Se separaron, sonrojados, había anochecido por completo y tenían que regresar de una vez por todas, la cita, si podían llamarla así, había llegado a su fin.
—Y… ¿Pensaste lo del sello?— preguntó Shaoran para aliviar la tensión, era lo primero que se le había ocurrido.
—No, no lo he considerado aún, déjame pensarlo un poco más por favor…
—Tienes razón, tu salud no ha estado muy bien, lo lamento, solo me preocupa un poco tu seguridad, es por eso que pregunté.
—Lo sé, pero de verdad que me siento mejor, Touma fue de mucha ayuda ¿Cierto?— Shaoran frunció el ceño sintiendo el aguijón de los celos molestarlo.
—Mm, sí.
—Le debo la vida, otra vez…— murmuró ella más para sí, pero él la oyó.
— ¿Otra vez? ¿A qué te refieres con eso?
—Cuando me enfermé, él fue la persona que me ayudó a recuperarme— estaba evitando su mirada. —Sin él probablemente yo no estaría aquí ahora, le debo mucho y jamás me ha pedido que le retribuyera de cualquier manera, es una gran persona.
—Entiendo— el castaño estaba serio. —Nunca me has contado qué tipo de enfermedad era la que padeciste…
—Anemia y neumonía— "pero no solo eso" se dijo, como si la aliviara decírselo a sí misma. —Estaba muy grave en verdad, la anemia empeoraba constantemente mi estado, pero cuando conocí a Touma todo cambió, me ponía contenta cada vez que lo veía y… con el tiempo lo superé— su acompañante sintió a su corazón dar un vuelco.
— ¿Te… habías enamorado de él?— Shaoran no la miró, aquella pregunta había brotado cuando debía de quedarse en sus pensamientos. Caminaba cabizbajo con las manos en los bolsillos, sin querer oír la respuesta.
— ¡N-No! Yo jamás lo vi de esa forma, para mí siempre fue como un hermano que me cuidaba, no puedo querer a nadie más que…— se mordió la lengua, había captado la atención del chico y entonces sí que la miraba. —Que… que sea un amigo, quiero decir, solo es un amigo… jajaja— su risa nerviosa hacía acto de presencia, pero de alguna manera Shaoran le había creído. Seguía siendo el único, algo que en los últimos días lo obsesionaba bastante, comenzaba a preocuparse por esos instintos tan cavernícolas que lo dominaban cuando Yoshida aparecía entre las palabras de Sakura, no quería acapararla pero al mismo tiempo sí, lo aterrorizaba perderla, aunque aún no la hubiese recuperado.
—Es así ¿Cierto?— la oyó, no había oído nada lo que estaba diciéndole.
—Eh, sí, supongo que sí.
—Sabía que tú no odiabas a Touma— le sonrió. —Es muy amable— a Shaoran comenzaba aparecerle un tic nervioso en el rostro debido a la resistencia que estaba poniendo para no salirse de sus casillas.
—C-Claro… o-oye Sakura, Yoshida… él… no confío mucho en él ¿Sabes? Algo en su persona no acabo de comprender por completo— trataba desesperadamente de convencerse de que no se trataba solo de celos, ya no tenía inconvenientes en aceptar que se sentía así, lo había sufrido y asimilado ya, le preocupaba la idea de que ella confiara mucho y luego fuese traicionada.
—Sé que es un poco… gruñón a veces, pero no es así siempre, últimamente ha estado muy preocupado por toda esta situación, de verdad que es muy amable cuando nada lo tiene inquieto, a mí me gustaría que ustedes pudieran llevarse bien.
—Comprendo— respondió él, seco, ya estaba enojado.
—Oye Shaoran— Sakura entrelazó sus manos, tímida, le costaba bastante confesarle ciertas cosas, no quería que la considerara molesta o asfixiante. — ¿Sabes? Me gustó mucho dar un paseo contigo hoy…— el enojo del castaño se evaporó al instante. —Me gustaría que lo repitiéramos en algún momento…
—Claro, cuando quieras.
—Entonces es una promesa…
Comenzó a llover y entonces se dieron prisa para llegar a sus respectivos hogares, el proveniente de China la acompañó hasta su casa y se despidieron allí.
Acabado el conjuro mágico del pasado.
Adentro una montaña de ojos café la interceptó, la miraba con el ceño fruncido, brazos cruzados y pie taconeando. No le sería fácil explicarle donde estuvo en los últimos dos días, cuando supuestamente regresaría a casa, recordó que en ningún momento había llamado para avisar en persona, fueron Tomoyo y Touma los que se habían encargado de tranquilizar a su familia en todo momento.
—H-Hola hermano.
— ¿En qué estás metida Sakura?— lo oyó gruñir a Touya, Kero flotaba detrás de él con expresión preocupada. Lo más probable era que su padre no estuviera en casa, sino el muñeco no se pasearía con tanta libertad. —Tal vez papá lo haya creído pero yo no, explícate.
—Tengo que hacer esto, por favor entiende…
—Ese sujeto está involucrándote en ese mundo otra vez.
—Yo formo parte de él también— ella estaba seria e inquieta al mismo tiempo, era muy intimidante desafiar a su hermano.
—Tú pudiste salir, entiende que no debes preocupar a papá con estas cosas, no se merece pasar por todo eso otra vez, fue suficiente— Sakura bajó la vista, triste. —Ya sabes cómo de grave está la situación, ¿Qué ocurrió?
—Sakura, ayer comencé a sentirme muy mal— enunció Kero con su vocecita quebrada.
—La condición de Yuki sufrió una recaída…
Ella continuaba cabizbaja, estaba haciendo mucho daño a las personas que quería por un simple acto egoísta como era querer ayudar a Shaoran, sin embargo, a pesar de comprender que afectaba a otros no podía ni quería refrenar esas emociones que, hasta hacía poco, se encontraban adormecidas dentro de su ser. "Soy tan feliz… no es justo…" pensó, conteniendo una lágrima que quería salir al mundo. Quería continuar con todo aquello, ya no tenía miedo, o mejor dicho ya no le importaba el miedo, porque en realidad continuaba asustada, si bien aquellos sentimientos le provocaban éxtasis, también podrían traerle mucha tristeza, y no era eso lo que deseaba; pero no le interesaba temer por ello, solo continuar percibiendo esa cálida tranquilidad que Shaoran le infundía, lo reconfortante de su cercanía, su mirada ambarina, el latido de su corazón. De pronto sintió la viva necesidad de expresarle todo lo que él generaba en ella, gritárselo sin importarle lo que pudiera suceder después.
No hizo nada de eso, miró a sus acompañantes, determinada. Sintiendo fuego arder en su interior.
—Lo sé— dijo, con voz de autoridad. —Sé todo lo que les ha ocurrido, pero se debe a que me han puesto un hechizo que daña mi nivel mágico. Si bien en un principio se trataba de que utilizara mis poderes para incrementarlo ahora hemos descubierto que algo está bloqueándome, tenemos la sospecha que se trata de algo que hizo Tian Fu, nuestro enemigo, quiere mi magia por alguna razón, estoy ayudando a Shaoran para que eso no suceda y podamos detenerlo, necesito su apoyo.
—No puedo aprobar algo que sé que te acabará lastimando, no puedes fiarte de ese sujeto— sentenció Touya. — ¡Él te abandonó!
Sakura percibió una especie de latido en su ser, y luego un fuerte dolor en el pecho, de esos que recordaba hacer padecido la noche pasada, se abrazó a sí misma y se colocó de cuclillas en el suelo. Veloces, Kero e incluso su hermano se acercaron para asistirla, aunque no había mucho que pudieron hacer. Después de esperar unos segundos los latidos cesaron, al igual que el dolor. "Debemos darnos prisa… no tenemos mucho tiempo" pensó la chica, muy inquieta. Tenía un mal presentimiento.
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Era temprano por la mañana, llovía bastante así que si pasearía iba a tener que ser con una sombrilla. Mei Ling no había podido descansar como era debido a causa de su preocupación, no había visto a Ryu desde la tarde del día anterior cuando este dijo que tenía que resolver unos asuntos y hubo salido del edificio de Oficinas Li. No había regresado a casa a pasar la noche, con tantos enemigos allí afuera no estaba segura si estaría en peligro o si solo había sido una cuestión de trabajo lo que lo tuvo tan ocupado como para no volver.
Recomiendo escuchar: "Lost my Pieces" OST de Toradora!
Avanzó por las calles a paso tranquilo, acompañada únicamente por la lluvia cayendo sobre su techo improvisado de color rosa, pensó que tal vez no hubiese sido lo mejor haber salido con el clima de esa manera pero no podía quedarse en casa solo preguntándose qué era lo que le había pasado al guardaespaldas de su primo. Prefirió despejarse dando un paseo que permanecer dándole vueltas al asunto encerrada entre cuatro paredes.
Sin embargo no hizo falta meditar ni por un segundo más. Había llegado al camino que conducía al parque del rey pingüino. Allí estaba el joven de cabello negro, sano y salvo pero… no se encontraba solo.
Se inclinaba hacia una mujer que estaba apoyada en un árbol, besándola.
Tomaba a la desconocida por el rostro sin dejarla respirar al menos un momento, tal vez sería un poco más joven que ella pero parecía muy bonita, ninguna apariencia de adolescente infantil, se vestía como toda una joven exitosa con esos pantalones ajustados y la chaqueta color café.
Mei Ling dejó caer la sombrilla, retrocediendo lentamente. Pero cuando el objeto tocó el suelo chapoteó en un charco de agua y Ryu volteó a verla, quien se sorprendió al instante. No podía dejar de verlo con expresión de angustia.
Se rehusaba a llorar frente a él así que solo optó por correr en la misma dirección por la que había llegado, intentaba avanzar tan rápido cómo podía, él la estaba siguiendo, lo sabía por el ruido que hacían sus pies al tocar el suelo humedecido, no iba a poder perderlo, era mucho más rápido que ella.
— ¡Mei Ling espera!— lo oyó, pero no le contestó. Hasta que le atrapó la muñeca e impidió que continuara con la huída.
— ¡Suéltame ahora mismo!
— ¿Qué te sucede? ¿Por qué corres de esta manera?
— ¡Déjame!— le gritó, sin mirarlo ni por un minuto. Él intentó obligarla a voltear empleando fuerza en su agarre pero se resistió. "Vete, no quiero verte…"
— ¡No hasta que me expliques qué es lo que te pasa! ¿Por qué te pusiste así de repente?— silencio. —Oye, puedes decírmelo.
— ¿¡Quieres saberlo!?— lo miró a los ojos, llorando. — ¡Pasé toda la noche pensando en ti, en si estarías bien! ¡Y resulta que estabas con una mujer! ¡Eres un idiota!
— ¿Pero qué te ocurre? No tienes por qué ponerte así…— ya sabía la razón, pero optó por disimular.
— ¡Tú me gustas!— declaró Mei Ling sin poder tener los espasmos que el llanto le provocaba. — ¡Me gustas y te veo con otra persona! ¿¡Cómo esperas que me ponga!?— la expresión de Ryu cambió inmediatamente, pasó de estar sorprendido a indiferente. No era bueno lo que le iba a decir, de eso estaba segura.
Fin de la canción.
—Estás confundida…— ella se secó las lágrimas con la manga de su camisa.
—Claro que no, sé cómo me siento.
—No lo sabes, sino no dirías eso que has dicho.
—Lo entiendas o no, yo te quiero— esta vez había sido más suave, la confesión que tenía planeada hacer no era nada parecida a aquella. Cuando buscó su mirada una vez más notó que comenzaba a fruncir el ceño, no era bueno.
— ¿Que me quieres? No es cierto— estaba cabizbajo, respirando de forma alterada.
—Sí lo es… Ryu…
— ¡No siento lo mismo!— lo oyó gritar, soltó su mano de manera brusca y se marchó. Dejándola allí con las lágrimas cayéndole, sin ningún tipo consuelo, después de todo, explícito o no, ese había sido un rechazo.
Estaba empapada, estaba sola.
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Shaoran se asomó a la cocina para ver si había alguien en la casa. Se había despertado pero para su sorpresa no había encontrado a nadie presente, por un momento se preguntó si los otros dos habitantes estarían haciendo compras juntos como a veces acostumbraban a hacer, aunque cuando era así Mei Ling siempre le dejaba una nota sobre la nevera. Sin embargo no había ni rastro de ambos. No se preocupó ya que asumió que estarían juntos, no había necesidad de inquietarse ya que su amigo sabía defenderse muy bien.
Después de trabajar por un par de horas encerrado en su despacho, leyendo informes o realizando llamadas, se dedicó un poco a sus pensamientos. En los últimos días ese había su lugar favorito en el mundo, tenía la libertad de imaginar o meditar acerca lo que quisiera. Con cerrar los ojos le bastaba para poder contemplar ciertos ojos verdes de risos mieles, habían pasado juntos casi el día anterior entero, resultaba algo prometedor, tal vez… tal vez aún quedaba algo del afecto pasado en el corazón de Sakura y podía tener esperanzas de un futuro a su lado. No había nada más que deseara en la vida.
Oyó el timbre sonar, debían ser Ryu y Mei Ling que habían regresado. ¿Acaso no habían llevado las llaves? Como fuese, se levantó de su asiento y se dirigió al recibidor para abrir ya que de otra forma no ingresarán a la casa. Se llevó una gran sorpresa cuando no los vio de pie en el umbral, sino que allí… estaba Yoshida Touma.
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—Hola, ¿Puedo pasar?— lo escuchó decir, muy sorprendido.
— ¿Qué estás haciendo aquí?— le preguntó, aunque no quiso sonar descortés estaba acostumbrado a tratarlo de esa manera así que no pudo evitar el tono fastidiado.
—Lamento venir sin avisar, le pedí a Tomoyo que me diera tu dirección, tengo que hablar contigo.
—E-Esto… supongo que está bien— "Rayos, ¿Por qué tengo que tratar con este sujeto?" pensó Shaoran, incómodo. Le permitió pasar y ambos se acomodaron en la sala de estar de la casa, uno frente al otro en los sillones. — ¿Quieres algo de beber?
—Te lo agradezco, pero no.
—D-De acuerdo— la tensión se cortaba con un cuchillo, era algo insoportable. No tenían otra cosa de la que hablar, el último encuentro que habían tenido había sido en la clínica cuando él lo había golpeado contra la pared echándole en cara algo de lo que no tenía idea que era.
— ¿Qué tal están tus heridas?— preguntó Touma sin una pisca de interés. Era tan obvio que su anfitrión sufrió un tic nervioso en su rostro.
—Bien, recuperándose.
—Entiendo.
— ¿Cómo ha estado Tsukimine-dono?— preguntó el castaño.
—Bien, por fortuna su salud es muy buena.
—Ya veo.
— ¿No hay nadie más en casa?
—No, estoy solo, mis familiares deben estar de compras o algo.
—Claro, es enorme, no me fue difícil encontrarla.
—Cierto que salta a la vista.
— ¿No te es un problema tener una mansión tan costosa con la inseguridad?
—Todas las propiedades pertenecientes a la familia Li están protegidas con sistemas de seguridad avanzados y sellos protectores.
—E-Entiendo…— ahora era Touma quien sufría el tic.
Silencio una vez más, por alguna razón no sabía si Yoshida había aparecido solo para hacer preguntas tontas y fastidiarlo o porque realmente tenía algo importante que decirle, sin embargo en esos momentos le habría gustado que fuera al grano y se marchara de una vez. No eran los mejores amigos del mundo. De hecho era insoportable tenerlo ahí mismo, no quería verlo menos tener que conversar con él de manera civilizada.
Fin de la canción.
—Li…— musitó el pelinegro intentando mantenerse con calma. —A estas alturas ya debes haberlo notado, yo estoy enamorado de Sakura— la sinceridad de la afirmación le cayó como una piedra en el estómago a su acompañante.
—Sí, lo sé— la voz de Shaoran se había vuelto de hielo.
—Sé que sientes lo mismo.
— ¿A qué viene esto? Si lo sabes entonces deberías…
—Vengo a pedirte que desistas de estar con ella— eso sí que sorprendió a su interlocutor. —Ya no estoy seguro de nada, si tú la abandonaste, si ella lo hizo, no me interesa… pero no tienes ninguna relación con ella, yo sí… y quiero ser feliz a su lado.
—Lo siento, pero no pienso cedérsela a nadie Yoshida, dejaré que sea Sakura quien decida lo que quiere hacer, le confesaré mis sentimientos cuando todo esto termine y entonces sabremos lo que sucederá, tal vez ni siquiera elija a uno de nosotros— se sintió ahogarse al pronunciar esas palabras, pero consiguió mantener el tono firme en la voz. Lo último que quería era que se diera cuenta de que no estaba convencido de lo que iría a hacer.
— ¿Entonces no vas a rendirte?— lo vio ponerse de pie e hizo lo mismo.
—Para nada, me mantendré hasta el final.
—De acuerdo, haré lo mismo— Touma avanzó hasta la puerta de entrada. —No perderé, ni me rendiré… voy absolutamente enserio— Shaoran asintió y abrió la puerta para que pudiera salir.
—Ni yo Yoshida, que quede claro que no voy a darme por vencido— diciendo esto se despidieron. La competencia acababa de empezar.
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Sakura se despertó, se desperezó y se sentó sobre su cama, había descansado muy bien. La luz del día se filtraba por la venta y podía oírse el sonido de la lluvia caer en los tejados. Todo estaba bien, continuaba con vida, fuerzas y motivación para continuar, sin importar qué lograría salir de los problemas junto con Shaoran. Miró sobre el estante en el que descansaba su reloj despertador, el cual no había activado para poder reponerse, y observó el osito de felpa que había posado allí junto. Se ponía contenta solo con recordar los eventos del día anterior, como toda una adolescente enamorada. De hecho se sonrojaba con solo pensar en la palabra.
—Oh Dios, gracias… no fue un sueño— murmuró sintiendo su corazón acelerarse. Si se concentraba un poco sentía la calidez del contacto de Shaoran, no podía dejar de anhelar permanecer a su lado, cuando llegaba la hora de la despedida llegaba a sentirse muy sola. Tomó el muñeco de felpa y lo apretó entre sus manos, como si estuviera pidiendo el deseo de volverlo a ver.
Se puso de pie y entonces se congeló.
Se encontraba sentado sobre la silla junto a su escritorio, la miraba con el mismo semblante serio que recordaba de la última vez que se habían visto.
—Kasai…— susurró frunciendo el ceño. Si bien en aquella ocasión había logrado capturarla esta vez no sería así, se sentía con muchas fuerzas para poder defenderse.
—Veo que me recuerda Sakura-sama— lo oyó contestar. ¿Qué era lo que iba a suceder?
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Notas de Autora.
Hola a todos! Un saludo especial para todos los lectores universitarios (como yo n.n) que han estado sobrellevando exámenes estas últimas dos semanas, aunque claro que no sé cómo funcionan los sistemas escolares internacionales, acá en Buenos Aires había llegado la hora tan temida D: Jajajaja pasando al Fic… tal vez comiencen a comprender algunas cosas, o cerrarles las ideas que tenían ya que estamos llegando poco a poco al final! Uy uy uy como se viene todo! Ya quiero traerles el Fic completo para que me digan que les pareció C: como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!
3 capítulos restantes y contando…
