Capitulo 2
Para cuando llegaron al apartamento de Emily, ya eran casi las 2 de la madrugada. Derek se aseguró de que llegara sana y salva, e insistió en acompañarla hasta la misma puerta. Ya una vez allí, y con ambos totalmente desvelados, Emily encontró natural invitarlo a pasar, aunque sospechaba que de no haberlo hecho, hubiera entrado igual.
Con toda la tranquilidad de la que pudo hacer acopio, le ofreció una cerveza y subió a darse una ducha. A Derek, sentado en el sofá, frente a la tele encendida, pero sin prestarle la mínima atención, no le pasó desapercibido que Emily llevaba en la ducha al menos veinte minutos.
Cuando ésta apareció, llevaba un pijama de satén, largo, de dos piezas y el pelo le caía sobre los hombros.
Cogió una cerveza de la nevera, y se sentó junto a él.
- ¿Estás bien?. -Le volvió a preguntar por enésima vez aquella noche, y por enésima vez Emily le volvió a dar la misma respuesta.
- Sí, estoy bien- La mentira le resultaba más fácil que la verdad.
Se inclinó sobre la mesilla de centro para dejar su cerveza allí. En un movimiento extraño, un pequeño gemido de dolor salió de su boca e instintivamente se llevó la mano a su cadera izquierda. Allí era donde había recibido casi todo el peso de Jason. Inmediatamente dirigió su vista a Derek, que tenía la suya clavada en aquella zona. Notó cómo sus ojos se estrechaban y se oscurecían, antes de volverlos directamente hacia ella.
Derek notó su respiración agitada y el temor en su mirada. Sin decir una palabra, y con Emily paralizada junto a él, llevó su mano hasta su cabello y le retiró el pelo hacia atrás con suavidad. Sintió una punzada de dolor y de furia, todo al mismo tiempo, cuando se dio cuenta de que tenía las marcas de varios dedos en su cuello. Sin pedir permiso siquiera, levantó ligeramente la parte de arriba de su pijama, sólo para comprobar el cardenal que comenzaba a formarse allí. No necesitaba ver más, para darse cuenta de que posiblemente no serían los únicos en su cuerpo.
- Por lo que veo hizo algo más que enfadarse- Intentó parecer calmado, pero no pudo evitar el tono de rabia en su voz.
Emily, volvió a colocarse el pijama, ocultando la marca que comenzaba a colorearse de morado. Ni siquiera se había dado cuenta. Últimamente evitaba los espejos. Lo miró casi como si se disculpara, lamentando que se sintiera así.
- No es nada, de veras- Le dijo con suavidad.
Notó como él apretaba los puños y la mandíbula. No había forma de que fuera a creerla.
- Em… si te hizo algo, si él te…- Era incapaz de pronunciar las palabras. Después de lo de Doyle, no podía ni pensar en que pudiera volver a ocurrirle algo malo.
- No Derek.-. Se apresuró a sacarlo de su error- No pasó lo que estás pensando… Te lo prometo.
La miró a los ojos, buscando un resquicio de duda en su voz. Por fortuna, no lo encontró.
- Pero lo intentó….- Le dijo sabiendo que con semejantes pruebas en su cuerpo no se atrevería a negarlo- ¿Quién es?, tienes que denunciarlo, Emily.
- No- Negó ella tajantemente- No quiero eso Derek, con todos los problemas que he tenido desde que he vuelto, no quiero volver a ponerme en el punto de mira de los jefes.
- ¿Por qué iba a involucrarse el FBI?- En el mismo tiempo en que Emily se daba cuenta de su error, Derek hizo la conexión necesaria- Espera, ¿es un agente federal?.
Emily suspiró, maldiciéndose a si misma por no haber tenido más cautela.
- Por favor, sólo quiero olvidarlo, de veras. No me lo hagas más difícil. No fue para tanto.
Derek estaba alarmado de la forma en que se negaba admitir lo que había ocurrido. ¿Por qué siempre tenía que hacer lo mismo? ¿Por qué nunca permitía que vieran su lado vulnerable?
- Tienes un hematoma en la cadera, sus dedos marcados en tu cuello, y no creas que no me di cuenta de que tu blusa está rasgada. Y sospecho que hay más, ¿cómo puede no ser para tanto?- Le preguntó incrédulo- Dime, ¿se apartó él o te lo quitaste de encima?.
Emily se quedó petrificada por la pregunta. No se andaba con rodeos y sabía que si le mentía en una pregunta tan directa, se daría cuenta inmediata.
- Se apartó de encima, con ayuda de mi glock- Dijo finalmente tirando de la ironía.
Se le había olvidado, que Derek no estaba de humor aquella noche.
- Dime que pasó- Le reclamó- Si no quieres decirme su nombre, de acuerdo, pero cuéntamelo.
Emily suspiró resignada. Estaba cansada y no tenía ganas de discutir. Esperó con que fuera suficiente el hecho de que no supiera su identidad. Si hubiera tenido la mente un poco más clara, se habría dado cuenta de que no había modo de que él no intentara averiguar quién era.
- Pasó lo de siempre. Se aseguró de llevar mucho alcohol pensando, inocentemente, que tendría más aguante que yo. Pero evidentemente no funcionó como él creía. Se había hecho una idea bastante distorsionada de mí.
- Emily, no lo disculpes- La interrumpió atónito.
- No lo hago, créeme, solo digo que… bueno… mientras estaba encima… bueno… ya sabes...- Balbuceó sin saber cómo suavizar aquello, le aterrorizaba la expresión de dolor de Derek a medida que le narraba lo sucedido- Tenía la extraña teoría de que me gusta caldear el ambiente con mis compañeros de trabajo y que eso, inevitablemente, me convertía en una especie de ninfómana.
Derek la miró estupefacto. No entendía nada. Sintió unos irrefrenables deseos de calentarle la cara a aquel miserable contra su puño.
- ¿De qué demonios hablas?. ¿Con quién se supone que te vio flirtear de esa manera?
Emily lo miró un poco desconcertada. Pensaba que hilaría más fino.
- Aparentemente contigo, Derek- Le señaló con incredulidad.
Abrió la boca para contestar, volvió a cerrarla y luego a abrirla de nuevo, pero tardó unos segundos en que le salieran las palabras.
- Nosotros no… bueno...pero no es real...- Dijo al fin. Odiaba la forma en que aquel tipo había distorsionado una broma entre amigos para justificar su comportamiento.
- A él se lo pareció- Le hizo notar encogiéndose de hombros.
- Emily… eso no justifica…
- Lo sé, Derek… sólo te cuento lo que él me dijo.
Se quedaron en silencio durante unos instantes, dándole vueltas a si era posible que más personas en la Unidad se hubiera imaginado que lo que había entre ellos era más que un simple flirteo. Se miraron a los ojos, y se dieron cuenta de que estaban pensando lo mismo. Emily sintió como se ruborizaba, y bajó la cabeza.
Derek, le puso la mano en su mejilla, obligándola a mirarle a los ojos.
- ¿Te hizo daño en algún lugar más?.- Le preguntó preocupado.
- Sólo en mi orgullo.- Contestó ella con una sonrisa triste- Trabajando en esto, debí ver más allá de sus gestos amables
- Emily, esto no es tu culpa- Le dijo desconcertado, por cómo siempre conseguía volver todo en su contra.
- Tenía tantas ganas de regresar a mi vida de antes que ignoré las señales- Confesó ella en un susurro.
Derek bajó su mano desde su rostro, hasta las de ella, sosteniéndolas con suavidad.
- Aún así, no es tu culpa- Le dijo mirándola fijamente- Y salir con un idiota no es la forma de volver a tu vida de antes.
Ella le dirigió una leve sonrisa de decepción.
- No le pedí las credenciales- Dijo con sarcasmo-. La verdad, supuse que siendo un agente del FBI, estaba cubierta. Por favor, Derek, no se lo cuentes a nadie. No quiero volver a ser el centro de atención de media agencia- Le rogó.
Derek le dirigió una sonrisa amable, y le acarició el rostro delicadamente.
- Será mejor que vayas a descansar, Em, es muy tarde.
Ella se levantó del sillón, y se volvió hacia él.
- Gracias, por cierto- Le susurró.
La miró con ternura.
- Siempre.
Se cruzaron aquella mirada de complicidad que últimamente compartían en tantas ocasiones. Derek se levantó, y dio un par de pasos en dirección hacia la puerta, pero se detuvo en seco, y se volvió, quedándose frente a ella.
- Emily, toda esta situación apesta… yo… simplemente no me veo capaz de dejarte sola aquí.
Ella le sonrió con eterna gratitud. Tenía que haber supuesto, que aquello pasaría.
- Derek, sé que te preocupas por mí, pero estoy bien. No puedo pedirte que te quedes. Ya has hecho suficiente- Intentó convencerlo sin mucho éxito.
Él leyó la duda en su rostro.
- Em, ¿Quieres que me quede?-Le preguntó sin rodeos.
- No es necesario- Contestó ella en voz demasiado baja como para que pareciera cierto.
El sonrió, burlándose de la situación incómoda que sin querer habían creado.
- Si tu prefieres que me quede y yo quiero quedarme, no entiendo por que estamos discutiendo.
Emily no pudo evitar reírse ante aquel comentario.
- Somos un desastre...-Dijo negando con la cabeza- Te traeré una manta… ¿estás bien con lo de dormir en el sillón?- Cedió al fin.
Derek miró de reojo hacia el sillón y luego hacia ella con aquella sonrisa que la hacía que su corazón saltara un poquito.
- Generalmente no me gustan, pero he de reconocer que cuando compraste ese de ahí, para que pudiéramos ver las películas juntos, te aseguraste de elegir el más cómodo de la tienda.
Ella lo miró boquiabierta, al tiempo que emitía un pequeño jadeo.
- Yo no lo compré por eso…- Negó la evidencia fingiendo estar ofendida. Con la misma, se dirigió a su dormitorio a coger una manta. Desde allí, aún lo oyó decir en voz alta.
- ¡Admítelo princesa, será más fácil!- Le conmino con una expresión traviesa.
Emily sonrió para sus adentros. Aún con la noche que había pasado, había conseguido hacerla reír. Volvió con una manta, una almohada y un par de sábanas, y se las entregó .
- Anda, toma, y espero que haya suficiente sitio ahí para los dos.
- ¿Estás considerando apuntarte?- Se burló de ella.
- No me refería a mí- Dijo ella con una sonrisa de autosuficiencia dibujada en la cara- Sin a ti y a tu ego. No estoy segura de si cabréis los dos.
Derek no pudo evitar echarse a reír ante su broma. Por un momento, ambos olvidaron el motivo por el que él se quedaba a dormir.
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Un gemido aterrorizado despertó a Derek. Miró su reloj, eran casi las cinco de la mañana. Inmediatamente supo de qué se trataba. Se incorporó casi de un salto, y se apresuró a irrumpir en la habitación de Emily. Ésta estaba acurrucada en una esquina de la cama, con las sábanas agarradas entre sus manos, como si le fuera la vida en ello. Derek se dio cuenta, de que aún parecía dormida.
Se acercó a ella suavemente. Ella en un primer momento se apartó bruscamente de él, abriendo los ojos, aterrorizada.
- ¡Em, Em!, soy yo, soy yo, sólo es una pesadilla- La intentó sacar de su trance.
Ella finalmente pareció darse cuenta de dónde estaba, y lo miró terriblemente avergonzada.
- ¡Dios! lo siento, te he despertado- Se disculpó.
Derek se sentó a su lado, y le acarició el rostro. Con su dedo, recogió una lágrima que resbalaba por su mejilla. Estaba seguro de que Emily no se había dado cuenta de que había llorado en sueños.
- Está bien, no pasa nada- Le dijo con suavidad- De todas formas no podía dormir. ¿estás bien?
- Sí, yo sólo…- Titubeó intentando encontrar el valor para hablar- Hacía mucho que no soñaba con él…
Él la miró confuso. Había dado por sentado que su sueño tenía relación con lo ocurrido aquella noche, pero de alguna manera, lo había relacionado con otro hecho traumático.
- ¿Con Doyle?- Preguntó, aunque ya sabía la respuesta. Ella asintió ligeramente- Está bien, ¿Quieres contármelo?
Negó con la cabeza.
- ¿Y un vaso de agua?..- Hizo una pausa cuando vio que ella volvía a decir que no- ¿Qué necesitas, Em?- Preguntó al fin, preocupado.
Ella lo miró con timidez.
- Sólo… ¿te podrías quedar conmigo un rato?- Susurró.
Derek sintió que le embargaba un sentimiento de infinita ternura.
- Claro, me quedaré aquí sentado hasta que te duermas- Le dijo acariciándole el pelo.
Ella negó con la cabeza, y de nuevo él se sintió confuso.
- No- Dijo, al tiempo que se hacía a un lado para dejarle espacio- Quiero decir, aquí, conmigo.
Sin decir una palabra, se acomodó junto a ella y la rodeó con el brazo, estrechándola contra su pecho. Notó como su respiración, hasta hacía un momento agitada, comenzaba a calmarse poco a poco, acompasándose a la suya.
- No pasa nada- Le dijo en voz baja- Estoy aquí, duerme tranquila.
Se aseguró de que efectivamente ella se durmiera antes que él, para luego acompañarla en su sueño.
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