿Qué estás haciendo?
— ¡Sakura! ¿Estás bien?— Touma no recibió respuesta, ellos solo se miraban como quienes descubrían algo deslumbrante. Enseguida la vieron ponerse de pie y correr hacia donde él estaba, para arrojarse a sus brazos ante la sorpresa de todos los presentes.
— ¡Shaoran! ¡Estás herido!— lo tomó del rostro para observarlo, mientras el castaño la rodeaba sintiendo una descarga de alivio en su cuerpo que bien podía haberlo dejado en el suelo, de hecho se fue deslizando por la pared hasta acabar sentados. Cerró los ojos con una sonrisa mientras ella se acurrucaba una vez más en el reducido espacio que el chico le dejaba. Hasta que volvió en sí por completo y notó que la situación era vergonzosa, puesto que todos los miraban. —Esto... lo siento...— intentó apartarse pero él no la dejó.
—Qué alegría ver que estás a salvo, creí que me volvería loco.
—Lo lamento mucho, en verdad.
Vieron que los demás se fueron, empujados por Ryu y Mei Ling, Touma solo lo había hecho por inercia, puesto que continuaba viéndolos, dolido, incluso mientras se retiraba. Una vez a solas se sonrojaron un poco, después de todo era cierto que el momento era un poco extraño.
— ¿De verdad estás bien?
—Sí, no te preocupes, solo me asusté un poco... estaba soñando que Tian Fu te perseguía y cuando despierto te veo así...— su rubor aumentó cuando notó que su camisa no estaba abotonada.
—Entiendo— le sonrió. —Gracias, ¿Tuviste muchas pesadillas?
—Sí, pero en la mayoría lo más horrible era que mi cuerpo no me respondía.
—Esperemos que solo sean malos sueños— la levantó en brazos cuando se puso de pie. — ¡Bien! A la cama.
— ¿Eh?
—No pensarás que te dejaré andar como si nada, quiero que descanses y te recuperes por completo ¿Bien?— ella asintió, tímida pero contenta. —Perfecto, me quedaré aquí hasta que despiertes, así que no te preocupes por nada— la dejó en el lecho y la cubrió con la manta blanca.
—Descansa tú también por favor...
—Lo haré, me recostaré y dormiré, descuida— lo vio ocupar su lugar en la cama que tenía justo al lado, si estiraba el brazo tal vez podía tomar su mano, pero no lo intentó, tenía que controlarse un poco, después de todo se le había tirado encima en cuanto lo vio. El solo pensarlo la avergonzaba muchísimo. "Quiero que me trague la tierra" pensó. "Aunque bueno, Shaoran también me abrazó... eso es suficiente..."
Ambos se durmieron casi al instante de apoyar la cabeza en la almohada. Con un último pensamiento dedicado al otro.
Notas de la autora.
Hola a todos! Este capítulo me quedó superlargo o.o al menos en comparación con los otros jajaja pensé que no iba a subir este a tiempo porque ayer terminé un Fic que venía siguiendo hacía varios años y me agarró ese vacío existencial que me visita cada vez que termino algo xD me puse a pensar qué haría cuando termine esta historia D: después de se me pasó cuando me di cuenta que a pesar de que en algún momento se va a terminar ahora lo estoy disfrutando ¿Ustedes qué dicen? ¿Les pasó alguna vez? Bueno, como siempre, muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!
7 capítulos restantes y contando…
