El camino para ser una heroína
Al mal paso
Ya había perdido la cuenta de las veces que había tocado el costado de su cadera y había hecho el mismo espasmo de dolor. Hacía unas horas que Bakugō le había lanzado una pomada para la inflamación de los golpes y desde entonces que se estaba animando para utilizarla, mas el dolor que sentía por la caída que había tenido (habían, en realidad, no podía olvidar que en su afán de una nueva formación, ella y Bakugō habían terminado cayendo desde muy alto) le impedía encontrar el valor suficiente para comenzar a frotar la pomada en su cuerpo.
Intentó acomodar de otra forma la cesta de ropa sucia que llevaba, pero no había sector de su cuerpo que no doliera, así que se resignó a sentir dolor en algún sector. Terminó de bajar las escaleras cuando las voces más familiares para ella llegaron a sus oídos: era obvio que mientras ella se deslomaba trabajando para obtener buenos resultados (no que quisiera realmente, más bien el chico de pésimo carácter que era su compañero la había estado obligando a esas alturas), sus amigos tenían tiempo durante el fin de semana para compartir. Suspiró: mantenía la esperanza de que en algún momento pudiese unírseles.
Les dedicó una mirada de anhelo cuando pasó cerca de ellos. Iida fue el único que reconoció su presencia y le hizo una seña con la mano, invitándola a unirse al grupo que parecía estar divirtiéndose a costa de la reciente pareja que estaba con ellos: podía ver cómo el cabello de Yaomomo sobresalía desde el respaldo del sillón y que la cabeza de ésta se inclinaba un poco hacia donde se encontraba Todoroki; como siempre esbozó una sonrisa. Ciertamente la relación entre ellos no era como podría imaginar la relación de entre cualquiera de sus otros amigos, pero en la semana que llevaban como novios, parecían estar funcionando.
Con los gestos de Iida, Midoriya y Tsuyu voltearon a verla, pero apenas la vieron con la cesta en sus manos prefirieron callar para dejarla hacer sus quehaceres en paz. La castaña se alejó del grupo, más cuidadosa aún de la forma en que caminaba: no fuese a ser que sus amigos se percatasen de sus dolores corporales, prefería evitar la escena de preocupación que tan común se había vuelto sobre su persona.
- Pasan los meses juntos, llega otro invierno y todo es igual -medio cantó/medio musitó cuando ingresó a la lavandería. Sabía que esa era la hora perfecta para llevar a cabo ese tipo de labores porque todos estaban descansando de los entrenamientos matutinos que se autoimponían en sábado.
Intentó inspirar hondo, pero por alguna razón se le estaba haciendo un poco difícil desde la mañana mantener una respiración adecuada, antes de ir a entrenar con Ojirō iría a hacerle una visita a Recovery Girl para solucionar el problema, de lo contrario no podría moverse correctamente por la falta de oxigenación. Se enderezó un poco más para que así el aire llegara más directamente a sus pulmones, sin embargo, debió encogerse rápidamente debido al dolor que sentía.
Definitivamente hoy nos excedimos. Pensó la chica al recordar el entrenamiento al que se habían sometido ella, Kirishima y Bakugō por la mañana. El pelirrojo había insistido tanto en participar con ellos ahora que ya habían sido evaluados por el trabajo en conjunto, que a la chica no le quedó más remedio que ceder a sus peticiones: imposible decirle que no si le había subido al ego una y otra vez diciéndole lo maravillosa que había estado luchando codo a codo con el rubio.
De haber sabido que iba a terminar así de molida en una lucha de todos contra todos habría pensado en otro tipo de estrategia de entrenamiento: al menos Kirishima no se había contenido y entre los tres habían sido capaces de idear nuevas formas de atacar aprovechando la fortaleza del pelirrojo, la fuerza bruta del rubio y la agilidad innata de Ochako. Kirishima no había parado de hablar acerca de que esperaba que la siguiente actividad se tratase de trabajar en tríos: ya todos verían cómo trabajaban Red Riot, Uravity y elhéroeprontoatenerunnombredecente. Despacio volvió a tomar una postura adecuada y a pasos lentos continuó con la labor de lavar el uniforme de la escuela y el de gimnasia.
Terminar había sido difícil, más por los impedimentos físicos que por la cantidad, sin embargo, sonrió orgullosa cuando la última carga de ropa salió completamente seca: ahora podría ir rumbo a su cuarto, ordenar un poco, quizá descansar unos minutos e ir hacia la enfermería. La falta de aire y los dolores al respirar no se habían disipado y los episodios estaban ocurriendo con mayor frecuencia a medida que pasaba el tiempo.
Caminó nuevamente por la sala de estar rumbo a las escaleras que se dirigían hacia los dormitorios. Pudo ver que algunos de sus amigos seguían ahí: Todoroki estaba sentado en uno de los sillones individuales, mientras que Tsuyu se había acurrucado a un costado de Deku en el sillón grande. Nuevamente, fue Iida quien se percató de la presencia de la chica y rápidamente intentó hacer un gesto para evitar que ella viera la escena entre Froppy y Deku. Los ojos de la castaña se detuvieron un momento en el sonrojo y evidente nerviosismo que el chico presentaba para luego llevarlos hacia el chico de lentes: negó con la cabeza y le dio una breve sonrisa.
- ¿Terminaste? -Fue la pregunta que le dio el hombre, llamando la atención de los otros tres presentes.
- Sí, no era mucho lo que había que lavar -respondió la chica con despreocupación, cambiando la forma en que tomaba la cesta.
- ¿Estás bien? -Por supuesto que para el perspicaz Todoroki, el leve gesto de dolor de la chica no pasó desapercibido. Tanto Tsuyu como Midoriya se pusieron de pie para acercarse a ella, pero la chica rápidamente se compuso y comenzó a caminar hacia las escaleras.
- Sí no se preocupen. Iré a dejar esto y vendré a unirme a ustedes -prometió. Rápidamente se regañó mentalmente: tendría que dejar la ida a la enfermería para el lunes ya que dudaba que los domingos la anciana se encontrase en el lugar.
Cambió su rumbo debido al dolor que sentía y caminó con cuidado hacia el ascensor, prefería no arriesgarse a subir la escalera, necesitaba reponerse un poco para la sesión de entrenamiento de la tarde, aunque el solo recuerdo de la cola de su compañero golpeándola la hizo palidecer un poco.
Quizá deba hablar con Ojirō-kun, él entenderá. Pensó la chica mientras esperaba.
Bakugō y Kirishima la habían estado observando mientras duró el intercambio de la chica con su grupo de amigos. Desde que habían terminado el entrenamiento en la mañana que el pelirrojo había estado dando la lata por la preocupación que de pronto había nacido en él debido a los problemas que la chica había presentado luego de haber caído al sector del lago y recibir una explosión directa por parte de Bakugō. Ella no se había quejado en ningún momento, pero para ninguno de ellos habían pasado desapercibidas las dificultades en su respiración y los constantes quejidos que ella intentaba disimular. Habían decidido no decir nada porque sabían que con ellos Uraraka intentaba verse fuerte y ellos la trataban de esa manera, sin embargo, no le habían sacado un ojo de encima.
El ascensor estaba demorando, así que Bakugō decidió ir a molestarla un rato -y ver cómo estaba- cuando de pronto la vio encogerse hasta dejar la cesta que llevaba en sus manos en el piso. El ruido no pasó desapercibido para ninguno de los que estaban presentes en el sector, menos aún cuando la chica se encogió sobre su estómago y cambió su respiración a unas inspiraciones de corta duración.
- Oi -le llamó cuando vio que no cambiaba de posición, sin embargo, no obtuvo ninguna respuesta de parte de ella. Caminó rápido en su dirección.
- ¿Uraraka-san? –Todoroki se había puesto de pie y caminaba hacia ella, seguido de Tsuyu y Midoriya. Apenas llegaron hacia ella, Todoroki le puso una mano sobre la espalda y se agachó a su altura, Tsuyu atinó a recoger la cesta de ropa velozmente, esperando evitarle la vergüenza a su amiga de que los otros vieran su ropa interior.
- Duele -fue lo que les pudo decir, antes de caer desmayada. El chico prodigio del curso alcanzó a tomarla antes de que cayera al piso y sus ojos se endurecieron cuando vieron que los labios de la chica tenían un leve tono azul.
Iida activó su individualidad y salió corriendo hacia la enfermería para avisar a Recovery Girl. Kirishima salió detrás de él rumbo a los dormitorios de los profesores para buscar a Aizawa, Tsuyu se limitó a subir al ascensor y llevar las cosas de su amiga a su cuarto, ya se les uniría pronto. Todoroki salió corriendo con la chica en brazos, mientras que Deku y Bakugō lo seguían
- ¿Los dejaste entrenando solos? -La siempre dulce voz de Recovery Girl se había vuelto realmente tenebrosa al dirigirse a Shōta Aizawa.
- Están en segundo año, pueden cuidarse por sí mismos -le respondió escuetamente.
- ¿Y después de eso no fuiste capaz de ir a revisar su estado de salud? -Volvió a preguntarle, sin prestarle atención a la respuesta anterior. Inconscientemente, los estudiantes que se encontraban en ese lugar comenzaron a agruparse, como si de esa forma la anciana no les fuese a hacer daño.
- Espero que, si algo grave pasa, ellos sean capaces de darse cuenta por sí mismo y no seguir funcionando como si nada.
- ¿Dejaste que una de tus alumnas anduviese con una contractura intercostal durante horas sin percatarte de ello?
- No soy un adivino y ella no le avisó a nadie.
- ¡Por supuesto que no le avisó a nadie si la pobre chica lleva semanas sobre exigiéndose para estar a la altura de sus compañeros! -Exclamó la anciana para luego darse vuelta a mirar a los estudiantes que estaban ahí, incluso Iida y Todoroki temieron por lo que les diría:- Me sorprende lo poco empáticos que lograron ser hacia una de sus compañeras. Por un lado, ustedes no la toman en serio -señaló al sector en donde se encontraban Tsuyu, Iida, Todoroki y Deku-, y ustedes se dedican a exigirle cada vez más sin darle tiempo a reponerse -Bakugō chasqueó su boca y desvió la mirada, pero en los ojos de Kirishima y Ojirō se apreciaba un poco de culpabilidad.
- Ella es lo suficientemente grande para saber cuándo detenerse -agregó Aizawa.
- ¡Cómo si nunca hubieses sido un adolescente! -Volvió a exclamar la mujer- ¡Sabes perfectamente que esta escuela genera estrés en los estudiantes! ¡Acepta de una vez que no le pusiste suficiente atención y que por eso ella llegó a esto!
- ¿Se pondrá bien? -Preguntó Iida alarmado.
- Por supuesto -la anciana suavizó su mirada-, es una lesión fácil de recuperar, pero está tan agotada que lo más probable es que duerma hasta mañana. Es mejor que la dejen descansar -dirigió su mirada directamente hacia Bakugō, Kirishima y Ojirō. Los aludidos asintieron con la cabeza, para luego salir los tres.
- ¿Quieren quedarse un rato más? -Preguntó Tsuyu al ver que su grupo de amigos no se movía.
- Hay algo que aún me incomoda -respondió Todoroki mirando a la mujer a cargo de la enfermería.
- Dime.
- Cuando la traje para acá… creo que algo ocurre con su peso, la sentí muy liviana -respondió el chico. Los ojos de Deku se dirigieron hacia su amiga y se sorprendió al percatarse de que sus pómulos estaban marcados, afectando la forma redonda de su rostro a la que estaban acostumbrados.
- Van a tener que ponerle más ojo -respondió la anciana, bajando su tono de voz, pero volviendo a mirar al maestro, que seguía ahí-, según mis cálculos ha bajado muy rápido de peso… debe estar comiendo poco y mal, sin contar que se está ejercitando demasiado.
Todos guardaron silencio y se dirigieron miradas de preocupación: de un tiempo a esta parte habían estado cada uno tan ensimismados (en el entrenamiento, en los estudios, en sus relaciones amorosas) que la habían terminado por dejar de lado.
- Muévanse -la voz de EraserHead les llegó, más dura de lo normal-, vayan a los dormitorios a sentirse culpables, a ella deben dejarla descansar.
Salieron con una pose de derrota y arrastrando los pies. Cada uno de ellos tenía algún remordimiento en particular.
- Es la primera vez que tienes un curso completo en segundo año -comentó la anciana cuando los chicos salieron-, eso también implica que debes identificar los problemas de tus alumnos.
- No soy su padre.
- Por supuesto que no, pero tus exigencias están afectándoles a un nivel físico -escucharon unos quejidos desde la cama en donde se encontraba Uraraka, pero nada más-, vas a tener que conversar con ella.
Soltó un suspiro cansado y salió del lugar sin responderle. Tendría que tener algo preparado para el día siguiente cuando la chica despertara. Maldiciéndose por ello, sacó su celular y marcó un número.
MS. JOKE
