Capítulo 7º.- Cuando la sangre se derrama. Decisiones
—¡Vamos! ¡Vamos! ¡Vamos! Que todos los magos de combate se dirijan al espacio-puerto —gritaba uno de los oficiales de la Oficina.
Nanoha y Fate, Raising Heart y Baradiche en la mano listos para la batalla, corrían siguiendo al resto de magos hacia donde les indicaban, el ataque les había tomado totalmente por sorpresa, con casi la totalidad de la flota y sus efectivos lejos de allí, respondiendo a los señuelos que el enemigo había dispuesto.
—Hemos caído completamente en su trampa —dijo Fate.
—Nunca pensamos que se les ocurriría atacar este lugar —comentó Nanoha.
—No debimos subestimarlos.
Cuando llegaron al espacio-puerto la batalla ya había comenzado, los magos de la TSAB se parapetaban detrás de cualquier objeto físico lo suficientemente grande y resistente como para protegerlos de las balas que llovían sobre ellos, algunas barricadas se habían motando con contenedores metálicos y toda clase de materiales; los enemigos descendían de tres naves ancladas a los muelles y se precipitaban hacia ellos abriendo fuego a discreción, limitados por la presencia de las Esquirlas, los magos no podían más que dirigir ataques a pequeña escala contra los soldados enemigos, sin embargo, algunos hechizos fuera de control provocaban pequeñas explosiones por todo el área.
—¡Maldita sea, tened cuidado o acabaremos volando todos por los aires! —gritaba un teniente coronel.
Era algo fácil de decir, pero en la práctica los magos comenzaban a ser desbordados por el número superior de enemigos, pronto, a base de fuerza bruta, de avanzar sin importar cuántos cayeran en el intento, acabarían por rebasar sus líneas, penetrarían en el corredor principal y desde allí empezarían a tomar todo el complejo, entonces las cosas se pondrían realmente feas y ellos serían cazados como ratones. No podían permitir que aquello ocurriese.
Nanoha y Fate se colocaron en primera línea, escudadas por un contenedor donde se parapetaban otros camaradas, las balas impactaban o pasaban silbando muy cerca, sus ataques se unieron a los del resto, en aquel caos de luces, gritos, sangre y muerte.
—Raising Heart, ¡Stardust Fall!
—Baradiche, ¡Thunder Fall!
Objetos de toda clase no anclados al suelo se precipitaron contra los enemigos, al tiempo que los rayos convocados por Fate impactaban sobre ellos, con las Esquirlas, no les quedaba más remedio que recurrir a ataques que manipulasen lo físico.
—Esto es inútil —dijo a su lado el teniente coronel que antes había pedido precaución—. Necesitamos que algunos hombres lleguen a nuestras naves y ataquen con ellas las suyas, será la única forma de frenar su acometida, rodeándoles y quitándoles su apoyo.
—Señor, tal vez haya una manera.
—Aldian —mustió Fate al reconocer a la sargento mayor, y no sólo ella, allí estaban también Navara, Vassan, Nalo, Ledri y Sikes.
—La escucho, sargento.
—Entre nosotros debe haber algunos ilusionistas, utilicémosles para despistar al enemigo, mientras la tripulación imprescindible aborda un par de nuestras naves, con eso bastará, las suyas parecen los restos mejor conservados de alguna antigua batalla. Por supuesto, a parte de las ilusiones, deben ir magos de verdad que les ataquen constantemente, para que no puedan diferenciar entre copia y realidad.
El teniente coronel reflexionó unos segundos sobre el plan de Aldian.
—Podría funcionar, muy bien, se lo transmitiré al resto.
Las comunicaciones mentales se sucedieron entre todos aquellos que defendían el espacio-puerto, el resto de oficiales de alta graduación se mostraron de acuerdo con el plan, sería un tanto arriesgado para quienes se centrasen en atacar a los enemigos, pero ese era un momento desesperado y necesitaban medidas desesperadas.
—Bien pensado, Aldian —la felicitó Fate.
—Gracias, señora.
—Muy bien, los ilusionistas están preparados, la gente que irá a las naves también, ahora sólo nos faltan los voluntarios, aunque ya se han ofrecido unos cuantos.
—Nosotras también iremos —dijo Nanoha, Fate asintió.
—Y nosotros —dijeron a coro Navara, Aldian, Nalo, Vassan y Sikes.
—A mi me encantaría acompañaros, pero mi pierna aún no está al cien por cien —explicó Ledri—, os apoyaré desde aquí.
—Bien, prepárense, la fiesta va a empezar —los ojos del teniente coronel brillaron llenos de excitación, era la hora de devolver los golpes, de girar las tornas, enseñarían a esos bastardos cómo se las gastaban los magos y miembros de la TSAB.
La señal dada por los ilusionistas comenzó su ofensiva, de las barricadas y parapetos salieron aquellos que se jugarían el tipo mezclándose entre las copias que ya se esparcían por todo el área; por unos minutos el enemigo quedó desconcertado, el sonido de las armas al ser disparadas cesó unos segundos, incluso retrocedieron al ver que una oleada de magos se les venía encima.
—¡No os dejéis engañar! —gritó alguno de sus oficiales— Son ilusiones, ¡seguid disparando! ¡Fuego! ¡Fuego! ¡Fuego!
Y la cacofonía de la batalla volvió de nuevo a inundar sus oídos, Nanoha y Fate volaban codo con codo, deslizándose entre las copias, atacaban con magia localizada, dejando inconscientes a sus enemigos; no volverían a cometer los mismos errores que en aquel planeta, luchaban con cabeza, sin dejarse llevar por el miedo o la duda, dirigiendo sus ataques individualmente sobre cada soldado, ignorando en la medida de lo posible a los camaradas que caían a su alrededor, porque aunque muchas de las balas atravesasen ilusiones, algunas encontraban sus blancos.
En el calor de la batalla, el tiempo pareció dilatarse y el espacio contraerse, para Nanoha, que estaba acostumbrada a luchar desde el amplio cielo, todo quedó reducido a Fate a su lado y al siguiente enemigo a derribar, no había más, pronto sus oídos se tornaron sordos a los gritos agónicos de los hombres, a los improperios y maldiciones, a los juramentos y los alaridos de dolor, y sus ojos se cegaron a la vista de la muerte y la sangre, sólo importaba el enemigo que seguía, nada más, eso y mantenerse con vida, y proteger a Fate si era necesario.
Y para Fate, en aquella batalla entre batallas, todo era distinto pero igual, los hombres luchaban, eran heridos, algunos morían, la sangre salpicaba el suelo, los ojos brillaban de excitación y miedo, llenos de vida para seguir luchando, llenos de muerte cuando les llegaba la hora en forma de bala o hechizo. Y en aquel caos sólo importaba el siguiente enemigo, la bala que no se oía llegar, aquella que podría herirte o matarte, peor aún, la bala que podría alcanzar a la persona que luchaba a tu lado; no había lugar para las dudas o la vacilación, sólo se podía descargar el siguiente golpe y seguir avanzando.
—¡Ese es uno de sus cabecillas! —oyeron gritar a Navara, que con su dispositivo en forma de tridente barría enemigos con disparos mágicos de medio alcance.
Fate y Nanoha miraron a dónde señalaba la joven, un hombre enfundado en un uniforme gris oscuro comandaba los movimientos de sus tropas, una enorme cicatriz cruzaba su cara de lado a lado, en sus ojos una mirada salvaje, sus palabras instando a avanzar a sus hombres, sin importarle las numerosas bajas que estaban teniendo.
—¡Le haré pagar por lo de Lenko!
Navara corrió hacia el oficial enemigo sin pararse siquiera a pensar en el peligro de su acción, el odio y el deseo de venganza dictaban sus movimientos.
—Lograrán que la maten —maldijo Fate—. Nanoha, cúbrenos. Baradiche, Sonic Drive.
—Yes, sir. Sonic Form.
—¡Ten cuidado, Fate-chan!
La Enforcer se lanzó tras Navara, al tiempo que blandía su Zamber Riot, Nanoha las seguía desde el aire, disparando sus balas mágicas sobre aquellos soldados que escapaban de los ataques de ambas o descubrían que no eran meras ilusiones. Navara alcanzó la posición del oficial enemigo, pero éste no estaba solo, le rodeaba un grupo de soldados que, a juzgar por su apariencia y distinto uniforme, debían ser de élite, pero eso no le importó a la joven, que comenzó a atacarlos con los hechizos más poderosos que debía conocer; los soldados respondieron de inmediato disparando sus armas contra ella, pero Navara era realmente ágil sobre el suelo, se movía con la velocidad incrementada por su magia, se escurría entre las balas enemigas y llegaba al cuerpo a cuerpo, donde sus golpes, tanto de sus piernas, como de su tridente eran devastadores, por un momento pareció que ella sola podría con todos, sin embargo, eran demasiados y pronto la rodearon, de no haber sido por Fate y Nanoha seguramente habría muerto allí.
La Enforcer llegó a su lado, Baradiche tomó su forma de gran espada y barrió a un grupo de soldados, mientras las balas de Nanoha dejaron fuera de combate a otros tantos; Navara aprovechó la brecha que se abrió entre ellos para abalanzarse sobre el oficial.
—¡Ven, rata de la TSAB! —le gritó el hombre, que la esperaba con una pistola apuntada hacia ella.
Navara no pudo esquivar el tiro, ni siquiera pudo frenar su ataque, tal vez ni lo pensó, la bala atravesó su abdomen y su tridente empaló al oficial, cuyos ojos se abrieron sorprendidos.
—Esto es por Lenko… —le susurró la maga al oído.
—¡Navara! —gritó Nanoha, pero no podía ir en su ayuda, ahora que los enemigos las habían descubierto como reales y no meras ilusiones, dirigían gran parte de su fuego hacia ellas.
Fate luchaba en el suelo, balanceando su espada de un lado a otro, cubriéndose tras los enemigos caídos y todo cuanto le servía de parapeto; pronto ambas se verían rodeadas y superadas. "Otra vez no", pensó Nanoha desesperada.
—Aún no lances tus fuegos artificiales, teniente —la voz de Vassan le llegó claramente, él y los demás compañeros del Ice Breaker venían en su ayuda; Vassan y Nalo volaban juntos, disparando un Cross Fire que dirigían con gran habilidad sobre los enemigos que apuntaban a Nanoha, mientras que Sikes y Aldian se abrían camino hacia Fate combinando el cuerpo a cuerpo del cabo con los ataques a distancia de Aldian.
—En una batalla nunca estamos solos —era la voz de Fate.
Y como para reforzar sus palabras, justo en aquel momento las naves enemigas se vieron atacadas por las suyas, finalmente habían logrado sacar dos astronaves del espacio-puerto y ahora escupían su fuego sobre aquellas viejas máquinas que debían haber vivido tiempos mejores. El enemigo vaciló, conscientes de que habían sido pillados en una pinza mortal, por unos segundos dudaron todos como un solo hombre.
—¡¿Por qué dudáis?! —gritó otro de sus oficiales, una mujer por cuya cara resbalaba la sangre—. ¡Todos sabíamos a qué veníamos aquí! ¡Todos sabíamos que no habría vuelta atrás ni regreso glorioso al hogar! ¡Luchad! ¡Luchad y convertid este lugar en nuestras tumbas de honor! ¡Luchad y llevad a la Negra Noche a todos cuantos podáis!
Aquella arenga suicida encendió los corazones de los soldados enemigos, sus dudas quedaron atrás, de sus labios salieron gritos salvajes, consignas de muerte y gloria, del honor que se gana en la batalla, morirían matando, serían héroes y mártires.
—Están locos —apuntó sorprendido Nalo.
—No, luchan por aquello que creen justo, dan su vida por la causa que les ha traído hasta aquí. No están locos, son soldados fieles, vida y muerte por los suyos, eso es lo que les mueve en su desesperación —dijo Fate tristemente.
Y aunque el enemigo aún embistió varias veces con fuerza, la batalla ya estaba decidida desde el momento en que habían sido rodeados, sin escapatoria, sin el apoyo de sus naves en la retaguardia y quedándose sin munición, fueron cayendo uno a uno, inconscientes, muertos o hechos prisioneros y los magos se alzaron con la victoria; el ruido caótico de la contienda dio paso al silencio de la muerte y los quejidos de los heridos, en el espacio-puerto cientos de cuerpos sembraban el suelo tinto en sangre, nunca hay alegría total en la victoria, porque tras ella hay que contar los camaradas y amigos muertos.
Nanoha y Fate se acercaron a Navara, el cuerpo de la joven yacía apoyado sobre el astil de su tridente y el oficial al que había arrastrado a la muerte; ambas se temían lo peor, pero cuando la tomaron de los hombros para retirarla de allí, sus ojos ambarinos se abrieron y una respiración jadeante escapó de sus labios ensangrentados.
—Navara… —mustió Nanoha—, está viva, tenemos que llevarla con los médicos.
—Yo lo haré —se ofreció Vassan, que se había acercado hasta allí.
Con cuidado, el mago aéreo la cogió en sus brazos, Aldian, que andaba cerca de ellos, puso su mano sobre la herida que se abría en su abdomen, cortando la hemorragia con su poder.
—Vamos, llévatela —le dijo a Vassan cuando terminó, el joven se puso en camino de inmediato.
—Nanoha, Fate, ¿cómo estáis? —en una ventana de comunicación apareció la cara preocupada de Yûno.
—Bien, todo ha terminado aquí —contestó Fate.
—¿Habéis tenido algún problema allí? —inquirió Nanoha.
—No, gracias a vosotros no han pasado de las puertas del espacio-puerto, ahora mismo todo el personal está yendo hacia allí para ayudar con los heridos, también hemos enviado aviso a la flota y las fuerzas de tierra y aire. Se ha decretado el estado de alerta en todo el ejército.
—¿Alguna noticia de las naves que partieron hoy? —preguntó Fate.
—Todas están ayudando a sofocar los ataques que se estaban produciendo en los planetas bajo control de la TSAB, probablemente comenzaran a regresar a partir de mañana, parece que esos ataques no eran más que señuelos y que lo que realmente pretendían era hacer daño aquí.
—Necesitamos más información —mustió Fate—. Tenemos que llegar al fondo de todo esto, averiguar qué es lo que les mueve y les ha vuelto contra nosotros. Yûno…
—Con todo el jaleo no he podido seguir con la búsqueda, pero ya la he retomado.
—Bien, esperemos que alguno de los prisioneros que hemos hecho hoy quiera hablar. Por ahora, nosotras ayudaremos con los heridos y demás daños.
—De acuerdo —cortaron la comunicación.
Fate se volvió hacia Nanoha, sabía que aquella situación era nueva para ella, su primera batalla a ese tipo de escala, le preocupaba que le hubiese afectado tanto como lo ocurrido en el planeta; la pelirroja miraba a su alrededor, tal vez buscando un sentido a todo aquello, a tanto dolor y muerte.
—¿Estás bien? —le preguntó Fate apoyando una mano en su hombro.
—Hm…, sólo me preguntaba ¿qué es lo que hace que esta gente lo de todo, hasta la vida, por matarnos?, ¿qué les ha llevado a odiarnos tanto?
—Encontraremos las respuestas, más tarde o más temprano acabaremos por conocer sus razones y tal vez entonces podamos hablar con ellos…
—Mientes muy mal, Fate-chan —debía haber sabido que Nanoha se daría cuenta de ello—. Hasta ahora, siempre habíamos solucionado estos casos sin derramar sangre, descubriendo la verdad que se escondía tras aquellos que persiguen las Lost Logias, pero ahora, esta situación es diferente, hasta yo me doy cuenta de ello. Esta gente, hoy les he visto seguir luchando cuando no tenían ninguna esperanza de sobrevivir. Sea lo que sea lo que les motiva, es una causa que ha sobrepasado los límites de su razón, dudo que podamos sentarnos y hablar con ellos, ¿verdad? Es lo que piensas tú, que sólo nos queda luchar contra ellos.
—Nanoha…
—Está bien, a veces no queda más remedio que recurrir a la fuerza y golpear más fuerte que el enemigo.
Lecciones de la vida que habían elegido, pensó Fate, que les hacían madurar rápida y dolorosamente, sólo esperaba que situaciones como aquella no se repitieran demasiado a menudo, o que por lo menos Nanoha no se viera implicada en ellas, prefería verla sonriente y alegre mientras ensañaba a otros, que con aquella expresión sombría con la que aprendía la crudeza del campo de batalla, ese era su lugar y no el de ella.
—Vamos —dijo la Instructora—, veamos en que podemos ayudar.
—Sí.
Devolviendo a Raising Heart y Baradiche a sus formas originales, las dos fueron en busca de aquellos que pudiesen necesitar su ayuda.
Parte de la flota fue regresando a la Oficina Principal en los días que siguieron; los prisioneros fueron interrogados, pero poco o nada conseguían sacar de ellos, salvo vagas referencias a Areuda y que aquel era su momento de gloria, que harían historia, que devolverían el honor y la grandeza perdida a su patria. Nanoha y Fate, mientras aguardaban el regreso de Chrono y Hayate, ayudaron a Yûno a buscar alguna pista en los libros y documentos que se atesoraban en la Biblioteca Infinita.
—Aquí —exclamó Fate una tarde—, una entrada sobre Areuda.
—Por fin —suspiró Nanoha, que flotó hasta ella.
—¿Qué dice? —inquirió Yûno.
—Esperad, parece que hay más… Es un de un registro de los primeros años del nuevo calendario, Areuda era el principal mundo de su sistema, no llegó a estar bajo supervisión de la TSAB, pues estaba muy avanzado, aunque la magia parecía no tener lugar en él, pero lo mantuvieron bajo "vigilancia" un tiempo… Vaya…
—¿Qué?
—Menciona que hubo una guerra a escala mundial allí, algo terrible, murió mucha gente y la mayor parte del planeta fue asolado, siguieron años terribles para los supervivientes… Y poco más, parece que tras el conflicto, Areuda dejó de tener importancia para la TSAB.
—Mmm…, debe haber algo más de información, si la Administración lo estuvo observando durante un tiempo —comentó Yûno.
—De todas formas, esto no explica por qué están atacándonos…
—Suena como si hubieseis hecho algún progreso.
—Chrono —dijo Fate al mirar la ventana de comunicación que se había abierto ante ellos.
—Así es, puede que tengamos la ubicación del mundo de Areuda —contestó Yûno.
—Bien, por aquí hemos recibido cierta ayuda del Departamento de Inteligencia y algunos prisioneros han hablado. ¿Podéis venir ahora? Estamos reuniéndonos para poner todo en común y decidir el siguiente paso a dar.
—En seguida estamos allí —aseguró Fate.
Unos minutos más tarde, en una de las múltiples salas de reuniones del complejo, se encontraron todos reunidos; estaban allí Chrono, Hayate y sus guardianes, Nanoha, Fate, Yûno, el Investigador Verossa Acous, el capitán Demy y algunos oficiales más que estaban implicados en la investigación de aquel caso. Cuando todos hubieron tomado asiento, Chrono tomó la palabra.
—Parece que al fin empezamos a tener todas las piezas de este rompecabezas sobre la mesa, Verossa.
—Sí —el Investigador abrió una serie de pantallas en las que aparecieron informes escritos e imágenes de un planeta girando sobre sí mismo—. Areuda, cuando la TSAB descubrió su existencia, se encontró con un mundo muy evolucionado, aunque su tecnología había avanzado gracias únicamente a la ciencia; lo componían varias naciones cuyo poder armamentístico estaba lo suficientemente equilibrado como para que ninguna quisiese ir a la guerra, además, contaban con una larga lista de colonias que les aprovisionaban de múltiples materias primas y otros productos, era un mundo próspero y rico. La TSAB decidió en aquel entonces permanecer al margen, aunque mantuvo sus ojos sobre ellos, sólo por precaución, como viene haciendo desde hace mucho tiempo.
"No sabemos exactamente qué ocurrió, ni siquiera los prisioneros que han hablado con nosotros parecen conocer las causas reales; pero una guerra mundial se desató en Areuda, las naciones más potentes se enfrentaron unas a otras, devastando poco a poco el planeta, no pararon hasta destruirse mutuamente. Entonces comenzó una época de hambruna y pobreza de la que aún se están recuperando…
—¿Y dónde entra el atacarnos a nosotros exactamente? —interrumpió uno de los oficiales.
—A eso iba —continuó Verossa—, los supervivientes de aquellos antiguos ejércitos acabaron uniéndose en una sola facción, comenzaron como una especie de cuerpo de postguerra cuya intención era ayudar a mantener cierto orden y evitar que soldados con menos escrúpulos se aprovechasen de la población que malamente sobrevivía allí. En algún momento, los cabecillas de esta facción debieron darse cuenta de que si querían volver a unir a los restos de su pueblo, necesitaban un enemigo común, alguien a quién culpar de todo lo ocurrido, la TSAB les tuvo que parecer perfecta; sabían que sus miembros habían estado observando su mundo durante años y que no habían hecho nada cuando la guerra comenzó y luego, cuando todo acabó, simplemente se olvidaron de ellos. Así que culparon a la Administración y a sus magos por no haber hecho nada para evitar su destrucción, ya tenían al culpable, ahora sólo les quedaba convencer a sus seguidores y encontrar la manera de poder enfrentarse a nosotros con garantías de éxito. Algún genio entre ellos, un investigador o alguien así, debió oír hablar de las Esquirlas; todo apunta a que en Areuda encontraron yacimientos de ellas, quizás porque en un pasado remoto alguna civilización anterior las había creado allí, quién sabe, el caso es que comenzaron a investigarlas y a desarrollar la idea de implantarlas en sus armas. Y así llegamos a lo ocurrido aquí hace unos días.
Verossa volvió a sentarse, mientras todos meditaban sobre lo que les había contado.
—Ahora que han atacado nuestra Oficina Principal y han sido derrotados, ¿existe la posibilidad de otro ataque? No creéis que habrán tenido suficiente —comentó un oficial.
—Lo dudo mucho —señaló Chrono—, tal y cómo actuaron aquí, dudo que se vayan a rendir, volverán a intentarlo y seguirán atacándonos hasta que el último de ellos haya caído.
—Saben que tienen muy pocas o ninguna posibilidades de ganar, pero eso no les hará detenerse, lucharán hasta el final —dijo Signum—. Intentarán matar a tantos de nosotros como puedan.
—Qué locura —exclamó Hayate—, si en vez de utilizar todas sus fuerzas para luchar contra nosotros las aplicarán a levantar su mundo, quizás lograrían avanzar.
—No es tan sencillo, jovencita —dijo Demy—, sus líderes alentaron el odio para unirlos, pero una vez que ese sentimiento se adueña de uno, es muy difícil dominarlo y olvidarlo, esa gente nos ve como la causa de su desgracia, en su mundo reducido a ruinas y cenizas no hay nada por lo que valga la pena luchar, pero si mueren alcanzando la gloria al enfrentarse a aquellos que ven como culpables, entonces les merecerá la pena tanta muerte y sufrimiento. Para esa gente no hay más, lo he visto en los ojos de los prisioneros que hicimos en aquel planeta, morirán luchando, porque sólo así podrán darle un sentido a su vida más allá que el simple hecho de sobrevivir a un día más en un mundo olvidado.
Las palabras del veterano capitán parecieron calar hondo en todos ellos, pero sobre todo en los más jóvenes, en aquellos que no habían vivido el horror de la guerra, que sólo la conocían de oídas, por historias leídas o vistas, pero jamás sentidas.
—Entonces, ¿qué haremos? —inquirió otro oficial.
—Lo único que podemos hacer —contestó Chrono—, iremos a Areuda, ahora estamos seguros de que es allí dónde tienen su base de operaciones, no tienen la capacidad para haber levantado puestos de avanzadilla más allá de las fábricas de armas que han estado visitando para aprovisionarse durante estos años. Atacaremos directamente a su cuartel general.
"Sin embargo, no será una batalla fácil, tenemos que tener en cuenta las Esquirlas y la población civil e inocente, nuestras fuerzas se verán limitadas en sus ataques, deberemos estudiar muy bien la manera de proceder allí, pero no podemos permitir que vuelvan a atacarnos, esta vez seremos los primeros en dar el golpe.
Tras aquello, la reunión no se alargó mucho más, todos los oficiales estaban de acuerdo con Chrono, así que no había mucho que discutir, volverían a encontrarse durante los días siguientes para desarrollar la estrategia que llevarían acabo en Areuda, mientras tanto, el resto de ellos podían disfrutar de unos días libres, hasta que recibieran la orden de embarcar para ir a enfrentarse a sus enemigos.
Aquella noche, tumbada en la cama de su habitación, Nanoha no podía dormir, era incapaz de dejar de pensar en la misión de guerra a la que se había visto conducida, nunca hasta ahora había participado en una, al menos, no contra hombres, nunca había tenido que arrebatar vidas humanas hasta aquella noche en ese planeta, porque la magia siempre le había servido para evitarlo, pero, de repente, todo se había complicado de aquella manera, las Esquirlas lo volvían todo más difícil y temía que llegase de nuevo el momento de tener que matar para poder sobrevivir, para proteger a los suyos, y sabía que no dudaría, pero aún así…
—No pienses más en ello —los brazos de Fate la envolvieron, su voz susurró en la penumbra del cuarto.
—No puedo evitarlo… ¿Cómo lo aguantas, Fate-chan? Tú siempre has estado en primera línea de defensa… ¿Cómo vives con ello?
—No es fácil —suspiró la Enforcer—, nunca olvidas y siempre cargas con el peso de esos pecados, pero no puedes dejar que te arrastren a la negrura, tienes que aprender a vivir con ello, a buscar las razones que te hagan sentir que merece la pena ensuciar tus manos y tu alma con sangre ajena.
—¿Y cuáles son tus razones?
—Protegeros a todos los que me importáis, salvar a aquellos que quedan atrapados en medio de los conflictos, tratar de hacer mejor este mundo para los que viven en él en paz… —se medió incorporó para besarla en los labios—. Volver a tu lado, verte sonreírme y olvidar por un momento todo lo que he tenido que hacer alguna vez. Proteger los sueños de esos niños a los que he podido salvar y proteger nuestros sueños.
"Sé que lograrás superar esto, porque eres una de las personas más fuerte que conozco, pero por ahora, si lo necesitas, yo seré fuerte por las dos, puedes apoyarte en mí, yo estaré aquí para recoger tus lágrimas.
Nanoha se quedó sin palabras, sintiendo cómo las de Fate tocaban su corazón, se abrazó a ella, refugiándose en el calor de sus brazos; sí, ella también tenía sus razones para luchar, para sentir que lo que hacía no estaba del todo mal, como había dicho Fate, aprendería a vivir con ello, seguiría adelante y afrontaría lo que el destino le deparase en aquella misión, no permitiría que aquella gente matara a más camaradas y amigos, si el lenguaje del odio y la guerra era el único que entendían, que así fuera, cuando llegase el momento no vacilaría.
