Capítulo 17: Un almuerzo peculiar. Parte I
Genesis siguió con la mirada la figura de la muchacha hasta que esta abandonó la habitación y, cuando consideró que ya se hallaba lo suficientemente lejos como para no escuchar nada, se giró lentamente hacia su amigo peliplateado, quien también se encontraba observando la salida del lugar con rostro taciturno.
Soltando un pesado suspiro, se cruzó de brazos mientras comenzaba a hablar con tono bastante serio. Si bien hasta hace tan solo unos momentos atrás se encontraba sonriendo abiertamente, la verdad es que en el fondo aun se sentía molesto con su amigo por lo que acababa de ocurrir, definitivamente se había excedido y él, por supuesto, pensaba conversar con el sobre el asunto, necesitaba saber porqué lo había hecho.
— ¿Qué demonios fue todo eso, Sephiroth?— preguntó con lentitud y gravedad mientras admiraba el semblante ausente de su amigo—. ¿Qué pasa contigo?
El desconcierto era palpable en su voz y en su ceño ligeramente fruncido, pero en realidad más que molesto podría decirse que se sentía confundido, pocas veces había visto a Sephiroth actuar de esa manera y sinceramente sentía que aquella era la primera vez que lo veía iniciar una "discusión" con alguien. Es decir, situaciones similares habían ocurrido en el pasado entre ellos y también era cierto que, aun en la actualidad, seguían peleando casi a diario, pero hasta el momento siempre había sido Genesis quien provocaba e iniciaba el conflicto y era por eso que se le hacía extraño que hubiese sido el mismo General quien tomara la iniciativa en esa ocasión. De esta manera, era su comportamiento tan inusual el que lo tenía desorientado, no sus palabras, al fin y al cabo, no era un secreto para nadie que el peliplateado podía llegar a ser algo cruel en ocasiones aún sin pretenderlo y era simplemente porque no sabía cómo decir las cosas de una manera adecuada.
Como de costumbre Sephiroth no contestó de inmediato, haciéndolo sentirse ignorado (según el castaño el General lo hacía porque le encantaba "hacerse de rogar", pero Angeal no estaba muy de acuerdo con esta teoría) y no se dignó a mirarlo a la cara sino hasta varios segundos después, cuando finalmente decidió despegar los ojos de la puerta que momentos atrás la menor había atravesado y prestarte atención
— ¿A qué te refieres? ¿Por qué habría de pasarme algo?
Sephiroth se dirigió a él con un tono de lo más desinteresado e inexpresivo y Genesis no pudo evitar exhalar con sorpresa al ver que su amigo lucía genuinamente desubicado. Incrédulo se descruzó de brazos, ¿acaso no se había dado cuenta de todo lo que acababa de hacer? ¿o simplemente estaba fingiendo no tener idea? Riendo suavemente con desdén ante lo absurdo de la situación, el castaño comenzó a caminar distraídamente por el lugar mientras sentía la mirada atenta y silenciosa del peliplateado sobre él.
— No te hagas el desentendido, amigo mío, sabes bien a que me refiero— sonaba muy convencido de sus palabras, pero en realidad ni el mismo estaba del todo seguro de si ese era el caso. Esperaba fervientemente que sí, porque de lo contrario no sabría que pensar—. Te conozco muy bien y te aseguro que ese comportamiento no es propio de ti. En todos los años que llevo conociéndote jamás te había visto meterte con alguien de esa manera…— suavemente se giró en su dirección y lo observó de reojo, Sephiroth le devolvió gesto impasible—. ¿Qué pretendes?
El General dejó salir un pequeño bufido burlón e inclinó el rostro hacia un lado, observando distraídamente un punto indefinido de la habitación. Por la manera en que Genesis se había expresado cualquiera pensaría que él era una especie de bravucón o algo similar, cuando en realidad era todo lo contrario, es decir, ¿en qué momento se "había metido" con ella exactamente? Nunca se había dirigido a ella de mala manera y lo más gracioso e irónico del asunto era que, entre ellos dos, el castaño sin duda era el buscapleitos.
— No pretendo nada, en realidad— contestó con seriedad rato después, volviendo a mirar al castaño—. Simplemente me gustaría que entendieras una cosa: me desagrada pasar tiempo con desconocidos, no me importa si tú y Angeal sienten empatía por esa chica o por cualquier otra persona, si quieren pasar tiempo con ella me parece bien, al fin y acabo, no es de mi incumbencia. Sin embargo, realmente les agradecería que no lo hicieran mientras yo esté presente. No quiero que la inmiscuyan en mi vida de esa manera, sabes que lo detesto y me incomoda… Me gusta pasar tiempo con ustedes en privado.
Genesis suspiró profundamente al escucharlo y se agitó el cabello con algo de desesperación, nunca sería capaz de comprender porque su amigo era tan delicado y terco con ese asunto, casi parecía que pensara que conocer a alguien nuevo significaría el fin del mundo. Él sabía perfectamente lo complicado que era que entrar en su vida, después de todo, lo había experimentado por sí mismo; pero ya habían pasado varios años desde entonces y el peliplateado no hacía más que empeorar. No comprendía como era posible que siguiera sin ser capaz de abrirse con las personas a esas alturas y no importaba cuanto insistiera, él no parecía estar interesado en hacerlo.
— Lo sé, Seph, lo sé perfectamente— comenzó a decir con algo de cansancio—. Angeal y yo somos conscientes de que este tipo de cosas no te gustan, pero creo que estas exagerando un poco, no es para tanto. Es decir, ¿qué tanto daño puede hacerte? Solo será un momento y, además, te aseguro que Sedit es una muy buena chica.
Sephiroth lo miró alzando una ceja ante su última afirmación y, luciendo notablemente escéptico, se cruzó de brazos.
— ¿Cómo puedes estar tan seguro de eso si apenas la conoces?— cuestionó con tono desconfiado mientras fruncía el ceño. A diferencia de lo que esperaba Genesis comenzó a reír al escucharlo y, acercándose a él, le dio unas palmaditas en el brazo.
— Instinto, querido amigo, instinto— replicó con una sonrisa burlona mientras lo veía hacer una mueca de inconformidad—. Simplemente lo sé y ya, podemos confiar en ella— aseguró con simplicidad y Sephiroth, en lugar de responderle algo, se limitó a observarlo con cierta molestia.
Genesis sonrió satisfecho ante su silencio, asumiendo que eso significaba que se había quedado sin argumentos y por lo tanto de había dado por vencido, pero repentinamente una duda se plantó en su mente, extrañándolo un poco. ¿De verdad eso era todo? ¿Realmente la había tratado tan bruscamente solo por esa estupidez? ¿Sólo porque no la conocía? No importaba como lo mirara, no le parecía muy convincente el asunto, sobre todo porque en aquella ocasión había reaccionado muy diferente que en otras oportunidades. Esa no era la primera vez que Genesis trataba de presentarle a alguien nuevo, pero en todas esas veces Sephiroth se había limitado a ignorarlos y, tras un rato, sencillamente se marchaba. Esa era la primera vez que "atacaba" a alguien de esa manera y por lo mismo sospechaba que ahí había algo más.
— Pero... ¿realmente eso es todo? ¿Sólo por eso le dijiste todas esas cosas?—cuestionó, incrédulo—. Tus palabras fueron hirientes, ¿sabes? Realmente no sé en que estabas pensando, estoy seguro de que le hiciste mucho daño.
Sephiroth observó el rostro severo de su amigo durante unos instantes hasta que, sin decir nada, se giró y se alejó un par de pasos que él y no comenzó a hablar sino hasta que estuvo dándole la espalda, Genesis rodó los ojos ante el gesto. ¿Por qué siempre hacia ese tipo de cosas mientras hablaba? ¿Acaso no era capaz de mirarlo a la cara por mucho tiempo seguido? Al parecer no pues siempre se movía de esa manera medio de las conversaciones o, más comúnmente, volteaba el rostro y se dedicaba a observar quien sabe qué, jamás comprendería ese hábito de su amigo.
— Creo que estás exagerando demasiado, Genesis— comenzó a decir en voz baja y firme—. Lo único que hice fue decirle la verdad y exponer los hechos directamente. No comprendo qué es lo que te molesta de ello ni porque haces tanto drama— con un vago gesto de manos le restó importancia al asunto mientras se volvía a girar en su dirección—. Además, toda persona debería ser capaz de escuchar de alguien más sus propios defectos para así ser capaz de corregirlos… Simplemente era una crítica constructiva, ahora tendrá tiempo de rectificarse.
Genesis rió con sarcasmo al escucharlo. Qué descarado, y lo peor de todo es que lo decía con toda la normalidad y tranquilidad del mundo, como si pensara que más bien le había hecho un favor a Sedit por el que debería estar agradecida.
— Sephiroth, por favor, ¿de qué manera eso fue "constructivo"?— para enfatizar su burla el castaño incluso hizo las comillas con los dedos—. Y, digas lo que digas, sigo pensando que te excediste. No tiene sentido que trates de justificarte, no cambiaré de parecer.
Sephiroth frunció el ceño y chasqueó la lengua perceptiblemente mientras inclinaba el rostro hacia un lado, haciendo así que su flequillo se agitara y su cabello le acariciara las mejillas.
— ¿Y en qué momento pedí tu opinión? Sabes que no me importa lo que pienses— hizo una pequeña pausa, como si estuviera meditando algo, antes de volver a posar sus profundos ojos en su amigo—…Sin embargo, me gustaría preguntarte una cosa… ¿Por qué no te enfadaste tras escuchar todas las tonterías que dijo? Me esperaba que la regañaras o algo similar.
Genesis inclinó la cabeza con confusión ante su pregunta tan extraña y alzó una ceja al ver su expresión ligeramente curiosa. ¿De qué estaba hablando? ¿Por qué tendría que haberse molestado? Y, además, ¿regañarla? ¿Por qué haría algo así? ¡Ahí el único que merecía un buen regaño era él! Definitivamente nunca comprendería lo que pasaba por su cabeza
— ¿…A que te refieres? No entiendo qué quieres decir con eso.
Sephiroth endureció su expresión mientras comenzaba a hablar con aparente irritación. Una vez más apartó los ojos de él y observo distraídamente la salida del lugar.
— A mi… me disgustaron sus palabras— su voz era lenta y pausada, como si no supiera bien cómo explicarse, Genesis observó su indecisión con atención—, simplemente no logro entenderla. Si no se sentía capaz desde el principio, ¿entones por qué esta aquí?— una pequeña sonrisa socarrona se formó en sus labios y emitió un breve sonido burlón—, o quizás sería más adecuado decir: Si está aquí, ¿entonces por qué no se siente capaz?— pronto la sonrisa abandonó su rostro y recuperó su semblante serio—. Ciertamente las cosas serán difíciles para ella y comprendo su preocupación, pero es un hecho innegable que pasó las pruebas y eso significa que tiene lo necesario; que este aquí hoy quiere decir que está al nivel de los demás y que es tan capaz como el resto… Entonces, ¿por qué duda tanto? ¿Por qué considera renunciar tan fácilmente sin siquiera haberlo intentado primero? No logro comprenderlo y por eso me irrita.
Genesis alzó de inmediato ambas cejas, obviamente sorprendido por su "confesión", y lo observó en silencio sin saber muy bien que responder. Como siempre que tenían una conversación de ese estilo, Sephiroth no estaba mirándolo, pero fácilmente podía apreciar su rostro pensativo y taciturno. Aún le costaba creer todo lo que acababa de escuchar, en primer lugar porque nunca se imaginó que su amigo pensara esas cosas de ella y, por otra parte, por lo sincero y directo que había sido al tocar el tema. Pero sin duda lo que más le había asombrado era el hecho de que acababa de decir, muy sutilmente por supuesto, que pensaba que Sedit tenía potencial y que por lo mismo no debía abandonar. Le resultaba un poco extraño, pero definitivamente era una buena señal.
No pasó mucho antes de que, divertido por el pensamiento, sus labios se curvaran en una de sus típicas sonrisas burlonas. Silenciosamente se acercó a su amigo y apoyó una mano en su espalda
— Ay, amigo mío, no sabes lo equivocado que estás— suspirado dramáticamente le dio unas cuantas palmaditas en la espalda con un poco más de fuerza de la necesaria, ganándose así una mala mirada por parte del General—. Ella misma te lo acaba de decir, ¿no? No va a renunciar y nunca consideró hacerlo, simplemente se siente un poco insegura. Tener miedo y dudar de uno mismo es normal, y te aseguro que eso no quiere decir que tenga planeado dejar de intentarlo— aún con gesto juguetón se apartó de su amigo y, cruzándose de brazos, prosiguió hablando con un evidente tono sarcástico—. Por supuesto, dudo que tú con tu "perfecta existencia" seas capaz de comprenderlo, pero te agradecería que al menos lo intentaras. No todos son como tú, no todos pueden evitar sentir miedo, pero eso no los hace menos capaces.
Mientras más lo escuchaba hablar más se reducía el espacio que había entre sus cejas, si seguía así de seguro terminaría con el ceño fruncido permanentemente como Angeal, pero la verdad es que en ese momento lo que menos le interesaba eran las futuras arrugas; así que sin darle mucha importancia al asunto se dedicó a seguir mirando mal a su supuesto "amigo". Odiaba la manera en que Genesis siempre encontraba un motivo burlarse de él en cada cosa que decía, sin importar que tan seria fuera la ocasión.
Como era de esperarse el castaño se echó a reír ante su expresión tan molesta y Sephiroth realmente no supo de dónde sacó la suficiente fuerza de voluntad como para no estrangularlo ahí mismo.
— ¿Y por qué tendría que hacerlo? Ese no es asunto mío, así que no veo porque debería tomarme la molestia de tratar de entenderla — masculló por lo bajo con gesto desdeñoso—. No me importa ni me interesa lo que suceda con ella de ahora en adelante, no te confundas... Si se va o se queda esa es su decisión.
Sephiroth no comprendió porqué, pero Genesis comenzó a reír con mucha más fuerza que antes al escucharlo, justo como si él acabara de contarle chiste o algo similar, y lo observó con incredulidad, cosa que eso no hizo más que irritarlo.
— ¿Lo dices en serio?— cuestionó sonriente y con palpable burla. Si no le importaba en lo absoluto como decía, ¿entonces por qué había sacado él mismo el tema? Sephiroth fue quien comenzó a hablar de ello en primer lugar, había sido él mismo quien había dicho todas esas cosas de ella como para ahora pretender que no le interesaba. Como esperaba su amigo no le respondió, era obvio que no lo haría, así que decidió seguir hablando—. Pues permíteme informarte que no lo parece. Aunque trates de negarlo es evidente que la tienes presente, hasta podría jurar que estás interesado en ella.
Genesis no se percató de ello, pero ante sus últimas palabras las delgadas pupilas de Sephiroth se agradaron ligeramente durante unos instantes, sin embargo, aun cuando regresaron a su forma original casi de inmediato, la sensación que su afirmación provocó en él perduró. Al final el peliplateado no pudo más que chasquear la lengua para mostrar su molestia y, casi soltando un gruñido, volteó el rostro mientras se descruzaba de brazos con algo de brusquedad, golpeando y apartando la parte baja de su gabardina en el proceso.
¿Realmente estaba interesado en ella? ¿De verdad?
No estaba muy seguro de ello y eso era lo que más le irritaba, ni siquiera podía creerse el que estuviera considerando la posibilidad. Sin importar como lo viera le parecía una estupidez, pero tampoco podía negarlo, al menos no con la certeza que le gustaría. Le parecía absurdo lo que Genesis acababa de decir, pero también era verdad Sedit le parecía una persona interesante, había sido así desde la primera vez que la vió mientras ella realizaba su prueba. Le había gustado la forma en la que se había desenvuelto durante la simulación y, a pesar de todos los errores que había cometido, admitía que no había podido dejar de observarla hasta que terminó la "misión". Sin embargo…, ¿verdaderamente esa era la clase de "interés" a la que se refería su amigo? No sabía porque le daba la impresión de que no era así, estaba seguro de que Genesis no entendía que la muchacha simplemente le daba curiosidad y le intrigaba, nada más ni nada menos.
— No seas ridículo, Genesis. Te agradecería que dejaras de inventar tonterías— habló entre dientes y con voz profunda, y no dijo nada más durante unos segundos, como si estuviera pensando en algo, hasta que poco después volvió a girarse en su dirección. No obstante, a diferencia de lo que se esperaba, Sephiroth no lo miraba con molestia, sino más bien con cierta soberbia; casi le daba la sensación de que estaba "desafiándolo" de alguna manera—…. Pero, y si así fuera, ¿a ti que te importa? Ese no es asunto tuyo.
Genesis abrió exageradamente los ojos al escucharlo y lo observó boquiabierto. ¿Realmente acababa de admitirlo o eran ideas suyas? No importaba como lo mirara, era un hecho que al decir eso técnicamente había reconocido que estaba interesado en ella.
— Vaya, vaya. Qué sorpresa— aunque aún se hallaba sorprendido no le tomó mucho tiempo curvar sus labios en una sonrisa divertida—. Supongo que eso quiere decir que Sedit no te desagrada del todo, ¿no?
Sephiroth agitó levemente la cabeza y le sonrió con algo de burla. Genesis siempre se quejaba de él por sacar conclusiones apresuradas, al parecer no se daba cuenta de que él hacía exactamente lo mismo y era incluso peor.
— ¿De dónde sacaste eso? Nunca dije me desagradara ni nada similar— explicó haciendo una breve pausa—. Simplemente te estoy diciendo que me incomoda relacionarme con desconocidos, eso es todo… Ella no tiene nada que ver en eso.
Y así era, dejando de lado las emociones conflictivas que surgían en él debido a su presencia, la verdad es que no se sentía particularmente disgustado con ella. Ciertamente no le gustaba la idea de que ella estuviera siendo incluida en el poco tiempo que compartiría con sus amistades, pero no le molestaba más de lo normal; le irritaba como si se tratara de cualquier otra persona. No profesaba hacia Sedit ningún sentimiento de odio como Genesis parecía pensar, simplemente la veía como un desconocido más y todo lo que eso conllevaba.
Por supuesto, no negaba que la muchacha llamaba su atención mucho más que otras personas, pero eso era algo que solo admitiría para sí mismo, ni de broma pensaba decírselo a su amigo. No tenía porqué saberlo.
— Entiendo…, interesante— murmuró Genesis por lo bajo con ligera satisfacción. Al menos eso era un punto a favor, tal parecía que las cosas no estaban tan mal como él pensaba—. Escucha, sé perfectamente que quieres mantener tu vida personal fuera de los oídos de cualquiera y, con todas las cosas que te han pasado, comprendo que seas desconfiado, pero…. aun así realmente creo que deberías darte la oportunidad de conocer a más gente, no ser siempre sólo nosotros tres. Angeal también cree que deberías abrirte un poco más y esta es la oportunidad perfecta para hacerlo, Sedit es una chica muy agradable y estoy seguro de ustedes dos también podrían llevarse bien si así lo quisieran— Sephiroth lo observó fijamente con rostro indescifrable y, como de costumbre, no dijo nada al respecto (y tampoco no parecía tener intención de hacerlo). Ante su falta de contestación Genesis no pudo más que suspirar, odiaba cuando simplemente se quedaba en silencio y lo hacía sentir que estaba hablando con la pared—. Bueno, lo quieras o no ella va a venir con nosotros hoy, así que te agradecería que controlaras un poco tu carácter. Aún si no es con mala intención tus palabras pueden afectarle mucho y lo último que quiero es que se sienta peor…, ya está pasando por un momento difícil.
Se miraron mutuante durante varios segundos hasta que el General finalmente se dignó a abrir la boca y lo que salió de ella definitivamente no fue del agrado del castaño.
— Ese no es mi problema, como ya dije creo que debería aprender a controlar sus emociones y, por ende, ser capaz de aceptar la opinión de los demás. No debería dejar que le afecte todo lo que yo diga.
Génesis gruñó con exasperación al escucharlo y, notablemente frustrado, se pasó una mano por el rostro. ¿De todo lo que acababa de decir eso era lo único qué pensaba responder? Y además de esa manera. ¿Si quiera le estaba prestando atención? ¿Cómo podía ser tan insensible?
— ¿Qué eres, Seph? ¿un cavernícola? Algunas veces me cuesta creer lo difícil que es hablar contigo— suspiró con cansancio mientras negaba suavemente con la cabeza—. Con ese carácter tan atípico que tienes me sorprende que seamos de la misma especie.
Al escuchar su último comentario Sephiroth no pudo evitar emitir una profunda risa burlona.
— ¿Realmente te estas quejado de mi carácter tú, el pueblerino con complejo de erudito y caballero medieval? Te notifico que entre nosotros dos definitivamente tú eres el más difícil de tratar y por mucho
Genesis entrecerró los ojos, algo ofendido, y quiso saltarle encima cuando vio la sonrisa acentuarse en su rostro.
— Veo que el "Gran General" es obstinado y arrogante como siempre— murmuró con ligero sarcasmo mientras rodaba los ojos.
¿Por qué no podía simplemente aceptar sus defectos por una vez en la vida sin tener la necesidad de sacar a la luz los suyos? Siempre que Genesis se burlaba o criticaba algo de él, Sephiroth hacia lo mismo y lo más molesto del asunto es que tendía a dar en el clavo de la manera más desagradable posible.
— Lo mismo puedo decir de ti, ya deberías estar acostumbrado.
Genesis lo miró y, ante su rostro tan animado, no pudo evitar soltar una risa floja. No podía argumentar nada contra ese comentario y la verdad es que tampoco podía molestarse con él, tenían muchos años peleando entre ellos como para seguir enojándose a esas alturas
— Supongo que no me queda opción— tras encogerse de brevemente de hombros con algo de burla, se aclaró la garganta mientras adoptaba una expresión un poco más seria—. Y con respecto a lo que estábamos hablando antes… realmente me gustaría que fueras más amable con ella, de verdad te lo agradecería. Dale una oportunidad, sé que te va a caer bien. No pierdes nada con intentarlo.
Sephiroth lo observó en silencio durante varios segundos, aun escéptico, pero pronto se dio por vencido ante su insistencia y, suspirando imperceptiblemente, agitó un poco la cabeza mientras cerraba los ojos. ¿Por qué nunca podía negarse a nada de lo que le pidieran? Quizás era más blando de lo que él mismo pensaba.
— Está bien… Lo tendré en cuenta— anunció en voz baja, sin siquiera dirigirle nuevamente la mirada, y comenzó a caminar hacia la salida—. Vamos, ya estamos tardando demasiado y no me gustaría seguir perdiendo el tiempo.
Genesis no pudo más que sonreír ante su respuesta afirmativa y, comenzando a caminar, se posicionó a su lado. Durante todo el trayecto no pudo parar de lanzarle miradas furtivas al rostro taciturno de su amigo, quien aunque no se veía de buen humor tampoco lucía tan irritado como cuando lo había invitado en un primer momento.
Sephiroth era un hombre cerrado y complejo, y eso Genesis lo sabía muy bien, quizás más de lo que le gustaría. De hecho, con él y Angeal las cosas no habían sido muy diferentes cuando apenas se conocieron, se estaba repitiendo la misma historia y eso le daba algo de gracia. Al inicio, cuando recién ingresaron a la compañía, Angeal y Genesis trataron de acercarse a Sephiroth de inmediato, bueno, creo que sería más correcto decir que Genesis lo acosaba constantemente y forzaba al pelinegro a hacer lo mismo. Ambos lo admiraban y la verdad es que el peliplateado era su ejemplo a seguir y la principal razón por la que habían decidido unirse a Shin-Ra, Angeal se conformaba con verlo a lo lejos, pero Genesis estaba decidido a acercarse a él y conocerlo aun si el peliplateado no tenía deseos de hacerlo. No había forma de hacerlo desistir.
En realidad, podría decirse que la personalidad de Sephiroth no había cambiado en lo absoluto a pesar de los años. En aquel entonces era apenas un adolescente, así que Genesis trataba de entenderlo, pero ahora que era un adulto y al parecer aun reaccionaba de la misma manera: seguía irritándose por el simple hecho de tener a un descocido cerca, como si odiara que estuvieran respirando el mismo aire, y respondía con ligera molestia y frialdad. Genesis aun recordaba con claridad todos sus acercamientos fallidos, así como esas veces en las que el peliplateado simplemente los miraba con desdén y se marchaba ignorándolos por completo, y para él esas ocasiones eran las peores.
Si había algo que Genesis odiaba en el mundo definitivamente era la manera en que Sephiroth solía mirarlos, siempre por encima del hombro como si no fueran la gran cosa. Detestaba la forma en que volteaba el rostro al escucharlos hablar, como si pensara no valía la pena siquiera responderles y como si él fuera superior a ellos (aunque, en realidad, sí lo era en cierta forma y precisamente eso era lo que lo hacía más irritante). Y era debido a esa actitud tan egocéntrica que siempre terminaban discutiendo, al inicio Angeal trataba de detenerlos, pero con el paso del tiempo comprendió que no valía la pena así que simplemente se dedicaba a suspirar con cansancio mientras los observaba a una distancia considerable y únicamente decidía intervenir cuando veía que las cosas comenzaban a salirse de control.
Sin embargo, a pesar de que Sephiroth siempre solía molestarse con el castaño cuando este lo fastidiaba y se burlaba de él (y la verdad es que eso no había cambiado con los años) de alguna manera u otra, y para su propia sorpresa, no tardó mucho en habituarse a ellos. De un momento a otro comenzó a divertirse también y, a medida que se iba sintiendo en confianza, pasaba más y más tiempo con ellos; no lo admitía abiertamente, pero incluso había comenzado a disfrutar de sus conflictos con Genesis. Y así, sin que ninguno de ellos lo notara, se volvieron buenos amigos; ya no los mandaba a volar como antes, al contrario, ahora era él quien los buscaba de vez en cuando y eso sin duda era un gran avance. Para Sephiroth el tener "amigos" era una sensación un tanto extraña, tras estar toda su vida prácticamente solo el sentimiento de tener a dos personas a su lado, compartiendo con él e interesándose por su bienestar era ciertamente… agradable. Reconocía que le desconcertaba en ocasiones, pero definitivamente no era un mal sentimiento, al contrario, era de esos pocos que no quería perder.
A diferencia de lo que acababa de decir, la verdad es que Genesis no estaba del todo seguro de si existía la posibilidad de que Sedit y su amigo canoso se llevaran bien, es decir, también dependía de lo que ella sintiera al respecto; pero al menos esperaba que Sephiroth se diera cuenta de que no había nada malo en confiar en nuevas personas y hacer amigos. Quería que se diera la oportunidad de permitir que otros se acercaran a él y, definitivamente, él y Angeal estaban dispuestos a todo para conseguirlo, incluso si se veían obligados a intervenir en el proceso.
Sedit suspiró por séptima vez en los últimos minutos y, recostada en la pared a sus espaldas, se cruzó de brazos y dejó caer su cabeza hacia atrás. ¿Por qué tardaban tanto? Se imaginó que tendría que esperar unos cuantos minutos, pero no pensó que les tomaría tanto tiempo discutir sus asuntos y, si era sincera, ya estaba comenzando a impacientarse, sobre todo porque las piernas le dolían a horrores y se moría por sentarse y descansar. Mientras esperaba se puso a pensar en todas las cosas que le habían pasado ese día y no exageraba al afirmar que había sido un completo desastre (por uno usar una palabra más vulgar). Su "castigo" y el simple hecho de saber que al día siguiente tendría que presentarse antes que todos para entrenar con aquel viejo ya era suficiente tortura por un día, no quería más, pero al parecer su mala suerte no acabó ahí porque ahora tenía que sumarle a su desgracia matutina la "discusión" que acababa de tener con el General. Definitivamente tenía muchas razones para estar de mal humor.
Sin embargo, a pesar de lo mucho que le habían molestado y ofendido sus palabras, tampoco podía negar que muchas de las cosas que le había dicho eran ciertas. Sabía perfectamente que tenía razón cuando la criticaba por estar tan agotada y destruida, después de todo, era verdad que ni siquiera llevaba la mitad de su primer día y si seguía así no iba a llegar demasiado lejos, pero ¿cuál era la necesidad de decírselo si ella ya lo sabía? Era consciente de que necesitaba ganar resistencia y mejorar su condición física si quería llegar a ser un SOLDADO, no necesitaba que él se lo dijera y mucho menos de esa manera.
Tras respirar profundamente con pesadez cerró los ojos, agotada da mental y físicamente, y se mantuvo así durante varios minutos más hasta de repente comenzó a escuchar el sonido de unos pasos acercándose a ella. Con lentitud enderezó la cabeza y dirigió su mirada a ambos hombres que caminaban lado a lado en su dirección. Genesis la observaba con una sonrisa en el rostro mientras que Sephiroth…, bueno, el parecía estar pretendiendo que ella no estaba ahí y, por muy extraño que sonase, de alguna manera ser ignorada por él le trajo paz interior.
— Lamento la tardanza— expresó cordialmente una vez que llegaron hasta ella—. Espero que no hayas tenido que esperarnos mucho.
Al ver su expresión ligeramente culpable, Sedit no pudo más que regalarle una diminuta sonrisa y negar suavemente con la cabeza. Obviamente no iba a decirle que ya se había cansado de esperar y que moría por irse, lo último que quería era hacerlo sentir mal.
— Oh, no se preocupe. No hay problema.
— Igualmente muchas gracias por tu paciencia— agradeció con suavidad y cierto alivio en su voz—… Bueno, ¿nos vamos entonces?— sonriendo abiertamente, le dió una breve palmadita en la cabeza ante de acercarse al elevador para presionar el botón.
Afortunadamente el ascensor llegó bastante rápido y como no había mucha gente en el interior pudieron ingresar con comodidad, Sedit quería guardar sus distancias así que decidió esperar a que los dos mayores entraran primero antes de hacerlo ella y también trató de no mirarlos más de lo necesario durante todo el trayecto. Sin embargo, le resultó imposible no lanzarles un par de miradas furtivas de vez en cuando; primero observó a Genesis, quien se encontraba frente a ella leyendo en voz baja un delgado librito de color pastel, no sabía que era exactamente pero la cara de concentración y fascinación del castaño le dejó muy en claro que se trataba de algo "sumamente importante" (pobre ilusa); y posteriormente dirigió su mirada al General.
Sephiroth, por su parte, simplemente estaba recostado de brazos cruzados en la pared metálica junto a su amigo mientras mantenía su mirada fija en algún punto indefinido del suelo. Lucía pensativo y distraído y la menor no pudo evitar preguntarse, muy inocentemente, que tan grave había sido el "importante" asunto que había discutido con el castaño. En su ignorancia lo primero que se le vino a la cabeza fue el conflicto con Wutai y, creyendo que tenía razón, lo único que pudo hacer fue esperar que la supuesta "situación bélica" que ella pensaba habían discutido no hubiera empeorado aún más.
Sin percatarse de ello se quedó observándolo fijamente durante más tiempo del que tenía pensado con expresión curiosa y ligeramente preocupada. Se encontraba tan ensimismada admirando su rostro que ni quiera se daba cuenta de lo obvia que estaba siendo pero, aun si lo hubiera hecho, la verdad es que dudaba que hubiera sido capaz de hacer algo al respecto. Por alguna razón inexplicable le resultaba imposible dejar de mirarlo, no entendía porqué, pero de alguna manera el peliplateado resultaba "hipnotizante".
Sin poder evitarlo permaneció así durante largo rato, toda su atención centrada en él y en su expresión, hasta que repentinamente Sephiroth pareció notar su intensa mirada sobre él y levantó el rostro rápidamente, clavando sus increíbles ojos en los suyos. El impacto que su gesto le ocasionó fue tan grande que, en el preciso momento en que sus miradas se encontraron, Sedit aguantó la respiración e incluso pudo jurar que su corazón se detuvo durante unos instantes. Afortunadamente logró reaccionar rápido en esa ocasión y, apenas volvió en sí, apartó el rostro de inmediato, como si estuviera tratando de huir de él. Sus mejillas no tardaron mucho en enrojecerse de la vergüenza.
No podía creerse que el General acabara de pillarla mirándolo de esa manera, ¿acaso las cosas podían ser peor? Al parecer sí, pues mientras observaba el piso suplicando desesperadamente que la tierra se la tragara, escuchó a la perfección como Sephiroth emitía un leve y suave sonido burlón. Trató de no prestarle mucha atención a su sutil risa, pero sinceramente le estaba resultado imposible; sentía su mirada sobre ella y aunque se negaba a alzar el rostro y mirarlo también él no se detuvo. Lo último que quería era encontrarse de frente con su expresión seguramente burlona.
Y no estaba equivocada, Sephiroth no había podido evitar sonreír suavemente al observar la forma tan inocente en la que había reaccionado, le resultaba divertida la forma en la que se removía nerviosamente en su sitio mientras se negaba a levantar la cabeza, la cual se hallaba bastante colorada, cabe destacar. Tal parecía que la "valentía" ya se le había pasado, sin embargo, eso no le pareció malo del todo. Si bien es cierto que le gustaba cuando ella lo retaba y le hablaba de frente, también tenía que reconocer que le resultaba sumamente entretenida la forma en la que se ponía nerviosa y actuaba con torpeza. En momentos como aquel incluso se atrevía a decir que comprendía a Genesis y sus ganas de molestarla, de alguna manera resultaba tentador hacerlo, aunque no terminaba de entender muy bien porqué.
El resto del viaje trascurrió de la misma manera y una vez que llegaron se dispusieron a buscar a Angeal de inmediato, quien al parecer siempre solía ubicarse en la parte más alejada del comedor. Genesis y Sephiroth se encaminaron al lugar a la par que conversaban entre ellos y Sedit se limitó a seguirlos mientras mantenía sus distancias, no quería estar demasiado cerca pero tampoco quería perderlos de vista.
Aun se sentía avergonzada por lo que acababa de pasar y no sabía cómo aguantaría la próxima hora cerca de él, sinceramente no quería ni mirarlo a la cara, pero ya no había marcha atrás. Aunque la verdad es que, a pesar de lo nerviosa que estaba, también se sentía tranquila sabiendo que Angeal estaría ahí con ella pues tenía la sensación de que él era la "autoridad" del grupo… o algo así.
Lo único que le preocupaba era que Sephiroth tuviera intensiones de seguir hablando sobre lo que había pasado antes, no quería que el pelinegro supiera todo lo que había dicho y sabía que mentalmente no estaba preparada para soportar más comentarios negativos; ya estaba lo suficientemente deprimida por el momento como para añadir más leña al fuego. Los siguió en silencio, distraída y perdida en su propio mundo; ni siquiera le prestaba mucha atención a donde iba y estaba completamente segura de que la única razón por la que aún no se había tropezado con nadie y no había dejado los dientes en el piso era porque todos los presentes le habían abierto paso a los dos Primera Clase. Por donde sea que Genesis y Sephiroth pasaban la gente se apartaba, al parecer nadie se atrevía a revolotear por ahí con ellos alrededor y en parte los entendía, ambos inspiraban respeto y admiración era normal que nadie se sintiera "digno" de dirigirles la palabra o si quiera mirarlos de cerca.
Incluso la gran mayoría de los reclutas habían dejado de hablar al verlos llegar y ahora la habitación se encontraba sumida en un profundo silencio, pero lo que más le incomodaba del asunto era el hecho de que, al estar tan cerca de ellos, llamaba un poco la atención. Quizás no caminaba a su lado, pero era evidente que iba con ellos y gracias a eso se ganó la mirada desconcertada de ciertas personas, por supuesto, casi nadie notó su existencia, pero eso no hizo menos incómoda la situación. Sin embargo, ninguno de los dos mayores parecía darse cuenta de lo que estaba pasando o quizás era que simplemente estaban tan acostumbrados a eso que ni siquiera se molestaban en prestarles atención y seguían caminando con total naturalidad. Sedit supuso que eso era parte de ser una "celebridad" y se preguntó si no les resultaba molesto.
Pronto llegaron a la mesa en la que Angeal los estaba esperando, quien al encontrarse hablando por teléfono se limitó a saludarlos con la mano mientras les sonreía. Sedit le devolvió el gesto de inmediato, feliz de poder verlo de nuevo, pero se vio obligada a detenerse cuando repentinamente sintió como alguien agarraba su muñeca y la halaba con brusquedad. Sin darle tiempo siquiera para reaccionar Genesis la atrajo hacia su cuerpo y, antes de que Sedit tuviera oportunidad de resistirse, la hizo sentarse a su lado rápidamente.
Aun sorprendida y descolocada volteó el rostro en su dirección y lo miró ceñuda con la intención de reclamarle, sin embargo, no fue capaz de decirle nada. No pudo hacerlo. El aire se quedó atorado en su garganta y las palabras se negaron a salir de su boca cuando sintió que Sephiroth pasaba a su lado, rozando suavemente el costado de su cabeza con el dorso de su mano, y se sentaba frente a ella. Sedit inmediatamente dirigió sus ojos hacia él, con ligero estupor, y él le devolvió el gesto impasible. No supo por cuánto tiempo estuvo mirándolo de esa manera, pero no pasó mucho antes de que sintiera que ya no podía más y decidiera bajar la cabeza para huir de su mirada.
No sabía si estaba siendo paranoica o si era una exageración de su parte, pero toda esa situación casi le parecía al propósito, es decir, le parecía sospechosa la manera en que Genesis la había arrastrado tan repentinamente para que se sentara a su lado, sobre todo porque era a raíz de eso que ahora habían quedado distribuidos de esa manera tan poco conveniente para su bienestar mental. El asiento frente a ella era el único disponible, así que entendía que Sephiroth se hubiera sentado ahí, pero eso no cambiaba el hecho de que le resultaría incómodo. Ahora no podía alzar la cabeza sin que su mirada se encontrara con la suya y, además, ahora le resultaría imposible pasar desapercibida para él, que era lo que había planeado hacer desde el inicio.
Suspirando imperceptiblemente entrelazó sus manos sobre su regazo por debajo de la mesa. Lo peor es que a todo eso debía sumarle el hecho de que estaba sentada junto al castaño, es decir, no es que Genesis no le resultara agradable, en lo absoluto, es solo que… bueno, no es un secreto para nadie que podía resultar molesto e intenso en ocasiones. Con quien ella quería sentarse era con Angeal, pero no había nada que pudiera hacer al respecto, obviamente no podía a pedirle al General que cambiara de asiento con ella, eso sería una ridiculez, así que no tenía más opción que aguantarse.
Sin saber cómo aplacar sus nervios, comenzó a balancear las piernas levemente por debajo de la mesa, de alguna manera sentía que eso la ayudaría a distraerse y canalizar su inquietud, sin embargo, su gesto tuvo el efecto contrario. Sedit brincó imperceptiblemente en su sitio y estuvo a punto se soltar un pequeño gritito cuando de repente sintió que un pie chocaba con el suyo, instintivamente levantó la cabeza y notó como los ojos del peliplateado se encontraban clavados en los suyos. Sinceramente Sedit no comprendía como era posible que sus pies hubieran colisionado por debajo de la mesa si ella estaba manteniendo sus piernas dobladas en su dirección, es decir, por debajo del asiento y procuraba no estirarlas demasiado hacia adelante. Por un momento pensó inocentemente que quizás se debía a que, al ser Sephiroth tan alto, sus piernas eran muy largas y por lo mismo ocupaban todo ese espacio. Sin embargo, tampoco le vio mucho sentido a esa teoría pues, de ser ese el caso, ¿entonces Angeal y Genesis no deberían estar incómodos también?
No importaba lo extraña e ilógica que le resultara si situación, se convenció a si misma de que había sido su culpa. En aquel momento se encontraba tan nerviosa que no se le pasó por la cabeza ni de casualidad la sospecha de que quizás, sólo quizás, aquel gesto había sido hecho al propósito para llamar su atención y provocar ese tipo de reacción. Sumamente avergonzada y sin saber que decir abrió la boca para disculparse, pero antes de que pudiera decir algo escuchó la voz amable de Angeal dirigirse a ella.
— ¿Qué tal estuvo tu entrenamiento? ¿Todo bien?
Rápidamente apartó la mirada de Sephiroth y centró su atención en él, quien al parecer acababa de colgar su llamada. Antes de contestar se aclaró ligeramente la garganta mientras en sus mejillas aún se podía apreciar un leve tono rosado.
— Mmm bueno…— sinceramente no sabía bien que responder, ese era uno de los temas que quería evitar pues le incomodaba un poco hablar del asunto con Angeal, no quería que él supiera que le había ido algo mal, pero tampoco quería mentirle—…, la verdad es que no me fue muy bien.
Al escucharla y observar la manera en que apartaba la mirada tímidamente, Angeal frunció el ceño (o bueno, lo hizo más de lo usual) y la miró notoria preocupación.
— ¿Por qué lo dices? ¿Pasó algo?— preguntó con voz suave mientras estiraba el brazo por encima de la mesa y tocaba afectuosamente su muñeca, dándole un ligero apretón.
Ante su tono tan amable y paternal, y su cálido y reconfortante tacto Sedit no pudo más que mirarlo y regalarle una tenue sonrisa. Le conmovía mucho el que Angeal se estuviera interesando y preocupado tanto por ella cuando técnicamente apenas se conocían, incluso en cierta forma sentía que no merecía que alguien como él estuviera tan pendiente de ella. Se quedó en silencio unos segundos mientras pensaba en que decirle, quería contarle lo que había pasado, pero como no quería preocuparlo más decidió omitir ciertos detalles como el "castigo" y la orden que el Capitán le había dado de asistir antes de la hora.
—… En realidad, fue mi culpa— confesó en un susurro mientras centraba su atención en sus manos ahora apoyadas sobre la mesa, era difícil hablar cuando sentía la mirada de los tres Primera Clase sobre sobre ella—. Llegué tarde al entrenamiento y el instructor se molestó bastante… Incluso creo que ahora me odia.
Angeal y Genesis intercambiaron una mirada al instante, ambos ligeramente preocupados por su afirmación. Sin embargo, casi de inmediato el castaño volvió a curvar sus labios en una sonrisa y se dispuso a tratar de animarla y quitarle importancia al asunto, tenía la esperanza de que fueran paranoias suyas y la situación no fuera tan grave.
— ¿No te parece que estas exagerando un poco? No creo que sea para tanto, después de todo, ¿quién sería capaz de odiar a una chica tan linda como tú?— sonriendo coquetamente al decir último, Genesis apoyó un brazo en la mesa e inclinó su cuerpo hacia la menor mientras recostaba su rostro en su mano. Sedit levantó la cabeza al percibir su movimiento y rápidamente se alejó de él, nerviosa por su cercanía.
Nadie se percató de la manera en que Sephiroth apretó fuertemente los puños y entrecerró los ojos al ver tal escena, ni siquiera él mismo.
— ¡L-Lo digo en serio, señor Rhapsodos! Si lo viera se daría cuenta de que realmente parece aborrecerme.
Insistió con voz algo aguda y Genesis rió levemente al verla tan nerviosa por un gesto tan tonto como ese. Sin embargo, su rostro le daba a entender que de verdad pensaba así y estaba seguro de que había una buena razón para que pensara eso, sólo que no parecía querer decirla.
— Imposible, a menos que esté loco no le veo ningún sentido— con una expresión ligeramente más seria giró el rostro hacia su amigo, quien portaba una seria expresión el rostro—. ¿Tú qué piensas, Ang?
— Lo mismo que tú— aun cuando su tono de voz era prudente y fuerte, esos ojos azules la miraban con amabilidad—. Ese tipo de cosas siempre pasan, ser impuntual alguna vez es normal, no me parece adecuado que tu superior muestre hostilidad hacia a ti sólo por eso… Me preocupa que te hayan asignado a alguien así…
Angeal frunció un poco el ceño y se frotó la barbilla pensativo, cuando él y Genesis recién habían ingresado a la compañía les tocó hacer su primera misión bajo la supervisión de un Capitán amargado y con muy mala fama. Era lo que Angeal definiría como un "mal hombre", pues era del tipo de persona del que nadie quiere aprender: terco y subjetivo. Lastimosamente como él había muchos en la compañía y tal parecía que Sedit había tenido la mala suerte de toparse con uno de ellos. Si era sincero no sabía bien que decirle al respecto, no había nada que pudiera hacer para ayudarla y ella no podría librarse de él hasta que todo terminara; tendría que aguantar durante esos dos meses por su cuenta. Por supuesto, él planeaba estar ahí para ella siempre que lo necesitase, pero no sabía si sería de mucha utilidad decirle eso.
Nadie supo que decir después de eso y por su expresión Sedit sabía que Angeal quería decirle algo y se sentía algo mal por hacerle preocuparse tanto, no era necesario que le dijera nada, ella ya sabía que tenía que resolver sus problemas por sí misma, no quería ni podía dejar que alguien más se encargara de ellos. Con la intención de tranquilizarlo se aclaró tímidamente la garganta antes de hablar, pero antes de que pudiera pronunciar palabra una voz masculina la interrumpió.
— En realidad, creo que entiendo mínimamente la postura de tu superior.
Repentinamente Sephiroth, quien hasta el momento no había abierto la boca, comenzó a hablar con voz sobria llamado la atención de todos los presentes, quienes se encontraban desconcertados ante su inesperada participación. Su mirada seria estaba fija en ella y Sedit no pudo evitar mirarlo también aun cuando estaba convencida de que lo que le iba a decir no sería muy agradable.
— No todos son amables y comprensivos como te gustaría, muchos de ellos son personas prepotentes y poco piadosos que le guardan rencor a sus subordinados por cualquier tontería. La impuntualidad es un defecto sumamente desagradable y molesto en cualquier persona, y el que lo hayas sido en tu primer día deja mucho que desear, al fin y al cabo, la primera impresión es la que realmente cuenta— hizo una pequeña pausa, como si estuviera buscando las palabras para continuar—…Probablemente de ahora en adelante se muestre más estricto y exigente contigo que con el resto, así que debes ser precavida. Procura que esa falta no se vuelva a repetir y mantente lo más alejada de él que te sea posible.
A diferencia de lo que pensaba, Sephiroth no le había dicho nada nada malo, al contrario, casi podría decirse que había tratado de "aconsejarla" (muy a su manera, por supuesto). Sin embargo, a pesar de que solo le había dicho la verdad y expresado su opinión, de alguna manera Sedit no quería escucharlo; después de lo que había pasado antes sinceramente no se sentía capaz de mantener una "conversación" con él. ¿Por qué no podía simplemente ignorarla y ya? No quería que la mirara ni tampoco quería seguir escuchando su voz tan profunda y masculina, tan sólo quería que el General hiciera de cuenta que ella no existía.
Sedit lo observó con la mente totalmente en blanco durante unos segundos, ¿qué se suponía que debía hacer ahora? ¿agradecerle? Si lo que buscaba era ayudarla entonces lo más adecuado era que lo hiciera, pero la verdad es que no estaba del todo segura de si ese era el caso, es decir, también existía la posibilidad de que su comentario fuera mal intencionado y ella ni se hubiera percatado de ello. Al final decidió no darle vueltas al asunto y simplemente le respondió lo primero que se le vino a la cabeza, tampoco quería dejarlo con la palabra en la boca.
— Entiendo— cohibida apartó levemente la mirada, no soportando mirarlo por más tiempo a los ojos—. Gracias...
Como era de esperarse Sephiroth no dijo nada ante su tímido susurro, pero afortunadamente no hizo falta pues una voz nueva se dirigió a ellos rompiendo el silencio.
— ¿Sedit?
Al escuchar que la llamaban a sus espaldas la menor se giró algo desconcertada para encontrarse con Jack y Kevin, quienes la observaban con evidente confusión. De inmediato tragó en seco al verlos y quiso golpearse el rostro ante la situación tan incómoda.
— C-Chicos...
Situaciones como esa no hacían masque incrementar sus ganas de desaparecer En ese momento Sedit solo quería desaparecer. No sabía cómo explicarles su presencia ahí, es decir, se había negado a ir con ellos a pesar de lo mucho que habían insistido y ahora la encontraban con otras personas como si nada ¿podía ser eso más vergonzoso? Lo único la tranquilizaba un poco es que no se veían molestos ni nada, más bien lucían sorprendidos, pero su mirada de asombro no estaba centrada en ella sino en sus acompañantes y sinceramente no los culpaba, ella también estaría sorprendida si repentinamente viera a alguien conocido pasando tiempo tan "casualmente" con los únicos Primera Clase del Planeta
— Um, disculpen, con permiso— Jack fue el primero en reaccionar y saludar a los mayores con una leve inclinación de cabeza. Kevin imitó su gesto de inmediato, pero no dijo nada y se limitó a permanecer prácticamente oculto tras el cuerpo del rubio—... ¿Qué haces aquí? Pensé que nos estarías esperando arriba...
Sedit exhaló temblorosamente y se mordió el labio con culpabilidad.
— Sí, lo siento... Es que, bueno, ellos también me invitaron y-y como el señor Rhapsodos ya se había tomado la molestia de ir a buscarme yo…, ya sabes, no quería decirles que no— mientras hablaba atropelladamente evitaba mirar a sus amigos a la cara, quizás estaba exagerando un poco pero realmente le daba penita la situación. Sobre todo porque la habían pillado infraganti y, de no haberlo hecho, probablemente los hubiera preocupado al desaparecer de esa manera, después de todo, ni si quiera les había avisado—... En serio lo lamento…
— Oh, no te preocupes. No hay problema.— al ver su rostro apagado, Jack le dio unas palmaditas en la cabeza para que lo mirara y le regaló una amplia sonrisa. Nunca había sido su intención hacerla sentir mal—. Nosotros entendemos, ¿verdad, Kevin?
— Sí, tranquila.
Tras asentir suavemente, el pelirrojo le dirigió una mirada a la enorme bandeja que llevaba y posteriormente miró al rubio, quien al parecer le leyó la mente porque de inmediato agarró uno de los platos que allí había y se lo entregó a la menor, justo como si Kevin se lo hubiera indicado.
— Toma, tu almuerzo. Ya lo compramos así que puedes quedártelo.
Sedit recibió tímidamente el plato, el cual era un poco más grande de lo normal e incluso tenía un bol más pequeño sobre él, y posteriormente aceptó la botella de agua que Jack le pasó. En un primer momento se había sentido confundida por su gesto, pero de inmediato recordó que ellos se habían ofrecido a comprarle algo y eso la hizo sentirse aun peor. Colocó las cosas sobre la mesa antes de girarse nuevamente en su dirección, fue entonces cuando se percató de que Kevin era quien llevaba todos los platillos en una bandeja considerablemente grande mientras que Jack simplemente llevaba las bebidas, cosa que se le hizo un poco extraña porque esperaba que fuera al revés.
— Gracias y en verdad lo siento...— murmuró aún apenada mientras trataba de sonreírles aunque fuera mínimamente, realmente apreciaba el gesto—. Prometo que les compraré algo a ustedes después.
— Eso estaría bien, es una oferta razonable— dedicándole una última sonrisa amistosa, el rubio se dirigió una vez más a los mayores—. Nuevamente disculpen la interrupción, ya nos retiramos.
Jack se inclinó ante ellos de forma respetuosa justo como había hecho al llegar y Kevin volvió a imitarlo rápidamente.
— En verdad se los agradezco, chicos. Los veo después.
— Claro, nos vemos— mientras agitaba suavemente su mano Jack se giró con la intención de irse, pero repentinamente se detuvo y volteó a verla una vez más, como si acabara de recordar algo—. Oh, por cierto, por favor trata de no llegar tarde, ¿sí? Con el ejercicio de esta mañana fue más que suficiente— y, tras lanzarle un guiño juguetón y burlón, colocó una mano en la espalda de Kevin y le indicó que retomaran su andar.
— ¡Jack!
Sedit exhaló con sorpresa al oír su burla y lo siguió con la mirada mientras entrecerraba los ojos y fruncía un poco los labios, moría por gritarle algo más, pero no quería llamar la atención. Haciendo un puchero observó al rubio fijamente y, a juzgar por la manera en la que se movían constantemente sus hombros y su espalda, era fácil deducir que se estaba aguantando la risa o, en el peor de los casos, que se estaba riendo por lo bajo. Realmente le provocaba correr hasta él para darle un coscorrón. ¿Por qué había tenido que decirlo de esa manera? Aquello había sido un accidente, ella normalmente no solía ser impuntual así que le molestaba que él diera a entender que sí lo era solo para molestarla.
Sin embargo, pronto se vio obligada de apartar su mirada ceñuda de ellos cuando, repentinamente, escuchó una suave risa cerca de ella. De inmediato se giró en dirección al sonido y se encontró con el rostro de Angeal, quien la observaba con una leve sonrisa divertida y de alguna manera se veía más relajado que antes, aunque ella no comprendió bien la razón.
— ¿Son tus compañeros de habitación?
— Ah, sí— asintió torpemente con una leve sonrisa en los labios—. Ellos dos también son nuevos reclutas, pero el otro ya lleva un tiempo aquí y tiene más experiencia.
— Ya veo, me alegra ver que se llevan bien y se ayudan mutuamente— hasta el momento Angeal no había podido evitar sentirse un poco preocupado por el asunto, así que para él era un alivio ver que Sedit se estaba adaptando más rápido de lo que pensaba y que sus compañeros parecían ser buenos chicos. Ahora que veía que todo parecía estar bien se sentía más tranquilo—. Aun así, si alguna vez tienes problemas con algo no dudes en decírmelo, ¿está bien?
— Sí, muchas gracias— sonriendo tímidamente por la actitud tan amable del mayor, bajó un poco el rostro y fue entonces que se percató que el pelinegro, a pesar de llevar bastante rato en el comedor, aun no había comprado nada—. Um… ¿y ustedes no van a comer?
Angeal rió levemente ante su pregunta tan absurda.
— Por supuesto que sí, de lo contrario no estaríamos aquí— levantándose de su asiento se dirigió a sus dos amigos—. Iré a buscar la comida, ¿qué van a querer?
De inmediato Genesis le indicó sonriente lo que quería ordenar con lujo de detalle; Sephiroth, sin embargo, no abrió la boca y permaneció cruzado de brazos mientras observaba distraídamente la superficie de la mesa. Ante esto Angeal frunció considerablemente el ceño, no comprendiendo la actitud de su amigo.
— Sephiroth, ¿tú qué vas a querer?— repitió con un tono un poco más insistente y grave, pero el peliplateado ni se molestó en mirarlo a la cara antes de contestar con voz algo cortante.
— Nada, gracias.
¿Por qué se sentía tan molesto? La verdad es que ni el mismo lo sabía, pero definitivamente estaba comenzando a sentirse irritado. No es que él fuera muy posesivo ni nada por el estilo (o al menos eso quería creer), es que simplemente le resultaba inevitable no molestarse un poco al sentirse ignorado por sus amigos. Desde que había llegado Angeal no le había dirigido la palabra, ni quiera lo había saludado cuando llegó aun cuando esa era la primera vez que lo veía en todo el día y tampoco habían hablado por teléfono antes, así que hasta el momento no se habían comunicado en lo absoluto. Toda su atención parecía estar centrada en ella y eso le frustraba, de Genesis se lo esperaba (más bien sería raro si ese no fuera el caso), pero que él también fuera así le extrañaba. Era raro que no le hablara y él, por su parte, no sabía cómo incluirse en la conversación; antes había tratado de decir algo, pero al parecer no había salido muy bien.
Como era de esperarse la expresión de Angeal se endureció aún más al escucharlo y, percibiendo la tensión en el ambiente, Genesis decidió intervenir, también algo desconcertado por la negativa de su amigo.
— Pero… ¿no vas a almorzar entonces? Tienes que comer— aseveró con semblante inusualmente serio. Sedit ya lo había visto hacer esa expresión antes, pero aun así no podía evitar sorprenderse siempre que la veía.
Ante las palabras del castaño Sephiroth finalmente alzó el rostro y les regaló una mirada llena de molestia. Admitía que incluso él mismo se sentía infantil en ese momento, pero aun si era una estupidez así es como se sentía y no quería que insistieran al respecto. Nunca le había sucedido algo similar antes, así que no comprendía muy bien el motivo de su mal humor, pero sí sabía que el ser excluido por sus amigos era un sentimiento desagradable lo suficientemente fuerte como para amargarlo.
— Lo haré más tarde, ahora mismo no tengo hambre.
Ante su firme declaración Angeal y Genesis intercambiaron una mirada ligeramente preocupada, Sephiroth era un hombre increíblemente terco y por su actitud ya sabían que sería imposible hacerlo cambiar de opinión. Al final el pelinegro no pudo más que suspirar con resignación mientras negaba levemente con la cabeza.
— Está bien, como quieras.
Y, sin decir nada más, se retiró a buscar su comida y la del castaño. Aún se sentía algo confundido por la repentina actitud hostil de Sephiroth pero bueno, era un adulto y se suponía que sabía lo que hacía, no pensaba obligarlo a nada ni seguir insistiendo. Además de que eso seguramente no terminaría nada bien.
El ambiente que quedó en la mesa era insoportablemente tenso y por las expresiones de los mayores Sedit entendió de inmediato que aquel escenario no era muy común. Inevitablemente lo primero que hizo fuer relacionar la irritación del General con su presencia; en cierta forma sentía que era su culpa y no le extrañaría si ese fuera el caso, después de todo, sabía desde el principio que estaba "estorbando" y sinceramente no podía sentirse más incómoda. Lo último que quería era molestarlos y causar "conflictos" entre ellos.
Sorpresivamente Genesis no dijo nada en todo el tiempo que Angeal no estuvo y se limitó a observar a Sephiroth fijamente, quien le regresó el gesto de la misma manera. Sedit no sabía porque tenía la sensación de que en cualquier momento ambos sacarían sus espadas y se pondrían a pelear ahí mismo. Sin saber que hacer no pudo más que encogerse en su sitio mientras moría de ganas por desaparecer, odiaba sentirse fuera de lugar. Afortunadamente Angeal regresó bastante rápido trayendo paz y la tranquilidad al lugar, o al menos así lo vio ella.
Aun con una expresión tensa en el rostro Angeal se sentó en su sitio y, una vez que le entregó su plato a Genesis y colocó el suyo frente al él, decidieron comenzar a comer. Los primeros minutos trascurrieron en silencio y Sedit durante todo el rato no pudo evitar lanzarle miradas furtivas a Sephiroth cada dos por tres, sus ojos se posaban disimuladamente en él una y otra vez y cada vez que su vista viajaba al espacio vacío frente a él se sentía horrible. ¿Realmente era su presencia la que le había quitado el apetito o estaba pensándolo demasiado? No importaba cuánto meditara sobre el asunto, no podía dejar de pensar en que el peliplateado seguramente no quería comer por su culpa y por lo mismo no había sido capaz de tocar su comida aún. Mordiéndose ligeramente el labio inferior bajó la mirada hasta su plato y observó una vez más lo que los chicos le habían llevado.
En el plato "principal" había un emparedado de tamaño considerable relleno con pechuga de pollo entre otros vegetales, mientras que en el pequeño bol a su lado había ensalada de atún. La verdad es que le habían comprado bastante y aquello era más de lo que estaba acostumbrada a comer, había lo suficiente como para compartir...
Aun dudosa alzó lentamente la mirada hacia el General y, tras observarlo un poco, volvió a mirar los platillos frente a ella. No estaba muy segura de si sería buena idea hacer lo que estaba pasando por su cabeza, pero no se le ocurría nada más y sinceramente tampoco podía evitarlo. Ya no podía más con ese sentimiento culpabilidad y realmente quería hacer algo al respecto. Tragando con fuerza agarró ella el bol de ensalada y lo colocó frente a ella y, con timidez y manos temblorosas, comenzó deslizar el otro plato hacia adelante, empujándolo hacia el cuerpo del mayor.
— General, puede comer esto si quiere…. Sé que dijo que no tiene hambre, pero… realmente apreciaría que lo aceptara.
Apenas terminó de hablar en un susurro sintió la mirada sorprendida de Sephiroth sobre ella, justo como se esperaba. Con algo de miedo levantó un poco el rostro y se percató de que Angeal y Genesis también se encontraban observándola, por sus rostros veía que difícilmente podían creerse lo que estaban viendo y, sinceramente, comprendía su reacción. Incluso ella estaba algo sorprendida de su propia acción, ni siquiera sabía de donde había sacado el valor para realizar tal ofrecimiento. Supuso que también les sorprendía porque nadie se hubiera esperado ese gesto de su parte, después de todo, su relación con el General no era muy buena o, mejor dicho, ni siquiera existía relación alguna entre ellos.
Quizás Sephiroth no había sido muy amable con ella antes, pero si realmente su mal humor se debía a que ella estuviera ahí entonces quería compensárselo de alguna manera, al fin y al cabo, quien sobraba y estaba de más ahí era ella. A pesar de todo lo que había pasado antes no quería llevarse mal con él, el peliplateado seguía siendo su ídolo y no podía evitar querer ser amable con él y "ayudarlo" en lo que pudiera (aunque eso último lo veía muy improbable).
Sephiroth la observó en silencio un largo rato, algo desubicado, no sabía que decir y tampoco sabía cómo reaccionar; sinceramente no tenía idea de que pensar al respecto. Sedit, por su parte, trató de sostenerle la mirada lo más que pudo, pero como siempre era difícil hacerlo. Pronto no pudo seguir soportando la presión de tener su mirada seria sobre ella y, bajando el rostro, comenzó a observar nerviosamente el plato y sus manos aun tocándolo.
A medida que pasaban los segundos su corazón latía con más velocidad y la ansiedad en su cuerpo se incrementaba ante su falta de contestación. No entendía porqué, pero de alguna manera el pensamiento de ser rechazada por él la hacía sentir mal, no quería ser pesimista, pero le era imposible no pensar de ese modo al ver que él no parecía tener intención alguna de aceptarlo.
¿Por qué le resultaba tan decepcionante? Al fin y al cabo, no es como si hubiese tenido expectativas en primer lugar, era obvio que eso pasaría así que nunca tuvo esperanzas de que lo tomara.
Suspirando imperceptiblemente decidió comenzar a apartar el plato, resignándose a la idea de que aquella era una negativa por parte del mayor, pero justo cuando comenzó a halarlo en su dirección sintió como las manos enguantadas de Sephiroth lo sostenían de los bordes, justo donde ella lo tenía agarrado, provocando así que sus dedos se tocaran ligeramente y que ella no fuera capaz de alejar la vajilla.
— Gracias.
Ante su sorpresivo tacto Sedit se detuvo al instante y, sin siquiera pensarlo, alzó la cabeza para mirarlo. Mala idea. Al instante sus miradas se encontraron y, con sus manos aun tocándose, la menor aguantó la respiración. El rostro de Sephiroth era inexpresivo como siempre, sin embargo, lucía mucho más suave que antes. Ante el latir frenético de su corazón rápidamente volvió en sí y, roja hasta las orejas, apartó sus manos torpemente y las ocultó bajó la mesa mientras volvía a apartar la mirada.
—… N-No hay de qué.
Oh, por todos los dioses. ¡Sephiroth lo había aceptado! ¡Había tomado la comida que ella le ofreció! No sabía cómo sentirse al respecto, pero decidió no pensarlo demasiado, a pesar de lo nerviosa que estaba ahora se sentía más tranquila y definitivamente eso era bueno. Escuchó como el mayor atraía el plato más hacia él e internamente suspiró con alivio y satisfacción, jamás se esperó que lo recibiera, de hecho, había visto más probable que le dijera algo hiriente o que simplemente la ignorara; pero no lo había hecho, al contrario, ¡incluso le había agradecido!
Con una pequeña sonrisa en el rostro y sintiéndose finalmente en paz tomó su cubierto y comenzó a comer animadamente, sin ser consiente en lo absoluto de que las miradas incrédulas de Angeal y Genesis seguían sobre ella y que estos la observaban cada vez más boquiabiertos.
¿Qué acababa de pasar? Ni ellos mismos podían terminar de créerselo.
N/A: ¡Hola! Bueno, tenía la intención de publicar la semana pasada, pero últimamente he estado ocupada (bueno, más que ocupada se podría decir que es porque casi no he estado en mi casa y eso en aun peor) El capítulo quedó bastante largo (el más largo que he escrito hasta ahora) porque tuve que poner el pedazo que faltó en el capítulo anterior, pero espero que lo hayan disfrutado y disculpen si tiene muchos errores. Trataré de actualizar lo más pronto posible.
Con respecto al capítulo, como habrán podido ver nuestro querido Sephy no es inmune a sus encantos y poco a poco irá cayendo por su adorabilidad (?). La cosa se desarrollará lentamente, pero habrá muchas escenas así en el futuro (No sé si es estúpido de mi parte, pero a veces incluso me emocionó mientras las escribo XD) Quería hacer un dibujo de la última escena, pues me la imagino súper tierna en mi cabeza, pero lamentablemente no tengo tiempo. Quizás lo haga en el futuro.
Por cierto, sé que la escena de los pies es algo tonta, pero está inspirada en hechos reales XD El jueves estaba en mi instituto de inglés y el chico frente a mí no paraba de golpear mis pies con los suyos e incluso llegaba a pisarme (¡ensuciaste mis zapatos blancos, animal! :v) y lo peor de todo es que el chico nunca se disculpó ni nada, al contrario, se hacía el loco. Al principio pensé que era accidental y lo dejé pasar, ya que la mesa no era muy ancha, pero sin importar cuando encogiera las piernas y las doblara hacia atrás sus pies seguían chocando con los míos, al final no tuve más opción que dejarle de prestar atención a la clase y mirarlo, él también me estaba mirando, pero cuando me volteé rápidamente la apartó. En aquel momento fue incómodo y raro, pero gracias a él se me ocurrió la idea de que Seph usara ese método para llamar su atención, un poco infantil pero bueno xD Algo tenía que sacar de ese episodio.
En fin, como siempre muchas gracias por leer. ¡Nos leemos pronto! (o al menos eso espero)
PD: Por cierto, ¿a alguien más le ha pasado eso de que te niegas a ir con alguien y después te lo encuentras el mismo día que le dijiste que no podías ir? Es horrible XD
