El camino para ser una heroína

La vida puede ser una mierda

Había sido todo bastante fácil, como coser y cantar (¿así decía el dicho? No que fuesen muy fáciles ambas cosas, pero por ahí iba la idea).

Hacer dúo con Kaminari no sólo había sido desafiante en encontrar puntos en común y una nueva forma de lucha -eso de aplicar la gravedad en sí misma y ser capaz de conducir la electricidad de su compañero mientras no hiciera tierra había sido una de las técnicas más alabadas por Present Mic-, sino que además había sido divertido.

Estuvo una semana en la felicidad de saber que era capaz de hacer cosas nuevas y de que probablemente tenía la capacidad suficiente para adaptarse al estilo de lucha de cualquiera siempre que entre ellos hubiese la confianza suficiente entre sus habilidades; al menos eso era lo que Midnight le había dicho.

Había sido una semana excelente: EraserHead incluso la había alabado por encontrar una forma en que logró trabajar junto con Mineta (y controlar sus comentarios sexuales) y le había dicho que si seguía así quizá encontraría algo más a qué dedicarse en el futuro aparte de especializarse en rescates.

Todo había sido maravilloso.

Hasta que llegó el viernes (porque estaba claro que en su vida los viernes nuncajamásdelosjamases serían normales):

- Desde el lunes comenzarán a hacer entrenamientos de pareja con quien ustedes quieran, así que pónganse de acuerdo con alguien afín -fue lo que soltó el hombre al terminar con la clase del día, iniciando la conmoción en el grupo de estudiantes-. No pueden repetirse con los que trabajaron esta semana.

Miró rápidamente a sus amigos quienes le dedicaron una sonrisa, sin embargo, no pudo acercarse a conversar con ellos debido al movimiento que estaban teniendo sus compañeros para ponerse de acuerdo con quién querrían hacer dupla o qué harían durante el fin de semana. A Ochako no le quedó más remedio que tomar sus cosas para salir del salón y esperar a llegar a los dormitorios para conversar con ellos; sabía que sería una decisión complicada considerando que en el grupo eran cinco, así que uno de ellos tendría que buscar a otra persona con quién hacer dupla: en ningún momento esperó que fuese ella a quien dejarían de lado… y menos por las razones que escuchó.


- Repítelo -murmuró Jirō a una deprimida Ochako mientras buscaba algo en su reproductor de música.

- Ninguno de ellos quiere hacer equipo conmigo -respondió la castaña sin mirar a su compañera.

- ¿Y el problema es? -inquirió.

- Que esperaba que alguno de ellos quisiera hacer equipo conmigo… -murmuró la chica.

- Pero por las observaciones que anteriormente Aizawa-sensei nos hizo, sabes que no es apropiado que hagas equipo con aquellos que tienen ataques de corta distancia -Ochako asintió-, ¿entonces? ¿Qué es lo que te tiene así?

- Sus comentarios -Jirō inspiró lo más hondo que pudo.

- ¿Los escuchaste hablar sin que ellos supieras que estabas ahí? -Otro asentimiento por parte de Uraraka-, últimamente se te está haciendo común hacer eso -bromeó la chica-. ¿Qué oíste?

Ochako se revolvió entre inquieta y angustiada en el piso mientras Jirō hacía que su grupo favorito de ska comenzara a sonar de fondo; antes de que la castaña pudiese decir algo se escucharon un par de golpes en la puerta del dormitorio.

- ¿Qué hacen aquí? -Preguntó la portadora del earphone jack al ver a Kōda, Ojirō y Tōru en la puerta.

Venimos al rescate. Interpretó la chica de las señas que hizo el más tímido del grupo.

- ¿Al rescate de qué? -Se preguntó la chica, pero no insistió cuando vio a Tōru sentarse al lado de Uraraka y envolverla en un abrazo-. ¿Cómo…?

- Estábamos ahí cuando ellos estaban hablando, vimos cómo Uraraka-san salió de ahí decaída sin decir nada -respondió a la pregunta sin formular Ojirō abriendo un paquete de chucherías para compartir.

- Ah -murmuró la chica tomando asiento al lado de Kōda mientras acariciaba las orejas del pequeño conejo que el chico había traído- ¿me van a contar qué es lo tan famoso que escucharon o qué? Porque aún no entiendo por qué está tan deprimida si sólo me dice eso de "es que no quieren hacer equipo conmigo" como una niña caprichosa.

- Pues… -comenzó a murmurar Uraraka, pero Tōru apretó un poco más su abrazo a la chica para que guardara silencio y comenzó a narrar.


- No creo que sea conveniente -murmuró Todoroki mientras tomaba asiento al lado de Tsuyu en el sillón y le alcanzaba una taza de té-. Sería mi primera vez trabajando con Tsuyu-san… preferiría trabajar con Iida-kun o contigo -le dio una mirada directa a Midoriya y sonreía al ver que éste se quemaba con el primer sorbo de té que dio.

- Pero tanto Iida-kun como tú pueden hacer movimientos de larga distancia… al menos para Iida-kun es fácil porque es rápido -respondió Deku-, no sería bueno que estuvieran juntos…

- En mi caso no hay problema con ninguno de ustedes… aunque quizá con Uraraka-san sería más difícil trabajar -murmuró Iida acomodándose frente a los chicos-. Tiene buenas maniobras de lucha, pero su individualidad es contraproducente aún.

- ¡Pero Uraraka-san es muy fuerte! -Exclamó Deku.

- No creo que esté diciendo lo contrario -interrumpió Todoroki-, pero creo que ninguno de nosotros sabe bien cómo trabajar con ella-. Deku iba a responder a su comentario, pero Iida fue más rápido.

- Nos preocupamos mucho cuando usa su individualidad, al menos en mi caso siempre prefiero mantenerla protegida y que no deba usarlo… me complica verla mareada… parece demasiado frágil-. Deku soltó un suspiro.

- Eso sí… tiendo siempre a hacer todo el trabajo para que ella no se vaya a enfermar usando su anti-gravedad.

- Yo no tengo problema con eso -respondió Tsuyu-, pero ambas trabajamos a corta distancia y es obvio que Aizawa-sensei nos va a evaluar usando lo aprendido esta semana.

- En mi caso, nunca he trabajado de cerca con ella… no sabría qué ventajas o desventajas tendré -respondió Todoroki- y no tenemos tiempo suficiente para averiguarlo-. El resto de los presentes asintió con la cabeza.


- ¿Y eso fue todo? -Preguntó Jirō con un gesto de sorpresa-, no veo que sea un gran problema… lo estaban viendo fríamente y, al final, eso es lo que hicimos todos… por algo ninguno de nosotros ha decidido aún con quién trabajará… por muy buenos amigos que tengamos.

- Lo sé -murmuró Ochako- y yo tampoco esperaba que ellos fuesen a ser mis compañeros -Ojirō le dedicó una mirada suspicaz-. Es decir, al inicio sí tuve ese impulso, pero luego lo analicé y tampoco es que fuese bueno hacer grupo con alguno de ellos...

- Midoriya-kun y Tsuyu-chan están totalmente fuera, pero ¿y los otros dos?

- Es lo que decía Todoroki-kun: no he trabajado con él y no tenemos tiempo para aprender, mientras que Iida-kun… -De pronto Ochako se vio más deprimida de lo que la habían visto en la conversación- soy un problema para él.

- Se preocupa mucho por ti, esa es su única razón.

- Es porque soy una inútil usando mi individualidad -refutó la castaña.

- Si fuese por eso, varios de nosotros lo somos -dijo en voz baja Kōda dándole una sonrisa de disculpa a la chica.

- Es mejor que ahora nos sintamos así -comentó la chica invisible-, al menos ahora podemos buscar una manera de remediarlo.

- Lo sé -respondió Ochako separándose del abrazo de su compañera y tomando el vaso de zumo que Ojirō le ofrecía. Jirō suspiró y se echó para atrás para acomodarse sobre las piernas de Ochako.

Se quedaron un momento en silencio mientras el sonido acompasado de una trompeta llenaba el ambiente.

- Deberías preguntarle a Bakugō -soltó de pronto Kōda haciendo que todos comenzaran a reír. El chico se rio junto a ellos, sin embargo, algo en sus ojos denotaba seriedad. Ochako lo miró fijamente.

- ¿Crees que diría que sí? -Le preguntaron al unísono cuando se percataron de la mirada que les estaba dando.

- Le gustan los retos -fue su respuesta-, además… le gustará eso de trabajar con la amiga de Midoriya, sería como una provocación -agregó encogiéndose de hombros-. Y buscaría la forma de hacerlo funcionar, sobre todo porque él no ve a Uraraka-san como alguien frágil.

Ojirō alcanzó a afirmar a la dueña del dormitorio antes de que Ochako saliera corriendo del cuarto.

- ¡Oi, cara redonda! ¡Te estaba buscando!

¡BINGO!

No todo podía ser tan malo.

Aún así sus músculos tuvieron un espasmo involuntario, recuerdo del último enfrentamiento que la chica había tenido con el rubio.

- Muévete que tenemos que practicar para la próxima semana.

- ¿Uh?

- Vas a ser mi compañera -le soltó, tomando su muñeca y arrastrándola hacia uno de los sectores de entrenamiento.

Si en eso estaban en sintonía, quizá la sugerencia de Kōda no fuese errada. Sonrió al ver la cara de sorpresa de Todoroki y Deku cuando los vieron pasar a su lado casi de la mano.