Capítulo 10: Resultados. Parte III


Sephiroth no era un hombre muy paciente que digamos, nunca lo había sido. En cuanto el cuchicheo en la sala se incrementó y comenzó a distraer a los otros presentes también, la situación rebasó el límite de su tolerancia y decidió intervenir. No soportaría ni la mas mínima falta de respeto, por más que odiarla dar sermones como si estuviera en un preescolar.

— Cadete Allard— tras su llamado cargado de irritación y molestia, todos centraron su atención en él, sobre todo los dos alborotadores, que perdieron el color del rostro, pero él no le prestó mucha atención al temor latente en su expresión—. Le voy a pedir que se comporte como el soldado que es y respete la presencia de sus superiores y sus compañeros, por favor guarde silencio— su tono firme, severo e imperativo daba la impresión de que aquello más que una petición había sido una orden terminante—. No quiero que nadie me vuelva a interrumpir y tampoco quiero volver a ver una falta de respeto semejante hacia su compañera. Recuerden que ella, al igual que ustedes, es un soldado y por lo tanto debe ser tratado como tal— decretó esta vez dirigiéndose a todos con una mirada fulminante y un tono autoritario que liberó con aún más potencia el terror en las entrañas de todos los presentes quienes, asustados por el General, se apresuraron a asentir con la cabeza sin atreverse siquiera a pensar en desobedecer sus órdenes—, ¿quedó claro?— cuestionó con voz afilada ante el silencio que se instaló en la sala.

Los reclutas no sabían si eran ideas suyas, pero realmente sentían que, si alguien volvía a hablar o lo hacían enojar de alguna otra manera, el SOLDADO no vacilaría en prenderle fuego a la habitación y matarlos a todos. Ante el pensamiento tan aterrador los presentes se cuadraron al instante y se pusieron firmes.

— ¡Sí, señor!— exclamaron al unísono aquellos que aún conservaban la voz, Sedit también lo hizo por reflejo, pero su voz sonó más chillona que de costumbre. Ahora ya no se encontraba asustada, bueno, sí estaba un poco aterrada, pero en realidad la sorpresa era aún mayor.

¿Sephiroth acababa de defenderla?

Sentía que él sólo lo había hecho por profesionalismo, y así había sido, pero aun así le impactaba un poco. Lo suficiente como para casi sentirse emocionada.

Desgraciadamente esa emoción no duró mucho. Segundos después de que comenzó a sentirse especial, los ojos fríos del General se encontraron con los suyos. Aguantó la respiración cuando notó como sus ojos brillaban con mucha molestia y desdén y su corazón se sacudió con violencia cuando lo vio abrir la boca. ¿Iba a regañarla a ella también?

— Y en cuanto a usted— Ay, Diosito. Lo sabía, ahora el sermón iba para ella—, le agradecería que evitara este tipo de situaciones. Debería darse a respetar y no permitir que se tomen tantas confianzas con usted con el carácter digno de un soldado.

Sus ojos brillantes y filosos parecían querer atravesarla y ella se preguntó si de verdad estaba tan molesto o si simplemente él siempre era así de amenazante. De cualquier manera, su tono dictatorial se le hizo intimidante, tanto que no pudo evitar encogerse en su sitio y bajar la cabeza cuando ya no pudo seguir soportando su mirada helada posada sobre la suya. No pudo abrir la boca ni para respirar y la sensación de prensión amentó a medida que sentía con más fuerza la atención de todos sobre ella. Estaban esperando a que respondiera.

Se preguntaba sin parar porqué tenía que pasar por todo eso sí había sido culpa del rubio en primer lugar, pero ya no se podía hacer nada. Sabía que Sephiroth tenía razón, pero era una situación algo humillante que no estaba dispuesta a permitir, justo ese tipo de incidentes eran los que ella más quería evitar.

Lo último que Sedit quería era que apenas llegando ya la vieran como alguien débil que tenía que ser defendida, quería demostrar que era capaz de defenderse por sí misma, pero era un tanto difícil hacerlo en aquel momento. Todavía le faltaba mejorar muchísimo para ser capaz de demostrarlo y así cerrarle la boca a cualquiera que opinara que ese no era lugar para ella, pero para ello también debía fortalecer su carácter. Luego de respirar profundamente con determinación renovada, apretó los puños a ambos lados de su cuerpo y, mordiéndose levemente el labio, alzó la cabeza de nuevo y lo miró directo a la cara. Tenía que ganar valor si quería permanecer allí, pero también necesitaba demostrarlo.

No vaciló aun cuando, al alzar la cabeza, notó que Sephiroth todavía la estaba observando con rostro taciturno y severo.

— Sí, General— contestó por fin con el tono más firme que encontró y le sostuvo la mirada mientras seguía apretando los puños con fuerza. El simple hecho de mirarlo fijamente a los ojos era suficiente para hacerla sudar frío y temblar un poco, pero no lo dejó entrever. A él también quería demostrarle que podía hacerlo, aún si a Sephiroth no le interesaba en lo absoluto.

Para su completo desconcierto y alivio, el peliplateado repentinamente dejó de fruncir el ceño y sonrió de manera imperceptible. Era una leve sonrisa enigmática y divertida que sólo ella, que lo estaba mirando directamente al rostro, notó. Y obviamente no pudo evitar preguntarse a que se debía esa expresión.

— Bien— fue lo único que dijo y, recuperando el semblante serio de antes, volvió a centrar sus ojos en el dispositivo.

Prosiguió con la entrega de resultados ya más calmado, con eso esperaba haber cortado los problemas de raíz y así evitar que se volvieran a repetir escenas similares en el futuro. Repentinamente recordó la mirada desafiante que ella le había lanzado hace rato y nuevamente le dio algo de gracia. ¿De dónde había venido eso? ¿Por qué lo había mirado así de repente? No lo entendía bien, pero de alguna manera, más que sentirse ofendido o retado, el gesto se le había hecho gracioso. Al menos lo suficiente como para dejar las cosas así y aplacar un poco su mal humor.

La habitación se mantuvo en un satisfactorio silencio sepulcral mientras él seguía mencionando a los aprobados, luego del incidente nadie se había atrevido a abrir la boca y más les valía no hacerlo. Estaba todo tan tranquilo y él tan apurado por terminar con eso que ni siquiera notó la mirada de Angeal sobre él, que ahora en lugar de mirarlo con molestia más bien lo observaba con algo de orgullo.

Por supuesto, aún le esperaba uno de sus famosos discursos por lo que había hecho con las puntuaciones. Ya después le daría su merecido por no aceptar los resultados como eran originalmente, pero al menos por ahora le alegraba que la hubiera defendido en cierta forma con su intervención, que de hecho no había estado tan mal. Ciertamente pudo haber sido peor. Supuso que, aunque fuera un amargado, seguía siendo un hombre honrado después de todo. Su amigo era algo tosco siempre, pero conociéndolo, sabía que pedirle más tacto sería inútil. Más bien había hecho mucho considerando de quien se trataba.

Por su parte, Sedit se dedicó a ignorar deliberadamente al rubio que parecía querer decirle algo y se limitó a observar a los demás admitidos. Todo iba normal hasta que uno en específico llamó su atención.

— Kevin Beckett.

Se sorprendió mucho al ver al aprobado, pero tal parecía que nadie estaba más sorprendido que él mismo. ¡Ese chico era el pelirrojo de la cafetería! El mismo al que Angeal había salvado a último momento antes de que lo asesinaran.

Lo siguió disimuladamente con la mirada mientras se preguntaba si de verdad era posible ingresar aún sin haber finalizado la misión. Bueno, si se ponía a hacer memoria y recordaba su prueba, la verdad es que no lo había hecho nada mal. Había luchado mejor que ella en realidad, simplemente tuvo la mala suerte de cometer un error estúpido que, de no ser por el pelinegro, casi le costaba el pellejo. Le faltaba poco para cumplir con el objetivo principal, así que supuso el puntaje que había recaudado a lo largo de la misión antes de que esta fuera abortada había sido suficiente para aprobar, aun con los puntos que seguramente le fueron restados por no finalizarla.

Luego de él, notó que en los últimos puestos incluso había otros reclutas que se habían rendido de manera voluntaria. Se imaginó entonces que los que no ingresaban era porque verdaderamente lo habían hecho muy mal, poco más de la mitad fueron admitidos y muchos de los que se encontraban por debajo del puntaje mínimo decidieron permanecer en la sala aun después de que Sephiroth indicara que había finalizado con la entrega.

Una vez que el General abandonó su puesto fue rápidamente sustituido por Angeal quien, además de un Primera Clase, parecía ser como el orador motivacional de Shin-Ra. Este se presentó, les dio la bienvenida y les dedicó unas palabras de aliento tanto a los aprobados como a los reprobados que aún permanecían allí. Por fortuna no se extendió mucho, pero no le hizo falta, su discurso sobre el honor, la ética, la voluntad y los sueños fue lo suficientemente cálido como para animarlos a todos. Mientras más lo escuchaba más se acordaba Sedit de su padre, Angeal le recordaba un poco a él por sus ideales y la manera en la que se expresaban, pero el pelinegro era un poco diferente a su progenitor. Tenía algo especial que hacía que todos lo amaran, era literalmente un mentor para todos y una fuente de inspiración.

Por eso mismo era uno de sus ejemplos a seguir, no sólo como SOLDADO, sino también como persona.

Cuando terminó de hablar, le pidió amablemente a los reprobados que se retiraran de la sala y él se movió un poco para darle lugar a Genesis, quien los saludó brevemente con una sonrisa y prosiguió a explicar algunos detalles sobre los horarios, la repartición de habitaciones, entre otros temas de menor importancia. Al parecer habría cuatro personas por habitación y en cada cama se encontraba el itinerario de la semana. Durante los primeros dos meses recibirían entrenamiento intensivo y clases de defensa personal, así como instrucción básica en el uso de la Materia y el armamento. Posteriormente es que comenzarían con sus labores para la compañía, es decir, una vez que fueran lo "suficientemente útiles", que es como el castaño lo había expresado, es que comenzarían con sus misiones.

Para finalizar con la introducción, mencionó vagamente que las habitaciones se encontraban unos pisos más abajo y que ya habían sido distribuidas. Ninguno sabía con exactitud dónde estaban, pero eso no era su problema. Nadie preguntó así que Genesis no se molestó en explicarlo tampoco, que ellos buscaran y así de paso se ejercitaban un poco y hacían un tour por el edificio. Tuvo que reprimir la carcajada que amenazaba con escapar de sus labios ante su propio pensamiento. Como se moría por burlarse un poco de ellos, pero sabía que Angeal se molestaría si lo hacía como en anteriores ocasiones.

En la salida un cadete le entregó a cada uno una tarjeta que les permitiría el acceso a la habitación y así todos se dispusieron a buscar el que sería su nuevo hogar a partir de ese momento, alguno quizás demasiado apresurados. Sedit se sintió algo mal por no poder despedirse de Angeal y Genesis, pero bueno, no se podía hacer nada, sólo esperaba poder volver a verlos de nuevo. Mientras caminaba observó el número en la tarjeta, su habitación era la 504, no sabía con quién le tocaría compartir habitación, pero esperaba que no fuera gente muy molesta. Mientras esperaba a que llegara alguno de los dos elevadores, recordó la plática de Genesis, la verdad es que había sido algo aterradora a su manera.

No es que hubiera dicho cosas que los admitidos no supieran ya, pero como había hablado todo el tiempo con tono burlón, en cierta forma resultó algo intimidante. Uno de los temas que tocó mientras hablaba sobre las habitaciones era la guerra con Wutai, básicamente les dijo que debido a que a diario morían centenas de soldados en el campo de batalla y durante las misiones, era muy probable que les tocara compartir cuarto con algunos cadetes de mayor rango, con mas experiencia o que simplemente llevaban más tiempo trabajando para la compañía.

Tras pasar un gran rato buscando, revisando piso tras piso y preguntando aquí y allá, finalmente la encontró. Con un suspiro cansado, pasó con manos inexpertas la tarjeta a través de la ranura de un dispositivo ubicado al lado de la puerta y esta se abrió rápidamente. Le costaría habituarse a eso.

— ¿Hola?— asomó la cabeza tímidamente y al no ver a nadie se adentró en el lugar ¿Era la primera en llegar? No estaba segura.

Ingresó un poco más a la habitación y, tras escanear un poco sus alrededores, notó que alguien parecía ya estar instalado ahí. Supuso que debía ser alguien que había ingresado anteriormente y eso la hizo sentir algo incómoda, como si fuera una especie de intruso. La puerta se cerró con suavidad a sus espaldas y, una vez en completo silencio, logró escuchar algo. A sus oídos llegó el suave y apaciguado sonido del agua cayendo y dedujo de inmediato que debían de estar usando la ducha, por lo que se dedicó a observar detalladamente la habitación mientras tanto.

No era muy diferente al resto del edifico. Piso y paredes metálicas, las cuales poseían otras estructuras con los típicos detalles verde agua que se encontraban en todas partes. En su opinión era bastante espaciosa, o al menos lo era para una persona, pero considerando que sería ocupada por cuatro quizás podría decirse que el espacio era algo reducido Había una ventana considerablemente grande al final de la habitación, que se extendía casi de lado a lado y frente a ella había dos escritorios anchos con la superficie blanca y bordes de madera clara, por lo que podía ver aquellos escritorios podían ser usados por ambos lados, algo bastante ingenioso la verdad. Eran espaciosos y tenían una silla negra a cada lado, sobre cada uno había dos portátiles negros con bordes plateados, no muy grandes, y con el logo de la compañía en la tapa, y junto a ellos una pequeña lámpara. Uno de los lados en el escritorio derecho tenía retratos de personas que desconocía, bolígrafos y una libreta por lo que supuso que ese lado le pertenecía a alguien y ya estaba ocupado.

A cada lado de la habitación había una cama doble, es decir, abajo había una cama y sobre ella otra, a la cual se accedía por medio de unas pequeñas escaleras metálicas. Sábanas blancas y las camas, aunque individuales, se veían algo pequeñas. No para ella pues era bastante pequeña, pero estaba segura de que un hombre alto como Sephiroth o Angeal no cabría ahí ni de chiste. Al lado de cada cama inferior había una mesita de noche de madera con varios cajones algo amplios y sobre tres de las camas había un celular negro con bordes plateados, en la tapa del mismo había un pequeño cuadrado con bordes metálicos en el cual también estaba impreso el logo de la compañía. Ahora que lo pensaba, todos parecían poseer ese mismo modelo de teléfono, incluso su padre.

Junto a la puerta, de lado izquierdo, había un mueble con una impresora inalámbrica y un armario enorme, metálico también, algo espacioso y de cuatro puertas. Por otra parte, de lado derecho había otra pequeña habitación interna que tomó por sentado que era el baño. La cama superior derecha estaba deshecha y había un póster pegado a la pared por lo que supuso que sólo había una persona y su cama era esa, así como el lado del escritorio cuya silla le daba la espalda al ventanal.

Con curiosidad se acercó a la cama inferior derecha y tomó el dispositivo entre sus manos. Aunque su padre usaba uno idéntico cuando era SOLDADO, nunca había usado uno y menos había tenido uno propio, así que no sabía bien cómo usarlo. Abrió la tapa con el pulgar y ojeó un poco lo que le mostraba la pantalla con iluminación azul, pero no tuvo mucha oportunidad de revisarlo porque escuchó el crujido de la puerta del baño abrirse a sus espaldas.

Se giró dispuesta a saludar al que sería su nuevo compañero, pero su corazón dio un brinco ante el susto y, dejando escapar una exclamación de sorpresa, su cara se puso roja cuando vio que el chico frente a ella estaba casi desnudo. Únicamente una pequeña toalla envuelta a la altura de sus caderas cubría lo esencial, de resto estaba completamente mojado y expuesto. Rápidamente y muerta de la vergüenza alzó la mirada para ver la cara del muchacho y quiso lanzarse por la ventana cuando lo reconoció, ese era el chico que estaba en la "enfermería" y había atendido sus heridas. Lo peor es que el moreno se veía tan avergonzado y sorprendido como ella.

— Lo... lo siento.

Se disculpó apenado mientras apartaba la mirada, no creyó que los nuevos reclutas llegarían tan pronto. Al escucharlo hablar Sedit reaccionó por fin y rápidamente se dio la vuelta, cubriéndose el ardiente rostro con los brazos. Qué embarazosa situación.

— Y-Yo también lo siento, perdón— balbuceó también, apresurada. Ella no había hecho nada malo, después de todo esa era su habitación también, ¿no? ¿Entonces por qué se sentía tan culpable? ¿Por qué se sentía como una invasora?—. De verdad que no era mi intención irrumpir de esa manera...

Continuó diciendo apenada y, aun tapándose el rostro, agitó un par de veces la cabeza para tratar de olvidar lo que acababa de ver. ¿Por qué le tenían que pasar cosas como esa a ella? ¿Qué tenían con avergonzarla siempre? Lo peor era que lo conocía y sentía que él la había reconocido también, obviamente. Incómoda, apretó el dispositivo entre sus manos y se mordió el labio con fuerza. Le provocaba patear el piso y hacer una rabieta.

— Oh, no te preocupes. Está bien...— hubo una pequeña pausa algo incómoda, una en la que él se agradeció mentalmente a sí mismo por haberse tapado al menos antes de salir, cosa que no siempre hacian desde que vivía él solo en la habitación. Ese sí que hubiera sido el peor de los casos—. Supongo que ahora estamos a mano, ¿no?

Se arrepintió apenas abrió la boca. Quería aligerar el ambiente, pero eso lo había dicho totalmente sin pensar. Y obviamente después de que salió de su boca se dio cuenta de que ese era el peor comentario posible, sólo esperaba que no le resultara de mal gusto a la chica. El alivio llegó a él cuando la escuchó reír suavemente por lo bajo y notó como bajaba los brazos que cubrían su cara. Fue una risa floja, pero pudo ser peor.

— Eso creo.

No sonaba molesta. Qué alivio.

— Bueno..., discúlpame un momento. Necesito buscar mi ropa.

— Claro, no te preocupes.

Sedit aún se quería morir, pero bueno, no estaba tan mal tampoco. Al menos todo estaba resultando bien, pero aun así seguiría haciendo su mejor esfuerzo para tranquilizarse y borrar ese inconveniente de su memoria. Escuchó como el chico rápidamente buscaba algo en el armario a sus espaldas y finalmente pudo respirar en paz cuando escuchó la puerta del baño cerrarse con algo más de brusquedad de la necesaria, seguramente por el nerviosismo.

Y así quedó sola en la habitación de nuevo. Gracias al cielo. Con un suspiro se descolgó la pesada mochila montañera de la espalda y la dejó caer en la cama a su lado. Luego de estirarse un poco, empezó a revisar el aparato en sus manos nuevamente, pero no duró mucho porque no entendía en lo absoluto cómo funcionaba esa cosa y temía romperlo o algo peor.

Dejándolo de nuevo sobre la cama observó un poco su entorno, preguntándose donde sería más conveniente dormir. Como era mujer y tardaba más en el baño quería levantarse antes que todos, pero sin molestar ni despertar a nadie, por lo que preferiría dormir en la parte de abajo. Por un momento consideró dormir en la cama a su lado, pero le daría algo de vergüenza pues quien ocupaba la cama superior parecía ser el moreno, la única ventaja de eso era que al menos a él ya lo conocía, pero aun así no estaba segura. Al final decidió que lo más conveniente sería esperar a que llegaran los otros compañeros de habitación y así decidir dónde se quedaría a dormir.

Poco después escuchó el sonido de las puertas abrirse a sus espaldas, se giró para ver de quien se trataba y quiso golpear su cabeza contra la pared al ver quién era. Ese idiota. Por culpa de él la habían regañado antes y, de hecho, aun se sentía algo molesta por eso. Sin embargo, él ya parecía haberse olvidado por completo del asunto porque la observaba con una sonrisa radiante de oreja a oreja.

— ¡No puede ser!, ¿de verdad vamos a ser compañeros de habitación, preciosa?— parecía incrédulo y entusiasmando, y el "macabro" brillo en sus ojos la inquietó un poco.

Rayos, ¿era en serio? ¿Qué había hecho ella para merecer esto?

— Eso parece...— contestó por fin en un murmullo, sin mucha ilusión y maldiciendo mentalmente su suerte. No pudo evitar preguntarse si era posible solicitar un cambio de habitación.

— ¡Oh, Dioses! ¡Eso es genial!— exclamó emocionado. Sedit se puso alerta cuando vio que comenzaba a acercarse a ella rápidamente mientras abría los brazos con la intención de abrazarla y quien sabe que más—. ¡No me lo puedo creer!

Por suerte fue capaz de reaccionar de inmediato y, en cuanto el chico se precipitó a ella, apartó el rostro ágilmente y logró poner a tiempo ambas manos en su pecho para detenerlo con firmeza y así apartarlo.

— ¡Jack!— exclamó con tono de advertencia y él lo sintió como un regaño. Se detuvo abruptamente y observó como ella se alejaba un par de pasos y lo miraba frunciendo el ceño.

— Oh, lo siento. Creo que me emocioné demasiado...— se disculpó, sintiéndose un poco extraño y confundido.

Aun sintiéndose inquieto, decidió que quizás lo mejor era parar y cortar por lo sano. Sentía que si seguí así terminaría por ganarse su odio y tampoco quería eso. No quería que se llevaran mal, pero no podía evitarlo, él siempre había sido así y de hecho se le hacia súper raro ser rechazado de manera tan rotunda, su actitud hacia él lo dejaba algo desconcertado e incluso con el orgullo masculino levemente herido pues ella parecía ser completamente inmune a sus "encantos" y él de verdad odiaba cuando eso pasaba.

De donde venía estaba acostumbrado a que, con sólo una sonrisa y unas cuantas palabras bonitas, las chicas estuvieran a sus pies y actuaran casi a su merced. Había rumores de él por todas partes y todas le conocían y eso a él le gustaba. Disfrutaba estar en boca de todos ya sea para bien o para mal. Jack era el típico príncipe azul de cuento: cara juvenil y rasgos muy atractivos, pelo rubio con ligeras ondulaciones, realmente brillante y no tan largo, ojos verdes grandes y sensuales del color de la más fina esmeralda y físico de ensueño. No, mejor dicho, por muchas razones era más apetecible que un príncipe de cuento de hadas, por lo que le sorprendía saber que la única chica de su edad que conocía y probablemente conocería en ese lugar parecía odiarlo un poco.

— Está bien, no importa— mintió. Lo último que quería era discutir con alguien el primer día. Trató de sonreír un poco, pero su rostro no era más que una mueca que denotaba inconformidad. Sin embargo, él no pareció notarlo y sonrió con alivio.

Un sonido se hizo escuchar de repente llamando la atención de ambos, giraron la cabeza al unísono para ver como el moreno salía del baño con su uniforme ya puesto. El recién llegado lo observó unos momentos alzando una ceja, pero rápidamente lo ignoró y volvió su vista a la chica.

— ¿Dónde planeas dormir?— le preguntó sin dejar de sonreír, para evitar problemas se contuvo de invadir su espacio personal o usar apodos—. Me gustaría que durmiéramos juntos.

Sedit siguió forzando una sonrisa, pero en realidad su mente trataba de procesar mil excusas para evitar ese escenario. No le caía mal del todo, al menos no aún, pero su actitud tan eufórica la ponía nerviosa. Ella siempre había sido de naturaleza tímida y tolerante, incluso dulce en ocasiones, por lo mismo le costaba soportar la actitud tan impertinente de Jack. Él era simplemente exasperante.

— Um..., ¿dónde te gustaría a ti?— replicó, evadiendo su pregunta adrede, y al parecer fue lo suficientemente sutil como para que él no lo notara.

Bien. Ahora lo único que tenía que hacer era escoger la que estuviera lo más alejada posible a la suya. Él pareció pensarlo un poco antes de responder.

— Mmm... Creo que en esa— con su dedo señaló la cama superior de lado izquierdo—. Por supuesto, siempre y cuando tu ocupes la cama de abajo. ¿Qué dices?

Repentinamente el rubio la miró de forma suplicante, como un borrego a medio morir y se veía lo suficientemente dulce como para quebrantar su tierno corazón y hacer que no fuera capaz de rechazarlo directamente. Obviamente eso no sería suficiente para convencerla.

— Bueno...— apartó la mirada nerviosa mientras buscaba una escapatoria y, casualmente, observó como el moreno se encontraba sacando su casco y su arma del armario. Definitivamente lo prefería a él antes que a ese Casanova. Se acercó un poco a su "balsa de rescate" mientras comenzaba con su mentirita piadosa— ... La verdad es que ya le había preguntado a él si podía usar la cama bajo la suya antes— con un gesto de manos lo señaló, pues desconocía su nombre, y él aludido la miró algo confundido, pero no dijo nada—. Es que me gusta porque es la que está más cerca del baño e incluso ya había puesto mis cosas aquí desde antes, así que no me gustaría cambiar ahora... Lo siento, Jack

Le sonrió un poco como disculpa, de la manera más dulce e inocente que pudo, y se encogió de hombros como si le entristeciera de verdad. Aunque en el fondo no hacía más que agradecer que su equipaje estuviera convenientemente puesto sobre la cama, eso le daba bastante credibilidad. De reojo miró al moreno y notó que ya no se veía tan confuso, seguramente entendió la situación y prefirió no decir nada para no arruinarlo. Se lo agradecería más tarde.

Volvió a mirar a Jack, quien hizo una leve mueca de inconformidad, pero el brillo de sus ojos regresó tan rápido como su sonrisa.

— Ya veo, qué lástima...— hizo una breve pausa y de repente le lanzó una mirada enigmática que la inquietó un poco—. Pero bueno, en realidad no importa. Siempre puedo dormir arriba de la otra cama y observarte desde allí— cuando finalizó le dio un toquecito juguetón en la punta de la nariz. A penas la rozó, pero ella apartó el rostro de inmediato.

Se puso roja y lo miró con horror, el tono de voz que había usado estaba lleno de picardía y juraba que jamás en su vida le habían lanzado una mirada tan sugerente. Jack, por su parte, soltó una carcajada ante su expresión tan graciosa.

— ¡Jack!— gritó algo avergonzada al notar que estaba jugando con ella y eso solo lo hizo reír más. La verdad es que ahora ya no sabía si de verdad hacer eso había sido lo correcto. Bromeaba, sí, pero también era cierto que desde allí podría observarla. Quizás hubiera sido más seguro simplemente dormir debajo de él.

El otro chico, que se había limitado a simplemente observar la situación, quiso decir algo ante el silencio incómodo que se sembró en la habitación una vez que el rubio terminó de reír, pero se detuvo cuando escuchó que las puertas se abrían nuevamente. Todos se giraron a mirar al pelirrojo mientras este entraba con aire taciturno al lugar.

Sedit fue la primera en acercarse a él, tras reconocerlo, y le regaló una pequeña sonrisa.

— Hola— con gesto amable le tendió la mano—. Soy Sedit Freeman, mucho gusto.

El chico observó su mano un momento antes de finalmente tomarla con suavidad.

— Kevin Beckett— él no era una persona muy expresiva que digamos, pero a Sedit su gesto se le hizo amigable en cierta forma—, el gusto es mío.

Soltaron sus manos y él se quedó observándola un momento, se le hacía familiar y vagamente recordaba haberla visto antes pero no recordaba bien en dónde, aunque no importaba mucho. Si era sincero no sabía bien como sentirse con respecto a la idea de compartir habitación con una chica, esperaba que no fuera muy incómodo. Observó detrás de ella notando a los otros presentes.

— Por lo que veo soy el último en llegar— y vaya que le había costado encontrar la habitación—... ¿Qué cama sigue libre aún?—preguntó desinteresado mienttas observaba brevemente a su alrededor. Moría de sueño.

Ante su pregunta Jack sonrió abiertamente. Se acercó a él y pasó con confianza un brazo sobre sus hombros, acercándolo más al centro de la habitación.

— Déjame decirte, amigo mío, que hoy estas de suerte— soltándolo se colocó frente a él, que lo miraba con el ceño fruncido ¿qué con ese loco?—. ¡Compartirás cama conmigo!— anunció con entusiasmo y haciendo un gesto de grandeza con las manos, como si eso fuera todo un honor.

Sedit se aguantó la risa mientras pensaba que, cuando no era ella el blanco de las burlas, Jack podía ser algo gracioso y el moreno, por su parte, arrugó un poco la cara. Aquello no había sonado para nada bien, o al menos no en su cabeza.

— Ah— dejó salir con desdén—. Ya veo— la falta de ánimo era palpable en su voz, pero la verdad es pensaba que tenía sentido que el rubio fuera quien estuviera solo, era evidente el porqué. Para ser franco no sabía bien que pensar, no quisiera dormir cerca de la chica porque le resultaría un poco incómodo, pero realmente hubiera preferido un compañero diferente.

Por alguna razón Jack empezó a hablarle acerca de cómo le gustaría decorar ese lado de la habitación entre otras cosas, pero Kevin sólo lo ignoraba mientras acomodaba sus pertenecías. De todas formas, dudaba que el rubio le dejara dar su opinión o que tuviera que responder a algo. Sedit los miró un rato, divertida, pero luego llevó su mirada al otro muchacho que parecía estar terminándose de alistar para salir a una misión.

— Por cierto, ¿cómo te llamas?— le preguntó mientras lo observaba ponerse el casco, él la miró un momento antes de acercarse a la puerta y tomar su arma.

— David Miller. Tú eres Sedit, ¿no?

— Sí.

— Bueno, es un placer— sonriendo levemente se despidió con la mano antes de salir—. Ya debo irme, nos vemos.

— Adiós...

Ella no tuvo tiempo de decirle nada más antes de que las puertas se cerraran. Extrañada se encogió de hombros y supuso que tendría prisa.

Con mucho cansancio acumulado se dejó caer en la que ahora sería su nueva cama y se quedó así durante unos minutos sin saber muy bien que haría ahora, era demasiado temprano para simplemente dormir. Suspirando le lanzó una mirada a los demás, ahora Jack se encontraba sacando posters y fotografías de su equipaje mientras Kevin revisaba su ahora móvil tumbado sobre la que sería su cama. Al final decidió cambiarse la ropa rasgada para poder salir a dar un recorrido por el edificio, bueno, la parte que no había visto ya mientras buscaba la alcoba. Sabía que le costaría acostumbrarse así que quería aprovechar el resto de la tarde. Buscó otra muda de ropa en su bolso y se dirigió al baño. Cerró la puerta tras de sí y aprovechó para examinarlo un poco.

Era algo grande y cómodo, al menos lo suficiente como para que pudiera entrar más de una persona a la vez y sobrara espacio. De lado izquierdo había con mueble de madera blanca con un lavamanos y sobre él había otro mueble rectangular algo pequeño y con la tapa de espejo, a su lado pero a una distancia prudente, había un inodoro de cerámica blanca. En el lado derecho de la habitación había un mueble delgado pero espacioso donde supuso que estarían las toallas y demás cosas.

Y de frente, justo pegado a la pared de atrás, había dos duchas conectadas, sí, dos. Era algo raro, pero supuso que era para agilizar el proceso teniendo en cuenta que había un solo baño para tantas personas y que normalmente todos eran hombres. Ambas se encontraban pegadas y ocupaban de lado a lado la última pared, las puertas eran de vidrio con bordes de metal y eso la incomodó un poco. Si alguien entraba alguna vez, aunque sea por error, podría verla a la perfección. Lo único era que cada una de ellas tenía una franja, o más bien un segmento, bastante grande en vidrio templado. Esa zona era más gruesa y no era trasparente, por lo que, aunque se notara la silueta y se viera la forma, no permitía una vista muy clara de esa zona. Ambas duchas estaban únicamente separadas por adentro por una sección de vidrio templado que no llegaba hasta el piso, sino que sólo las separaba parcialmente y el suelo era el mismo.

Ante la vista suspiró e hizo una mueca, definitivamente tendría que levantarse antes que todos para usar el baño primero, no quería estorbar así que procuraría apurase para que ellos vieran que hacer luego. Cuando terminó de hacer sus cosas salió del baño, llevando su ropa destrozada en sus manos, aun no sabía si botarla, después la revisaría y vería si podría salvar algo, tenía muy poca como para simplemente tirarla, quizás la usaría como pijama.

Luego de guardar su nuevo celular en el bolsillo junto con su tarjeta de acceso, se dispuso a salir de la habitación con la intención distraerse un poco. Después arreglaría sus cosas, igual no era como si tuviera muchas. Para que las puertas se abrieran había que presionar un pequeño panel situado junto a ella de lado derecho, cosa que se le hizo interesante, era bastante moderno todo. La tecnología del edificio aún no dejaba de sorprenderla, no estaba para nada acostumbrada.

Cuando salió respiró profundamente antes de comenzar con su "paseo", aun no sabía a donde iría exactamente pero después vería, por ahora solo quería tranquilidad durante lo que le quedaba de tarde para acostumbrarse al ambiente. Caminó rumbo a los elevadores con paso lento, tan solo esperaba no perderse y poder finalizar el día en paz, pero por alguna razón sentía que eso no sería posible.


N/A: ¡Hola a todas! Bueno, aquí les traigo otro capítulo, estuvo listo más pronto de lo que esperaba. Seguro que más de una pensará que eso de que sus compañeros de habitación sean gente que ya conocía desde antes es demasiada causalidad y pues, qué puedo decirles, traté de que ya hubieran aparecido antes al propósito porque se me hacía tedioso tener que presentar y describir a todos los personajes al mismo tiempo, así es más simple y agradable para mi XD En estos primeros capítulos estaré siendo bastante específica e iré explicando varias cosas acerca de cómo Sedit se instala en la compañía y todo eso, pero es porque después ya no volveré a explicarlo si no que más bien pasarán varios días y solo narraré aquellos en los que pasen escenas en específico, ya saben.

Como les mencioné antes tengo varios capítulos adelantados ya escritos y la verdad es que no tengo muy claro aún qué poner en los capítulos que vienen antes de llegar hasta allá xD Tengo varias ideas de escenas separadas, pero aún no sé cómo las uniré todas jajaja. Esperemos que salga bien. En fin, como siempre muchísimas gracias por leer y por sus comentarios, me animan mucho para seguir escribiendo. De verdad espero que el capítulo haya sido de su agrado. Quiero agradecerle especialmente a Darkroseneko por sus comentarios y por seguir la historia (además de añadirme a su lista de Autores Favoritos), a Kuroakarivii por añadir mi historia a sus favoritos, y a Meli Ayee e I-M-G-M por seguir mi historia ¡De verdad mil gracias!

¡Saludos y abrazos!

PD: ¿Alguien entendió la referencia del tercer párrafo? xD