Capítulo 16: ¡Qué comience la tortura! Parte III
No pasó mucho antes de que Sephiroth comenzara a caminar pausadamente en su dirección mientras ellos lo observaban atentamente en silencio. Sedit estaba tan nerviosa que incluso podía escuchar y sentir con claridad los latidos alocados de su corazón, el General no se veía de muy humor que digamos y como obviamente ignoraba el por qué no podía evitar sentirse aún más ansiosa.
Mientras se acercaba Sephiroth comenzó a hablar con un tono algo soberbio y ligeramente sarcástico, incluso vagamente recriminatorio.
— ¿Realmente estás diciendo todo esto en tu primer día? Pensé que tenías más determinación— con elegancia se detuvo frente a ellos mientras en sus labios bailaba una sonrisa ladina y ligeramente despectiva—... ¿Acaso estaba equivocado?
Si era sincero aún le costaba creer todo lo que acababa de escuchar, pero más que sorprendido se sentía irritado, debía admitirlo. Sephiroth odiaba a las personas mediocres en general, desde siempre lo había hecho, pero si había algo que odiara más que eso era la falta de palabra, el que una persona no fuera capaz de mantener sus promesas o afirmaciones era algo que sin duda aborrecía y en esa ocasión le molestaba especialmente porque no podía evitar pensar en lo decepcionado que Angeal seguramente se sentiría al saber que aquella niña en la que tenía puestas tantas esperanzas y expectativas ya estaba tirando la toalla tras hacer apenas un poco de ejercicio.
No importaba como lo mirara, aquello simplemente le parecía ridículo e inaceptable. ¿A dónde había ido a parar toda la convicción que le había visto el día anterior? Jamás se hubiese imaginado que se rendiría tan pronto y lo odiaba, detestaba esa negligencia e incompetencia que estaba mostrando y todo lo que eso conllevaba.
Genesis, por su parte, frunció el ceño al escuchar a su amigo y rápidamente le lanzó una mirada de reojo a la muchacha, ligeramente preocupado. Tal y como se esperaba Sedit estaba pálida como un muerto y no podía más que observar al recién llegado sin parpadear y casi ni respirando. Regresó su mirada al General y al notar como este parecía tener la intención de seguir hablando se puso de pie inmediatamente, con la destreza digna de un SOLDADO, y se ubicó frente al peliplateado con gesto algo protector, como si con eso buscara evitar que ella se sintiera aun más intimidada por el
— Sephiroth— se apresuró a llamarlo con tono de advertencia, tratando de darle a entender que debía controlar lo que salía de su boca, el castaño sabía que normalmente su amigo no decía esas cosas con mala intención, pero su manera de expresarse no era muy… amable que digamos y ese día estaba peor de lo usual—. Ya es suficiente, déjala tranquila.
El peliplateado tardó unos momentos en prestarle atención y cuando lo hizo Genesis entendió de inmediato por su mirada desinteresada y fría que de no ser porque estaba estorbando lo hubiera ignorado por completo.
— ¿Por qué debería hacerlo?— cuestionó suavemente, perdiendo la sonrisa burlona—. Sabes bien que sólo estoy diciendo la verdad, Genesis. Y, además, realmente dudo que a Angeal le agrade saber todo lo que esta chica acaba de decir.
Genesis exhaló con exasperación al escucharlo, Sephiroth estaba exagerando demasiado el asunto. Sedit no había dicho nada malo, ¿por qué estaba "sermoneándola" de esa manera?
— Aun así, no creo que deberías...
El castaño trató de responder algo a su comentario para evitar que siguiera hablando, pero antes de que pudiera terminar la oración Sephiroth alzó uno de sus brazos e, interrumpiéndolo al instante, lo apartó a un lado con el dorso de su mano sin que su amigo fuera capaz de evitarlo.
Genesis arrugó el rostro ante esto y lo miró con notoria indignación, pero como su amigo no lo estaba mirando no notó su expresión en lo absoluto (y aunque lo hubiera hecho probablemente no le hubiera importado tampoco), tal parecía ser que toda su atención se encontraba centrada en Sedit, quien no podía mas que observarlo paralizada desde su lugar. Como aún se encontraba sentada en el suelo Sephiroth se veía el triple de alto que de costumbre y, por ende, resultaba muchísimo más intimidante, tanto que hasta sentía que había perdido la voz. Sabía que tenía que decir algo si quería que parara, sabía que nada bueno saldría de la boca del General y sentía que podía llegar a decir cosas aún peores, pero es que simplemente no sabía que decir, a penas y podía reaccionar.
— Si no puedes soportar ni un entrenamiento tan básico como este, ¿cómo pretendes convertirte en un SOLDADO?— aun cuando su rostro era inexpresivo cada palabra que decía estaba cargada de una fuerza arrolladora—. Jamás llegarás a ser uno con una actitud tan patética como esa.
Ante sus últimas palabras a Sedit se le fue el alma a los pies y no pudo evitar exhalar sonoramente ante el fuerte impacto que estas le ocasionaron. De inmediato sintió un dolor agudo en el pecho y sus dedos se entumecieron, podía sonar exagerado, pero casi se sentía como si acabaran de lanzarle NigroHielo++. Aunque lo peor de todo sin duda era el hecho de que aún no era capaz de decir nada para defenderse, el aire se le había quedado atrapado en la garganta y sentía la boca seca. Se sentía desorientada y no podía terminar de digerir lo que acababa de escuchar. ¿Significaba eso que Sephiroth no le veía futuro? ¿Él tampoco la veía capaz de lograrlo?
Con cada segundo que pasaba se sentía peor y tenía la necesidad de huir. Quería apartar la mirada de él, con desesperación quería dejar de mirarlo, pero por más que lo intentaba no podía despegar sus ojos de aquel par tan profundo e intenso. Sephiroth la observaba con superioridad desde su sitio, mientras se cruzaba de brazos, y Sedit tuvo la impresión de que estaba esperando a que ella le dijera algo o, por lo menos, tratara de excusarse por su deplorable condición.
Sin embargo, en la mente del General las cosas eran un poco diferentes, la verdad es que Sephiroth no comprendía del todo el porqué de su expresión aterrada ni tampoco entendía a que se debía el rostro escandalizado de su amigo. Para él todo aquello era algo normal, consideraba que simplemente estaba siendo honesto y estaba presentado los hechos tal y como eran, nunca fue su intención humillarla ni nada similar y verdaderamente ignoraba el daño que le estaba haciendo a la muchacha al juzgarla de esa manera.
Aun en su estupefacción Sedit pensó vagamente que quizás si hubiera sido otra persona quien le hubiera dicho todas esas cosas no le hubieran afectado tanto, sabía que aquella ocasión era especial porque se trataba de una persona a la que admiraba inmensamente y por lo mismo no podía evitar sentirse del asco. Las palabras insensibles de Sephiroth sin duda la habían lastimado y no pudo evitar comenzar a cuestionarse sus metas, era imposible no sentirse impotente y desesperanzada.
Por supuesto, ser cuestionada y criticada nunca era agradable, pero era algo que había experimentado numerosas en el pasado por lo que en la ahora no le parecía la gran cosa, incluso Angeal había dudado de ella cuando recién la conoció y, aunque había sido doloroso, definitivamente ese malestar no tenía comparación con el que estaba sintiendo en ese momento. Las afirmaciones de Sephiroth se habían clavado como dagas en su corazón y la estaban despedazando por dentro, incluso sentía sus ojos arder y por primera vez en su vida sintió ganas de llorar de la humillación, pero se negó a hacerlo, no le daría el gusto de verla de esa manera aun cuando para ella su opinión valía oro.
— ¡Sephiroth, por favor! ¿Qué demonios crees que estás diciendo?— intervino rápidamente Genesis antes de que su amigo tuviera oportunidad de decir más y, aun atónito, se colocó a su lado. Ahora se sentía más molesto que preocupado.
No obstante, a Sephiroth le entraron sus palabras por un oído y le salieron por el otro, aun a pesar de escuchar su grito y sentir su mirada impactada sobre él no le prestó ni la más mínima atención al castaño, quien aún no se podía terminarse de creer lo que acababa de escuchar. Su amigo siempre solía ser duro y directo, pero usualmente no de esa manera, se había pasado y mucho. Incluso él que lo conocía desde hacía un tiempo bastante considerable se encontraba sorprendido por su falta de tacto. ¿Cómo se le ocurría decirle algo como eso? ¡Sus palabras no habían hecho más que emporar la situación!
Aquellos ojos imbuidos de bulliciosa energía Mako no se apartaron de ella ni por un segundo, impidiéndole casi hasta respirar con normalidad. Él parecía seguir esperando a que ella dijera algo, pero es que simplemente no podía, su cerebro se había ido de vacaciones o por lo menos se negaba a trabajar en su presencia. No quería dejarse pisotear ni por Sephiroth ni por nadie, pero ante su figura tan imponente le resultaba imposible no quedarse petrificada. Y era tan notorio su estado que el mayor continuó hablando momentos después cuando comprendió que Sedit no tenía intención alguna de abrir la boca.
— Si deseas permanecer en la compañía y formar parte de nuestras tropas entonces lo primero que necesitas es tener un poco más de voluntad y resolución. Es inconcebible el que estés considerando desertar tras recibir apenas tu primer adiestramiento introductorio— las palabras frías y afiladas del mayor no se detenían y salían una tras otra, la verdad es que ni él mismo entendía cuál era su intención al decirle todo eso, pero se convencía de que simplemente quería "evitar" que se fuera muy a su manera y que, por supuesto, aquello lo hacía solo por sus dos amigos—… Creo que lo más sensato sería que abandonaras tus planes de ingresar a SOLDADO por el momento y primero te concentraras en ser un soldado raso decente.
Sedit frunció el ceño ante sus palabras y apretó los puños con fuerza. Mientras más hablaba el General más se endurecía su semblante y a medida que escuchaba sus comentarios hirientes la inseguridad y el nerviosismo que había sentido hasta el momento poco a poco se iban transformando en una creciente molestia. El ligero miedo que había experimentado al verlo llegar comenzaba a abandonar su cuerpo lentamente con cada crítica que el mayor hacía hacia su persona. ¿Por qué estaba diciéndole todas esas cosas? ¿Cuál era su finalidad? Sephiroth podía ser el SOLDADO más importante y afamado de toda Shin-Ra, pero eso no quería decir que tuviera derecho a juzgarla y humillarla de esa manera, o al menos eso era lo que Sedit pensaba. Es decir, ¿quién se creía que era? Además del espadachín más poderoso del Planeta, por supuesto.
De hecho, para ser totalmente sincera, lo que en más le molestaba no eran sus palabras, sino el hecho de que no sentía que el mayor estuviera diciéndole todo eso como su superior, le daba la sensación de que aquella no era una crítica o sermón impartido como General a un soldado, al contrario, Sephiroth se lo estaba diciendo como individuo y precisamente era eso lo que le disgustaba. Él no tenía derecho de pisotearla de aquella manera ni mucho menos decirle si podía o no hacer algo, sobre todo porque no parecía buscar ayudarla ni nada similar con sus comentarios.
Además, ¿cuándo dijo ella que se había rendido? ¿En qué momento aseguró que tomaría sus maletas y se marcharía? Sephiroth parecía estar recriminándole el que estuviera "pretendiendo" renunciar aun cuando ella jamás había dicho que lo haría. No pensaba desistir ni mucho menos abandonaría sus sueños, ella se hacía responsable de sus palabras y podía decir con toda certeza que el General las había malinterpretado por completo. Ella simplemente estaba compartiendo sus preocupaciones y miedos con Genesis, nada más. Aunque tampoco era como si le resultara muy extraño que el mayor no fuera capaz de comprenderlo, después de todo, dudaba que él hubiera pasado por una situación similar alguna vez en su vida.
Desde siempre Sephiroth había sido el mejor, un guerrero insuperable en todos los aspectos y sin nadie que se le igualara, no esperaba que una persona tan poderosa como él la entendiera, seguramente él jamás se había sentido débil o inútil y por lo mismo no le parecía justo que se tomara la libertad de decirles todas aquellas cosas que obviamente no harían más que lastimarla y mellar aún más la poca confianza que tenía en sí misma, pero ya había tenido suficiente. Le daba igual quien fuera, no estaba dispuesta a dejar que nadie la tratara así, ni siquiera él. No iba a dejar que le hablara de esa manera cuando no la conocía ni sabía absolutamente nada de ella.
Con convicción renovada e ignorando completamente el malestar de su adolorido cuerpo, Sedit recogió su casco y, tras ponerlo bajo su brazo, se puso de pie con presteza antes de que Sephiroth tuviera oportunidad de decirle algo más. Denotando firmeza y seguridad dio un paso hacia adelante, acercándose más al cuerpo del mayor, y de inmediato lo miró directamente a los ojos.
Al General le tomó apenas unos segundos notar que la chica no se encontraba de buen humor, apenas sus miradas se encontraron supo de inmediato que la había hecho enojar y su molestia era evidente en el intenso brillo que había en sus ojos. Sephiroth habría podido jurar que al admirarlos de cerca tenía la sensación de estar viendo un metal fundiéndose en un fuego abrasador, pocas veces había visto una mirada tan emotiva y transparente como la suya. Podía ver que era sincera, sus ojos trasmitían con claridad todo lo sentía y eso sin duda alguna le gustó.
Por supuesto, vista desde afuera la escena resultaba un tanto extraña e incluso cómica, o al menos lo era para Genesis, quien no podía más que observar divertido la peculiar situación. Mientras Sephiroth la miraba impasible desde arriba con gesto altivo y severo, Sedit mantenía la barbilla en alto y lo observaba con ojos claramente desafiantes a la par que estiraba el cuello lo más que le era posible para poder verlo a la cara. La verdad es estaban muy cerca el uno del otro, mucho más de lo que ella se hubiera esperado, pero hizo uso de toda su fuerza de voluntad para evitar que su cercanía y su aura poderosa la acobardaran. No permitiría que su presencia le afectara, su rabia e indignación eran lo suficientemente grandes como para otorgarle algo de "inmunidad" y valentía.
— No se preocupe, General, eso haré. Le aseguro que me esforzaré al máximo para demostrarle que sí tengo lo necesario— finalmente consiguió hablar y ni ella entendió de donde habían salido esas palabras tan directas. No pensaba volver a dejarse amilanar por el mayor, pero incluso a ella misma le sorprendía la fuerza latente en sus afirmaciones—. Y… me disculpo si sueno muy irrespetuosa, pero realmente me gustaría aclarar que en ningún momento dije que renunciaría…. Creo que malinterpretó por completo mis palabras…
Aunque lo último lo dijo con un poco más de suavidad y timidez de la que le hubiera gustado, no relajó su postura en ningún momento, se negaba a hacerlo. Sephiroth, como era de esperarse, no le contestó de inmediato y simplemente se dedicó a observarla con atención y ella, sin decir nada, le devolvió el gesto. Se quedaron así durante varios segundos, examinándose y estudiándose mutuamente, hasta que el General repentinamente sonrió. Y era una de esas sonrisas divertidas que, a su vez, esconden algo de satisfacción.
Aquella mirada era la misma que Sedit le había dedicado antes en la Sala de Reuniones cuando él la regaño por su falta de carácter, y debía admitir que le agradaba aquella forma en la que chica se ponía firme y lo retaba aun a pesar de la vulnerabilidad latente en su expresión. Era extraño, pero sentía que detrás de esa muchachita tímida y frágil se escondía una mujer con personalidad llameante y fuerte, incluso algo impertinente en ocasiones, y sin duda se le hacía una faceta sumamente interesante. Era una lástima que casi nunca diera a relucir ese lado tan fascinante de ella.
Apenas la sonrisa se formó en sus labios el rostro de Sedit se deformó con sorpresa e incredulidad, pero Sephiroth no le prestó mucha atención a su desconcierto y en lugar de eso emitió un sonido burlón y profundo con la garganta a la par que elevaba momentáneamente el rostro con socarronería y la observaba con ligera superioridad.
— ¿De verdad?— sus labios se curvaron aún más hacia arriba y la observó entrecerrando levemente los ojos. No sabía por qué, pero le resultaba muy divertido y placentero ver como trataba de retarlo y hacerle frente de esa manera como pocos se atrevían, incluso le constaba un poco creer que esa chica osada era la misma que hasta hacía tan solo unos breves momentos atrás lo había estado observando casi al borde del colapso—. Entonces, ¿estás preparada para darlo todo de ti de ahora en adelante?
Sedit finalmente logró reaccionar al escuchar que se dirigía a ella y, recuperando rápidamente la compostura, se apresuró a responder con firmeza y decisión.
— Por supuesto, estoy dispuesta a hacer lo que sea necesario para demostrar que soy digna de pertenecer a SOLDADO.
Una extraña sensación comenzó a atravesar el pecho de Sephiroth a medida que su mirada se fundía con aquella plateada, mientras más hablaba Sedit con más intensidad lo observaban aquel par de ojos femeninos y sinceramente no sabía bien que pensar ni como sentirse al respecto. Por un momento pensó en que quizás Angeal tenía razón, ahora una parte de él también sentía que ella tenía algo especial, sin embargo, este sentimiento era muy vago y la mayor parte de él seguía opinando que Sedit aún no contaba con lo necesario para conseguir aquello que tanto ansiaba, o al menos eso era lo que quería creer el lado más racional de su mente.
— Realmente espero que mantengas tu palabra, aunque te advierto que no será nada fácil.
Sonriendo suavemente, Sedit inclinó el rostro hacia un lado a medida que hablaba.
— Nunca esperé que lo fuera.
Sephiroth soltó una breve risa ante su respuesta y no dijo nada más, cosa que ella agradeció inmensamente. Sin importar lo segura y confiada que pudiera parecer en esos momentos, la realidad era otra muy distinta. Nadie parecía percatarse de ello, pero las manos le temblaban incontrolablemente y sentía que su corazón estaba a punto de estallar. Ya había alcanzado su límite y realmente no sabía durante cuánto tiempo más podría mantenerse así de fuerte frente a él, necesitaba irse de inmediato antes de arruinarlo todo. No quería volver a mostrarse débil.
Ni siquiera se molestó en buscar alguna excusa para marcharse, con lo último daba por terminada la conversación y no veía porqué razón tendría que permanecer allí por más tiempo.
— Ahora, si me disculpan, me gustaría retirarme y aprovechar mi descanso— tratando de sonar lo más tranquila y educada posible, se reverenció levemente ante ambos hombres antes de retirarse, lo último que quería era que se notara la desesperación que tenía por huir del lugar—. Con su permiso.
Tras dirigirle una última y breve mirada al General, se dispuso a encaminarse a toda prisa hacia la salida con la intención de reunirse con Jack y Kevin en el comedor. Sin embargo, justo cuando pasaba junto a Sephiroth para retirarse del lugar, accidentalmente golpeó su brazo con su codo, el cual se encontraba rodeando su casco. De inmediato sintió la mirada del mayor sobre ella ante el inesperado contacto, pero se negó a mirarlo nuevamente y se hizo la loca, como si así pudiera escapar de él de alguna manera y hacer de cuenta que nada pasó.
Aun cuando sus piernas no paraban de temblar ligeramente Sedit no se detuvo y continuó caminando mientras se esforzaba por mantener la compostura, no pensaba abandonar esa postura firme hasta que se sintiera a salvo de la mirada intensa de ambos hombres y considerara que se encontraba lo suficientemente lejos del lugar. Afortunadamente todo le estaba saliendo mejor de lo que esperaba, normalmente solía tener mala suerte así que no entendía como era eso posible, pero supuso que todo era gracias a la adrenalina que corría furiosamente por sus venas. Era increíble como el simple hecho de encarar a Sephiroth (o al menos intentarlo) podía hacerla sentir de esa manera, no comprendía como era posible que sostener su mirada fuera una hazaña tan complicada. Realmente admiraba a Genesis y Angeal por lidiar con eso a diario.
Mientras caminaba se preguntó vagamente si el General se sentiría molesto por todo lo que acababa de pasar, no sabía si su comportamiento le traería problemas en el futuro, pero aún si lo hacía no se arrepentía de nada. Ella también tenía su orgullo y pensaba protegerlo, al menos en la medida de lo posible.
— ¡Espera!
Lamentablemente, justo cuando estaba a tan sólo un par pasos de la salida y, por consiguiente, a punto de hallar su tan ansiada liberación; escuchó a Genesis llamarla a sus espaldas. Obviamente no tuvo más opción que detenerse, una parte de ella quería ignorarlo y simplemente irse, pero no podía hacerlo después; no después de que él la había escuchado cuando le contó sus problemas y mucho menos teniendo en cuenta que incluso había tratado de defenderla momentos atrás.
Con la velocidad digna de un SOLDADO el castaño apareció a su lado en un parpadeo y la tomó sorpresivamente del brazo para "detenerla", cosa totalmente innecesaria pues ella ya lo había hecho y, además, esperaba que él supiera que por más que se viera tentada a marcharse no lo haría, no era tan infantil como para pasar de él de esa manera.
— … ¿Sí? ¿Necesita algo?— preguntó con toda la calma con la que fue capaz mientras se giraba a mirarlo, Genesis había sido tan rápido que no había tenido tiempo ni de voltearse en su dirección. No sabía que quería, pero esperaba que fuera rápido.
El castaño le sonrió con cierto alivio y, al sentir como ella halaba un poco su brazo buscando liberarse, la soltó suavemente. Soltando un leve suspiro se acomodó un el cabello con la elegancia de siempre.
— En realidad, la razón por la que vine aquí en primer lugar era para preguntarte algo: ¿Te gustaría ir a comer con nosotros?
Debido a la tensa situación que acababa de ocurrir Genesis prefirió ser directo con ella y no molestarla demasiado, aun se encontraba algo sorprendido por todo lo que había presenciar y la verdad es que incluso había tardado bastante en reaccionar cuando vio que la menor comenzaba a marcharse. Nunca se imaginó que Sedit podía llegar a expresarse de esa manera tan audaz y, además, esa era la primera vez que veía a alguien plantarse frente a su amigo de esa forma. Hasta el momento él era el único que lo hacía (sin mencionar a Angeal, por supuesto, quien incluso se atrevía a sermonearlo como si fuera su padre), así que ver a una chica tan tímida como ella hacerle frente sin duda había sido impactante.
No estaba seguro de si accedería a acompañarlos, después lo que había pasado lo más seguro era que lo rechazara, pero al menos quería intentarlo, después de todo, era debido a esa invitación que se encontraban ahí en ese momento y era gracias a ella también que todo ese problema se había originado en primer lugar
Un par de horas atrás Angeal lo había llamado para pedirle que fuera a buscar a Sedit una vez que terminara su entrenamiento, al parecer quería que los acompañara a almorzar para así hacerle compañía en lo que se adaptaba al lugar. Obviamente Genesis estuvo de acuerdo con la idea y, más que encantado, accedió inmediatamente a buscarla y además le aseguró que trataría de convencer a Sephiroth de que se les uniera, cosa que en realidad veía bastante difícil. Sabía perfectamente que su amigo el canoso no estaría muy complacido con la idea y, efectivamente, así fue.
Cuando se dirigió a su oficina para darle la noticia e invitarlo el peliplateado lo miró como si hubiera perdido por completo la razón y, como era de esperarse, se negó rotundamente antes de que Genesis pudiera si quiera terminar de hablar y simplemente se excusó diciendo que tenía mucho papeleo acumulado entre otras cosas que ni él mismo se creyó. Sin embargo, después de unos cuantos minutos de súplicas insistentes y palabras llenas de carisma, el castaño finalmente logró convencerlo, como siempre hacía, y en aquella ocasión lo único que necesitó para ello fue alegar que gracias a sus ocupadas agendas no podían verse con frecuencia y por lo mismo sería una lástima desperdiciar la oportunidad.
Creyó que con eso todo estaba solucionado, pero desafortunadamente no contaba con que su malhumorado amigo se cansara tan rápido de esperarlo en el corredor y decidiera entrar al lugar el mismo, y mucho menos se imaginó que Sephiroth sería capaz de decirle todas esas barbaridades a la pequeña. Jamás en la vida se hubiera esperado que ocurriera una situación como aquella.
Evidentemente Sedit lo miró con sorpresa ante su pregunta tan repentina y arrugó un poco el rostro ante el tono tan casual que había utilizado, esa era exactamente la reacción que Genesis esperaba recibir así que no pudo más que sonreírle sin decir nada. La muchacha no comprendía como se le ocurría invitarla a ir con ellos, ¿acaso no había visto todo lo que acababa de pasar? ¿Cómo pretendía que los acompañara? Porque era más que obvio que el General también iría, de lo contrario dudaba que estuviera ahí por mero gusto.
— ¿Nosotros?— repitió por lo bajo, aun desconcertada, mientras los nervios comenzaban a dominar su cuerpo una vez más. Por más obvio que fuera quería confirmarlo, no podía negarse sin antes estar completamente segura de que Sephiroth estaba incluido en ese "nosotros".
Al escucharla Genesis hizo una mueca un tanto extraña y, aun sonriendo, se rascó levemente la nuca. Ese gesto incómodo fue lo único que Sedit necesitó para conocer la respuesta a su pregunta.
— Bueno, sí, nosotros— contestó tras aclararse la garganta, tratando de verse lo más natural posible—. Ya sabes, Angeal, yo y… Sephiroth, por supuesto.
Sedit se relamió los labios con notable ansiedad y bajó el rostro mientras su mente maquinaba mil y un excusas para negarse. Tímidamente alzó un poco la cabeza con la intensión de mirar nuevamente al castaño, pero con quien se topó su mirada fue con la figura del General, quien tenía los ojos clavados intensamente en ella y, a pesar de la seriedad que en ellos había, aquella ligera sonrisa ladina aún no había dejado sus labios. El peliplateado no la estaba mirando feo ni nada por el estilo, pero de alguna manera se sentía rechazada por él y, de hecho, así era en cierta forma.
La verdad es que Sephiroth no se sentía cómodo con la idea de invitarla a almorzar con ellos pues eso significaba que su preciada privacidad ser vería invadida, cosa que sin duda no era de su agrado. Con las únicas personas con las que se sentía en confianza era con Angeal y Genesis y, lamentablemente, esos últimos días casi no los había visto ni había tenido oportunidad de reunirse con ellos como estaba acostumbrado gracias a la tensa situación que había con Wutai. Aquella terrible guerra consumía todo su tiempo últimamente y por lo mismo le molestaba la situación, no podía evitar sentirse irritado al pensar que ahora que finalmente tenía la oportunidad de compartir con sus amigos y pasar tiempo juntos, ellos pretendieran incluir a alguien más en el grupo sabiendo lo delicado que era él con el asunto.
Entendía que para ellos estuviera bien que la muchacha los acompañara, pero personalmente él se sentía incapaz de actuar de la misma manera en que lo hacía cuando estaba a solas con ellos, dudaba que pudiera relajarse y bromear con sus amigos como siempre hacía sabiendo que alguien más estaba presente. No sabía que pretendían lograr con todo eso, pero sí sabía que le desagradaba el que estuvieran tratando de acercarlos a la fuerza.
Sedit le sostuvo la mirada al General durante unos segundos hasta que, cuando ya no se sintió capaz de seguir haciéndolo, inclinó el rostro hacia Genesis mientras le regalaba una tenue sonrisa algo forzada, no sabía cómo negarse, pero definitivamente no tenía ganas de ir. A medida que la molestia abandonaba su cuerpo y la rabia en su interior se extinguía se iba sintiendo cada vez más frágil y desanimada, ahora que podía pensar con más claridad se daba cuenta de que, en realidad, Sephiroth tenía razón en varias de las cosas que le había dicho y por lo mismo no podía evitar que le afectara más de lo que le gustaría.
— Um… Realmente agradezco mucho la invitación, pero… no me gustaría incomodar a nadie. Lo último que quiero es ser una molestia— murmuró con voz suave mientras exhalaba profundamente.
Genesis no pudo evitar fruncir el ceño al ver su expresión tan apagada e instintivamente le lanzó una rápida mirada molesta a su amigo antes de dirigirse a ella, quien ahora se encontraba observando el suelo cabizbaja.
— ¿Pero qué tonterías estás diciendo, pequeña ingenua? Por supuesto que no es así— tratando de sonar lo más animado posible para convencerla, Genesis le sonrió abiertamente cuando Sedit alzó tímidamente el rostro y lo observó con ojos llenos de duda—. Si te invitamos es porque realmente queremos pasar tiempo contigo, jamás podríamos verte como una molestia ni nada similar, así que no te preocupes y ven con nosotros, ¿sí?
La menor lo miró en silencio, si saber qué decir ante sus palabras tan amables, y se mordió el labio inferior con algo de culpabilidad. Se sentiría mal por rechazarlo después de que le había dicho todo eso, pero realmente esperaba que entendiera que esa petición era un poco irracional de su parte. No supo por qué lo hizo, pero antes de tener siquiera oportunidad de pensarlo Sedit volteó el rostro y le lanzó otra mirada rápida al General, sin embrago, cuando vio que él todavía la estaba observando volvió a centrar su atención inmediatamente en el castaño. ¿Por qué Sephiroth seguía mirándola de esa manera? ¿No se daba cuenta de que sentir sus ojos clavados en ella era casi una tortura?
Genesis al notar que lucía distraída, decidió continuar hablando. Sabía perfectamente que, si la molestaba lo suficiente, tarde o temprano lograría convencerla, esa técnica de atosigamiento nunca le había fallado, al menos no con Sephiroth. Siempre funcionaba.
— ¿Y bien? ¿Qué dices? ¿Te apuntas?— insistió, ligeramente impaciente, mientras colocaba una mano en la cabeza de la menor, pronto comenzó agitarle el cabello con la intención de llamar su atención y aligerar el ambiente, pero en lugar de eso lo único que consiguió fue que Sedit hiciera una mueca y, soltando un quejido, se alejara de él apresuradamente haciéndolo reír, no sabía por qué le causaba tanta gracia el que acabara de rechazarlo, era extraño pero de alguna manera le resultaba divertido.
Luciendo notablemente incómoda, Sedit se arregló el cabello como pudo antes de contestar con un suspiro cansado. Necesitaba ser honesta y decirle lo que verdaderamente sentía al castaño o de lo contrario seguramente nunca la dejaría en paz.
— N-No lo sé… Yo— titubeó un poco antes de seguir hablando, pero al final se animó a continuar mientras apartaba la mirada con cierta timidez—… sinceramente no creo que al General le agrade mucho lo idea.
Listo, lo había dicho. Ya no había marcha atrás.
Como era de esperarse Genesis se sorprendió considerablemente ante sus palabras tan directas, pero antes de que tuviera oportunidad de decirle algo la voz altiva de Sephiroth lo interrumpió al instante.
— Qué perspicaz— su tono increíblemente sarcástico y burlón no pasó desapercibido para nadie y, por supuesto, aquello ocasionó que ella alzara inmediatamente la cabeza para mirarlo—. Me sorprende ver que cuentas con esa cualidad.
Ante su último comentario tan desagradable Sedit lo miró ceñuda mientras apretaba los puños con fuerza y, antes de que pudiera darse cuenta, ya se encontraba contestándole con valentía renovada. Incluso ella misma se sorprendió de la velocidad con la que las palabras abandonaron sus labios sin que siquiera tuviera oportunidad de pensarlas primero.
— Y a mí me sorprende lo mucho que me está subestimando, General. Le aseguro que soy más de lo que usted piensa.
Sephiroth alzó levemente las cejas con sorpresa ante su repentino arrebato, pero al instante comenzó a reír por lo bajo, aparentemente divertido. Su risa era profunda, como de costumbre, y Sedit notó que la mayoría del tiempo él parecía reír de esa manera. Su risa siempre era suave y masculina, y parecía resonar en lo más profundo de su pecho y garganta; hasta el momento siempre que lo había escuchado reír era con burla, así que no pudo evitar preguntarse si también se reía así incluso cuando se trataba de una risa genuina. Era algo extraño, pero al parecer siempre reía sin separar los labios y, de alguna manera, sentía que esa forma de reír era característica de él.
— Entonces demuéstramelo.
Su sonrisa divertida delataba lo entretenida que le resultaba la situación, pero al mismo tiempo su mirada y tono de voz desafiante le dejaba muy en claro a la menor que verdaderamente estaba retándola a hacerlo. Si era sincera aún tenía sus dudas con respecto a sí realmente tenía lo necesario para ingresar a SOLDADO, pero ya no había vuelta atrás, se haría responsable por sus palabras. Se superaría así misma y entonces le demostraría a Sephiroth y a cualquiera que dudase de ella que sí tenía la capacidad necesaria. Seguramente le tomaría mucho tiempo, pero no pensaba desistir hasta conseguirlo.
Con firmeza le sostuvo la mirada y, sin permitirse titubear ni por un instante, habló con toda la serenidad con la que fue capaz.
— Será un placer— sin proponérselo sonrió también, dejándole muy en claro al mayor que aceptaba el "desafío" y Sephiroth, aun sonriendo, entrecerró levemente los ojos ante el gesto. Sedit sin duda alguna era una chica muy interesante.
Ninguno de los dos dijo nada más y, aun cuando ella se sentía sumamente vulnerable ante su potente mirada, se esforzó lo más que pudo para permanecer imperturbable. Estaban tan concentrados en su guerra de miradas que ni siquiera notaban la mirada atenta de Genesis sobre ellos, quien estaba a punto de soltar una carcajada. En cierta forma la escena le resultaba de los más nostálgica y divertida pues, inevitablemente, le pequeña le recordaba a sí mismo cuando apenas acababa de ingresar a la compañía y se "buscaba" ese tipo de "discusiones" con Sephiroth. Genesis siempre lo molestaba y, de una forma u otra, ambos siempre terminaban retándose el uno al otro de la misma manera en que ellos dos lo estaban haciendo en ese momento.
Sin embargo, a pesar de lo graciosa que le resultaba la situación, tuvo que obligarse a sí mismo a intervenir y poner orden de una vez por todas. No les quedaba mucho tiempo libre y realmente no quería dejar a Angeal esperando por más tiempo, no abusaría de su paciencia casi infinita.
Silenciosamente se pegó a la chica y, rodeando su espalda con su brazo, la haló ligeramente hacia él, provocando que ella se girara a mirarlo con sorpresa y, por lo tanto, rompiera el contacto visual con el General. Quizás ese no era el mejor método, pero sí era el más infalible y no se le ocurría mejor manera de quebrar la tensión que había en el ambiente y sacarlos a ambos de su burbuja.
— Querida, por favor no le prestes atención a ese amargado. Sephy siempre suele ser así de grosero— Sedit casi suelta una carcajada ante el divertido apodo con el que Genesis lo había llamado, pero se contuvo de inmediato al escuchar como el General emitía un pequeño gruñido de molestia. El castaño le hablaba cerca del oído, como si le estuviera contándole un secreto, pero era más que obvio que el mencionado los escuchaba perfectamente—, pero en realidad es sólo porque en el fondo es un poco tímido— ¿Sephiroth tímido? Estaba más que segura de que si su nombre estuviera en un diccionario aquel adjetivo y todos los relacionados aparecerían como antónimos—. No está acostumbrado a socializar, pero dale tiempo. Te aseguro que, en realidad, él también quiere que vengas, pero le gusta hacerse el difícil.
Y, lanzándole un guiño lleno de burla y malicia, se alejó de su cuerpo antes de que ella tuviera que pedírselo. Sedit no pudo evitar mirarlo con una sonrisa divertida en el rostro y, aunque sabía que todo lo que acababa de decirle no tenía coherencia alguna y no eran más que tonterías, de una forma u otra sus carismáticas palabras habían logrado calmarla un poco. Aun cuando sentía el aura maligna que emanaba el peliplateado muy cerca de ellos, ahora se encontraba mucho más tranquila y animada gracias a Genesis. ¿Quién hubiera pensado que el mayor podía llegar a ser útil en ciertas ocasiones?
— Está bien, entiendo— accedió aun con cierta timidez mientras soltaba una risita floja, de inmediato notó como los ojos azules de Genesis brillaban con ligero entusiasmo ante sus palabras
— ¿En serio? ¿Eso quiere decir que sí vas a venir con nosotros?— preguntó sonriente solo para confirmar y grata fue su sorpresa al verla asentir levemente con la cabeza
— Sí, muchas gracias por la invitación, señor Rhapsodos.
Aun no se sentía del todo convencida, pero sabía que no valía la pena amargarse tanto por el asunto, Angeal y Genesis estarían ahí con ella así que estaba segura de que todo saldría bien, o al menos esperaba. Después de todo, ¿qué tan malo podía ser comer en la misma mesa que el General?
— Al contrario, gracias a ti por aceptar, será un placer contar con tu presencia— Sedit le devolvió la sonrisa lo mejor que pudo a pesar de los nervios—. Por cierto, me gustaría pedirte una cosa…, ¿crees que podrías dirigirte tú primero hasta los elevadores y esperarnos allá? Necesito hablar con Sephiroth a solas un momento, pero no te preocupes, estaremos contigo en un santiamén.
La menor titubeó un momento, ligeramente confundida ante su inesperada y extraña petición, pero se apresuró a asentir efusivamente con la cabeza. Ni de broma iba a desperdiciar la oportunidad de escapar de la mirada intensa del General, aunque fuera por tan sólo unos pocos minutos. Necesitaba con urgencia tranquilizarse y prepararse mentalmente para lo que venía, así que en verdad valoraba ese tiempo a solas.
— Por supuesto, no hay problema— aunque trató de que no se le notara en el rostro todo lo que acababa de pensar, la verdad es que su sonrisita la delataba un poco.
— Gracias y de verdad disculpa nuestra falta de cortesía, te alcanzaremos en un momento— Genesis observó divertido su expresión, pero decidió no comentar nada al respecto y en cambio le abrió paso hasta la salida con gesto caballeroso.
— No se preocupen, tómense toooodo el tiempo que necesiten.
Y, tras hablar haciendo énfasis en sus últimas palabras, salió despavorida de la habitación, caminaba tan rápido que casi era obvio que estaba huyendo, pero poco le importó ser tan evidente, al fin y al cabo, dudaba que los mayores le estuvieran prestando mucha atención. Aun no terminaba de comprender las intenciones del castaño, pero sinceramente tampoco le importaba mucho. Supuso que simplemente iban a hablar de trabajo o algo similar, después de todo, sabía que ellos manejaban información estrictamente confidencial.
Qué equivocada estaba. Pero eso, por supuesto, jamás lo sabría.
N/A: ¡Hola! Ha pasado un tiempo desde que publiqué, más del que dije que sería así lamento mucho la tardanza, tuve algunas dificultades para escribir y he tardado más de lo que acostumbro y, cuando por fin lo terminé hace unos días no pude subirlo por problemas con el Internet.
La verdad es que planeaba abarcar más contenido en este capítulo, pero como siempre me extendiendo demasiado al narrar, espero que no les resulte tedioso y también espero no estarle cambiando demasiado la personalidad a los personajes, a veces siento que quedan muy OC. Me gustaría saber su opinión con respecto a ambas cosas para estar más pendiente de ahora en adelante. A partir del capítulo 18 (es decir, después del almuerzo), finalmente comenzaran los Timeskip y por fin las cosas avanzaran más rápido y llegaremos a lo interesante 7u7. Por cierto, el sonido burlón que hace con la garganta es su típico "Hmph", generalmente no me gusta mucho escribir las onomatopeyas, así que cada vez que mencione que hace un sonido con la garganta ya saben que me refiero a ese, lo mismo con la risa. Seph siempre se ríe así (ya saben, como hacia adentro y con la garganta. No sé si ese tipo de risa tenga un nombre especifico), así que cuando ponga que ríe siempre lo estará haciendo de esa manera a no ser que especifique lo contrario (en decir, que ríe abiertamente o algo similar)
Como siempre quiero agradecerles inmensamente por leer, sin ustedes no sé si seguiría escribiendo.
¡Nos leemos pronto!
