Tomoyo conversaba con Touma en la de espera, el horario de las visitas no importaba ya que Sakura se encontraba mejor, solo querían dejarla descansar tranquila, esperaban a Ryu que les había prometido un veredicto luego de realizar un análisis a su magia. Sin embargo desde entonces no lo habían vuelto a ver, no estaba en ninguna parte. Por lo tanto decidieron esperarlo allí, en algún momento debía regresar.

— ¿Cómo la notaste al verla?— le preguntó a su amiga.

—Mejor, estaba con ese sujeto... sentada en la misma cama que él— apretó los puños. —Intenté contenerte todo lo posible pero... ¿Cómo no enojarme con la persona que le hizo tanto daño Tomoyo? Nosotros la vimos, el horrible estado en el que quedó luego de que él la botara...

—Sí, es cierto pero ¿Sabe Touma? Yo jamás pensé que Li fuera capaz de hacer semejante cosa— el chico la miró sorprendido y escandalizado.

— ¿No crees a Sakura?

—No, por favor, no se trata de eso, pero por alguna razón... siento que todo fue un malentendido...

— ¿Malentendido? ¿Cómo se malentiende que te digan que eres un estorbo?

—Simplemente no puedo creer que esas palabras salieran de la boca del Li que yo conocí, no hay manera.

— ¿Qué sugieres?

—Alguien los separó... o algo interfirió... no estoy muy segura— se abstuvo de comentar que había notado el avance en la relación de esos dos por respeto a los sentimientos de Touma, después de todo también era un amigo muy querido por ella.

— ¿Por qué harían algo así? Nada ganarían.

—Eso no lo sé, tampoco encuentro motivos.

—Si Sakura ha dicho que él la dejó entonces fue por algo, así lo haya hecho por una buena causa o solo por ser un bastardo no me interesa, decirle a la persona que amas estorbo no es la manera— Yoshida se cruzó de brazos, molesto pero se quedó meditando, si hubiesen sido separados ellos... ¿Podían llegar a estar junto otra vez? La idea no le gustó ni un poco. "Estoy seguro, yo nací para estar con ella."


Comenzó a temblar. Estaba titubeando por alguna razón, si bien sabía perfectamente lo que tenía que hacer pero u cuerpo se había paralizado, sentía la mano de una persona tras de sí, le tocaba la espalda a la altura de la cintura, quien fuera había un momento antes de que consiguiera cumplir su objetivo.

—Quédate quieta Sakura y no te haré daño— era la voz del guardaespaldas la que le hablaba. —Esta no eres tú... ¿Qué estás haciendo?

—R-Ryu-san... n-no... ayúdame...— balbuceó llorando, mientras el dolor en su pecho se volvía muy intenso. La espada que empuñaba regresó a su forma de carta, sus piernas no la podían sostener y fue el joven el que la atrapó antes de que cayera. Tenía fiebre, y mucha, lo que sea que le ocasionara esos síntomas acabaría matándola si no se apresuraban y atrapaban a Tian.

—Oye, Sakura-chan, no te duermas ¿Sí? ¿Qué pasó? ¿Te están manipulando?— se puso de cuclillas y le palmeó un poco el rostro, sin demasiada fuerza. —No te duermas, vamos... dime ¿Te has encontrado con alguien?

—Me... susurra...— la oyó, era un hilo de voz somnolienta.

— ¿Quién?

—Ella...

— ¿Ella? ¿Sabes quién es?— vio a Shaoran revolverse en su lugar, tomó a la chica y salió de allí, lo devastaría enterarse de que ella lo había atacado. Una vez en el pasillo devolvió su atención a ella, pero ya estaba dormida, si la controlaron entonces no recordaría nada al despertar, así funcionaba. "Si dijo que era una mujer... entonces no era Tian..." pensó, mientras regresaba a la clínica.

Dentro del despacho Shaoran se desperezó, no se había dado cuenta de que se había quedado dormido, juntó apresuradamente los papales que cubrían la superficie del escritorio e hizo un par de llamadas. Abrió un cajón y sacó una tableta de aspirinas, tomó dos y las bebió con agua, el dolor de cabeza le impedía pensar, numeró en su cabeza las problemáticas en las que estaba metido:

Tian quería asesinarlo. No sabía por qué.

Iba tras Sakura. Tampoco sabía por qué, ni cómo se había enterado de su conexión con ella.

Le había hecho algo que afectaba su magia, por ende también su salud y tenían que encontrarlo.

No sabían en donde podía a estar.

No sabía qué hacer con él cuando lo encontraran.

En la condición en la que estaba Sakura no podría defenderse.

Con la herida que tenía él en el pecho estaría fuera de sus capacidades máximas durante al menos una semana.

El enemigo lo sabía y probablemente se aprovecharía de ello.

En conclusión: tenía varios problemas y no se enteraba de nada. Era algo serio.

Suspiró frotándose las sienes una vez más y se reclinó en el respaldo de su asiento, meditando, el sello en Sakura al menos podía quitar de la lista al menos la mitad de los ítems. Si pensaba en algo estaba seguro de que encontraría la manera de hacer lo mismo con los otros.

Abrió un libro que estaba a punto de caerse del escritorio, hablaba sobre las barreras, necesitaba una particularmente resistente y que no consumiera demasiadas fuerzas. Sin embargo la más cercana a lo que estaba buscando restaba una aproximación del 20% de su poder total. "Es demasiado" se dijo, cerró el libro con fuerza e impotencia, la búsqueda había sido un fracaso, tal vez podía hacerlo junto a Ryu pero él jamás aceptaba realizar hechizos que pudieran afectarlo físicamente, era parte de su mentalidad de guardaespaldas esa decisión.

Volvió a suspirar.

De pronto percibió un aroma en su oficina, el cual se había convertido en su fragancia favorita, una que reconocía muy bien desde el último tiempo: durazno. ¿Sakura había estado allí? Se puso de pie, para ir a ver como se encontraba, tal vez ya había despertado. No pudo evitar sonreír ante el recuerdo del día anterior y que, desde entonces, parecían estar más unidos, le permitía albergar ciertas esperanzas. Con solo imaginar lo perfecta que sería su vida con Sakura a su lado... sacudió la cabeza para alejar esas ideas. Tenía que concentrarse en lo que debía hacer primero.

Bajó hasta la clínica evadiendo a todos los empleados que se le acercaban pidiendo firmas, o respuestas, o cientos de cosas que precisaban de su atención. Quería ver a la joven antes que otra cosa. El ambiente en la clínica no le gustó para nada. Las enfermeras corrían de un lado para otro, avanzó hasta la habitación 106 y notó que todo estaba muy tranquilo por allí, se alivió al instante.

Hasta que abrió la puerta y vio que ahí... no había nadie. Salió apresurado y chocó con Ryu.

— ¿Dónde está Sakura? ¿Por qué tanto alboroto?

—La condición de Sakura-chan empeoró de repente.

— ¿¡Qué!? ¿¡Y me lo dices tan calmado!? ¡Estaba bien cuando despertó hoy!— comenzaron a correr por los pasillos en dirección a la habitación a la que habían trasladado a la chica. — ¿Qué fue lo que pasó y por qué no me avisaste?

—Fue una emergencia, no tuve tiempo de hacerlo, perdona por dedicarme a salvar a la mujer que amas...— esa vez no hubo ni una objeción por el apodo.

—Bueno, habría estado bien que le dijeras a alguien que me avisara— recordó que en su oficina había captado el aroma característico de ella. — ¿Sakura estuvo en mi despacho? Espera... ¿¡A qué te refieres con salvar!? ¿Qué tan grave está?

—Más de lo que debería— doblaron en una esquina, hacia la derecha, la clínica era amplia y sus pasos se oían por todo el lugar. —Tuvo una recaída y ahora encuentra muy mal, estamos intentando estabilizarla pero... es difícil cuando no se sabe qué tiene...

—Ryu no es posible que no podamos hacer nada.

—Bueno, no es precisamente nada lo que estamos haciendo, depende de la perspectiva por lo la que lo veas...

— ¿A qué te refieres?

—Yoshida-kun se está ocupando de ella, dijo que sabía qué hacer.

La expresión que puso Shaoran fue suficiente a pesar de que no dijo nada, sabía que no le gustaba para nada el hecho de que la joven estuviera en sus manos pero no tenía una solución, por eso había optado por tragarse el orgullo y aceptar la alternativa.

Llegaron a la sala de urgencias, Tomoyo y Mei Ling estaban sentadas afuera, aguardando. Atravesaron las puertas, lo primero que atrajo su atención fue una joven que se encontraba recostada en la camilla, tenía colocado un respirador. El castaño sintió que sus piernas le fallaban y llegó a pensar que caería de rodillas al suelo.

Sakura parecía un cadáver una vez más. Comenzó a jadear mientras su mente se ponía en blanco, la desesperación regresaba y con la ella la impotencia, pero se obligó a recomponerse para poder acercarse.

Yoshida estaba allí, dos de sus dedos brillaban y apuntaban hacia la joven, tenía los ojos cerrados, parecía recitar algún tipo de conjuro. Una insignia con una luna creciente apareció debajo de él, pudo leer la frase: "La lealtad siempre guiará por el camino indicado." Mientas el ambiente se iluminaba con el brillo de la luz del color del cielo que emanaba el cuerpo del chico.

— ¿Qué hace Ryu?

—Em... creo que es una expulsión...

— ¡Nunca lo logrará solo! ¡Además si falla podría hacerle daño! ¿¡Lo dejaste hacerlo sin consultarme!?— jamás le había gritado tanto a su amigo como en ese día, pero su cabeza no procesaba bien las acciones que llevaba a cabo.

—Como puedes ver, no es una tradicional, o ella estaría retorciéndose del dolor— el guardaespaldas miró a su jefe. —Tienes que relajarte, el chico parece saber lo que está haciendo.

—Pero...

—Sakura-chan confía en él, Shaoran— el líder del clan Li dudó por un momento pero luego comprendió que la prioridad era salvar a la muchacha del colapso de energía que estaba sufriendo, no tenía que ser él el que lo hiciera necesariamente.

Volvió su atención a ellos y observó que el cuerpo femenino estaba siendo rodeado por un círculo de luz celestina que giraba, rodeado por los caracteres japoneses correspondientes a luz, paz, fuerza, protección y otros tantos que no distinguió porque se movían muy rápido. Parecían escanear el cuerpo de la joven, hasta que alcanzaron la altura de su estómago, se detuvieron allí, se ajustaron al cuerpo y... desaparecieron.

Todo regresó a la calma, las pulsaciones de Sakura, incluso su respiración. Touma se acercó hasta ella y posó una mano en su estómago, con suavidad, en el ambiente se percibía la energía espiritual del chico, era bastante impresionante para alguien así de joven.

—Yoshida-kun, ¿Qué hiciste?— preguntó Ryu, serio.

—Un sello cárcel... lo que sea que tenga quedará dormido hasta que sepamos qué es.

—Lo que tenemos que hacer es sacarlo, no simplemente dejarlo allí hasta que reaccione otra vez— intervino Shaoran, molesto.

—Mira, esto no dará algo de tiempo para que encuentre al enemigo y lo destruya, ese "conocido" tuyo se arrepentirá de haberse metido con Sakura— Touma parecía igual de molesto que el castaño, no concebía cómo ellos, con toda su magia ancestral china, no habían logrado hallar una forma de auxiliar a la joven de ojos verdes ni siquiera en esa situación de emergencia. —Al parecer no puedo fiarme de que estará a salvo contigo, luego de esto sé que soy el único que puede cuidarla como es debido— Ryu se rascó la frente para aliviar la tensión que sentía, ese comentario no le gustaría nada a Shaoran.

—Puedes pensar lo que quieras de mí, pero jamás cuestiones lo que soy capaz de hacer por impedir que algo malo le suceda a Sakura— se defendió con calor el castaño. Mientras que su interlocutor no se molestaba en reprimir una risa sarcástica, no podía creer su desvergonzada afirmación.

—No es posible que seas capaz de decir semejante hipocresía, si eres tú la causa de todos sus problemas...

Recomiendo escuchar: "Tonari no kaibutsu" OST de My little monster.

—Basta Touma— interrumpió una voz femenina. Todos se volvieron en dirección a la camilla que se encontraba a la izquierda de la puerta de entrada, divisaron a la chica sentada, sujetándose el estómago con una mano mientras que con la otra se quitaba el respirador, tenía una expresión entre triste y adolorida en el rostro. Los había sorprendido, nadie esperaba que se despertara tan rápido. —No sigas por favor...

— ¡Pero él...!

—Confío en Shaoran...— el proveniente de China se sentía aliviado por enésima vez ese día, ella lo acabaría matando de un ataque al corazón si continuaba corriendo tantos peligros, y si no era eso sería el estrés.

—Sakura...— susurró, más tranquilo, pero no se movió ni un centímetro de donde estaba, algo lo mantenía bien firme en su sitio, tal vez la sensación de su cordura regresando. Se estaban mirando, parecían haber sido atrapados en una burbuja para ellos solos pero que, a la vez, no se hubiesen visto en mucho tiempo. — ¿Te encuentras bien?

—Sí, lamento los problemas.

—No más, no me hagas esto por favor...— ella le sonrió, con una de esas sonrisas que tenían la capacidad de hacer que olvidara las cosas que le quitaban el sueño. Su lista mental de problemas a resolver entre otras. Solo quería que todo saliera bien, que nada malo le sucediera, para verla ser feliz por mucho tiempo más.

—Lo prometo— observó como él se acercaba, hasta que percibió que le acariciaba el cabello, enseguida sus mejillas recuperaron color. Cada vez que la tocaba sus propios latidos le quitaban la respiración, se sentía protegida, era por esa razón que no dejaba de confiar en él, a pesar de que la razón le gritaba que no debía fiarse demasiado. "No puedo evitarlo... sigue siendo importante para mí..." —Todo irá bien ¿Sí? No te preocupes, vamos a salir adelante— le dijo, sin saber bien por qué, le pareció que necesitaba calmarlo un poco. Lo que no sabía que esas eran las palabras que Shaoran más necesitaba oír, no había nada que lo hiciera sentir tan seguro como que ella le asegurara, con toda la esperanza que siempre la había caracterizado, que nada malo sucedería. La protegería, sin lugar a dudas.

—Tienes razón, yo te protegeré.

—Sé que lo harás, y ayudaré en lo que pueda.

—De acuerdo, pero cuando te recuperes— apoyó la mejilla en la cabeza de la chica, sonriendo para sus adentros. Se encontraba bien, recuperándose, la tenía cerca, donde podía verla sonreír y cuidarla, con eso le bastaba.

—Tsk— chistó Touma, desviando la mirada. Ella había vuelto a hacerlo. Había elegido a ese sujeto por sobre él.

"Estoy seguro de que podré hacerlo" pensó Shaoran confortado, "Una vez que todo esto termine... se lo diré, y entonces, tal vez, esta felicidad sea duradera."

Fin de la canción.


Era de noche y afuera continuaba lloviendo, pero la atmósfera de la clínica comenzaba a ahogarla, por lo que se dirigió hacia el tejado del edificio, un piso más arriba de la oficina personal de su primo, necesitaba despejarse un poco de todas las preocupaciones que habían sentido durante ese día. Si bien estaba contenta de haber visto otra vez a Shaoran, era cierto que le había perdido la costumbre al preocupante estilo de vida que él llevaba.

Al salir por fin se encontró con un par de ojos azules que reconoció al instante. La miraban indiferentes desde el pequeño tejado que cubría la entrada al edificio de oficinas. Recordó que a Ryu siempre le había gustado mucho los días de lluvia, se lo había contado una vez cuando eran niños.

—Oh, no esperaba verte aquí— le dijo Mei Ling.

—No puedes estar sin mí, pantis— oyó como respuesta, pero no se avergonzó, sus palabras no iban acompañadas de aquel tono fastidioso que siempre utilizaba para bromear con ella, había desviado la mirada hacia el cielo y estaba cruzado de brazos.

— ¿Te encuentras bien?

—Claro, ¿Por qué lo preguntas?

—Mira, podrás engañar a Shaoran, pero a mí no... te conozco...— "No lo creo" pensó el asistente, sin mirarla aún. —Puedes decírmelo.

—Supongo que me estoy cuestionando mi elección de carrera— no era cierto, sabía que no se trataba únicamente de eso pero no tenía muchas ganas de hablarle de eso a la chica. No había manera de que pudiera explicárselo. —Hoy, mientras Sakura-chan corría peligro, realmente no estaba preocupado por salvar su vida... a pesar de que Shaoran parecía morir yo... estaba muy tranquilo.

— ¿Qué hay de malo con eso? Tú no quieres a Sakura de la misma manera que Shaoran ¿Verdad?

—Aún así, se trata de una vida, una que yo como médico debería al menos querer salvar— Ryu soltó un resoplido que le permitió ver por unos segundos su aliento en el aire, luego se lo llevó la lluvia.

—No creo que no quisieras, hoy no sabían qué hacer para ayudar ¿Verdad? Te cuestionas demasiado, eres un humano Ryu, nadie te está pidiendo que seas perfecto, solo tienes que ser tú, y tú eres alguien calmado— él la miró algo sorprendido, jamás había esperado que le dijera esas cosas. Mei Ling había madurado bastante, esa chiquilla llorona y caprichosa que había conocido hacía años no era la misma que estaba viendo en ese momento.

No dijo nada, solo apoyó la mano en su cabeza y sacudió un poco su largo cabello negro. Después se marchó por el mismo sitio por el que ella acababa de aparecer, dejándola allí sola con sus pensamientos.

—Eres igual de extraño que antes...— se llevó una de las manos a la cabeza, bajando la vista con un leve rubor en las mejillas. —Pero más cálido...

Permaneció en el lugar un poco más. La lluvia caía, y parecía que por un tiempo no pensaba irse. Esperaba que siguieran días apacibles al menos.


Notas de la Autora.

Hola a todos! Perdonen la hora para aquellos que tal vez mañana deban levantarse temprano u.u la verdad es que mi suerte no me está acompañando mucho últimamente, tengo una muñeca vendada :C no sé qué me pasó pero bueno, trajo demoras para mi trabajo. La semana que viene voy a tener un examen así que nuevamente creo que Fic no llegará a tiempo, pero visiten la sección de noticias por favor (para los que no sabían, creé un espacio en donde pondré exclusivamente cualquier anuncio que tenga que hacerles) así se enterarán qué día calculo que subiré el siguiente capítulo... pasando al capítulo, espero que les guste C: aunque este haya sido un poco más tranqui, quería darle un respiro a los personajes (? xD como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!

5 capítulos restantes y contando...