Capítulo 5: Los resultados de una ardua batalla. Parte II
Observó su alrededor alerta, por el rabillo del ojo, buscando captar cualquier movimiento que ocurriera en su entorno por más mínimo que fuese pero dada la poca cantidad de luz no veía absolutamente nada más que la silueta de las cosas. Al principio no ocurrió nada, cosa que la puso bastante nerviosa pues ignoraba desde que lado pensaba atacarla el enemigo. Sin embargo, no le hizo falta pensar mucho o analizar mucho la situación para saber que, independiente de donde la atacaran, de igual forma era peligroso.
Cuando comenzaba a ponerse ansiosa escuchó el crujir del césped y los arbustos que se encontraban a sus espaldas. Se giró al instante lo más rápido que pudo, y eso es mucho decir, cuando comenzaron a resonar los primeros disparos y algunas balas comenzaron a entrar en su campo de visión dirigiéndose directamente hacia ella. Sin soltar el arma, se tiró al suelo girando sobre su propio cuerpo buscando esquivar los proyectiles y cuando terminó de erguir su torso, aun permaneciendo arrodillada en el piso, comenzó a disparar hacia los arbustos de donde parecían provenir las balas y donde aparentemente estaban escondidos los "soldados".
Si era sincera sus actuales "objetivos", o al menos así eran denominados por el visor de Realidad Virtual, eran bastante fáciles de derribar pues no esquivaban las balas a diferencia de ella y caían con extrema facilidad; tal y como si sólo fueran un simple muñeco. Vencerlos era lo de menos en realidad, lo que se le estaba complicando era evadir todas las malditas balas. Algunos proyectiles la habían rosado e incluso rasguñado la piel pero afortunadamente nada más que eso.
Se movía con agilidad por el lugar disparando constantemente, ocultándose y protegiéndose entre los árboles, dando saltos y giros rápidos y hábiles, llegando incluso a camuflarse entre la maleza y la oscuridad.
Cada vez que derrotaba a un grupo de soldados rasos se hacía con sus armas sin pensárselo dos veces, si era sincera ya para esas alturas se encontraba armada hasta decir basta. Tenía un rifle automático siendo sostenido por sus manos y otro más colgado en su hombro permaneciendo apoyado en su espalda y sujetado por medio de la cinta que traían, dos pistolas alargadas en cada pierna guardadas en los numerosos bolsillos que traía su pantalón y que finalmente resultaban ser útiles, la pistola que le habían dado al inicio de la Simulación en su espalda baja siendo sostenida por la cinturilla de la prenda y otra igual sostenida de la misma manera pero en su abdomen. Además de todas aquellas armas de fuego, había conseguido arrebatarle a un "sujeto" una larga bandana, que ahora cruzaba su pecho, y que traía cuatro pequeñas bombas más similares a granadas que otra cosa y que, aparentemente y según había podido apreciar cuando el tipo le lanzó dos de ellas, estallaban al impacto luego de ser arrancadas de la bandana tal y como si se tratara de la activación de una especie de "sistema".
No se detenía a cargar su armamento, cuando se le agotaban las balas al rifle automático simplemente agarraba otro y lo remplazaba, la verdad es que aquello la beneficiaba mucho pues su puntería no era la mejor al no tener práctica o experiencia alguna y de todos los disparos consecutivos e ininterrumpidos que propinaba eran realmente pocos los que conseguían impactar contra sus objetivos. Razón por la cual los proyectiles se le agotaban con relativa facilidad y más aun teniendo en consideración la cantidad de enemigos a los que se enfrentaba y a la cantidad pequeña de balas que traía cada cartucho.
Minutos más tarde, observó su entorno jadeante y satisfecha al ver que no era atacada por más soldados y que por el momento esos parecían ser los últimos en aparecer. Una vez que pudo salir de la parte más profunda y frondosa del bosque y llegó hasta lo que parecía ser una pradera, recuperó su perfecta visión y se dispuso a buscar aquellas dichosas Materias.
Fuera del habitáculo en donde se estaba llevando a cabo la Simulación, la mayor parte de los presentes se encontraban observando con atención la prueba. Algunos estaban impresionados pues hasta ahora iba muy bien para ser verdad y otros, que habían reprobado los exámenes con creces, observaban mudos y con ojo crítico la situación preguntándose una y otra vez cómo era que ella se las arreglaba para seguir casi intacta cuando ellos casi morían en el intento y a los pocos minutos de haber empezado. Simplemente era algo increíble y digno de ver.
Sedit caminó manteniéndose alerta por el sendero más despejado que encontró hasta toparse a los lejos con los que parecían ser, según se lo indicaba las gafas especiales, Lobos Nibel y algunos Colmillo Kalm.
Se arrodilló entre los arbustos tratando de hacer el menor ruido posible y desde allí, permaneciendo a una distancia bastante considerable de los lobos marrones y púrpura, comenzó a arremeter contra ellos a balazos y sin piedad alguna. Muchos corrieron y huyeron mientas que otros cayeron muertos antes de que si quiera pudieran localizarla. Dos de ellos, en cambio, lograron alcanzarla antes de que pudiera correr lejos del lugar.
Gritó cuando uno de ellos le saltó encima tumbándola al suelo mientras que el otro trataba de morderla en el brazo para que soltara el arma. Rápidamente se quitó uno de encima a patadas a la par que alejaba al otro golpeándolo con dureza en el hocico con el rifle automático luego de que éste consiguiera morderle un brazo. Se puso de pie y, antes de que la atacaran de nuevo, retrocedió velozmente varios pasos sin darles la espalda comenzando a disparar en su dirección hasta que ambos cayeron al suelo sin vida.
Se acercó a uno de ellos cuando notó que tenía una esfera azul claro, del tamaño de una pelota de tenis, atada al cuello. La tomó con precaución, por si seguían vivo, y se alejó de inmediato.
Cuando la enfocó y en la parte baja de su campo de visión las gafas de Realidad Virtual le indicaron que aquella era una Materia de Apoyo no puedo evitar sonreír levemente. Al menos ya llevaba una Materia y no había sido tan difícil como había pensado. Equipó la Materia en el Aro de Plata que le habían dado antes de entrar y recogió el arma que se le había caído al ser atacada y volvió a guindársela en la espalda para continuar, casi corriendo, con su recorrido en busca de la siguiente esfera de Mako cristalizado.
Mientras trotaba sin una dirección en específico siguió matando ocasionalmente a algunos soldados rasos que salían, literalmente, de la nada con la intención de atacarla. Repentinamente se topó con un gran monstruo gigante que a sus ojos parecía ser una especie de ogro grande y maloliente de color grisáceo, el cual llevaba una vieja armadura verde y sujetaba en una de sus manoplas, un mazo.
— Oh, mierda— masculló con los labios apretados al notar que éste se había percatado de su presencia y se había girado en su dirección soltando un feroz gruñido.
No hacía falta ser un genio para saber que en esa ocasión la cosa estaría más difícil y no por el hecho de que poseyera tan descomunales dimensiones o porque tuviera un arma pesada y grande, sino porque el rifle automático que ella tenía era, en cierta forma, bastante inútil en casos como aquel.
Más que por saberlo desde antes, sólo viéndolo ya podía deducir que su piel era gruesa y resistente por lo que si realmente lo que buscaba era aniquilarlo rápido, debía de atacarlo directamente en sus puntos más débiles. Sólo en ese momento comenzaba a comprender porque los SOLDADOS siempre utilizaban espadas y Materia para combatir en lugar de armas de fuego.
El monstruo se acercó a ella de un veloz salto y, antes de que pudiera evitar o esquivar el ataque por completo, la bestia ya la había golpeado con una de sus manos llegando solamente a rasgar su brazo con sus garras y tirarla al piso.
Gruñó de dolor aún en el suelo y, apretando su brazo herido con una de sus manos, giró repetidas veces sobre sí misma buscando alejarse lo suficiente de la bestia como para poder levantarse. Una que estuvo lejos de ella, se puso de pie tan rápido como pudo y corrió en busca de alguna de las armas que se le habían caído para atacarle.
Entre giros y volteretas, esquivó los golpes y puñetazos que le atizaba el monstruo al suelo buscando aplastarla contra el mismo en el proceso y, una vez que recogió uno de los rifles, inició a correr alrededor de él entre saltos veloces para evadir ataques físicos y las eventuales bolas de fuego que el monstruo le lanzaba con una Materia Piro que supuso, era la que debía recuperar. La verdad es que tenía cierta ventaja pues el ogro podía ser fuerte pero era lento en lo que a movilizar su cuerpo se refería.
Corrió sin detenerse unos minutos más alrededor del cuerpo inmenso del monstruo, tal y como si fuera un satélite, haciéndolo por consiguiente girar sobre su mismo eje para no perderla de vista hasta que empezó a marearse. Cuando Sedit creyó verlo lo suficientemente afectado, se detuvo con la intención de dispararle pero el ogro, aún en aquel mal estado, lanzó en su dirección el mazo que tenía en la mano.
La chica apenas tuvo tiempo de reaccionar y echarse hacia atrás buscando tumbarse al piso y esquivar el objeto. Una vez tirada en el, rodó sobre su espalda para esquivar el próximo golpe que la bestia trató de propinarle pensando que de encontraba desprevenida. Sin embargo, no se había alejado lo suficiente por lo que al momento de tratar de ponerse de pie, el monstruo se adelantó y le atizó un brusco manotazo con el dorso de la mano que la hizo despegar los pies del suelo y la empujó varios metros atrás hasta chocar contra el tronco de un árbol deteniendo así, su doloroso recorrido.
Jadeó al tratar de incorporarse con ayuda de sus brazos sintiendo su cabeza palpitar con fuerza debido al impacto pero antes de que pudiera sentarse él gigantón ya se había acercado a ella. No pudo ni tragar cuando ya la había sujetado del cuello de la camisa con sus largas garras y la había levantado del suelo hasta que quedara a la altura de su rostro y su aliento pestilente impactara justo en su cara. La mueca de asco por parte de la chica, aun estando fuertemente aturdida, no se hizo esperar.
Cuando reaccionó y pudo enfocar bien a la bestia no se lo pensó dos veces antes de tomar rápidamente la pistola que tenía guardada en la espalda entre su piel y la cinturilla del pantalón y colocarla justo en el centro de su grisácea frente. Una vez que el metal de la pistola tocó la piel áspera y gruesa, apretó el gatillo repetidas veces como si no hubiera un mañana buscando perforarle el cráneo y dejárselo como colador.
Al acabarse el primer cartucho, de detuvo pues no tenía otra opción, y fue entonces cuando notó que el rostro el ogro se hallaba lleno de sangre proveniente de su frente y que su gigantesco cuerpo comenzaba a precipitarse lentamente hacia adelante.
— ¡Joder!— exclamó tratando de soltarse pero las garras que se encontraban clavadas en la tela de su camiseta no se lo permitieron. Aunque tiró de la tela hasta el punto de casi romperla, no le alcanzó el tiempo para zafarse del agarre antes de que la gravedad ocasionara que el cuerpo inerte de la cayera al piso junto con ella quedando así parte del mismo sobre su cuerpo-. M-maldita sea...
Con cierta frustración, hizo un esfuerzo sobrehumano para salir de debajo de aquella bola de grasa pero sin obtener resultados favorables en un inicio. Suspiró tratando de sacar una de sus adoloridas piernas mientras se incorporaba levemente y maldecía su suerte. Quizás ella pudiera llegar a ser rápida pero, por desgracia, jamás podría llegar a ser lo suficientemente fuerte.
Cuando logró quitarse el "cuerpo sin vida" de encima y salió de aquella asquerosa "prisión" que suponía estar bajo aquel cuerpo prosiguió, a guardar en su sitio la pistola que técnicamente le había salvado la vida.
Recogió sus rifles automáticos volviendo a guindarse uno en la espalda, como si fuera una mochila, mientras sostenía atenta su arma principal a la cual ya le quedaban pocas balas. Ojeó, casi de casualidad, el brazalete que tenía el monstruo en la muñeca y, notando que era igual al suyo pero más grande, dedujo que ahí sería donde tendría que estar equipada la Materia que momentos atrás había usado en su contra.
Para no tener que agarrarlo y quitárselo pues le resultaba ciertamente repugnante, empezó a darle fuertes pisoteadas con el fin de romperlo. Cuando las primeras grietas comenzaron a aparecer, lo pateó una vez más ejerciendo el doble con fuerza haciendo que por consiguiente se rompiera la ranura y la esfera verde saliera rodando velozmente por el piso.
Corrió tras ella y la atrapó antes de perderla de vista y prosiguió a equiparla en su Aro de Plata, aún arrodillada en el suelo y experimentando cierta satisfacción. Gracias al cielo ya llevaba la mitad de la misión completa y ahora sólo era cuestión de conseguir dos Materias más y listo.
Agudizó sus sentidos cuando oyó un suave ruido a sus espaldas similar a un débil chasquido. Se giró de inmediato preparando el arma y encontrándose más que lista para disparar. Apuntó firmemente con el cañón del rifle al lugar en específico del que parecía provenir una silueta y justo en la dirección en la que se producían algunos crujidos profundos y lentos.
Cuando estuvo a punto de apretar el gatillo y dispararle a la sombra que se observaba a duras penas tras los árboles, de entre la maleza salió un precipitado Angeal que mantenía sus brazos flexionados hacia arriba con sus manos enguantadas alzadas a la altura de su pecho en señal de que venía "en son paz" y sin intenciones de lastimar a nadie.
Sedit, de forma automática, dejó de apuntarle con el arma mientras que se sentía ligeramente avergonzada por haberle apuntado a su héroe con el rifle.
—... ¿Está todo bien?— cuestionó al cabo de unos segundos luego de haber examinado atentamente las condiciones en las que se encontraba la chica notando, primero que nada, sus brazos ensangrentados.
— Sí, señor—confirmó con una sonrisa relajando su postura y le enseñó, con cierto orgullo, su Aro de Plata con tan sólo dos ranuras sin rellenar—. Está todo en orden.
Angeal hizo una mueca con ligera preocupación muy bien disimulada mientras la observaba poco convencido. La verdad es que en un principio había interferido en la Simulación con la única intención de preguntarle, o más bien proponerle, abortar la misión, pues después de ver lo herida que había salido de aquella pelea, cualquiera hubiera sido capaz de entender si quería rendirse y renunciar a la realización de su objetivo antes de completarlo.
Ese había sido su único propósito en un primer lugar, sin embargo, Sedit no parecía tener ni el más mínimo deseo, ni la más mínima intención de rendirse y abandonar la prueba de admisión. No podía ver sus ojos debido a las gafas especiales pero no le hacía falta verlos para saber que en ellos no había más que determinación. La chica al parecer quería seguir hasta el final sin importar nada por lo que finalmente decidió no preguntarle nada, lo prefería así. Además de que también dudaba que el que hiciera aquello se viera muy bien que digamos. Probablemente a más de uno, incluyéndola a ella, le disgustara y no terminara consiguiendo otra cosa que no fuera desanimarla con sus palabras, pues sin conocerla ya sabía de antemano que ni fe esa forma desistiría o abandonaría la idea de cumplir con su misión y ahora estaba más que confirmado.
— ¿Segura?
No quería aparecer insistente o hacerla pensar que dudaba de ella, pero realmente le era inevitable. No deseaba que se esforzara demasiado pues el sentía que ya había demostrado que tenía bastante capacidad y habilidad para pertenecer el ejército. No obstante, lo único que consideraba que le hacía falta era un poco más de entrenamiento y resistencia física por lo que estaba completamente seguro de que si la chica volvía a su casa, entrenaba, y presentaba en otra oportunidad unos meses después le iría muchísimo mejor y tendría aún más potencial del que tenían para ese momento.
— Sí— asintió volviendo a levantar su arma para luego colocarla en posición—. Muchas gracias, señor Hewley— se inclinó ligeramente en señal de respeto y agradecimiento por el amable gesto que había tenido el mayor al preguntarle por su estado aún en medio de la Simulación y, posteriormente, se reincorporó para observarlo con sus ojos sinceros y brillantes regalándole así una mirada que Angeal pocas veces había podido apreciar.
Sin dejar de sonreír levemente, Sedit se despidió de él haciendo con pequeño gesto con su mano y sin esperar respuesta alguna por su parte, le dio la espalda y se marchó corriendo del lugar con la intención de continuar con su misión y finalizarla exitosamente.
Angeal observó en silencio quedándose ahí, de pie y sin moverse, como la silueta de la chica se iba haciendo cada vez más pequeña de lo que ya era a medida que se alejaba y lo dejaba atrás aun cuando su misión era seguirla de cerca para evitar que ocurrieran accidentes graves e irreparables, tal y como lo había estado haciendo hasta el momento.
No iba a negar que se encontraba algo sorprendido. Honestamente nunca había conocido a alguien que luciera tan vivaz y "alegre" aun teniendo esas condiciones físicas y durante una misión a excepción de su pupilo Zack Fair. La verdad es que eran tan similares en ciertos aspectos que a Angeal no le quedaba duda alguna de que, si se llegaban a conocer, se llevarían bastante bien.
Ante esa idea, el pelinegro sonrió ladinamente. Si Sedit más adelante conseguía entrar a SOLDADO no quería ni imaginarse los desastres y problemas autosuicidas que causarían ambos, después de todo, si sólo Zack ya era capaz de exasperarlo no se imaginaba que sería de él si eran dos los "cachorros" que lo atormentaban en lugar de uno solo. Definitivamente ese par resultaría ser bastante peligroso.
Agitó un poco la cabeza para concentrarse en su tarea de velar por la vida de los reclutas y se dispuso a correr tras lo que aún se podía visualizar de la figura femenina a lo lejos con la intención seguirla como venía haciéndolo hasta el momento. Al fin y al cabo esa era su misión y aunque en el fondo estuviera cuidándola de cerca en un ámbito algo personal, aquel seguía siendo su trabajo y el sólo estaba cumpliendo con lo estipulado.
Después de correr unos minutos sin hallar absolutamente nada, se detuvo adolorida frente a un lago ligeramente agotada y jadeante mientras observaba los alrededores en busca de alguna señal que le indicara que camino debía tomar para llegar a su próximo objetivo.
Sin embargo, y como era de esperarse que ocurriera en esas circunstancias, no fue necesario que buscara nada pues su objetivo se había presentado ante ella por sí solo.
Justo del lago frente a ella, emergió con violento imprevisto una especie de serpiente marina, no tan grande y gruesa pero sí bastante larga, tal y como una anguila. Admiró con atención las escamas de color azul cielo, grandes colmillos y ojos amarillos que parecían querer taladrar su alma y destruirla al instante y, efectivamente, así era.
La observó abrir la boca, resaltando aún más sus afilados dientes y su cráneo delgado, y apenas logró retroceder de un salto y echarse hacia atrás arrastrándose por el piso cuando el monstruo lanzó un su dirección un potente chorro de agua hirviendo a niveles extremos que parecía provenir de lo más profundo de su garganta.
Se puso de pie lo más rápidamente antes de que el chorro de agua caliente la alcanzara y le provocara quemaduras peores que las de tercer grado, y comenzó a correr lejos de la bestia marina lo más rápido que pudo y dejando accidentalmente atrás el rifle automático que hasta entonces había estado llevado colgado a su espalda.
Como el monstruo era bastante largo y el lago parecía ser poco profundo en comparación con su tamaño, fácilmente podía doblar gran parte de su cuerpo hasta llegar al punto en que era capaz de sacar, al igual que lo hacía con su cuerpo, su delgada cola del agua y llevarla a la altura de su cabeza, manteniéndola así a su lado con la intención de usarla también para atacarla.
Lo observó a lo lejos, a varios metros de distancia recostada en el tronco de un árbol y con ojos desafiantes que fueron retados de vuelta por aquellos amarillos que la observaban con fijeza, esperando atentamente a que se acercara mientras la provocaba agitando sin parar la pequeña esfera amarilla de Mako cristalizado que tenía atada alrededor de lo que probablemente sería, en otro ser, la garganta.
Respiró profundamente y, armándose de valor, se precipitó hacia ella corriendo y manteniendo la cabeza de la bestia en el punto de mira de su arma. Disparó algunas veces pero lamentablemente a esa distancia las balas no era capaces de atravesar las escamas azuladas.
Una vez que estuvo lo suficientemente cerca de ella, el monstruo la atacó de nuevo tratando de propinarle mordiscos y latigazos con su cola que Sedit, con mucha dificultad y a veces no tan efectivamente, lograba esquivar. En un momento en específico mientras retrocedía sin parar para no ser hervida por el agua que le lanzaba, tropezó con una piedra y cayó al suelo sobre su trasero con fuerza soltando por accidente su arma. Quiso colocarse de pie pero, antes de que lograra hacerlo, una de las arremetidas de la cola en su dirección logró acariciarle el rostro con una rapidez tan extrema que había parecido sólo un parpadeo, y le provocó un corte largo pero no tan profundo, en su mejilla izquierda, justo debajo del ojo.
Gruñó e hizo una mueca arrugando por completo la parte izquierda de su rostro y, mientras se ponía de pie precipitadamente buscando correr lejos, se llevó una mano a la parte afectada de su rostro presionando con algo de fuerza buscando mitigar el dolor. Sin embargo, y aunque su intento de escape fue bastante veloz, no lo fue lo suficiente.
Cuando ya estaba de espadas a él y comenzaba a coger velocidad, percibió como la cola se acercaba en su dirección como si quisiera rodearla. No tuvo tiempo de tirarse al piso cuando ésta ya se había doblado frente su cuerpo y la había golpeado en el abdomen con fuerza lanzándola de nuevo en su dirección tal y como si buscara atraerla hacia él y no quisiera dejarla escapar. Debido a la magnitud del golpe, cayó con brusquedad al suelo girando dolorosamente sobre su propio cuerpo debido al impulso.
Se giró como pudo, despegando su rostro del suelo para ponerse boca arriba, y observó asustada únicamente con su ojo derecho pues le dolía abrir el otro, como el monstruo se erguía sobre ella casi con superioridad y abría su boca enseñando amenazante sus largos y afilados colmillos más que dispuesto a enterrarlos en su piel y matarla de un sólo mordisco. Y a partir de ese preciso momento todo empezó a transcurrir en cámara lenta para ella.
Abrió con algo de esfuerzo ambos ojos y, sin moverse ni un centímetro, trató de enfocar el paladar y el fondo de la cavidad bucal de la bestia con un único objetivo. Cuando lo consiguió, apenas unos nanosegundos después, agarró con velocidad la pistola que se encontraba presionada contra su abdomen, que gracias a la cinturilla del pantalón se mantenía en su sitio y que había estado guardando hasta el momento casi sin recordarlo, y apuntó sin vacilar ni en lo más mínimo en el interior de la monstruosa boca que estaba cada vez más cerca de ella.
No pensó en nada más una vez que empezó a disparar sin detenerse al interior de la cavidad bucal del monstruo buscando perforar, acertadamente, su paladar, su garganta y lo que sea que entrara en su campo de visión.
No pasó mucho tiempo hasta que consiguió su cometido. Después de todo esa es una zona débil y delicada que se encuentra continuamente desprotegida en todos los seres vivos sin importar la naturaleza del mismo y cualquier daño recibido en aquella parte fundamental nunca deja de ser mortal sin excepción alguna.
Cuando se le agotaron las balas tan rápido como se escapa un suspiro y percibió que la cabeza de la bestia se aproximaba a ella, pero esta vez sin vida, y el resto del cuerpo caía también en su dirección. Giró desesperadamente sobre sí misma, tal y como si fuera un tronco, a la par que soltaba su arma y se alejaba del lugar buscando evitar verse atrapada una vez más bajo el cadáver de un enemigo como le había sucedido con anterioridad. Lo último que quería era que aquella cosa grotesca cayera sobre ella.
Una vez que la cabeza inerte se estampó contra el suelo justamente a su lado, se dio la libertad de dar un respiro profundo que consiguió llenar por completo sus pulmones. La verdad es que, aunque aún no hubiera terminado de presentar la prueba, sólo con el simple hecho de saber que llevaba más de la mitad de la misión completada se sentía considerablemente más tranquila.
— Dios mío...— suspiró sin poder creerse todo lo que le había pasado a lo largo del día. Parecía tan irreal que comenzaba a creer que aquello que estaba viviendo se trataba de un sueño.
Se incorporó, tocando su mejilla ligeramente ensangrentada, y se puso de pie para buscar la Materia de Comando que había visto que tenía el monstruo antes de derrotarlo.
Maldijo por lo bajo cuando, una vez que se había acercado al cuerpo inerte, buscó la esfera amarilla en el lugar en el que había visto que guindaba hacía tan solo unos momentos y no la encontró. La Materia no estaba por ningún lado.
Casi al borde de la desesperación, estudió y repasó con la mirada su entorno una y otra vez esperando verla brillar en algún lado, pero no encontró nada a su alrededor. Volvió a buscar entre el cadáver sin obtener resultados positivos. Fue entonces cuando, al acercarse al lago, notó por el rabillo del ojo y por casualidad que un brillo amarillento e intenso parecía provenir del fondo del mismo.
Se acercó de golpe y, arrodillándose cerca de la orilla, se estiró sobre la superficie buscando acercar su rostro al agua lo más que le fuera posible temiendo lo peor. Y, efectivamente, sus sospechas habían sido acertadas.
Esa cosa que brillaba en las profundidades del río no era nada más ni nada menos que la maldita Materia que había estado buscando al borde de una parálisis facial y que al parecer se había caído y desprendido del cuerpo del monstruo cuando este se precipitó hacia adelante y se estrelló contra el suelo.
— Joder— susurró con fastidio sin poder creérselo y haciendo un puchero. Al parecer no tenía otra opción que no fuera entrar al agua y buscar la luminosa esfera.
Suspirando con fuerza y pesadez, se puso de pie para comenzar a quitarse todo el armamento que tenía y dejarlo en el suelo. Si era sincera no creía que se dañara nada pues al fin y al cabo aquellos no eran más que objetos generados por la Simulación, pero parecían tan reales que prefirió prevenir que lamentar. No le gustaría descubrir que, al formar las armas parte también del escenario virtual, se vieran afectadas por las condiciones del mismo y se malograran al mojarse. No, definitivamente su corazón no sería capaz de soportar algo como aquello.
Una vez que se hubo quitado todo su equipamiento, a excepción del Aro de Plata y las gafas de Realidad Virtual obviamente, se adentró en el lago caminó a un par de metros. Una vez que este comenzó a tornarse cada vez más profundo a medida que avanzaba hasta llegar al punto en el que únicamente quedaba parte de su pecho afuera, procedió a lanzarse sin miramientos hundiendo su cuerpo en el agua helada y nadando hasta el fondo del lago notando como la Materia se había sumergido hasta el fondo del mismo y ya hacía ligeramente hundida en el suelo de tierra humedecida y lodosa.
La tomó y, luego de equiparla en el Aro de Plata, subió a la superficie del lago antes de quedarse sin oxígeno mientras agradecía una y otra vez al cielo y a todos los Dioses el no haberse encontrado con ningún otro ser en el agua además de peces pues en ese momento se encontraba desarmada en su totalidad y la simple aparición de un animal medianamente grande suponía un peligro.
Salió del agua comenzando a sentirse algo cansada y débil. Si era sincera nunca se había esforzado tanto en su vida como lo estaba haciendo en ese preciso momento.
Dio unas cuantas profundas y largas bocanadas de aire una vez que estuvo afuera y, luego de apartarse el pelo de la cara echándoselo completamente hacia atrás, prosiguió a deshacerse del exceso de agua que tenía su camisa enrollándola y apretándola repetidas veces. Posteriormente se quitó las botas encharcadas y llenas de agua con el fin de escurrirlas un poco sobre el césped y volver a ponérselas poco después sin que estas supusieran una molestia aún mayor.
Apretó también algunas veces la tela de sus pantalones buscando aligerar aunque sea un poco el peso extra que provocaba la cantidad de agua existente en la aprenda. Sabía que eso no la secaría en lo absoluto ni nada por el estilo así como que tampoco eliminatorias la humedad presente en sus ropajes pero al menos eso era mucho mejor que nada.
Volvió a colocarse sus botas después de que estas hubieran perdido gran parte del agua que tenían dentro sin ser consciente de que su estado y todo el proceso que estaba realizando no hacía más que deleitar placenteramente la vista de la mayor parte de los hombres presentes en el lugar. No notaba ni por asomo todas las miradas fijas y escrutadoras que se encontraban posadas sobre ella y que observaban como la ropa mojada se pegaba completamente a su delgado cuerpo, bastante bien formado teniendo en cuenta su edad, y admirando embelesados como su piel se percibía perlada y brillante bajo los escasos halos de luz que existían dentro de la Simulación. En pocas palabras, parecía una musa, una ilusión hermosamente atractiva e irresistiblemente encantadora.
Angeal, por su parte, sólo podía pensar en que la chica había tomado el camino más difícil, aunque efectivo de igual forma, para derrotar al monstruo marino. No había hecho más que complicarse y darle más dificultad a la situación de la que realmente tenía. Aquella bestia acuática poseía una gran y evidente debilidad por el fuego y si Sedit simplemente hubiera utilizado desde un principio la Materia Piro que había recolectado con anterioridad; y que había sido colocada dentro de la Simulación al propósito, cabe destacar; entonces le hubiera resultado de lo más sencillo matarla sin haber tenido la necesidad de pasar por tantas complicaciones y sin haber resultado tan malherida. De cualquier forma y por más evidente que hubiera parecido la solución a la situación anterior, no podía culparla. Supuso que como nadie había usado ninguna Materia de las recuperadas hasta el momento, era normal que desconociera que podía usarlas y menos aún si ignoraba el funcionamiento de las mismas así como la existencia de los Puntos Mágicos que, aunque pocos, debía de poseer en su interior al menos unos cuántos.
Por otro lado Sedit, ajena a todo aquello, sólo pudo bufar entre dientes cuando el aire frío la abofeteo mientras recogía sus armas esparcidas por en el suelo y se las colocaba nuevamente en los lugares los correspondientes en donde las había mantenido hasta el momento. Al colocarse la bandana, observó con atención las cuatro pequeñas y delgadas bombas que, colocadas en el piso, incluso podían pasar desapercibidas. Suspiró, seguramente el monstruo que seguía a continuación era mucho peor que los anteriores y quizás la única oportunidad que tenía para vencerle era usar aquellas bombas. En definitiva, debía de usarlas con cuidado.
Con los dientes castañeando ligeramente salió en busca de la última maldita esfera de Mako cristalizado que aún le faltaba por recolectar. Caminó durante varios minutos agotada, jadeante y más que harta de aniquilar a los numerosos grupos conformados por estúpidos soldados holográficos de Shin-Ra que aparecían sin parar y que parecían no querer acabarse nunca.
Ya para ese momento había dejado de reemplazar su armamento y había decidido finalmente usar el que ya traía encima pues comenzaba bastante le estorbaba y le impedía moverse con facilidad aún más de lo que ya se lo impedía el cansancio por sí mismo.
Se detuvo un momento con la intención de limpiar con su antebrazo el sudor que comenzaba a deslizarse por su frente cuando, repentinamente y de prácticamente de la nada, una gruesa y potente línea de fuego se extendió con una velocidad abrumadora en su dirección abriéndose paso por entre tierra y quemando absolutamente todo a su paso. Al escuchar el chasquido seco y precipitado de las llamas debido a la combustión se giró hacia su derecha y, sin darse tiempo si quiera para percibir mejor que era lo que estaba pasando exactamente, se precipitó hacia adelante con fuerza girando sobre su propio cuerpo como si fuera una pelota y huyendo lo mejor que le fue posible de las llamas y el ataque.
Se levantó del suelo de un salto, con algo de dificultad y apoyándose sobre sus manos, y al girar la cabeza una vez de pie observó cómo se cernía sobre ella un ave de fuego que a le pareció gigantesca. Era un Fénix.
Admiró paralizada y casi maravillada al enorme y majestuoso pájaro que la observaba con elegancia desde lo alto. Poseía ojos y plumas brillantes, su cuerpo estaba cubierto por un preciosos plumaje azul mientras que su cola y la parte baja de su cuerpo se encontraban adornados por varias plumas largas de distintos colores generando así un perfecto contraste con el intenso fuego que ardía sobre sus alas y su cabeza. Tragó con fuerza sin quitarle la mirada de encima pensando qué demonios se suponía que debía hacer en una situación como esa.
¿Sería ese enemigo quien le proporcionara la última Materia?
Respiró profundamente sopesando esa posibilidad, la verdad es que no conseguía visualizar la esfera por ningún lado pero no por eso iba a descartar la idea, pues era más que imposible que aquel inmenso ovíparo fuera considerado un enemigo común y corriente como lo eran los soldados de infantería.
Se obligó a si misma a reaccionar cuando el ave extendió sus alas a punto de aletearlas en su dirección y abría por completo el pico a la par que su cuerpo lentamente se iba prendiendo en llamas cada vez más y más.
Rápidamente comenzó a correr sabiendo que dispararle en ese momento sería más que estúpido e inútil y, ocultándose tras los árboles, rocas o lo que sea que encontrase primero, se protegió medianamente de los ardientes y desalmados ataques del ave mientras observaba como todo el pasto a su alrededor comenzaba a quemarse produciendo un ruido seco, un calor sofocante y una iluminación delatadora y cruel.
Si bien era cierto que se deslizaba velozmente entre brincos y volteretas y no se detenía por nada en el mundo, no se podía negar que; si no fuera por sus amadas, gruesas y largas botas de cuero; seguramente sus ropas ya se hubieran incendiado desde hacía bastante rato atrás y se encontrara convertida en una brocheta de carne insípida o peor aún, en una antorcha humana.
Fuera de la cabina muchos de los presentes no sabían cómo sentirse. Los que ya habían pasado a presentar las pruebas, aprobados o no, se sentían aliviados de no haber tenido que enfrentarse a ese tipo de monstruos y los que no habían pasado a presentar aún, se encontraban acongojados e inundados de un temor profundo ante la simple idea de tener que combatir contra bestias de tal magnitud.
— Es increíble.
Balbuceos de fascinación.
— A mí más bien me da lástima...
Susurros dichos en secreto como si fuera algo ilegal.
— ¿Crees qué lo consiga?
Preguntas por lo bajo y muy indiscretas.
— Esto es demasiado para una chica. No. Mejor dicho, esto es demasiado incluso para cualquier otro.
Comentarios y afirmaciones inapelables que eran apoyadas por el resto.
—... Yo creo que ya no puede más...
Y el suave rumor de los murmullos temerosos e insistentes, era todo lo que reinaba en el lugar justo en aquellos instantes.
Era difícil describir el ambiente que se presenciaba dentro de la Sala de Entrenamiento. Todos los presentes observaban el intenso espectáculo casi sin pestañear, indiferentemente de si se encontraban sorprendidos o si simplemente experimentaran lástima o admiración. Nadie le quitaba un ojo de encima a la chica.
Muchos de ellos, incluso, observaban a Genesis de reojo pues con sólo apreciar su pequeña sonrisa burlona y sus brillantes ojos que centelleaban encantados, era evidente que, más que ponerla a prueba, en cierta forma estaba disfrutando de observarla luchar y se encontraba más que seducido con su agilidad y completamente embelesado con su capacidad muy bien escondida. Era más que obvio que todo aquello que tenía lugar dentro de la Simulación ocurría, valga la redundancia, con toda la intención del mundo.
Angeal bufó con molestia ante esta situación sintiendo unas irrefrenables ganas de llamar a su mejor amigo y darle uno de sus famosos y extensos sermones con la intención de conseguir que le pusiera fin a todo aquello. La verdad es que la diferencia de dificultad no era mucha, pero incluso un nivel más de dificultad influenciaba y generaba un cambio significativo, por mínimo que este fuese. No era para nada justo.
No sabía con exactitud qué era lo que pretendía Genesis en ese momento, no sabía si lo que deseaba era deshacerse de ella, divertirse, ponerla a prueba, o si simplemente buscaba explotarla y exigirle su máxima capacidad, realmente ignoraba sus razones. Lo único que estaba claro en su cabeza era que la situación no le agradaba para nada.
Podía entender que el castaño no quisiera que ella entrara a Shin-Ra, eso no se lo pensaba discutir pues incluso el mismo había actuado y pensado así en un principio, pero eso no le daba razones para hacer lo que hacía. Por nada del mundo pensaba entender ni apoyar el hecho de que estuviera usando métodos tan sucios como aquellos para conseguir sus deseos. Al fin y al cabo, todos merecían una oportunidad para demostrar que eran capaces de hacer, hombres y mujeres por igual; sin importar en lo absoluto si aquel era un lugar adecuado para una dama o no. Pues aunque por más comprendiera aquella creencia, seguía pareciéndole igual de incorrecto.
Sedit consiguió ocultarse finalmente tras una gran roca que se encontraba cerca de la orilla del lago y, aun sabiendo perfectamente que era inútil, comenzó a disparar en dirección al ave. Después de todo, no tenía nada que perder.
Logró herirla en las patas luego de mucho disparar pero claramente aquello no sería suficiente para vencerla por lo que, protegiéndose detrás de la roca y casi sin respirar para no ser vista ni localizada todavía, trató de idear alguna estrategia que le permitiera cumplir con su objetivo.
Tocó con suavidad su adolorido abdomen por todos los golpes recibidos durante sus anteriores combates y fue entonces cuando recordó de repente algo muy importante: Aún conservaba la bandana con las cuatro pequeñas bombas completamente intactas.
Observó al ave de reojo y casi sacándose los ojos para no tener que asomarse mucho y reparó en que, aunque parte de la cabeza y el plumaje de sus alas estuviera prendido en fuego, su lomo y su cuello no lo estaban. Sonrió débilmente en señal de victoria sin mostrar los dientes y sin darse cuenta. Respiró profundamente una vez más y se dispuso a poner en marcha su arriesgado, precipitado y poco meditado plan que; si salía mal, opción que era la más probable; podía incluso resultar mortal.
Mordiéndose el labio con fuerza, tomó una piedra de medianas dimensiones que se encontraba a su lado y la lanzó a un arbusto cercano a sus espaldas. Cuando el ave se percató de este ruido y percibió el movimiento, se apresuró a arremeter violentamente en dirección al sonido seco que había escuchado provenir de las plantas y a donde su instinto le indicó que se encontraba su víctima.
Sedit colocó sus manos en la cima de la roca y se aferró a ella una vez que se sintió lista para escalarla y poner su plan en acción.
Cuando el monstruo en llamas estuvo a milisegundos de pasar por su lado, la chica se subió de golpe y más rápido que inmediatamente sobre la roca y una vez de pie sobre ella sin que el Fénix se percatara de su acción gracias a su velocidad, cogió un fuerte impulso y se lanzó de un salto brusco y ágil al lomo del ave. Una vez que aterrizó sobre el mismo, se sujetó firmemente de las plumas que lo componían hasta el punto de llegar a arrancar algunas y quedándose guindada en el inmenso animal justo como si fuera una garrapata.
Se aferró al ave como si su vida dependiera de ello, aunque realmente lo hacía, y frunció los labios al sentir parte de la piel de sus brazos comenzaba a arder debido a las pequeñas quemaduras que se había provocado al saltar y que decidió ignorar por completo.
Trepó entre las plumas con cierta dificultad debido al constante zarandeo del ave que trataba de quitársela de encima y subió por su cuerpo lo más que pudo, tal y como si estuviera escalando una montaña, y no se detuvo hasta estar lo suficientemente cerca de su cabeza como para alcanzar su pico.
Rodeó su cuello con sus piernas buscando sostenerse únicamente utilizándolas y, sin levantar mucho el torso para no caer, tomó las bombas que tenía en la bandana, dos en cada mano.
Mientras sentía como su corazón latía con fuerza y violencia dentro de su pecho a causa de la adrenalina feroz y los nervios, se dedicó a colocar dos bombas en cada orificio nasal del ave, localizados en el pico. No sin sentir cierto asco trató de introducirlas por completo a la fuerza, casi clavándolas a golpes cuando descubrió que no entraban por completo.
Desesperada, se resignó a dejarlas así y cuando alzó la cabeza por instinto al estar a punto de caerse, se percató demasiado tarde que, debido al forcejeo, el monstruo había perdido por completo el control del vuelo y ahora se encontraba planeando a gran velocidad hacia un enorme árbol. Iban a estrellarse contra el tronco en cuestión de segundos
Asustada ante esto, trató de lanzarse lejos del lugar buscando huir del peligroso impacto que haría estallar las bombas pero desgraciadamente no lo consiguió. No había tenido tanta suerte.
Antes de que pudiera saltar a tiempo, el ave ya había chocado fuertemente contra el árbol con ella aún encima. Cerró los ojos con fuerza justo en el instante en el que se produjo el impacto y el mecanismo de las bombas se activó ocasionando que estas estallaran salvajemente y sin piedad alguna.
El fuerte estruendo la hizo volar por los aires, tal y como si fuera una hoja, y Sedit casi pudo sentir la tierra temblar bajo su cuerpo aun a pesar de que en ese momento no se encontraba ni cerca de estar tocando la superficie.
— ¡No!
La voz gruesa de Angeal fue lo único que la chica pudo escuchar, junto con un fuerte pitido ensordecedor que parecía querer perforarle el cráneo, justo antes de que su cuerpo impactara violentamente contra el sólido suelo.
N/A: Bueno, lo prometido es deuda, aquí está el capítulo. Espero que les guste pues realmente no he dormido escribiéndolo XD Es bastante largo así que es una buena recompensa por la anterior espera. Como últimamente he estado muy ocupada no sé cuando publique el próximo capítulo, les aviso que probablemente tarde bastante pero trataré de no tardar tanto como la última vez. En fin, muchas gracias por leerme, espero que disfruten de este capítulo.
¡Saludos!
