Capítulo 9º.- Preparativos
Con las naves ocultas tras un grupo de asteroides que orbitaba sobre el planeta, todos los almirantes se reunieron en el Asura para decidir la táctica a seguir; las naves pequeñas y rápidas habían hecho vuelos fotografiando la superficie de Areuda, esas imágenes les servirían para localizar la base principal del enemigo y determinar las posiciones de las ciudades más importantes, si es que las había.
Nanoha y Fate esperaban con el resto de la tripulación en el Ice Breaker XV a que el plan de ataque fuera decidido, en aquella ocasión no estarían presentes durante la toma de decisiones, no era ni la primera vez que ocurría, ni sería la última, aunque sabían que tanto Chrono como el Capitán Demy valoraban su opinión y la tendrían en cuenta a la hora de exponer las suyas propias.
—Aaaah, odio las esperas —dijo Navara, sentada con los demás en la sala común—, hacen que me impaciente más.
—Calma, no tardaremos en tener un montón de acción —comentó Aldian.
—Estoy deseando que llegue el momento de bajar ahí abajo y patearles el trasero a esos bastardos.
—Recuerda dejarnos algunos a los demás, Vassan —bromeó Nalo, provocando la risa de todos.
—Entonces procura no quedarte atrás, abuelo…
—Cuidado con esa lengua, Ledri, o ya te enseñaré yo quién es un abuelo. Cuando tú no eras más que un mocoso yo ya había recorrido unos cuantos mundos.
—Sí, sí, todos nos conocemos ya las historias del viejo Nalo —rió Navara.
—Nalo, el salvador del Espacio Tiempo —siguió la broma Aldian.
—Ah, no respetáis nada, ya veremos que decís cuando os salve el culo ahí abajo.
—¿A quién dices que vas a salvar? —inquirió divertido Ledri.
—Ne, Fate-chan, no lo entiendo, ¿cómo pueden reír así? Es como si se tomasen a broma todo esto y ahí abajo va a morir gente… —le preguntó Nanoha a la Enforcer, no comprendía aquella actitud tan distendida frente a la gravedad de lo que les esperaba.
—Es su forma de enfrentar el miedo a la muerte en la batalla —explicó Fate—, lo he visto muchas veces antes de las misiones de este tipo; bromean para reírse de su miedo, para demostrarse que pueden superarlo, aunque por dentro estén temblando. Son muy conscientes de que la posibilidad de que no vuelvan con vida existe, pero prefieren no pensar en ello. Es su forma de prepararse para enfrentar su destino.
—Ya veo… No sé si puedo compartirlo, pero ahora lo entiendo.
—En serio, ¿por qué tardan tanto en decidirse a hacer algo? Ya estamos aquí, bajemos de una vez y enseñémosles quién manda.
—Y esa es la razón por la que Ethan nunca será oficial —señaló Aldian—, ¿de verdad piensas que sería así de fácil?
—¿Y por qué no? —insistió él—. Tenemos naves más potentes, de hecho, ellos no tienen ninguna en órbita, y todos estamos listos para entrar en acción, no entiendo por qué tienen que darle tantas vueltas al asunto.
—Se te han olvidado las Esquirlas o ¿qué? Eso por no mencionar a la población civil —terció Sikes.
—Sois muy blandos, esto es la guerra, la guerra —repitió para dar mayor énfasis.
—Sea una guerra o no, eso no nos da derecho a masacrar un mundo, que además aún está levantándose de sus propias cenizas —comentó Fate duramente.
—Testarossa tiene razón, no podemos entrar a saco sin más —dijo Vassan mirando a Ethan—. La gente inocente no tiene por qué sufrir también.
—Bah, ya veo que es inútil discutir esto con vosotros, sois demasiado jóvenes e idealistas, verdad, Nalo.
—No voy a negar que como tú he visto cosas horribles a lo largo de mi vida de servicio, pero no puedo pensar igual que tú, Ethan, me gusta creer que nosotros luchamos teniendo en cuenta la vida de aquellos que quedan atrapados en los conflictos, que no estamos dispuestos a hacer cualquier por una victoria.
—Je… Idealistas —sonrió Ethan—, algún día os daréis cuenta de que la guerra no entiende de idealismos…
—Te equivocas —le cortó Nanoha de golpe—, te equivocas, nosotros podemos intentar al menos que en esas luchas nadie más se vea implicado. La guerra es algo horrible, la población civil no debería sufrirla más de lo que lo hacen, menos aún por causa de los que supuestamente van a ayudarlos. No sé qué tipo de personas encontraremos en ese mundo, pero no quiero que mueran, no he venido hasta aquí para matar sin mirar, para ponerme una venda en los ojos e ignorarlos… He venido a luchar contra aquellos que no han dudado en usar las Lost Logias contra otros.
Durante unos segundos se quedaron en silencio, mirando a la pelirroja bastante sorprendidos con la vehemencia de sus palabras.
—Por eso siempre he dicho que no deberían reclutar a niños —dijo finalmente Ethan, levantándose—. Si me disculpáis…
El soldado se fue junto a otro grupo de magos de combate de edad similar a la suya, que probablemente compartían su misma opinión.
—No se lo tengáis muy en cuenta —comentó Nalo—, Ethan es un viejo perro como yo, que ha visto muchas cosas terribles. Sé que eso no le justifica —apuntó mirando a Nanoha—, pero es un buen soldado, al final hará lo que le ordenen y podéis creerme, nunca cometería las atrocidades de las que ha sido testigo, es duro, pero no un desalmado.
—Bueno —tomó la palabra Navara—, ¿qué os parece una partidita de cartas mientras esperamos?
—Vale, pero deja que baraje otro, no me fío de ti —dijo Vassan; las risas aliviaron la tensión y por un rato les hicieron olvidar, al menos en parte, lo que les esperaba en los próximos días.
A su regreso a la nave, el Capitán Demy se había reunido con todos los magos de combate en el hangar de cazas, el único sitio en el que podrían entrar todos sin problemas; con su voz ronca les trasmitió el plan que había sido trazado para entrar en Areuda, el papel que cada uno de ellos debería desempeñar allí abajo, pues todos iban a ser pieza clave para el éxito de la misión.
—Éste es el mejor curso de acción que hemos determinado; no podemos atacar Areuda desde el cielo, debemos tener en cuenta a la población civil y la ingente presencia de Esquirlas, no sabemos cómo éstas últimas podrían reaccionar, si todas se vieran afectadas por un ataque mágico a gran escala. Por eso hemos optado por una estrategia conjunta de infiltración; varios equipos formados por cuatro miembros serán teleportados a diferentes puntos del planeta, siempre en torno a la especie de capital que hemos detectado, donde se encuentra su base principal; estos grupos deberán entrar en dicha ciudad y asegurar varias posiciones, para poder crear una barrera, previamente desde las naves sacaremos a la población civil fuera de allí, con esto hecho, comenzaremos el ataque a su base.
"Por otro lado, otros escuadrones se ocuparan de tomar las pequeñas bases que hemos localizado, parece que allí es donde almacenan las Esquirlas, que deberán ser selladas inmediatamente. La suerte nos acompaña y todos los puntos claves se encuentran englobados en el mismo área, es grande, pero podremos abarcarla de la manera en la que hemos planeado nuestros movimientos.
—Señor, cuando habla de infiltración, ¿se refiere a que deberemos mezclarnos entre la población? —preguntó uno de los soldados.
—Así es, las fotos que hemos tomado, nos han revelado que hay un continuo ir y venir de gente entre la ciudad principal y pequeños pueblos o asentamientos de los alrededores, seguramente porque es el único sitio donde se juntan para llevar a cabo transacciones y negocios.
"Escuchen, es importante que no llamen la atención, deberán prescindir de sus barrier jackets hasta que la barrera haya sido levantada, el ejército enemigo no debe saber que estamos aquí. Procuren actuar con naturalidad, observen a la gente de ese mundo, muévanse como ellos, pero eviten entrar en contacto con ellos en la medida de lo posible, no sabemos hasta qué punto son leales hacia la causa que defienden sus soldados.
—¿Estaremos solos ahí abajo? —inquirió otra maga.
—Sólo hasta que tomen la ciudad; no podrán comunicarse por radio con las naves en órbita, pero nuestros expertos en comunicaciones han encontrado una frecuencia segura que podrán usar entre ustedes allí abajo, siempre que estén fuera del alcance de la comunicación mental. De todas formas, cada grupo recibirá instrucciones precisas de lo que debe hacer y a dónde dirigirse, así como un mapa sobre el que ya se está trabajando. ¿Alguna pregunta más?
Parecía que nadie tenía más qué decir o preguntar, aunque algunos murmullos se oían de fondo.
—Muy bien, la operación comenzará dentro de dos días, los primeros grupos serán teleportados a las siete horas estándar, la oscuridad antes del amanecer les ayudará a mezclarse con el resto de la gente. Mañana se les comunicará el grupo en el que estarán, así como las órdenes a seguir. Eso es todo, contamos con ustedes, pueden retirarse.
Aunque el capitán dio por concluida la reunión, muchos soldados se quedaron hablando en grupos en el hangar, discutiendo éste o aquel aspecto del plan; ahora que la operación estaba en marcha, la excitación era palpable en el ambiente, todos eran conscientes de que el final de aquella misión estaba cada vez más próximo y para aquellos que habían tomado parte en la defensa de la Oficina Principal, el momento de saborear su venganza se aproximaba más y más, devolverían los golpes recibidos, harían que las muertes de sus compañeros no fueran en vano.
—¡Es nuestra hora de honor! —gritó uno de los magos de combate, su frase fue coreada por muchas gargantas.
Viendo aquella algarabía, Nanoha sintió que en el fondo no se diferenciaban tanto de su enemigo; la espiral del odio, pensó, giraba y giraba arrastrándoles a todos hacia un enfrentamiento que provocaría más odio. Sacudió la cabeza desechando aquellos pensamientos, ellos estaban allí para parar a un enemigo que no sólo era un peligro para ellos, sino para cualquier mago, además de representar una amenaza para el equilibrio dimensional, porque quién decía que se pararían ahí, que les bastaría con ver derrotada a la TSAB, con el poder que les daban las Esquirlas bien podrían volverse contra el resto de los mundos del Mar Dimensional o peor aún, si aquel enfrentamiento entre ellos iba más allá, alguno podría cometer un grave error y desatar el enorme y terrible poder destructivo de las Esquirlas. A eso habían venido, se repitió con firmeza, a evitar que las Esquirlas, las Destructoras de Mundos siguieran siendo una amenaza; las sellarían y detendrían a su enemigo.
—¿Nos vamos ya? —preguntó Fate a su lado; sin duda la Enforcer estaba más acostumbrada a tales gestos y comportamientos, pero parecían no gustarle mucho; no, para Fate no era una cuestión de honor, de venganza, sino de proteger, de salvar vidas, de llevar justicia allí a donde no la había.
—Sí —contestó Nanoha y juntas abandonaron el hangar, donde gritos, consignas y juramentos seguían oyéndose.
Al día siguiente estaban en su cuarto, cuando Navara llamó a su puerta, la lista de grupos ya había sido publicada, en aquel mismo instante todos estaban recibiendo sus instrucciones en los terminales de sus habitaciones.
—Parece que Aldian y yo estaremos con vosotras en el mismo equipo —dijo la maga de ojos ambarinos emocionada—. La verdad, creía que formaríais equipo con la Capitán Yagami.
—Veamos —Fate abrió su terminal, en la pantalla enseguida saltó un mensaje con las órdenes que deberían cumplir en Areuda.
—Al parecer Hayate-chan y sus guardianes estarán al mando de los escuadrones encargados de tomar las bases pequeñas y sellar las esquirlas —explicó Nanoha.
—¿Os lo ha dicho ella…? Ah, lo siento, no debería tomarme estas confianzas.
—No hay problema, Navara —sonrió Fate—. Hayate nos llamó anoche, sí, ella ya tenía sus órdenes…
—Seguramente porque se ofreció voluntaria —comentó Nanoha—. Y bien, ¿qué dicen las nuestras?
—Pues como ya nos ha dicho Navara, formamos equipo con ella y Aldian, nos teleportarán a éstas coordenadas —señaló los números—, a unos treinta kilómetros de la capital...
—Parece que nos espera una larga caminata —cortó Navara.
—Unas seis horas más o menos —calculó Fate—. Una vez en la ciudad, deberemos dirigirnos a uno de estos edificios, subir a lo alto y ayudar a preparar la barrera, ah, parece que eso es cosa de Aldian, va a hacer las veces de maga de apoyo.
—Ald tiene muchos talentos —sonrió Navara.
—Y a todo esto, ¿dónde está? —preguntó Nanoha.
—Se quedó en el cuarto, siempre hace lo mismo antes de una misión de este tipo, prefiere quedarse a solas y concentrarse, es su forma de prepararse —explicó Navara.
—Ya veo.
—Bueno, yo me voy ya, sólo quería deciros lo del equipo, quiero que Dark Thorn esté a punto para mañana. Hasta luego.
—Hasta luego, Navara —se despidieron las dos.
—Siempre está llena de energía —comentó Nanoha cuando la puerta se cerró.
—Sí, parece mentira que hace sólo unas semanas estuviese tendida en la cama del hospital. Se ha recuperado muy rápido.
—Creo que han sido sus ganas de no perderse esto, aunque mató a aquel oficial, tengo la sensación de que todavía necesita hacer más para perdonarse la muerte de Lenko.
—Puedo entenderla… —de repente, Fate se vio envuelta en un abrazo, sonrió—. No te preocupes, no dejaré que esos fantasmas me atormenten.
—Fate-chan… —lejos de soltarla, Nanoha estrechó más el abrazo—. Mañana hagamos lo posible para volver todos juntos, no quiero perder a ninguno de los amigos que hemos hecho aquí.
—No los perderemos.
Con todos al tanto de sus instrucciones, en la flotilla se instaló un atmósfera de tensa espera que cada uno pasaba como mejor sabía, como se había a acostumbrado a hacerlo; algunos bromeaban con sus compañeros, hacían apuestas sobre cuántos enemigos derrotarían, otros, igual que Aldian, preferían la soledad para enfrentarse a sus miedos, los había que, como Navara, repasaban de arriaba abajo su equipo, o como Ledri, que memorizaban hasta el último detalle del plan, o Ethan y Nalo, que pasaban el rato en la cafetería bebiendo el alcohol de contrabando que habían subido a bordo, para olvidar por un rato el oscuro futuro que les aguardaba y el más oscuro pasado que arrastraban tras de sí, también los había como Vassan, que preferían pasar el tiempo de espera dedicándose a sus hobbies. Así eran las horas previas a la batalla, cuando todo está por decidir, el momento en que ninguno quiere escuchar ya las dudas de su corazón, el tiempo de mirar de frente y mantener la cabeza alta sin dejar que el miedo te alcance.
—Muy bien, siguiente, equipo XIV —llamó el oficial a cargo de las teleportaciones.
Nanoha, Fate, Aldian y Navara ocuparon su lugar sobre el espacio donde se ejecutaría el hechizo.
—¿Listas?
—Sí —contestaron a coro.
—Buena suerte, nos vemos a la vuelta. ¡Teleportando!
La luz las envolvió y cuando volvieron a poder ver, la oscuridad era casi completa, una media luna de cobre derramaba su roja luz sobre la tierra que ahora pisaban; se encontraban en la linde de un bosque de árboles secos, el viento soplaba frío, enredándose en las capas raídas con las que cubrían sus ropas y cuerpos, no muy lejos podían ver un campamento de tiendas de tela. Se acercaron allí con precaución, no había nadie montando guardia y el silencio lo envolvía todo, roto sólo por el crepitar de las hogueras moribundas. Se miraron entre ellas y asintieron. Eligiendo un lugar algo apartado, pero aún dentro de los límites invisibles del campamento, se echaron en el suelo, como si llevarán durmiendo allí toda la noche, sin embargo no cerraron los ojos, esperando a que el amanecer rompiera sobre aquel mundo de árido suelo y noches color sangre.
