CAPITULO OCHO

SANGRIENTA BATALLA EN PRIVET DRIVE

PARTE UNO: SUEÑOS Y PESADILLAS

Nuevamente se encontraba ahí, donde era mas vulnerable, pero esta vez, sus sueños eran agridulces, y no podía de ser de otra manera, en ese lugar se encontraba cada día que pasaba mas cerca de caer en las garras de Lord Voldemort, pues aunque comenzara con el mas hermoso de los sueños, invariablemente, la intervención del mago tenebroso le provocaba preferir pasar en vela la noche que sufrir tormentos ahí, pero una golpiza propinada de manera sobrenatural (incluso para un mago), lo había agotado completamente, y sin quererlo, se encontraba haciendo lo que sus enemigos esperaban, bajar las defensas.

Pero a pesar de todo, Harry soñaba placidamente, como no lo había hecho en meses, no había castillos ni pasillos misteriosos, ni la imagen de la muerte de Sirius repetida una y otra vez, de hecho el lugar era hermoso, uno de los pocos recuerdos que atesora de verdad, o mejor dicho de los lugares que mas alegrías le traían a la mente: el bosque que divide a la madriguera, la casa de sus amigos los Weasley, de Othery Saint Catchpolly, ya que en las pocas ocasiones que Harry pudo pasear por sus veredas, descubrió la hermosura que los interiores los árboles protegían, y de alguna manera, sospechaba que todos los Weasley tenían algo que ver con la belleza del lugar.

Pues en su sueño, se encontraba ahí, de espaldas a la madriguera, con un hermoso día frente a el, el bosque lo invitaba a explorarlo, y por mucho que pudiera resistirse, la tentación de sus hermosas veredas, y algo dentro de la espesura del bosque, lo llamaba, no lograba escuchar, pero algo en su interior le pedía a gritos que fuera siguiendo la voz muda que lo llamaba, y sin detenerse para voltear a ver hacia la madriguera, inicio su camino por la vereda que lo conducía al interior del bosque, pero incluso en su sueño, sabia que pronto cambiaria, pues no tenia tanta suerte, pues el siempre sabe, y el siempre ve y si tiene oportunidad, el siempre intentara lastimarlo.

Conforme se adentraba en el hermoso bosque, la fresca vegetación de algunos árboles lo invitaban a arrancar un jugoso fruto de sus ramas, y con pesimismo, alzo la vista, a la espera de encontrar algún indicio de que Voldemort comenzaba a corromper su sueño, pero el panorama del cielo resultaba optimista y motivador, incluso a lo lejos, podía distinguirse con claridad el hermosos canto de la aves, pero sobre todo esa voz, que solo el podía escuchar, que lo llamaba, para que siguiera caminando, adentrándose mas y mas en el bosque.

Esa voz cada ves se hacia mas fuerte dentro de su cabeza, por lo que guiado por esta, llego hasta un arrollo, pero la voz le pedía que lo siguiera lo mas rápido que pudiera, pero decidido y a la ves con precaución, decidió caminar por la orilla con dirección río arriba, siempre en alerta, expectante de cualquier cosa que saliera fuera de lo común, y sus sospechas pronto se vieron cumplidas, cuando tras solo caminar una centena de pasos, se topo con un unicornio, que bebía tranquilamente de las aguas del arroyo, pero al verlo, se encabrito juguetonamente y camino hacia Harry, cerrándole completamente el paso, Harry intento pasar a su lado, pero un suave empujón por parte de la criatura se lo impidió -¿No me dejas pasar por que hay algo haya adelante?- Pregunto Harry sonriente El unicornio parecía entenderle, pues movió la cabeza afirmativamente

-¿No escuchas, alguien me esta llamando, no puedo dejarlo esperando-

Pero el unicornio no se apartaba del camino, ni permitía que Harry diera un paso mas, por lo que lo único que tuvo que hacer, fue saltar a la otra orilla del riachuelo , el equino seguía sus movimientos con mucha atención, y en cuanto Harry inicio su camino, el unicornio seguía sus pasos desde el otro lado, a través del serpenteante camino del arroyo.

Harry sintió cautela al principio de toparse con el animal, pero mientras continuaba su camino, su presencia de este le inspiraba mucha confianza, y siempre que se detenía y volteaba al otro lado, ahí se encontraba, aparentemente esperándolo, mirándolo incluso a los ojos con toda su atención para el. Una vez que sintió que no representaba ningún peligro, Harry decidió cruzar de nuevo el arroyo, para caminar junto al bello animal, y cariñosamente le paso la mano por la crin.

-A dónde camino, tu me sigues¿por qué, se que estoy soñando¿pero que significa esto?-

El unicornio lamió con cariño la mano de Harry, y esta vez, empujo a Harry hacia delante, para caminar juntos. Después de una larga caminata, llegaron a lo que Harry reconoció como un ojo de agua que manaba el fluido confortantemente caliente, un lugar al que Ron lo llevo en su primer visita a la madriguera.

Pero por alguna razón, el unicornio no quiso ni acercarse, pero empujo a Harry para que siguiera caminando, y este no lo pensó dos veces, pues la voz que lo llamaba se escuchaba provenir de algún lugar del ojo de agua, pero cuando llego al borde, una parte de si deseo no haberlo hecho, pero otra si, pues era una imagen que cualquier otro chico de su edad también habría deseado ver sin dudar un momento:

Sumergida en el agua, nada mas y nada menos que de la mismísima Cho Chang, tan solo asomando la cabeza , y por lo que Harry pudo percatarse antes de taparse los ojos, era que solo tenia puesto en su cuerpo, el listón que sujetaba su largo cabello, y esta parecía ya haberse dado cuanta de la presencia de Harry, pues le sonreía coquetamente con un ligero rubor en las mejillas

-Tardaste mucho en llegar- dijo "Cho" en un tono que provoco en Harry un retortijón en el estomago, -Yo te extrañe mucho¿Tu a mi no?-volvió a insistir la chica oriental.

Sin saber por que, y aunque continuaba tapándose los ojos, respondió moviendo afirmativamente la cabeza, y cada vez se ponía mas nervioso, no quería abrir los ojos, y mas cuando escucho que "Cho" sacaba su cuerpo del agua y tocaba con sus húmedas manos las suyas, intentando destaparle los ojos para que la pudiera verla. "Cho" le sonreía descaradamente y respiraba detrás de sus oídos

-¿No te gustaría verme asi como estoy?- murmuro la chica en un tono y sensual que incluso sonrojo mas a Harry Y como si lo estuvieran controlando con una maldición, movió de nuevo la cabeza afirmando, y permitió que las manos de "Cho" tomaran las suyas y las bajaran, y estaba a punto de abrir los ojos, cuando escucho un grito de reproche que lo hizo girarse inmediatamente, sin tener la oportunidad de ver a la chica, pero lo hizo a toda prisa pues se trataba de la voz de Ginny, que por alguna razón se encontraba mirándolos de frente, no tenia idea de cómo había llegado.

-¡No Cho¡Vas a ver, te voy a acusar con Michael!- dijo la pelirroja con un fuerte tono de reproche, y luego volteo a ver a Harry con tristeza en su mirada

-¡Y tu Harry, no tienes idea de cómo me has decepcionado!- Y sin decir nada mas salió corriendo en dirección opuesta, y por reflejo, Harry salió corriendo detrás de ella, sin saber porque, pero lo hizo sin mirar atrás, sin dirigirle siquiera una ultima mirada a Cho, mas preocupado por que las pisadas de Ginny se iban alejando muy rápido de donde el se encontraba. Pero luego ya fue imposible alcanzarla, y en su lugar, se topo con el unicornio, que bebía placidamente del riachuelo

-¿No has visto pasar a una muchacha pelirroja? El unicornio negó enérgicamente con la cabeza, y volvió beber agua del riachuelo Harry quedo en una encrucijada, no sabia que hacer¿ir detrás de Ginny o simplemente regresar con "Cho" y continuar donde se habían quedado, para esto no había razón lógica, pero incluso en un sueño, Ver a Cho Chang desnuda era ver a Cho Chang desnuda. Pero el unicornio dio un respingo que saco de sus libidinosos pensamientos a Harry y lo puso en su habitual estado de alerta, y por reflejo volteo al arroyo, y el agua proveniente del ojo de agua se había tornado carmesí, y un gran sentimiento de preocupación se apodero de el, y se encamino a toda velocidad a donde había dejado a "Cho".

Al llegar al lugar, su peor presentimiento se había convertido en realidad: El ojo de agua se había tornado completamente del color de la sangre, y buscando a "Cho" encontró su cuerpo flotando extrañamente en la orilla opuesta. Harry no lo pensó dos veces y se dispuso a salvar el cuerpo de la chica y de un salto entro al ojo de agua, pero este resulto mas hondo de lo que esperaba, y se vio arrastrado hasta el fondo. Desesperado por salir, Harry movió con toda sus fuerzas hacia la superficie, pero al salir, el panorama había cambiado completamente, pues el bosque había desaparecido , la luz se había ido de todo el lugar, ya no parecía estar en el ojo de agua del aquel bosque, mas bien parecía una gran pileta en un lúgubre calabozo, el cual apenas y estaba iluminado por una vela en la lejanía, y esa débil luz le revelo que el cadáver de Cho ya no estaba flotando, pero tampoco era el único que se encontraba en ese lugar, apilados en a la orilla de la pileta se encontraba el cadáver de Sirius, Cedric Digorry, Barty Chourch padre, el anciano muggle, el profesor Quirriel, muchos otros a los que el conocía solo de vista, pero que habían sido asesinados por la intervención de Voldemort, pero en una imagen le causo un gran dolor, pues sin poder apartar la vista, descubrió también ahí una cabellera pelirroja y una mirada cristalizada detrás de unos anteojos como los suyos: sus padres, y con repugnancia descubrió que en sus bocas de todos los cadáveres, se movían asquerosas serpientes. De pronto una gran ira lo invadió, preguntándose por que alguien era capaz de torturarlo así, pues sabia que tan dramático cambio en sus sueños solo se debía por que Lord Voldemort así lo disponía, pero tampoco quería pensar que si era capaz de hacerlo sufrir así en sus sueños, no se imaginaba que estaría dispuesto a hacerle cuando llegara a disponer de el.

Pero cuando todo su pensamiento estaba invadido de furia, la cicatriz comenzó a dolerle intensamente, lo que significaba otra cosa totalmente distinta: En algún lugar de Gran Bretaña, Voldemort también estaba furioso, y a juzgar por el intenso dolor que lo obligo a retorcerse en el agua, estaba mucho muy furioso, como no lo había estado en años, y poco a poco el sueño se iba "diluyendo", Harry fue "asentándose en la conciencia de su gran Némesis, y aunque el dolor era mucho, no podía despertar por dos razones, una quería saber que es lo que estaba sucediendo, y segundo, no sabia como hacerlo concientemente.

Y ahora Harry se encontraba dentro de la cabeza de Voldemort, y se encontraban rodeados de oscuridad total y sofocante calor, y el mago tenebroso estaba sentado en medio de todo eso, cuando a lo lejos, una puerta se abrió, dejando entrar algo de luz, inmediatamente una figura entro por ella y la cerro

-Señor mío¿Esta usted aquí?- exclamo la persona, su voz se escuchaba gris y trastornada

-Así es Rodolphus¿ahora que sucede?-

-Es Jorgunmander señor, se adelanto a el plan nuevamente señor, y la marca tenebrosa ya esta sobre el cielo de Londres- contesto "Rodolphus" detrás de su mascara

-¡Maldito sea el día en que decidí entrenarlo, pero a pesar de todo a mostrado iniciativa, pero dime ¿nuevamente actuó solo?-

-Si señor, nuevamente se niega a trabajar con el "bloodpack", de hecho los chicos están afuera ahora mismo, esperando instrucciones-

-Entonces divídelos-ordeno Voldemort detrás de su capucha- Que Bloodfang acompañen a Lucius a Gringgots; Pureblood puede auxiliar a tu esposa en nuestro asunto privado y Bloodclaw ira a la colina Onceupon con Dolohov y Goyle-

-¿Qué sucederá con Bloodmary?- interrumpió Rodolphus a su maestro

-Dile que ella me acompañara a Eastminister- sentencio con su fría voz- ahora ve y comunícaselos, necesito estar a solas con mi "amigo"-

Rodolphus salió a toda prisa de la habitación, y en cuanto Voldemort estuvo solo, se toco la frente, consiente de la presencia de Harry

-¿Me escuchaste "sangre sucia", espera la visita de Bellatrix, y si quieres sobrevivir a esta noche, tendrás que demostrar que eres apto de llamarte mi igual-

Tomo su varita y la puso a la altura de su cara

Lettallis Piraga!- conjuro y de su varita salió una flama semejante a la de un soplete, y arremangándose su mano libre, la puso directamente sobre la flama, Harry sentía todo el dolor que eso provocaba, sin embargo, Voldemort aparentemente no sufría lo mismo

-Por cierto, te voy a dar un ultimo consejo, el amor es la mayor debilidad para un mago, y me imagino que la chica que murió en tu sueño es tu novia¿me equivoco, no voy a negar que tienes muy buen gusto, pero me temo que disfrutare muchísimo matándola¿Cómo se llama "Cho"?-

Pero el dolor ya era insoportable, y fue este mismo el que le provoco que despertara sobresaltado, y sin pensarlo corrió al baño, a poner bajo el chorro de agua fría su mano.

Y ahí fue el comienzo de todo, recuperándose poco a poco de la impresión, respiro tranquilo al notar que no había ninguna herida de quemadura, pero luego al voltearse al ver al espejo, se llevo un enorme susto, pues estaba intacto, y no podía ser, apenas hacia unas horas había recibido una dotación de golpes que debieron de haberle desfigurado el rostro, ya había otra cosa de que preocuparse, lo que mas urgía era escribirle otra carta inmediatamente a el profesor Dumbeldore, contándole con detalle lo que había sucedido, y salió del baño, pasando por la habitación de sus tíos, y otro detalle le puso los pelos de punta: La ausencia total de los ronquidos combinados de Tío Vernon y Tía Petunia, anteriormente había pasado noches en vela a causa de estos e incluso le hicieron añorar regresar a su "habitación" debajo de las escaleras y se habían convertido en algo normal del segundo piso de esa casa por las noches.

Asustado, toco la puerta de la habitación, arriesgándose a un fuerte castigo, pero nadie respondía, así que armándose de todo su valor, giro la perilla y entro a la habitación, cosa que nunca había hecho en toda sus años de estancia en esa casa, y por un momento se asombro con el lujo y derroche con que estaba adornada y decorada, cortinas de ultima moda, no uno, si no dos televisores e incluso un minibar, esa habitación no le envidiaba nada un modesto hotel de cuatro estrellas, pero en otro momento, eso hubiera sido buen material para atormentarlos a futuro, pero esta vez, le preocupaba, pues sus tíos estaban acostados en su cama, Harry se acercó cautelosamente, y puso sobre su mano sobre la cara de su tío, y un gran suspiro le nació del alma al descubrir que aun respiraban, pero la ausencia de ronquidos le hacia sospechar, por lo que con prudencia, sacudió levemente a su tío y luego a su tía, pero nada pasaba, entonces decidió tomar medidas mas drásticas

-¡Tío mis amigos MAGOS del colegio de MAGIA han venido a visitarme y se piensan quedar hasta el fin las vacaciones!- les grito a ambos a todo pulmón en sus caras, pero seguía sin haber siquiera una muestra de conciencia en los Dursley, por lo que intrigado, regreso a su habitación intrigado.

Al entrar en esta lo primero que hizo fue colocarse los anteojos , pero inmediatamente sintió algo de frió y se dirigió a su baúl a sacar un sweater, pero cuando se lo puso, reviso con la mirada toda su habitación, y cada vez se estaba asustando mas y mas, pues antes de caer inconsciente, recuerda haber disfrutado pensando en la cara que su tía iba a poner al ver los destrozos que había causado, pero todo esta en su lugar, o mejor dicho, todo estaba mucho mejor que antes, mas que pensar, pues ni por todo el oro de su bóveda, Tía Petunia hubiera entrado a realizar el aseo a su habitación, y eso era sin lugar a dudas un motivo para agregar en su carta, pero el frió era muy intenso, y tuvo que sacar su capa y ponérsela, pues extrañamente, t contrario a los otros días, el frió era demasiado, y una vez un poco mas abrigado, saco su tintero y un trozo de buen tamaño de pergamino y se dispuso a escribir la carta, con lujo de detalle, el unicornio, la aparición de Cho, los cadáveres, pero luego al llegar a la parte de Voldemort, varios nombres le resultaron desconocidos, y otros si muy familiares, pero no comprendía por que estaba tan enfadado con la desobediencia de ese tal Jorgunmander, y de igual forma le intrigo la mención del los integrantes de un grupo llamado Bloodpack, y como una flecha, recordó lo de la marca tenebrosa sobre Londres, pero por desgracia, desde su cuarto no podía verse en dirección a la ciudad, pero la posibilidad de que algo malo hubiera sucedido, lo hizo arriesgarse entrar al cuarto de Duddley, el cual dormía al igual que sus padres: en un estado semejante a la muerte, pero eso no le importo, incluso desperdicio la oportunidad de jugarle alguna broma pesada a su primo, pero sin pensarlo dos veces corrió a la ventana y asomo la cabeza, y en el cielo, el cráneo con una serpiente en su boca, formado de luces esmeralda, brillaba en todo lo alto del cielo, y a pesar de estar un poco retirados de la capital y de la intensidad de la lluvia , la marca tenebrosa alcanzaba a distinguir con claridad.

Harry se quedo como embotado, mirando al cielo sin poder creerlo, fue entonces cuando comprendió las palabras del señor Weasley dos años atrás: Viviendo todos los días temerosos, esperando siempre lo peor, y cuando esto sucedía, esa horrible marca confirmaba todos tus temores. Pero por tercer vez, el frió arrecio, y Harry tuvo que meterse, suponiendo la horrible desgracia que provoco la aparición de la marca tenebrosa, y cerro la ventana, decidido a recostarse y esperar las noticias para el día siguiente.

Pero de pronto, escucho mucho movimiento en la calla, y por enésima ves, eso resultaba demasiado irregular en no solo en esa casa, sino en todo Privet Drive, y mucho mas confundido, se dispuso a salir de la su casa para investigar lo que estaba sucediendo, pero con lo que se topo, indudablemente le demostró que algo extraordinario y muy, pero muy fuera de lo normal, estaba sucediendo en ese lugar, pues todo, pero todo el primer piso del numero cuatro estaba destruido, y con andrajosas capas negras esparcidas por todo el nivel, Harry menos lo podía creer, quizás se estaba tratando de otro sueño, y se pellizco, pero el dolor era físico y real, y encomendándose al señor, subió por su varita y antes de regresar, tomo el ultimo trozo de chocolate que quedaba en su baúl, mordió un pequeño trozo y lo demás se lo guardo en la bolsa de su pantalón, rogando no necesitarlo, pero de pronto, un grito femenino lo saco de sus pensamientos y lo reclamo con toda su atención. Bajo las escaleras, y haciendo de tripas corazón, giro la perilla, y nuevamente se llevo una gran sorpresa, a donde volteaba la vista, se encontraba totalmente destruido, había indicios de fuego, pero algo que lo alarmo fue que parecían ser producto de fuertes conjuros mágicos, pero en las esquinas, se notaban los destellos de los hechizos, y Harry imagino por un momento ir a ver lo que sucedía, pero de pronto, esa ya conocida sensación de infelicidad fue apareciendo en su mente, pero intento pensar en cosas felices, pero últimamente no había muchas cosas felices en las cuales apoyarse, y en su mente solo estaba la imagen de la muerte de Sirius, pero afortunadamente ya no era un niño de trece años, y empuño su varita, y sin pensarlo dos veces, invoco a su patronus

Expecto Patronuss¡- Un magnifico ciervo astado salió de la punta de la varita y tomo una forma casi sólida.

Harry no pudo menos que sentirse agradecido con la invocación

-Es bueno verte- fue lo único que se le ocurrió decir El patronus irradiaba bastante luz como para iluminar con claridad hasta con veinte metros, y fue gracias a esto, que Harry descubrió a una criatura que en ese momento le pareció mucho mas repulsiva que los dementors, pues se trataba de una combinación de algún felino, con cuernos de chiva saliéndole de la cabeza, escamas en el pecho, y una cola con una serpiente viva, la cual siseaba sin parar, y Harry podía comprender lo que esta decía

- La cabeza de león corroboro con un rugido que provoco que los tímpanos de Harry casi reventaran, pero entonces rápidamente recordó una conversación con Hagrid, sobre la bestia que tenis frente de el

Y Harry decidió seguir el consejo, y miraba con atención a la quimera, pero mientras lo hacia, su concentración iba fallando, y su patronus comenzaba a desvanecerse, y por lo cual, los horribles recuerdos infestaban sus mentes, pero cuando el patronus estaba a punto de desaparecer, apareció un mago, Harry deducía eso por la varita chispeante en su mano, con muchísimas cicatrices en el cuerpo y cara (Remy) salió de la nada y se lanzo sobre la bestia, luchando cuerpo a cuerpo con ella, y en un instante volteo a ver a Harry

-¡LARGATE SI NO QUIERES MORIR AQUÍ!- grito con sus fuerzas, al mismo tiempo que de su varita salía una especie de hoja metálica y le cortaba la cola de serpiente al animal, Harry estaba asombrado con eso, pero el mago le volvió a grita

-¡TE HE DICHO QUE TE LARGUES, SI NO QUIERES QUE YO MISMO TE MATE!- Harry obedeció, y el único lugar seguro, se suponía era su casa, pero al dar la vuelta para entrar, el patronus ilumino la zona, y a varios dementors, tratando de entrar a la casa de sus tíos, y no lo dudo, le hecho encima al patronus al mismo tiempo que encantaba la puerta de su casa para que nada ni nadie pudiera abrirla, pero los dementors parecían reagruparse de quien sabe donde, y de todos los rincones oscuros salían mas y mas, y con el control de su patronus, el único lugar seguro que se le ocurrió en ese momento fue la casa de la señora Figg , pero de pronto se tropezó, la varita rodó, y la luz desapareció, y con eso quedaba a total merced de los dementors que rondaban entre las sombrea, lo único que podía distinguir, era el ruido provocado por la pelea ya lejana entre el mago y la quimera, y su mente todavía no aceptaba lo que estaba sucediendo, pues había logrado escapar cuatro veces de Voldemort y esta vez moriría enfrente del supuestamente lugar mas seguro para el en el planeta, lejos de sus amigos y las personas que el quería, y sin la menor noticia de Dumbeldore o sus aliados.

-¡AGACHATE!- se escucho a lo lejos la voz de mujer que lo había sacado de su casa, Harry obedeció inmediatamente, y un hechizo paso rozándolo, dejando en el, aire un olor a pelo chamuscado, pero a sus espaldas, un dementor se incendiaba, moviéndose de un lado para otro, sembrando momentáneamente la confusión entre los suyos, dejándolos al descubierto, con lo que Harry se dio una idea para donde correr, y la explosión de un contenedor de basura cercano, le indico a lo lejos un camino libre de dementors.

Mientras corría, Harry recapitulo, su vida estaba pasando frente a sus ojos, y extrañamente no tenia miedo, incluso, muy en el fondo, lo estaba disfrutando, pero esquivando andrajosas capas, no podía evitar preguntarse¿ si el hechizo de su madre solo funcionaba para con Voldemort¿ les afectaría también a los dementors, eso era obvio que no, entonces ¿El conjuro también mantendría a raya a los mortifagos, y como su muerte era casi un hecho esa noche¿Qué harían los dementors con el si lo llegaban a someter¿Lo besarian ahí o se lo llevarían a su amo, cuando faltaba apenas dos calles para llegar a la casa de la señora Figg, el aire le faltaba, y por primera vez, se sintió dependiente de su varita, y ahora la había perdido, se sentía mas vulnerable que en toda su vida, su cabeza entro en conflicto, una parte de el quería llegar a la casa de la señora Figg, pero otra quería quedarse ahí, y dejarse morir a manos de lo dementors, y así podría estar con Sirius, y sobre todo regresar al lado de sus padres, su oído alcanzo a distinguir el crujir de varias capas, lo que significaba que los dementors le habían dado alcance, y sonriendo amargamente, se dejo caer de rodillas, sabiendo que todo había acabado.

Pero una dulce voz, la misma que escuchó en su sueño le volvió a hablar, esta vez la escuchaba claramente como le susurraba desde el interior de su cabeza, y eso lo reconforto

-Corre hacia la casa Harry, corre tan rápido como puedas- le dijo la voz Harry obedecio, y fortuitamente algo, un contenedor de basura o un auto, lo que fuere volvió a explotar, y esto fue aprovechado por Harry, ya que la aparición de luz desconcertaba a los dementors

Pero cada que se acercaba, la oscuridad ya se le hacia muy rara, nada de lo que estaba pasando estaba bien, y como cereza en el pastel , la lluvia ya lo había mojado todo y estaba completamente enlodado de pies a cabeza, además, semejante escándalo y destrucción hubiera alertado de inmediato a los vecinos, pero no se veía alma alguna que hiciera siquiera reclamo alguno, y cuando estaba a unos pasos de la casa de la señora Figg, el silencio total lo puso en guardia, pues en ese lugar, la hora del día o la noche que fuere, los gatos jamás dejaban de rondar ni hacer ruido, y en esa ocasión, el silencio era sepulcral, y desesperado, llego a la puerta y toco con los puños cerrados

-¡SEÑORA FIGG, ABRA POR FAVOR ESTAN AQUÍ, ALGUIEN LOS ENVIO DE VUELTA!-

Pero no había ninguna respuesta desde el interior de la casa, parecía completamente desierta, y no solo esa casa, sino la de a lado, y la siguiente, y la siguiente, Sin su varita y sin su patronus, las sensaciones causada por los dementors, pero en esa ocasión, asalto su cabeza como nunca lo había hecho antes, pues miles de oraciones sin sentido llenaban su cabeza

Los peores recuerdos llegaron en frenesí a su mente, eran demasiados y tan rápido que era imposible que Harry los numerara, pero dejaban la sensación de tristeza, rencor, furia, tristeza, miedo que Harry había tenido en toda su vida, y tratando de mantener la coherencia, Harry comenzó a abofetearse con toda su fuerza para evitar a toda costa caer en estado de shock, pero debido a esto, no se dio cuenta que un dementor apareció detrás de el, y con una bizarra sensualidad y delicadeza, paso sus pustulozas manos por la cabeza de Harry, sujetándolo con fuerza, y Harry decidió refugiarse en un pensamiento, que quizás eso era otro sueño, una horrible y vívida pesadilla, si eso debía de ser, y una estúpida sonrisa se dibujo en el rostro, el dementor recorría con suavidad sus dedos por la cara de Harry, el cual se había refugiado en su mente, El dementor parecía saborear cada instante, recorriendo a Harry con sus largos dedos, y de pronto, haciendo la cabeza hacia atrás, quito de su cara la capucha, dejando al descubierto un horrible rostro putrefacto, carente de ojos y oídos, solo los orificios por donde respiraba y otro que le servia de boca estaban presentes, y este ultimo babeaba una purulenta y viscosa sustancia, al mismo tiempo que dejaba que su pútrido aliento frió se estrellara contra la cara de su presa, en este caso Harry Potter, el niño que ya ni siquiera iba a sobrevivir.