La despertó su móvil que sonaba, se apresuró a buscarlo por todas partes hasta que lo vio sobre un mueble que tenía enfrente, no alcanzó a contestar así que solo lo tomó y lo colocó sobre su cama. Volteó un momento para comprobar que la persona que dormía al otro lado no se haya despertado, por fortuna continuaba durmiendo. Se acercó a él y se quedó contemplándolo, se veía tan relajado con la respiración apaciguada, la tranquilidad reflejada en su rostro, el cabello alborotado cayéndole sobre los ojos... sin darse cuenta se lo apartó para que no le hiciera cosquillas en la nariz, se imaginó cuidando de sus sueños a partir de ese instante. Dio un respingo en su lugar, ruborizada por el rumbo que tomaba lo que estaba pensando. ¿Cómo se le ocurrían esas cosas? No debía de tener esos pensamientos, "después de todo él no me... soporta ¿Verdad?"

Sintió un tirón en el pecho que la obligó a contraerse, dándole un leve golpe a la cama en la que se encontraba el joven castaño. Sorprendida y adolorida lo miró abrir los ojos, que enseguida se posaron sobre ella.

— ¿Sakura?— se incorporó, preocupado. — ¿Qué sucede?

—S-Sí... yo solo... ¡Agh!— nueva punzada, más fuerte que la anterior. Antes de que se cayera él la sujetó por el brazo, tiró de ella y, luego de oír el susurro de la sábana, de alguna manera acabó sobre la camilla cubierta con esta, a su lado, roja como una manzana y envuelta en los brazos del muchacho, el muchacho no parecía ni inquieto, o confundido, ni tampoco avergonzado de que ella estuviera junto a él. "Bueno" se dijo, "Una vez dormimos una noche entera... esto no es nada ¿Cierto?" Bajó la mirada para que no viera sus mejillas acaloradas.

—Sakura, no te pongas de pie si no te sientes bien por favor...— la regañó con dulzura. —Ayer... fue un infierno.

—Lo lamento, en verdad.

— ¿Qué fue lo te hizo Tian?

—Esto... la pelea no duró mucho, mis poderes no me respondían... intenté resistir hasta que tú o Ryu-san llegaran pero... fue inútil, simplemente se ha vuelto muy fuerte.

—Con magia de otros, puedo comprenderlo, pero yo... no quiero que salgas lastimada, no sé por qué se metió contigo, pero no lo volveré a permitir— frunció el seño, hablando en serio. —Quiero colocar un sello en ti, Sakura.

— ¿Cómo? ¿Un sello?

—Exactamente, si coloco uno en ti podrá protegerte en caso de no poder hacerlo yo y también me dirá si estás en problemas o donde, me dejaría mucho más tranquilo.

— ¿Me colocarás un pergamino sellado?— preguntó la chica comenzando a acostumbrarse a la cercanía, era muy agradable.

—No, un sello directo, no correrá riesgo de romperse por más que Tian sea fuerte.

—No, no quiero.

— ¿Eh?— el muchacho estaba sorprendido.

—Los sellos directos envían el impacto de los ataques a su creador, si yo soy el objetivo no tienes por qué hacerte cargo de eso Shaoran.

—Es mi culpa que quiera hacerte daño— "Él sabe que tú me importas" pensó en decir, pero se lo guardó para sí. —Por favor, así podré quitarme la preocupación.

—No, me niego— ella sacudió la cabeza, aferrándose a los bordes de la camisa de su acompañante. —Si sales herido... ¿Qué haré yo?

—Sakura, no será nada que no pueda soportar, tú estás desprotegida ¿Cuál es la prioridad?

—Entrenaré, me esforzaré aún más.

—Te caerás de sueño...

—Lo soportaré— se veía muy decidida.

— ¿Por qué tanto empeño?

—No quiero que te suceda nada malo...

—Y yo no quiero que te ocurra a ti, déjame colocarte un sello por favor...— la mirada de súplica del proveniente de China no la dejaba volver a negarse, pero tampoco quería aceptar.

—Lo pensaré... pero no me agrada la idea— le dijo, sin mirarlo, de hecho no le gustaba ni un poco. Shaoran se pasó la mano por el cabello, que se alborotó aún más, sopesando la opción de insistir, sin embargo la veía muy disgustada, podría comprender cómo se sentía (estaba sintiéndose de la misma manera) pero no quería dejarla expuesta al peligro sabiendo que podía hacer algo para evitarlo.

—De acuerdo, piénsalo— contestó, se dijo que enviaría a Yang a que la vigilara, sabía que estaba mal hacerlo por su cuenta pero prefería que se molestara con él y no que sucediera algo como lo del día anterior otra vez. No quería volver a experimentar tamaña impotencia nunca más.

Se percató de que estaban muy pegados, y la soltó. Avergonzado se movió hacia atrás, hasta chocarse con la almohada en la cabecera, la miró como si hubiese estado sosteniendo algo que no podía tocar, algo prohibido. Se puso muy nervioso, ¡No era capaz de mantener las manos quietas! Ella estaba allí, pálida, arrodillada sobre la cama, vestida únicamente con el camisón blanco de algodón que la clínica proporcionaba a sus pacientes y cubierta con la sábana. En verdad se sentía... atraído.

Se acercó solo un poco, dado que la chica parecía confundida de que reaccionara de esa extraña manera, así que para evitar que se hiciera una idea equivocada de lo que él pensaba de ella se decidió por aclararlo. Se veía tan frágil, aunque supiera que podía llegar a ser muy fuerte, y más que él incluso, no podía evitar sentirse con la viva necesidad de protegerla, si podía poner su granito de arena se conformaría.

—Te lastimaron ayer...— la oyó de repente, preocupado.

—Estoy bien— intentó sonar confiado, aprobó el tono de su voz, quería restarle importancia.

— ¿Te duele?

—No, nada.

— ¿En verdad?— le sonrió, contento de que se preocupara por él, le asintió para tranquilizarla, la vio entrelazar las manos y bajar la vista hacia ellas. —Pudieron lastimarte mucho...

—Oye, puedo con ellos— la joven rió un poco.

—Lo sé, pero aún así eres humano Shaoran.

—Este humano se puede defender— se acercó un poco más, percibía el aroma a durazno que hacía mella con sus neuronas más racionales.

—Me gustaría que también cuidaras de ti...

—Sí, lo sé— suspiró. —Siempre te preocupas por los demás ¿Sabes?

—No soy la única— lo miró a los ojos, sugerente.

—Eres muy buena, hasta con los que no lo merecen— silencio. —Pero siempre ha sido así... eres una persona maravillosa, por eso yo...— consideró no hacerlo, sin embargo no creía poder contenerse, quería decirlo. —Yo...

—Tú ¿Qué?

—Yo estoy...

La puerta se abrió, pinchando la burbuja de Shaoran en un microsegundo. Era Touma, "¿Qué acaso ese sujeto no se había marchado ya? Realmente tiene un don para aparecerse en el momento más inoportuno" pensó el castaño, fastidiado con solo verlo ahí.

Sakura por su parte se encogió en su sitio cuando notó que su amigo fruncía el ceño al divisarla sobre una cama que no era la suya pero, a diferencia del grito que esperaba escucharlo soltar solo se acercó hasta ella, tenía una bandeja blanca pequeña en las manos, sosteniendo un vaso con agua y una pastilla semi-rosada.

—Ven— le tendió la mano para ayudarla a bajarse, la joven la tomó y se dejó conducir de regreso a su camilla, como debía de ser. A veces se comportaba muy indebidamente con Shaoran... "Tonta, acabará alejándote otra vez" se regañó, en un instante su vista se tornó difusa pero como se estaba sentando sobre el edredón nadie sospechó nada, disimuló cuanto pudo para no preocuparlos, principalmente a Touma que solía exagerar en cuanto a los cuidados que le dedicaba.

—Esto...— balbuceó.

— ¿Cómo te sientes?— le preguntó el pelinegro con una sonrisa compasiva, había ignorado el hecho de que la encontrara muy cerca de Shaoran, la sorprendía, eso no era algo usual. —Ming me dijo que te diera esta vitamina, para que recuperaras un poco tus fuerzas.

—Bien, mucho mejor en verdad.

—Me alegro, si todo sale bien podrás volver a casa esta noche.

— ¿Mi papá y mi hermano saben qué me pasó?

—No, les dije que estabas conmigo, ayudándome para un examen.

— ¿Tengo que volver a faltar a clases? No voy a la universidad hace dos días...— le molestaba no sentirse ni una pizca de preocupada por ello, en realidad en las últimas semanas había notado que le importaba muy poco, que prefería quedarse en el templo Tsukimine entrenando junto a su amigo o al monje que la instruía. Le gustaba bastante descubrir todas las formas de barreras que existían, y sus distintas utilidades según las situaciones.

—Bueno, sí, tienes que descansar Sakura...

—De acuerdo— tomó la pastilla y le dio un trago largo al agua. —Muchas gracias.

—No te preocupes, ahora duerme un poco— la joven miró una última vez a la persona que estaba en la cama opuesta antes de recostarse, se encontraba observándola también, con aquellos ojos ambarinos que conseguían acelerar su corazón cinco veces más de lo usual. Su amigo se sentó a su lado y le acariciaba el cabello, tan amable como siempre.

Hasta que vio a Shaoran ponerse de pie y salir de la habitación sin decir nada. Se preguntó si podía hacer eso o en realidad debía descansar. Le hubiese gustado que se quedara un poco más para que conversaran, pero tendría que esperar, de pronto sentía mucho sueño, sería mejor que descansara, a penas apoyó la cabeza en la almohada se perdió en sus sueños cálidos, en los que estaba envuelta en un par de brazos fuertes y confortantes.


Shaoran cerró la puerta tras de sí y miró a su guardaespaldas, a quien tenía enfrente, de manera inquisitoria, lo vio encogerse de hombros como si intentara restarle importancia, lo que solo hizo que se enojara y preocupara más.

—Dime, ¿Qué tal está?— preguntó, con tono de urgencia.

—No sé qué decirte Shaoran, lo que sea que está dañando su salud no es físico, ya lo sabes, pero mientras dormían le hice un análisis— silencio. —Solo percibí una presencia maligna, pero durante un segundo, luego todo estaba normal... es algo muy extraño.

—Podrían ser un sinfín de hechizos, existe una lista interminable con los que no se pueden detectar en un análisis, ¿No hay otra alternativa? Tú eres el experto.

—Bueno, no Shaoran, la gracia de los conjuros indetectables es justamente esa... que no puedan ser notados— el líder del clan Li bufó, comenzando a perder la paciencia, tenía que hacer algo. —Pero lo que te puedo asegurar es que, lo que sea que tenga, no es algo bueno, con el paso del tiempo acabará por...

—No lo digas— interrumpió, mientras se frotaba la frente como si con ello las ideas comenzarían a brotar. —Debe de haber una forma de... sacarlo, siempre la hay.

—Si supiéramos lo que es, sí, pero solo daremos vueltas en círculos hasta entonces, lo mejor será que esperemos a que se manifieste— sugirió Ryu, guardando las manos en los bolsillos de su bata de médico. Shaoran levantó una ceja, escéptico, sabía que eso podía no llegar a pasar nunca, si el nivel mágico de Sakura llegaba a cero... entonces moriría... ¡No podía permitir que eso ocurriera! ¡Ni en un millón de años!

—Si no ocurre el precio del tiempo que dejamos pasar será muy caro, debe haber otra manera... tiene que haberla, quizá una... ¿Expulsión?— no le gustaba la idea, el proceso podía llegar a ser muy, pero muy, doloroso.

— ¿La harías pasar por eso?— el castaño negó con la cabeza, descartó la idea en un segundo, no tendría la sangre fría para acompañarla hasta que terminaran, sería capaz de interrumpir el proceso y acabaría siendo peor. —Esperemos un poco más.

—Le consulté acerca del sello...

— ¿De verdad? ¿Y qué te dijo?

—No le gustó para nada la alternativa, me dijo que no quería que yo saliera herido, en verdad comienzo a desesperarme, nada de lo que pienso funciona y comienzo a quedarme sin ideas.

—Mira, aquella vez ella se quedó a solas con Tian Fu ¿Verdad? Podemos permitirnos sospechar que la causa de la debilidad de Sakura sea debida a él, lo encontramos y le sacamos la verdad, o si prefieres puedo encargarme, lo que sea que tenga ella acabará si su creador muere.

Shaoran apartó la mirada, si bien sabía que era su enemigo, aún el hombre que recordaba le impedía ser capaz de intentar darle un fin por la fuerza, sin embargo estaba metiéndose con Sakura, no podía dejarlo andar a sus anchas como si nada, tenía que detenerlo. "O lo lamentaré si la pierdo..." pensó, a sabiendas que era una posibilidad si no daban con él. Además de eso estaban sus ánimas, eran criaturas capaces de optar por ser destruidas antes de que capturaran o asesinaran a su maestro.

—Podría ser, no lo sé Ryu, la próxima vez que lo encontremos espero que podamos sacarle la verdad...

—Siempre tan blando— silencio. —Bueno, ¿Qué tal estás? Deberías descansar, tu herida cesó de sangrar pero aún así no creo que hagas bien al forzarla.

—Estoy bien, subiré a mi despacho a trabajar un poco, casi no he aparecido por aquí y debo de tener toneladas de trabajo por hacer— enunció avanzando en dirección al ascensor al final del pasillo.

—Te sobreesfuerzas, volverás a colapsar y comenzarás a acosar a Sakura-chan otra vez, ¿Eso es lo que quieres?

— ¿A qué te refieres?— Shaoran volteó, sorprendido. — ¿Cómo que otra vez?

— ¿No te acuerdas de nada de lo que pasó en el festival de Tanabata?

—No, ¿Qué pasó?— el asistente rió por lo bajo, qué divertido era bromear con Shaoran, antes de llegar a Japón NUNCA lo había visto tener esas reacciones tan comunes en las personas normales, se veía como un joven de veinte años común y no el atareado jefe del clan Li, no la persona que cargaba con esas responsabilidades, de verdad que se alegraba de que la muchacha japonesa hubiese aparecido en sus vidas.

—No lo sé, pero estabas muy cariñoso con ella cuando me fui para buscarte la medicina para la fiebre, te veías muy afectado cuando intentaba apartarse de ti así que yo comencé a preguntarme ¿Por qué? Me habías dicho que ella era una amiga de la infancia...

—No sé a qué te refieres, no estaba en mis condiciones más óptimas como debiste haber notado— se veía muy incómodo.

— ¿Qué pasó cuando regresaste de Japón hace cinco años? Mei Ling lo dijo, que estabas angustiado, sabes que puedes contármelo, intento ayudarte Shaoran.

—No me apetece hablar del tema ahora— volvió a emprender la marcha hacia el elevador. —Vigila a Sakura, si ocurre algo quiero ser el primero que se entere— lo vio perderse detrás de las puertas que se cerraron tras él, quedándose en la sala de espera una vez más.

Su teléfono sonó con una melodía cómica, no podía dejarlo sonar por demasiado tiempo en una clínica médica por lo tanto optó por atender a pesar de que era la tercer llamada que recibía y que entonces no contestó.

—Hola querida Misao, ¿Cómo estás?— oyó la voz de la joven preguntarle por qué no atendía a sus llamadas. —Lo siento, hoy estuve ocupado con el trabajo, es una pena que no pudiese ir a verte trabajar con ese lindo uniforme tuyo... ¿Qué? ¡Claro! Me encantaría verte, puedo ir a recogerte al café por la noche ¿Qué te parece?— ni se inmutó al oír la respuesta afirmativa y emocionada de la muchacha al otro lado de la línea. — ¡De acuerdo! Te veré esta noche, estaré esperándolo.


Se encontraba en un lugar oscuro, con agua que no le alcanzaba los tobillos. Sus pasos hacían ruido de chapoteo a pesar de que no sabía ni siquiera a donde se dirigía, no había nada allí que evidenciara una dirección o algún sitio distinto hacia el cual avanzar. No tenía idea de en donde estaba tampoco. ¿Sería un sueño? Por alguna razón en el último mes había estado soñando mucho, tanto cosas buenas como malas, con algunos no quería despertar, con otros... no podía. Era alarmante, cuando era niña solían ser premoniciones las que veía, si aquellas cosas lo eran también no lo soportaría.

Sakura caminó sobre el agua un poco más, antes de detenerse, cansada. ¿Cuántos minutos u horas llevaba avanzando sin rumbo alguno? A pesar de la penumbra conseguía verse a sí misma, no era extraño que eso sucediera, en otros sueños había ocurrido ya.

De pronto se detuvo.

Recomiendo escuchar "A shadow" de Yuki Kajiura.

Había una figura a unos metros de distancia, de espaldas a ella, parecía ser una silueta femenina. Corrió hacia ella rápido, contenta de ver alguna señal de vida, tal vez eso no era un sueño después de todo y algo malo había sucedido, aunque luego de pensarlo eso no sonaba muy esperanzador.

— ¡Disculpa! ¿Qué es este lugar?— preguntó, sin detenerse ni por un momento, a medida que avanzaba se aclaraba la imagen. Era una chica con el cabello del color de la miel, e iba vestida de blanco al igual que ella. — ¿Disculpa? ¡Señorita! ¿Sabes qué está pasando?— al llegar más cerca notó que tenía una espada en manos, por lo que se detuvo, cautelosa. — ¿M-Me oyes?

La vio voltear a verla... y se horrorizó al instante. Tenía la piel de un bonito tono blanco, fleco cayéndole sobre la frente y ojos verdes, al igual que ella... la persona que estaba allí no era otra que ella misma. Sin embargo lo que produjo esa reacción de espanto no era eso... sino que su camisón, el mismo que tenía puesto, estaba bañado en sangre, la misma que había salpicado un poco en su rostro.

Tienes que hacerlo...— su voz se oía lejana pero al mismo tiempo resonaba en su cabeza, se cubrió los oídos por instinto.

— ¿A-A qué te refieres?

Vamos, sé que quieres...

—No sé de qué hablas... ¿Quién eres?

¿Yo? Soy tú ¿Quién más? Por eso te conozco mejor que nadie— esbozó una sonrisa retorcida, no había forma de que sus piernas reaccionaran, parecían haberse quedado petrificadas. —Y por eso sé que lo odias...

— ¿A quién? Yo no odio a nadie— la joven ensangrentada comenzó a acercarse lentamente paseando el filo de la espada empuñada por la superficie del agua. Vio esos ojos verdes tornarse del mismo color que manchaba su ropa.

Hazlo, hazlo... sé que quieres... tú lo odias, por eso tienes que hacerlo, ¿Duele verdad? Duele mucho, y para aliviarte... no, para aliviarnos, tenemos que hacerlo...— estaba cerca, peligrosamente cerca, pero su cuerpo no le respondía.

Sakura se bajó de la camilla. No había nadie en la habitación 106, mejor así, no quería trabajar su cuerpo en exceso, a duras penas conseguía tener estabilidad y debía reservar sus fuerzas. Avanzó hasta su bolso que reposaba en el mismo mueble de antes, revolvió un poco dentro de este hasta encontrar lo que estaba buscando: el mazo de cartas. Tomó la carta Espada la cual no demoró en activarse, la furia que estaba sintiendo le proporcionaba la fuerza suficiente para hacer correr su magia, pero no contaba con mucho tiempo.

Abrió lentamente la puerta de salida para comprobar que no hubiese nadie en los pasillos, para su buena suerte estaba vacío, así que se movió con libertad y torpeza hasta el elevador.

El viaje no duró demasiado, el último piso que alcanzaba el aparato era el 5to. Pero la presencia que estaba sintiendo y buscando no se encontraba allí, sino uno más arriba. Continuaba sin encontrarse con nadie.

Hazlo...

—Lo haré...

Corrió por los sofisticados pasillos hasta dar con una puerta metálica que conducía hacia unas escaleras, se movía sola, como si hubiese estado alguna vez allí, aunque eso no fuera así. La presencia estaba arriba, por lo tanto subió, sosteniendo con firmeza el arma, los escalones parecían ser eternos, los esfuerzos agonizantes, un hilo se sangre resbaló por la comisura de su labio, lo único que deseaba era terminar con todo ese sufrimiento.

Nos aliviará...

—No volverá a doler...— murmuró, con voz lastimera.

Al llegar estaba agitada, no duraría mucho tiempo más, tenía que apresurarse. El suelo alfombrado era una caricia para sus pies descalzos. Solo había una puerta de madera en todo el lugar, hacia la izquierda, en la otra dirección, un pasillo se extendía pero no le interesaba continuar por allí, la presencia era más fuerte detrás de la puerta, se dirigió hasta ella y la abrió, triunfante. Estaba ahí por fin, ya no había vuelta atrás, finalmente su recompensa llegaría.

Su objetivo estaba allí mismo, inclinado hacia adelante y apoyado sobre el enorme escritorio cubierto de papeles. Supo por su respiración tranquila que dormía plácidamente, sin saber lo que le esperaba, pero no pudo compadecerse de él, no había forma. Se acercó, atenta a cualquier movimiento que pudiera hacer, sabía que era rápido para defenderse, solo tenía esa oportunidad, probablemente no se presentaría otra igual.

—Es ahora... o nunca...

Hazlo...

—Lo haré.

Es lo que quieres...— Sakura levantó la espada sobre su cabeza, mirando con odio a la figura masculina. —Ambas sabemos que lo merece... tiene que ser castigado...

—Adiós... Shaoran.

Fin de la canción.


Notas de la Autora.

Hola a todos! Me disculpo de mil maneras posibles la tardanza de este capítulo, la verdad esta semana mi universidad me exprimió todo lo que pudo, me moría de ganas por escribir pero aunque me tomaba cada tanto 5 minutos para dedicarle al Fic con la cabeza en otra parte no podía escribir, porque sabía que tenía que entregar las cosas o me pondrían un 1 :'C así que esa es la razón por la que el capítulo 19 llega hoy, domingo. Consideré subir los anuncios como un "capítulo" pero sin numeración, titulado "Anuncio" o "Noticias" porque en esta semana noté que los reviews a mí misma es como un review de un lector, y solo puedo hacer uno por capítulo (ya no me quedan capítulos en los que hacer anuncios) así que fue eso lo que consideré, sino también arma un "Fic" de noticias, para publicar allí cuando ocurriera algo... o en mi perfil, pensé de todo porque la idea de los capítulos no me gusta para nada, pero menos todavía no traerles el capítulo a tiempo y que no se enteren u.u así que, si quieren decirme qué opinan me encantaría escucharlos... Bueno, sin más qué decir, los dejo con la historia. Como siempre, muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!

6 capítulos restantes y contando...