CAPITULO CINCO
LA VISPERA PARTE UNO : EN EL CALDERO CHORREANTE
Hacia ya catorce años que ninguno de ellos pisaba una calle en Londres, incluso la mayoría había decido salir de las islas para ya no volver jamás, pero incluso el mas cabeza dura y obstinado tenia que tragarse el orgullo y regresar para ayudar, y aunque fuera una pequeña ayuda, de algo podría servir, pues aunque el innombrable no tardaría en jugar sus cartas, ellos regresaron para ponerle un freno.
Sin hacer mucho escándalo, se trasladaron del aeropuerto muggle hasta las céntricas calles de la capital inglesa, y con mas discreción que ningún otro legaron hasta "El Caldero Chorreante" ahí no habría ninguna pregunta incomoda ni alguien que los reconociera, pues si podías encontrarlo significaba que eras mago o bruja, no importaba si practicabas artes oscuras o eras apenas un aprendiz de mago, solo el hecho de poder encontrar ese edificio te hacia acreedor al derecho de estar ahí. Y dicho y hecho, nadie cuestiono a ninguno de los dos magos, que el treinta de julio, a las nueve horas de la noche, entraron por el único acceso a el bar de los magos y brujas: Uno era alto y anciano a juzgar por el color de su pelo, el cual estaba recogido en una discreta coleta; Sus ojos eran azules claros, con una profundidad abrasadora y su nariz era larga y recta, arriba de un bigote elegante que coronaba una barba de candado; Por su parte, la otra era de complexión regular, con un hermoso cabello castaño largo, recogido con un listón verde, nariz y boca pequeñas, una piel suave y rosada, coronando todo con un par de soberbios ojos azules, lo que hacia pensar que se trataba de o la hija o algún pariente del mago mas anciano, ambos vestían sobre sus ropas pesadas capas de viaje de color negro, y con evidente cansancio, ambos se dejaron caer pesadamente en una de las mesas mas alejadas de la puerta, en medio de las mesas, que aunque no tenían un letrero, eran destinadas casi exclusivamente a los magos y brujas tenebrosos.
-¿Qué les voy a ofrecer?- dijo la guapa mesera, con un nerviosismo evidente, pues los clientes se habían apostado en "mesas tenebrosas"
-Para mi una cerveza de mantequilla con una gotas de miel de abeja por favor, y para mi nieta un te de canela sin azúcar- contesto el anciano mago
-En un instante regreso- tartamudeo la mesera y giro sobre sus talones rápidamente para alejarse de ahí El mago noto que su nieta clavaba la mirada en una bruja escondida detrás de un grueso velo
-¿Encontraste algo de interés Bella Dona?-
-Si abuelo, el ladrón de calderos esta tratando de ocultarse de alguien-
-Entonces Fletcher esta aquí, ese bribón si que es temerario, antes de que partiéramos, no recuerdo cuantas veces lo vetaron de por vida de aquí- Dijo el mago ahogando una sonrisa
-¿Puedo leer su mente para ver si sabe algo?-dijo Bella Dona figurando inocencia
-No hija, déjame intentar el método tradicional, y si no resulta, pues... Bella Dona asintió conforme y estiro las manos al mismo tiempo que bostezaba , observando como su abuelo caminaba hacia "la bruja del velo.
-Tengo un caldero de plata que deseo desaparecer¿Cuánto podrías ofrecerme?- susurro el anciano a Mundungus Fletcher -No comprendo de lo que me habla señor, yo solo vengo aquí por un buen trago y una buena charla- contesto un nervioso Mundungus con una fingida voz aguda
-Si serás Fletcher ¿Qué acaso no reconoces a los amigos cuando los escuchas?- volvió a murmurar el anciano
-No lo puedo creer, decidiste regresar ¿cuánto tiempo ha pasado?-pregunto Mundungus abandonando su fingida voz
-Van a ser quince años en noviembre- sonrió el anciano -Pero A... -¡shhhhhhhhhh! No digas mi nombre en voz alta, las paredes tiene oídos en estos lugares, y no queremos a los cazadores de recompensas aquí ¿Verdad?-
Mundungus asintió mientras le daba un trago a su bebida
-¿Qué te trae de regreso al terruño?- pregunto Mundungus suspicazmente
-Tengo que terminar lo que empecé hace veinte años, pero esta vez no creo necesitar la ayuda de Albus- contesto el anciano con una sonrisa
-Si te interesa mi opinión, creo que te estas arriesgando demasiado, el ministerio aun esta ofreciendo es recompensa por tu cabeza, y créeme que si le agregan otro par de ceros, yo mismo te entregaría- bromeo Mundungus
Ahora el anciano fue quien le dio un largo trago a la bebida
-Me gustaría visitar a la vieja pandilla¿Todavía se reúnen en Sesame Street?-
-No ya no, y aunque yo te lo dijera, no creo que pudieras dar con el lugar, necesitas que Dumbeldore mismo sea quien te lo autorice, y me imagino que tu no te le acercaras jamás ¿cierto?-
- Tienes toda la razón¿pero no tiene otro lugar donde los pueda ver sin la necesidad de toparme con Albus?- -Pues todas las noches se reúnen algunos en Little Surrey, en la casa de Figgy¿si recuerdas a Arabella?-
El anciano asintió complacido y dejo que Mundungus continuara
-Puedes llegar como a eso de la medianoche, a esa hora se reúnen algunos mas-
-Pues me parece fantástico Mundungus, en cuanto acabe la transmisión del juego me iré volando a su casa¿me acompañas con una copa mientras tanto?-
-¡claro, claro¿pero que decías de un caldero de plata?-
-a si te interesa, podemos ir allá afuera, lejos de las miradas indiscretas-
Ambos magos salieron a la parte trasera del Caldero Chorreante y el anciano saco su varita, y cerro la puerta
-Discúlpame Mundungus, pero nadie puede saber que me viste; ¡obliviate!-
Mundungus recibió de lleno en su cabeza el hechizo y salió proyectado hacia los botes de basura, el mago anciano se acerco, haciendo florituras con su varita
-Espero que algún día me perdones;¡memoriam influenza, Ahora escúchame bien Mundungus, vas a regresar de donde quiera que hayas venido, y vas a hacerlo pasando por enfrente de la casa del niño que vivió, y vas a hacerlo porque Albus Dumbeldore te lo ordeno, y lo vas a hacer en cuatro...tres...dos...uno...¡ya!.
Mundungus salió rápidamente del caldero chorreante, mientras el anciano regresaba a su mesa, donde las bebidas ya estaban listas, y su nieta sonriéndole abiertamente
-Nadie puede negar que los métodos antiguos todavía funcionan- sonrió la chica ojiazul
-La primera parte del plan esta lista, todo va viento en popa, Mundungus no lo sabe, y esperemos que no se de cuenta, pero en sus ropas esta llevando a Wanda justo donde la queremos-
Conforme fue corriendo el tiempo, la afluencia a el caldero chorreante se fue acrecentando notablemente, y se debía sin duda alguna por el partido de quidditch entre los Tornados de Tutshill y los Bats (murciélagos) de Ballycastle, el renombrado ultimo partido de la temporada en las islas británicas debido a el regreso de-quien-no-debe-ser-nombrado, ya que en el caldero chorreante, y en los pocos establecimientos mágicos dedicados al ramo de servicios, los magos y algunas brujas se reúnen durante los partidos para escuchar las transmisiones a través de la radio mágica, y por la superficial importancia de tal partido, se reunieron por igual no solo los seguidores de ambos equipos, sino de todos los amantes del deporte mágico por excelencia.
Pero no todos los asistentes a el caldero chorreante iban precisamente por la situación del quidditch, a las nueve horas con cuarenta y cinco minutos, un grupo de Aurores, magos que luchan con las artes oscuras bajo el mando del ministerio de magia, llego provocando muchas miradas inquisidoras, los diez Aurores se abrieron paso hasta una de las mesas de en medio de la gran habitación, y el mas pequeño de los Aurores se paro sobre ella -Buenas noticias señores y señoras; Esta noche a las ocho horas con treinta y seis minutos, el grupo de Aurores al que orgullosamente pertenezco, logró la recaptura de dos peligrosos seguidores de-quien-ustedes-saben: Dalius Dolohov y Lucius Malfoy, y me gustaría que todos los aquí presentes brindaran un fuerte aplauso para el mago y la bruja que lograron tan increíble proeza: Rick Richards y Nymphadora Tonks. Los dos Aurores fueron levantados hacia la mesa por sus compañeros y casi todo el caldero chorreante estallo en aplausos hacia los brujos, excepto por la sección donde bebían los magos tenebrosos, ninguno aplaudía y muchos mostraban su desacuerdo con la noticia escupiendo al piso o haciendo gestos obscenos y murmurando maldiciones y vulgaridades.
Los Aurores tomaron asiento cerca de una las bocinas , atentos también a el partido, y con la alegría de la noticia, la casa había pagado la primera ronda de cervezas de mantequilla fermentadas
-Muy buen trabajo, ese par de escorias no intentara otro escape en mucho tiempo, y si lo intentan ahí estarán Tonks y Richards para detenerlos- dijo un mago con corte de cabello estilo militar que iba adecuado a su cuadrada barba -Seguro que después de esto nos hacienden, por fin vamos a dejar las calles y por fin estaremos con los alfa persiguiendo a Black y a los otros mortifagos-
Tonks casi se atraganta con su cerveza de mantequilla, y su gesto es tomado como una burla por sus compañeros
-¿Acaso no crees que todos juntos seamos capaces de rastrear y capturar a Sirius Black?- dijo una Auror de largos cabellos grises
-¿Si "locomotora", no te crees capaz?- agrego Richards
-No, no es eso- mintió sutilmente Tonks- no creo que el problema sea rastrearlo, sino someterlo
-Pero eso no será problema si te tenemos con nosotros, tu acabas de someter al mismísimo campeón de duelos de los últimos veinte años- agrego otro Auror apurando un largo trago a su cerveza
-Yo no estaría tan segura, miren, se me hace muy raro todo lo que paso esta noche, no voy a negar que estoy feliz por lo que sucedió, yo no me lo esperaba, pero Malfoy tiene una reputación, y sinceramente esperaba que todos juntos lográramos derrotarlo, no yo sola, pues aceptémoslo, soy algo lenta para batirme a duelo-
-Tonks tiene razón, pero desde mi punto de vista se me hace ridículo que Fudge asigne a la mitad de los Aurores para custodiar a nuestros "amigos", aunque solo hayan quedado en Azkaban los dementors ancianos, estos pueden acabar con la voluntad de quien sea- concluyo la bruja de los pelos grises Los diez Aurores guardaron un incomodo silencio, pero Tonks, tras darle otro trago a su cerveza, exclamo
-¡Como haya sido, esta noche tenemos un motivo mas para celebrara!-
La celebración de los Aurores fue contagiándose, mezclándose y perdiéndose entre la agitación del Caldero Chorreante, hacia las diez de la noche, lo único que esperaban era que el partido de quidditch iniciara, la bebida comenzaba a hacer los esperados efectos entre los asistentes, y lasa bebidas con mas fuerza, como lo wiskeys flameantes, los Dragon blodymary y darkangel hair comenzaron a circular, dejando a los magos que los consumían con graciosos efectos secundarios: echando humo por la boca a quienes tomaban wiskey, dando flameantes eructos a los que elegían la segunda bebida o tornando negro azabache los ojos de quienes se inclinaban por la tercera bebida.
Pero Tonks no podía entregarse a tal desenfreno, pues a medianoche tenia una obligación en Little Surrey , por lo que continuo la velada tomando solo cerveza de mantequilla, cuando de pronto sintió un extraño piquete en su cerebro, y volteo a ver hacia la zona de los magos tenebrosos y uno de un aspecto pecaminoso le hacia obscenos gestos que Tonks no tardo en contestar, pues quizás ese libidinoso brujo intentaba leer su mente para sus aberrantes propósitos, pero este no contaba con que, por su membresía a la Orden del Fénix, había sido preparada para resistir embates mucho mayores que esa insignificancia, pero a pesar de todo, no había logrado dominar perfectamente esas habilidades, por lo que esos ataques, le causaban pequeñas molestias, como en ese momento, por lo que sin decir una sola palabra se levanto y se dirigió a el baño, aprovechar para mojar su rostro, estirar las piernas y "vaciar el tanque".
Pero al salir del baño, con la cara humedecida, se topo con Bella Dona, pues ese hermoso cabello y esos atrayentes ojos azules de inmediato llamaron su atención
-¿Disculpa, nos conocemos?- le dijo Tonks a la chica, que resultaba como de su misma edad
-No, no lo creo- contesto Bella Dona fríamente, dándole inmediatamente la espalda para entrar al tocador Tonks hizo un gesto de conformidad, y volteo hacia la zona tenebrosa , buscando al libidinoso brujo para darle su merecido, pero se topo con otros ojos azules, y su corazón se lleno de alegría
-¿Maestro, es usted?- balbuceo con incredulidad El mago de canos cabellos la volteo a ver con una sonrisa en el rostro -¿Nymphadora?- El anciano se levanto y abrazo efusivamente a Tonks, fue un abrazo fraternal y sincero, el abrazo de un reencuentro después de un larguísimo tiempo
-¿Cuánto tiempo,¿quince¿dieciséis años?- exclamo Tonks-¡Tenemos mucho de que hablar maestro?-
-Claro para la mejor de mis aprendices siempre estaré dispuesto, toma asiento por favor hija-
-¿Y que lo trae de regreso,cielos crei que jamás lo volvería a ver!-
-El negocio de la familia pequeña, pero me temo que me urge localizar a...
-¿Al profesor Dumbeldore, no se preocupe, el esta todos los días, exactamente a estas horas, en el ministerio, resolviendo asuntos con el consejo de hechiceros relacionados con-quien-usted-sabe, siempre esta ahí, todas las noches-
-Ese cabeza de chorlito nunca cambiara, como reza el refrán, "perro viejo no aprende trucos nuevos"-
-No diga eso maestro- sonrió Tonks
-¡Eh "locomotora", el partido ya va a comenzar- grito el Auror Richards -trae tu lindo trasero para acá si quieres hacer tu apuesta
-¡Come mierda Richards!- contesto Tonks en el mismo tono y luego, apenada, volteo a ver a su maestro
-Discúlpeme maestro, pero esos idiotas andan muy ínfulas el dia de hoy...
-Es por lo de la captura de Malfoy y Dolohov verdad- interrumpió Bella Dona que regresaba del tocador, y se sentaba a el lado de mago anciano, Tonks la observo atentamente
-Yo lo sabia, si te conocía, tu eres Bella Dona, tu hermana era prefecto cuando yo entre a Hogwarts, y tu estuviste conmigo en el equipo de Gryffindor en mi ultimo año, cuando tu ibas en segundo-
Pero a pesar de todas las palabras de Tonks, Bella Dona solo le esbozo una fría sonrisa
-Discúlpame "locomotora", pero con el cabello naranja y los perforaciones no te reconocí- dijo la chica de los ojos azules fríamente
-¿Así que Dolohov y Malfoy cayeron juntos?- murmuro el anciano- me parece extraño, Malfoy jamás seria capturado por alguien del ministerio a menos...
-¿A menos que. Que maestro?-
-A menos que Voldemort les haya ordenado dejarse capturar- Las dos chicas brujas se estremecieron al escuchar ese nombre, y el anciano les hecho miradas recriminadoras -Yo pienso igual que tu abuelo, pero dinos locomotora ¿cómo los capturaros?- dijo Bella Dona rascándose la barbilla, imitando a su abuelo
-Nos enviaron una pista desde el ministerio, y logramos acorralarlos a ambos en la rivera del Tamesis, ninguno estaba dispuesto a entregarse con vida, y escaparon, pero Richards y yo le dimos alcance y nos batimos con ellos, pero ninguno parecía actuar por si mismo, era como si... –
-¿Cómo si les estuvieran aplicando la maldición Imperius- interrumpió nuevamente Bella Dona
-¡aja!- exclamo Tonks muy impresionada
-Tonks hija, puedo confiarte algo- le murmuro el anciano a su aprendiz, Tonks asintió vehementemente- Quiero que vayas al ministerio y le digas al cabeza hueca de Dumbeldore que este alerta con todos sus sentidos, que se fije en los movimientos de la telaraña subterránea
-¿qué es la telaraña subterránea?- pregunto Tonks muy intrigada
-No te conviene que lo sepas- dijo Bella Dona en tono burlón
-Bueno, mira que hora es, son casi las diez y media, hija tenemos que apresurarnos si queremos encontrar alojo en un hotel decente- -Si abuelo, yo pago la cuenta, usted despídase- Y sin decir ni adiós a Tonks, se alejo caminado hacia la barra, y el anciano miraba sonriente a Tonks
-Fue un autentico placer verte otra vez Nymphadora y descubrir que mis enseñanzas no fueron en vano, mírate, la Auror que derroto a Lucius Malfoy en un duelo de magia¿Quién lo iba a decir?-
-Muchas gracias maestro, jamás lo defraudare- contesto Tonks orgullosa por las palabras de su mentor
-Y no es un Adiós, pues tengo la certeza de que nos vamos a estar viendo muy a menudo, y también en cuanto veas al cabeza dura de mi hermano que cuando acabe con mi negocio, nos vamos a sentar para aclara las cosas.-
-Si maestro. Delo por hecho-
-Y una cosa mas, por favor dile a ese estúpido leggiminancer que los acompaña que si busca entrar a la mente de los demás, que se entrene para que lo haga mas sutilmente, solo por que estamos en un lugar publico frente a miles de personas, no le he destrozado su cerebro, todo el rato que estuvimos conversando, sentí como sus intentos me hacían cosquillas en el hipotálamo-
-Si maestro, se lo diré con gusto-
-Bueno hasta luego- y sin decir una sola palabra mas, tomo su capa de viaje y la puso sobre sus hombros y camino hasta donde su nieta lo esperaba, Tonks regreso a su lugar, donde la transmisión del partido apenas comenzaba, y con una fugaz mirada volteo a ver a su maestro que salía del caldero chorreante, pero nuevamente sintió ese pequeño piquete en su cabeza, y volteo a la zona de los magos tenebrosos y el mismo mago con aspecto libidinoso la continuaba observando, y con un amenazador gesto le invito a no continuar haciéndolo, y cuando se sentó, sintió un ligero mareo
-No mas cerveza de mantequilla por hoy- murmuro para si misma
-Oye Tonks¿Quién era el anciano con el que hablabas?- pregunto Richards
-¿Anciano, tu ya estas ebrio, si solo me levante para ir al baño. Los Aurores no dieron mas crédito a las palabras de Tonks, pensando que era una de sus bromas, y por igual concentraron su atención, cuando la radio por fin anunciaba los comentarios finales del previo a el partido, y Tonks también se desentendió de la pregunta de Richards, como buena bruja joven moderna, también gustaba del quidditch.
