-Oye chico, despierta, despierta-

Ichimatsu despertó asustado, tan solo para ver ya no estaba en el lugar de antes, vaya para su horror, no sabia que o donde estaba. Alguien a su lado lo sacudía y para mayor sorpresa era un chico en lo que parecía ... lencería roja?

El de ojos morados gateo lejos aún más asustado.

-Oye oye shhh - no hagas ruido, aún están dormidos-

-¿Qué? ¿Qué es esto?

El otro se mordió el labio - Estamos en una casa clandestina de omegas... ¿sabes lo que es eso? -

Ichimatsu creía haber oído alguna vez pero honestamente pensó eran patrañas que inventaba la gente.

- Tanto a ti como a mi nos han comprado algún postor para ponernos a "trabajar" en estos sitios - La palabra "trabajar" la escupió como en mofa.

Y ahora que veía Ichimatsu se daba cuenta para su horror que era cierto. Enormes camas alrededor, algunas con un velo sobre ellas. Sobre las camas había personas, que Ichimatsu suponía eran omegas, durmiendo. Todos llevaban pequeña lencería o estaban desnudos. Aunque no alcanzaba a distinguir porque la luz era tenue como de madrugada.

Ichimatsu no había registrado el mismo usaba lencería.

El de ojos morados sintió como la angustia y desesperación de saber había sido vendido como un esclavo sexual subían por su espina. Se hizo ovillo y aunque deseaba lo contrario, comenzó a sollozar lo más quedo que pudo. Sintió al otro acercarse y darle palmadas de consolación en la espalda.

Así estuvo durante minutos hasta que la realidad le pegó de nuevo y decidió reponerse un poco.

- ¿Tu como te llamas? - Le pregunto al de rojo.

-Yo me llamo Osomatsu.

- También te... - Ichimatsu se llevó la mano al cuello tocando con cuidado el área donde lo habían quemado, para su sorpresa parecía alguien le había puesto una gasa detenida con cinta médica o al menos eso alcanzó a palpar sin lastimarse la herida.

Osomatsu asintió pesadamente, giró su cuello para dejar ver una horrible cicatriz donde lo habían quemado, la piel enrojecida en algunas areas.

- Me trajeron hace unos meses... comencé a apostar a los caballos hasta que me metí en graves deudas, los mafiosos pensaban matarme hasta que se supieron soy un omega y bueno... sabes cómo sigue la historia...-

Así se quedaron el par de omegas, Osomatsu le dijo que aprovecharía el poco tiempo les quedaba para explicarles las reglas del lugar. Todo el que pagará entrar a la "sala del placer" podía tomar al omega de la cama que eligiera, algunas camas tenían dos omegas por si los clientes deseaban pagar por un trío (que era una especie de fetiche entre los alfas el tener dos omegas). Para ir al baño debías pedir permiso al vigilante en la puerta, de no ser así te podían castigar y poner una correa en el cuello, parecido a las de los perros, imposibilitando moverte fuera de la cama. No podías decirle no a ningun cliente que entrará a tu cama, pero si un cliente te tomaba, y otro quería ser el siguiente, debía esperar. Las comidas eran a ciertas horas, pero la mayoría del tiempo comían solo en la noche cuando todos los clientes se hubieran ido, para no interrumpirlos. Todas las mañanas los obligaban a asearse y ponerse una nueva lencería, dándoles tiempo a las criadas que limpiaban de cambiar las sábanas y rociar las camas con una esencia artificial que imitaba el celo de un omega. Y en caso de querer escapar... bueno en ese caso era lo peor porque a veces podían golpearte hasta romperte los brazos o piernas y obligarte a complacer a los clientes así. O incluso matarte si el dueño consideraba ya no eras material para atraer clientes. Lo mismo aplicaba si llegabas a hacerle daño a alguno de los clientes.

La mañana llegó para el pesar de Ichimatsu, y dos vigilantes entraron viendo en las camas para cerciorarse todos estuvieran, cuando pasaron lista regresaron y abrieron las rejas en la entrada para dejar pasar a los clientes.

Alfas, de todas tallas entraron, como perros a la carne, relamiéndose a la boca veían a las camas decidiendo que omega escoger.

Ichimatsu veía como todos entraban a cada cama, y ya sea los omegas resignados los dejaban entrar y dejarse tocar por los alfas.

Según lo que le había dicho Osomatsu, al haber tan pocos omegas, muchos alfas preferían pagar la gran suma para entrar, porque no solo podían tener sexo con uno o dos omegas, sino que también podían elegir. Y es que no solo eran omegas, muchos de ellos habian sido comprados por su belleza o atractivo. Ichimatsu ni siquiera llegó a preguntarse si era tan hermoso, porque frente a él estaba un tipo, de cabello castaño y en traje azul oscuro, mirándolo como quien va a comprarse un costoso diamante.

Hasta ahora Ichimatsu no había reparado nadie habia llegado a su cama.

- ¿Este es el omega virgen que pague?-

-Si sr. Atsushi, aquí está, listo para recibirlo-

Ichimatsu sintió como Osomatsu se puso algo rígido, quizas ya lo conocia.

- Osomatsu quieren que vayas a "ayudar" a otra cama. -

El de rojo solo le dio un apretón en la mano mientras se bajaba del mueble para dirigirse a otro lugar, frente a Ichimatsu estaba el que lo había comprado, o mejor dicho "su virginidad".

Vio como Atsushi se quitó los zapatos, dejándolos pulcramente juntos al pie de la cama. Aflojando su corbata amarilla dio unos golpecitos a la cama indicandole a Ichimatsu se acercara.

- Creo esto no es muy íntimo - Dijo el de cabellos castaños, jalando de una cuerda que dejó caer unas cortinas lilas sobre la cama, cubriendo toda la pieza.

Ahora Ichimatsu solo veía a Atushi.

- Dijeron eres muy hermoso, pero en la foto del catalogo fuera del cuarto no te veías así de bien.

Ichimatsu estaba petrificado, por un lado quería romperle todos los dientes a ese tipo, pero por otro recordaba lo que le había comentado Osomatsu.

Sin ceremonia Atsushi posó una mano en su pecho, removiendo la tela de la lencería para apretar un pezón, Ichimatsu cerró los labios reprimiendo un quejido, pero pronto Atsushi se acercó a él, poniendo su mano en su cadera empujandolo a la cama. Mientras atrapaba una de sus manos con la suya arriba de su cabeza, Atsushi beso al de cabellos negros, un poco lento al principio para después lamerle los labios como pidiendo permiso de que entrar a su boca, Ichimatsu quería gritar, nunca se hubiera imaginado acabaría así, siendo tomado por un completo extraño en un prostíbulo de omegas. Mientras que Atsushi comenzó a bajar su mano derecha por su estómago, para atrapar con esta el pequeño miembro de Ichimatsu, la sedosa tela de lencería se sentía bien, y Ichimatsu se retorció un poco cuando Atsushi se movió para morderle y succionarle un pezon.

Su cuerpo se sentía tan indefenso bajo el alfa, "¿siempre había sido así? ¿siempre había estado bajo la merced de un alfa? y Karamatsu siempre lo mantuvo bajo su ala protegiéndolo de todos los demás

"Karamatsu"

El nombre le dolió a Ichimatsu, hasta ahora no se había preguntado qué le habría pasado, donde estaría, o si ya no le importaba...

Los pensamientos de Ichimatsu se interrumpieron cuando un dedo se hizo su camino en su entrada. Atsushi mordía su cuello mientras rozaba su miembro atrapado en su pantalon contra la pierna de Ichi.

-Ichimatsu, hueles tan bien, . - Le susurro pesadamente al oído - Desde que ví tu foto en el catalogo solo pensaba en tenerte primero.-

El dedo dentro de Ichimatsu se removió buscando un punto que no encontró, Atsushi enterró su cara en el hueco del hombro de Ichi como aspirando su aroma. Ya Ichimatsu no podría expedir como antes sus hormonas indicando si estaba o no en celo, pero parecía que su esencia no había desaparecido, aunque no era ni la mitad de fuerte que antes.

Mientras que Atsushi seguía olisqueando la tenue esencia de Ichi, bajando por su abdomen, aspirando ansioso al mismo tiempo que recorría con manos desesperadas la pequeña lencería de Ichimatsu.

- Siento que soy muy brusco - ladeo la cabeza mientras veía los ojos a Ichimatsu - Lo que pasa que siempre quise desflorar un omega. Estoy casado con uno; pero él no era virgen cuando nos conocimos, así que decidí darme un regalo a mi mismo.

Poso ambas manos en el abdomen de Ichimatsu, moviéndolas hasta bajar al pene de Ichi, pero sin detenerse hasta agarrar cada muslo del omega y abrirlo.

- Me compre un dulce muy caro, y quiero saborearlo lo más que pueda.

De un movimiento Atsushi acercó el culo de Ichimatsu a su boca, posando su boca en el ano para luego introducir su lengua, moviéndola en círculos. Los movimientos del alfa seguían siendo desesperados, y el cómo movía su boca parecía hasta cierto punto grotesco, como quien devora a mordidas un jugoso melocotón.

Ichimatsu solo se detenía a las sábanas, era una sensación intrusiva y húmeda, tan íntima con alguien completamente ajeno a su vida.

Cuando Atsushi se hubo hartado, se relamió la boca, aún humeda de saliva y fluidos de omega de Ichimatsu, con una mano empujó las dos piernas de Ichimatsu contra su pecho mientras que con la otra se bajaba la cremallera del pantalón, para liberar su erecto pene. Cuando Ichi vio el miembro del alfa, una pequeña sensación de pánico subió por la boca de su estómago, pero nada lo preparó para cuando el alfa introdujo de lleno su pene.

La sensación dolía, el ser penetrado sin preparación por un alfa cuando no era tu celo, era incómoda. Aún cuando su entrada estaba bañada en saliva y algo de su lubricación natural de omega, no estaba listo para sentir el pene de un alfa empujarse adentro, forzando sus paredes a contenerlo.

Pero eso no parecía importarle a Atsushi que sin esperar alguna palabra de Ichi comenzó a mover sus caderas contra las piernas juntas de Ichi, introduciendo y sacando todo el miembro y con cada intromisión aumentando el ritmo hasta que el alfa tenía las piernas de Ichi separadas a cada lado, enterrando sus dedos en la suave piel. Mientras que Ichi solo contenía sus lágrimas al tiempo que observaba la cara desencajada de placer de Atsushi.

-Ichimatsu, mmm metertela es como estar en el cielo. - Dijo el alfa entre gruesos jadeos - tu culo es el más delicioso y apretado que he estado. No me canso de cómo se siente. -

Ichi solo observaba como las gotas de sudor bajaban por la frente de Atsushi mientras abusaba de su entrada sin abandono. El dolor había disminuido y quizás por reacción instintiva del cuerpo a disfrutar del coito, Ichi comenzaba a disfrutar poco a poco las estocadas dentro de él.

Pero sobre todo sentía como algo dentro de su corazón se cuarteba, la imagen de él siendo feliz con Karamatsu se había craquelado, no importará cuantas lágrimas llorará o cuanto lo anhelara... nunca volvería a estar con él, así que lo mejor era aferrarse a vivir. A vivir aunque fuera en ese infierno al que lo habían vendido.

Atsushi daba erráticos movimientos dando señal estaba cerca del clímax, sin avisarle se separó de Ichi, tan solo para obligarlo a moverse y posicionarse a cuatro sobre la cama. Y volver empalmar dentro su pene contra la desflorada entrada de Ichi.

Ya Atsushi estaba fuera de cabales clavando sus uñas en los glúteos del omega y empujándose sin compasión, con Ichi enterrando la cara en la almohada y mordiendo soportando el castigo hasta que con un sonoro jadeo Atsushi llego al orgasmo, vaciando toda su semilla y anudando dentro de Ichimatsu.

Con la energía fuera de su cuerpo pero sin posibilidad de moverse por el nudo dentro de Ichi. Atsushi se acostó de lado abrazando contra de su pecho al también cansado omega. Unidos los dos por las caderas mientras Atsushi encajaba su rostro en el hueco de Ichi. Una morbosa escena imitando la estampa de una cariñosa pareja.

Atsushi estaba más que satisfecho de haber tomado la virginidad de un omega tan hermoso, mientras que Ichi veía con ojos vacíos hacia la nada. Quizás dentro de él no solo se rompió su corazón sino también un pequeño pedazo de su cordura. Y es que para sobrevivir en infiernos así... no puedes estar del todo cuerdo.

Cuando Atsushi se hubo ido de la cama de Ichi, (eso sí, no sin antes darle unos besos en la frente y prometerle volvería para comer del pedazo de cielo que era su culo). Osomatsu se deslizó a la cama para ver el estado de Ichi. Este solo estaba acostado de lado, con un hilo de semen escurriendo entre los glúteos, no se había movido un centímetro desde que Atsushi se fue.

Osomatsu lo sacudió para recibir algún signo de que su nuevo compañero estaba bien, a lo que Ichi parpadeo un par de veces como recobrando el sentido de donde y que había pasado.

-¿Oye estás bien?-

Ichi solo respiro nervioso como sin encontrar las palabras a lo que sentía.

Osomatsu le extendió los brazos para abrazarlo, a lo cual ichi se arrojó buscando un poco de consuelo. Pero desgraciadamente el alivio no duró mucho, cierto era que Atsushi pagó una elevada cantidad para ser el primero con Ichi dado que era virgen, pero fuera de ahí los demás clientes podían pagar la cantidad "regular" para estar con él, y dado que era el nuevo juguete... ya muchos clientes esperaban su turno para estar con Ichimatsu.

Uno de los vigilantes vino a separar del abrazo a los dos omegas, para que otro cliente, un alfa pasado de peso y calvo se subiera ansioso de ser el siguiente con Ichi.


Chan chan chan, espero mañana subo el capítulo 3