Ryu batallaba contra dos ánimas al mismo tiempo sin problemas, mientras estuviera concentrado podría con ellas pero se estaba demorando al vigilar a la persona que supuestamente debía estar protegiendo, quien luchaba con Tian Fu. Evadió dos navajas de aire, dos bocanadas de viento que ya había subestimado con anterioridad y que a pesar de su aparente debilidad, estaban bien afiladas, le sangraba el costado izquierdo por ello. Claro que Nise le impedía apartarse mucho haciendo que la tierra temblara a sus pies pero no eran gran cosa, nada que no pudiera manejar.
—Zen, hay que deshacernos de este rápido, Shaoran Li es el objetivo— había dicho la mujer.
—Lo sé— espetó la otra. —Pero es veloz.
—Soy más que eso encanto— presumió el guardaespaldas apareciendo detrás de la jovencita rubia y sujetándola. —No podrás contra mí.
— ¿Ah no?— enunció Nise amenazando con un bisturí a Mei Ling que comenzaba a recuperar la consciencias. —Yo creo que sí, será mejor que sueltes a mi hermana.
— ¿Ambos con rehenes? Eso no habla bien de nosotros, además esto no funcionará, nada hay que le asegure al otro que su compañero continuará con vida después de liberarlos ¿Cierto?
—Oh, no tengo intensión de liberarla hasta que sueltes a Zen, no olvides que mis lindos cuchillos tienen un fuerte veneno, ahora dime ¿Quién está en desventaja?— Ryu apretó los dientes recordando aquel pequeño detalle, ese sería un problema.
—De acuerdo— sonrió, tan seductor como pudo. —Tú ganas preciosa, soltaré a tu hermana si dejas a mi amiga— liberó a la rubia que lo mandó a volar con una ráfaga de aire.
— ¡Ryu!— exclamó la joven china cuando lo vio chocar contra un árbol, intentó liberarse pero el arma en su cuello se lo impidió. — ¡Suéltame! ¿Quién eres tú?— Mei Ling le dio un golpe con el codo en la mandíbula y se liberó, fue directo a donde estaba el asistente de su primo para confirmar que estuviera bien.
—No te preocupes, y no seas tan imprudente, tenía un bisturí en tu cuello Mei Ling— le reprochó él, fastidiado. — ¿Es que todos los Li son iguales? Qué duro es esto…
—No te esfuerces tanto si no puedes, tonto.
— ¿Quién dijo que no puedo? En primer lugar soy perfectamente capaz de protegerlos como es debido— se puso de pie. —Y segundo no creo que ese sea el tono para hablarme pantis, no regresaste a casa, nos tenías muy preocupados— ella enrojeció como una cereza al recordar lo sucedido por la mañana del día anterior, se había olvidado de lo que le había confesado, de pronto estaba avergonzada. ¿Por qué siempre hacía que se sintiera como una niña descarriada?
—No tienes derecho, yo debería estar molesta… ¡Prácticamente me gritaste en la cara que no me soportabas!
—Jamás dije algo parecido, mira luego hablaremos, no es el momento ahora.
—Oh, no, no te escaparás tan fácilmente.
Atontadas por la escena que presenciaban, Nise y Zen decidieron que no debían distraerse con idioteces, por lo tanto se dirigieron hacia Tomoyo para atraparla pero una barrera la rodeaba, era el nieto del monje Tsukimine quien estaba creándola, también había puesto una alrededor de sí mismo y la joven card captor a quien sostenía. Al voltearse para continuar combatiendo notaron que el pelinegro y su ruidosa amiga habían dejado de discutir e incluso se acercaban determinados. Comenzó una batalla cuerpo a cuerpo, por ambas partes había conocimientos de artes marciales así que la pelea era muy pareja. Visto de una parte Mei Ling era mucho más fuerte físicamente que Zen pero no tenía magia, en el caso de Ryu su oponente no era tan poderosa como él sin embargo sí muy astuta, no podía tomarla a la ligera. Todo comenzó a salir mal cuando la jovencita rubia se percató de que la proveniente de China no poseía poderes, e inició una ventisca que no podía detener. Por fortuna para Mei Ling todo lo que le lanzaba era capad de evadirlo aunque con el paso del tiempo empezaba a fatigarse.
El guardaespaldas la vio tropezar y caer de espaldas, Zen se acercaba amenazadoramente con el puño convertido en un remolino que, sabía, se transformaría en una de esas afiladas navajas. Solo se le pasó por la mente que debía ayudarla, así que pateó a la mujer con la que peleaba en los tobillos, lanzó su katana directo al cinturón de Tian Fu (lo que lo distrajo) y quebró su chapa. Nise desapareció en forma de humo azulado con expresión de sorpresa. Ignorando lo demás y corriendo tan rápido como pudo se interpuso en el ataque que iba dirigido a su amiga, recibió el impacto sobre su espalda, no demoró en comenzar a sangrar. Se encontraba prácticamente encima de la joven caída, quien lucía sorprendida y preocupada, sin notarlo se descubrió contemplándola, "Al menos no ha salido herida" pensó.
—R-Ryu… estás…
—Shh— la silenció. —Lo sé, no me lo recuerdes. Lo siento.
— ¿Por qué? Estás herido por mi culpa.
—No, por lo que dije ayer, no es que no te soporte, somos viejos amigos después de todo— le dirigió una sonrisa tranquilizadora. —Lamento no poder corresponderte.
— ¿"No poder"?
—No soy bueno para ti.
—Tú lo dijiste, deberíamos hablar de esto en otro momento, estás herido…
—Perdóname.
—Está bien, descuida.
Por otro lado Shaoran se las estaba ingeniando para luchar contra Tian y al mismo tiempo retener a Zen en un hechizo de petrificación para que no le hiciera más daño a Ryu. Su enemigo arremetió contra su espada furioso, desde que había visto y sentido lo que el pelinegro le había hecho a su ánima se había puesto colérico, estaba desquiciado de ira. El sello protegía el arma pero los golpes que recibía enviaban el impacto a su cuerpo, abriendo su herida reciente, debía terminar con eso pronto. Aún se sentía enojado pero la antigua estima que le tenía al hombre le impedía lastimarlo.
— ¡Has vuelto a hacerlo!— le gritó Tian Fu. — ¡Destruiste una de mis creaciones!
—Tian, escucha, no debes ordenarles que hagan cosas malas, no lo digo por mí sino por el concejo del clan, fue por eso que destruyeron a Ching aquella vez…
— ¡Era solo una niña!
—En ese momento estaba prohibido crear ánimas, mi madre y yo intentamos interceder ante los ancianos pero no fue posible hacer algo…
— ¡Mientes!— nuevo golpe, las ropas del castaño se tornaban rojas poco a poco. —Tú tenías el poder para evitarlo, pero por supuesto que el respetable Shaoran Li no podía arriesgarse a perder el puesto que le correspondía por enfrentar a esos viejos ¿¡O no!?
— ¡Por supuesto que no! ¡Tian, eras como un padre para mí! Entiende que no quisieran escucharme.
—Era solo una pequeña… mi pequeña Ching… me vengaré, te arrebataré aquello que tú amas— le echó una mirada a Zen y esta pudo liberarse de la captura del hechizo que le habían lanzado, entonces se dirigió directo hacia lugar en donde estaban Sakura y Touma y rompió la barrera que los protegía. El chico fue rápido al bloquear su ataque cortante pero recibió una herida en el antebrazo, sumado el dolor del hombro comenzaba a temer no resistir demasiado, jamás se había enfrentado a enemigos como aquellos.
Shaoran, preocupado como estaba por la joven de ojos verdes decidió dejar de perder el tiempo y utilizó el talismán del trueno para dejar inconsciente a Zen, no quería destruirla porque sabía que solo seguía órdenes, sin embargo no era una opción dejar que le hiciera daño a cualquiera que se viera involucrado en las ideas de Tian. Lanzó un relámpago hacia ella, eso la detendría, o al menos fue lo que creía hasta que vio como su amo se interponía entre el rayo y el ánima, recibiendo el impacto directo.
— ¡Maestro!— gritó Zen angustiada y corrió hacia donde el hombre yacía con quemaduras severas. —No debió hacerlo, mi cuerpo resiste mucho más que el suyo.
—N-No, no podía permitirlo… eres mi creación, mi familia Zen… y voy a protegerte siempre…
— ¡Resista maestro! ¡Por favor!— miró en todas direcciones. — ¡Tai! ¡Tai! ¡Ven, necesito ayuda!— vio a su hermano acercarse, sus ropas estaban destrozadas y a duras penas se mantenía de pie. No podría hacer demasiado en aquellas condiciones, tan solo se dejó caer junto al hombre como si cargara un peso.
—Ayúdame, tenemos que darle energías al maestro…
—No es… necesario Zen.
—Sí, lo es maestro, usted cumplirá su deseo, con nuestra ayuda…— Tai solo apoyó una mano en el hombro de él como si no tuviera voz para expresar el disgusto que su rostro sí. Zen lo imitó y ambos le entregaron de sus fuerzas para que se recuperara. El lugar brilló con una luz azulada intensa que poco a poco llenaba a Tian de renovada vitalidad, lo que generó que pudiera ponerse de pie casi al instante, fresco y seguro de que podría ganar. Les acarició los cabellos a sus dos preciadas ánimas que se habían quedado agotados en el suelo, les devolvería las fuerzas una vez que hubiese terminado con el líder del clan Li.
Avanzó hasta encontrarse a una distancia prudente del muchacho, usaría su último recurso para dejarlo inconsciente y luego asesinaría a Kinomoto justo frente a sus ojos para luego matarlo a él, se suponía que esa labor debía de hacerla ella pero por alguna razón había recobrado la cordura, no contaba con que Shaoran fuera a confesarle tales sentimientos, de hecho ni siquiera esperaba que fuera a percatarse de ello, simplemente habría querido que él no se defendiera, que la chica lo hiriera hasta dejarlo casi muerto, matarla y luego a él. Estaba furioso con ambos.
Dejó fluir su energía, usaría el hechizo más poderoso que tenía y que, por el momento era la única persona que podía conjurarlo, dadas las circunstancias no sabía qué más hacer para debilitarlo. ¿Hasta dónde llegaban sus poderes? ¿Qué clase de persona era que no se agotaba al usar magia? Había reunido la de diez personas en Japón ¿No era eso suficiente? Al parecer no, ya que estaba de pie ahí aún, campante y sin cansancio, herido pero no parecía afectarlo. "Pues bien, si esto no lo agota, no sé que lo haga" pensó, sintiendo un dolor a la altura del estómago, punzante y furioso.
En sus manos comenzó a formarse una esfera de energía negra. Había nacido con dos grandes dones, poder de vida y poder de destrucción, se los consideraban raros y sumamente únicos en Hong Kong, sin embargo nunca había podido incrementarlos a pesar de haber entrenado arduamente, mientras más crecía uno el otro disminuía, como el iluso que solía ser había optado por desarrollar el primero antes que el segundo, pudiendo sanar enfermos no graves y darles cortas vidas a objetos inanimados, con el tiempo había descubierto que podía crear seres similares a los humanos, ánimas, y así había nacido la pequeña Ching. Tenía la apariencia de una niña de seis años pero la fuerza de una manada de elefantes, al darle una contextura física pequeña había optado por otorgarle fuerza, era una niña encantadora de cabello negro a la que hizo pasar por su hermana. Lucía como una humana corriente, entonces su protegido Shaoran sabía lo que había hecho y se asombraba cada vez que la veía a pesar de desear estar en Japón, el semblante decaído del jovencito cobraba algo de luz cuando ella estaba presente, los divertía con sus ocurrencias e inocencia. Hasta que un día lo supo el concejo, nadie jamás había descubierto quién les había dicho pero él sabía que Shaoran era la única persona a la que se lo había contado. Una tarde los ancianos habían ido a verlo a su casa, lo dejaron débil, Ching jugaba en el jardín, la atraparon en una barrera y la exorcizaron. Aquella niña desapareció aquel día de la faz de la tierra pero el mundo no lo supo, había continuado girando como de costumbre, y él que se consideraba su familia solo se había quedado viendo sin poder levantarse del suelo.
Posteriormente, cuando ya llevaba mejor la pérdida, creó a Tai, Kasai y Zen, tres fieles ánimas que le daban tanto amor como aquella niña pero de que ninguna manera la reemplazaban. Por eso no culpaba a nadie, hasta que un día una persona de la cual no recordaba nada le hizo ver la verdad. No estaría en paz hasta buscar venganza.
Así nació Nise, un ánima para hacer justicia. No había vuelto a ser él mismo. El hombre amable se había marchado.
—Tian, vas a desgastarte, no lo hagas por favor— pidió el castaño, con el pergamino del trueno en manos, seguro de que no podría detenerlo.
— ¿Sabes cuánto tiempo esperé por este día Shaoran? Sentirás lo mismo que yo sentí, cuando me encargue de Kinomoto-chan justo frente a ti…— eso no lo iba a permitir, incluso aunque le costara la vida haría todo lo posible por protegerla. "Mi persona más valiosa" pensó. Entonces lo vio disparar aquella energía oscura tan mortífera, contraatacó con el rayo más poderoso que podía lanzar, si eso lo tocaba sería hombre muerto antes de poder hacer algo para evitar que continuara con ello. Sus energías liberadas destruían lentamente el templo Tsukimine, era una fortuna que estuvieran en una brecha temporal con la conmoción que hacían. Shaoran notó cómo aquellos relámpagos negros comenzaban a desplazar los suyos un segundo antes de que algo pasara. Cuando creyó que estaría acabado la magia del hombre comenzó a tornarse inestable, lo cortaba, no había manera de defenderse de sí mismo después de todo y al parecer no podía pararlo, se veía mal para él. En un último intento por salvarse se concentró en lanzarle el ataque pero un símbolo apareció en su frente y brilló.
— ¡Agh! ¡Ese maldito sello!— Shaoran percibió la presencia de Sakura en el emblema, reprimió una sonrisa al darse cuenta de que le había salvado la vida, sin mencionar que la anulación era una magia bastante avanzada para la condición en la que estaba, pero se alegraba de que hubiese luchado por su vida aunque fuera consciente de que estaba débil. Dejó de navegar por sus pensamientos y se decidió a aprovechar el momento para atacar, fortaleció la hoja de su espada una vez más, y golpeó la tierra con fuerza. Aquella luz verde avanzó destruyendo el suelo e impactó contra el hombre. El choque de energías generó una onda expansiva imponente.
— ¡Maestro, no!— bramó Zen, caída y agotada.
Shaoran avanzó hacia donde estaba Tian, respirando agitado, se veía furioso pero no podía levantarse, las fuerzas no se lo permitirían, finalmente se habían enfrentado y lo había vencido. Kasai se libró de su chapa y apareció junto a su amo, se veía decaído, se arrodilló a su lado para sostenerlo.
—Hijo… dame de tus fuerzas— estaba desesperado, se notaba en sus ojos, el odio había consumido a la persona que había conocido. Le negó la petición con la cabeza, solo quería que aquello se detuviera. El castaño se acercó más y provocó que Tian se revolviera, buscando energía en alguna parte de su ser. Por primera vez fue visible algo que durante años había permanecido oculto para todos aquellos presentes, por lo tanto su descubrimiento había sido de lo más sorprendente.
Una luz roja brillaba en su estómago.
—Es… una raíz…— dijo arrodillándose también, serio. Sabía lo que significaba, por desgracia no eran buenas noticias, vio que las dos ánimas restantes se acercaban también, ya nadie quería continuar peleando. —Igual a la de Sakura, ¿Quién te hizo esto Tian?
—T-Te mataré…— Shaoran miró a sus acompañantes. Ryu y Mei Ling se pusieron de pie detrás de él, como si quisieran protegerlo. Hacia un costado Yoshida sosteniendo a Sakura veía y oía todo.
—Estas esferas son llamadas raíces, porque al sembrarlas en una persona permiten el crecimiento de una emoción, en este caso parece ser una de odio…— explicó. — ¿Cuándo los creó era una buena persona?
—Sí.
—Un hombre maravilloso— acotó la jovencita rubia, solo Tai callaba.
— ¿Cuándo comenzó a cambiar?
—Hace siete años— respondió Zen.
—Justo después de lo de Ching… nadie puede introducirse una raíz por sí mismo, alguien tuvo que haberla puesto, si la saco él volverá a la normalidad pero…— la voz de Shaoran se quebró, no quería pensar en eso, después de todo Sakura había pasado por lo mismo.
—Ha sido mucho tiempo ya— finalizó Ryu, sonaba cansado.
— ¿Eso qué significa?— preguntó Kasai sujetando a su inquieto maestro.
—La raíz ya se fundió con él, el odio es uno con su alma, si se la quita… morirá.
— ¡No quiero que eso pase!— la voz de la jovencita denotaba que estaba al borde de las lágrimas.
—En este momento Tian Fu está en una pesadilla eterna, si no se la quita, su verdadero ser estará siendo torturado para siempre…
— ¡Pero…!
—Háganlo— intervino Tai apretando los puños, dejando a sus hermanos por demás estupefactos, no esperaban oír eso viniendo de él. —Tráiganlo de regreso, eso es lo que él desearía— Ryu hizo ademán de introducir su mano en el cuerpo del hombre pero fue detenido por su jefe que lucía determinado.
—Yo lo haré— Shaoran hundió su mano en el estómago de Tian en busca de la esfera que estaba convirtiéndolo en una mala persona.
— ¡Aaagh!
—Ya casi…
Todo sucedió muy rápido. No tuvo que tironear, el objeto salió rápido sin demasiados esfuerzos, lo destruyó dudando, esperando que, al igual que Sakura, la raíz no se hubiera fundido con su corazón. Pasaron unos segundos, tal vez minutos, Tian abrió los ojos como si despertara de un largo y pesado sueño. Se veía más relajado, no parecía molesto con nadie, pero al mismo tiempo lucía muy débil.
—Shaoran… no tengo perdón…
— ¡Maestro!— dijeron Kasai y Zen, contentos. Su verdadero amo había regresado.
—Queridos hijos… qué alegría verlos, les he causado mucho dolor…— miró al castaño como arrepentido. —Y a ti también, lo lamento tanto, no podía reaccionar, solo… me sentía extrañamente furioso… desde que Ching se fue todo fue muy duro…
—No tienes que decir nada, lo sé, ¿Recuerdas quien te introdujo la raíz?
—No, no puedo acordarme de nada, pero… esa persona quiere destruirte, recuerdo sus palabras… "No merece lo que tiene, no nos merece" No entendí qué fue lo que quiso decir, pero Shaoran, tienes que regresar a Hong Kong, no todo el concejo está contento contigo como jefe del Clan… lo sé, lo oí de unas mujeres cuando buscaba información de tu paradero, "se levantará un motín" decían… tienes que volver cuanto antes…
—Lo haré Tian, no te preocupes, quiero que te compongas…
—No, a mí ya no me queda tiempo…
— ¿De qué hablas?
—Mis energías se van… lo siento en mi ser, ya no hay tiempo y tengo que decirte algo más— lo tomó del hombro para poder acercarlo y así hablarle a menor distancia, comenzaba a quedarse sin voz. —Yo fui quien te separó de Kinomoto-san… mis ánimas estudiaron sus comportamientos y vidas durante medio mes, ese día les ordené a Nise y Kasai que tomaran sus apariencias, y que se dirigieran a ustedes para que les dijeran que debían separarse, conocían sus problemas, sabían en donde golpear… reconcíliate con ella ¿Sí? Explícale, realmente me arrepiento mucho…— los humedecidos y cansados ojos del hombre le demostraban que estaba siendo sincero. Su piel comenzó a secarse, del extremo de sus dedos parecía brotar arena, desgraciadamente habían extraído la raíz de odio muy tarde. El muchacho apretó los puños sintiendo impotencia, era tan injusto, ahora que había regresado debía partir.
Recomiendo escuchar: "Say goodbye" de Yuki Kajiura.
—No te preocupes… sé que no querías hacerlo… lo solucionaré.
—Hijos— llamó Tian a sus ánimas. —Perdónenme, no he pasado el tiempo suficiente con ustedes, han sido fieles y buenos, y yo realmente no lo he apreciado…— tomó la mano de Zen, pero los miraba a los tres. —No puedo quedarme, mi vida se extingue, pero ustedes están vivos no importa lo que digan los demás… son personas…
—Maestro no…
—Viejo, has vuelto por fin y ahora…— empezó Tai, apretaba la mandíbula como si no pudiera contener el enojo.
—Yo no estaré, pero les he dado una vida para disfrutar… estas personas— señaló al proveniente de China y sus amigos. —Son excelentes, les darán un hogar maravilloso si se lo permiten… ¿Verdad Shaoran?— recibió un asentimiento como respuesta. —Los liberaré de mí, y podrán elegir si quieren tener otro dueño…
—No— Zen dio un apretón a la mano de su amo. —Yo no quiero…
—Querida por favor…
—Me voy con usted maestro, no me interesa vivir para alguien que no sea usted, solo le pido eso, mi deseo es estar a su lado siempre— Tian cerró los ojos con una sonrisa complacida pero triste.
—Si es lo que quieres… ¿Tai?
—Viviré, solo para encontrar a la persona que te hizo esto viejo, y la detendré.
—No te sobre-esfuerces por mí, sé feliz también. ¿Tú que eliges Kasai?— el ánima de ojos grises no dijo nada, se veía triste pero parecía querer explicarle algo, como si no se atreviera. —Sé cómo te sientes, no me lo puedes ocultar a mí… Kasai, si tú quieres ser libre para vivir para otra persona entonces está bien, no me estás traicionando, es lo que yo deseo para ti hijo, ¿Lo comprendes?
—Sí… lo siento tanto…— lo vio bajar la cabeza, como torturado. Tian miró el cielo que comenzaba a resplandecer de luz, mientras el viento se llevaba su cuerpo convertido en polvo. Tomó la chapa de Zen y se la entregó, no podía hacerlo, lo mejor sería que ella tomara la decisión, con un simple rasguño al objeto se destruyó. Las otras dos fueron entregadas a sus respectivas ánimas. Le echó un último vistazo a la jovencita rubia con una sonrisa, ambos comenzando a desaparecer.
Cuando amaneció por completo no quedó rastro de ninguno.
Fin de la canción.
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Touma era atendido por su abuelo, quién había estado inconsciente durante toda la batalla dentro del templo, por fortuna todo había acabado bien y en ese momento estaban reponiéndose en su casa. Lo tenía recostado en el sofá de la sala y le vendaba el hombro el cual ciertamente se había dislocado, Ryu Ming lo había acomodado pero el dolor continuaba aunque en menor medida, ahora estaba allí siendo tratado por la chica de cabello negro que era la prima de Li, no recordaba su nombre.
En la planta alta, más específicamente en la habitación de su amigo, Sakura dormía tranquila, era observada por Shaoran que estaba sentado en una silla junto a la cama sosteniendo el móvil en sus manos, había tenido una conversación con su madre acerca del concejo. Cada tanto la cubría con la manta que ella se quitaba en medio de sus sueños. Debía de estar cansada, habían pasado seis horas desde que Tian había desaparecido con Zen y aún dormía, tal vez le tomaría tiempo. Solo se alegraba de que hubiera logrado quitarle la raíz antes de que fuera tarde.
—Sakura tengo que marcharme pero… regresaré, lo prometo… tal vez en una semana o dos, quiero que hablemos, me gustaría que pensaras lo que dije…— la respiración acompasada de la joven le indicaba que se encontraba bien, si bien cabía la posibilidad de que no lo oyera no importaba, quería decírselo y si tenía que hacerlo se lo repetiría estando consciente. Pero no deseaba despedirse de ella por eso se marcharía. —Te pondrás bien, y entonces sabremos cómo sigue esto, por ahora me alivia que no hayas querido dejarme esa vez…
Se puso de pie, le dio un suave beso en la frente y salió de la habitación sin mirar atrás, de otra manera no tendría el valor para irse, no cuando deseaba tanto esperar a que despertara, sin embargo si veía sus ojos no podría hacerlo, ¿Cómo dejarla otra vez? Después de todo se había prometido que no la dejaría ir nunca más.
—Nos vamos— dijo tomando sus pertenencias y tanteando el hombro de su guardaespaldas, Mei Ling se irguió enseguida para enfrentarlo.
— ¿Cómo que se van? ¿A dónde? Están heridos.
—Hablé con mi madre, tenemos que volver a Hong Kong hoy mismo, en casa reservaré los pasajes.
— ¿Cómo? Pero…— ella le lanzó una mirada disimulada a Ryu. — ¿Qué es lo que harán ahora? Han estado viajando mucho tiempo…
—Solo será una o dos semanas, regresaremos a Japón después— nadie preguntó la razón, la sospechaban. Yoshida se apartó y se dirigió escaleras arriba sin que nadie lo notara.
—Entonces… me quedo— sus dos acompañantes la miraron sorprendidos. —Hablaré con mi madre para avisarle que mi estadía se extenderá, ya que nada me asegura que volveré a verlos si regreso a China— Shaoran suspiró y continuó buscando lo que quedaba de sus cosas en la sala. El de ojos azules la miró desconfiado, sabía por qué había tomado esa decisión.
—Puedes llegar a ser muy necia Pantis…
—No me rendiré, te esperaré, sé cómo me siento, no importa lo que tú digas— él la miró indiferente pero no aguantó demasiado, estaba en su esencia después de todo, le sonrió seductor y la tomó por el mentón.
—Espero ver cómo resulta todo— la vio sonrojarse debido a la cercanía de sus rostros, esas expresiones siempre lo divertían mucho. —Ya lo veremos cuando regrese— ella se quedó en su sitio avergonzada y temblando, pero contenta en el fondo de que la persona que quería continuara allí. Lo vio comenzar a acercarse a la salida.
— ¡Te lo demostraré!— le dijo, y lo siguió.
Unas horas después Sakura despertó en la habitación de Touma, con él a su lado, le colocaba un paño humedecido en la frente. ¿Le había dado fiebre? ¿Habría sido por el cansancio? En cuanto la vio consciente se lo quitó con una sonrisa aliviada, no tenía que continuar preocupándose por su salud, después de todo la raíz de odio que tenía había sido destruida. Lo único que le molestaba era sentirse en deuda con aquel sujeto.
— ¿Cómo te sientes?— le preguntó.
—Como si hubiese despertado de un largo sueño… ¿Cuánto tiempo dormí?
—Casi medio día.
—Oh no…— se incorporó en la cama. —Tengo que hablar con Shaoran…— el pelinegro apretó los puños, cabizbajo.
—Li no está, se ha ido a su casa, tenía que preparar algunas cosas.
—Ya veo, quería pedirle disculpas por lo que hice— confesó Sakura, algo triste.
— ¿Vas… a darle una respuesta?— le preguntó, atrayendo la atención de la chica, que lo miró seria.
—Sí.
—Yo también… me siento igual, quiero demostrarte que puedo hacerte feliz Sakura… solo necesito una oportunidad…
—Tú me haces muy feliz Touma— la miró, aquella sonrisa que tanto anhelaba recibir estaba justo ahí, reflejada en su rostro. —Tienes que saber que yo te quiero mucho, te debo la vida y jamás podré pagar esa deuda pero… para mí eres como un hermano, como parte de mi familia al igual que Tomoyo, es por eso que no puedo corresponderte, lo lamento mucho…
—Sakura yo…— no sabía qué decirle, le dolían mucho sus palabras. —No voy a dejar de sentir lo que siento incluso aunque te vea junto a otra persona, sea Li o cualquier otro, tú siempre serás el amor de mi vida ¿Bien? No me daré por vencido. Si estás tan segura de lo que vas a hacer entonces tienes que saber algo… acerca de lo que ocurrió con él hace cinco años…
— ¿Qué?— preguntó ella sorprendida.
—Fue Tian Fu la persona que los separó.
Le explicó todo lo sucedido de camino a la casa de ella, sobre la raíz de ella y la de Tian, su pasado, todo, no quería que regresara sola si aún no estaba recuperada por completo pero como había insistido en que quería regresar para tranquilizar a su familia no pudo rehusarse, no iba a tenerla cautiva en su casa, incluso aunque no quisiera dejarla ir a hablar con el sujeto de China. Llegaron hasta su domicilio y se detuvieron en la entrada.
— ¿Dices que fue Kasai quien se hizo pasar por Shaoran ese día?— su amigo asintió, viendo como se cubría el rostro. —Fue por eso entonces que me pidió disculpas… todo lo que sufrí… no fue por la persona correcta…— Touma quiso abrazarla para reconfortarla pero la vio reírse mientras se secaba las lágrimas. —Qué alivio… Shaoran no quería dejarme— lo miró con una sonrisa. —Gracias por contármelo y por acompañarme, te veré mañana en el templo para continuar con el entrenamiento.
—Espera Sakura… hay algo más que debes saber…— se repetía que no debía ser egoísta, que ella merecía ser feliz sin importar con quien. —Es acerca de Li.
— ¿Le sucedió algo?
—No, bueno él… se va hoy…
— ¿Eh?
—Vuelve a Hong Kong, en media hora.
Sakura cerró la puerta de su habitación con la espalda y se deslizó en ella hasta llegar al suelo. Kero continuaba durmiendo, tal vez por efecto del hechizo que había utilizado en él Kasai o tal vez por su esfuerzo en la pelea, había quedado absolutamente agotada por ello. Sin embargo lo que más le pesaba era la noticia que había recibido, Shaoran se marchaba… ¿Por qué no se lo había dicho? Cuando habían ido de paseo no había especificado cuando debía volver, le había comentado que no sabía, entonces ¿Por qué de pronto debía alejarse otra vez? Era su cumpleaños y no le había dado el obsequio, tenía que verlo, tenía que decirle cómo se sentía antes de que se fuera.
Recomiendo escuchar: "Loop" de Maaya Sakamoto.
Se puso de pie una vez más sintiendo el corazón oprimido como en un puño. Avanzó hasta su escritorio y contempló el oso de felpa que le había regalado, en su cajón prohibido se encontraba el otro que le había confeccionado cuando eran niños, rebuscó en el mismo hasta dar con el portarretratos, lo observó sin saber qué hacer. Se estaba marchando, tal vez ya lo había hecho pero debía correr el riesgo. Sonrió a la fotografía de ambos, aquella en la que se contemplaban enamorados con los trajes de la batalla contra la carta nada, todo había sido un malentendido, aún se querían, él se lo había confesado. "Tengo que verlo, como sea" se dijo, y salió corriendo de su habitación tomando las cartas y los pergaminos.
Avanzó escaleras abajo a toda velocidad, si no se apresuraba podría perder la oportunidad pero se encontró con Touya obstaculizándole la puerta de salida, con los brazos cruzados y ceño fruncido, tendría que darle algunas explicaciones al parecer.
—Que ni se te ocurra volver a salir en el estado en el que estás— lo oyó.
—Hermano si no hago esto ahora, tal vez no pueda hacerlo nunca más… lamento muchos los problemas, pero Shaoran es la persona más importante para mí, no te dejaré detenerme.
— ¿Y qué con lo que te hizo?
—No fue él, se trata de un error, te lo explicaré cuando regrese— diciendo esto Sakura se abrió paso y corrió hacia la calle, tenía que llegar al aeropuerto, su vuelo no tardaría en salir. Mientras continuaba hacia adelante se le ocurrió una manera más rápida para trasladarse, no podía tomar el bus ni utilizar su bicicleta, no había tiempo para preparaciones. Simplemente tomó un pergamino y la carta vuelo de sus bolsillos, cerró los ojos para concentrarse, ahora que no tenía la raíz probablemente su nivel mágico habría bajado pero no le importó, en lo único que pensaba era en cierto castaño.
— ¡Vuelo!— conjuró. Dos grandes alas angelicales aparecieron en su espalda y la elevaron por los aires, revoloteó un poco e hizo algunas piruetas a modo de prueba, la estabilidad estaba bien. Podía continuar con el viaje sin preocupaciones de nada. "Te veré muy pronto, y te diré lo mucho que me importas aún, lo que vendrá después no interesa ya."
Voló a toda velocidad sobre los edificios, los árboles, las personas que no la veían gracias a los rápido que viajaba, desgraciadamente el aeropuerto estaba bastante lejos de su casa, incluso en los aires podía llegar a ser bastante tiempo. Cruzó por encima de Tomoyo y Mei Ling que parecían estar tomando un tentempié en una cafetería, ambas sonrientes la saludaron al verla, se encontraban bien al parecer, nada malo les había sucedido. Todo había acabado finalmente, no había más enemigos con los que batallar ni vidas en riesgo que poner.
También divisó a Touma que regresaba a su casa con las manos en los bolsillos, al pasar elevó la vista sin expresión alguna, lamentaba haberle hecho daño sin embargo si quería un futuro junto a Shaoran tenía que hacerlo, por el bien de ambos, aunque la inquietaba que le hubiese dicho que no se daría por vencido.
"Shaoran, hemos pasado por muchas cosas, buenas y malas, desde que nos conocimos fuiste una persona sumamente especial en mi vida, me abriste las puertas de un mundo del que no sabía nada pero, aunque no lo acepté en un principio, ahora no puedo vivir fuera de él, gracias a ti es que estoy donde estoy ahora, fui feliz a tu lado, me enseñaste lo que era el amor, ahora a pesar de todas las tristezas que hemos pasado nos hemos vuelto a ver, sintiendo exactamente lo mismo, ¿Que acaso no significa eso que debemos permanecer unidos? ¿Es el destino que elegimos seguir? Bueno, no importa demasiado, sé a dónde me dirijo ahora, y nada me detendrá" pensó, su corazón latía fuerte.
Para su mala suerte su magia continuaba bastante débil, había recorrido una distancia importante en poco tiempo, no faltaba demasiado, sin embargo vio cómo sus alas comenzaban a quedarse sin plumas, se desprendían con cada metro que avanzaba. Hasta que en determinado punto no le quedó ni una y comenzó a caer, contuvo un grito, no podía acabar de esa forma, no podía morir así.
Algo detuvo su caída, una extraña fuerza la sujetó antes del impacto. Nunca se enteró que provenía de una persona que se encontraba dentro de una limusina negra que justamente pasaba por la calle y la vio, sonriendo. Sakura no le dio demasiada importancia, tenía mucha prisa, continuó corriendo el camino que restaba, podía hacerlo, debía hacerlo. Solo un poco más… solo un poco.
Divisó la entrada del lugar y aceleró la marcha. En determinado momento casi se resbala pero se estabilizó e incluso logró seguir sin caerse o chocar a las personas. Subió las interminables escaleras. "Por favor, que siga aquí… por favor, necesito verlo y decirle lo que siento por él." La luz del sol le iluminó el rostro a través de los enormes ventanales que dejaban ver la pista de aterrizaje.
Allí estaba él, vestido de traje, con el saco en manos. Apoyado contra una columna, como esperando. Lucía igual de atractivo que siempre pero ese día algo diferente había, su corazón latía enfurecido.
— ¡Shaoran!— lo llamó, recibió su mirada sorprendida. Cruzó los pasos que los separaban, unos pocos… y se abalanzó sobre él, abrazándolo. Había logrado llegar a tiempo, podía verlo, todo estaba bien. — ¡Me alegra tanto que sigas aquí!
— ¿Sakura? ¿Qué haces aquí? Deberías estar descansando.
—Touma me dijo, tenía que verte antes de que te fueras y decirte… Shaoran yo… te amo más que a nada en este mundo— su expresión sorprendida se había convertido en una atónita, no se esperaba eso de seguro.
— ¿Eh? ¿E-Estás segura de eso?— preguntó el joven relajándose notoriamente. —N-No tienes que darme una respuesta ahora, puedes pensarlo…
—No tengo nada que pensar, estoy segura— le contestó, respirando agitada.
Fin de la canción.
—Pero… ¿Sabes lo que sucedió en verdad? Yo nunca…
—Lo sé todo, sé la verdad, sé que no querías dejarme, fue una trampa, pero ya no me interesa Shaoran porque todo lo que quiero es estar junto a ti, sin importar que— él la abrazó con fuerza y reverencia, como si se tratara de algo sumamente frágil pero que atesoraba con un fervor inmenso.
—Sakura… ¡Oh, Sakura! Te amo también, muchísimo te lo juro, ¡Me haces tan feliz!— la tomó del rostro, para mirarla fijamente. —Lo siento si es apresurado pero ya no puedo esperar más— la besó. Ahora la sorprendida era ella, pero no por mucho tiempo ya que pasados unos segundos se dejó llevar, la felicidad que sentía la inundaba, resultaba increíble que todo aquello fuera real cuando había sido muy duro llegar a ese punto. Una vez que se separaron con sus frentes pegadas se miraron. —Nunca más quiero separarme de ti ¿Bien?
—Sí… ni yo…— la chica le dio un beso más corto y suave, pero igual de cálido. Estaba un poco avergonzada así que ocultó su rostro rojo en el pecho del castaño.
—Lamento si el primer beso fue así… ¿Debí esperar?
—No— ambos sonrieron por la seguridad de la respuesta. —Además de que no fue el primero…
— ¿Cómo?
—Bueno, el día del festival de Tanabata, mientras tenías fiebre me besaste— la revelación lo dejó sorprendido. ¡Cuántas sorpresas! Pero estaba bien, eran todas agradables, la tomó de las manos, por si acaso fuera a desaparecer y él despertara recostado en su cama.
—Ya veo…
—Shaoran, quería decírtelo antes de que te marcharas— lo soltó y dio un paso hacia atrás. —Sé que tienes que regresar, no seré un impedimento en tus obligaciones, solo quiero estar a tu lado, a pesar de que te encuentres lejos yo estaré aquí esperándote siempre.
— ¿Bromeas?— volvió a rodearla con los brazos. —No pienso irme ahora— al abrazarla percibía ese aroma a durazno característico de ella. —Me rehúso a otra relación a distancia, yo me quedo aquí que es donde quiero estar.
— ¿De verdad?— Sakura se secó las lágrimas que comenzaban a brotar en sus ojos, se sentía tan aliviada. Vio al joven mirar hacia atrás, allí estaba el guardaespaldas quien, al parecer, había visto toda la escena, con solo pensarlo se ruborizó por completo. Recibió un par de señas de su amigo, tomó una maleta negra y se marchó. — ¿Ryu-san no se queda?
—Dejaré que él se encargue por un tiempo, tengo asuntos más importantes aquí— le acarició el cabello sonriendo enamorado. —De verdad que eres lo más valioso…
Se tomaron de la mano, dirigiéndose hacia la salida. Juntos enfrentarían lo que viniera, no tenían los mismos impedimentos que durante la infancia, eran capaces de luchar por lo que querían.
Destino o no simplemente avanzarían hacia adelante.
Fin…
Notas de Autora.
Hola a todos! El capítulo tan esperado ha llegado, me sacó hasta lágrimas, incluso quedó súper largo… Bueno, antes que nada les agradezco a todos ustedes queridos lectores por seguirme desde que comencé con el Fic, sin su incondicional apoyo, paciencia, reviews, mensajes privados, favs, etc, etc jamás habría podido llegar hasta acá, principalmente porque en un principio temía que la historia no gustara, así que todos se ganaron un lugar especial en mi corazón. Habré dicho esto unas 100 veces pero lo repito: hacer algo que uno ama y que otros disfruten con eso es doblemente mejor, no se dan una idea de la alegría que me dan cada vez que me mandan un "¡Me encantó!" es una sensación increíble, y por eso les agradezco tanto a aquellos que continúan aquí C:
Ahora, tal vez…. Se estén preguntando, "Pero ¿Qué es esto? ¡No todo está resuelto aquí señorita!" o algo similar quizá xD Descuiden, no me faltó explicar nada de todo lo que quería explicar, de hecho que hayan quedado unas ideas sueltas por ahí fue absolutamente intencional, cosas como lo que sucederá con este Ryu x Mei, o la razón por la que dice que no es bueno para ella, lo que va a pasar con las ánimas, o la persona misteriosa que salvó a Sakura a último momento, o la identidad de la persona que provocó lo que pasó con Tian… bueno, son cosas que no están aclaradas cierto, pero es por una razón.
¡LA HISTORIA NO TERMINA AQUÍ DAMAS Y CABALLEROS!
Lo tenía pensado desde que lo empecé, aunque algunos me han pedido continuación o un epílogo para tener un poco más que leer cuando terminara no le confirmé a nadie nada porque quería darles una sorpresa :D así que espero que sea una buena noticia para ustedes. "Is our Destiny" es solo la primera parte de tres que tengo pensadas, fue muy difícil guardármelo hasta ahora… me siento liberada *-* Jajaja perdonen la maldad en mí, no puedo evitarlo jeje con respecto a cuándo estará publicado el primer capítulo de la 2da parte em… no será esta semana, me voy a tomar un tiempo para dedicarme a la universidad desgraciadamente (si fuera por mí estaría escribiendo todo el día, no exagero :T) así que no será el sábado próximo sino que será el 20/06 cuando comience con el segundo Fic. Sin más que decir o aclarar, aquí se termina la cuenta regresiva. Como siempre muchas gracias si estás leyendo esto, y si quieres dejarme tu visto bueno, sugerencia o palazo virtual posteame un Review que los leo todos los días ;) un gran saludo!
