Tan solo bastó que se retirara el Hokage para que todos se dispersaran. Inojin se dio la vuelta quedando obviamente frente a Himawari y bastante cerca cabe aclarar. Éste solo sonrió como siempre lo hacía y la pequeña Uzumaki no pudo hacer nada más aparte de sonrojarse al extremo.
Si algo estaba claro, es que ese chico aún le gustaba, y eso ha sido así desde el día en el que el Yamanaka llamó su atención con el dibujo, hábito que fascinaba a Himawari, lo demás fue cuestión de tiempo.
—¿Nos vamos?— preguntó el rubio Uzumaki —Ya me harté de este lugar— Así como vinieron se fueron yendo —Nos vemos más tarde Hima— saludó a su hermanita y luego se fue saltando por los techos.
—Hasta pronto Himawari— Shikadai le sonrió adormilado y se fue siguiendo a Bolt.
—Adiós Shikadai— Himawari lo despidió con una cálida sonrisa.
Los demás solo se despidieron y se fueron, esto decepcionó un poco a Himawari, sinceramente esperaba más de Inojin, pero ya qué.
—Hima-chan muchas felicidades, ¿Quieres papitas?— soltó una pelirroja bastante conocida por la morena.
—ChouChou-san — dijo Himawari saludando a la Akimichi.
—Bien hecho Hima-chan– Sarada la abrazó delicadamente en tono de felicitación.
—Gracias Sarada-chan—
Las chicas se quedaron un rato más hablando y felicitando a la nueva gennin, pero tan pronto terminaron cada una se fue a su casa, excepto Sarada, ella se ofreció a acompañar a la pequeña Uzumaki.
Llegaron a la residencia de los Uzumaki recibidas por Bolt.
El rubio y la Uchiha se fueron lejos del lugar para tener privacidad, después de todo eran novios. Himawari siguió hasta su casa, donde su madre, Hinata y su tía Hanabi la esperaban con el almuerzo y una tarde juntas.
Lo primero que harían, sería ir por unos girasoles para el tío Neji. Himawari amaba pasar el tiempo con él y sus primos, con los que podía practicar su puño suave y byakugan.
