CAPITULO TRES

OTHILIA MOUTH

Amanecía en el numero 4 de Privet Drive, poco a poco sus habitantes comenzaban a despertar e iniciar su aburrida rutina de todos los días, pero desde hacia muchas horas antes Harry había despertado y caminaba por toda su habitación como una autentica bestia enjaulada, acababa de tener la peor pesadilla de su vida, no comprendía absolutamente nada, el manual para interpretar sueños del colegio no decía nada relacionado a lo que acababa de soñar, no había calma en ningún rincón de su ser, esa pesadilla sin duda significaba algo mucho mas importante que un ataque de Voldemort a su salud mental, cosa mucho muy recurrente en esos días, pero además de ser importante o no significaba algo malo, muy malo, y se llenaba de rabia con solo pensar que por su culpa, alguno de sus amigos sufriera las consecuencia, tal como le sucedió al pobre de Sirius.

Pero apenas unos días atrás, también descubrió algo de si mismo que lo llenaba de escalofrió, pues cuando sentía coraje o enojo, por mínimo que este fuera, algo en el interior de su cabeza se movía con una fuerza extremadamente violenta, revolcándose entre sus pensamientos y memorias, haciéndolo enojar mucho mas, y provocándole un gran dolor en la cabeza, exactamente en la cicatriz.

Y por desgracia, justo en ese momento, sufría el tercer ataque de esta "fiebre de enojo", justo cuando la puerta de su habitación se abría por el otro lado, y Tía Petunia asomo su huesuda cabeza por el hueco de la puerta, y por primera vez, Harry sintió que todo el coraje que le provocaban sus gritos y castigos se acumulaban; quería gritarle todas las malas palabras que sé sabia, lanzarle todos los objetos que tuviera a su alcance, golpearla con sus manos hasta que pidiera perdón por todos los maltratos que le habían propinado ella y su familia. Y al parecer, todo ese enojo se le reflejaba en el rostro, pues Tía Petunia arrugo la frente y le dirigió una mirada cargada de antipatía

-¿Que te pasa niño?-chillo cínicamente-¿Estas enojado por que te castigue? Harry respiraba profundamente, y apretaba los puños con tal fuerza que se lastimaba las palmas de las manos, pero ni el mismo podía explicarse tal enojo en si mismo y mas contra su tía, y estaba utilizando toda su fuerza para no arrojarle algún libro a la huesuda humanidad de su tía, pero con solo verla ahí, ese coraje iba en aumento, y por arte de magia, una fría voz le hablo de su propia cabeza

Una parte de si mismo comenzaba a esta asustada por las frías y crueles palabras de la misteriosa voz, pero la otra parte se debatía por obedecerlas de inmediato y lanzarse sobre la humanidad de su tía y lastimarla con sus propias manos, la voz continuaba hablándole y su tía lo miraba con antipatía

-¿Que te sucede Harry, creo que te hice una pregunta, y si tuvieras la infinitesimal parte de educación que la Dudley te dignarías a contestarme- dijo Tía Petunia antipática y presionarte

Pero la misteriosa voz continuaba resonando en su cabeza cada ves mas fuerte, cada palabra que profería causaba el efecto de mil agujas en su cicatriz, el dolor era indescriptible, ya no entendía las palabras que esta le decía, estaba a punto de desfallecer, pero haciendo acopio de toda su fuerza, se llevo las manos a la cabeza y se apretó la frente

-!CALLATE YA!- grito con todas sus fuerzas, y tanto la voz como la tía Petunia lo hicieron, pero la voz y el inmenso dolor que le provocaban sus palabras desapareció totalmente de su cabeza, pero Tía Petunia, como siempre, lo tomo de mala manera

-!MALDITO PATAN HE ACOGIDO YO, CREO QUE CON EL HECHO DE ACOGERTE AQUI ES ALGO MAS QUE SUFICIENTE COMO PARA QUE ME MUESTRES UN POCO DE RESPETO, QUIZA NO LO HACEMOS LO MEJOR QUE PUDIERAMOS, PERO CREO QUE TE HEMOS DADO UNA EDUCACION DIGNA, Y TU AHORA SALES CON ESTO... Cada palabra de tía Petunia iba impregnada con autentica indignación, sus mejillas se tornaron rojo carmesí, y una vena que solo había visto en la frente de tío Vernon, ahora también lo hacia en la de Tía Petunia. Pero Harry no le prestaba ninguna atención, su cabeza le daba vueltas, y tenia la sensación de que estaba ahí, pero a la ves no, el dolor había desaparecido, solo para dar paso a otra terrible jaqueca, pero esta ves causad por los altos decibeles de la voz de tía petunia, que continuaba con su sermón

-...DEBERIAS DE SENTIRTE AVERGONZADO POR DIRIGIRME LA PALABRA EN ESE TONO, PERO CREO QUE OTRA SEMANA ENCERRADO EN TU HABITACION TE HARA PENSAR MEJOR LAS COSAS PEQUEÑO DELINCUENTE, Y NO SE COMO PERO ME ASEGURARE QUE ESE DIRECTORSUCHO TUYO SE ENTERE DE ESTO ...

-Lo siento Tía, no era mi intención, discúlpame por favor- dijo Harry con toda sinceridad, mirando a los ojos a su tía.

Esta se quedo completamente helada por la sorpresa al escucharlo dirigirse a ella tan dócilmente, y sobre todo para pedir disculpas, sin que tuviera que obligarlo, y muy consternada, dio media vuelta y salió de la habitación sin dar crédito a lo que acababa de presenciar. Al cerrarse la puerta, sintió como todas las fuerzas de su cuerpo lo abandonaban, y sintió un gran deseo por dormir en ese momento, pero afortunadamente su estomago rugió con singular estremecimiento, y con todo su cansancio a cuestas se arrastro hasta la tabla floja debajo de su cama y saco de ahí unos cuantos dulces que constituyan su reserva alimenticia , pero desafortunadamente ya no quedaban mucho de donde escoger, solo algunas ranas de chocolate y la caja aun intacta de "sortilegios" Weasley de Fred&Gerorge, pero ya a esas alturas no podía ponerse exigente y devoro algunas cuantas ranas, pero los sortilegios, mejor ni tocarlos hasta que no estuviera completamente seguro de lo que hacían, y mas calmado y aun con mucho sueño, repaso su plan para prepara la poción que lo dejaría dormir tranquilamente sin pesadillas de ningún tipo, y necesitaba de toda su destreza para prepárala sin que los Dursley se dieran cuenta de lo que hacia.Así que Dudley no tardaría en despertarse, y después de desayunar, abandonaría la casa por tiempo indefinido para ir a vagar con su pandilla, por otro lado, Tío Vernon no tardaría en salir de casa y no habría que preocuparse por él hasta el anochecer, pero Tía Petunia no tenia un itinerario muy fijo en el cual Harry pudiera confiar, pues bien podría dedicarse a limpiar a fondo la casa por enésima ves, o revisar su colección de revistas de pasteles una por una hasta que llegara la hora de preparar la cena, para lo cual saldría a hacer las compras, lo que le daba a Harry aproximadamente unos 15 minutos para actuar con total libertad, por lo que tomo uno de sus libros de quidditch para esperar que el momento llegara.

Sentado junto a la ventana, comprobó que con una escalofriante preescisión, uno a uno, los Dursley fueron abandonando la casa, y para su sorpresa, Tía Petunia también lo hizo muy temprano en esa ocasión, y sin mas demora, puso manos a la obra, y sacando de su baúl un juego de ganzúas muggle, ultimo regalo que le hicieron Fred&Goerge, y a pesar de no tener ninguna practica con estas, logro abrir la puerta de su habitación, y lo demás fue cosa fácil, bajo rápidamente a la cocina, esculco en algunos cajones y encontró la vieja parrilla eléctrica de su tía , y acomodando todo para no dejar rastro de su incursión, regreso a su habitación volvió a salir inmediatamente al baño para llenar su caldero y se encerró a piedra y canto en ella, justo antes de que la tía Petunia regresara a la casa.

Harry se sentó nuevamente frente a la única ventana de su cuarto, en ese momento, ni siquiera leer acerca de quidditch lo animaba, por lo que preocupado y aburrido observo hacia afuera de su ventana y noto por primera vez en seis como había cambiado Privet Drive, y con desilusión noto que casi nada lo había hecho, solo pequeños y sutiles cambios, por ejemplo los señores Ventris, del numero cinco habían acogido desde hacia un año exactamente a un estudiante extranjero, al cual muy raras veces se le veía en el verano, por que regresaba a su país en las vacaciones, Tía Petunia murmuraba que era un bicho muy raro.

El señor y la señora Grant del numero 3, eran los únicos en Privet Drive a los cuales Harry estimaba un poco, y quizá sin saberlo sentía un poco de lastima, por que eran la única familia de toda la colonia que envidiaban a los Dursley, talvez mucho mas de lo que estos creían, pues a pesar de poseer una gran solvencia económica, el matrimonio Grant jamás pudo engendrar hijos, quizá debido a que ambos trabajaran incluso después de muertos, incluso el tío Vernon los tachaba de anormales por atreverse a trabajar en sábado y domingo, rompiendo la regla de la tradicional semana inglesa, y a Harry le parecía un poco triste que alguien envidiara a sus tíos por la culpa de Dudley.

Al otro lado de la casa vivía el viejo teniente Cuninham del numero 7, el cual, desde su retiro de la armada no había encontrado otra actividad mas que molestar al obeso de Dudley, y todos los as lo esperaba sentado en su jardín para hacerlo sufrir, cosa que Harry agradecía en silencio, ya que desde su regreso a Privet Drive tuvo que enfrentarse a una vieja enemiga que jamas creyó volver a ver: Othilia, hija de los señores Mouth del numero seis, la casa vecina mas próxima.

Y es que desde que tenia memoria, esa niña junto a Dudley constituyan la ejemplificación de cuan nefastos pueden llegar a ser los niños cuando son mimados, además de ser el par de cerditos que tenían aterrorizados a vecindario en sus años mozos, y sobre todo, ambos disfrutaban abusar de Harry; le quitaban sus golosinas, lo amarraban a los árboles, lo revolcaban en el lodo, le quitaban el almuerzo en la escuela y un sin numero de actos ruines que tenían en común como victima principal al pobre Harry.

El tormento de su vida muggle comenzó ese año desde el día en que puso un pie en Privet Drive, y se topo con una hermosa chica rubia de escultural figura, de la cual quedo embelesado momentáneamente, pero al descubrir en el momento al recibir coscorrón de la chica, no pudo creer que se tratara de la misma Othilia cerdita que lo molestaba de pequeño, y ahora lo molestaría durante todo el verano.

Le molestaba tenerla cerca, no por que lo molestara con total impunidad, sino que contagiaba a su primo de un extraño valor que no había tenido los años anteriores, pues ahora se aventuraba a insultarlo, claro siempre en la presencia de Othilia, y algo que lo molesto aun mas fue, que desde que Dudley y Othilia comenzaron a molestarlo en conjunto desde el principio el verano, transcurrieron tan solo siete días para que ambos se hicieran novios, y eso molestaba e intrigaba a Harry, por que no lograba comprender como alguien pudiera fijarse en el mastodonte de su primo, pero otra regla no escrito de la magia reza: "Para todo roto hay un descosido", y recordando eso, y sumándolo a su "practica de campo", al ser amarrado por ambos en el parque de Little Surrey, comprendió que si algo tenían y han tenido siempre en común es el gusto por molestarlo de la manera mas pesada, y al parecer disfrutaban en serio hacerlo los dos juntos.

Esa chica había venido a cambiar las cosas en la casa de sus tíos, pues cuando recordaba, ahora Tío Vernon el único que le temía, y en gran parte a la conversación que "Ojoloco" Moody y el señor Weasley sostuvieron con el , pues tía Petunia parecía de pronto haber perdido cualquier reserva con sus regaños, y Dudley con la presencia de Othilia sufría ataques de valor y bravuconería, y sobretodo mas conciente de que ya no podía utilizar magia bajo ningún pretexto, le provocaba preferir la solead de su cuarto a cualquier otro lugar de la casa, por lo menos ahí estaría a salvo de Othilia. Sin perder un solo minuto mas, saco de su baúl cuanto ingrediente de poción mágica encontró, y mientras ponía a calentar el agua en la parrilla , comenzó a buscar los ingredientes necesarios, poniéndolos en orden listos para ser utilizados, pero de pronto la gorda cabeza de su primo se asoma por la puerta, Harry toma una de sus túnicas del colegio y cubre rápidamente el caldero y los ingredientes y aunque su primo no logra darse cuenta de lo que Harry hacia, perecía tener una ligera idea en su torpe cabeza

-Mama quiere que bajes a desayunar algo- dijo Dudley recorriendo con la mirada el desordenado cuarto de su primo, intentando descubrir que salía de lo normal- y quiere que bajes ahora mismo que esta caliente-

Harry asintió y noto que Dudley no parecía tan temerario como de costumbre, e incluso rehuía a sus ojos, pero no le presto importancia y bajo a la cocina, donde Tía Petunia le arrimo un plato de avena recien hecha y algunas frutas, Harry las tomo y se disponía a subir a su habitación, cuando Tía Petunia le riño

-¿a dónde crees que vas?-rugió- en esta casa solo vive gente decente y como tal, vas a tomar tu desayuno aquí, necesito saber si en verdad estas comiendo o se lo estas dando a esa estúpida lechuza¡mírate estas casi en los huesos¡-

Pero para desgracia de Harry, una aguda y desagradable risita inundó toda la cocina, Harry deseo que se tratara de la misteriosa voz, pero sabia muy bien que se trataba de una persona a la que aborrecía mucho, y para evitar enfadarse, encontró de pronto muy interesantes los dibujos de las cortinas de la cocina.

-Hola Othilia, Dudley no tarda en bajar, pasa y ponte cómoda- dijo la Tía Petunia en un tono que intento ser dulce, pero se escucho demasiado extraño en ella, Othila entro a la cocina, y Harry al verla, se desconcertó, pues la chica estaba vestida demasiado conservadoramente, un suéter muy holgado y una falda hasta los tobillo, pero al verla a la cara, no la podía reconocer y se negaba a creerlo, pues aparentaba una sonrisa de inocencia, la cual Harry sabia que era fingida

-¿Y adonde irán hoy a pasear querida?- pregunto Tía Petunia

-Vamos a ir a la practica de boxeo de Dudley y luego quizá al cine- contesto Otilia con falsa dulzura e inocencia en su voz.

Harry sabia que esa practica de boxeo consistía en acorralar a chicos mas débiles que Dudley y golpearlos mientras fumaban cigarrillos, la señora Weasley observaba muy afectuosamente a la chica, y esta continuaba sonriendo hipócritamente. Pero en cuanto Tía Petunia volteo hacia otro lado para lavar algunos platos, las miradas de Harry y la chica se cruzaron, y esta le saco la lengua burlonamente y le hizo un gesto obsceno con la mano, pero en cuanto Tía Petunia volteo de nuevo la mirada esa hipócrita carita de "yo no rompo un plato" regreso a la cara de Otilia, Harry bajo la mirada a su plato e intento comer lo mas rápido que pudo, pero de pronto una cáscara de fruta se impacto en su cabeza, Harry respiro profundo y volteo hacia Othilia, y esta lo miraba desafiante y Harry pudo leer sus labios que claramente decían "POTTER APESTA" e inmediatamente después comía una naranja.

Harry termino de comer y guardo una de las frutas en su bolsillo y volteo a ver a su tía

-¿Me puedo retirar?- pregunto cabizbajo

-Si, si puedes- contesto su tía cínicamente

Harry se levanto , pero unas semillas de naranja le fueron arrojadas a los lentes, nuevamente a espaldas de Tía Petunia

-Espera chico, voy a salir unas horas, y como Dudley también lo va a hacer, la casa se quedara sola, por lo que te voy a dejar salir de tu habitación para que la vigiles, pero ojo con tocar la nevera, y si encuentro algo fuera de tu lugar, te juro que te castigare hasta que tengas que regresar a tu escuela, y además te destrozare el trasero a palo- dijo Tía Petunia amenazantemente.

Harry noto que a espaldas de su tía, Otilia esbozaba una burlona y ofensiva sonrisa en su contra, pero sin decir nada salió de la cocina y subió a su cuarto, y espero a que todos lo Dursley salieran de la casa para poder actuar con mas libertad, y mientras eso pasaba se recostó en su cama y comenzó a preguntarse que estarían haciendo sus amigos en ese instante