El camino para ser una heroína
Nocturno
- Las sombras no se ven muy bien en ti.
Sonrió al sentir esa voz profunda y calmada a su espalda. Pronto una figura muy familiar para ella fue a instalarse a su lado en el tejado, al tiempo que posaba sobre sus hombros una manta para cubrirla del frío. Cualquiera podría haber dicho que la noche no era lo suficientemente oscura, sin embargo, la chica sabía perfectamente que lo que el joven decía era más bien una metáfora de su estado de ánimo.
- Tampoco te ves muy glamorosa tiritando de frío -agregó, esta vez con un tono de broma-. ¿Cuándo será el día en que recuerdes en subir más abrigada?
- No tengo necesidad de eso -le respondió-, confío en que siempre vendrás con algo para cubrirme -le respondió con una sonrisa que se hizo más amplia al percatarse de la incomodidad del chico.
Se mantuvieron en silencio por un rato, mirando las estrellas que aparecían en el firmamento esa noche. La luna estaba menguando, pero aún así era capaz de iluminar un poco las inmediaciones de los dormitorios, que se veían perfectamente desde el techo del 2-A. Si bien estaba iniciando el verano, las noches aún eran demasiado frescas y corría una brisa helada que podía enfermar fácilmente a cualquiera, sin embargo, eso no era algo que pudiera impedirle a Uraraka Ochako el disfrutar de uno de sus pasatiempos favoritos; tampoco era algo que fuese a hacer que Tokoyami Fumikage no fuese a disfrutar de una noche relajada en donde el Dark Shadow podía ser manejado sin problemas.
- ¿Cómo te has sentido? -Fue el chico quien rompió el silencio, mientras que de él salía un pequeño Dark Shadow que se permitía buscar cariño en las manos de la joven a su lado.
- ¿De mis heridas o de mis sentimientos? -Le preguntó de vuelta, sin tapujos.
- Ambos.
- Aún me llama la atención que Bakugō no me haya hecho ninguna quemadura después de tanto entrenar con él, pero que un poco de hielo cubriéndome me haya dejado con ese tipo de quemaduras -respondió la chica, mientras señalaba parte de su brazo-. Al menos Recovery Girl dijo que no serían permanentes, tan solo debo seguir aplicándome una crema para ellas.
- ¿Y con lo demás? -La chica soltó un suspiro y el Dark Shadow se movió para envolverla por los hombros, como si fuese una forma de darle ánimos.
- Aún no logro que Todoroki-kun vuelva a hablarme.
- ¿Crees que está enfadado contigo?
- No sé si es enfado o vergüenza -respondió encogiéndose de hombros-. Todoroki-kun no es tan infantil como para no haber pensado en por qué hice lo que hice la noche pasada, pero creo que le apena acercarse a mí debido a esto -señaló nuevamente su brazo herido.
Volvieron a guardar silencio, rememorando lo que había ocurrido durante ese par de días que habían transcurrido desde el ataque al que se habían enfrentado sin buscarlo. Uraraka tan solo había pasado unas horas en la enfermería de la escuela para sanar las heridas provocadas por la rabia que el hijo de Endeavor había descargado sobre ella cuando no le permitió ir detrás de su familia. Mas, después de eso las cosas habían estado densas en los dormitorios: por más que la chica lo había intentado, Todoroki la estaba evitando y ni siquiera Yaomomo había podido intervenir para que las cosas se normalizaran entre ellos.
- ¿Y cuál es la verdadera razón por la que estás tan sombría? -Le preguntó, esta vez mirándola directamente.
- A ti no puedo engañarte, ¿verdad? -Comentó la chica con una sonrisa burlona.
- A ninguno de nosotros -respondió el Dark Shadow fregando su rostro contra el cabello de la chica.
- Hay muchas cosas dando vueltas en mi cabeza…
- ¿Cómo qué?
- Familia, amigos, batallas, daño, decisiones… -comenzó la chica a soltar unas cuantas palabras al azar. El chico con cabeza de ave le dio un asentimiento.
- Y con eso ¿qué?
- Pensaba en cómo cambian las relaciones dependiendo de las decisiones que tomes. Intenté ayudar a calmar la ira de un amigo y terminé con semanas de tratamiento contra las quemaduras y con él sin hablarme.
- Eso es meramente circunstancial, ya verás que se va a arreglar.
- ¡Claro que se va a arreglar! -Exclamó la chica-. El punto es cuando se toman decisiones más importantes…
- Creo que sé por dónde vas…
- ¿Qué llevó al hermano de Todoroki-kun a convertirse en un villano? -Soltó la chica con un poco de exasperación.
- ¿Curiosa?
- Sabes que sí, pero también me pregunto si podría pasar eso con alguno de nosotros…
- Cualquiera puede tomar una mala decisión, incluso en mi caso… soy el más llamado a ese lado -Uraraka negó vehementemente con la cabeza.
- Deja de lado ese tema con Dark Shadow, ustedes nunca podrían ser villanos, no tienen ninguna motivación banal para estar aquí -volvió a soltar un suspiro-. Pero después pienso en mí y en mis motivaciones…
- ¿Te volverías una villana?
- Hay ciertas circunstancias que podrían cambiar a cualquiera, más aún cuando existen razones totalmente superficiales detrás -comentó la chica.
Por tercera vez el silencio se hizo presente entre ellos, ambos meditando sobre las palabras recién dichas por la chica. Un soplo de viento más frío que los anteriores los hizo acercarse un poco más y que la chica le ofreciera con un gesto el compartir la manta que tenía sobre sus hombros. Terminaron abrazados y cubriéndose con ella.
- El poder corrompe -soltó de pronto el hombre.
- ¿Y entonces qué haces para evitarlo?
- No tener tanto poder, supongo.
- Siendo héroes es inevitable.
- No si tienes un perfil bajo -la chica la dio una mirada suspicaz.
- Si no eres conocido, no ganas dinero, Tokoyami-kun.
- Si no eres conocido, no obtienes poder sobre la sociedad.
- ¿No es eso de lo que se trata un poco esto? ¿De que nos alaben algo? ¿De obtener regalías por nuestros estatus?
- Sí -respondió el joven con sinceridad-, pero también hay que jugar con las probabilidades… a más fama, mayor peligro. Piensa en la familia de Todoroki-kun.
- Será por eso All Might no tiene una esposa ni hijos.
- ¿Quieres esas cosas?
- No lo sé… pero sí quiero apoyar a mis padres… y protegerlos.
- A veces creo que por más que les tema, lo mejor será quedarme en las sombras.
- ¿Cómo una medida de protección? -Tokoyami se encogió de hombros ante la pregunta de la castaña.
- He considerado seguir en las sombras…
- ¿Estás diciéndome que estás pensando en ser underground? -Obtuvo un asentimiento por parte del chico- ¿en serio?
- Sí… y por tu línea de pensamiento, quizá debas considerarlo.
- Si me quedo en las sombras pierdo oportunidades.
- Y mantienes a tus seres queridos vivos y alejados de este medio -se sorprendió al ver la que la chica lo miraba con comprensión, normalmente ese tipo de conversaciones solían terminar en debates eternos que sólo concluían cuando Dark Shadow comenzaba a reclamar porque quería irse a descansar.
- ¿Crees que por eso Aizawa sensei adoptó a Eri?
- Es el que menos tiene qué perder…
- Todos nosotros podríamos eventualmente perder mucho de seguir en esto, ¿verdad? -el joven asintió.
- Las relaciones humanas son complejas y más aún cuando se tiene este tipo de trabajo… eso puede afectar a tu familia de maneras inimaginables.
Otra vez el silencio entre ellos. Uraraka dejó caer su cabeza sobre el hombro del chico soltando un suspiro, meditando sobre el tema tratado. Otra vez se sentía como el día en que tuvo la entrevista con Aizawa; por alguna razón, las circunstancias constantemente la llevaban a cuestionarse el hecho de ser una heroína reconocida como deseaba y contemplar la posibilidad de quedarse tras bambalinas para proteger a los suyos.
- Creo que me dices todo esto para tener compañía -le soltó de pronto al chico.
- Culpables -fue la respuesta que Tokoyami y Dark Shadow le dieron.
- Van a tener que ponerse de acuerdo con Bakugō-kun y Kirishima-kun, ellos también creen que me tienen.
- ¿No has pensado en que en algún momento a Midoriya-kun e Iida-kun se les pasará el afán protector y verán en ti a una real compañera?
- No quiero ni pensar en eso… ahí sí que no sabré qué hacer.
- Sea como sea… siempre estaré ahí para apoyarte -una sonrisa compartida y un agradecimiento camuflado. Ya vería cómo serían las cosas… aunque ser underground al lado de Tokoyami no sonaba nada mal.
