Capitulo 11 – Michimiya
Sentada en su despacho, Michimya Yui, que había mantenido su apellido de soltera después de casarse, repasaba algunos informes psiquiátricos de los niños que había tratado en el pasado su compañera del equipo. Buscaba en ellos encontrar algún soporte para la defensa de su abogado, y es que para bueno o para malo, necesitaba agarrarse a lo que fuera para arrebatarle la custodia compartida a su ex-pareja.
Si bien sabía que Daichi nunca había hecho daño al niño hasta la fecha, no tenía la certeza de que las cosas fueran diferentes ahora que ella había iniciado una nueva relación de pareja. Cualquiera podría pensar que era una obsesión insana, solo viéndola allí sentada, con las gafas puestas y las venas de frente marcadas mientras buscaba sin remedio cualquier excusa, cualquiera, que le permitiera tener a Tobio siempre con ella. No era una cuestión de venganza, no quería robarle a su hijo, solo quería asegurase de que estaba bien y no con aquel hombre capaz de cualquier cosa para herirla. El niño no estaba seguro.
Estaba tan centrada en los informes que ni siquiera se percató de que la puerta del despacho se abrió. Su mente centrada en aquellas letras minúsculas que se amontonaba, las unas sobre las otras, con tachones y rallados por parte de la desastrosa compañera la tenían atrapada.
Una mano cálida le acarició el rostro causandole el mayor sobresalto que había tenido desde que dejara la casa dónde había vivido siete años con Sawamura.
— ¡Me cago en la…! — gritó al levantar la vista y ver a Akaashi a su lado con una vaga sonrisa dibujada en la cara.
Al final ella se había ido separado del que consideraba su marido por él, porque le había encontrado de casualidad en una de las fiestas locas de Bokurto haciéndole cambiar de parecer sobre cómo debían ser las cosas. El matrimonio para siempre era una pantomima si no eras feliz y la persona que tenías al lado no luchaba por tu felicidad al mismo nivel que por la suya propia. Eso era lo que Akaashi le había enseñado, y desafortunadamente no había podido evitar enamorarse de él.
—No digas tacos — le reprochó a pesar de haberle dado el susto de su vida.
—No he dicho ninguno — contestó ella con orgullo, levantando la cabeza y mostrando una postura exagerada de su buen comportamiento— ¿Qué haces aquí? ¿No ves que tengo mucho trabajo?
—Pues he venido a verte, porque llevas una semana desaparecida — besó su frente con suavidad y se sentó en la mesa mirando los papeles que esta revisaba—. Algo me dice que este trabajo, no es tan trabajo como dices y que tal vez deberías dejar algunas cosas en manos de los abogados.
Michimiya apretó los labios entre enfadada y triste. A veces pensaba que los hombres, solo por el mero hecho de haber nacido con pene, no eran capaces de entender algunas cosas que les ocurrían a las mujeres solo por el simple hecho de ser mujeres. Como si fueran de planetas distintos, como si el patriarcado fuera una especie de virus informático que se colaba en los cerebros de aquellos que menos esperabas y rompiera lanzas en contra de un mundo diferente al que habían conocido hasta el momento. Probablemente lo hubiera sabido explicar mejor si no se hubiera saltado las clases de psicología social, pero siempre le parecieron demasiado relativas, atrapando los conceptos de identidad en ideas ambiguas codificadas por la sociedad y no por las elecciones personales.
—Ya lo sé, pero es que no puedo, me cuesta tanto… — dejó los informes sobre la mesa y apoyó la cabeza sobre el muslo de Akaashi, el que reposaba sobre la mesa del escritorio. Él acarició su cabeza como si fuera una niña pequeña—. Tengo que ir a buscar a Tobio en un par de horas, a veces es imposible dormir cuando él no está en casa ¿sabes?
Ella levantó la cabeza, manteniendo la barbilla apoyada contra su muslo.
—Ya lo sé.
Akaashi acarició la cabeza de Yui, masajeando levemente sus orejas y retirándole las gafas para después dejarlas sobre la mesa con suavidad. Le gustaba la pasión con la que se implicaba en todas y cada una de las cosas que hacía.
—Podríamos ir hoy a cenar a un burger con Tobio —propuso Keiji. Michimiya levantó la cabeza y le miró con una sonrisa ladeada.
—Mi hijo es un viejo interior, odia esos sitios, o al menos odia ir conmigo —ella se sentía resignada.
Sabía que Daichi envenenaba la mente del pequeño, diciéndole cosas desagradables de ella. Echando mierda sobre el tejado de ella para que nunca quisiera quedarse con su madre sin patalear.
— Pues lo llevamos donde él quiera — Akaashi observó como las facciones de Michimiya cambiaban hacía una ligera paz —. Sabes que todo va a ir bien, y sinceramente yo solo quiero poder pasar tiempo contigo…
Yui se levantó de la silla y le abrazó. Tenerle con él le aliviaba el peso un poco, pero no cambiaba aquel miedo racional o no que le asaltaba cuando pensaba que Tobio pasaba tiempo con el malnacido de su ex.
Las pestañas de Michimiya rozaron las mejillas de Keiji.
—Es que es agotador — dijo Yui apartándose. Se puso las manos en el pelo y tas alborotárselo un poco se golpeó ambas mejillas a la vez con fuerza, dejando la marca de sus dedos en su blanca piel—. Siento que el mundo se va a caer sobre mi cabeza, me siento culpable por querer acostarme contigo aquí ahora mismo, lo que me hace sentir como una pésima madre, por no quedarme con Daichi, por no resignarme y ser "demasiado moderna" como siempre me decía mi ex suegra cuando quería decir que yo no era suficientemente buena para su hijo, por no tolerar que Daichi me pusiera los cuernos con la canguro, por preferír mi carrera profesional por encima de la vida familiar, por no querer llevar las cuentas de su empresa, por no normalizar aquella vez que me pegó un bofetón en mitad de una discusión, por no hacerle la cena después del trabajo… Siento que soy la peor madre que Tobio podría tener, porque simplemente yo soy un desastre.
Los labios de Akaashi se pegaron a los de ella haciéndola callar de aquel monologo de autocastigo.
—No es que no quiera escuchar todo lo que tienes que decir — Continuó hablando Keiji cuando sus bocas se separaron, a la par que ponía el dedo indice sobre sus labios para evitar que continuara. Realmente él no entendía cómo podía sentir todas aquellas cosas y no explotar, pero en parte aquello era lo que la hacía encantadora—. Pero no eres una mala madre por ser humana.
Michimiya dejó escapar un suspiro profundo mientras se mordía el labio. Recordaba claramente e´l día que tras servirle la cena a Daichi, sin esperar que Tobio se hubiera ido a la cama, se sentó frente a él y rompió a llorar.
—Quiero el divorcio — le había dicho sin tener ni idea de dónde iría, de qué haría pero que sin lugar a dudas no quería quedarse en aquella casa con él. Haciéndose cargo de la limpieza, de las cuentas del grupo de psicología infantil, de la comida, de Tobio…
Si tenía que hacerse cargo de todo aquello, prefería que fuera porque era completamente libre de él. Y es que no podía mentirse a si misma, ya hacía mucho tiempo que ya no estaba enamorada de Sawamura Daichi, y aunque le quisiera y a pesar de todo el lujo de aquella casa enorme con piscina, y las vacaciones en Hawaii . Todo aquello ya no le parecían razones suficientes para aguantar allí.
—Creo que tienes que pensártelo bien, Yui — había sido la única contestación de Daichi. Serio y cortante, le había echado una ojeada y había tomado a Tobio en brazos para llevarselo a cenar a la cocina, dejándola allí sola hecha un mar de lagrimas. Como avisándola de que pretendía robarle a el pequeño si se decidía a hacer lo que acababa de proponer.
—Saberlo es agradable, pero no cambia demasiado cómo me siento.
Las manos de Akaashi se posaron sobre las caderas de ella, atrayéndola hacía él.
El divorcio en japón seguía siendo algo tabú. Se había normalizado un poco, pero no dejaba de creerse que eran mujeres caprichosas que no querían aceptar el concepto tradicional en el que se sustentaba el matrimonio: la resignación.
El teléfono sonó sobre la mesa del escritorio. Michimiya alargó el brazo y lo tomó entre sus dedos para contestar.
—¿Yui-chan?— la voz de Bokuto sonó al otro lado del teléfono. Ella asintió—. Necesito consejo sobre un caso, no porque no sepa solucionarlo ni nada, eh.
—¿Sabes que ya no trabajamos juntos desde hace más de medio año? — la voz de la morena sonaba como una queja. De algún modo, aunque entendía que Bokuto se hubiera quedado con Daichi, a fin de cuentas ella no le había pedido que le abandonara, pero no dejaba de molestarle mucho que no hubiera iniciado una guerra.
—Pero somos amigos ¿no? — suplicó.
Realmente se sentía muy infantil por su propia actitud, así que trató de evitar que interfiriera.
—Claro, Kotaro—. Michimiya puso el manos libres—. Akaashi está aquí también ¿vale?
—Genial, mejor, porque es todo un desastre y por primera vez no es culpa mía — la voz de Bokuto se empezó a acelerar—. Yo me estaba acostando con un tipo guapo que me gustaba y ha resultado ser el padre de un paciente, y ahora Daichi se acuesta con el otro padre del paciente y es un desastre porque ¿Cómo vamos a hacer bien nuestro trabajo así?
—¿Sawamura está con un hombre? — Akaashi se sintió confundido. Desde el primer día de instituto había reconocido a Bokuto como homosexual y por linea general tenía un radar acertado de los gays, que por algún motivo siempre se sentían atraídos por su personalidad reservada.
—Creo que no necesitábamos saber eso — Michimiya dejó escapar una risotada. Era egocéntrico pensar aquello, pero asumía que Daichi hacía aquello también para herirla, o peor, para meter a Bokuto en aquel escollo y que ella se sintiera en la obligación de volver para ayudar—. En cualquier caso, mandame lo que tengas, pero no pienso bajo ningún concepto ir a entrevistarme ni con el padre, ni con el niño.
Michimiya colgó el teléfono y miró a Akaashi buscando aprovación en sus ojos.
—Probablemente hubiera sido más inteligente no haberle ayudado ¿verdad?
—Probablemente no serías tú si no intentaras ayudar a los demás — Akaashi la peinó con los dedos—. Vamonos a buscar a Tobio.
NA: Esto… Bueno, hace como 10 meses que no actualizo esto? Menos quizá, pero mucho. Intento ponerme al día ahora que las cosas en mi vida empiezan a estar en orden, pero igual tengo mucho trabajo y empiezo las clases en una semana, estoy escribiendo siete fics más, y tengo ideas para siete mil más, así que no sé si actualizaré muy seguido. Pero lo voy a intentar ¿rigth? Baii.
