Capítulo 4: Los resultados de una ardua batalla. Parte I
Angeal la observó rápidamente de arriba abajo buscando detallarla con disimulo. Por lo que conseguía apreciar a simple vista la capacidad física de aquella niña debía de ser realmente mínima y no había necesidad de ser un experto para saberlo pues era más que obvia su condición endeble con tan poca cantidad de peso y masa muscular. La chica estaba muy delgada y su piel blanca, algo tostada por el sol, lucía tan delicada que parecía que con sólo recibir un golpe se rompería y que se desgastaría nada más exponerse a la intemperie. A pesar de su cabello corto y el peinado masculino que portaba, sus enormes ojos y su pequeña nariz recta le daban un aspecto muy femenino y delicado.
Luego de examinar sus condiciones físicas prosiguió a analizar sus palabras con ligera consternación. No sabía si había escuchado mal pero creía haberla oído decir que quería unirse inicialmente a las tropas de Shin-Ra como un soldado raso cualquiera pero..., ¿a qué se refería en realidad cuando decía que quería hacer aquello "inicialmente"? ¿Acaso planeaba hacer algo más después? ¿Pretendía unirse a los Turcos más adelante o algo parecido? No se le ocurrían más opciones que aquellas.
— ¿"Inicialmente"?— repitió haciendo las comillas con sus dedos a lo que ella asintió de manera leve sin entender por completo su acción—. Disculpe mi intromisión pero... ¿qué quiere decir con eso exactamente?— cuestionó directamente acariciando su barbilla y ocultado la curiosidad que sentía hacia la impredecible chiquilla que se encontraba frente a él.
No iba a negar que aquello lo confundía un poco, es decir, ¿qué más pretendía conseguir además de eso? Personalmente a él ya le parecía demasiado teniendo en cuenta de que tipo de individuo, físicamente hablando, se trataba.
— Bueno...— apretó el borde de su camiseta con fuerza entre sus manos, honestamente no podía evitar sentirse apenada y ridícula ante la idea de responder aquel interrogatorio. Era embarazoso tener que contarle aquellas cosas tan tontas que deseaba precisamente a él—... La verdad es me gustaría ser capaz de pertenecer algún día a SOLDADO— respondió omitiendo, deliberadamente, la parte en la que debía de resaltar el hecho de que no deseaba convertirse en cualquier SOLDADO, no, sino en uno de Primera Clase.
Sin embargo, y aunque no había mencionado el detalle que según ella consideraba el más importante, no pudo evitar sentir un poco de orgullo. Observando el suelo sonrió de lado al imaginarse la posibilidad y sus mejillas adquirieron nuevamente ese suave tono rosa que la hacían ver ciertamente adorable.
El mayor imitó su gesto y formó una leve sonrisa, la chica le resultaba bastante tierna. Ciertamente no la conocía para en lo absoluto, pero ya podía decir con seguridad que le agradaba. Suspiró imperceptiblemente ante aquella respuesta, no iba a negar se había sorprendido un poco al inició pera ya comenzaba a entender que de esa chiquilla se podía esperar cualquier cosa. Por otro lado, lo que si le resultaba algo inquietante eran las expectativas que tenía pues era más que obvio que eso no era todo lo que tenía por decir y le preocupaba un poco que pudiera deprimirse de no conseguir cumplir sus metas..., quizás debiera hacerla entrar en razón y advertirle de antemano lo que le esperaba.
— Pues eso realmente está muy bien— sin darse le sonrió como se le sonríe a un niño pequeño para que no se sienta tan mal al darle una mala noticia—, pero quisiera advertirte desde ahora que tendrás que esforzarte mucho para lograrlo. Ser SOLADADO puede resultar bastante... complicado y peligroso, aunque supongo que eso ya lo sabes...— no sabía bien que decirle ni que palabras usar para no sonar como si estuviera "despreciándola" o insinuando que fuera incapaz de lograr lo que se proponía pero le era inevitable pensar de otra manera, a sus ojos aquello se veía tan complejo...
Sedit sólo tuvo que escuchar sus palabras y el tono con el que las pronunció para notar, para su absoluta decepción, que en realidad aquellas palabras prácticamente querían decir: "Realmente dudo que lo consigas, pero de cualquier forma admiro tus grandes aspiraciones y tu capacidad para soñar tan alto", o al menos así las entendía ella. No negaría el hecho de que se sintió algo desanimada ante la impresión de que uno de sus más grandes admiraciones estuviera insinuándole con palabras "bonitas" que sus oportunidades de conseguir lo que quería eran mínimas, de que uno de sus héroes le dijera que no tenía casi oportunidad. Sin embargo, no por eso pensaba perder la esperanza, le demostraría a todos, incluso a él, lo que era capaz de hacer.
— Lo sé, lo sé— se apresuró a decir ocultando su ligera tristeza y tratando de evitar que el mayor siguiera hablando sobre aquello y pisoteara aún más sus sueños sin darse cuenta—. Pero aún así no pienso rendirme sin antes dar batalla— tragó sintiendo un nudo en la garganta y bajo la mirada observando al suelo—. Mis padres confían en mí y sé que si de verdad deseo conseguirlo con mucha determinación y esfuerzo lograré hacerlo algún día... Quizás no en un futuro tan cercano pero sé que lo conseguiré— le sonrío ligeramente alzado la mirada con determinación mientras que, sin darse cuenta, apoyaba una de sus manos en su pecho.
La voz de Sedit era un susurro tan dulce y suave como el terciopelo que recorrió todo el cerebro de Angeal haciéndolo caer en cuenta de lo que estaba haciendo. Sin ser mínimamente consciente se estaba contradiciendo a sí mismo, estaba yendo en contra de todos sus principios.
Al percatarse de aquello, de sintió ligeramente cohibido ante la decisión tan firme que estaba impresa en la mirada femenina y la verdad en las palabras en la chica. No pudo evitar sentirse algo mal por las dudas que crecían en su interior, se sintió mal por creerla incapaz sin haberle dado antes la oportunidad de mostrar de que estaba hecha. Él era una hombre que desde siempre había defendido la importancia del honor y los sueños, que decía constantemente que uno necesitaba aferrarse a esas dos cosas para ser capaz de conseguir lo que fuese y justo en ese momento se encontraba dudando de las capacidades de una persona que precisamente poseía todo aquello.
Sonrió sin mostrar los dientes, más para sí mismo que para ella y colocó con suavidad una mano en su hombro dispuesto a enmendar su error y corregir sus palabras. Ante aquel tacto la chica lo observó con atención y sorpresa.
— En definitiva, no podría haber más verdad en tus palabras— replicó en tono paternal tratando de remediar su anterior actitud, claramente errónea—. Después de todo, una persona no se mide su fuerza o su musculatura, sino por el tamaño de su corazón, de su espíritu, de sus sueños y de su honor— le sonrío inspirándole confianza y aliviando así parte sus temores, la verdad era que, precisamente, la fuerza física era lo que más le faltaba—. Por eso nunca debes darte por vencida, porque si posees todas estas cosas y tienes siempre presente esto que te acabo de decir, entonces podrás ser capaz de lograr cualquier cosa que te propongas en la vida.
— Muchas gracias— nada era capaz de igualar la gigantesca y brillante sonrisa que se había formado en sus labios, incuso se sentía más tranquila ahora que la tuteaba—. Procuraré tener en cuenta sus palabras en todo momento.
La verdad es que se sentía agradecida. En cierta forma había recuperado un poco la confianza al escucharlo decir esas palabras que parecían ser tan sinceras..., sólo necesitaba mirar directamente a los ojos del SOLDADO para darse cuenta de lo que decía era real para él y que no lo decía simplemente por lástima hacia su persona.
Con los ojos brillantes de la emoción se cuestionó la posibilidad de que aquel hombre hubiera sido el mentor de su progenitor y el orador de los nuevos ingresados. La verdad es que no le extrañaría que así fuera, pues Angeal cumplía perfectamente con la descripción que le había dado su padre.
— Eso espero— sonrió con gusto al escucharla y apartó la mano de su hombro—. Y no tienes nada que agradecer, después todo, yo sólo te dije la verdad— agregó poco después restándole importancia al asunto con un gesto de manos mientras observaba como los jóvenes aspirantes comenzaban a dirigirse, aparentemente y según él creía, a la Sala de Entrenamiento—... Al parecer las pruebas ya están por comenzar— comentó no tan convencido aún haciendo que Sedit observara en la misma dirección que él para ver que estaba pasando—. Vamos, te acompañare hasta allá— le indicó con amabilidad comenzando a girarse un poco y esperando a que la chica recogiera sus cosas para comenzar a caminar juntos.
No sabía porqué pero realmente le daba buena espina, incluso comenzaba a sentir esa extraña sensación exactamente igual a la que había experimentado el día en que conoció a Zack. No sabía el cómo ni el porqué, pero de alguna manera comenzaba a creer que ella, al igual que su pupilo, era capaz de llegar más lejos de lo que había creído en un principio y de lo que creería jamás.
— N-no, no. No hace falta, de verdad— se apresuró a negar con la cabeza y sus manos un poco sonrojada y nerviosa—. R-realmente no me gustaría molestarlo...— susurró algo apenada ante aquel amable gesto por parte del mayor, todavía en ese instante le costaba creer que todo aquello fuera real, parecía tanto un sueño que su cerebro no quería aceptar el hecho de que aquello en verdad estaba pasando.
— No digas eso, obviamente no es ninguna molestia— la interrumpió girándose en su dirección antes de que pudiera seguir hablando. Le resultó incluso algo graciosa la reacción de la menor, pues era más que evidente que él también se dirigía al emplazamiento y no comprendía de qué manera acompañarla podría molestarlo o incomodarlo—. Al fin y al cabo ambos nos dirigimos hacia el mismo lugar que, por cierto, está aquí mismo— agregó con una sonrisa amigable señalando el camino a sus espaldas que debían tomar para llegar a la Sala de Entrenamiento.
— Ah, bueno... Entonces está bien— accedió finalmente con las mejillas ardiendo. Con movimientos algo torpes terminó de acomodar sus pertenencias y volvió a colgarse el bolso en la espalda lista para seguirlo.
Angeal le dio la espalda e hizo ademán de comenzar a caminar sin embargo, como si de repente cayera en cuenta de algo, se giró nuevamente en su dirección colocando una mano en su frente como si acabara de percatarse algo estúpido mientras soltaba un suspiro.
— Lo siento, casi se me olvidaba preguntártelo. ¿Cómo te llamas?— sonrió levemente sintiéndose algo apenado al tiempo que dejaba caer su brazo. Aún no podía creer que a esas alturas aún no le hubiera preguntado su nombre o al menos que si se hubiera presentado en un principio. Olvidarse de un detalle como aquel no era muy propio de su persona.
Sedit reaccionó al instante y, dándose cuenta de que efectivamente todavía no se había presentado, se apresuró a tenderle la mano.
— Sedit Freeman— le regaló una de esas brillantes sonrisas que sacan suspiros y, en cuanto Angeal le estrechó la mano con la suya enguantada, le devolvió el apretón con firmeza y algo de dificultad debido a la diferencia de tamaño entre ambas manos, la suya diminuta a muy duras penas podía rodear la del mayor—. Realmente es todo un placer conocerlo, señor
— Lo mismo digo, Sedit— replicó suavemente con sinceridad aún sin soltar su mano—. Soy Angeal Hewley, SOLDADO de Primera Clase.
Extrañamente, al escuchar el nombre de la chiquilla, la imagen de un hombre de pelo azabache como el suyo y ojos grises como los de ella apareció en su cabeza. Se sintió algo desconcertado pero supuso que aquella persona, a quien no recordaba con exactitud, poseía el mismo apellido y de ahí el motivo de su repentino recuerdo.
No le prestó mucha atención al asunto y siguió actuando como si nada pues aquel era un apellido común y estaba más que claro qué alguna coincidencia de ese estilo podía ocurrir.
— Si le soy sincera ya le conocía desde antes...— confesó precipitadamente una vez que soltaron sus manos mientras rascaba de manera leve una de sus mejillas y observando todo menos sus cara—, pero nunca me imaginé que podría llegar a conocerlo en persona— alzó un poco la mirada para observarlo directo a los ojos con las mejillas más que rojas—. La verdad es que lo admiro mucho, señor Hewley... Me encantaría llegar a ser como usted.
Angeal no pudo evitar sorprenderse y sentirse algo apenado ante aquello tan repentino que estaba ocurriendo. No iba a mentir, ya suponía desde antes que la chica sabía quién era él y que conocía su identidad desde antes y aquello para él era algo normal. Era casi imposible, por no decir que era completamente imposible, no reconocerlo al menos en lo que respecta al físico dada la gran publicidad de la compañía hacía de él y sus demás compañeros y amigos. Claro, eso sin mencionar el nerviosismo, admiración y respeto que la chica había mostrado hacia su persona desde el primer momento. Sin embargo, no se esperaba para nada que le dijera algo como eso y mucho menos en un momento como aquel.
Sonrió con algo de ternura y colocó una de sus manos sobre su antebrazo otorgándole un ligero toque.
— Muchas gracias por tus palabras, Sedit. Son muy bienvenidas y agradecidas— le gustaba saber que causaba ese sentimiento en las personas, que habían jóvenes que pensaban de aquella manera, que deseaban seguir de cerca sus pasos, que lo veían como un ejemplo a seguir—. Estoy seguro de que si te lo propones podrás conseguir lo que quieras, incluso si en verdad es tu deseo ser como yo— aún después de tantos años le costaba creer que una persona pudiera desear ser lo que él era. Se sentía tan extraño...
— Por supuesto que lo es. Realmente quiero ser como usted— insistió con tono casi infantil y dejando de hablar en voz tan baja como lo había hecho hasta el momento—...Y gracias, sus palabras me inspiran mucho.
— Me alegra mucho oír eso— se giró un poco para observar a su alrededor notando como el lugar ya se encontraba casi vacío—. Será mejor irnos de una vez antes de que se nos haga tarde— le hizo un gesto con la mano indicándole que se colocara a su lado y comenzó a caminar sin esperarla.
— Eh, s-sí— rápidamente y con pasos largos se colocó a su lado en silencio.
— ¿Sabes? La verdad es que ya sabía que conocías mi identidad desde antes de que lo mencionaras— admitió de repente luego de unos segundos en silencio sorprendiéndola un poco.
— ¿C-cómo lo supo?— cuestionó levemente horrorizada girándose en su dirección con las mejillas ruborizadas y el ceño fruncido al verlo sonreír con lo que parecía ser burla.
— ¿No te han dicho alguna vez qué eres demasiado obvia?— replicó divertido alzando una ceja en su dirección—. Además, esa es la única razón válida que hay para explicar algunas cosas.
Sedit lo observó con cara de pocos amigos ante aquel argumento socarrón e hizo un pequeño puchero apretando los labios.
— No creí que se me notara tanto- murmuró en voz baja con algo de molestia hacia sí misma y se mantuvo caminado a su lado. En varias ocasiones se vieron obligados a detenerse debido a la gran cantidad de personas sin control que se movían a través de la planta, algunos eran empleados de la compañía, otros miembros de SOLDADOS y el resto eran simplemente reclutas como ella.
— Eh, Sedit...— la llamó, sin poder aguantar más la necesidad que tenía de aclarar algunas cosas, luego de un rato sin moverse en el que esperaban pacientemente a que bajara el número de personas aglomeradas en la entrada de la Sala de Entrenamiento.
La aludida se giró distraídamente hacia él al escuchar su nombre pero Angeal no la observaba como pensaba, sino que mantenía su vista fija en las puertas de vidrio que se encontraban a unos metros de ellos y que eran bloqueadas por los aspirantes que trataban de entrar sin éxito alguno. Aquello la llenó de incertidumbre.
— ¿Sí?
El mayor emitió un suspiro e inclinó levemente el rostro en su dirección para observarla, la verdad no le gustaba ser entrometido ni mucho menos preguntón, pero en esa ocasión haría una excepción pues tenía una duda que estaba carcomiéndole el cerebro.
— Si lo que realmente deseas es convertirte en SOLDADO... ¿por qué no realizas directamente la prueba para ser uno?—la observó alzando una ceja interrogante aún sin comprender del todo sus motivos—. Las pruebas para entrar a SOLDADO se realizarán en menos de dos semanas, ¿por qué no esperas un poco y presentas esas pruebas de una vez? Te ahorrarías todo el papeleo que ocasiona e transferirse de un Departamento a otro e incluso te resultaría todo mucho más sencillo— explicó queriendo darle a entender a la chica que sus planes eran algo rebuscados y que técnicamente estaba "ahogándose en un vaso de agua".
La verdad es que no entendía que demonios vacía allí. Si lo que en verdad quería era ser uno de ellos entonces... ¿por qué alistarse en las tropas de Shin-Ra? Claro, si aplicaba en SOLDADO y no conseguía cumplir con todos los requerimientos físicos o si simplemente su condición no era lo suficientemente buena como para pertenecer a la élite entonces sí entendía a la perfección que se uniera a las tropas del Departamento de Seguridad pero..., ¿por qué hacerlo directamente sin ni siquiera haberlo intentado antes?
— Ah, bueno... Es solo qué...— bajó un poco la cabeza apenada, claramente tenía sus razones, siempre las había tenido, pero le daba tanta vergüenza tener que decírselas. Lo único que conseguiría era sentirse más patética de lo que ya sentía era en realidad-..., es más que obvio que no conseguiría entrar ni aunque lo intentara muchas veces..— terminó de decir y elevó su vista hacia él para sonreírle con cierta amargura—. Estoy segura de que usted también habrá notando con facilidad que no estoy a la altura de SOLDADO. Mi condición física no es muy buena que digamos y mi musculatura no es más que un mito, es decir, no existe— suspiró tratando de alejar el pesimismo de su mente y agitó un poco la cabeza buscando despejarse un poco de todo aquellos pensamientos para nada alentadores—. El punto es que hasta yo misma sé que, por los momentos y mientras siga teniendo este cuerpo enclenque y debilucho, no tengo posibilidad alguna lograr entrar. Obviamente permaneciendo de esta forma no llegaré demasiado lejos— explicó lo mejor que pudo señalando innecesariamente su cuerpo con sus manos, en realidad Angeal ya lo había comprendió todo incuso desde antes y sin necesidad de tanta explicación pero había preferido no interrumpirla, al fin y al cabo, ya comprendía cuál era el punto y a dónde quería llegar—. Y como lo que único necesito ahora no es nada más ni nada menos que entrenamiento, pensé que no había mejor forma de empezar que formando parte de las tropas del Departamento de Seguridad— se encogió con simplicidad de hombros formando en sus labios una sonrisa algo divertida y provocando que el mayor imitara su gesto sin poder evitarlo.
— Ya veo, entiendo lo que quieres decir y tienes toda la razón— concluyó y le indicó con un brazo que se acercaran un poco más a la entrada de la Sala de Entrenamiento aprovechando que el número de personas aglomeradas había descendido—. Probablemente se te hubiera complicado demasiado entrar de otra manera y, si lo hubieras conseguido, quien sabe si hubieras podido soportar las misiones sin antes haber ganado resistencia y entrenado. Al menos ahora tendrás tiempo para acostumbrarte al ambiente hasta que decidas presentar las pruebas.
— Pues sí— concordó y soltó una leve risita—. Sólo espero que estos meses me sean suficientes para ponerme en forma y adaptarme— añadió más animada observando atentamente al mayor.
— Estoy seguro de que serán más de suficientes— aseguró con confianza dándole una amable palmadita en la cabeza resaltando aún más la evidente diferencia de estatura. Sedit lo observó tan seguro que creyó ciegamente en lo que él le decía. Lo lograría y ya no tenía dudas.
Angeal la observó de reojo un momento, no comprendía como los ojos de esa chica podrían brillar tanto por cosas tan insignificantes como unas cuántas palabras de aliento. Realmente eran deslumbrantes y encantadores.
Esquivaron a algunos jóvenes que por alguna razón desconocida para la chica se dirigían de vuelta a los elevadores y se abrieron paso entre la multitud para conseguir entrar en la Sala de Entrenamiento. Una vez frente a ella Sedit notó como, adyacentemente a las puertas corredizas de vidrio, había un soldado raso de pie y con lo que parecía ser un dispositivo rectangular y grande en la mano, era casi como si fuera una libreta pero digital. Mientras esperaban su "turno" para pasar observó cómo el soldado le daba paso a algunos de los presentes y cómo a otros les indicaba que bajaran unos pisos. La chica supuso, sin prestarle demasiada atención a la situación, que quizás al ser tantos los que querían presentar las pruebas los aspirantes estarían divididos en grupos y las mismas se realizarían, por lo tanto, en dos lugares diferentes pero simultáneamente.
Una vez que se colocaron frente al hombre uniformado éste le indicó con un saludo militar y firme a Angeal que podía pasar y a ella, en cambio, la detuvo antes de que siguiera al mayor y le preguntó su nombre. Se lo dio sin tomarle mucha importancia al asunto y espero a que le indicara si podía pasar o no a la Sala de Entrenamiento. El joven soldado revisó la información que tenía en la tableta y luego de verificar que el nombre de la chica estaba en la lista, le indicó que entrara al lugar en donde se realizarían las pruebas y que estaba, para ese entonces, atestado de gente hasta su máxima capacidad.
Una vez que ingresó al habitáculo buscó a Angeal con la mirada pero no fue capaz de conseguirlo por ningún lado, era como si hubiera desaparecido entre aquel mar de gente en el que todos los reclutas que lo componían eran, mínimo, una cabeza más altos que ella.
Se dirigió como pudo a una esquina y se situó junto a unos grandes compartimientos metálicos en donde supuso estarían guardadas armas, armaduras o accesorios, entre otras cosas y se puso de puntillas dispuesta a encontrar la manera de ver entre todos esos cuerpos que la rodeaban a la persona localizada al final de la habitación, justo frente a los distintos monitores y computadores que controlaban, monitoreaban y supervisaban las simulaciones, y que parecía estar a punto de comenzar a dar las "instrucciones" correspondientes.
Una vez que todos se encontraron inmóviles dentro del reducido lugar y que el ambiente se sumió en un profundo silencio, Genesis Rhapsodos se acercó a los aspirantes e inició a explicar, con mucho detalle, en qué consistirían las pruebas, cómo serían realizadas y cómo su habilidad, aptitud y condición física sería evaluada tanto por él como los científicos que manejaban los aparatos tecnológicos y que seguían de cerca al sujeto mientras evaluaban la manera en que se desenvolvía dentro de la actividad. La mayor parte de la prueba, o al menos la parte evaluada por los monitores y científicos, sería estimada de forma objetiva.
Explicó con tranquilidad y siendo atentamente escuchado por todos, cómo los aspirantes debían de buscar, lo más rápido que les fuera posible, cuatro Materias sin ubicación especifica o fija para conseguir aprobar correctamente la evaluación. Si bien la naturaleza de las Materias no fue explicada con exactitud, el SOLDADO insinuó que cada una de ellas iba a ser de un tipo diferente pero sin llegar a explicar cuál. Además de esto, señaló que dichas Materias estarían custodiadas por algunos monstruos de bajo nivel y que, a lo largo de la prueba, debían de enfrentarse a soldados de la infantería de Shin-Ra. Obviamente estos no serían reales, sino que serían programados, al igual que el resto de los enemigos, por registros y datos muy superficiales por lo que serían claramente más débiles y lentos que los soldados rasos reales y, por lo tanto, más fáciles de acabar.
Advirtió que, aunque aquello que iban realizar era sólo una Simulación creada a base de datos tomados de otros individuos, las heridas recibidas dentro de la misma permanecerían de igual forma en la realidad a pesar de haber sido realizadas por enemigos holográficos preprogramados.
Sedit sonrió sin darse cuenta al escuchar que Angeal se había ofrecido para ser quién supervisara desde adentro las simulaciones para así garantizar la supervivencia de todos los aspirantes pues aunque Shin-Ra dejaba claro desde un principio, incluso nada más al llenar el formulario para alistarse en sus tropas, que no se hacía responsable por las muertes o graves daños recibidos durante las Simulaciones, obviamente no por eso se iba a permitir que dichas cosas sucediesen. Siempre se procuraba tener a un miembro SOLDADO dentro de las mismas que estuviese encargado de asegurar que no se produjeran fallecimientos. Sólo con escuchar eso último a la chica no le quedó duda alguna de que definitivamente aquello no sería para nada fácil y que debía de tener mucho cuidado.
Una vez aclarados dichos puntos, Genesis procedió a ordenarles a los científicos que prepararan la primera simulación y, tomando una tableta que se encontraba a un lado de él, comenzó a llamar alfabéticamente a cada uno de los presentes.
Al momento de ser llamados los aspirantes para pasar a la Simulación, Genesis les entregaba, en un primer momento, lo que a Sedit le pareció un rifle automático, el arma típica para los soldados rasos, luego les entregaba una pistola pequeña de corto alcance pero de gran potencia, un Aro de Plata con cuatro ranuras en el que debían de equipar las Materias a recolectar, su único objetivo en esta ocasión, además de sobrevivir; y por último les proporcionaba un dispositivo negro similar a unas gafas o un visor que, al parecer, formaban parte del Sistema de Realidad Virtual de Shin-Ra y que hacía posible la realización adecuada de las simulaciones.
Cuando fue abortada de emergencia la Simulación y salió el chico, casi completamente inconsciente y siendo arrastrado por Angeal, Genesis negó con la cabeza incrédulo mientras colocaba la mano derecha en su frente pidiéndole fervientemente a la Diosa paciencia para soportar aquella "tortura". Si ese era el futuro del Departamento de Seguridad de Shin-Ra entonces nada bueno se podía esperar de las próximas pruebas y de los futuros reclutas. Ese día finalmente lo confirmaba: Cada vez los aspirantes eran peores.
Absolutamente todos, a su ver, eran una cuerda de inútiles incompetentes. Habían pasado a presentar la prueba más de 70 reclutas y únicamente 30 habían pasado la prueba de una forma "aceptable" e incluso "sobresaliente" en comparación con el resto de los jóvenes. Las pruebas de todos los demás habían sido realmente lamentables.
El primero en pasar, que le había causado una buena impresión pues lucía bastante fuerte y fornido, perdió el conocimiento nada más generarse la simulación. A Genesis le daban igual la razones que pudiera tener el chico, había sido más que patético y punto Pero lo peor de todo no era aquello, sino el hecho de que a él le siguieron unos cuantos casos más que también quedaron inconsistentes antes de enfrentarse siquiera al primer enemigo. Ninguna, absolutamente ninguna persona que haya perdido el conocimiento durante una prueba de admisión tiene posibilidad alguna de ingresar al ejército de Shin-Ra, sea quien fuere y por las razones que sea. Si un individuo llegaba a desmayarse durante la prueba, automáticamente y sin importar que tan poco pudiera faltarle para cumplir la misión o el empeño puesto en ella, quedaba en cierta forma "descalificado", es decir, no importaba la cantidad de "puntaje" que pudiera tener antes de quedar inconsciente el recluta, sólo por el simple hecho de perder el conocimiento ya no tenía ninguna posibilidad de aprobar.
Muchos otros terminaron por abandonar y cancelar la misión al creerse, acertadamente, incapaces de cumplir con su objetivo. Con el resto de los candidatos la cosa no había sido tan distinta, no conseguían derrotar o al menos lastimar a sus enemigos y tampoco eran capaces de esquivar los ataques de los mismos por lo que Angeal se había visto constantemente obligado a interferir y abortar las misiones antes de que esos "payasos inservibles ", como solía llamarles el SOLDADO, terminaran siendo asesinados por simples hologramas.
Suspiró con fastidio cerrando los ojos. No podía creer que apenas iba por la letra "F" y ya sentía que estaba desperdiciando gran parte de su valioso y que no sería capaz de recuperarlo jamás. El único lado bueno de esos rotundos fracasos era que gracias a ellos las pruebas duraban mucho menos de lo estipulado y acababan mucho más rápido facilitando también su evaluación. Además de eso no iba a negar el hecho de que le causaba cierta gracia y diversión ver como los patéticos jóvenes trataban de disparar un arma sin siquiera saber donde estaba el gatillo o cómo superarla correctamente. Se apartó un poco el pelo de la cara con una sonrisa algo socarrona y prosiguió a llamar al próximo en la lista:
— Josh Flitter.
Sedit expulsó todo el aire que había estado conteniendo sin darse al ver que, para su alivio, aún no le tocaba a ella. Estaba muy nerviosa y su corazón bombeaba con fuerza ante la idea de hacer el ridículo como muchos lo estaban haciendo, presenciar las pruebas y admirar desde la primera fila tantos fracasos la habían llenado de un temor y una inseguridad indescriptible. Nuevamente no se sentía capaz de lograrlo. Observó con atención la prueba del chico recientemente llamado y sus nervios se aplacaron un poco, la mayoría de los allí presentes tenían problemas para esquivar ataques y además de eso tardaban mucho en atacar, sin mencionar que muchos ni siquiera sabían como hacerlo, y otros más no conseguían bloquear absolutamente nada, por mínimo que el golpe fuera. Lo único que la tranquilizaba un poco era ser consciente de su agilidad y rapidez a la hora de movilizarse y que precisamente por eso mismo el esquivar los ataques no sería un problema. Y, en lo que respectaba a la fuerza, trató de no angustiarse demasiado pues, después de todo, lo que infligiría daño a sus enemigos no sería su brazo, sino su arma.
Quizás visto de esa forma tenía algo de ventaja.
Una vez que salió el chico, el cual presentó la prueba decentemente, Sedit fijó su vista en el famoso SOLDADO de traje de cuero rojo y pelo castaño cobrizo, quien se encontraba observando la pantalla de la tableta con el ceño ligeramente fruncido como si hubiera algo extraño.
El superior alzó sus ojos azules imbuidos de Energía Mako y con ellos recorrió el lugar como si tratara de localizar algo.
—...Sedit Freeman...— llamó pronunciando muy lentamente y con gesto extrañado. Bueno, para ser sinceros, su llamado había sonado más como una pregunta que como otra cosa.
Genesis volvió a observar el dispositivo aún sin poder creérselo y verificó la lista para asegurarse de no haber leído mal, pero al parecer ese sí era el nombre del siguiente aspirante y no se trataba de un error como había pensado. Honestamente sentía un poco pena por el chico, quien sabe si solían burlarse de él por tener nombre tan femenino.
Sedit se puso tiesa como un palo al escuchar su nombre y, dejando su mochila en una esquina, se acercó precipitadamente al SOLDADO abriéndose paso entre el resto de los reclutas que aún quedaban por presentar y otros que ya habían presentado los pruebas pero querían quedarse a observar las del resto.
El ojiazul observó atónito y con incredulidad como una chica bastante joven y de buen parecido se acercaba a él. Se preguntó por un momento si realmente era posible que fuera esa persona la poseedora de ese nombre y que fuera precisamente esa joven quien quisiera presentar las pruebas. Ahora comprendía porque el nombre le parecía de mujer, efectivamente había tenido razón desde un principio pero no había querido creérselo.
Las mujeres, oficialmente hablando, tenían la posibilidad de alistarse en el ejército o en SOLDADO si querían, sin embargo, no era para nada común que esto pasara. Y si alguna vez alguna mujer lograba entrar en el Departamento de Seguridad; cosa que no pasaba desde hacía casi una década; no duraba técnicamente nada en servicio y no sólo por el hecho de que morían en cumplimiento del deber junto con otros cientos de soldados, sino porque terminaban desertando tras un corto período de tiempo para poder comenzar una vida, casarse, tener hijos y esas cosas.
— ¿Señor?
Al escuchar aquella voz ligeramente aguda agitó un poco la cabeza, en un vago intento por salir de su asombro, y observó a la chica frente a él que lo miraba con cierta extrañeza y duda. Seguramente se había quedado tan ensimismado que ni había notado que se había puesto frente a él y que, probablemente, ya tenía un rato observándolo.
— Lo siento— se frotó un poco la cara una vez que terminó de reaccionar y se giró rápidamente hacia la "mesa" a su lado, que en realidad formaba parte del hardware del enorme computador de los científicos y que él usaba como cualquier otra superficie para apoyar sus cosas, y recogió los complementos que necesitaba—. Toma, aquí tienes— le entregó primero el Aro de Plata y las gafas de realidad virtual y una vez que se las puso le dio las armas correspondientes.
— Gracias— le sonrío y él simplemente se limitó a asentir levemente con la cabeza.
El mayor se acercó un momento a los científicos con la intención de dar unas cuantas indicaciones específicas acerca de la simulación mientras que ella se acercaba a la un poco a la entrada del habitáculo colocándose justo frente a ella. En realidad Genesis no les dijo mucho a los "intelectuales", simplemente les ordenó que programaran monstruos de un nivel un poco más alto que como venían haciéndolo hasta el momento y que incrementaran el número de enemigos. No estaba muy seguro de porqué sentía la necesidad de hacer aquello, quizás era por que muy en el fondo deseaba que la chica no entrara o al menos buscaba conseguir que finalmente la chica decidiera no formar parte de aquel lugar.
La vida de un soldado, incluso perteneciendo sólo a infantería, solía ser corta y difícil, y él personalmente no consideraba aquel un ambiente cómodo y seguro para una mujer. A su su ojos estaba haciendo lo correcto al tratar de hacerla desistir de su cometido, después de todo, lo más probable era que incluso ella misma decidiera abandonar la compañía si llegaba a ser admitida al cabo de un tiempo.
Por otro lado, en el más oscuro y despiadado de su ser, deseaba ponerla a prueba para ver qué tan capaz podía ser y, quizás, incluso divertirse un poco con la situación. Claro, eso sin llegar a ser demasiado cruel, al fin y al cabo la diferencia de dificultad en comparación con el resto de las pruebas era mínima. Tan sólo deseaba ver cómo trabaja la pequeña bajo presión.
Una vez que los científicos programaron la simulación como él lo había indicado, recogió su tableta y volvió a acercase a la joven que ya se encontraba más que dispuesta y preparada para entrar.
— Está todo listo, pasa— le indicó señalándole con la cabeza el interior de la iluminada cabina, la cual se encontraba separada del resto de la habitación por medio una gruesa pared de vidrio que la rodeaba de un extremo a otro mientras que el interior estaba formado por una gruesa estructura completamente metálica llena de cables y circuitos internos; de igual forma el piso de la cabina era de un azul brillante e intenso que poseía también partes metálicas capaces de generar, junto con el resto del mecanismo, la Simulación. Comenzó a ojear el dispositivo buscando en la lista el nombre de la chica dispuesto a comenzar con la evaluación y posteriormente seguir llamando a los reclutas.
— Sí, señor— asintió levemente y se giró un poco con la intención de dirigirse a su objetivo justo en el momento en el que escuchó que le mayor le dirigía la palabra nuevamente.
— Ah, y procura tener mucho cuidado— añadió en tono casual, observándola atentamente, sabiendo que aunque la chica estuviera de espaldas a él de igual forma había captado su atención.
Sedit volteó el rostro en su dirección y lo observó uno momentos sin comprender perfectamente bien el tono enigmático que había usado su superior ni tampoco la pequeña sonrisa ladina que parecía ser sincera pero a la vez maliciosa. No supo porque pero en el fondo aquello le había sonado más como una advertencia que como un consejo.
—... Lo tendré— nuevamente le sonrío pero ésta vez con un mal sabor de boca que trató de disimular lo mejor que le fue posible—. Muchas gracias.
Una vez que el mayor observó como la diminuta y hermosa figura se adentraba en el lugar señalado, les indicó a los científicos de que ya podían dar comienzo a la Simulación.
Mientras el paisaje holográfico se formaba entre datos y códigos brillantes, Sedit admiró su entorno ligeramente incómoda y con algo de dificultad debido al visor especial que llevaba puesto para poder realizar la prueba con el Sistema de Realidad Virtual. Era bastante extraño, pero al parecer mientras no se estuviera dentro una simulación todo lo visto a través de aquellas gafas se veía ligeramente borroso, pixelado y verde.
En el centro de su campo de visión, se encontraban dos grandes circunferencias, alrededor de la primera circunferencia, y justo en sus cuatro extremos, se podían apreciar unos diminutos números de color blanco, ubicados de la misma forma que los puntos cardinales, que le recordaron inconscientemente a los ángulos trigonométricos y a las coordenadas polares pues en la parte superior tenía indicado la cifra "00", en la izquierda "270", en la parte inferior "180" y en el lado derecho "90".
En la esquina superior derecha, habían unas letras blancas que decían: "Sistema de Realidad Virtual" y justo debajo se encontraba el logo de Shin-Ra junto con unas barras largas y verticales, cuya función desconocía, y que aparentemente medían o indicaban algo. En el lado derecho de su campo de visión, habían cuatro circunferencias más, más pequeñas y gruesas que las anteriores y que a simple vista también parecían encargarse de medir algo completamente desconocido para ella.
Bajo la circunferencia central se encontraba señalado, con letras considerablemente más grandes y parpadeantes, el estado actual de la misión. Además de eso, si enfocaba el cuerpo de algún individuo o monstruo que estuviera registrado en la base de datos y el sistema informático de Shin-Ra, entonces aparecía justo en la parte inferior el nombre, la raza, el rango o naturaleza del ser tal y como ocurría Genesis, pues justo debajo de la imagen enfocada por los visores aparecía su nombre, su ocupación como miembro de SOLDADO y su Clase.
Preparó su arma, colocando su dedo sobre el gatillo lista para disparar, y la apretó con algo de fuerza al notar que su visión comenzaba a tornarse completamente normal y definida, tal y como si no tuviera puestas las gafas especiales, y como incluso el clima iniciaba a cambiar a medida que su alrededor se transformaba en un bosque húmedo y nocturno que lucía muy real y que estaba muy silencioso para su gusto.
N/A: Primero que nada, les ofrezco una disculpa enorme, sé que me he tardado casi un mes en actualizar y les juro que no era mi intención. Tenía varios días con el borrador del capítulo ya listo pero no había tenido tiempo de corregirlo, de hecho el capítulo es muy largo por lo que he tenido que dividirlo en varias partes. En fin, espero que el largo de este capítulo consiga compensar todo el tiempo que he estado sin actualizar, también quiero que sepan que trataré de publicar el próximo capítulo lo antes posible. Probablemente la semana que viene.
También quería agradecerles a todos infinitamente por leer mi historia, en especial a sweet-autumn-mao que ha agregado mi historia a sus favoritos y también la sigue. En serio gracias, realmente significa mucho para mi. Espero que el libro esté siendo de su agrado y que no les resulte tan aburrido como yo siento que es, es sólo que me gusta ser precisa en la narración y ser tan fiel al juego como me sea posible. ¡Nuevamente muchísimas gracias a todos!
¡Saludos!
