Capítulo 11º.- Sacrificio
Corrían por una estrecha calle, oían el eco de los disparos provenientes de todas las direcciones, destellos y luces iluminaban el cielo atrapado bajo la barrera que tan solo media hora antes no estaba allí, de vez en cuando escuchaban la fuerte detonación de los cañones, pero por encima de todo oían los gritos de aquellos que luchaban en los alrededores. Desde que había comenzado el combate pudieron comprobar que no todos los soldados con los que se encontraban tenían munición equipada con Esquirlas, lo que de alguna forma les facilitaba las cosas, sobre todo a la hora de efectuar determinados hechizos sin restricciones. Sin embargo, no debían confiarse, aquel era el territorio del enemigo y lo conocía mejor que ellas.
Al llegar al final de la calle se detuvieron y se asomaron con cautela a la gran vía con la que ésta se cruzaba; justo al otro lado de la ancha avenida podían ver el parque en cuyo interior se encontraba el cuartel general del enemigo, su objetivo. Poco antes de que se levantara la barrera, Chrono había contactado con ellas desde el Asura para comunicarles que tendrían un importante cometido en aquella operación, ellas junto a dos equipos más deberían apresar al líder enemigo, Prodiac; otras unidades habían informado ya de su nombre a las diferentes naves y los altos mandos lo querían vivo para poder interrogarlo y descartar que pudiese tratarse de algún mago al margen de la ley decidido a aprovecharse de la coyuntura por la que pasaba Areuda.
La vía principal parecía despejada desde su posición, pero podían oír cercanos disparos y gritos, tal vez no muy lejos soldados enemigos y aliados habían entablado combate.
—Nanoha.
—Sí —la pelirroja formó varias esferas de energía que salieron hacia la calle, desperdigándose en todas direcciones.
—There are several men fighting to three hundred meter on the left, master.
—Bien, sigue escaneando, Raising Heart.
—Yes, master.
—¿Fate-chan?
—Tenemos que atravesar ese parque, no nos queda más remedio que salir al descubierto. No sería bueno que los equipos de Ledri y Sikes se nos adelantaran mucho. Bien, yo os cubriré mientras cruzáis hasta los árboles.
—Te ayudaré —dijo Nanoha.
—No, es mejor que lo haga sola, si pasa lo peor, podréis seguir las tres sin mí, es mejor no arriesgar… Pero no te preocupes, todo irá bien —añadió al ver la expresión sombría de la pelirroja.
—Está bien.
—Estad preparadas.
Fate levantó el vuelo y salió a la gran avenida, en seguida comenzó a lanzar varios ataques, al tiempo que se movía rápidamente para no ofrecer un blanco fácil. Nanoha, Navara y Aldian esperaron un minuto y utilizando la magia para avanzar más rápido, cruzaron la calle hasta ocultarse entre los secos troncos del parque.
—Estamos a cubierto, Fate-chan —le comunicó Nanoha, mientras que las otras dos magas vigilaban sus espaldas, asegurándose de que allí no se ocultasen soldados enemigos, aunque de ser así, Raising Heart les habría avisado ya.
—En seguida estoy con vosotras.
Tras ejecutar el Plasma Lancer, que dejó fuera de combate a varios soldados, Fate voló hacia la línea de árboles y se internó en ella reuniéndose con las demás. Aldian consultó un pequeño mapa virtual y les señaló el camino a seguir. Se escurrieron entre la reseca vegetación en dirección al edificio que se alzaba en el centro y que de vez en cuando podían entrever más allá de los árboles. El sonido de los cañones disparando se volvía cada vez más intenso y pronto también llegaron a sus oídos las órdenes dadas a voz en grito de los comandantes enemigos; estaban cerca y por eso frenaron su carrera, cruzar las líneas enemigas iba a ser una tarea complicada, sin embargo, no estarían solas; si todo marchaba cómo lo habían planeado, en breves minutos varios magos de combate aéreo atacarían aquella zona, distrayendo al enemigo y permitiéndoles así encontrar una brecha para pasar hasta el edificio, donde esperaban encontrar a Prodiac, aunque bien podría estar en el campo de batalla luchando como uno más de sus hombres; eso no lo sabrían hasta intentar dar con él.
—A los equipos XIV, XX y XIII, aquí la unidad aérea, prepárense, la diversión está a punto de comenzar —zumbó su radio.
Era la señal que estaban esperando, apenas unos segundos después de escuchar esas palabras pudieron ver a varios magos de combate sobrevolar su zona; el cielo y la tierra comenzaron a bullir al compás de los hechizos que lanzaban sobre el enemigo, pequeñas explosiones se sucedieron en diversos sitios, dejando constancia de la presencia de Esquirlas en aquella zona de batalla. Pero no era el momento para las dudas o el miedo, ahora debía avanzar y buscar la manera de traspasar las líneas enemigas hasta el interior del edificio.
—A todas las unidades de tierra, a todas las unidades de tierra —volvió sonar la radio, Fate y Nanoha pudieron reconocer la voz de Amy—, os enviamos la imagen del hombre que creemos detrás de todo esto, fijaros bien, los altos mandos lo quieren vivo.
Una pequeña ventana de comunicación se abrió, en ella aparecía el retrato de un hombre joven, cabellos oscuros y un rostro anguloso con una larga cicatriz cruzándole la mejilla derecha, sin embargo no vestía un uniforme de soldado, sino que llevaba un mono gris con un logotipo irreconocible en la pechera.
—¿Cómo habéis conseguido esta foto? —preguntó Fate.
—Una de las unidades ocupadas en atacar las bases de menor tamaño ha encontrado una base de datos bien conservada en una de las instalaciones que han tomado, en sus archivos han dado con varios expedientes de investigadores y científicos de este planeta; al parecer Prodiac era uno de ellos antes de la guerra —explicó Amy.
—Creemos que pudo estar involucrado en la creación de las primeras armas que utilizaban Esquirlas —apuntó Chrono—. Tened los ojos abiertos, esa foto tiene varios años, es probable que haya cambiado algo.
—Entendido. Nos disponemos a entrar en el edificio.
—Buena suerte.
Cortaron la comunicación, aunque en la radio aún se podía oír bastante ruido, el que hacían las otras unidades al comunicarse entre ellas. Las cuatro se miraron entre sí e intercambiaron varias palabras mentalmente; se separaron en dos parejas y echaron a correr utilizando de cobertura la linde del antiguo bosque, ya que ésta se aproximaba al edificio en el lado oeste. Sobre ellas, sus compañeros seguían luchando, algunos caían derribados por el fuego enemigo y los cañones frente a la fachada principal del edificio giraban escupiendo su carga de muerte en todas direcciones; uno de los proyectiles salió en su dirección, sin tiempo para esquivarlo, para saber si tendría o no una Esquirla en su interior, alzaron una barrera, al tiempo que se lanzaban al suelo en busca de protección.
El impacto estuvo a punto de alcanzarlas, por suerte cayó desviado unos metros, aunque las dejó aturdidas y ensordecidas durante varios minutos, una espesa polvareda roja las envolvía, apenas veían unos metros por delante de ellas. Nanoha se levantó tosiendo y con un pitido molesto en los oídos, miró alrededor buscando a sus compañeras; Fate ya estaba en pie, Navara y Aldian se levantaban en ese momento, ninguna parecía herida.
—¿Estáis todas bien? —preguntó la Enforcer.
—Sí.
—Sigamos, estamos a poco más de quinientos metros del edificio.
Se pusieron de nuevo en marcha, mientras el polvo en suspensión comenzaba a dispersarse.
—There are enemies ahead, master.
—Fate-chan…
—Lo he escuchado, me adelantaré, Navara ven conmigo, tú y yo somos las más veloces.
—A la orden.
—Bardiche.
—Dark Thorn.
—Sonic Move.
Ambas salieron disparadas hacia adelante, mientras que Nanoha y Aldian frenaban un poco su carrera y preparaban hechizos de apoyo. Era un grupo de diez soldados, montaban guardia junto a una puerta en aquel lado de la fachada del edificio, cuando vieron acercarse a las magas comenzaron a disparar a discreción, pero no eran lo suficientemente rápidos; esquivando la trayectoria de los tiros saltando en el último momento, Fate y Navara cayeron sobre ellos.
—¡Arc Saber!
—¡Iron Arrow!
—Protection —ambos dispositivos cubrieron a sus dueñas con escudos y barreras, donde algunas balas rebotaron, sin embargo unas pocas penetraron sus defensas.
—Tsk…
—¿Estás bien, Navara?
—Sí, sólo me ha rozado el brazo.
—¡Cross Fire!
Varios disparos mágicos provenientes de su espalda acabaron con los soldados que aún quedaban en pie y que habían conseguido evadir los ataques de las dos magas.
—¡Poneros a cubierto! —les gritó Fate al ver cómo el subfusil de uno de los enemigos reventaba por el efecto de las Esquirlas al entrar en contacto con la magia.
Retrocedieron varios metros tan rápido como pudieron, mientras dos pares más de armas detonaban contagiadas por la primera; cuando el polvo y el humo se aclararon vieron que dónde antes había una puerta cerrada, ahora se abría un oscuro boquete; prefirieron no mirar a los cadáveres que ardían no muy lejos, sin embargo el olor a carne quemada les revolvió el estómago.
—Vamos, rápido, antes de que se den cuenta de que estamos aquí —les instó Fate a seguir. La Enforcer tomó de la mano a Nanoha, la pelirroja parecía incapaz de avanzar, de pasar frente a aquellos cuerpos ya irreconocibles que las llamas consumían.
—No los mires —le dijo Fate, pero no reaccionaba, Navara y Aldian ya traspasaban los restos de la puerta—. Nanoha, mírame. —Tomó su rostro con las manos y la obligó a apartar la mirada de aquella dantesca escena, en sus ojos brillaban las lágrimas.
—Fate-chan… —mustió.
—Lo sé, no mires, sólo sígueme, ¿de acuerdo? Mantén los ojos fijos en mi espalda.
—Sí.
Fate echó a andar tomando la mano libre de Nanoha y tirando de ella; los horrores de la guerra, pensó, era algo que deseaba que ella nunca hubiese visto, pero no había podido mantenerla lejos de aquello, del mundo de sangre y muerte que la Enforcer ya conocía. Poco a poco ambas perdían su inocencia en lugares como aquel, donde la vida y la muerte estaban separadas por una fina línea.
El ruido del combate y el olor a humo y sangre quedó atrás una vez entraron en el edificio; Aldian estaba curando la herida en el antebrazo de Navara. Se encontraban ahora en una especie de zaguán donde parte de las paredes se habían desquebrajado a consecuencia de las explosiones, una puerta descolgada de sus goznes se abría hacia lo que parecía un corredor. Distantes pudieron escuchar voces de hombres y mujeres y pasos a la carrera.
—No es seguro que nos quedemos aquí más tiempo —comentó Fate.
—Deberíamos contactar con Ledri y Sikes, ver si ya entraron también y por qué zonas andan —sugirió Aldian.
—Yo me encargo —dijo Nanoha, necesitaba ocupar su mente para olvidar lo que acababa de ver.
—Bien, pero antes busquemos un lugar menos expuesto —señaló Fate.
Se introdujeron en el corredor, algunas lámparas se habían caído del techo, pero la luz de las que seguían intactas era suficiente para ver con normalidad; el pasillo se abría a los lados unos metros más adelante, varias puertas cerradas lo jalonaban a izquierda y derecha. Los pasos sonaban cada vez más cerca, un grupo se acercaba, seguramente para comprobar el ruido que había provocado la explosión. No tenían mucho tiempo, así que Navara probó a abrir una de las puertas de madera caoba labrada con bajorrelieves que representaban alguna clase de criatura animal. La hoja se deslizó hacia el interior de la estancia sin hacer apenas ruido; no dudaron y se metieron en ella cerrando tras de sí.
La sala estaba envuelta en penumbras, a la escasa luz pudieron ver hileras de estanterías que se perdían en las sombras, algunas aún contenían viejos libros amarillentos en sus estantes. Parecía que no había nadie allí, aunque por si acaso, se ocultaron en uno de los estrechos pasillos que formaban los anaqueles.
—Ledri, Sikes, ¿podéis oírme?
—Alto y claro, teniente —contestó el especialista.
—Sí, señora —le llegó la voz del cabo.
—¿Cuál es vuestra posición? Nosotras ya estamos dentro del edificio. En el ala oeste.
—Mi equipo también —afirmó Ledri—. Estamos en ala norte, en lo que parece una sala de mapas, estamos buscando alguno para orientarnos aquí dentro.
—Nosotros estamos en el ala este, hemos tenido que refugiarnos en una sala, acabamos de intercambiar algo de fuego con unos amigos. Estamos bien, hemos conseguido perderlos por el momento. Pero ese mapa nos vendría muy bien, Ledri.
—Dadnos unos minutos, esta habitación es bastante grande.
Mientras esperaban a que el especialista y los suyos encontrasen lo que buscaban, las cuatro pudieron oír cómo varios hombres pasaban por el corredor, les escucharon hablar aunque no captaron lo que decían. Dejaron escapar el aliento contenido cuando les oyeron seguir hacia delante, con un poco de suerte quedarían a cargo de proteger aquella entrada y no les supondrían un problema por el momento.
—¡Ya está! —Exclamó Ledri—. Os envío un mapa escaneado… Este sitio es un poco extraño para ser un cuartel general.
—Seguramente ese no era su propósito en el pasado —comentó Fate recordando las palabras de Lua.
Abrieron el mapa que el especialista les acababa de enviar a sus terminales, un plano en tres dimensiones se dibujó en el aire; el edificio era de planta circular con cinco pisos, comunicados entre sí por varios corredores, ascensores y escaleras; la forma más rápida de ir de unas alas a otras era a través de una rotonda central que bordeaba un patio interior al que todos los corredores parecían llevar.
—Es enorme —suspiró Navara—. Y sólo somos doce aquí dentro, tardaríamos mucho en recorrerlo entero.
—No creo que sea necesario —terció Nalo, el veterano estaba en el grupo de Sikes—. Si ese Prodiac está aquí dentro, lo más probable es que se encuentre en la sala que estén usando como centro de mando.
—Seguramente sí —abundó Fate.
—Ledri, ¿se te ocurre alguna forma de dar con esa sala? —le preguntó Nanoha.
—Dame un minuto, teniente, tengo una idea. Aunque seguramente nos va a poner a mi grupo y a mí al descubierto.
—No hagas locuras, Ledri.
—Tranquilo, Vassan, estamos listos por si viene alguien a molestarnos. Esperad.
Aguardaron durante varios minutos a que el especialista hiciese lo que tenía en mente, Fate supuso que trataría de conectarse a la red del edificio, si es que éste disponía de alguna, aunque así debía ser, porque si no sería imposible coordinar a las fuerzas del exterior. De repente, una señal de alarma saltó, un sonoro e intermitente pitido que avisaba de intrusos en el interior de la instalación.
—¡Ledri! —exclamaron varios de ellos.
—No os preocupéis, ya casi lo tengo. Vamos… —Los segundos se tornaron angustiosos mientras la alarma seguía sonando—. Ya está, lo tengo; todas las comunicaciones vienen de la quinta planta, es una plataforma que se abre sobre el patio bajo una cúpula. La única manera de llegar a ella es con los elevadores o las escaleras… ¡Mierda!
—¿Qué ocurre? —preguntó Fate.
—Tenemos compañía, lo siento, ahora no puedo hablar. Adelantaros, nosotros entretendremos a tantos como podamos.
Ledri y su equipo cortaron cualquier tipo de comunicación.
—Ya sabemos a dónde ir, nos encontraremos arriba. Suerte. —Les llegó la voz de Sikes; se miraron entre sí, era momento de ponerse en camino de nuevo.
Salieron con precaución al corredor, mirando hacia delante y atrás para asegurarse de que no había soldados a la vista; parecía despejado, así que echaron a correr hacia los elevadores que podían ver un poco más adelante, sería la forma más rápida de alcanzar la quinta planta y tal vez la menos arriesgada. Sin embargo, al llegar a ellos comprobaron que no funcionaban y por su aspecto, con las puertas de acero oxidadas, parecían llevar sin hacerlo varios años. No les quedaba más remedio que avanzar hasta las escaleras que subían desde el patio interior.
Aunque la rapidez era esencial, lo era aún más la precaución; cruzaron la intersección con otro de los corredores comprobando que no había allí nadie esperándolas y siguieron hacia adelante atentas a cualquier puerta que pudiera abrirse. Por eso no les pilló desprevenidas el grupo de enemigos que salió frente a ellas desde una de las estancias; les dispararon nada más verlas, parapetándose tras los marcos de las puertas y efectuando ráfagas continúas de tiros. Entre ellas no hubo dudas y su coordinación fue perfecta; Aldian, atrás, levantó una barrera protectora para detener las balas convencionales, mientras que Fate saltó al frente blandiendo la enorme espada en la que Bardiche se había convertido evitando así que algunos proyectiles las alcanzarán; Navara y Nanoha se ocuparon del ataque.
—¡Dark Thorn, Glass Fangs!
—Yes, lady.
—Raising Heart, no nos quedemos atrás. ¡Axel Shoot!
Por unos instantes luces blancas y rosas llenaron el corredor cegando su visión, los soldados enemigos gritaron al sentir la mordedura de la magia antes de caer inconscientes, mas esta vez no hubo explosiones de Esquirlas.
—Listo, podemos seguir —dijo Navara sonriente, sin embargo la expresión de su rostro se ensombreció de golpe y en un rápido movimiento alzó su tridente—. ¡Suéltala! —gritó mirando tras la espalda de Nanoha y Fate, que se volvieron en ese mismo instante.
—No. —Una soldado enemiga se había acercado por su retaguardia y ahora aferraba a Aldian retorciéndole un brazo y apretando un cuchillo contra su cuello, un hilillo de sangre se escurría por su garganta.
—¡Suéltala o…!
—¿O qué? ¿Vas a atacarme? Le darías a ella —la soldado sonrió con malicia—. Mis compañeros estarán aquí en unos minutos, entonces nos haremos cargo de vosotras, ratas.
—¡Dispara, Nav, no dudes! —gritó Aldian, mientras se retorcía tratando de liberarse, pero lo único que conseguía era que la hoja del cuchillo penetrase más en su carne.
—No… no puedo… —la especialista bajó el tridente.
—Maldita sea Nav. ¡Teniente! ¡Test…! Agh —un golpe en la rodilla la hizo callar, por la expresión de dolor en su rostro y el crack que habían oído, debía habérsela roto.
—No he dicho que pudieras hablar.
—Que te den… —consiguió escupir Aldian.
—Ya veo que no sabes mantener la boca cerrada.
—¡Aaaaah!
Le había propinado otro fuerte golpe en la misma rodilla, de no estar sujetándola se habría caído al suelo; lágrimas involuntarias cayeron por las mejillas de Aldian.
—¡Zorra! —le increpó Navara, volvía a alzar a Dark Thorn, sus manos temblaban.
—Hazlo, Nav…
Nanoha y Fate miraban la escena sin saber qué hacer, no se decidían a atacar pues temían lastimar más a Aldian, pero eran conscientes de que cuánto más tardaran en tomar una decisión, más se aproximaban los compañeros de aquella soldado y puede que otros grupos que hubiese cerca. Se sentían realmente impotentes en aquella situación; cualquier gesto de iniciar un hechizo podría significar el fin de la vida de la sargento mayor.
—Ya no queda mucho para que lleguen mis amigos —les dijo divertida la soldado, parecía disfrutar con todo aquello.
—Nav, dispara, no importa lo que me pase, si esperáis a que nos alcance ese grupo será el final… Prefiero morir a tus manos que…
—¡Cállate, Ald! Y prepárate para levantar un escudo resistente, le voy a dar con todo lo que tengo.
La sargento sonrió al tiempo que concentraba su poder mágico. Nanoha y Fate retrocedieron unos pasos, listas para lo que pudiera pasar. Navara aferró con decisión a Dark Thorn y los ojos ambarinos brillaron.
—Parece que te has decidido —la soldado pretendía ser sarcástica, pero un ligero temblor en su voz delató su miedo—. ¿Estás segura? —Movió el cuchillo agrandando la herida en el cuello de Aldian.
—Vas a pagar lo que le has hecho —mustió fría y duramente Navara.
—¡Ella morirá!
—No… Dark Thorn… ¡Black Ice!
—Black Storm.
Una luz negra envolvió el cuerpo de Navara, ni Fate ni Nanoha habían visto aquel ataque hasta ahora; antes de que nadie se diera cuenta, Navara se abalanzó sobre la soldado que retenía a Aldian, de las puntas de su tridente salieron disparados miles de cristales de hielo oscuro que impactaron sobre la soldado sin tan siquiera darle tiempo a pestañear, soltó un bronco grito, como si cientos de agujas penetrasen su piel; finalmente su cuerpo cayó al suelo desmadejado. Navara tomó en sus brazos a Aldian, evitando que se lastimara más la pierna herida.
—Gracias —mustió la sargento.
—De nada —sonrió Navara—. Ahora debemos…
—Bájame, Nav.
—¿Qué? Tenemos que irnos de aquí, el enemigo está apunto de llegar.
—Navara tiene razón —dijo Nanoha.
—Lo sé, pero con la rodilla así no puedo seguir. Tenéis que dejarme aquí.
—¿Qué estás diciendo? —La sonrisa había desaparecido del rostro de la especialista—. Puedes intentar volar al menos.
—Apenas si me puedo mover.
—Yo te llevaré.
—No digas tonterías, Nav, sabes también como yo que sólo sería una carga y un estorbo para la misión. No, me quedaré aquí y me encargaré de los soldados que os sigan.
—Pero…
—No hay "peros". Es lo que hay que hacer.
—Aldian, si esos soldados llevan Esquirlas… —apuntó Fate.
—Lo sé, señora. No os preocupéis, aún guardo alguna que otra sorpresa —sonrió en un intento de quitarle gravedad a la situación—. Vamos, Nav, déjame ahí, en la puerta de esa sala.
—Es… Está bien —con los ojos al filo de las lágrimas, Navara depositó a la sargento dónde le había indicado, apoyando su espalda contra el marco de la puerta. Fate le tendió su báculo, quiso decir algo, pero no encontraba las palabras.
—Fate-chan… Aldian va… va a…
—Sí, va a darnos una oportunidad de seguir.
—Pero…
—Lo sé, pero es su decisión, no podemos hacer nada —incluso su voz mental sonó quebrada.
—Vamos, iros ya —les instó Aldian.
—Suerte, sargento —se despidió Fate—. Haremos que esto no sea en vano.
—Aldian… Buena suerte… —Nanoha no sabía qué más decir y, como Navara, las lágrimas ardían en sus ojos.
—Nos vemos luego, Ald —mustió la especialista.
—Seguro. Ey, Nav, ten cuidado con ese piloto de caza, ¿eh? Es un fanfarrón.
—Descuida.
—Y deja de hacer trampas a los dados o no volveré a jugar contigo.
—Sí… —Navara apartó la mirada, apenas podía contener las lágrimas.
—Pateadle el culo a ese Prodiac.
Fue lo último que les dijo antes de aferrar con fuerza su báculo y fijar su mirada en el corredor que dejaban a sus espaldas. Las tres echaron a correr, no miraron atrás porque sabían que si lo hacían volverían a por la sargento, pero no podían hacerlo, por mucho que les doliese aquella decisión, no tenían más remedio que seguir adelante dejándola allí; todo soldado, todo mago de combate sabe que en el campo de batalla siempre baila con la muerte.
—Ya sólo estamos tú y yo, Bright Eye.
—Yes, master.
—Lamento que ya no podemos seguir divirtiéndonos juntos.
—Don´t worry, master. It has been a great time.
—Gracias, Bright Eye. Bien, preparémonos, ya puedo oírles acercándose. Vamos a recibirlos cómo merecen.
—Yes, master, this one will be our great moment.
Nanoha, Fate y Navara alcanzaban las escaleras del patio interior, cuando escucharon la fuerte explosión que se propagó por todo el corredor tras ellas. Por un instante miraron hacia atrás, una columna de llamas ardía extendiéndose lentamente por el pasillo, sin embargo el techo se calló unos metros más adelante del fuego, bloqueando su visión. No dijeron nada, pues las palabras sobraban, el deseo de venganza prendía chispa de nuevo en sus corazones, no dejarían que el sacrificio de Aldian fuese en vano y cayese en el olvido.
Comenzaron a subir por aquella vieja escalera que crujía bajo su peso. Mas la ascensión no iba a resultarles fácil, desde algún punto por encima de ellas empezaron a dispararles, tuvieron que refugiarse en la rotonda de la segunda planta, mientras localizaban a los tiradores. Sin embargo, los disparos cesaron unos minutos después.
—Hemos pensado que no os vendría mal una mano.
—Sikes.
—El mismo, teniente. Estamos en el tercer nivel, desde aquí todo parece despejado, seguramente Ledri y sus chicos siguen montando jaleo por la planta baja y la explosión de hace un momento les habrá inquietado bastante. Es probable que no encontremos más enemigos hasta la quinta planta. Este sitio es muy grande y dudo que tengan los suficientes hombres para cubrirlo entero, sobre todo con la que se está montando fuera.
—¿Se sabe cómo va todo allí? —le preguntó Fate.
—Caótico —rió Nalo—. El Capitán se comunicó con el cabo hace un rato, nuestra gente ha reducido a chatarra la mayoría de sus cañones y algunos enemigos intentan huir hacia la zona exterior de la ciudad, no saben que no podrán cruzar la barrera. Sin embargo, aún quedan numerosos soldados dispuestos a luchar hasta las últimas consecuencias y están vendiendo cara su piel. Capturar a su comandante sin duda les hará perder los ánimos.
—Muy bien, entonces sigamos y acabemos con esto.
—Esa es la filosofía, señora.
Tras cortar la comunicación volvieron a la escalera y continuaron hacia la última planta. Tuvieron que volver a detenerse antes de alcanzar el último tramo de peldaños, varios soldados enemigos las esperaban al final de éstas, los subfusiles apuntando al único lugar por el que podían pasar.
—Parece que no nos lo pondrán fácil —les llegó la voz de Sikes, seguramente el grupo del cabo había topado con el mismo problema que ellas.
—Me pregunto ¿qué haréis ahora, magos de la TSAB? —Les habló una voz desconocida que parecía provenir de algún sistema de megafonía—. Habéis llegado muy lejos, pero ¿podréis pasar esta última puerta? ¿Estáis dispuestos a hacer más sacrificios para alcanzarme?
—Prodiac —musitó Fate, Nanoha y Navara asintieron a su lado; aquel no podía ser otro que el comandante enemigo, que de alguna forma sabía dónde se encontraban en aquel momento.
—En cualquier caso, esas escaleras serán vuestra tumba.
Las tres se miraron alarmadas y entonces oyeron cómo varios objetos metálicos caían golpeando los escalones en su dirección. Click, click, click…
—¡Corred! —gritó Fate y las tres se lanzaron escaleras abajo en un intento de huir de la muerte que caía hacia ellas; si aquellas granadas tenían incrustadas Esquirlas sería su final.
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Nota de la Autora: Ha costado pero ya está aquí la actualización (lo mismo algunos me queréis matar por ese final xD). Este capítulo se me había atascado cosa mala, pero por fin está hecho ^^. Esperemos que el siguiente no tarde tanto ;)
