CAPITULO CUATRO
PESADILLA Y TORTUTRA
El cansancio y el insomnio auto impuesto por el mismo, estaban acabando con Harry, pues quería dormir a toda costa, pero lo quería hacer tranquilamente sin tener que preocuparse por otra cosa, no entendía por que, pero quizá la poción que estaba preparando le ayudaría, pero a pesar de que sentía una terribles ganas de cerrar los ojos, se estaba obligando a mantenerse mas despierto que nunca, cauteloso y aunque no quisiera admitirlo, asustado, y esta ves no de Lord Voldemort, sino de los dos adolescentes que habían regresado a Privet Drive a espaldas de Tía Petunia, y es que temía que tanto su primo como la novia de este fraguaran algún tipo de plan malévolo para efectuarlo en su contra, y aunque pensar que un par de adolescentes jamás podrían tramar algo malvado, Harry conocía a la perfección a Dudley y a Othilia como para dejar pasar por alto la ruidosa y cursi conversación que se desarrollaba en el cuarto contiguo.
!pom, pom!-golpeo Harry la pared al no escuchar ningún ruido
-¡Ojala y estén haciendo algo malo y así Tía Petunia podrá darse cuenta del tipo de persona que es tu novia Dudley!-exclamo Harry con la intención de ubicar a su primo
-¡Cállate Potter, y no seas envidioso!- contesto un jadeante Dudley
-Lo que pasa es que te tiene envidia gran D- Dijo Othilia
-Lo siento Potter, pero yo si puedo tener a mi novia aquí, lastima que ese tal Cedric no este a tu lado-
Harry escucho como Othilia se burlaba con sus estúpidas carcajadas
-¿Entonces al pequeño potty le gustan los chicos?- dijo Othilia -Me lo imaginaba desde un principio, ahora comprendo por que tus padres lo quieren enviar lejos de su lado, todo por que el pequeño Potty es gay-
Nuevamente las estúpidas carcajadas de Othilia alcanzaron a atravesar la pared de la habitación, Harry buscaba como contestarles, pero ese comentario lo había comenzado a sacar de quicio
-¿Qué te pasa Potty apestoso?- continuo burlándose Othilia- ¿Extrañas a tu novio?
Las carcajadas de Othilia fueron pronto acompañadas de las de Dudley, esas molestas risas llenaban los oídos de Harry, haciéndolo enojar como nunca antes lo había hecho en contra de su primo, pero el coraje iba acompañado de un intenso dolor en la frente, su cicatriz nuevamente dolía, pero dentro de su cabeza, poco a poco el volumen de esa misteriosa voz regresaba
-¿Te sorprendes Harry, el día de hoy estamos un poco temperamentales- se burlo la voz
-¡Cállate!- dijo gritando con todas sus fuerzas
-esta vez no me vas a sorprender Potter, esta ves me vas a obedecer-dijo la voz con arrogancia
-¡CALLATE!-
-No te contengas esta ves Harry, tu sabes que a ellos dos si los quieres lastimar de verdad- canturreo la voz
Esta ves, además del dolor indescriptible de cabeza en la zona de su cicatriz, su cuerpo y una parte de su mente , le exigían obedecer a la extraña voz
-Sal, toma tu varita y asústalos como nunca en su vida, los muggles son estúpidos, pero no tienes que ocupar la varita para hacerles daño-
Harry sabia que no debía de escuchar esa voz, pero por primera vez, escuchaba una idea que lo seducía. La idea de hacerle daño a Dudley era tentadora, hacerlo pagar por todas las malas jugadas que le hizo en el pasado
-Nadie tiene por que enterarse, puedes romperles la boca a ambos y amenazarlos para que jamás digan nada, patéale el trasero, lo que se te ocurra, te juro que no habrá regocijo mas grande que hacerlo sufrir-
El cuerpo de Harry camino hacia la puerta vacilante, pero al tomar la perilla para darle vuelta, callo de rodillas y se hizo ovillo, intentando tranquilizarse y pensar en otra cosa que le trajera esa calma, y cerro los ojos, intentando rebuscar en sus pensamientos, pero al hacerlo, no supo como lo hizo, pero descubrió algo mucho mas extraño, pues la voz extraña era Voldemort, y este también se dio cuenta
-!Ah el pequeño Potter sabe como jugar con la mente, eso si que es una sorpresa!-
-Sal de mi cabeza- ordeno Harry
Pero en la otra habitación, Dudley y Othilia continuaban burlándose del cruelmente, y aunque Harry ya no les prestaba atención, Voldemort si lo hacia y lo aprovechaba para incitar a Harry
-¡Vamos Potter, lastima, hiere, siquiera golpea a esos estúpidos muggles!-
-¡No lo haré, no lo voy a hacer, no tengo siquiera por que escucharte!-
-¿ACASO ME ESTAS DICIENDO QUE VAS A DEFENDER A ESA ESTUPIDA BOLA DE CEBO, cada día que pasa me decepcionas mucho mas, pero como estoy decidido a darte una muestra de mi poder y tu no quieres lastimar a nadie, voy a hacer que te lastimes a ti mismo-
-?-
Harry NO comprendió lo que quiso decir, hasta que su propio puño se impacto de forma violenta en su rostro con una terrible fuerza, que lo desbalanceo, de pronto su otro puño imito al otro y propino otro brutal justo en la nariz, Harry cerro los ojos al caer con todo su peso sobre su escritorio y sintió como un liquido le escurría por la cara, manando de la nariz
-Te voy a dar una razón por la cual vas a temer siquiera pronunciar mi nombre como los demás-
Y como si el verdadero Voldemort estuviera en ese mismo cuarto, los brazos de Harry actuaban con total independencia en su contra, actuando como una extensión de las intenciones del mago tenebrosos, lo levantaban del piso y lo sacudían brutalmente, arrastrándolo por toda la habitación, propinándole a Harry salvajes golpes con sus propios puños, cada vez Voldemort comenzaba a utilizar esa situación de manera mas cruel, pero por su parte, Harry continuaba recibiendo tal castigo sin ninguna queja o exclamación de dolor, pues si algo había hecho frente a Voldemort era no mostrar debilidad, ni siquiera suplicar una sola ves ante el, ni soltar de su boca un solo lamento, de lo cual Voldemort se había dado cuenta
-¿Te crees muy valiente, nada me impide hacerte golpearte a ti mismo hasta la muerte y culpar al barril de grasa con el que vives-
Pero de pronto una idea cruzo por la cabeza de Harry y comenzó a reírse como desquiciado. La boca y la nariz le sangraban, un ojo ya casi lo tenia cerrado debido a la inflamación, Voldemort no comprendía, y eso lo enfurecía al también, provocándole mas dolor a Harry en su cicatriz, pero este continuaba riendo
-¿Te gusta que te golpeen, eh sangre sucia?-
Pero esas palabras provocaron que Harry aumentara sus carcajadas, pero también noto que en el cuarto de a lado, Dudley y Othilia se callaban estrepitosamente, y mientras Harry continuaba carcajeándose, sentía como sus puños lo golpeaban en la cara una y otra vez, sentía como estos se llenaban de sangre, des u propia sangre, y un tropel de ideas llego a su mente, no supo si brillantes o no, pero continuaba riendo como loco
-Acaso No te mordiste la lengua al llamarme sangre sucia Tom?- dijo Harry escupiendo sangre- Hay muggles que pegan con mas fuerza que tu-
Pero por alguna razón, Voldemort no contesto con palabras, pero un fuete puñetazo en la boca le confirmo a Harry que su idea comenzaba a dar frutos, y continuaba cambiando sus lamentos por sonoras carcajadas
-¿Al mago tenebroso, digo, Tom no le gusta escuchar de eso...
Otro puñetazo en la boca lo detuvo y uno mas lo arrojo al piso, Harry continuaba riéndose, ya no estaba para nada enojado, se reía con todas sus fuerzas y por muchos motivos, para olvidarse del dolor entre otros, pero sus puños lo continuaban golpeando, pero perdían fuerza en cada golpe, y el dolor en la cicatriz poco a poco dejaba de doler
El dolor físico poco a poco comenzaba a desaparecer, la presencia en su cabeza se iba desvaneciendo y ya no se alcanzaban a distinguir las maldiciones de Voldemort, Harry comenzó a ver como había quedado su cuarto, y se puso de pie tambaleantemente, y con una mueca de disgusto vio que la poción que había preparado se había derramado por todo el piso "tanto para nada" pensó, y luego giro su vista hacia la ventana y alcanzo a distinguir su reflejo; estaba hecho un completo desastre, y esa imagen lo lleno de una inmensa felicidad, pues no era el hecho de verse y sentirse así, pues por una parte, eso seria motivo mas que suficiente para que alguien se apiadara para sacarlo de ahí y llevarlo a un lugar seguro, y por otra parte si el señor Weasley o el profesor Moody lo vieran en esas condiciones, no dudarían en convertir la cara de tio Vernon en algo muy desagradable.
El cansancio pudo mas esta ves, pues dos posesiones en un día resultan muy cansadas, y así era como Harry se sentía en ese momento, y con su tambaleante andar, se acerco a su cama y haciendo un gesto de conformidad al ver la poción regada por el piso, se dejo caer pesadamente en su lecho, con una sonrisa en el rostro, convencido de que muy pronto saldría de Privet Drive, sin importar que durante su sueños Voldemort o algún otro de sus mortífagos lo intentaran poseer. Y no iba a alargar mas su tan esperado sueño "un cordero saltando la cerca" murmuro. Abajo, Tía Petunia llegaba de donde quiera que hubiera ido. "Dos corderos saltando la cerca". Los atropellados pasos de Dudley y Othilia hasta la cocina estremecen incluso el cuarto de Harry,"tres corderos saltando la cerca". Dudley y Othilia provocan un gran alboroto en la cocina que incluso llega a iodos de Harry
-Mama, Harry esta haciendo "esas cosas que tu sabes" en su cuarto- gimoteo Dudley con pánico en cada una de sus palabras
"Cuatro, cinco, seis, siete corderos saltando la cerca", Harry estaba a un paso de caer completamente dormido, pero alcanzaba a escuchar con claridad todas las cosa que Tía le gritaba, incluso hasta de que si iba a morir."Ocho corderos saltando la cerca", Tía Petunia estaba del otro lado de la puerta tocando con violencia. "Nueve corderos saltando la cerca", Harry dio un largo suspiro y al mismo tiempo que Tía Petunia abría la puerta, Harry cerraba los ojos y se quedaba profundamente dormido, lamentándose no poder ver la cara de asombro de su tía Petunia cuando esta viera su estado y el estado de su cuarto.
