Cuando lo vio ponerse de pie se puso en guardia al instante, no llevaba consigo ni las cartas ni los talismanes y sabía, por experiencia propia, que el ánima tenía mucha fuerza, no sería fácil combatirlo. Miraba fijo cada movimiento que hacía pero en verdad en ningún momento intentó hacer nada más que incorporarse.

—Si esto es lo que busca lo lamento— le enseñó el libro de cartas y los pergaminos sagrados que había dejado la noche anterior sobre el escritorio. —No se los entregaré.

— ¿Cómo entraste aquí?— preguntó la chica sin darle la espalda ni por un segundo.

—No fue muy difícil, a decir verdad, no hay ninguna protección puesta en la casa…

— ¿Dónde está mi familia?— ella estaba bastante perdida, eran las 10:00, había dormido mucho y no estaba segura de nada.

—Cuando llegué no había nadie salvo su guardián durmiendo.

— ¿Qué le hiciste a Kero?

—Nada, continúa durmiendo pero con un poco de ayuda, no quería que estuviera interfiriendo— Sakura contempló que el guardián se encontraba en su cajón de siempre, roncando, pero que alrededor de él se arremolinaba una esfera de fuego color azul, al parecer no le permitía despertar.

— ¿Qué harás con él?

—Nada mientras usted haga todo lo que yo le diga…

— ¿Y qué es?— Kasai se desperezó y volvió a sentarse en la silla mientras observaba desde todos los ángulos el libros de las cartas Sakura.

—Por ahora me alcanza con que me deje quedarme aquí por el resto del día— ella se quedó estupefacta, ¿Esa criatura hablaba enserio? ¿Acaso no sabía que eran enemigos? Aunque por alguna razón no parecía tener intensiones de hacerle daño no iba a fiarse. ¿Qué debía hacer?

Se dirigió al baño para lavarse la cara y luego a la cocina, consideró llamar a Shaoran para pedir auxilio pero descartó la idea ya que el ánima tenía a Kero, también podía tener cautivos a su hermano y padre, no se confiaría en lo que le había dicho, bien podía ser una, no tenía por qué ser verdad.

Lo vio bajar las escaleras con expresión curiosa. ¿Qué estaría tramando? Todo el tiempo parecía reflexivo y tranquilo. ¿Por qué estaba allí sino la atacaría?

—Puede hacer todo lo que tenga que hacer, no se detenga por mí por favor— "¿Cómo quieres que haga eso?" pensó Sakura. —Ah, claro que si tiene que salir la seguiré.

—E-Está bien, es mi día libe, tengo que hacer las tareas domesticas…

—Oh, entonces llegué en buen momento— dijo la criatura con una sonrisa mientras miraba las fotografías que había en el mueble del comedor. Sakura preparó algunas bolitas de pulpo de aspecto apetitoso para comer, era tarde para desayunar y temprano para el almuerzo. —Huele bien…— lo oyó, en menos de un segundo lo tuvo al lado. ¡Era muy rápido!— ¿Qué es?

—Bolitas de pulpo…

— ¿Es comida eso?

—S-Sí.

— ¿Puedo probar?

—C-Claro— ella pinchó una con un palillo y se la tendió, cuando él abrió la boca notó que tenía los colmillos afilados. Degustaba como alguien de la realeza.

—Sabe bien— todo lo que decía sonaba como algo importante, como si estuviera hablando serio acerca de cualquier tema, eso la divirtió un poco.

— ¡Bien!— lo sobresaltó. —Tengo que ponerme a limpiar.

—De acuerdo, no la detendré.

Se dedicó a desempolvar todos los rincones, le tomó bastante tiempo acabar, cada tanto contemplaba a Kasai que observaba todos los objetos como si fuera un coleccionista de reliquias. "Me pregunto por qué mirará todo." Cuando comenzó a limpiar los pisos notó que él había tomado un paño y hacía lo mismo sobre los muebles, al instante se detuvo y le dijo que no era necesario que lo hiciera, pero no pareció hacerle mucho caso.

—Tiene que dejar que la ayude Sakura-sama, es una orden— ella se sorprendió.

—Pero… no está bien…

—Tampoco que haya venido y sin embargo sigo aquí.

— ¿Por qué me tratas con tanto respeto? Somos enemigos Kasai…

—Porque quiero— como si hubiese sido todo lo que tenía que decir se dedicó a su labor una vez más.

A lo largo del día lo tuvo detrás haciendo lo mismo que ella, siempre era el mismo patrón de pasos, la miraba atento unos momentos, tomaba un objeto como que tenía y comenzaba a imitarla. La joven de ojos verdes prosiguió con la biblioteca de su padre, que estaba muy oscura debido a que la bombilla se había quemado al parecer, por lo que iba a tener que hacerlo con ayuda de una vela. Cuando la prendió la criatura que la acompañaba se la quitó de los brazos y la sostuvo en su lugar.

—Deje el fuego en manos de quien pueda domarlo Sakura-sama— oyó, sin rastros de soberbia. Recordó que era un ánima que podía manejar las flamas, se preguntó si podría controlar un ataque recibido de la carta "fuego" pero ¿Por qué lo haría? Con el paso de las horas se dio cuenta de que en todo el día podría haberla asesinado, o robarle su magia, o las cartas, sin embargo no lo había hecho, parecía ser que no quería hacerle daño. — ¿Qué sucede?— notó que se había quedado mirándolo.

—Ah, nada… sostén la vela por favor, solo debo ordenar estas cajas de aquí— Sakura se acercó para tomarlas pero estaban bastantes pesadas, obstaculizaban el paso a los libros ya que estaban en el camino.

Al ver que no las podía mover Kasai dejó la vela sobre un mueble y se acercó hasta la chica, sin percatarse de que lo que estaba haciendo podía incomodarla mucho, se colocó justo detrás de ella, posó las manos sobre las de la joven y la ayudó a levantarla hasta posarla sobre la estanterías, junto con las otras tantas.

— ¿Kasai?— balbuceó Sakura sorprendida, no esperaba el gesto de amabilidad. —Te lo agradezco…

—No tiene que hacerlo yo… tengo muchas deudas con usted…

— ¿Deudas?

—Usted tiene el poder, pudo haberme destruido si lo hubiera querido, cuando la capturé, sin embargo no se defendió de mis ataques porque mi maestro estaba allí ¿Cierto? No pude ser muy suave lo lamento mucho Sakura-sama, no merezco que me dé las gracias por algo como esto.

—De todas maneras no me sentía muy bien, entonces ¿Era verdad? ¿Te estabas conteniendo?— recibió un asentimiento como respuesta. —Si es así ¿Por qué haces lo que Tian Fu ordena? Eres bueno— lo sorprendió aparentemente la expresión en el rostro de ella, le trajo ciertos recuerdos a la mente.

— ¡No me mire así Sakura-sama! ¡Por favor! Yo le hice algo terrible ¡No merezco esa mirada amable!— él se apartó varios pasos hacia atrás, como si estuviera arrepentido de algo. —Usted siempre ha sido tan gentil, y yo lo único que le di a cambio fue dolor… pero si desobedezco a mi maestro… moriré… es muy difícil hacerlo.

—No tienes que culparte tanto, está bien entonces que hagas lo que él dice, no tienes otra opción.

—Usted no me ha hecho nada malo, no es justo.

—La vida no es siempre justa Kasai, pero saber diferenciar el bien del mal es clave, y tú sabes que está mal lo que haces, es lo que importa— se miraron, él continuaba sorprendido.

—Me siento culpable…

— ¿Por qué? Yo no estoy molesta…

—Pero yo arruiné su felicidad— confesó Kasai, con expresión triste.

.


.

Cuando iba a salir a hacer unas compras Shaoran se encontró con Ryu en el umbral de la entrada, alrededor de las 20:00, había abierto la puerta y lo vio de pie allí. En todo el día había estado ausente y de pronto llegaba a casa empapado y con una mirada fúnebre. ¿Qué había pasado? Jamás lo había visto así.

—No preguntes…— lo oyó, aquella expresión decaída resultaba algo impresionante de ver.

— ¿A no? ¿Qué hiciste ahora?

—Me lo creas o no, esta vez no hice nada.

— ¿Estás seguro? Pareciera que hubieses asesinado a alguien Ryu… ¿Y dónde está Mei Ling?

— ¿No ha regresado?— se veía sorprendida. — ¿Desde qué hora?

—Desperté y no estaba.

— ¡Demonios!— entró a la casa como un tornado y fue de un lado a otro buscando algo desesperadamente. — ¿No te has preguntado en donde estaba? ¡Cielos Shaoran! ¡Es tu prima! Hay un demente rondando…

—Asumí que estaban juntos, ¿No la has visto?

—Sí, discutimos durante la mañana— revolvió unos cajones rápidamente. —Creí que volvería a casa.

— ¿Qué sucedió?— preguntó Shaoran comenzando a preocuparse.

—Me… me dijo que me quería…— el guardaespaldas lucía muy perdido, como si no supiera de verdad lo que tenía que hacer. Nunca antes había recibido una confesión como aquella y le había resultado de lo más enternecedora pero… no había manera de aceptarla.

— ¿Qué? ¿Lo dices enserio?

—Uff, por favor, sé que eres despistado con esas cosas, pero era obvio.

—Tanta humildad me conmueve…

—Lo noté en los últimos días, sus reacciones cuando la fastidiaba no eran las mismas de siempre, no la molestaban demasiado, casi parecía que le agradaba, en cuanto lo noté me detuve por supuesto— aclaró al ver la mirada del castaño. —Supongo que fue muy tarde, sabes que no quiero hacerle daño.

—Asumo que ya lo hiciste.

—Bueno… no fui muy delicado al rechazarla…

—Rayos— maldijo Shaoran, se colocó un saco de poco grosor y tomó el móvil. —Voy a buscarla.

—Voy contigo pero necesito mi teléfono y la katana.

—No puedo creer que hayas salido sin esas cosas.

—Lo sé, lo sé, fue un descuido, no volverá a ocurrir lo prometo— encontró el aparato sobre una estantería con libros y cuadernos, el arma se encontraba en su habitación, donde debería haber empezado a buscar. Realmente le estaba costando pensar, se sentía extrañamente preocupado, tenía un muy mal presentimiento acerca lo que iba a suceder. Mei Ling no tenía magia, no podía rastrearla pero podía utilizar sus ojos, los cuales podían verlo todo, al menos en esa ocasión servirían para una buena causa. Tan solo seguiría el hilo rojo que lo conectaba a ella hasta encontrarla.

Una vez que tomó las cosas que necesitaba salió a la calle otra vez, acompañado por su jefe, corrieron chapoteando sobre los charcos y con la lluvia cayendo como toda una tormenta, al menos no había relámpagos. Aquel extraño estado del tiempo no era algo natural, algo o alguien lo estaba provocando.

Sus pensamientos se vieron interrumpidos por una cubierta oscura que los rodeó, era una nueva brecha temporal y parecía ser muy grande ya que no veían los límites. Tian Fu había incrementado su magia a tal punto que podía permitirse pausas del tiempo en áreas tan extensas. Shaoran chistó fastidiado, no tenían tiempo para los enemigos ahora, tenían que encontrar a su prima lo antes posible, estaba indefensa ante ellos. Entonces se le cruzó por la cabeza que ese podía ser el objetivo, ambos apresuraron la marcha aún más, corrían tan rápido como se los permitían las piernas siguiendo el rastro del hilo que Ryu veía, la velocidad con la que cruzaban las calles era asombrosa, quien los viera notaría su buen estado físico.

Recomiendo escuchar: "A song of storm and fire" de Yuki Kajiura & Eri Itou.

Llegaron hasta la casa de Daidouji, todo era un completo desastre, la entrada estaba rota y había algunas secciones del edificio que estaban destrozadas. Observaron hacia arriba en donde el hilo finalizaba. Tres figuras estaban de pie en la pared del balcón del departamento de la joven, Tai, Zen, además de otra ánima artificial con apariencia salvaje, la mujer vestía una capa de color negro y un vestido rojo muy revelador debajo de esta, su escote era muy pronunciado, la falda no cubría mucho. Usaba botas oscuras hasta casi las rodillas como si quisiera cubrir lo que el atuendo no. Tenía el cabello negro que en las puntas se tornaba rojo, tan antinatural que era obvio que esa criatura era un ser creado.

Los miraba con una sonrisa retorcida y levantó las manos, cargaba a una chica inconsciente en cada una, agarrándolas por la ropa. Eran Tomoyo y Mei Ling, había llegado tarde.

—Veo que se percataron de nuestro plan, es una lástima que no fueran lo suficientemente rápidos…— oyeron a la mujer decir. —Mi maestro estará satisfecho al llevárselas, nos felicitará mucho— se las entregó a sus otros dos acompañantes que no parecían tan contentos como ella, de hecho se veían disgustados. —Tengan, yo les cubriré las espaldas hermanos.

Ambos dieron un salto y comenzaron a correr por los tejados de las casas. Shaoran activó su espada y Ryu desenvainó la katana para poder ir tras ellos, pero les impidió el paso aquella nueva ánima tan fogosa.

—No me gusta hacerle daño a las mujeres pero…— el guardaespaldas se enserió y la apuntó con el arma. —No me gusta tampoco que se metan en mi camino.

—Cálmate Ryu, no te excedas…— advirtió el castaño mirando a su compañero de reojo.

—Tranquilo, no necesito llegar a ese punto para acabarla.

—No quiero destruir a nadie, hay que exorcizarla eso es todo.

—Ninguno de los dos podemos hacer eso…

—Pero conocemos quienes sí, y que lo harían ya que tenemos el mismo objetivo— miraron a su oponente.

—No crean que podrán vencer a la poderosa Nise, no soy como mis hermanos…— les lanzó unas pequeñas cuchillas similares a bisturíes, muy afilados pero pudieron esquivarlos. —Jajaja, deberían correr, no es buena idea dejar que mis cuchillos los toquen… se los aconsejo.

—Ryu, ve por ellas… yo me quedaré aquí.

— ¿Qué? No puedo abandonarte.

—Es prioridad la seguridad de las chicas— el pelinegro asintió y se dispuso a perseguir a las ánimas restantes pero la mujer se lo impidió, entonces hizo un movimiento con la katana para que se apartara, funcionó e inició la carrera a través de los tejados, seguido por Nise que le lanzaba cuchillas. Shaoran utilizaba el talismán del viento para alejarlos de su amigo, por el brillo verdoso en la hoja de aquellas afiladas armas sospechó que estarían envenenadas, como una sola los rozara podían llegar a morir.

Comprobó la fuerza de la enemiga cada vez que atacaba con la espada, por más estocadas que diera se defendía veloz con sus cuchillos, sin parar de perseguir a Ryu al mismo tiempo. Era asombroso, esas criaturas podían hacer casi cualquier cosa con una simple orden de su maestro. ¿No les resultaba terrible vivir de esa forma? Verse limitados en sus decisiones ya que debían acatar la voz de la persona que las creaba, aunque lo hicieran por lealtad desmedida, ¿No tenían deseos propios?

—Shaoran Li, la distracción en batalla podría resultarle fatal— recibió una patada en el pecho que lo mandó a volar un par de metros atrás. Pero no era lo más grave de todo, tenía una herida justo allí que comenzaba a sangrar poco a poco, el dolor era potente e indomable.

— ¡Shaoran!— vociferó Ryu volteando a verlo.

— ¡No te detengas! ¡Ve por ellas!— Nise dio un salto alto y estaba a punto de abalanzársele a su guardaespaldas pero entonces Shaoran tomó un pergamino amarillo y lo lanzó, luego apoyó su espada en este. — ¡Dios del trueno, ven!— la descarga eléctrica tomó por sorpresa al ánima que cayó al suelo con su piel blanca humeando. Dolía, la sensación de recibir un ataque tan poderoso dolía, era la primera vez que experimentaba dolor físico y no le agradaba demasiado, lanzó un quejido mientras se hacía un ovillo en el suelo. —La distracción en batalla podría resultarte fatal…

—Maldito— ella posó sus manos sobre el suelo. — ¡Levántate!— gigantescos picos de tierra se elevaron del suelo, se retorcían e intentaban golpear al castaño, como uno de esos le diera podría darse por muerto, eran inmensos. Escapó de las embestidas por un tiempo pero cuando se percató de que huyendo no los detendría se detuvo, en la cima de un edificio. Sabía que el hechizo que pensaba utilizar lo agotaría bastante pero no quería continuar perdiendo tiempo, luego pensaría qué hacer con Tian Fu que seguramente estaba rondando.

Ryu apareció de un salto frente a él, arrodillado, apoyando las manos en el suelo y mirando en dirección del próximo ataque que se avecinaba a toda velocidad. Aquella técnica era una que por varios años habían estado practicando. Había llegado la hora de utilizarla, Shaoran tocó el piso con la punta de la espada. Debajo de ambos apareció el taijitu del yin y el yang, refulgía de color blanco puro.

— ¡Devástalos!— enunciaron al unísono. Una luz brillante iluminó la insignia a sus pies y luego pareció explotar, arrasando con cada bloque de tierra que los amenazaba, quedaron carbonizados. Incluso había golpeado a Nise, quien cayó una vez más, inconsciente.

Fin de la canción.

El guardaespaldas apoyó la palma de su mano en la frente de la mujer y esta quedó instantáneamente en un trance, obedeciendo todo lo que le dijeran. Si bien no estaba en buena condición física como para ordenarle que peleara de su lado bastaba como para que los guiara hacia donde se habían llevado a Mei Ling y Tomoyo.

—Ahora, llévanos con ellas— Nise se puso de pie para empezar a caminar en dirección al templo Tsukimine, en donde sin saberlo se avecinaba una tormenta desastrosa.

.


.

—Mi… ¿Felicidad?— murmuró Sakura sorprendida. Kasai continuaba justo enfrente suyo, ambos junto a una estantería en la biblioteca. Era tarde, podía oír la lluvia caer afuera. No tenía idea de cuánto tiempo había transcurrido mientras andaba perdida en esa mirada gris que él poseía, el ambiente se había tornado oscuro. ¿Estaban en una brecha? Por alguna razón le provocaba más curiosidad lo que quería decirle el ánima que lo que estaba sucediendo en el mundo real. — ¿De qué hablas? Explícame por favor.

—Y-Yo…— "No puedes hablar de eso Kasai, no tienes permitido" oyó en su mente, la voz de su maestro funcionaba en él como una consciencia, tenía acceso a cada rincón de sus pensamientos y, en ese instante, estaba jugándole en contra. —Sakura-sama… no puedo hablar más, créame, no merezco su bondad… solo mire, he entrado en su casa sin una orden, puse a dormir a su guardián, la extorsioné para que me dejara quedarme aquí a ver su vida…

—Así que eso era lo que querías…

—Sí— el joven pareció pensar sus palabras. —Me agrada verla vivir…— ella se rió por lo bajo, ¡Qué extraña forma de decirlo!

—Entiendo.

— ¿Le causo gracia?

—Un poco, eres raro— Kasai sonrió ligeramente, por primera vez en todo el día. Pero casi al instante la sonrisa se esfumó, sabía que se acercaba el momento, no quería hacer nada, por primera vez en su vida le pesaba tener un maestro al cual obedecer. "El momento se acerca, hazlo…" Miró el suelo abatido, no deseaba causarle ninguna molestia a esa chica tan agradable, no lo merecía, sin embargo se le ocurrió que tal vez podría convencer a Tian Fu de que la perdonara y no le hiciera ningún daño. Quería creer que algo del hombre pasado quedaba en él. "Ahora, necesito que hagas esto por mí, mi querida ánima." Dio un paso hacia ella y la estrechó entre sus brazos, sin decir nada, ni siquiera la miró, no era capaz de controlar su cuerpo que actuaba como si el mando no fuera suyo, en realidad no lo era. — ¿¡K-Kasai…!?

—Perdóneme… en verdad lo siento mucho…— posó una de sus manos en el estómago de la joven, quien en una milésima de segundo se quedó dormida. Sufriendo en una pesadilla que se volvería realidad en poco tiempo. —Intentaré interceder para que lo detenga, no se preocupe Sakura-sama, haré lo imposible— diciendo esto la levantó en brazos, abrió una ventana y dio un salto. Debía dirigirse a donde estaba su maestro antes de que iniciara el evento que tanto llevaba siendo planeado.

.


Notas de Autora.

Hola a todos! Ok… seguramente me odien… deben estar pensando: "¿De verdad Natia? ¿¡DE VERDAD!? ¿SUSPENSO A ESTAS ALTURAS DEL FIC?" Bueno… sí, suspenso xD es que retomé el hilo que tenía pensado desde un principio (después de unir tantas ideas nuevas que surgieron en el camino) y estaba programado, digamos, así como se los traigo jajaaaa… ._. No me odien, de verdad que los quiero :C apuesto a que algunos ya están cayendo en qué pasó con Sakura y Shaoran, voy dejando pistas tiradas por allí jeje el que las encuentre se gana un funyarinpa (? Jajaja ya hablando enserio, espero que les guste este capítulo con el que realmente estaba muy inspirada, gracias por la buena suerte, vibras y todo el apoyo que me dieron hasta el día de hoy, y como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!

2 capítulos restantes y contando...