CAPITULO TRECE

CUATRO CANDADOS

Pasaron mucho tiempo cayendo libremente por la fosa, en total y rápida caída libre, Harry había dejado de temer, e incluso lo estaba disfrutando, pues esa era una nueva sensación, similar a volar, pero sin escoba, y sin control.

El suelo se avisto, y solo Harry pareció prestarle importancia, pues ni Aberforth, Weiland o Bella Dona parecían darle importancia al hecho de que estaban a unos metros de estrellarse contra el suelo, pero cuando solo faltaban escasos diez metros para el inminente impacto, Aberforth saco su varita y la apunto hacia el piso
-¡Blandiumun!- conjuro con tranquilidad

Todos cayeron en un mullido suelo, Harry agradeció a todos los santos que conocía por el divino movimiento de Aberforth, pero estos no parecían para nada asustados, Harry volteo hacia todos lados, y frente a él, había una puerta muy pero muy grande, donde cinco Hagrid fácilmente hubiera cabido, construida de sólida piedra, con tan solo una argolla igual de gigantesca, pero Weiland sorprendió, y arremangándose su ropa, tomo la argolla con las manos, y con un muy considerable esfuerzo físico abrió la puerta, e inmediatamente una fuerte y fría corriente de aire les dio la bienvenida, pero inmediatamente cruzaron el umbral, y una enorme y bien iluminada galería de cuadros apareció frente a ellos, en ambas paredes había un sinnúmero de cuadros con las figuras de decadentes magos, y Harry dedujo que eran de distintas épocas de la historia del mundo mágico gracias a las ropas que los retratos portaban, pero el detalle con el que estaban hechos los retratos le llamaba poderosamente la atención, pues veía con asombro la hermosura del dibujo, pero también noto que los marcos estaban decorados con un sinnúmero de inscripciones runicas, pero al detenerse frente al retrato de una despampanante y sensual mujer pálida, vestida con ropas del siglo diecisiete, noto que los ojos de la bruja parecían tener vida, y la posición le daba una apariencia tan real, que incluso podría pasar por una fotografía, pero pronto los ojos del retrato se movieron, y chocaron con la mirada de Harry, la bruja dejo su posición e intento salirse del retrato, estirando el lienzo y materializando sus manos alrededor del cuello de Harry, el cual solo veía incrédulo como la bruja lograba salirse de la superficie del lienzo, pero Weiland toco con su varita las manos alrededor del cuello de Harry, lo que provoco que las runas del marco se iluminaran, regresando a la bruja con violencia a su posición original en el retrato, Harry volteo a ver a Weiland muy confundido

-¿Qué rayos acaba de suceder?-pregunto
-Para que veas que los magos toman muy enserio las palabras "cadena perpetua"- sonrío Aberforth- este castigo es para todos los magos que son condenados a cadena perpetua, y creo que el decreto numero 147 del código penal de la confederación internacional fijo la duración de una cadena perpetua en quinientos años, y es por eso, que incluso después de muertos, todo mago o bruja condenado a cadena perpetua, están destinados a permanecer después de muertos en este horrible lugar, encerrados en un retrato que representa lo que mas odiaron en vida-

Aberforth continuo con su camino, seguido por Harry y sus aprendices, pero el niño que vivió no podía dejar de que algunos retratos eran muy crueles, u otros tenían cierta comicidad, como el de una bruja rodeada de ranas y sapos, u otro de un mago cubierto con chapopote y plumas.

Pero más adelante, la luz comenzó a escasear, y los retratos fueron dejados atrás, y en su lugar, las paredes eran adornadas por hermosísimos murales que dejaban atrás la casi perfección de los retratos, cada mural era alumbrado por una antorcha de flama verde, pero al igual que los retratos, el brillo en los ojos de las figuras plasmadas, parecían tener vida, y le hacían creer a Harry que se morían por poder moverse y contarle lo que plasmaban.

Y unos cuantos pasos más adelante, Aberforth se detuvo a mirar uno de los tantos murales, pero él lo hacia de una manera diferente, Harry se paro a su lado, con una duda en su cabeza, pero también volteo a ver el mural, y era un mago encapuchado con manos de esqueleto, rodeando con estas una bola de cristal, que vista mas detenidamente, parecía el mundo

-¿Qué es este lugar?- pregunto Harry
-Aquí se cuenta una parte de la historia que los magos y los muggles han hecho desaparecer de los libros de historia, pues además de que fue la ultima en la que los muggles y los magos actuaron juntos, avergüenza a todos los magos, y fue hecho por el único sobreviviente de esa guerra y al mismo tiempo el primer prisionero en Azkaban, mira este mural- dijo señalando el que precisamente estaban viendo- este mural representa la identidad del enemigo que se combatió, y cual era su objetivo

Aberforth siguió caminando y dio un largo suspiro, sin dejarle de contar la historia a Harry
-Los magos están apenados respecto a esto, por que la mayoría de los magos de ese entonces se aliaron con Rangarock, el primer hechicero tenebroso que realmente estuvo a punto de conquistar al mundo, pero hubo una gran batalla para detenerlo en un lugar llamado Camelot, y solo hubo un solo sobreviviente del lado de los partidarios de, un tal Michael Mikol, pero para evitar que la verdadera historia se divulgara, lo trajeron aquí para que muriera, lejos de cualquier oído que pudiera escuchar su historia, pero como tardo doscientos años en hacerlo, decidió dejar un legado pintando estas autenticas obras de arte con sus propias manos, y el ministerio de magia de entonces, y me imagino que también el de ahora, para censurar esta historia, ha bautizado este lugar como "la boca del infierno", con el expreso motivo de ahuyentar y disipar cualquier intento por explorar este lugar, pero Mikol no estaba dispuesto a ser ignorado, y con la llegada de mas prisioneros a Azkaban, decidió darle al ministerio una razón para llamarle a este lugar con tan abominable nombre, pues como en ese tiempo los dementores no cuidaban de la isla, Mikol comenzó a preparar su venganza a el ministerio, aprovechando de lo que aprendió de la batalla contra Rangarock, y lo primero que intento construir, fue la manera de salir de Azkaban sin que el ministerios se diera cuenta, pero antes de hacerlo, Mikol dejo dibujado en estas paredes todo lo que hizo antes para salir de aquí.-

Aberforth señalo hacia un mural, donde varios magos se reunían alrededor de una fogata con flamas negras azabache
-Pero los magos y brujas que llegaban prisioneros a Azkaban eran lo peor de ese entonces, pero también muchos poseían inteligencias privilegiadas y cada uno profesaba innovadoras teorías, por lo que la mayoría no solo se dedico a ayudar en su propio escape, sino que cada uno buscaba la manera de imponerse sobre los otros, así que los más ambiciosos aprovecharon los relatos de Mikol acerca de un añejo pacto entre los brujos con las criaturas del infierno, y lograron construir un extraño portal en forma de velo, que comunicaba este mundo con el mismísimo infierno, y así conseguir un gran ejercito para conquistar por su cuenta el mundo, pero las criaturas del infierno resultaron más ambiciosas y traicioneras que los brujos, y los traicionaron, eliminándolos a todos, pero al final Mikol detuvo la fuga de criaturas o demonios, como los quieras llamar, entrando el mismo por el velo y destruyéndolo del otro lado, pero ese no fue el fin de Mikol, o por lo menos de sus murales, pues dejo hechizados sus instrumentos para que estos siguieran registrando la historia incluso después de su muerte-

Aberforth hizo una pausa, pero su relato, acompañado de las elocuentes imágenes plasmadas en los murales, pero además, Harry comenzó a notar que la gran diferencia entre los hermanos Dumbeldore radicaba que Aberforth, a diferencia de Albus, no gastaba palabras en clarificarle sus dudas, aunque al final estas tampoco le revelaran mucho.
-Pero gracias a Dios, en ese tiempo el más grande héroe de la guerra contra Rangarock, Merlín el mago, todavía caminaba por la faz de la tierra, y el fue quien se encargo de acabar con las criaturas que habían logrado escapar del infierno y las sello a lo largo de todo el mundo, pero el ministerio tomo cartas en el asunto, llevo a los dementores a Azkaban, pero al toparse con los restos del velo, lo rescataron y lo reconstruyeron, para supuestamente tenerlo mejor vigilado, pero por ambición, hicieron muchas copias de este portal, o velo, y se los llevaron a Londres, pero con el paso del tiempo, este velo fue copiada muchísimas veces, pero también muchas de estas copias fueron destruidas, pero para evitar que más copias salieran del original, construyeron un sistema mágico conocido solamente como los cuatro candados-

Justamente con esas palabras, explicaban las imágenes del ultimo mural de Mikol, en el cual se veía como varios magos construían algo justo en el mismo cuarto donde ellos se encontraban en ese momento

-Pero ahora después de tantos años, en todo el mundo solo existen tres o cuatro de estos "velos", todos bajo la estricta vigilancia de un guardia, y la rigurosa protección del departamento de misterios, y de los cuatro "velos" solo se de uno que continua activo, y es el que esta en el departamento de misterios, y a pesar de la experiencia, los inefables continúan realizando expediciones a el infierno, pero hasta el día de hoy, la persona que se aventura ahí, jamás vuelve a regresar, y a pesar de eso, ambicionan con regresar a ese lugar a toda costa-

Aberforth pareció dar por terminado su relato y continuaron caminando, pero de nuevo comenzó a hablar, dando a entender que solo había hecho una pausa para tomar aire
-Pero esos tontos inefables no logran comprender el peligro que ese cosa representa para todo el mundo, pues existe una leyenda que supuestamente Mikol escribió en la piedra de la cámara mas profunda de Azkaban, pero mas que una leyenda, a mi me parece una advertencia con toques de profecía, pero según para protegerla de ojos copiosos, el ministerio construyo cuatro cámaras mágicas de seguridad custodiadas con lo mas poderoso de la magia antigua, para que nada ni nadie pudiera entrar o salir, y por esa misma seguridad, en la cámara mas profunda de esta prisión se construyeron una serie de celdas, que son supuestamente las mas seguras e inviolables de todo el mundo, con el único motivo de albergar a los criminales mas peligrosos que jamás existieron en el mundo mágico, en pocas palabras, esa es la zona de máxima seguridad en Azkaban, y ahí se encuentra nuestro principal objetivo: entrar a esa zona de seguridad, violarla y rescatar a los inocentes que están encerrados ahí, y para ser francos, yo debería de estar compartiendo su destino-

Aberforth interrumpió nuevamente sus palabras cuando llegaron frente a una puerta de madera, tallada con las figuras de muchísimas hadas por toda la superficie
-Bueno Harry, aquí estamos en un punto muerto, detrás de esta puerta hay cuatro pruebas, una para cada uno de nosotros, y te prometo que si logramos salir con vida, responderé a la medida de mis posibilidades todas tus dudas¿Qué me dices¿Aceptas el reto?- concluyo el anciano mirando a Harry suplicante.

Harry asintió sin dudar un solo instante, pues si eso significaba por fin encontrar una respuesta a todas sus dudas, estaba dispuesto a correr cualquier riesgo.

-Muy bien, entonces ¡CANDATUM INCANTEM!-

La puerta se abrió de par en par obedeciendo al hechizo de Aberforth, y acto seguido accedieron a una cámara decorada con coloridas y brillantes piedras de todos los colores habidos y por haber, y en el centro de la habitación había un estanque iluminado por la propia luz que irradiaba, Aberforth se acerco con toda confianza y los otros lo siguieron, y conforme se fueron acercando, notaron que había luciérnagas volando sobre el agua, pero mientras mas cerca estaban lo que parecía en un principio tratarse de luciérnagas súper desarrolladas volando sobre la superficie del lago, eran en realidad todo un clan de hadas; pequeños hombres y mujeres del tamaño de la palma de una mano normal, con la piel de color de ligeros tonos azules, rojos, púrpuras, anaranjados, amarillos y verdes, a todos les surgían de la cabeza un par de antenas y de los omóplatos nacían una alas semejantes a la combinación entre las de una mariposa y una libélula, Aberforth se acerco y tomando un guijarro de la orilla del estanque, lo arrojo a el agua, llamando la atención de todas las criaturas.
-He venido hasta aquí por el reto- sonrió el anciano con cortesía- ¿Así que en que va a consistir?-

La respuesta sobrevino de un hada hembra que salió del agua, su tamaño era un poco mas grande que el resto de su clan, y el color de su piel era igual al de los humanos, el hada sonrió al ver los ojos de Harry
-¿Acaso usted, joven ojiverde, pertenece a la familia de Adaliren?- pregunto la pequeña hada con dulce voz
Harry negó con la cabeza

-em- mascullo Aberforth- No quisiera parecer maleducado, pero en serio me interesa saber cual es el reto al que nos tenemos que enfrentar- insistió Aberforth con educación

El hada tomo una actitud solemne.

-Esta es la primera prueba condicionada para acceder a la boca del infierno, así que lo que yo y mi clan probaremos hoy y por el esto de la existencia de este como tal, hasta que la ultima hada de su descendencia perezca, ha sido, es y será por siempre probar las intenciones del corazón de todos los aspirantes a intentar iniciar su trayecto en tan peligroso lugar, pero si en nuestra prueba logramos encontrar aunque sea un poco de malicia en sus intenciones, su castigo será permanecer en esta cámara hasta que el ultimo aliento de su cuerpo sea expirado, hasta que su cuerpo sea consumido por las inclemencias del tiempo, o con suerte, hasta que otro arriesgado aventurero decida tomar su lugar en contra de su voluntad, así que, esta en ti aceptar nuestra prueba o todavía tienes la oportunidad de regresar sobre tus pasos- concluyo la hada con un ceremonial gesto.

-Nada me agradaría mas en este momento que aceptar probar tus palabras en sus manos majestad, así que si no hay otro inconveniente- sonrió Aberforth.

Esto provoco que el hada se sonrojara levemente, pero acto seguido, esta hizo aparecer una flauta de metal entre sus dedos y comenzó a soplar por ella, fabricando una hermosa melodía con dulces tonadas, las mas hermosa que Harry hubiera escuchado, pero tenia la sensación de haberla escuchado antes. Simultáneamente, el resto de las hadas formaron un circulo alrededor de los cuatro magos, y comenzaron a bailar al ritmo de la música, subiendo la velocidad de su danza con cada vuelta que daban, y algunas hadas comenzaron a revolotear alrededor de los magos con cierto frenesí, Harry se sintió mareado y cerro los ojos, y noto que una luz podía pasar incluso sus párpados cerrados, pero al volver a abrir los ojos, las hadas se habían detenido, y el hada mas grande flotaba frente a ellos, gracias a sus majestuosas alas que parecían de cristal
-Sinceramente debo de felicitarlos a los cuatro, pues sus intenciones son básicamente buenas, con algunos matices de gris, pero nada importante que nos deba de preocupar a las hadas del clan de Oberon, pues secretamente simpatizamos con la causa por la cual ustedes combaten, y no tenemos otra opción que permitirles el libre transito por nuestro dominio, pero antes escuchen mis palabras y tómenlas con seriedad; Aberforth: que tu verdadero objetivo no nuble tu visión no rompa tus vínculos de toda una vida, por que recuerda que sobre todas las cosas, la familia es lo mas importante; Weiland: no confundas las luchas y cruzadas de otros como tuyas, y reflexiona en tu corazón, la solución de tus problemas no radica en derramar sangre, sino reunir y reconstruir la tuya propia; Bella Dona: Nunca has estado solo y a partir de hoy jamás lo estarás, pero no te conviertas en lo que mas odias, es mas fácil perdonar que buscar y cobrar una venganza; Harry: no padeces de ninguna maldición ni ninguna cosa por el estilo, tu problema es un don, pero también es tu maldición, pero como tal también es simplemente una parte de ti, y como tal acéptalo, y cuando lo hagas, descubrirás que no estas solo, busca y encontraras.-

El hada hizo una pausa, y regreso a su lugar original, rodeada por las hadas mas pequeñas

-Ahora el primer candado ha sido abierto, pero les advierto que las siguientes pruebas de los siguientes candados no serán ni remotamente parecidas a esto- dijo la hada, y sin mas palabra, sumergió su cuerpo en el estanque

Harry estaba nuevamente confundido¿Cómo demonios pudo saber su nombre si ni siquiera lo había mencionado¿cómo sabia de "su padecimiento"¿Qué o quien era la familia Adaliren, pero no hubo tiempo para hacer esas preguntas pues llegaron a una puerta, esta construida de piedra, decorada con grabados de horribles seres halados

-¡CANDATUM INCANTEM!- conjuro Aberforth, y al igual que la puerta anterior, esta se abrió sin ningún problema, pero al entrar, de inmediato notaron que la cámara estaba decorada con cientos a hasta quizás miles de estatuas con bizarra apariencia, pero había ciertos común denominador entre estas y radicaba en el material de composición: piedra maciza.

Harry no pudo reconocer por mas que intento recordar semejantes criaturas: parecían duendes con problemas de desnutrición, tenían los pies similares a los de un felino, con garras incluidas, donde la espalda suele perder su buen nombre, les nacía una especie de cola que terminaba en un filoso pincho, las manos y los brazos eran huesudas, pero igual poseían peligrosas garras que a simple vista se antojaban mucho muy peligrosas, y su rostro representaba lo más horrible de su constitución: pues la piel estaba totalmente pegada al cráneo, violentos y destellantes ojos con rasgos felinos, y una cantidad de cuernos y protuberancias, y de los omóplatos, semejante a la hadas, les nacían de un par de horribles alas muy semejantes a las de los murciélagos

Bella Dona parecía comenzar a molestarse por lo fácil que Harry se impresionaba y su constante incredulidad, pero no dudo en aclarar a su manera lo que eran esas bestias
-¡Para la forma coma las ves, uno diría que el famoso niño que vivo hubiera visto jamás en su vida una manada de gárgolas de Siracusa- dijo Bella Dona con mala intención
Harry solo negó con la cabeza y volteo a ver a Aberforth, el cual no hacia absolutamente nada, más que rascarse la nariz, pero Weiland se adelanto y blandía su varita como si esta fuera el mango de una espada, y Aberforth termino su asunto con su propia nariz y le explico mas amablemente lo que sucedía frente a sus ojos

-Debo decirte que en le mundo hay gárgolas mejor parecidas y con una mayor noción de la civilización que estas, pero las nativas de Siracusa son especialmente "salvajes", y es por esa aptitud que el ministerio las trajo aquí, y no te miento, ahora vas a ver por que te digo eso-

Ambos observaron como Weiland caminaba hacia la gárgola más grande, gorda y fea de todas las que adornaban la habitación, pero con cada paso que daba, las gárgolas dejaban atrás su estado petrificado y su piel adquiría distintos y escamantes tonos de piel, cobrando vida y movimiento, fijando sus miradas furibundas en la persona de los cuatro magos como si estos se tratasen de alimento fresco y no hubieran probado bocado en muchísimo tiempo, y Harry se temía que así fuera, por lo que empuño su varita, listo a defenderse, pero Aberforth le dio a entender con señas de que guardara silencio, y con la misma actitud muda, el anciano mago conjuro un campo protector invisible alrededor suyo, de su nieta y de Harry, y Harry no tuvo más remedio que ser espectador de lo que se iba a desarrollar en esa cámara.

Debido a la protección, Harry no escucho el hechizo que Weiland pronuncio, y vio como de la varita salió un vistoso filo metálico , pero por desgracia, este acto fue tomado como una agresión por las gárgolas, pues todas, con excepción de la mas grande, (fea y gorda) se lanzaron sobre Weiland con la clara intención de matarlo con sus poderosas garras, pero este con su varita-espada, partió de un solo tajo por la mitad alrededor de una veinte criaturas, pero esto, en lugar de asustar a las gárgolas, pareció darles una mayor provocación y mostrándose mas excitadas por la sangre, lanzaban los mas terribles ataques que sus garra intentaban asestar sobre Weiland, pero este no bada ni pedía cuartel, por lo que utilizaba una y otra vez su varita para cortar cuantas criaturas se le pusieran enfrente, y a pesar de caer por decenas, las gárgolas continuaban apareciendo por montones, y a pesar de la desventaja numérica, las criaturas apenas y podían tocarlo, pues antes caían partidos por la varita.

En unos instantes, ya se habían formado varios montículos de los puros cadáveres de las gárgolas, pero a las que continuaban atacando, no parecía importarles en absoluto, y continuaban saliendo de todos los lados de la cámara, dispuestas a atacar a Weiland, con la única intención de lastimarlo.

Pero Harry noto que esta no eran nada estúpidas, pues algunas habían intentado atacarlos a los que no hacían nada, pero el campo de protección se los había impedido dolorosamente, por lo que de inmediato desistieron y una pocas se organizaban para atacar a Weiland por la espalda, y lo lograron, pues consiguieron hacerlo caer y separarlo de su varita, y sin dejarse hacerse esperar, lo rodearon como bestias y comenzaron morderlo, arañarlo, con el más extremo salvajismo que Harry hubiera presenciado jamás, Harry se sintió en la necesidad de ayudarlo, pero Aberforth se lo impidió, y con la mirada le dio a entender que no despegara su vista de las acciones del animago, y Harry obedeció, y al voltearlo a ver, Weiland había desaparecido, y reaparecido a sus espaldas, y sin ninguna otra ayuda que sus manos, comenzó a golpear gárgolas, buscando simultáneamente su varita, arrojándola con poderosos puntapiés y puñetazos por todo el lugar, hasta que se topo con una de las bestias que jugueteaba con su varita, y tras recuperarla con un veloz movimiento, pateo a la gárgola con toda su fuerza en medio de las piernas, sin embargo no había salido ileso de su pequeño percance, pues sus ropas se habían convertido en jirones , pero se dispuso a continuar con su masacre de gárgolas, pero fue cuando la gárgola mas grande (fea y gorda) por fin tomo cartas en el asunto

-¡Alto, ya has demostrado tu punto!- vocifero la criatura con voz grave, mirando a Weiland despectivamente de pies a cabeza, olfateándolo con desprecio
-Yo como guardia del segundo candado estoy de acuerdo con que tu y los que te siguen continúen con su camino, y hagan lo que tengan que hacer, ese ya no será nuestro problema- gruño la gárgola, dándoles la espalda groseramente, se arrastro hasta los montículos de cadáveres de las otras gárgolas, y con un intenso destello carmesí de sus ojos, reconstruyo todos los cuerpos, curo las heridas y les devolvió la vida a las gárgolas caídas, y al escuchar tales palabras, y presenciar tal acto, las demás gárgolas comenzaron a desaparecer en la oscuridad de la cámara, arropados por las sombras, y algunas retomando sus posiciones originales a antes de la llegada de los cuatro magos, y revertirse hasta su original estado de piedra.

Aberforth retiro la defensa, y sin la necesidad de que alguno tuviera que recordarlo, caminaron rápidamente hacia la siguiente puerta, la cual era de cristal, o mejor dicho de espejo.

-¡CANDATUM INCANTEM!- exclamo Aberforth, y la puerta de espejo se abrió de par en par, y dejaron al descubierto una cámara con las paredes, el techo, y el piso cubiertos con espejos, iluminado totalmente por una sola antorcha, y en el centro de la habitación, había un marco vació, o por lo menos eso aparentaba, debido a que el fenómeno de la reflexión turbaba la visión, y todo parecía irreal.

Pero al parecer era el turno de Bella Dona, la cual se quito la capa, y se la entrego a su abuelo
-No me llevara mas de cinco minutos- aseguro la chico con arrogancia

Aberforth hizo aparecer un gran y mullido sillón, lo bastante grande como para que el, Harry y Weiland cupieran cómodamente, y luego hizo aparecer unas frías botellas de jugo de calabaza, la cual Weiland no desprecio ni por un momento.

Bella Dona camino hacia el marco, y primero lo examino detenidamente, y después camino a través de él, pasando de un lado hacia el otro donde se suponía que debía de estar el espejo, pero en su lugar, la chica pareció haberse metido en algo parecido a un liquido plateado, pero inmediatamente salió expulsada hacia el otro lado, y desde el marco, emergía una copia idéntica a la chica, solo que con la piel negra, un negativo, incluso con varita mágica incluida.

Pero Bella Dona se levanto con arrogancia y seguridad en si misma que Harry solo había visto en su mortal enemigo Draco Malfoy, solo que la de la chica si parecía autentica, y se paro frente a su negativo y le hizo una cortés inclinación, invitándola a batirse en duelo, sin mostrar ninguna sorpresa ni temor a esta, la copia respondió con el mismo gesto elegante, y después de eso, inicio un feroz combate que fácilmente podría rivalizar con el que Harry apenas había presenciado un mes antes en el atrio del ministerio de magia, pero este era mas feroz, el más encarnizado combate de magia que había presenciado hasta ese momento, pues había una cosa que las dos Bella Donas hacían, no especulaban y lanzaban terribles ataques sin esperar un resultado determinado, contrariamente a lo que Voldemort y Dumbeldore hicieron aquella vez, pues las dos brujas frente a sus ojos hacían los mismos movimientos, conjuraban los mismo maleficios y contra maleficios, anulándose completamente, sumando esto a que las paredes, el techo y el suelo, reflejaban cualquier hechizo desviado, Harry tuvo que agacharse varias veces para no ser el blanco.

Pero al levantar la cabeza por quinta o sexta vez, vio que las dos Bella Donas habían conjurado el mismo hechizo que Weiland había utilizado contra las gárgolas y se recrimino no haber puesto atención, pues parecía un hechizo muy poderosos y útil en esos casos, pero pronto eso se le paso, al ver como las dos cruzaban los filos de las varitas como si de espadas se tratasen, y sin dudar, se lanzaban a cortarse mutuamente sin ningún tipo de piedad, pero como lo había asegurado antes de iniciar la batalla, la verdadera Bella dona no tardo en comenzar a imponerse y lo hizo decapitando a su negativo de una manera por demás siniestra, y sin darle oportunidad, la tasajo miembro por miembro, regando de una sustancia plateada todo el piso de la sala, pero el negativo, a pesar de encontrarse mortalmente herido, continuaba moviéndose; el brazo derecho todavía empuñaba la varita e intentaba arrastrarse para herir a Bella Dona, pero esta utilizo un hechizo que redujo a cenizas a los restos de su copia.

Aberforth le aplaudió con aceptación y orgullo, y sin mas, hizo desaparecer el sillón, y con paso tranquilo, llegaron a una puerta de metal, la cual estaba decorada con lo que parecía el relieve de un dragón elaborado en bronce, con un ojo de rubí y uno de zafiro, Aberforth hizo una floritura con si varita, pero algo lo hizo voltear a ver a Harry
-¿Qué modelo de escoba sueles utilizar normalmente?-pregunto Aberforth con naturalidad

Harry no comprendió como en ese momento, podía hacer una pregunta tan trivial, pero por inercia respondió
-Una Saeta de fuego-

-Un muy buen modelo si me permites mi opinión- comento Aberforth y continuo con la floritura de su varita –¡INVOCATEM SAETA DE FUEGO!-

Al instante, Harry sintió que entre sus dedos se materializaba el mango de lo que sin duda era una escoba, y cuando la volteo a ver, Harry descubrió que se trataba de una saeta de fuego, pero no era igual que la que el poseía, pues el mango era mucho mas ligero y parecía barnizado con pintura de un rojo carmesí mucho muy intenso, las ramas convergían en ángulos anatómicos, y en la parte final del mango, se leía

Saeta de Fuego modelo profesional 2000

CANDATUM INCANTEM!-conjuro Aberforth y la puerta se abrió, y los cuatro magos avanzaron hacia el interior de la cámara, pero Harry noto que no era tal en el estricto sentido de la palabra, pues lo que mejor podría describir ese lugar era que se trataba de una caverna, de enormes proporciones, el techo estaba completamente oscuro, y el piso de la caverna se veía por lo menos a un kilómetro de distancia bajo ellos, iluminado por la luz de algún tipo de hongo fosforescente que nacía en la caverna, y gracias a estos se alcanzaba a distinguir que en el fondo descansaba una pequeña laguna de cristalina agua, pero entre uno de tanto riscos, surgió una bocanada de fuego, lo que hizo suponer a Harry que se tendría que enfrentar a algún tipo de dragón, y volteo a ver a Aberforth con preocupación, y este le regreso la mirada con relativa seriedad
-¡Se me olvidaba, es hora de que te diga cual va a ser tu parte en esto!- murmuro Aberforth despistado- pues haber, que te tenia que decir..espera...ah si, a ti te toca obtener la autorización del guardián de la cámara, y lo vas a lograr, si logras que el Weyvern que habita por aquí, te de la piedra que esta en su cabeza, y para eso, lo tendrás que hacer mientras aun este con vida

- Aja- contesto Harry, pero en realidad había dejado de escuchar desde que Aberforth había pronunciado la palabra la palabra Weyvern, pues a su mente llego el recuerdo de una clase teórica en Hogwarts, que decía que esas bestias eran los primos hermanos de los dragones, que su piel era igual o mas resistente que la de estos, lo que significaba que era virtualmente indestructible, la única sustancia mas poderosa que eso en todo el mundo eran los diamantes, ya que la sangre de ese animal era el ácido mas poderoso que existía en todo el mundo, y solo los recipientes hechos de diamantes podían contener ese liquido, además que sus garras y colmillos compartían con la piedra preciosa sus características de dureza, pues podían y perforar lo que fuera, incluso el más duro metal como si fuera mantequilla, pero a pesar de saber todo eso, no pudo evitar sentir las piernas como de mantequilla, y mas cuando el Weyvern se hizo visible, y aunque Harry se lo imaginaba similar a un dragón, este era mucho muy diferente a su imaginación, y era un poco más similar a un dinosaurio que Harry había visto en los museos muggles (el velociraptor) : su tamaño no era mayor al de un caballo, y de su espalda surgían un par de alas escamosas, que era lo único que podía relacionarlos con los dragones.

-¡Es hermoso!- murmuro Bella Dona, pero Harry no parecía estar nada de acuerdo.

Aberforth le alcanzo una extraña daga, Harry no la vio, pero al tocarla, la sintio como de cristal, quizás diamante, y con un nudo en la garganta, coloco la daga en su cinturón, y haciendo acopio de toda su fuerza y valor, se monto sobre la escoba, reprochándose que iba a tomar parte en un rescate, en el cual el no había pedido unirse.

Harry golpeo el piso, y se elevo, el Weyvern lo noto y desplegó sus alas y desplazándose con movimientos casi felinos, tomo impulso hacia Harry corriendo entre las piedras, alzando el vuelo con el único objetivo de hacer caer a Harry, y este por inercia, lo esquivo, pero el vengativo animal, le arrojo una bocanada de fuego que pego en el directamente, pero sorprendentemente, ni el ni la escoba sufrieron una sola herida, pero Aberforth le grito a todo pulmón para explicárselo, detrás de su escondite, que en esos momentos era una roca

-¡ME TOME LA LIBERTAD DE BARNIZAR TU ESCOBA CON ESCENCIA DE SALAMANDRA!-

Y esas palabras fueron mas que suficientes para que el cuerpo de Harry se llenara de un extraño valor y confianza, su cuerpo y su escoba estaban protegidas en contra del fuego, y en cuanto el Weyvern volvió a arrojarle una nueva bocanada de fuego, Harry lo tomo como si lo invitara a perseguirlo, y sin dudarlo, lo hizo, se lanzo en picada detrás de el, iniciando una vertiginosa persecución que desde el suelo, Aberforth comentaba que semejaba a un combate muggle de la fuerza área de la primera guerra mundial, donde la temeridad y la pericia de los pilotos marcaba la diferencia, pero Aberforth al ver la elegante manera en que Harry y el Weyvrn volaban , podría jurar que ambos lo estaban disfrutando de la persecución.

Pero Harry hizo una pirueta muy espectacular en el aire, dando como resultado que logro golpear a la criatura con tal fuerza que lo obligo a caer hasta el fondo de la caverna, Harry no dudo y descendió inmediatamente detrás de él, dejando a un lado la escoba, empuñando con su mano derecha su varita y en la izquierda la daga de diamante, el Weyvern se reincorporo inmediatamente y aunque estaba herido de un ala, le mostró amenazadoramente sus colmillos a Harry, en una actitud de que si lo iban a cortar, al menos les costaría caro

-No por favor, solo quiero pasar la prueba- murmuro Harry apesadumbrado
Entonces el Weyvern cerro la boca y en su rostro podía notarse un gesto de inteligencia y comprensión, pero a la vez de sorpresa y confusión

- ¿Entonces no estas aquí para acabar con toda la realidad como la conocemos? - respondió el Weyvern, provocando que Harry sintiera húmedos los pantalones

-¿Me entiendes?- balbuceo incrédulo Harry- ¿Puedes hablar?
- ¡Si , y también puedo cantar, recitar poesía y escribir mis propios versos contesto el Weyvern sarcástico - Pero si vienes por la prueba, entonces déjame decirte que la has aprobado, y de seguro te han dicho que necesitas la piedra en mi cabeza, pues tómala –

Y acto seguido, el Weyvern utilizo sus propias garras y se realizó un profundo corte en la frente, del cual broto un chorro de su sangre, que al tocar las piedras en el piso, las derritió instantáneamente, pero de esa herida saco un diamante, la prueba

- Toma, y que te sirva para lo que necesites - le dijo el Weyvern arrojándole el diamante, y antes de alzar el vuelo, le dirigió unas ultimas palabras

- Fue muy divertido, habían pasado casi veinte años desde que me divertía de esta manera¿pero aun no me has dicho tu nombre? –

-Harry Potter- contesto Harry sonriente
- !El niño que vivió, es un placer haber perdido ante ti, yo soy Krath'kemer, el guardián de la boca del infierno, espero de corazón que jamás tengamos que volver a vernos - dijo el Weyvern y con esas ultimas palabras emprendió el vuelo para desaparecer en la oscuridad, ante la incertidumbre de Harry, que pensaba que esa noche se estaba convirtiendo en el más caótica de su vida, pero al mismo tiempo, en el mejor en cuanto a aventuras vividas.

Los tres magos que lo acompañaban aparecieron cerca de donde el estaba, y con la prueba de que había pasado la prueba en sus manos, Bella Dona lo miraba entre sorprendida y celosa, sin embargo Weiland y Aberforth lo miraban con satisfacción.
-¿Qué demonios sucedió aquí?-pregunto Bella Dona con molestia-¿Por qué no esta junto a el cadáver del Weyvern y por que tienes la prueba en tus manos
-Pues el Weyvern yo nos pusimos a platicar- dijo Harry cono si eso fuera lo mas natural del mundo

-¿Hablaste con el Weyvern?- exclamo Bella Dona asombrada- ¿Entiendes el Draconico?

-No sé que sea eso de Draconico, pero si entendí perfectamente lo que el Weyvern me dijo- se defendió Harry al notar que el tono de Bella Dona era un poco insultante
-¡Pero eso es mas que imposible, esa es un lengua muerta, ni quien-tu-sabes puede dominarla, solo los dragones la recuerdan-
-No es el momento para discutir trivialidades hija- intervino Aberforth, encaminándose hacia una caverna oscura y solitaria- Ahora Harry, si me permites la llave.

Harry obedeció, y de inmediato le dio el diamante a Aberforth, y este lo puso en la punta de su varita, y se detuvo frente a la oscura y tenebrosa caverna
ALAOHOMORA VITALIS PETRA CELDUM!- conjuro Aberforth, y automáticamente el piso de la caverna se ilumino, el diamante en la punta de la varita del mago también se desvaneció, y bajo la cristalina laguna, la luz que una serie de figuras runicas emitían ilumino completamente la caverna, y provoco que la tierra se abriera a sus pies, revelando la entrada a una cámara más enclavada en el suelo y unas escaleras que los guiaban a esta.

Pero solo fueron unas cuantas, pues estas inmediatamente los llevaron a su destino: Una enorme cámara circular, con veinticuatro celdas, trece de las cuales estaban cerradas, pero sin ningún tipo de llave o seguro visible, con una placa de metal sobre el travesaño indicando el numero de celda, el nombre del prisionero y una fecha, que Harry inmediatamente supuso como el año de su captura, y Harry de inmediato las leyó

1)Hassarlick, Helen 28/04/1899
2)
3)Koldewey, Ninive 01/01/1900
4)
5)
6)
7)Babilonius, Gotfrena 14/02/1914
8)Khorsadab, Sargon 07/12/1939
9)
10)
11)
12)
13)
14)Damon, Diógenes 30/04/1982
15)Varusson, Venezelius 30/04/1982
16)Cannas, Esquilio 30/04/1982
17)Zaelot, Tiberius 30/04/1982
18)Artaman, Anibal 30/04/1982
19)Listrata, Lisandrus 30/04/1982
20)M. Dumbeldore, Albia 30/04/1982
21)
22)
23)Reservado para Black Sirius
24)Reservado para Ryddle Tom

Tras leer fugazmente las placas, Harry se trato de dar una idea del estado de sus ocupantes, y sin duda los prisioneros por los que habían arriesgado tanto eran los que habían sido capturados el treinta de abril de mil novecientos ochenta y dos, y se entusiasmo al imaginarse como reaccionarían esas personas al saber que después de catorce años, volverían a mirar el sol, pero también se puso a preguntarse como diablos debían de abrirse aquellas puertas, pues no tenían una cerradura visible, por lo que sin duda estarían hechizadas con algún poderoso maleficio.

Pero su hipótesis se vino abajo, cuando Aberforth, con tan solo un sencillo empujón abrió una de las puertas, Weiland y Bella Dona lo imitaron, y liberaron de sus celdas a seis magos ancianos, pero a diferencia de lo que Harry se imagino, estos tenían un aspecto saludable, y una gran sonrisa plasmada en sus rostros, otra cosa curiosa es que sus ropas estaban impecablemente planchadas y limpias, y todo eso combinado con las socarronas bromas que todos hacían junto con Aberforth, lo desconcertaron, y eso que el creía haberlo visto todo ese día.

Aberforth se abrazaba fraternalmente con los magos recién liberados y constantemente hacían tontas bromas a costillas unos de otros. Pero apartados de ahí, Weiland y Bella Dona abrieron la séptima celda a una mujer de mediana edad, con un largo cabello y hermoso cabello rubio cenizo, unos hermosos ojos azules, y aunque un poco pálida, sin duda alguna por la falta de exposición al sol, su rostro era mucho muy hermoso y delicado.

Pero a diferencia del resto de los magos recién liberados, ella no sonreía, ni parecía remotamente feliz de haber sido liberada. Bella Dona se acerco cautelosa, pero recibió un frió abrazo de la recién liberada, y sin embargo, Weiland fue recibido con una dura bofetada, sin embargo, cuando Aberforth se acerco a ella, no se mostró tan fría, ni tan rencorosa, pues una leve sonrisa se dibujo en su pálido rostro, luego, Aberforth llamo a Harry
-¡Muchachos, muchachos, por favor, antes de irnos, quiero que conozcan a uno de sus desinteresados benefactores, el señor Potter!-

Los siete magos ocultaron muy bien su sorpresa, lo único que los delato, fue que todos dirigieron sus miradas a la cicatriz de Harry

Pero esto también fue aprovechado por Harry para ver con mas claridad y con más detenimiento a los magos: Diógenes Damon era un mago de muy corta estatura, totalmente calvo, con mechones de cabello saliendo de sus oídos, Venezelius Varuson era un mago muy corpulenta complexión con una muy tupida barba y un desordenado cabello cano; Esquilio Cannas era delgado, por no decir huesudo, con un cabello y barbas que le llagaban a las rodillas; Tiberius Zaelot era el mas peculiar de todos, y de alguna manera le recordaba a Ojoloco, pues era tuerto, tenia una parte de la cabeza hecha de madera, una garra de metal en vez de mano derecha y la apariencia de su piel era similar a la de un cadáver en descomposición; Anibal Artman, a pesar de su cabeza llena de canas, era el que presentaba una apariencia mucho mas jovial; Lisandruss Listrata era el mago, que a opinión de Harry , con mas cabello del que una persona pudiera necesitar en toda su vida, pero al voltear a ver a Albia Dumbeldore, sintió deseos de no haberlo hecho, su mirada era tan fría y perturbada que causaba muchísimo miedo, y no pudo sostenérsela ni cinco segundos.

-¡Perfecto, ahora lo que tenemos que hacer es subir al cementerio!- indico Aberforth- Más tarde habrá el suficiente tiempo para ponernos la día

-¿Abuelo?- Hablo por primera vez Albia.

-¿Estas aquí por lo que no me quiero imaginar que es?-
-Mucho me temo que si- murmuro Aberforth con molestia
-¿Entonces Scott logro sobrevivir?- dijo Albia con un hilo de voz

-Si hija, pero Jorgunmander no merece ser nombrado por ese nombre, no lo merece, ni tampoco merece que te engañes nombrándolo así-

Los demás magos dejaron de sonreír, y sus gestos se ensombrecieron e hicieron un gesto de extraña conformidad, comprendiendo el motivo de su liberación, pero cuando iban a salir de la habitación, ninguno de los magos recién liberados pudo salir.

-¿Qué sucede?- exclamo Bella Dona enojada
Los siete magos señalaron al unísono un letrero junto encima del acceso a las escaleras, Harry entrecerró los ojos para poder leerlo

Como un favor a sus carceleros y al ministerio de magia, se les suplica de la manera mas atenta no escapar de este lugar.
Atentamente el ministro de magia.

-¿No me digan?- balbuceo Bella Dona indignada
Aberforth no pudo evitar soltar una carcajada
-No lo puedo creer¿acaso este letrero les ha impedido salir de este maldito lugar?- pregunto Bella Dona reprimiendo su ira en cada una de sus palabras
-No creas lo erróneo, las implicaciones éticas y morales que esas palabras involucran son mucho más poderosas que cualquier hechizo, conjuro o maleficio- se defendió Diógenes Damon

-Apoyo a Diógenes, pues esa fue la única manera con la cual nos pudieron confinar aquí, no creas, pero antes de que Albus Dumbeldore viniera a convencernos con esas palabras que ya no intentáramos escapar, lo habíamos intentado por lo menos una cien veces, pero Albus estuvo ahí para detenernos, te aseguro pequeña Bella, que nada nos habría impedido escapar de aquí, pero como además nos lo pidieron de una manera muy caballerosa, no podíamos negar nuestra palabras, y si la hubiéramos roto, como que clase de personas sin educación hubiéramos quedado
-Unas muy estúpidas- murmuro Bella Dona por lo bajo, lo suficientemente fuerte para que Harry pudiera escucharla
-Pero eso se puede arreglar con mucha facilidad- intervino Aberforth con optimismo- pues ustedes no van a escapar, sino que nosotros los vamos a raptar, para que terminen su tarea pendiente que comenzaron hace veinticinco años ¿ les parece?-

Los siete magos hicieron gestos de conformidad, y comenzaron a salir uno por uno, pero cuando Harry salió, las escaleras lo guiaron al corredor de los murales, Harry volteo confundido a todos lados

-¿Qué sucedió?- pregunto mucho muy confundido
-¿No me digas que esperabas cruzar de nuevo por las cuatro pruebas?- pregunto Bella dona en un hiriente tono burlón

- Si- murmuro Harry

-¡Que tonto!-

Sin mas palabras, el ya numeroso grupo de magos comenzó su camino, y con más rapidez, llegaron a el principio de las escaleras, pero Aberforth ya estaba preparado, y se quito su capa y la extendió en el suelo, y les indico a todos que subieran a ella, y con un ligero toque de su varita, la capa comenzó flotar hacia arriba a gran velocidad, y en unos segundos, llegaron hasta el final de ese conducto.
-Por aquí- señalo Weiland y entraron a la única puerta que se veía, y de inmediato entraron a un pasillo mucho muy angosto a diferencia de los que anteriormente habían recorrido, y siguiendo a Weiland llegaron a una zona donde la fetidez del aire resultaba casi irrespirable, pero esta era causada por las señales de una reciente batalla, pues había quemaduras en las paredes, y a lo largo de todo el pasillo, regados por el piso, los cadáveres o cuerpos agonizantes de muchísimos dementores, los pocos que agonizaban emitían dolorosos y horribles gemidos, y a su alrededor se esparcía un pestilente y viscoso liquido de color gris, y cuando un dementor escupió esta sustancia por la boca, todos confirmaron que se trataba de la sangre de estas criaturas, y al caminar sobre ellos, sus pies se llenaron de esta sustancia.

En sus silencioso paso por ese corredor, Harry no pudo dejar de pensar y pasar por alto las terribles y deprimentes condiciones de los ocupantes de las celdas, pues esas personas de aspecto casi escuálido, la mayoría estaba tumbada en el piso de su celda, murmurando incoherencias, otras golpeándose la cabeza contra la pared, el piso o los barrotes, todo era lo mas terrible que Harry hubiera visto jamás y era lo mas terrible y deprimente que pudiera sucederle a un mago o a un muggle: perder el deseo de vivir, pues estaba viendo como tal y se lo habían contado, y gracias a las criaturas que había agonizaban a sus pies, los prisioneros vivían en un mundo de pesadillas y desesperanza, sumergidos en los peores recuerdos de su vida, atacados constantemente por sus pesadillas y terminaban como Harry lo estaba viendo, sin la mas mínima sensación de lo que estaba ocurriendo alrededor de ellos, pues ya habían perdido los deseos de seguir viviendo.

Pero a pesar de todo, tuvo que dejar atrás a tanta gente y tan terribles escenas, llegando a una nueva cámara donde había muchísimas escaleras y salidas con letreros que indicaban a donde llevaban:

La torre maldita al norte
La casa de guardia al sur
El palacio embrujado al este
Y el cementerio al oeste

Aberforth no dudo y dirigió sus pasos a la escalera que guiaba al cementerio, y siguiéndolo, el grupo no tardo mas que un par de cientos de escalones para llegar a la superficial, los recién liberados dieron grandes bocanadas de aire, era la primera vez en quien sabe cuanto tiempo que respiraban aire fresco, pero Harry estaba ocupado en otras cosas, pues se podía distinguir con claridad el faro desde su posición, así como las otras tres construcciones que estaban separadas por una considerable distancia.
Pero sin perder tiempo se internaron en el bosque, y cuando llevaban tan solo unos pasos, se toparon con Elgin y Chip, los cuales parecían discutir

-No importaba, no tenia razón de ser lo que hiciste- vociferaba Elgin enfadado en la cara de Chip
-Tu viste su sufrimiento, el mismo sabia que no lo iba a lograr- exclamaba Chip tratando de defenderse
-Pero que lo haya pedido no significaba que lo debiste de haber hecho-

- ¿Vamos desde cuando te opones a la eutanasia?-

Pero cuando notaron la presencia de Aberforth, ambos dejaron de discutir inmediatamente

-¿Qué sucedió?- pregunto Aberforth

-Wanda nos envió para darle el informe personalmente- exclamo Elgin- e informarle que Longhorn y Matasaulanen no lo pudieron lograr señor

-Por cierto, Remy y Pietro notaron algo raro en la celda donde estuvo Malfoy- inquirió Chip

-¿De que se trata?- murmuro Aberforth sin dejar de caminar
-No lo entiendo bien, pero dicen que los olores son distintos-
Aberforth lo medito un instante, pero inmediatamente dio instrucciones
-Bueno, más tarde haremos una plegaria por nuestros amigos, ahora la prioridad es salir de aquí.

En medio del bosque se levantaban las altas murallas del cementerio, y en la entrada, ya los esperaba madame Charlotte junto a Remy y Pietro, pero con cada paso que daba, Harry se sentía feliz y despreocupado, invadido por una extraña sensación de paz y tranquilidad, todo lo contrario a lo que un dementor producía en él, y al mirar al interior del cementerio, le llego la idea de que ese era el lugar más hermoso y pacifico que jamás había existido en todo el mundo sobre la faz de la tierra. Pero nuevamente una pesada bofetada le regreso a la realidad, y todos lo que lo rodeaban lo miraban con burla, además, ese regreso a la realidad. Lo hizo notar que el cementerio era mucho menos que el peor lugar del mundo para estar en ese momento.

Aberforth le señalo detrás de unos arbustos a un animal que no había visto en su vida.

-Aquí en este lugar, existen los enemigos naturales de los dementors, se trata de los Baku, estas bestias se alimentan de la miseria y la desesperación humana, al contrario de sus enemigos mortales, y están en Azkaban para proteger el cementerio de esas bestias, mira ahí hay una cría, los adultos rara vez se dejan ver por los hombres-

De entre los arbustos que Aberforth señalaba, surgió lo que a primer vista pareció un elefante del tamaño de un hipogrifo adulto, o por lo menos parecía un elefante a primera vista, pero sus patas parecían las de un tigre, y su cola la de una res, y parecía masticar algo con mucho gusto.

Pero Harry ya no tuvo tiempo para mas preguntas ni aclaraciones, pues madame Charlotte tomo de inmediato la palabra, Harry la observo fugazmente, y además de traer puesta su capa, su mejilla tenia un profundo corte
-Eh impuntuales, casi no llegan, se han retrasado tres minutos, por lo que tuve que enviar a Wanda con el primer grupo de liberados a tu casa en Avon- dijo una sonriente madame Charlotte- hay que apresurarse, la flama verde no va a tardar en prenderse otra vez, y de seguro los aurores no tardaran en llegar con Malfoy y Dolohov, así que vamos a la capilla, ya prepare todo para que el translador este listo al cabeza de puerco-

-¿Y usted que hará madame?- pregunto Bella Dona
-Yo tengo que quedarme, alguien tiene que explicarle a las autoridades que ha sucedido, esa es mi obligación como alcalde de Azkaban, además voy a disfrutar inventar un cuento chino para despistar a los aurores.

Madame Charlotte los guió hasta el centro del cementerio, donde se levantaba una modesta capilla y con un toque de su varita, la puerta se abrió de par en par, y en el altar, Madame Charlotte coloco un candelabro con muchísimas manos.
-¡Rápido, cada uno tome un brazo!- apuro la mujer de madera
Todos obedecieron, y Aberforth fue el ultimo en tomar un lugar
-Muchas gracias Charlotte, sin tu ayuda no lo hubiéramos podido lograr¿ya estas lista?- sonrió Aberforth malicioso
-¿No hay otra manera?- murmuro madame Charlotte apesadumbrada
- De haberla, créeme que la intentaría, pero los aurores van a hacer muchas preguntas, y lo mejor será que lo olvides por unos días ¡Obliviate-desmaiaus!-

Madame Charlotte cayo de espaladas al piso totalmente inconsciente, provocando un gran estrépito, pero Harry no tuvo la oportunidad para intentar ayudarla, pues el translador se activo cuando Aberforth lo toco y sin poder evitarlo se vio envuelto en ese molesto torbellino de luz y color, e inmediatamente reapareció en un lugar con un fortísimo olor a cabra por todos lados, en una habitación mucho muy grande y austera, con tan solo una cama, el sol comenzaba a despuntar y los gallos a dar su canto matutino, y un reloj en la pared les indicaba a todos la hora, diez minutos para las siete de la mañana, Harry volteo a ver a Aberforth, y este le sonreía mucho muy complacido
-¡Harry, lo hemos logrado!-