Capítulo 13º.- Vuelta a casa

El sonido ensordecedor de la explosión aún golpeaba sus oídos cuando aparecieron en la sala de teleportación del Ice Breaker XV; todos cayeron en diferentes posturas, los heridos dejaron escapar quejidos de dolor al chocar contra el suelo. Los operadores de la sala llamaron rápidamente al personal médico de la nave, para que viniera a hacerse cargo de aquellos que presentaban mayor gravedad; ni Navara ni Vassan eran capaces de ponerse en pie, aunque Yuan trataba ya de aliviar los dolores que las balas con Esquirlas alojadas en sus piernas les producían.

Fate y Nanoha se levantaron, el cuerpo inconsciente de Prodiac yacía en el suelo ahí donde la Enforcer lo había dejado caer sin ningún tipo de miramiento; un par de soldados aparecieron en ese momento para esposarlo y llevárselo de allí, por el momento lo encerrarían en las celdas de la bodega.

—¿Cómo está tu espalda, Fate? —le preguntó Nanoha.

—No te voy a mentir, duele —el golpe de la aparatosa teleportación no había hecho más que incrementar el dolor que sentía.

—Vamos, te acompañaré a la enfermería. Raising Heart, mode release —la barrier jacket fue sustituida por el uniforme de campo con el que había bajado al planeta—. ¿No liberas la tuya? —preguntó mientras se encaminaban a la enfermería por los corredores de la nave, donde la tripulación iba de un lado a otro velozmente cumpliendo las órdenes que se les habían encomendado.

—Mmm… me da miedo.

—¿Miedo? —la miró entre preocupada y confusa.

—Sí, creo que si cambió la barrier jacket, en el momento en que la camiseta me toque la espalda voy a ver las estrellas, prefiero esperar y hacerlo en la enfermería, allí al menos podrán darme algo para el dolor. Y si me desmayo seguro que estoy en una camilla.

—No bromees con eso. Venga, démonos prisa entonces.

Nanoha, con sus heridas menores ya tratadas, aguardaba en el pasillo frente a la enfermería a que terminasen de hacerle las curas a Fate; abrió una ventana de comunicación con el Asura, sabía que Chrono estaría muy ocupado con la evaluación de los recientes acontecimientos y el resultado de la batalla, así que a quién llamó fue a Hayate, además, quería asegurarse de que la dueña del Libro del Cielo Nocturno y sus guardianes se encontraban bien.

—Ah, Nanoha-chan, me alegro de verte —dijo la castaña nada más establecerse la comunicación—. Por un momento temimos que esa explosión os hubiese alcanzado.

—Estuvo cerca.

—¿Y Fate-chan?

—Sufrió algunas heridas en la espalda, ahora mismo la están atendiendo. No es nada grave.

—Uff —oyó suspirar a su amiga—. Es un alivio. ¿Nanoha? —inquirió Hayate al ver la expresión angustiada de su cara.

—Hemos perdido a algunos amigos allí abajo —contestó la pelirroja sintiendo las lágrimas en los ojos—. Algunos dieron su vida a cambio de las nuestras… Es difícil de asimilar.

—Lo siento, Nanoha, ojalá hubiésemos podido ir a ayudaros.

—Mmm… Está bien Hayate-chan, vosotros también habéis tenido lo vuestro. ¿Cómo estáis?

—Bien. Las bases que tomamos no contaban con una guardia muy numerosa, aunque nos pusieron las cosas complicadas; fue frustrante no poder usar la magia libremente, había demasiadas Esquirlas allí como para reducir Areuda a la nada si cometíamos el más mínimo error. Afortunadamente, el estilo belka viene bien para situaciones como ésta, donde el cuerpo a cuerpo es tan decisivo. Signum, Vita y Zafira fueron los que llevaron el mayor peso del liderazgo en la batalla, Shamal y yo nos limitamos a apoyarlos desde el aire.

—Con todo, no debió resultar fácil.

—No, también perdimos a algunos hombres y otros resultaron heridos, pero al final, conseguimos evitar un daño mayor. Eso es lo que importa.

—Sí.

—Nanoha… —en ese momento una segunda ventana de comunicación se abrió frente a ella.

—Chrono-kun.

—Necesito pedirte un favor. Quiero que Prodiac sea trasladado al Asura, podrías decírselo a Fate, que ella se encargue.

—Pero Fate-chan está herida. Nada grave —se apresuró a decir al ver cómo el rostro de Chrono palidecía.

—Entonces me comunicaré con Demy para que otro de sus hombres…

—Está bien, Chrono, yo me encargo.

—Fate-chan… —Nanoha se sorprendió al encontrársela frente a ella, no la había visto salir de la enfermería, vestía ya el uniforme de campo y traía en la mano la guerrera, por lo que podían verse varias vendas y gasas cubriendo sus brazos.

—¿Estás segura? ¿Te encuentras bien para ello? —inquirió Chrono.

—Sí.

—Fate-chan, lograrás que Nanoha-chan se enfade contigo —bromeó Hayate.

—Estoy bien, de verdad —le dijo la rubia a la Instructora que la miraba con expresión preocupada.

—De acuerdo, pero en cuanto regreses del Asura no te vas a mover del cuarto.

—No es un mal castigo, ¿eh?, Fate-chan.

—Ehem… —carraspeó Chrono—. Avisaré al capitán para que prepare el traslado.

—Bien. Nos vemos ahora —la ventana de Chrono se cerró.

—Bueno, chicas, yo también os dejo, tengo que empezar a escribir un largo informe sobre todo esto —dijo Hayate.

—Ugh… Nosotras también tendremos que hacerlo —se lamentó Nanoha.

—Siempre puedes pedirle a Fate-chan que escriba el tuyo mientras está convaleciente, seguro que se te ocurre algo para agradecérselo cuando sus heridas estén curadas —comentó la castaña divertida guiñándoles un ojo.

—¡Hayate! —exclamaron ambas con las mejillas ruborizadas.

—Jaja, no es mi culpa que penséis mal. En fin, nos vemos.

La comunicación se cortó y Nanoha y Fate se quedaron mirándose la una a la otra durante unos segundos.

—Estamos de vuelta —dijo la Enforcer al tiempo que acariciaba la mejilla de la pelirroja.

—Sí, estamos de vuelta —y Nanoha besó la palma de su mano.

El regreso victorioso a las astronaves tuvo un sabor agridulce para todos ellos, habían ganado, derrotado al enemigo, pero también era verdad que habían perdido allí a camaradas y amigos, era el amargo precio que toda guerra se cobra. Prodiac fue confinado en una de las celdas del Asura, sería interrogado en la Oficina Principal para llegar al fondo de sus motivaciones y conocer más sobre su relación con las Esquirlas y el conflicto que había asolado Areuda. Un par de cruceros, aquellos cuya tripulación había sufrido menos bajas, se quedaron orbitando sobre el planeta para asegurar que ninguna nave enemiga lo abandonaba con intención de cobrar venganza. En tierra no había quedado ni un solo mago, aunque se aseguraron de que la población civil que tuvieron que teleportar de la capital se encontraba todo lo bien que podía estar en aquel lugar.

—¿Ya está? ¿Nos vamos y les dejamos así? —Echada en su litera, Fate recordaba la conversación que había mantenido con su hermano cuando fue a entregar a Prodiac.

—Entiendo lo que dices…

—Chrono, esta gente mal vive en ese mundo devastado, es verdad que la TSAB no tuvo nada que ver con la guerra que lo asoló hace años, pero ahora no podemos ignorar la situación en la que se encuentran. Además, no sabemos si habrá más Esquirlas allí abajo. Yéndonos así siento que de alguna forma le damos la razón a las palabras de Prodiac.

—Estoy de acuerdo contigo —sonrió Chrono—. Por eso he solicitado una reunión con los altos mandos para tratar sobre la situación de Areuda, haré todo lo que esté en mi mano para que la Administración tome responsabilidad sobre este mundo. Tal vez podamos aplacar el odio de su gente y si no, al menos darles la ayuda que necesitan. Y, como has dicho, el tema de las Esquirlas no está cerrado, siguen siendo una peligrosa Lost Logia cuya fuente casi podemos determinar que es Areuda. Procuraremos que no vuelvan a caer en el olvido.

—Sabía que podía contar contigo, onii-chan.

—¡Fate! —las mejillas del almirante se ruborizaron, sobre todo al escuchar la risa de su hermana.

Después de aquella conversación, la Enforcer había vuelto al Ice Breaker, donde Nanoha la había literalmente obligado a quedarse en cama para que las heridas de su espalda terminasen de sanar, ya que uno de los médicos de abordo le recomendó que descansara para ello, puesto que algunos de los cortes habían sido bastante profundos; tenía que reconocer que a veces, cuando hacía determinados movimientos sentía molestias. Y por eso se encontraba ahora en su cuarto sin prácticamente nada que hacer, estaban de camino a casa, así que ahora sí podían tomarse las cosas con calma.

Se giró al oír la puerta abrirse, era Nanoha, la pelirroja volvía de su guardia, al no haber sufrido ninguna herida de gravedad, su incorporación al trabajo en la nave fue inmediato, a penas si pudo descansar un día completo antes de volver a tener guardias asignadas, no es que fuera el trabajo más agotador del mundo, pero Fate sabía lo mucho que se aburría en aquellos turnos.

—Creía que estarías escribiendo tu informe —comentó la pelirroja sentándose en el borde la cama y exhalando un largo suspiro.

—No me apetecía mucho ponerme con él todavía.

—¿Tú vagueando? —sonrió divertida.

—Hm.

—Creo que me apunto —se tumbó junto a ella, utilizando su pecho de almohada.

—Se te va a arrugar el uniforme —señaló pasando un brazo por su espalda.

—Podré vivir con ello. He estado en la enfermería.

—¿Cómo están?

—Bien. Navara y Vassan saldrán pronto, aunque tendrán que usar muletas unos días. Me han dicho que mañana vayamos al hangar de cazas.

—¿Tienes idea de para qué?

—La tripulación va a oficiar una especie de despedida a los amigos caídos, ya que no se pudieron recuperar sus cuerpos, dicen que es lo menos que pueden hacer.

—Entiendo —Fate se percató de la sombra que apagaba el brillo de los de Nanoha—. ¿Cómo estás tú? —tomó su mano en la suya.

—Creo que aún no he terminado de asimilar toro lo ocurrido, nunca hasta ahora había visto morir a tanta gente… Y pensar que tú has pasado por esto tantas veces —se abrazó más a ella—. Pero habrá valido la pena si con esto hemos salvado otras vidas y al final el Bureau se hace cargo de la situación en Areuda.

—Confío en que Chrono les convencerá.

—Aun así, cuando cierro los ojos todavía veo sus rostros…

—Acabará pasando —depositó un suave beso en su frente.

Durante unos minutos permanecieron en silencio, hasta que Nanoha retomó la palabra.

—Al final tenías razón.

—¿En qué?

—Cuando dijiste la primera vez que estuvimos en esta nave que este caso tampoco resultaría fácil, no, habiendo Lost Logia de por medio. Al final ha resultado tan dramático como otras veces, quizás más.

—Ojalá no hubiese tenido razón. Pero —dijo palmeándole suavemente el hombro— no pensemos más en ello, es hora de mirar hacia delante, la vida sigue y en unos días estaremos de vuelta en Uminari con nuestros amigos, volveremos a clase y tendremos que aguantar las bromas de Arisa y Hayate. Aunque espero que Arisa y Suzuka nos hayan cogido buenas notas, va a ser duro ponerse al día después de tantas semanas.

—Bastante —torció el gesto Nanoha—. Al menos los exámenes aún están lejos.

—Sabes —una sonrisa traviesa asomó a sus labios—, estaba pensando que será suficiente con que Arisa y Suzuka nos dejen sus notas, no hará falta que se queden con nosotras para explicárnoslas.

—Si nos quedamos solas no sé por qué dudo que vayamos a avanzar mucho trabajo. —Las risas de ambas llenaron el cuarto.

Al día siguiente toda la tripulación del destructor interdimensional Ice Breaker XV se encontraba reunida en el hangar de cazas, todos vestían sus uniformes de gala y escuchaban en respetuoso silencio las palabras de su capitán, que había comenzado su discurso nombrado a todos y cada uno de sus hombres que habían muerto en Areuda.

—Ninguno de ellos dudó en arriesgar su vida por defender aquello en lo que creía, por mantener su honor como soldados y miembros de la TSAB, por proteger el futuro de los peligros que las Lost Logias traen consigo. Lucharon con arrojo y valentía, muchos dieron sus vidas a cambio de salvar la de otro compañero, por eso digo, todos ellos nacieron hombres y murieron siendo héroes. Honraremos sus memorias y recordaremos sus nombres.

"Que los caídos en Areuda descansen en paz, que su espíritu encuentre la senda brillante que les habrá de llevar a un lugar mejor.

—¡Que descansen en paz! —repitieron todos como una sola voz.

Demy se cuadró y saludó marcialmente, gesto que fue repetido por todos los presentes. Nanoha y Fate sintieron en aquel momento la verdadera unión que existía entre los hombres y mujeres de aquella nave, la pérdida de aquellos compañeros era un peso que todos compartían, una pena que todos sentían y que juntos acabarían superando.

Días más tarde, la flotilla arribaba al espacio-puerto de la Oficina Principal, todos fueron recibidos entre muestras de respeto y orgullo, un cálida bienvenida que les decía que por fin estaban de vuelta. Todos los soldados que habían participado en la batalla de Areuda fueron recompensados con varios días de permiso y algunos incluso fueron promocionados un o dos rangos por sus logros en el combate; tal fue el caso de Sikes, que ascendió a Sargento, de Vassan, que fue nombrado especialista y de Ledri y Navara, que ganaron ambos sus galones de cabo. Nalo, Mara y Aldian fueron ascendidos tres rangos cada uno a título póstumo en reconocimiento a su muerte en acto de servicio. Y Nanoha fue promocionada a teniente primera.

Fate, Nanoha y Hayate pasaron un día más en la Oficina Principal antes de emprender el camino de regreso a casa; tenían que presentar sus informes a sus mandos y además, las dos primeras querían despedirse de los amigos hechos a bordo del destructor y con los que tantas cosas en tan poco tiempo habían vivido. Estaban reunidos en uno de los patios internos del complejo, todos parecían recuperados por fin de sus heridas y se les veía expectantes por comenzar aquellos ansiados días de permiso.

—Creo que volveré a Mid-Childa, pasaré unos días en casa o a mi madre le dará algo si llega a enterarse por otros de que me hirieron en esta misión —les contó Navara, la maga del tridente podía andar prácticamente sin cojear ya.

—Mmm… yo había pensado en dedicarle más tiempo al Shadow Falcon, tal vez podría terminarlo antes de volver a salir —comentó Vassan pensativo, apoyado en sus muletas.

—¿En serio piensas pasar tu permiso en el Ice Breaker? —preguntó divertido Ledri.

—Bueno, no es como si pudiera sacar el caza del hangar y trasladarlo así como así —se defendió el joven.

—¿Y tú, Ledri? —preguntó Fate.

—Pienso irme a un buen hotel que conozco en uno de los Mundos Administrados, me voy a tomar unas más que merecidas vacaciones.

—Yo pienso hacer lo mismo —sonrió Sikes—. No voy a volver a pisar la nave hasta que sea necesario.

—¿Y qué haréis vosotras? —inquirió Navara.

Fate y Nanoha intercambiaron una mirada y contestaron al unísono.

—Ir a clase y estudiar.

Por unos segundos nadie dijo nada, hasta que los soldados rompieron a reír en sonoras carcajadas.

—Es verdad, aún sois estudiantes —señaló Sikes divertido—. Con todo lo que ha pasado y lo que os hemos visto a hacer, se nos había olvidado lo jóvenes que sois.

Las mejillas de ambas se sonrojaron.

—Así que nada de vacaciones para vosotras, ¿eh? —comentó Ledri.

—Eso parece —suspiró Nanoha.

—¡Nanoha-chan! ¡Fate-chan! —Hayate las llamaba desde uno de los extremos del patio.

—Creo que tenéis que iros ya —apuntó Sikes—. Ha sido un honor servir bajo vuestro mando. Espero que alguna vez volvamos a coincidir.

—Os echaremos de menos en la nave, sobre todo vuestra forma de parar peleas entre la tripulación —bromeó Ledri.

—Ya sabes, Testarossa, cuando termine de reparar ese viejo caza tendrás que dejar que te de una vuelta.

—Cuenta con ello, Vassan.

—Y teniente, nunca había conocido a nadie a quién le gustase tanto hacer volar cosas.

—Ah… —Nanoha sonrió avergonzada.

—He aprendido mucho luchando a vuestro lado —les dijo Navara—, como ha dicho Sikes, ha sido uno honor servir bajo el mando de dos de las Ases de Ases.

—Para nosotras también ha sido un honor luchar con vosotros.

—Fate-chan habla por las dos. Os echaremos de menos. Ojalá volvamos a encontrarnos en el futuro.

Tras el intercambio de buenos deseos y otras palabras de despedida, Nanoha y Fate se reunieron con Hayate, antes de introducirse en uno de los pasillos que llevaban a la espacio-puerto, se giraron para saludar con la mano y una sonrisa a los amigos a los que decían adiós, deseando de todo corazón que las cosas les fueran bien, que volviesen sanos y salvos de las misiones que el destino les deparara.

—Por fin volvemos a casa —dijo Hayate al subir en el crucero que las llevaría hasta la Tierra, donde sus guardianes ya la esperaban.

—Sí —asintió Nanoha.

—Estaba pensando que si llegamos a una hora razonable, podrías invitarnos a una de esas deliciosas tartas que hacéis en el Midoriya —sugirió Hayate.

—No es mala idea, ¿ne, Fate-chan?

—Me parece genial.

Las tres rieron, las Esquirlas y lo que habían vivido en Areuda poco a poco empezaba a formar parte de sus recuerdos, aunque ninguna olvidaría jamás los rostros de aquellos que habían muerto por defender sus vidas y la paz del Mar Dimensional.