Este capítulo es más largo que el resto, pero no me pareció muy lógico cortarlo. Espero que les guste. :).

CAPITULO 5

Emily, después de su conversación con J.J. se dirigió al office para tomarse un café. Literalmente, se estaba quedando dormida, y estaba agotada hasta la extenuación. Se encontraba distraida concentrada en añadir la leche sin derramarla, cuando se le heló la sangre al escuchar una voz a sus espaldas.

- Buenos días, Emily- Siseó Jason a sus espaldas.

Se giró bruscamente, con los ojos muy abiertos para encontrárselo justo frente a ella, con aquella sonrisa lasciva que le provocaba náuseas. Se había colocado de tal manera que practicamente la había acorralado.

- ¿Qué demonios haces aquí?- Susurró resentida.

La observó inclinando la cabeza ligeramente, mientras le recorría con descaro el cuerpo con la mirada.

- Tomarme un café, igual que tú- Dijo sonriente, como si nada hubiera ocurrido dos días antes.

- ¿Cómo te atreves a acercarte a mí después de lo que hiciste?- Le reclamó en voz baja, intentando contener la rabia.

Jason la miró con expresión fingidamente inocente.

- Creo que la otra noche bebiste demasiado, Emily. No hice nada que no quisieras- Le espetó de forma descarada.

- Eres un cabrón- Le escupió, mientras adelantaba un paso para salir de allí, pero él no se movió- Déjame pasar, Jason- Le ordenó, nerviosa.

Éste disfrutó durante unos instantes del temor que vio en sus ojos, y finalmente se apartó. Emily pasó a su lado y justo cuando lo había adelantado, notó que él tiraba de su brazo con fuerza, arrastrándola hacia él. Sintio asqueada el aliento junto a su oído y su cuerpo pegado al suyo.

- Bebimos mucho y estabas demasido borracha como para recordar nada – La amenazó en un susurro- Eso fue lo que pasó. Con tus antecedentes, será tu palabra contra la mía, y te aseguro que llevas las de perder. Como me jodas, Emily, voy a terminar lo que empecé, y te puedo garantizar que no lo vas a disfrutar.

La soltó bruscamente y sonrió satisfecho cuando vio que ella prácticamente huía de allí. Se giró y tomó la taza de café que Emily se acababa de preparar. Unos segundos después, salió del office con la taza en la mano.

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Derek acababa de salir de su despacho, y echó un vistazo a su alrededor buscando a Emily. No la había visto después de su conversación con J.J. estaba preocupado. Bajó las escaleras, y se dirigió hacia la mesa de J.J., que estaba con Reid y García, charlando sobre la última gran idea de Penélope: una fiesta sorpresa en casa de Rossi, para celebrar el cumpleaños de Emily, con aproximadamente ocho meses de retraso. Quería compensarle que hubiera tenido que pasar su último cumpleaños sola en París. Aunque la habían intentado convencer de que odiaba las sorpresas, no hubo forma de que se echara atrás, y al final los había embaucado a todos.

Cuando estaba a medio camino, Emily, cruzó como una flecha en dirección hacia la zona de la sala de reuniones, situada a su derecha, y tropezó literalmente con él. Derek tuvo que sujetarla para que no cayera al suelo. Al fondo, Reid y García, levantaron la vista y sonrieron divertidos, mientras que J.J. se quedó mirándolos fijamente, estudiando la postura corporal de Emily. Parecía nerviosa.

- ¡Ey, princesa!, cuidado por donde vas- Le dijo sonriente Derek, sosteniéndola por la cintura.

Ella, cabizbaja, no respondió, y entonces fue cuando Derek notó que temblaba como una hoja.

- ¿Qué pasa?- Le preguntó intentando buscar sus ojos, clavados en el suelo- ¿Em?.

La obligó a levantar la cabeza, sosteniéndole el mentón con la mano, mientras que la otra seguía apoyada en su cintura. Ella nuevamente apartó la mirada, pero no lo suficiente como para no darse cuenta de que se encontraba al borde de las lágrimas. Estrechó los ojos y escudriñó a su alrededor, al fondo vio al nuevo agente, Jason Williams, tomándose tranquilamente un café, sentado en el borde de una de las mesas. Miró hacia J.J., y se dio cuenta de que ésta fijaba su vista también en dicho agente, para luego, volverla hacia Emily, y finalmente cruzar una mirada preocupada con Derek. Éste abrió los ojos, y sintió que una oscura furia lo nublaba. Emily se dio cuenta del cambio en su expresión, y de forma insconsciente, miró atemorizada justo en la dirección de Jason. Era la confirmación que a Derek le faltaba. Ignoró la expresión de súplica de Emily y se deshizo fácilmente de sus manos, cuando intentó detenerlo. En aquel momento, Derek sintió que todo se volvía rojo a su alrededor.

Jason ni siquiera lo vio venir, de un puñetazo lo derribó al suelo, haciendo caso omiso del jadeo aterrorizado de Emily. La taza de café, saltó por los aires, y cayó reventada contra una mesa. Lo agarró por la pechera de la camisa, y lo obligó a levantarse, para seguidamente empotrarlo violentamente contra la pared, al tiempo que esquivaba las manos que intentaban sujetarlo y sin prestar atención a los gritos de Penélope y Reid, pidiéndole que parara. Volvió a golpearlo y sonrió satisfecho cuando vio que le sangraba la nariz. De nuevo otro golpe, justo en el ojo, y lo derribó de nuevo al suelo, y estaba dispuesto a volver a levantarle para seguir golpeándolo hasta acabar con él si no hubiera sido porque Rossi, y Hotch, acudieron en ayuda del resto, y lo sujetaron con fuerza.

- ¡Soltadme!- Gritó mientras encolerizado, se intentaba zafar en vano de sus amigos.

- ¡Dejalo ya, Derek!, ¡Vas a matarle!- Le gritó Penélope encarándose con él.

Derek vio como detrás de ella, Jason se incorporaba con dificultad, con ayuda de alguien del personal administrativo. De nuevo tuvieron que agarrarle con fuerza cuando trató de abalanzarse nuevamente sobre él.

Jason, ya de pie, se limpió la sangre que le caía de la naríz, con el dorso de la mano, y con gesto insolente, se dirigió a él.

- ¡Estás acabado Morgan...! ¡Espero que esa zorra te lo agradezca con un buen polvo!.- Le espetó hecho un basilisco, mientras señalaba a Emily.

Derek reaccionó como un toro de miura, pero no logró zafarse de las cuatro personas que lo estaban sujetando, y sólo le quedó gritarle con furia, mientras que Jason, se alejaba de allí.

- ¡Te voy a matar, maldito hijo de puta!.¡Como la vuelvas a tocar, te juro por Dios que te arrancaré hasta el alma!.- Le amenazó a pleno pulmón, cegado por la cólera, mientras en vano, seguía intentando llegar hasta él.

Emily, que se encontraba retenida por J.J. desde el momento en que echó a correr detrás de Derek para tratar de detenerlo, sintió que sus piernas cedían y si no hubiera sido porque J.J la sujetaba con fuerza, habría caido al suelo. Notó las miradas confusas del resto del equipo mirándolos alternativamente a ella y a Derek, realizando sus propias conexiones en toda aquella historia y durante unos instantes quiso morir al sentirse totalmente expuesta.

Finalmente, una vez Jason estuvo fuera de su vista, Emily se deshizo de los brazos de J.J., que la dejó libre y corrió a comprobar como se encontraba Derek. De prácticamente un empujón apartó a Penélope para colocarse frente a él, y sintió como su corazón se helaba al notar el dolor y la furia en sus ojos, y su respiración agitada. Inspiró profundamente, para recuperar la compostura, y le tomó el rostro entre las manos, obligándolo a centrar su atención en ella.

- Ya basta Derek, por favor, es suficiente... es suficiente- Le rogó, mientras que con todas sus barreras rotas, dejaba que sus lágrimas corrieran libremente por sus mejillas.

Verla así, tan vulnerable lo hizo reaccionar. Fue en ese momento cuando tomó conciencia de lo que ocurría a su alrededor, y de lo que había estado a punto de hacer si el resto del equipo no lo hubiera detenido. Sus ojos pasaron de la ira a la compasión por ella en dos segundos. Relajó sus músculos y sólo así consiguió que finalmente lo soltaran.

Se quedaron en silencio durante unos instantes, comunicándose sin palabras, hasta que la voz de Strauss, resonó desde atrás.

- Agente Morgan, quiero verlo en mi despacho inmediatamente- Le ordenó con severidad.

Cruzó una última mirada con Emily, se dio la vuelta sin mediar palabra, y la siguió sin mirar atrás, mientras que el resto del equipo contemplaba la escena atónitos.

Cuando se volvieron a girar en busca de Emily, ésta ya había desaparecido, hecha un manojo de nervios.

- ¿Qué demonios ha pasado aquí?- Preguntó Hotch dirigiéndose directamente a J.J. quien por su expresión, parecía la única que parecía poseer información.

J.J. negó con la cabeza, y se encogió de hombros.

- Lo siento Hotch, no es asunto mío como para contarlo- Le respondió con determinación.

Hotch miró al resto del equipo, y sólo vio expresiones perplejas. Volvió la vista a J.J, quien se mantenía firme en su postura, y se dio cuenta de que no iba a sacar nada más en claro.

- Cuando Derek y Emily vuelvan los quiero a todos en mi despacho.- Les ordenó antes de dirigirse hacia su oficina.

Cuando J.J, se tuvo que enfrentar de nuevo a las miradas confusas de Reid, García y Rossi, se disculpó nuevamente, y también abandonó el lugar.

Al resto no le quedó mas remedio, que mirarse unos a otros intentando entender qué había pasado.

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Cuando Derek salió del despacho de Strauss, casi una hora después, García, ya lo estaba esperando para acorrarlo a preguntas. Cuando vio que él se negaba a hablar, le informó de la reunión que Hotch había ordenado, y ofuscado, se dirigió hacia allí. Estaban ya todos sentados, exceptuando, a Emily, a quien habían enviado un mensaje porque no conseguían localizarla. Con gesto evidentemente molesto, tomó asiento al lado de J.J., quien le dirigió una mirada de comprensión, al tiempo que posaba momentáneamente su mano sobre su hombro.

Un par de minutos después, Emily apareció por la puerta, y tuvo que volver a soportar los ojos curiosos de sus amigos, y el ceño fruncido de Derek. J.J. se dio cuenta de que durante su ausencia, había hecho un buen trabajo de compartimentación, y parecía haber recuperado la compostura. Tomó asiento entre Rossi y Reid, justo enfrente de Derek. De reojo, vio la expresión asustada de García en un extremo de la mesa, y el gesto serio de Hotch, en el otro.

Hotch los miró a todos uno a uno, deteniéndose especialmente en los que parecían ser los protagonistas de la historia, quienes bajaron la mirada con expresión de culpabilidad.

- Estoy esperando una explicación- Dijo al fin con severidad.

Emily permaneció en silencio, dirigiendo una mirada cómplice a Derek, quien seguía sin moverse, con los brazos cruzados sobre su pecho.

- Esto no es un juego, Morgan- Le reprendió, dejando a Emily a un lado, por el momento- Si Williams presenta una denuncia contra ti, te pueden expulsar.

Derek contuvo una sonrisa sarcástica.

- Llegas tarde, Hotch, le ha faltado tiempo para enviar a alguien al despacho de Strauss mientras yo estaba allí, y entregarla por escrito. Ni siquiera tuvo valor para hacerlo personalmente.

Todos se quedaron atónitos, y Emily emitió un pequeño jadeo de incredulidad.

- No pueden expulsarte sin un expediente... eso no es tan sencillo, lleva un procedimiento.- Acertó a decir Reid que no salía de su asombro.

- Pero puede suspenderme de empleo y sueldo hasta que se tramite-Les informó sin poder ocultar su rabia.

- No puede haber hecho eso, no sin oír tus explicaciones- Le dijo J.J.

Derek escuchó como todos le daban la razón, pero mantuvo un silencio delatador.

- No le has dado ninguna explicación, ¿Verdad?- Apuntó Rossi, sin poder apartar la vista de Emily, quien parecía que se encogía en su silla. Estaba pálida. Tuvo una idea bastante aproximada de por dónde iban los tiros y pensó, que si las cosas se parecían mínimamente a lo que había supuesto, Derek Morgan se merecía una medalla.

- Le dije que podía hacer lo que estimara conveniente- Aclaró con frialdad.

Los murmullos de incredulidad inundaron por un momento la sala, hasta que finalmente, se oyó un susurro.

- Lo siento Derek...Siento haberte metido en esto...- Y se levantó sin poder soportar estar un minuto más allí.

Derek se incorporó inmediatamente de su asiento y la detuvo justo antes de salir.

- No es culpa tuya, Emily- Le susurró sujetándola por los brazos.

Ella se zafó bruscamente, y se encaró a él.

- ¡¿Cómo no va a serlo Derek?! ¡De una manera u otra, siempre acabas pagando por mis malas elecciones!- Exclamó desesperada.

- Yo elegí darle una paliza, no tú- Le dijo con firmeza.- Y él eligió agredirte, no tú.

Ignoró la exclamación ahogada de García, y los susurros a sus espaldas.

- Te dije que estaba bien, te dije...- Balbuceó intentando controlar las lágrimas.

La miró con incredulidad.

- Sí, ya... por eso llevas ese jersey puesto.

Ella se mantuvo en su posición, mientras se mordía con fuerza el labio inferior.

- No me hizo nada Derek, deja de darle vueltas...

Derek sintió que el enojo tomaba el control de sus reacciones durante unos segundos. ¿Cómo podía seguir negando lo que había ocurrido?.

- Si con que no te hizo nada te refieres a que no consiguió violarte, entonces, no, no te hizo nada- Susurró con rabia contenida, y diciendo por primera vez en alto lo que había ocurrido.

Emily notó las miradas clavadas en ella, y cómo su respiración se aceleraba, incapaz de procesar lo que acababa de oír. Aquello la convertía nuevamente en una víctima, y odiaba ser una víctima. Ya se había sentido así cuando Doyle la tuvo retenida, torturándola. Pensó en todo lo que había vivido, desde la separación de sus padres, la indiferencia de su madre, su aborto a los 15 años, las veces en que había trabajado encubierta en decenas de misiones peligrosas, todo su tiempo con Doyle y lo que ocurrió después, y sintió una furia indescriptible que le recorría todo su cuerpo. Había sido muchas cosas, pero lo que nunca sería, era una víctima. Siempre encontraba una solución, siempre hallaba la forma de salir adelante y recuperarse. Había superado cada obstáculo que se había encontrado en su camino, y cada uno de ellos la había hecho más fuerte. Sintió como esa ira se concentraba en una sola persona Jason Williams, y cuando levantó la mirada de nuevo hacia Derek, todo rastro de miedo o de duda, había desaparecido, y éste sólo halló determinación en sus ojos.

- Te olvidas de una cosa, Derek- Le dijo con una seguridad que nunca antes había visto en ella- Soy el puto ave fénix.

Y salió de la oficina sin que nadie pudiera detenerla, dispuesta a encontrarse frente a frente con el objeto de su ira.

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Lo encontró en el pasillo que daba al gimnasio. No supo nunca de dónde sacó las fuerzas para practicamente empotrarlo de cara a la pared, mientras lo mantenía inmovilizado con la mano detrás de su espalda. Supuso que la había ayudado la previa paliza que Derek le había dado. No debía sentirse demasiado en forma. Sacó su glock y le apuntó directamente a la sien.

- ¡ Que coño...!- Balbuceó Jason hasta que sintió cómo Emily quitaba el seguro. Se le cortó la respiración, cuando de reojo, vio la mirada casi enajenada de ella. Por un momento, estuvo seguro de que iba a dispararle allí mismo.

Se acercó a su oído exactamente igual que había hecho él cuando la acorraló en el office. Las palabras con que la había intimidado, resonaron en su mente.

- Vas a ir a Strauss, y vas a retirar la denuncia. Me da igual lo que te inventes, pero le vas a pedir que restituya a Morgan y luego vas a solicitar tu traslado muy, muy lejos de aquí- Le susurró en una clara amenaza- Por si no lo sabes, te informo que soy hija de una embajadora, conozco gente en las altas esferas y tengo buenos amigos en la INTERPOL, y en la CIA. Cualquiera de ellos, estaría encantado de eliminarte del mapa, con que haga una sola llamada. Nadie investigará, porque tu cuerpo nunca aparecerá, ya saben como hacerlo, yo cómo hacerlo. Te vigilaré, tengo la mejor técnico del FBI para que siga cada uno de tus pasos, y si vuelves a intentar algo así con alguna otra mujer, no tengas dudas de que iré a por ti. Puedes contarle esto a Strauss, pero será tu palabra contra la mía, y te aseguro que con mis contactos, llevas todas las de perder. Como me jodas, Jason, pondré de nuevo mi glock en tu cara, y terminaré lo que empecé. Y te puedo garantizar que no lo vas a disfrutar.

Lo obligó a girarse, poniéndolo frente a ella, y lo derribó al suelo con un rodillazo directamente en la entrepierna. Sonrió satisfecha, sintiendo que había recuperado todo su poder, antes de darse la vuelta, y dejarlo allí revolcándose de dolor.

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Emily se dirigió al despacho de Rossi, y se agenció una botella de cerveza de entre el alijo de alcohol que guardaba en su nevera. Luego subió hasta la azotea del edificio y se sentó en el borde de la misma, disfrutando de un auténtico momento de placer. Se sentía de nuevo invencible. Había resurgido de sus cenizas, como siempre hacía.

Unos veinte minutos después, y seis mensajes en su teléfono móvil preguntándole dónde estaba, volvió a las oficinas. Tenía calor, estaba deseando cambiarse de ropa, y su bolsa estaba bajo su mesa. Ya no le importaba que vieran sus cardenales, no era ella la que tenía que avergonzarse. Cuando llegó allí, se encontró a todo el equipo reunido en torno a la misma.

- Emily, ¿donde estabas?, ¿estás bien?- Le preguntó una muy ansiosa Penélope casi abalanzándose sobre ella.

Emily sonrió divertida, y le dirigió una mirada tranquilizadora a Derek, intentando borrar su expresión de confusión.

- Sí, claro, ¿por qué no iba a estarlo?.

Penélope era ahora quien se sintió confusa.

- No sé... hace un rato que Williams ha subido a hablar con Strauss- Le explicó casi con temor de que pudiera afectarle la noticia.

- Oh...- Murmuró fingiendo desinterés. Recogiò su mochila de debajo de la mesa, y la colocó sobre ella.

- ¿Te vas?- Le preguntó Reid, tan desconcertado como el resto, por el cambio de actitud.

Emily ignoró las miradas curiosas.

- Voy a cambiarme, hace calor aquí- Explicó con sencillez.

En ese momento, se oyó abrirse la puerta del despacho de Strauss, y se giraron para ver cómo Jason salía, cabizbajo y se marchaba apresuradamente de las oficinas. J.J., en un impulso, sujetó la mano de Derek, por si se le ocurría volver a ir a por él, pero éste se mantuvo relajado, únicamente absorto en intentar averiguar qué ocurría con Emily. Tras Jason, salió Strauss, e indicándoles que la esperaran, bajó las escaleras, y se dirigió hacia ellos.

- ¿Qué habrá pasado ahora...?- Murmuró J.J.

- ¿Seguro que todo va bien?- Le susurró Derek a Emily, acercándose a ella.

- Aja..- Afirmó asintiendo con la cabeza, sin ni siquiera mirarlo, centrada unicamente en localizar la camiseta, que estaba segura había guardado en su mochila..

- Erin...- La saludó Rossi al llegar hasta ellos.

Strauss estaba seria, y eso no solía ser buena cosa. Los agentes se cruzaron miradas entre sí, esperando lo peor. Derek no conseguía entender, para qué demonios había ido Williams a su despacho, aunque supuso que no sería para nada bueno. Miró un momento hacia Emily, pero ésta seguía dándoles la espalda., como si nada de aquello fuera con ella, ¿Qué diablos pasaba con ella?.

- He venido a informarles de que el agente Williams acaba de retirar la denuncia que interpuso esta mañana.- Explicó Strauss dirigiéndoles una mirada severa. Luego se centró en Derek- Me ha dicho que todo fue un malentendido, que asumirá cualquier responsabilidad, y que no desea que se le abra ningún expediente, agente Morgan. También ha solicitado su traslado inmediato, y permanecer en situación de excedencia hasta que se haga efectivo.

El equipo al completo, a excepción de Emily, se quedaron boquiabiertos. Habrían esperado cualquier cosa, menos aquello.

- ¿En serio?- Preguntó Hotch, totalmente incrédulo.

Strauss arqueó las cejas, indicándoles que ella nunca bromeaba.

- Me gustaría saber si alguno de ustedes ha tenido algo que ver con este repentino cambio de actitud- Añadió observándolos uno a uno, para terminar de nuevo en Derek.

- Estamos tan sorprendidos como tú Erin- Le explicó Rossi- No hemos tenido nada que ver, hemos estado reunidos en el despacho hasta poco antes de que fuera a hablar contigo- De reojo, vio como Emily seguía en su pose desinteresada, y supo de inmediato de dónde había venido exactamente aquel cambio de actitud. Tuvo que reprimir la sonrisa que asomó a sus labios.

- ¿Eso significa que Derek ya no está suspendido?- Preguntó esperanzada Penélope.

Strauss continuó con su gesto serio.

- Eso significa que evidentemente, si la parte afectada no quiere presentar cargos, no podemos hacer demasiado- Les explicó y luego fijó sus ojos en Derek- Aún así, yo misma he visto cómo le golpeaba hasta casi dejarlo inconsciente. No crea que se va a librar de esto sin una sanción, la gravedad de la misma dependerá de que me de una buena explicación para lo sucedido.

Derek abrió la boca para contestar, pero finalmente se quedó en silencio.

- ¿Derek?- Le conminó Penélope. Estaba realmente preocupada por las consecuencias que todo aquello podían acarrearle.

- Ya le he dicho todo lo que tenía que decir- Dijo por toda respuesta.

Strauss, suspiró con evidente frustración.

- Le estoy dando una oportunidad, agente- Le advirtió secamente.

- Y yo he decidido no tomarla.- Replicó él.

Fue en ese momento cuando Strauss de reojo vió cómo Emily, que aún seguía de espaldas, estaba tirando de su jersey hacia arriba con la clara intención de quitárselo.

- ¿Agente Prentiss, qué hace?- Le preguntó escandalizada.

Todos se giraron hacia ella y se quedaron atónitos al ver como en cinco segundos se despojó de la prenda, quedando cubierta su desnudez, únicamente por el sujetador.

- ¡Qué demonios!- Exclamó Derek al verla.

Emily sonrío al darse cuenta, de que tenía su atención, e ignoró los jadeos de sorpresa del equipo.

- Nada- Dijo con suma tranquilidad, dándose la vuelta, mientras se abanicaba con la camiseta que llevaba tanto rato buscando- Hace un poco de calor aquí ¿no?.

Con una dignidad y un aplomo que nunca antes habían visto en ella, se quedó apoyada en su mesa, exponiendo a la vista de todo el que quisiera verlo, las secuelas de su encuentro con Jason. En realidad, se alegró de que los hematomas hubieran adquirido una tonalidad muy oscura, resaltando sobre su pálida piel. Fijó su mirada directamente en Strauss, que atónita, contempló, igual que todos, cómo los cardenales se repartían por sus brazos, su pecho y su estómago. Como si fuera la cosa más natural del mundo, se recogió el pelo en una sencilla coleta, girando levemente y con total intencionalidad la cabeza para que pudiera ver por sí misma, las marcas que aún quedaban en su cuello.

- ¿Qué...?- Balbuceó Strauss, sin poder creer lo que estaba viendo, y al mismo tiempo tomando absoluta conciencia de la respuesta que buscaba.

Emily, sin apartar la mirada de ella, y con una total expresión serena en su rostro, finalmente le había mostrado, sin ningún tipo de pudor la explicación que estaba exigiendo. "Una imagen vale más que mil palabras", se dijo Emily a sí misma, sintiéndose más fuerte que nunca.

- Estoy segura de que el agente Morgan tuvo una buena razón para reaccionar así- Le dijo con total tranquilidad- Si no es capaz de verlo... estaré encantada de hacerle yo misma un informe por escrito... con todo lujo de detalles- Añadió haciendo caso omiso de las caras de estupefacción de sus amigos, evidentemente impactados por el estado de su cuerpo; y de la sonrisa que Rossi, inútilmente trataba de ocultar.

- A veces, es mejor dejar las cosas como están, Erin- Le aconsejó éste con su sabiduría habitual- Williams no quiere presentar denuncia y tal vez es preferible evitar un escándalo mayor dentro del FBI, ¿no crees?.

Strauss se quedó sin saber qué responder durante unos segundos.

- Les comunicaré mi decisión a través del agente Hotchner...- Dijo secamente, y luego se dirigió a Emily- Y agente Prentiss.. vístase, por favor... Sinceramente... no creo que vaya a necesitar ese informe.

Se marchó de allí de forma apresurada, dejándo solo al equipo, aún atónitos. Fue entonces cuando Emily, por fin, se puso la camiseta que aún sostenía entre sus manos. Y ya no le importó el hecho de que sus mangas cortas, o su escote en V, no sirvieran para ocultar nada de lo que le había ocurrido.

Una sonrisa de satisfacción se dibujó en su cara.

- Emily... ¿Qué has hecho?- Acertó a decir Derek.

- ¿Yo? Nada...- Le dijo con expresión traviesa.- Si me disculpáis me gustaría ir a casa. Quiero estar presentable para mi fiesta sorpresa de esta noche...- Añadió guiñándole un ojo a Penélope. Cogió su bolso y se lo colgó en el hombro - ¿Sigue siendo a las 9 en casa de Rossi, Pen?.

- Si...- Balbuceó Penélope, pensando que realmente aquella era la auténtica Wonder Woman.

Emily, se despidió de todos con un escueto "hasta esta noche", y como si fuera la abeja reina, se marchó de allí con paso firme.

Derek la observó mientras se alejaba, y pensó que era la mujer más increible que había conocido nunca, y que no había nada que deseara más en el mundo que pasar el resto de su vida a su lado.

- Algún día me casaré con ella.- Murmuró.

Sólo se dio cuenta de que había expresado sus pensamientos en alto, cuando se encontró cinco pares de ojos mirándolo fijamente. Arqueó las cejas y se encogió de hombros, ganándose la sonrisa de aprobación de todos ellos.