CAPITULO DOCE
AZKABAN
En algún lugar de Gran Bretaña, en medio de algún bosque olvidado por la mano de Dios, un numeroso grupo de encapuchados se reúnen alrededor de una gran pira, muchos llevan puestos horribles mascaras negras y blancas, simulando ser la cabeza de un siniestro esqueleto, pero solo había cuatro sujetos que se atrevían a mostrara su rostro, y eran los únicos que se habían atrevido a mostrar públicamente su simpatía y devoción por el cruel mago al que nombraban su maestro: Bellatrix y Rodolphus Lastrenge, Reinald Rookwood y Jorgunmander.
A su alrededor, todo era excitación, por fin se había logrado dar un gran golpe, el primer gran paso que daban en el camino para reconquistar todo lo que Harry Potter les arrebato hace ya muchísimo tiempo, pero nadie comentaba nada acerca del pequeño fallo de ultimo momento de nada mas y nada menos que de las manos del mismismo Jorgunmander, el cual intentaba ocultarlo, pero su temor ante las posibles represalias del señor oscuro hacia el serian duras, y como todos los demás, esperaba la aparición de Lord Voldemort, a su regreso de una misión que el mismo había decidido llevar a cabo, pero la única que no parecía temerosa por la ira del señor tenebroso era Bellatrix, que miraba divertida como los escalofríos provocados por su temor atormentaban al sádico Jorgunmander.
El crujir de dos capas anuncio la aparición del señor tenebroso, sus ojos destellaban desde la oscuridad que su capucha y el entorno le propiciaban, con un fugaz vistazo inspecciono a todos los asistentes, y entre todos noto una falta, pero no la comento inmediatamente, ya que varios magos lo rodearon con actitudes aduladoras, dos encapuchados se postraron frente a el servilmente
-Señor, Bloodfang y yo hemos logrado vaciar la mitad de las bóvedas de esos estúpidos duendes, y tenemos los galeones suficientes para ir por los servicios de Yira-Kan y su manada de licántropos sin que este ponga objeciones esta vez- dijo uno de los encapuchados
-¿Todavía no sospechan nada, verdad Lucius?- pregunto Voldemort con malicia
–No mi señor, para el mundo me encuentro recluido en Azkaban-
-Me parece excelente- dijo Voldemort mientras hacia chocar las puntas de sus dedos una contra otra -¿Cuál es el informe de la colina de Once upon?-
Tres encapuchados se abrieron paso entre los tantos que había en torno a la fogata, y se postraron ante el mago tenebroso en la misma actitud
-Mi señor, hemos logrado llevar a cabo su perfecto plan sin errores, no hubo una sola hada hembra o macho que sobreviviera, y además trajimos con nosotros su tesoro-
El encapuchado saco de sus ropas un pequeño libro forrado con la piel de algún animal, y se la cedió a su maestro
-Esta vez no me decepcionaste, y en el futuro espero mejores servicios- mascullo entre dientes- pero ahora, a pesar de que la distracción planeada salió a la perfección, exijo la presencia ante mis ojos de la persona que puso en riesgo todo nuestro plan
Jorgunmander camino hasta donde Voldemort, pero este no se postro
-¿Dónde esta Pureblood?- murmuro Voldemort con su aguda voz Jorgunmander hizo de tripas corazón y volteo hacia donde su padre, y de entre sus ropas saco el ojo mágico que anteriormente le pertenecía al mencionado Pureblood, y lo arrojo a los pies de Voldemort
-¿En nombre de los mil demonios, que significa esto?- alzo la voz Voldemort Jorgunmander lo miro a los ojos, y comenzo con su actuación, intentando demostrar no tener ni un ápice de miedo ante la presencia del mago tenebroso
-El mago, al que usted señor mío invistió como Walpurgis y luego como parte de mis seguidores sangrientos, demostró no ser apto para servirme y por lo tanto no le resultaba de utilidad alguna- respondió Jorgunmander sin aparente miedo a su señor
-¡Si seras idiota¡CRUCIO!- exclamo enfurecido Voldemort Jorgunmander cayo de rodillas, de su boca no salió ni un solo gemido de dolor, solo una respiración agitada, desde las cercanías de la hoguera, una estridente risa burlona llego a sus oídos, y Bellatrix se acerco con esa mueca demente en su rostro
-Maestro, el pequeño Scottie no tiene la culpa, el insistió tanto en demostrarle que todavía le era útil, si lo hubiera visto en la casa de los estúpidos muggles, me rogaba casi con lagrimas en los ojos que lo dejara capturar a Potter- comento Bellatrix con mucha malicia, mirando a Jorgunmander de reojo
-¿y bien, donde esta ese estúpido niño?- pregunto Voldemort con furia en cada una de sus palabras Jorgunamander trago aire, y cerro los ojos
-Aberforth Dumbeldore apareció y me obligo a combatir contra sus anormales- murmuro el mago con mucho temor
-¿Y te crees digno de llamarte mi hijo?- rugió Lord Voldemort-¡CRUCIO¡CRUCIO!CRUCIO
Los tres hechizos se impactaron en Jorgunmander, haciéndolo apretarse los puños causando que las uñas se le enterraran en las palmas de las manos, pero ni siquiera así su boca libero un solo gemido e incluso genero murmuraciones entre los mortifagos al no doblegar su cuerpo ante el triple impacto del mismo hechizo , lo cual Voldemort consideraba un insulto
-¿Entonces me imagino que te crees muy inteligente, pues entonces no quiero volver a ver tu rostro hasta que me traigas a Harry Potter vivo o muerto- dijo Voldemort amenazando a su "hijo" con su varita- y esta vez llévate a tus "jinetes sangrientos" contigo…-
-Son mi Bloodpack...- corrigió Jorgunmander
-No te atrevas a corregirme ¡CRUCIO¡CRUCIO¡CRUCIO¡CRUCIO¡CRUCIO¡CRUCIO!- rugió nuevamente Voldemort con mucha mas ira que la vez anterior
Voldemort estaba furioso, y el primero en saberlo era ni mas ni menos que Harry, pues fue despertado estrepitosamente con un inmenso dolor en su cicatriz, pues esta parecía quererle abrir la cabeza, pero su reacción lo tomo en el peor momento, pues justamente en esos instantes, Harry se encontraba en algún lugar desconocido para el mismo, y los magos que lo rodeaban lo miraban confundidos, pues no sabían si ayudarlo o alejarse por si las dudas, pero Aberforth fue el mas sensato, y tomo a Harry por la cabeza con ambas manos
-¡Tranquilízate muchacho, su furia no tiene por que ser tuya, deja la mente en blanco le dijo Aberforth, pero Harry sentía como si ese toque le absorbiera todo el dolor que la cicatriz le provocaba, pero cuando todos los pensamientos salieron de su mente, Harry se sintió exhausto, y cuando Aberforth lo soltó, sin ningún ápice de fuerza, Harry se desplomó en el piso, murmurando y sollozando
-Esta muy enojado, y ha enviado a Jorgunmander tras de mi- murmuro- es por esto que soy un peligro para todos los que me rodean-
-¡Tonterías Harry, es precisamente por eso que tu vas a ser mucho mas poderoso que ese idiota de Ryddle!- comento Aberforth con naturalidad, como si nada hubiera pasado- Pero cuando acabemos con esto, debes de recordarme que atendamos el pequeño problema de tu cicatriz lo mas pronto posible, y no te preocupes, vamos a encontrarle una solución a todo este asunto, pero si me permites, ahora solo quiero que pienses lo mínimo posible en todo lo relacionado a la palabra Voldemort, y te dediques a memorizar el mapa- dijo Aberforth regalándole un guiño, y esta actitud, que normalmente parecería molesta a la larga, en Harry surtía un curios efecto, una mezcla de esperanza y confianza en que cada una de las palabras del anciano serian cumplidas, pero luego recordó que esa misma sensación le hacia sentir el otro Dumbeldore, y no pudo evitar desconfiar solo un poco.
Pero Harry apenas y pudo ver el mapa, pues apenas y poso sus ojos en el y le dio un vistazo, y los trazos del pergamino se "aguaron" regresando a su forma original que era sangre, y el mismo pergamino comenzó a absorberla, pero a ninguno de los animagos parecía importarle, pues en cuanto la totalidad de las líneas carmesí fueron absorbidas por el rollo de papel, Aberforth lo incinero, y Bella Dona hizo que las cenizas se esparcieran a los cuatro vientos, Y acto seguido los demás magos cortaron un frondoso tronco y con su magia comenzaron a darle la forma de una pequeña embarcación con remos, y las brujas hacían aparecer por arte de magia una vela de color negro, que se confundía fácilmente con el color de la noche, y tras depositar la embarcación en el agua, cada mago se dispuso a cambiar sus ropas, por unas mas gastadas, para dar la apariencia de ser pescadores, y mientras Aberforth revisaba la embarcación y le daba los últimos toques, como una brújula mágica, o que los remos se movieran solos, Bella Dona cargaba una mochila con todo el chocolate que le pudiera entrar en ella. Y en medio de la oscuridad, el sui generis grupo de magos se hizo a la mar sin la necesidad de que alguien diera una sola señal, y sin que nadie se lo reconviniera, Harry subió al bote por su propia voluntad, todos los ocupantes tomaron un remo, y aunque estos impulsaban por voluntad propia al barco, tenían que disimular, solo Aberforth y Harry tenían las manos desocupadas, pero el anciano mago estaba ocupado en mantener el curso y alumbrar con su varita, pero a pesar de la iluminación, no se alcanzaba a ver un metro mas allá de la orilla del bote, y el único sonido que se podía distinguir con claridad era el de los remos chocando contra el agua.
Harry miro con cautela a los animagos y de igual manera al mismo Aberforth, y notaba que su semblante irradiaba un encontrado sentimiento, pues por un lado su mirada le inspiraba una gran confianza e invitaban a compartir una calma y tranquilidad casi palpables, pero por otro lado muchas dudas cruzaban en su mente, pero teniendo a esa persona a lado y con todo lo que lo inspiraba, no se atrevía a hacerle una sola pregunta, y luchaba en su interior por hacerlo, pero Aberforth parecía notar la pesadez de Harry
-¿Algo te molesta?- pregunto arqueando las cejas, apartando su mirada del camino y volteando hacia Harry
-¿Por qué tuvo que pasar tanto tiempo para ir a rescatar a esas personas en Azkaban?- Dumbeldore dio un lastimero suspiro
-Créeme que yo mismo me hice esa pregunta hace dieciséis años, pero no era el momento, me arriesgaba a ser capturado, y conmigo muchísima gente también se vería afectada, pero es que después de un terrible incidente, quede yo solo en el mundo, y tarde todo este tiempo en reunir a ustedes, magos con la capacidad y el coraje para arriesgar sus vidas sin ningún peligro adicional, pues si el hado nos socorre, esta misión es solo el comienzo de una gran aventura, como en mis viejos tiempos- explico Aberforth con tal claridad en sus palabras, que sin embargo Harry sabia que eso era solo una verdad a medias
-¿Pero por que me ha traído con usted?- pregunto Harry un poco desconfiado Aberforth sonrio de oreja a oreja
-Creerás que ya me estaba impacientando por saber cuando lo preguntarías- dijo Aberforth al momento que movía el timón para encaminar el rumbo definitivo del barco hacia el norte- Me tomo diez años en localizar a mis aprendices, y para mi suerte, tu eras mi ultima opción, y para cuando inicie, Ryddle todavía no resurgía, y tu estabas al cuidado del cabeza dura de Albus, pero conforme fue pasando el tiempo, mis opciones se agotaron poco a poco, y fue entonces, que tras el resurgimiento de Ryddle fue cuando espere el momento preciso para acercarme a ti, y como lo hicimos halla en Privet Drive, créeme que era la manera mas fácil de hacerlo- Tal discurso parecía suficiente para convencer a Harry, pero este aun dudaba
-¿Pero por que tuvo que hacerlo de esa manera?- pregunto Harry-¿Qué acaso usted no es miembro de la orden del fénix?-
-Es una historia chuscas y complicada, ahora me explico, ya que mi ultima misión como miembro de la orden fue un total desastre, y gracias a las manipulaciones de Ryddle en el ministerio, me vi obligado a huir de Inglaterra, ya que por su culpa, del resultado de esa misión derivo que mis compañeros y yo fuéramos los principales sospechosos de un crimen que no cometimos, pero hubiéramos logrado salir airosos, sino hubiera sido por el tonto de Albus que durante mi audiencia saco a flote una anécdota que involucraba a una cabra, un gnomo y una monja muggle, pero no tengo la necesidad de contarte los detalles hasta que cumplas diecisiete-
Bella Dona y Weiland ahogaron una carcajada burlona al escuchar eso
-En fin, Albus me ayudo a fugarme, y desde entonces hay sobre mi cabeza una jugosa recompensa en galeones, pero eso no es lo importante, ya que desde que me entere que el buen Sirius Black escapo de Azkaban, supuse que la fama de inviolable de la prisión no era tal, así que infiltre al buen Elgin en la nomina de la prisión para que investigara todo lo posible, y fue gracias a el que me entere del regreso de Ryddle, pero ya con la mayoría de mis aprendices reunidos, decidí regresar a Inglaterra de inmediato, pues así como la misión auto encomendada de mi hermano es detener a Ryddle, la mía es la de anular a Jorgunmander y todo lo que se relacione con el a toda costa y a cualquier precio-
- Perdone- interrumpió Harry- pero no comprendo ¿todo eso que tiene que ver conmigo?-
-Para explicarte eso con claridad, tengo que remontarme obligatoriamente al pasado, a la época de hace diecisiete años, cuando el poder de Ryddle y su nefasta influencia estaban en la cima, en su máximo esplendor de terror, y por lo tanto Jorgunmander con su "Bloodpack" y sus caballeros de Walpurgis hacían de las suyas sin que nadie se los impidiera, sin embargo este grupo ya no se conformaba con asesinar a los sangre sucia, ya que poco a poco comenzaban a matar muggles, y todos temíamos que en ellos renaciera la doctrina de Grindelwalden, y de cierta manera así fue, pero Jorgunmander la corrompió a su antojo, y predicaba que los magos de sangre pura eran los únicos dignos de habitar y gobernar la tierra, ni los muggles ni las otras razas pensantes lo merecían, ya que con sus poderes podrían regenerar el mundo a su imagen y semejanza, todo esto después de acabar con el ultimo ser mágico y muggle sobre la faz de la tierra.
Pero Ryddle era un acérrimo opositor de la doctrina, y temeroso del actuar de su hijo cuando este descubriera que ni siquiera el era de tal sangre limpia, manipulo muchos otros eventos que desencadenaron en mi afiliación a la orden del fénix, y no solo la mía, sino la de muchos otros magos que tenían motivos para hacerlo, pero el principal era la venganza, pues muchos de los afectados teníamos amigos o familiares de origen muggle, pero constantemente chocábamos entre nosotros mismos, debido en gran parte a que Albus y sus allegados asumían un rol muy pasivo en la lucha contra Ryddle, prefiriendo pasar muchas veces desapercibidos en sus misiones y conservar el anonimato cuando ocasionalmente se lograba una victoria, aunque esto ultimo tarde en comprenderlo y aceptarlo, y muy tarde por cierto, ya que fue gracias a la fama de tus padres, que tu hayas quedado huérfano, pues que dos personas hayan sobrevivido no una sino tres veces cada uno de las garras de Voldemort, no puede ser pasado por alto ni por enemigos, ni por tus propios amigos. Pero por ironías del destino, la noche en que por fin pudimos detener a Jorgunmander, todo nos salió mal, fue un veintinueve de abril, eso si lo recuerdo bien, pero por mas que lo intentamos, por mas que lo derribábamos, Jorgunmander se levantaba una y otra vez, cada vez mas poderosos que la vez anterior, pero esa noche, no fuimos ninguno de nosotros los que derrotamos a esa bestia, pues tuvo que ser el mismo Albus quien diera cuenta de el, claro que con la ayuda de la única bruja en todo el mundo que pudo plantearle carla sin miedo y de tu a tu, y te hago notar esto, por que esa única bruja capaz de tal hazaña no es otra que Lily Evans, tu propia madre-
-¿Eso me explica por que me incumbe? no lo creo, y menos me explica el por que debería de estar aquí- murmuro Harry con molestia
-Vas a tener que disculpar a este viejo Harry, pero por mi edad, ya acostumbro divagar de mas, pero como te iba diciendo antes de adentrarme en mis nostalgias, los jóvenes que me acompañan son muy poderosos, pero aun no cuentan con la experiencia necesaria en combate como para hacerlo cara a cara con siquiera decir con el mas débil de los mortifagos, por lo que mi plan era a largo plazo, sin embargo, Ryddle se nos adelanto, pues despertó antes de lo previsto a Jorgunmander, y me tuve que apresurar a reunirlos para intentar el rescate del día de hoy, pues en Azkaban hay una serie de pruebas que cada uno de ellos podrá salir avante gracias a sus habilidades únicas que cada uno de ellos posee y que son necesarias en nuestra lucha, ya que para entrar en la prisión de los magos, no solo se necesita de un gran poder, sino que también se posea un cuerpo ágil y una mente sagas para sobrevivir a las pruebas que la isla impone, además, todo se debe de completar, pues la magia antigua que emana del lugar y con la que al mismo tiempo esta protegida Azkaban requiere la combinación de todo lo anterior, y te dije que eras mi ultima opción, pues antes que tu había otro mago con la misma habilidad que de ti necesito, quizá solo un poco mas refinada que tu, pero al momento que acudí para intentar reclutarlo, descubrí que las garras de Ryddle ya lo habían corrompido, y la segunda razón por la que te iba a traer con nosotros de todos modos, es que tus padres me encomendaron que fuera yo quien de alguna manera completara tu educación mágica, ya que es absolutamente necesario que aprendas por la practica y por tus propias experiencias que descubras lo que tu privilegiada situación de mago te otorga y las muchas cosas que te da la oportunidad de conocer, pues la vida en el colegio limita tus horizontes solo a lo aprendido en las clase y en los libros, y desgraciadamente es por esa razón que solo conoces parcialmente el mundo mágico, solo sabes de la parte agradable que en el existe, pero ahora, en Azkaban, inicia tu aprendizaje del lado tenebroso de tu mundo, nuestro mundo, pues es una de las máximas representaciones de todo por lo que los magos nos avergonzamos-
Harry se quedo helado con la respuesta, pues jamás se habría esperado a tal, e incomodo ya no quiso hacer mas preguntas, pues si resultaban ciertas menos de la mitad de las palabras que Aberforth le decía y era cierto que intentaban irrumpir a Azkaban, comenzó a recordar todos los hechizos que le fueran a ser de utilidad para una situación así, y de una vez por todas desechar la idea de que eso no era de ninguna manera un sueño, y eso prometía ser un nuevo principio, pues cuando todo acabara, sin duda habría muchas mas cosas en su camino, y sin duda toda la verdad le seria le seria revelada tarde o temprano, pero eso generaba una gran duda en el, pues no estaba seguro de querer escucharla o de vivir lo suficiente para hacerlo.
En silencio, la embarcación continuo con su ruta sin ninguna alteración por alrededor de una hora, hasta que Aberforth les hizo una señal, y sus discípulos hicieron desaparecer los remos, y el mismo extinguió la luz de su varita con algún hechizo mudo, provocando que una macabra oscuridad envolviera a el barco y sus tripulantes, solo un leve murmullo provocado por las aguas al romper con la embarcación se alcanzaba a escuchar, pero instantes después, el ruido desapareció provocando un silencio total, llegando a tal grado que Harry podía escuchar los latidos de su sobresaltado corazón. El silencio resultaba escabroso, pero ninguno de los tripulantes iban a aceptar que eso les provocaba un poco de temor
Solo pasaron unos minutos antes de que el sonido del agua volviera, pero Harry sintió como si hubiera transcurrido una eternidad, pues la oscuridad apenas y le preemitía ver mas allá de su nariz, y convencido a terminar con eso, se dispuso a encender su varita, pero Aberforth se lo impidió y le susurro
-¡No lo hagas, sino quieres acabar como comida de peces!- Harry no comprendió, pero inmediatamente, Aberforth tomo su mano y la guió a el agua, y al introducirla bajo la superficie, el tacto de Harry identifico algo sumergido unos cuantos centímetros debajo de ellos, una especie de pelambre escamoso, y luego, dio un respingo, al sentir como claramente algo le lamía la lengua
-Son los merliones de Azkaban- susurro divertido Aberforth- ¡PENUMBRA VIUSIBILIS!-
La varita de Aberforth apunto a los lentes de Harry, y repentinamente, todo a su alrededor se ilumino con matices grises, todo brillaba y se veía con ese color, Harry se quito los lentes y la oscuridad seguía rodeándolos a todos, e inmediatamente comprendió como funcionaba ese hechizo, y de inmediato guió su mirada a el agua, y lo que vio fue uno de los animales mas extraños que vio ese día, pues se trataba de un animal del tamaño de una ballena pequeña, la mitad inferior de su cuerpo era igual a la de un pez, y la parte superior, la de un león, con todo y colmillos y garra, y lo que Harry toco fue solo una pequeñísima parte de su melena, y ante la sorpresa, Aberforth le susurro a los oídos
-Los merliones son unas criaturas muy pacificas, pero aborrecen la magia como no te lo imaginas, su odio no tiene igual en el mundo mágico, y es por eso que fueron los elegidos para ser los segundos guardianes de Azkaban, pues ningún mago en su sano juicio se atrevería a intentar cruzar esta agua utilizando un poco de magia-
Los siguientes momentos fueron muy difíciles, no solo para Harry, pues la embarcación navego solo impulsada por las corrientes del agua en medio de la ya habitual, oscuridad, entre emersiones y sumersiones de merliones, hasta que Harry pudo distinguir gracias a sus lentes una flama en el horizonte, similar a la de una débil candela
-El faro ya esta a la vista maestro, ya casi llegamos exclamo Elgin señalando hacia la tenue fuente de luz
Conforme se fueron acercando a la luz, Harry iba descubriendo gracias a los lentes embrujados, un gigantesco faro de piedra, y cuando la cercanía aumentaba, la magnitud de la construcción sorprendía a Harry, y cuando solo faltaban no mas de diez metros para llegar al faro, un pequeño merlion emergió sorpresivamente entre las aguas, dejando ver a los tripulantes sus afilados colmillos y amenazadoras garras. Por un breve instante, la criatura se interpuso en el trayecto de la embarcación, dando la certeza de que los observaba con mucha atención, pero como si se trataran de su basura sin importancia, les arrojo un gran chorro de agua por la boca, empapándolos a todos, pero nadie pronuncio una sola palabra libero un solo ruido, Harry observo como el pequeño merlion se alejaba, desapareciendo entre las aguas.
Empujados por las olas llegaron por fin a lo que parecía ser su destino: una pequeña isla donde se levantaba majestuosamente la torre que albergaba al faro, el cual con su rara luz alcanzaba a iluminar solo lo necesario, la embarcación anclo en un improvisado y modesto muelle, donde una persona los esperaba impaciente, y sin duda era a la que Elgin se refería, pero a pesar de todo no podía distinguirse con claridad, debido a una neblina que curiosamente solo se albergaba en ese lugar, ya que en el agua no había tal, además la luz comenzaba a lastimar los ojos de Harry.
-¡FINITE INCANTEM!- conjuro Aberforth y toco con su varita los lentes de Harry, desactivando el hechizo, pero luego le susurro- recuerda muy bien este hechizo, quizá algún día lo necesites.
Uno a uno, los animagos fueron bajando de la pequeña barca, pero en cuanto Harry puso un solo pie en tierra firme, sintió como un frió indescriptible lo envolvía, tan penetrante que hasta los mismos huesos sentían tal sensación, y al voltear hacia la persona que los esperaba, comprendió el por que de sus gruesas ropas.
Aberforth fue el ultimo en bajar del pequeño barco, no sin antes hundirlo con su magia, Harry no comprendió el por que de esa acción, pues no había otra manera de escapar, pero Aberforth no parecía preocupado, y lo siguiente que hizo fue caminar hasta donde estaba la persona, y le hizo una cortes reverencia, pero la encapuchada dejo atrás toda reserva y abrazo efusivamente al viejo mago
-¡Señor Aberforth, viejo bribón, ha pasado mucho tiempo!- dijo el encapuchado, que con esta acción sin querer revelo su verdadera identidad; una preciosa mujer, con un tono de voz agridulce, Harry pensó que era similar al que produce una flauta de madera al soplar a través de ella.
-¡Charlotte, usted siempre tan hermosa!- contesto Aberforth con educación y cortesía, adoptando un gesto caballeresco.
Pero la presencia de Harry no paso mucho tiempo inadvertida para la bruja, pues esta lo volteo a ver y se acerco con curiosidad, y al estar frente a el, retiro la capucha de su cabeza, descubriendo un hermoso cabello castaño muy largo, que descansaba en su espalda, y al verlo a los ojos, le dirigió una extraña sonrisa, que provoco que las mejillas de Harry se encendieran
-Mucho gusto en conocerte Harry Potter- dijo madame Charlotte con su agridulce tono de voz- Eres justo como me imaginaba que seria: idéntico al testarudo de James, pero tienes los ojos y la ferviente mirada de Lily-
Madame Charlotte hizo una respetuosa inclinación frente a Harry, como si este se tratase del mismo ministro de magia en persona, a lo que Harry no supo contestar correctamente, solo pudo regalarle una tímida sonrisa, con su mandíbula chocando por el intenso frió.
Aberforth se aparto junto con madame Charlotte unos cuantos pasos, y intercambiaron sonrientes comentarios, al finalizar, Charlotte saco su varita y la apunto a una de las paredes del faro, Harry no pudo dejar de notar con envidia los gruesos guantes que la bruja portaba
-¡PETRIUM ALOHOMORA!- conjuro
Las piedras de la pared fueron apartándose, dejando paso a una puerta que hasta entonces se había mantenido oculta, Aberforth asintió satisfecho, y luego volteo a ver a sus discípulos
-Repasemos el plan por ultima vez, Charlotte nos va a guiar hasta la encarada secundaria, y de ahí a las celdas , y una vez adentro, el equipo "pigglet" se separara para buscar a los que venimos a buscar en las celdas de condenados, liberar a nuestros amigos y abrir el camino hacia el cementerio, mientras los del equipo "cabra" nos encargaremos de "los peces gordos", y ya en el cementerio nos las ingeniaremos para salir de este rincón olvidado de la mano de dios y regresar al cabeza de puerco sanos y salvos.-
-¿Qué es lo que yo...? balbuceo Harry
-Tu Harry, vas a formar parte del equipo cabra- dijo Aberforth, y su rostro había tomado un perfil abandonando completamente cualquier expresión de bondad, incluso estaba mucho mas serio de lo que Harry se pensó Con respectivos toques de varita sobre sus ropas, los animagos transformaron sus ropas de pescador en extrañas ropas que Harry jamás había visto en su vida, pues era ropa completamente negra, ajustada al cuerpo, con voluminosos guantes y botas, Aberforth fue el único que prefirió permanecer con sus vestimentas comunes de mago.
Y sin la necesidad de hacer la petición, Aberforth le confirió uno de estos trajes, pero el cuerpo de Harry inmediatamente lo agradeció, pues el terrible frió que lo atacaba, desapareció tan cortantemente como apareció. Además, esa ropa le brindaba una extraña confianza y confort, como si le hubieran dado una armadura, para prepáralo para el combate
Aberforth y Weiland discutieron los últimos detalles, y cuando estos estuvieron listos, y como si de una operación militar se tratase, los animagos se alinearon, incluida madame Charlotte, y por un instante Aberforth los recorrió con la mirada severa que había adquirido, escrutándolos detenidamente, pero luego su habitual gesto bonachón regreso y les sonrio
-¡Muy bien, ahora si estamos todos listos, esta es la grande, la que habíamos estado esperando todos, pero antes de comenzar, hay que recordar unos últimos detalles, ya que nuestro principal objetivo es salvar vidas, no cortarlas, por lo que queda estrictamente prohibido matar durante el transcurso de esta misión¿escuchaste Remy? Pero primordialmente, los prisioneros de las catacumbas tiene prioridad, por lo demás, no hay cambios en el plan, que Merlín los proteja¿algún comentario?-
-¡Si!- sonrio Chip- ¡El equipo pigglet es lo máximo!-
Nadie esperaba tales palabras, y consiguió que todos, incluso Harry rieran, descargando un poco la tensión, y uno por uno fueron entrando en el faro, uno tras otro atravesaron la recién aparecida puerta, hasta que solo quedaron Aberforth y Harry, el anciano volteo hacia Harry y le hizo un guiño
-Si no te sientes listo, puedes permanecer a mis espaldas, pero te aseguro que en adelante no hay ningún peligro o reto que tu no puedas enfrentar con tus propios medios-
Harry también sonrio ante tales palabras de apoyo
-¿Entonces esto es Azkaban?- pregunto
-No, me temo que solo estamos en el faro que vigila la isla, pero no te preocupes, solo nos faltan unos cuantos pasos- dijo Aberforth, y sin ninguna otra indicación, entro al faro, Harry lo siguió de cerca, y en cuanto todos estuvieron dentro del edificio, la puerta comenzó a desaparecer provocando que el muro de piedra, volviera a su estado original
Dentro del faro, ya todos subían a toda prisa por una vertiente de escaleras de piedra que después de unos minutos, se antojaban interminables, pero Harry pensó que para tratarse de la famosa Azkaban no estaba mal, pero al pasar al lado de una ventana, una ráfaga de luz proveniente del mismo faro revelo la presencia de lo que en realidad era Azkaban, pero solo cuando la luz del faro recorría esa zona, partes de isla eran visibles, pero todo cambio cuando por solo hasta llegar a la punte del faro, la verdadera proporción de lo que Azkaban significaba le seria revelada al niño que vivió.
Varios cientos de escalones después, por fin llegaron a una puerta de metal con un escudo de bronce, madame Charlotte saco su varita y con ella dio una serie de toques en la puerta, con lo que se iluminaron varios símbolos runicos, resaltando gracias a la luz que irradiaban, y la puerta se abrió, y un fuerte bochorno los golpeo a todos en la cara, y al entrar en ese cuarto se descubrió la razón: una gigantesca antorcha de llamas verdes ardía en el centro de la habitación, ocupando mas de la mitad del espacio, y esta era atendida por un sin número de elfos domésticos, todos arrugados de la piel, cubiertos de hollín, divididos en varios grupos, pues unos entraban y salían por unos boquetes proporcionales a su tamaño cargando enromes leños, otros, con pequeñas hachas los reducían para ser mas fáciles de incorporar a la hoguera, y un ultimo grupo iba y venia, para tomar y luego arrojar estos troncos en la hoguera, todos parecían de muy avanzada edad, pero ninguno dejaba de moverse con rapidez y eficiencia para mantener el fuego ardiendo.
Harry no pudo resistirse a la tentación, y se acerco a una de las grandes ventanas por donde salía la luz, y tuvo su primera vista total de lo que era Azkaban, la horrible prisión del mundo mágico: Era una gigantesca peña que sobresalía de las aguas del mar, tan alto y extraplomado, que sus paredes se antojaban in escalables y por lo tanto inaccesibles, y gracias a la luz de la hoguera proyectada en esta, se podían distinguir con claridad las ventanas con barrotes, de hecho las paredes estaban invadidas con estas tenebrosas ventanas, paro en lo alto del peñasco-isla, se veía un frondoso bosque, en el cual se distinguían tres construcciones, la primera era una torre enclavada en lo mas alto, emitiendo una luz roja hacia el mar, la segunda se trataba de un lúgubre y tétrico castillo completamente opuesto a la ubicación de la torre, y en medio de ambas construcciones, enclavado entre el mar de árboles, un cementerio, del cual solo podía distinguirse una carcomida pared adornada con cruces.
Charlotte fue la ultima en entrar, y al hacerlo, cerro la puerta y volvió a tocar con su varita la puerta, apagando las runas que en ella resplandecían, y luego, buscando entre sus ropas, saco un frasco de cristal con un liquido del color de la sangre, y jugando con el llamo a dos de los elfos
-D'fil, P'del, quiero ahora mismo unos veinte baldes llenos de agua limpia ordeno con severidad la guapa bruja
-¡Si señora, sus deseos son ordenes!- chillaron las dos criaturas y como si les hubieran salido alas en los pies, desaparecieron cinco veces por el boquete y aparecieron otras tantas cargando enromes baldes con agua.
Charlotte vació un pequeño chorro del liquido de la botella en cada uno de los baldes, y estas tornaron su color a un carmesí con la intensidad de la sangre, y acto seguido, Charlotte levanto un balde sobre su cabeza y lo vertió en si misma, los otros magos la imitaron y vaciaron el contenido de los baldes sobre sus cuerpos, Harry no comprendía, pero no le dieron oportunidad para preguntar, pues Aberforth vació la cubeta que indudablemente estaba destinada a el, y la sensación fue igual a ser mojado con una gelatinosa escarcha, que curiosamente no le dio frió.
-¿Listos todos?- pregunto madame Charlotte
Todos menos Harry asintieron, y uno por uno fueron entrando dentro de las llamas verdes, pero ya a esas alturas, las sorpresas ya no eran tan asombrosas, y Harry siguió a los magos hacia el fuego con pasos seguros, y al pisar dentro de estas, el fuego no le causaba ningún efecto en lo mas mínimo, y al mirar hacia el frente, los demás magos estaban completamente rodeados de llamas, pero estas no hacían mas que relamer sus ropas inútilmente, Remy, Elgin y Weiland quitaban varios troncos incandescentes con sus manos, dejando poco a poco al descubierto un circulo de inscripciones runicas grabado en el piso
-¡Vamos todos, cada uno párese en un símbolo, hay suficiente espacio para todos ordeno madame Charlotte Y mientras todos obedecían, madame Charlotte recorría el circulo, pasando su varita por cada una de las inscripciones plasmadas en el suelo, las cuales respondían al toque de la varita adquiriendo una luminosidad de color azul, pero Harry se sentía extraño, pues las flamas parecían querer devorarlo, pero la sensación que tras ser mojado con esa poción "express" lo hacia sentir que a pesar del fuego, se sintiera como en una fresca noche de primavera. La única que notaba la contrariedad de Harry, fue la "pequeña" Chip, y aparentando superioridad, le dirigió la palabra, intentándolo no ver a los ojos
-No te preocupes Potter, solo nos impregnaron con esencia de salamandra diluida, y es por eso que el fuego solo nos hace cosquillas-
Madame Charlotte termino de recorrer las inscripciones y tomo un lugar sobre uno de los tantos símbolos dibujados, enmedio de Harry y Aberforth, y comenzó a murmurar un hechizo
-¡TRANSPORTARUM LUMINIS VELUX AZKABAN!-
La luz que desprendían las runas adquirieron mucho mas intensidad, opacando a la que el fuego emitía, pero Harry comenzó a sentir un extraño cosquilleo en la punta de las manos y de los pies, y al voltear a vérselos, estos se convertían en pequeños puntos de luz que desaparecían envueltos en la luz de las runas, pero al voltear a ver a Aberforth, este le sonrio
-No te muevas, no querrás fusionarte con alguno de nosotros, solo respira profundo y no te asustes- fue lo único que le alcanzo a decir antes de desaparecer completamente, junto con los otros magos, a los cuales parecía no causarles gran impresión pues antes de desaparecer, Harry noto que sus rostros no dibujaban ninguna preocupación. Antes de desaparecer completamente, Harry noto que las runas dieron una nueva explosión de luz, tras la cual Harry sintió como si fuera jalado por un traslador, pero después fue experimentar algo completamente nuevo, pues sentía que nada le pesaba , viajando envuelto en una espiral de puntos de luz, pero esa sensación solo duro unos segundos, pues inmediatamente sintió como su cuerpo se materializaba rápidamente, y de igual manera con los demás magos, y gracias al alumbramiento desinteresado de estos se ilumino fugazmente todo el alrededor: las ruinas de una iglesia, o por lo menos fue lo que Harry dedujo, debido a una derruida cruz en lo que parecía ser un altar.
Una densa niebla apareció de la nada y cubrió inmediatamente todo el lugar, pero las runas continuaban brillando, pero sin la intensidad que Harry vio en el faro, pero inmediatamente madame Charlotte utilizo su varita para apagarlas todas, y mientras lo hacia murmuraba
-Hojala y la torre negra no se haya dado cuenta, o ya me pudo considerar despedida, no hojala y no-
A excepción de las murmuraciones de la guapa bruja, nadie se atrevía a decir una sola palabra, pero Aberforth comenzó el andar, saliendo de las ruinas con una sorprendente habilidad, muy superior a la de una persona de su edad, y con distintos grados de agilidad, los demás comenzaron a seguirlo rumbo al interior del tupido bosque, hasta llegar a la entrada de una caverna, por el cual se escapaba una pestilente corriente de aire.
Pero Aberforth no permitió vacilaciones ni en si mismo, ni en su grupo y penetro por la caverna, la cual resulto ser el principio de un frió y húmedo corredor, y Harry no podía sentir la baja temperatura gracias a su ropa, pero lo noto ya que su respiración se condensaba frente a el, pero ese no resultaría obstáculo para los transgresores, pues avanzaban a través del pasillo con tal velocidad, que pareciera que una peligrosa bestia los persiguiera, pero Harry no estaba acostumbrado a tal esfuerzo y su cuerpo comenzaba a quejarse, pero no así los otros magos que parecían ni siquiera sudar por el esfuerzo, y a pesar de llevar ya un buen tiempo caminando rápidamente, no mostraban ni siquiera el menor signo de cansancio, y sin poder quejarse, Harry tuvo que seguir al mismo paso que los demás por otro largo trecho.
Conforme mas se adentraban, antorchas con danzantes llamas de color verde se hacían mas frecuentes como iluminación en las paredes, hasta que por fin después de tanto caminar, llegaron a una gran puerta de metal, de unas dimensiones sorprendentes, cerrándoles el paso, con una gran inscripción en latín que Aberforth no tardo en traducir en voz alta con un tono de ironía en su voz
-"Cuidado visitante, vigilante o condenado, pues estas a punto de entrar a los confines de Azkaban, si eres inocente y libre de culpa, tus esperanzas aquí morirán, pero te aseguro que sin ningún temor mis terrenos podrás pisar, y por mis túneles tu podrás pasear, pero si en ti hay culpa, por mínima que esta sea, la felicidad de todo tu ser yo mismo me voy a encargar de tu cuerpo extirpar y en toda la eternidad, tu nunca la podrás recuperar"- Aberforth se rasco la cabeza- ¡Mis polainas también hacen eso, la felicidad es algo que nadie te puede arrebatar, solo uno mismo puede renunciar a ella-
Harry volteo hacia el suelo, y un escalofrió de terror lo invadió al descubrir que el piso estaba tapizado con todo tipo de huesos y cráneos de muchos animales, criatura y humanos, madame Charlotte llego hasta la puerta, y con su varita, dio una serie de toques dio una serie de toques sobre las palabras en la puerta
-¡Maldición!- exclamo enojada
-¿qué sucede?- pregunto Aberforth con educación y calma
-Me equivoque- contesto madame Charlotte sacando infantil y juguetonamente la lengua con su respuesta- se me resbaló la varita y di la combinación equivocada, así que la trampa de esta cámara se va a activar, pero no tienen nada de que preocuparse, déjenme abrirles la puerta y yo me encargo de lo demás-
-¡Todos tengan listas sus varitas!- ordeno Aberforth
Como si supiera lo que iba a pasar con su orden, el suelo comenzó a temblar las paredes se estremecieron, y del techo se dejaron caer muchos mas huesos y esqueletos, y una parte de estos se amontono en el túnel por donde habían accesado, y otra parte comenzó a amontonarse de cierta forma que uno podría decir que se estaban ensamblando, dándole forma a una bizarra bestia, madame Charlotte acertó en su segundo intento por abrir la puerta y esta lo hizo de par en par
-Muy bien, esta listo, pero creo que los alcanzare mas tarde- sonrio la guapa bruja
-Bueno Charlotte, tu misión quizá acabe aquí- sonrio Aberforth en tono de broma, y de algún bolsillo saco un enorme reloj del doble del tamaño de la palma de su mano, con muchísimas manecillas, que giraban en todas direcciones -Faltan ciento cuarenta y siete minutos para que el sol salga, haciendo cálculos y estimaciones, yo creo que nos veremos en el cementerio en digamos ¿ochenta minutos?-
-¿Por qué tanto tiempo?- pregunto sorprendida madame Charlotte sonriéndole- hace dieciséis años solo hubieran bastado quince-
-¡Es que me estoy haciendo viejo!- contesto Aberforth contestándole la sonrisa
Madame Charlotte se quito los guantes y los arrojo al piso, y empuño su varita con mas fuerza, Harry comenzó a notar que su mano no era normal, parecía de madera, pero cuando se quito su pesada capa, descubrió que el cuerpo de madame Charlotte, además de no portar mas ropa que una gruesas botas, era el mas extraño que Harry jamás hubiera visto en su vida: ya que a excepción de la cabeza y el cuello, lo demás no era no remotamente de carne y hueso; parecía un nudoso tronco de algún árbol que había crecido coincidentemente con la forma del cuerpo humano de una escultural mujer.
La criatura de huesos termino de formarse, y daba la impresión de ser algún tipo de hipogrifo combinado con ballena y calamar hecho de cientos de kilos de calcio, con las dimensiones del triple del tamaño de la pequeña madame Charlotte, la cual jugaba con su varita, tarareando una canción, sin mostrar miedo o sorpresa, y cuando la bestia lanzo sus tentáculos de hueso sobre madame Charlotte, la enorme puerta de metal se cerro, dejando a Harry y a los otros del otro lado, y Harry recibió un fuerte jalón de orejas de parte de Bella Dona, le hizo poner atención, pues Wanda le alcanzaba un trozo muy grande de chocolate, mientras los demás lo miraban con reproche.
-¿Qué demonios te sucede Potter?- gruño Bella Dona, abandonando su habitual actitud de frialdad- si no pones atención solo vas a conseguir que te maten a ti junto con nosotros-
Los demás ya habían dejado de verlo de mala manera y engullían con avidez los trozos de chocolate que le habían dado, pero desde el otro lado de la puerta se alcanzaban a escuchar los sonidos de el crujir de los huesos de la criatura, pero frente a el, había un túnel alumbrado cada tres pasos por una antorcha de flamas verdes en ambos lados del corredor, y cuando todos terminaron con su chocolate, los miro seriamente nuevamente
-Se que a esta alturas les voy a parecer un poco paranoico, pero tengo que aclarar, que si alguno no esta dispuesto a seguir adelante, madame Charlotte no va a tardar mucho en acabar con ese pequeño contratiempo, así que la pueden esperar sentados aquí y seguirla hasta el cementerio, y esperarnos ahí a que la misión acabe, pues no voy a obligar a nadie, excepto a Weiland, a hacer algo que no quiere
Pero nadie se movió, todos se miraron entre si, y sobre todo le dirigieron miradas inquisidoras a Harry, pero incluso este, con su actitud, le dio a entender a Aberforth que nadie estaba dispuesto a renunciar a la empresa
-¡Muy bien¡No podía esperar mucho menos de ustedes!- exclamó Aberforth con orgullo- ahora recuerden, todavía debe de haber algún dementor rondando por ahí, así que mucho cuidado, no por que se trate de criaturas seniles dejan de ser peligrosos, mírenme a mi como ejemplo, así que muchísimo cuidado-
Desde ese punto, todos reiniciaron su camino con cautela, pero cuando solo llevaban unos cuantos pasos, las antorchas a su alrededor y veinte pasos mas allá se apagaron, y a pesar de la protección que hasta ese momento había significado su ropa, un descomunal frió invadió todo su cuerpo, y en sus oídos, comenzó a llegar ese ruido parecido al de una radio mal sintonizada, muy tarde reconoció el efecto dementor, pero providencialmente, antes de que cayera en estado de shock, una dura cachetada lo hizo volver en si
-¡Recuerde cosas agradables señor Potter!- le susurro Chip a Harry, y al cruzar miradas, la chica se sonrojo Harry no supo como tomar eso, pero le regreso la sonrisa al mismo tiempo que se frotaba dolorido la mejilla, las luces de las antorchas regresaban, y unos pasos adelante, Weiland y Remy sometían y reducían a cenizas a un par de dementors.
Después del contratiempo siguieron con su camino, y en el mismo corredor comenzaron a parecer lúgubres y primitivas celdas con barrotes en vez de puertas, y se extendió por lo menos por quinientos pasos en el corredor, y al asomar la vista a una de las celdas, Harry descubrió que había un prisionero por celda, los cuales estaban tendidos de manera similar a los cadáveres en la morgue, tendidos de manera similar sobre planchas de fría y húmeda piedra, totalmente estáticos, dando apenas muestras de vida, y eso se sabia por el casi imperceptible vapor que salía de sus bocas y narices
-¿Están muertos?- susurro Harry, sin poder contener su pregunta
-No, peor que eso- le contesto Chip con tristeza- ya no tiene su alma dentro de sus cuerpos, se las robaron
Harry intento salir de ese lugar lo antes posible, ir hasta adelante del grupo, pero Aberforth y Weiland se detuvieron frente a la puerta de una mazmorra, ninguno parecía querer moverse de ahí, y de hecho buscaban o leían algo, Harry levanto la mirada y arriba de cada puerta, y de todas las puertas del corredor había una placa de metal con lo que posiblemente era la matricula del penitente, las cuales tenían una combinación de números runicos y alguna palabras en ingles, las cuales Harry leyó con atención
#"# 726 Radamanthys, Loki Ingreso 1970/10/31 Violación a los estatutos primero y octavo del decreto internacional de la protección del mundo mágico Sentencia: beso del dementor
Y por una de esas casualidades, su oído alcanzo a escuchar los comentarios de Aberforth y Weiland
-Es tu decisión Weiland, podemos liberarlo- murmuro Aberforth
-Nada me gustaría mas que llevarlo conmigo maestro, pero ahora solo resultaría un estorbo, y no tendría caso, todavía no existe la forma de recuperar su alma.- murmuro Weiland con pesadez
Mientras los otros animagos buscaban con morbo entre las placas de las demás celdas, Wanda hizo un descubrimiento que la irrito, e hizo una exclamación la cual ahogo con su mano, Harry se acerco para descubrir de que se trataba, y también se llevo una desagradable sorpresa
(" 901 Chourch, Bartemius Ingreso 1994/06/27 Violación de los tratados contra las artes oscuras, asociación tenebrosa, tortura y asesinato en primer grado, utilización de maldiciones imperdonables Sentencia: Beso del dementor
-¿El desgraciado de Barty Chourch todavía vive?- exclamo sorprendido Remy
-¿Qué no llevaba años muerto?- gimió Pietro
-Pues el amigo aquí presente nos demuestra que todo lo que creíamos, para variar, esta equivocado- intervino Aberforth rascándose la barba
-¿Lo matamos?- sugirió Bella Dona
-No tiene ningún sentido hacerlo, el chiste seria que pudiera sufrir todo lo que este desgraciado hizo sufrir a Wanda y por todas las cosas que hizo- exclamo Elgin con resentimiento y odio en cada una de sus palabras
Harry no comprendía muy bien esas palabras, pero por desgracia no había tiempo para dudas ni cuestionamientos de esa índole en ese momento, pero sin duda seria una nueva pregunta que agregar para el interrogatorio que vendría después, una vez que todo regresara a la calma
Mas pronto de lo que esperaban, dejaron atrás la zona de las mazmorras y continuaron con su apresurado paso, hasta que por fin el corredor los llevo a una nueva cámara, esta sin techo ni piso visibles, solo una escalera pegada a la pared y descendiendo en espiral parecía comunicar al corredor arriba y a abajo respectivamente, no había ventanas ni puertas visibles, pues ambas escaleras se extendían hasta donde la vista ya no las distinguía, pero en ambos caminos, el obstáculo que representaba un dementor les impedía el paso, pero antes de que la criatura pudiera reaccionar, Aberforth hizo una floritura con su varita y dos abejorros plateados salieron de esta hacia cada uno de los dementors, haciendo los ruidos característicos de esos insectos, y en cuanto tocaron a los monstruosos guardias, estos se consumieron por una llama plateada, reduciéndose a cenizas
-Bueno aquí nos dividimos, espero verlos a todos en el cementerio- dijo Aberforth
Un temblor cimbro todo el lugar, y el crujir de varios cientos de huesos llegaron hasta sus oídos, lo que provoco una sonrisa de orgullo en Aberforth
-Charlotte jamás rompe con su palabra, excelente mujer, lastima que sea de madera...cierto ¿en que estábamos?...¡Ah si¿Weiland, Bella Dona y Harry, me harían el honor?-
Los demás magos ya no esperaron mas instrucciones y salieron corriendo escaleras hacia arriba, Harry intuyo que a el le tocaría ir hacia abajo y dio unos cuantos pasos en las escaleras en esa dirección, pero ninguno de sus supuestos acompañantes había movido un solo dedo, y lo miraban divertidos
-¿Qué sucede¿Por qué no vamos escaleras hacia abajo?- pregunto Harry
-Por que las escaleras nos van a quitar mucho tiempo- sonrio Aberforth, y sin decir otra palabra mas se arrojo al vació, ante la sorprendida y horrorizada mirada de Harry. Weiland y Bella Dona no dejaron que su maestro se les adelantara y también se arrojaron hacia el vació, Harry dudo un instante, pero contrariado, decidió seguirlos, empujado por un solo pensamiento: pues la muerte podría estar mas cerca si lo hacia.
