Capítulo 6º.- Regreso

Las corrientes de aire eran demasiado fuertes e imprevisibles, seguramente se debía al efecto de las Esquirlas, sin embargo no tenían más opción que escapar volando, la tierra a sus pies se agitaba y desmoronaba sobre las aguas del mar, que parecían engullirla con avidez. No sabía qué habría sido de los hombres allí abajo, si habrían logrado salir de aquel infierno, si su nave les esperaría o ya despegaba para poner a salvo a los que pudiera, eran sus enemigos y no debería importarle, pero no era así, por mucho que los odiara, ahora que su muerte era prácticamente un hecho, el arrepentimiento hacía acto de presencia en ella, sin embargo nada podía hacer, pues ellos mismos huían desesperados de las múltiples explosiones que se sucedían a su espalda.

—Teniente, no te ofendas, pero creo que ese último ataque tuyo no ha sido la mejor de las ideas —le llegó la voz de Sikes por encima del rugido del viento.

—No teníamos otra opción, cabo —Nanoha quería creer que era así, que usar uno de sus ataques más potentes había sido la única solución posible para poder salir de allí con vida, pero en el fondo comenzaba a dudar de su decisión, debía haber tenido en cuenta la inestabilidad de las Esquirlas, demonios, maldijo, en aquel lugar había cientos almacenadas, sin contar las que los soldados llevaban cargadas en sus armas… Viéndolo con perspectiva, casi resultaba un ataque suicida a la desesperada.

Recordaba exactamente cómo había volado el techo del edificio con el Divine Buster; con el cielo abierto sobre ellos, los cinco salieron volando de allí, pillando sorprendidos a sus enemigos por unos inestimables y necesarios segundos y entonces, antes de que estos se recuperaran y comenzaran a dispararles, Nanoha había lanzado el Starlight Breaker. No esperaba una reacción de las Esquirlas como esa, pues su poder estaba limitado, pero cuando la energía de su hechizo tocó el suelo, las explosiones comenzaron a sucederse una detrás de otra en un efecto en cadena devastador. Ahora comprendía aquel sobrenombre que le habían dado a las Esquirlas, realmente parecían tener la capacidad para destruir un mundo, sólo tenía que mirar hacia abajo, a la serie de pequeños cataclismos que se desataban sobre la tierra que dejaban atrás.

—Mist, aquí el Ice Breaker, ¿me reciben? —la señal de radio les llegaba llena de interferencias, pero la podían oír.

—Les recibimos, Ice Breaker —contestó Nanoha.

—Menos mal —suspiró Leon al otro lado—. Escuchen, vamos a teleportarlos a la nave, ahora mismo estamos cerca de su posición, prepárense, porque lo haremos en movimiento. Vamos a salir de este planeta tan rápido como podamos.

—Entendido.

Un círculo mágico se abrió en torno a ellos, la luz les envolvió y en un momento estaban los cinco en sala de teleportación de la astronave, puesto que aún estaban en movimiento, ninguno atinó a frenarse a tiempo y se estamparon literalmente contra uno de los mamparos de la sala; podrían haberse hecho realmente mucho daño, si una red mágica no los hubiese parado antes de golpearse.

—¿Estáis bien?

Nanoha, enredada entre las piernas y brazos del resto de su escuadrón vio aparecer el rostro de Fate frente a ellos.

—Sí… —contestó, mientras intentaban incorporarse—. Gracias, Fate-chan.

Por fin consiguieron deshacer el lío y levantarse todos, liberaron sus barrier jackets y siguiendo a Fate, se dirigieron al puente de mando.

—El capitán quiere veros a todos —les dijo la Enforcer.

—Um, supongo que querrá saber qué es lo que ha pasado allí abajo —comentó Nanoha.

—Sí, la verdad es que nos sorprendisteis mucho.

—Es culpa de la teniente, no calculó la intensidad de sus fuegos artificiales —bromeó Navara para liberar la tensión acumulada.

Las risas no se hicieron esperar, ahora que estaban a salvo en la nave y la misión había concluido, podían respirar tranquilos. Nanoha intentó reír con ellos, pero no pudo, por su mente no hacían más que pasar los rostros anónimos de todos aquellos soldados que debían haber quedado atrapados en las explosiones; se paró apoyándose en la pared del pasillo, de repente sentía que las piernas no la sostenían. Fate y los demás se volvieron preocupados.

—Teniente…

—Nanoha, ¿estás bien? ¿Te han herido?

—Estoy bien, sólo necesito un minuto, nada más, adelantaros —trató de sonreír para tranquilizarlos.

—Aldian, seguid vosotros y dile al capitán que en seguida nos reuniremos con él —le indicó Fate a la sargento mayor, ésta asintió e instó a los demás a avanzar.

La Enforcer se acercó a Nanoha y cogió suavemente su rostro entre las manos.

—A mí no me engañas, ¿qué te ocurre?

—No es nada, de verdad, Fate-chan…

—No me mientas, ¿qué es?

—Muertos… —mustió débilmente—… por mi culpa… por mi mano… —se dejó caer hasta al suelo, Fate se arrodilló frente a ella.

—¿Qué dices? Todos habéis vuelto sin ni siquiera una herida…

—No, no nosotros, el enemigo, los hombres que había en las ruinas… Quiero creer que pudieron huir, pero sé que no es así… Los he matado, yo… yo… —sintió la nausea subirle a la boca y se la tapó con las manos, las lágrimas se derramaron de sus ojos sin que ni siquiera se diese cuenta.

Fate la abrazó fuertemente, ignorando el dolor de su hombro herido, entendía muy bien cómo se sentía Nanoha en aquel momento, ella había pasado por lo mismo la primera vez que derramó sangre ajena y arrebató una vida, una sensación a la que jamás se podría acostumbrar, pero con la que había aprendido a vivir.

—No es culpa tuya —le susurró al oído—, las Esquirlas que ellos mismos usaban han desatado todo eso, sé que tu intención no era matarlos, ni tan siquiera herirlos de gravedad…

—Debí haberlo pensado mejor… Haberme dado cuenta de lo que podría ocurrir si usaba tal cantidad de magia cerca de las Esquirlas… Es mi culpa, mi culpa…

Nanoha se abrazó a Fate, escondiendo la cara contra su pecho, mientras el llanto sacudía su cuerpo. Fate estrechó el abrazo aún más y acarició su pelo tratando de tranquilizarla. ¿Qué más podía decirle? Sabía que no había palabras de ánimo suficientes para ello, que aquella culpabilidad que sentía era algo que acabaría por superar con el tiempo, ahora era demasiado pronto, estaba todo demasiado reciente para Nanoha, lo único que podía hacer por el momento era estar a su lado, consolándola y dándole todo el apoyo que le hiciera falta.

Cuando Nanoha se tranquilizó, ambas se dirigieron al puente, la expresión de la Instructora era sombría, en nada se parecía a la de alguien que volvía victorioso a casa. Fate hubiese preferido ir a su cuarto, pero el capitán las esperaba. Sin embargo, cuando llegaron al puente se encontraron con una actividad frenética; la astronave ascendía directa a traspasar la atmósfera del planeta, razón por la cual todos habían tomado asiento, pero no sólo eso, en las pantallas, unos metros por delante de ellos podían ver el fuego de los motores de la nave enemiga, la estaban persiguiendo en un intento de alcanzarla y abordarla, mas todo apuntaba a que no lo lograrían antes de salir al espacio.

Nanoha y Fate se sentaron junto Aldian y los demás, mientras el capitán daba órdenes y los pilotos se esforzaban sobre los mandos. El Ice Breaker XV comenzó a traquetear cuando salió de la atmósfera, fueron uno minutos tensos, hasta que por fin el espacio les recibió.

—No pierdan de vista a la nave enemiga —advirtió el capitán.

—Estabilizando la nave —dijo un controlador.

—Comenzando chequeo de sistemas… —una a una todas las secciones de la nave comunicaron que todos los sistemas estaban en verde, mientras la persecución seguía.

—Van a saltar —advirtió Leon.

—¿Podemos intentar alcanzarles con nuestro cañón? —inquirió el capitán.

—Podemos… Preparando cañón para disparar…

—Cañón en cuenta atrás —dijo el oficial de armas—. Diez, nueve, ocho, siete…

—Están abriendo una ventana de salto FTL.

—Cinco, cuatro, tres, dos, uno… ¡Fuego!

Un enorme haz de luz salió al encuentro de la nave enemiga, sin embargo no hizo blanco.

—Maldita sea… Han saltado, señor —comunicó Leon.

—¿Alguna posibilidad de rastrearlos?

—Me temo que no, señor, les hemos perdido.

—Bien. Desactiven la alerta de combate. Esto se ha acabado —el capitán apretó los puños, pero no dejó que su frustración se le notase en la voz—. Pongan rumbo a la Oficina Principal, nuestra misión aquí ha finalizado.

—A la orden. Estableciendo nuevo rumbo…

—¡A toda la tripulación! ¡A toda la tripulación! La alerta de combate ha sido cancelada…

—Teniente Takamachi, usted y su equipo acompáñenme —les ordenó el capitán—. Señor Leon queda al mando.

—Sí, señor.

—El capitán abandona el puente, el Oficial Leon queda al mando.

De nuevo se reunieron en la sala táctica, seguramente porque el despacho del capitán era demasiado pequeño para que se encontraran a gusto. Fate había entrado con ellos, puesto que como Enforcer a bordo tenía derecho a estar allí y escuchar todo cuanto tuviera que ver con el caso.

—Teniente —dijo el capitán volviéndose a Nanoha—, antes de tachar de insensatez lo que hizo allí abajo, quiero escuchar su versión de lo ocurrido, qué le llevó a tomar la decisión de utilizar semejante ataque sabiendo que había Esquirlas en la zona.

Ni rodeos, ni paños fríos, directo al grano, así era Demy; Nanoha contó todo lo que habían pasado, desde que abandonaran la lanzadera, pasando por su llegada a las ruinas y su encuentro con el ingeniero, hasta que descubrieron que estaban rodeados y que su única salida era por el aire.

—Señor, no voy a negar que seguramente me equivoqué al utilizar el Starlight Breaker, pero en ese momento no vi otra salida —terminó la Instructora—. Me gustaría decir que no me arrepiento, pero no es así…

Fate quiso estrecharle la mano para transmitirle su ánimo, pero se contuvo, no era el momento ni el lugar.

—Entiendo cómo se siente, teniente, pero no voy a disculpar sus actos, sé que en ese momento debió creer que era lo mejor que podía hacer, sin embargo, debería haber reflexionado un poco más, intentar encontrar una alternativa. Es una suerte que las explosiones se hayan limitado a esa zona, más Esquirlas o su poder no restringido y ese planeta podría haber dejado de existir.

Nanoha acusó el golpe bajando la vista, sabía que el capitán estaba en lo cierto, que su decisión había sido precipitada, que no se había parado a pensar en las consecuencias… Maldita sea, pensaba que esa época en la que hacía las cosas sin pararse a reflexionar un segundo si quiera ya había quedado atrás, que ahora era más prudente, pero no parecía ser así, no cuando otros estaban en peligro, cuando sentía que debía proteger a quienes le acompañaban.

—En fin, lo hecho, hecho está —dijo el capitán—. Informaré de esto a sus superiores, me temo, pero por ahora, pasemos a la información que nos han traído.

Volvieron a repasar palabra por palabra lo que el ingeniero les había contado.

—Areuda… —mustió el capitán—. Nunca lo oí nombrar, debe ser un Mundo no Administrado. Y por lo que ese hombre les dijo, parece que tienen alguna clase de cruzada contra la TSAB, han convertido a sus magos en sus objetivos, es una lástima que lo silenciaran antes de que les dijera por qué.

—Está claro que alguien no quería que nos enteráramos aún —apuntó Aldian.

—De todas formas, seguimos sin saber qué planean —dijo Fate—. Por el momento sólo sabemos que han estado fabricando armas capaces de superar nuestras defensas, pero no qué pretenden hacer con ellas, aunque todo apunta a alguna clase de ataque.

—¿Atacar qué? —preguntó Navara—. Es verdad que esa nave en la que han huido puede usar el salto FTL, pero dudo mucho que sea capaz de aguantar en combate contra las de la Administración, parecía una vieja lata oxidada.

—No creo que un ataque a gran escala sea lo que tienen en mente —contradijo Fate.

—Piensas en pequeños objetivos —afirmó más que peguntó Nanoha.

—Así es, pequeños destacamentos de la TSAB en otros planetas, ataques a ciudades, cosas así.

—Todo conjeturas —se lamentó Sikes—. Si al menos esos malditos prisioneros hablaran…

—Tendremos que esperar a que la Oficina Principal se haga cargo de ellos —apuntó el capitán—. Y ver si la gente del Asura ha tenido igual suerte y conseguido más información. Mientras tanto, esto es todo lo que podemos hacer.

"Muy bien —dijo levantándose—, pueden tomarse el día libre hoy, descansen y reincorpórense a sus puestos mañana. Pueden retirarse.

Nanoha y Fate volvieron a su cuarto, el reloj sobre la mesa marcaba las seis de la mañana hora estándar; Nanoha dejó a Raising Heart en el escritorio y se tumbó en la litera, de repente se sentía muy cansada, la adrenalina y la tensión habían dado paso al agotamiento, ni siquiera se veía con fuerzas para quitarse el uniforme de campo.

—Cuando lleguemos a la Oficina Principal deberíamos hablar con Yûno, puede que en la Biblioteca Infinita encontremos algo sobre Areuda y lo que ocurrió allí, tal vez así comprendamos un poco mejor a nuestros enemigos —dijo Fate, se había sentado a la mesa y abierto un terminal en el que tecleaba rápidamente.

—¿Qué haces? Tú también deberías descansar, has estado en pie toda la noche, como nosotros —le dijo Nanoha desde la cama.

—Estoy escribiendo tu informe de la misión.

—¿Por qué? No tienes que hacerlo, yo…

—Déjame encargarme de ello, luego más tarde lo repasas por si le falta algo —se volvió hacia ella—. Necesitas dormir, Nanoha, has pasado por muchas cosas esta noche. —Se acercó hasta la cama y se arrodilló a su lado, con una de sus manos acarició su cara—. Simplemente duerme y olvídate de todo lo demás, ¿de acuerdo?

Nanoha puso su mano sobre la de Fate, era tan agradable el calor que le transmitía.

—Está bien, pero si te entra sueño, déjalo y échate a dormir.

—Descuida, en cuanto acabe el informe, me acostaré.

Nanoha se envolvió en las sábanas y sólo cuando su respiración se torno profunda y acompasada, Fate volvió a la mesa y a lo que estaba escribiendo, esperaba que su sueño fuese profundo, sin recuerdos tornados en pesadillas que lo turbasen.

Poco más de una semana después llegaban al espacio-puerto de la Oficina Principal, allí ya les esperaban Chrono y Hayate. Se reunieron con ellos en una de las pequeñas salas de reunión del complejo que flotaba en el centro del Mar Dimensional. Según les contaron, tras la subasta del mercado negro, habían logrado seguir la pista a dos naves de pequeño tamaño donde viajaban los compradores de las Esquirlas, estos habían adquirido un lote nada desdeñable de las mismas.

—Mis guardianes se están ocupando de seguirlos —explicó Hayate—. Signum y Vita-chan a una de las naves y Shamal y Zafira a la otra.

—Es probable que vayan a una de sus antiguas colonias —comentó Fate—, quizás tengan más fábricas de armas dispersas por otros sistemas.

—Creo que deberíais empezar por el principio —señaló Chrono.

Fue el capitán Demy el que les puso al tanto de sus averiguaciones y de las hipótesis a las que habían llegado.

—Ya veo —dijo el capitán del Asura—. Yo tampoco he oído hablar de Areuda, ¿Yûno?

El joven director de la Biblioteca Infinita seguía su reunión a través de una pantalla de comunicación.

—No, pero nada más mencionarlo, he comenzado a buscarlo en los archivos, en cuanto encuentre algo, os avisaré.

—Esperemos también que los interrogatorios a los prisioneros den resultado, mientras tanto, comunicaré a los altos mandos el riesgo de que nuestros destacamentos sean atacados y les informaré de todo lo referente al poder que esas armas tienen junto a las Esquirlas, todo mago miembro de la TSAB debe ser advertido del peligro que corre haciéndoles frente.

"Capitán Demy, le agradezco su colaboración en este caso, por el momento puede volver a su nave, pero estén listos para partir en cuanto encontremos un indicio seguro.

—El Ice Breaker XV y toda su tripulación estarán a punto para entrar en acción cuando lo soliciten.

—Gracias, capitán. En cuanto a vosotras —se volvió a las tres jóvenes—, deberéis quedaros aquí hasta que…

De repente una señal de alerta interrumpió las palabras de Chrono, una nueva pantalla de comunicación se abrió.

—¿Qué ocurre, Amy? —inquirió Chrono.

—Hemos recibido una señal de socorro de uno de los mundos supervisados, al parecer la unidad allí destacada está bajo ataque, el enemigo es desconocido, pero sus armas son capaces de atravesar las defensas mágicas.

—Son ellos —mustió Nanoha.

—Amy, ¿alguna información de cuántos son?

—Parece que es una nave y varios escuadrones terrestres.

—Muy bien, ordena que todo el mundo se prepare en el Asura, partiremos hacia allí en cuanto llegue.

—Entendido —la pantalla se cerró y Chrono se levantó disponiéndose a irse.

—Nosotros nos ocuparemos de esto, Hayate vendrá conmigo, vosotras dos esperaréis aquí, si Yûno o los interrogatorios nos dan alguna pista sobre Areuda, quiero que os dirijáis allí con el Capitán Demy, puede que sus fábricas de armas estén en otros mundos, pero está claro que su base debe estar en el suyo propio.

—De acuerdo —asintieron todos.

—Buena suerte, Chrono —le dijo Fate a su hermano.

—Tú también, Hayate, cuídate.

—Descuida, Nanoha, les haremos morder el polvo.

Tras la partida de ambos, Fate, Nanoha y Demy también abandonaron la sala, sus caminos se separaron en el pasillo, el capitán se despidió de ellas recordándoles que estuviesen listas para embarcar en cualquier momento.

—Espero que no sea el primero de una serie de ataques —comentó Fate mientras se dirigían a la habitación que les habían asignado. Sin embargo, las esperanzas de la Enforcer resultaron vanas, a lo largo de aquel día las alertas por ataques se sucedieron en la Oficina Principal, uno tras otro, los destacamentos apostados en mundos bajo supervisión de la TSAB fueron atacados; siempre se trataba de pequeños objetivos, escuadrones destinados a mundos donde se realizaban sobre todo tareas de observación o investigaciones, era como si los enemigos estuviesen tanteando el terreno, probando hasta dónde llegaban sus capacidades y mientras, la flota se desperdigaba por el Mar Dimensional, yendo en ayuda de sus camaradas.

—Parece que han mordido el anzuelo, señor.

—Bien. ¿Cuántas naves les quedan?

—Apenas un puñado atracadas en el espacio-puerto.

—No podía haber salido mejor. Avise a los hombres del Siex y la Dobra, la "Operación Esquirla" está a punto de empezar.

—A la orden, señor.

Una nueva señal de alerta saltó en la Oficina Principal, aguda e insistentemente repetía que el enemigo estaba sobre ellos.

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Nota de la Autora: Las siglas FTL significan "más rápido que la luz" (en inglés), es un recurso habitual en la ci-fi cuando aparecen naves espaciales (si habéis visto Galáctica, Estrella de Combate seguro que os suena xD).