CAPITÚLO III: LA CRUZ DE LOS RECUERDOS
Había pasado unos minutos desde que se sento al lado de Camus, la joven se encontraba en una situación incómoda ya que era muy evidente que su presencia molestaba a su compañero de viaje que ni por error volteaba a mirarla mucho menos a hablarle solo miraba por la ventana sosteniendo esa pequeña cruz en manos, miraba por todos los lados tratando de evitar mirar a Camus se sentía avergonzada y lamentó haber pedido el asiento pero el viaje era muy largo y no podía quedarse parada todo el camino, se sintió molesta porque ella no había hecho nada malo "Es un gruñón antisocial"… Se decía en mente la joven pero luego miró hacia Camus y no le pareció una mala persona, eso lo supo desde que se acercó a el ya que a pesar de que no quería que ella se sentara a su lado no dijo nada, mucho menos le faltó el respeto como la mayoría de los hombres con los que se ha topado por lo que decidió hablarle.
- Mi nombre es Lhia, ¿cual es el tuyo?... Preguntó la joven con una pequeña sonrisa. Camus ni siquiera volteó estaba quieto y en silencio como si no había escuchado, la sonrisa de Lhia se fue desdibujado.
- Oye, cual es tu nombre?... volvió a preguntar la mujer, a el acuariano volvió a ignorarla.
Lhia se puso roja, avergonzada ya que su intento de arreglar las cosas fracasó, se sintió como una tonta y mucho más incómoda que antes.
- Perdón… no quise molestarlo… Dijo con un tono triste la joven mirando hacia otro lado sonrojada, Camus se dio cuenta de como se sentía la joven, solo era una pregunta simple no perdía nada con responderla.
- Camus… dijo el acuariano, Lhia rápidamente volteó.
-¿Qué?... Pregunto la muchacha
- Mi nombre, me llamo Camus… replicó volteando hacia Lhia.
- Camus?... Que nombre tan raro… dijo sonriendo…. - vivía en el pueblo de donde partió el tren no te había visto por ahí, de donde eres?. Preguntó con curiosidad la joven.
- Vivía cerca del pueblo… respondió
- Que hay en Francia para que vas?... volvió a preguntar
- Yo soy de Francia… respondió Camus con un tono poco agradable…
La joven se dio cuenta de que lo estaba molestando y guardó silencio pero volvió a mirar la Cruz que tenía en su mano y no se aguantó y volvió a preguntar.
- Disculpe pero… Desde que me senté aquí he visto esa Cruz que tienes en tu mano… ¿Puedo?... Pregunto la joven pidiendo la Cruz, Camus lo pensó un poco y se la dio.
- Es bonita y por lo que veo es algo muy especial para ti… dijo Lhia volteando la Cruz en sus manos, Camus no respondió.
- Parece que te la dio alguien muy importante o me equivoco…. Pregunto sonriendo., al oír eso a Camus le invadieron los recuerdos… y si, el dueño de esa Cruz era alguien muy importante, era Hyoga su discípulo mas querido.
[ -"Así el filtro glacial de la Aurora te ha abierto las puertas al otro mundo. Mis esfuerzos han sido vano, tu corazón no ha querido saber nada, y era la muerte lo que te esperaba si hubieras continuado tu odisea. Por eso he decidido ofrecerte un final digno de un príncipe… Es lo menos que puedo hacer ahora por ti es asegurarme que nada vendrá a interrumpir tu reposo eterno. Perdóname caballero de Cristal por haberle quitado la vida a tu discípulo mas fiel y consagrado, pero como tu, su gran humanidad había hecho de el una víctima y nadie puede escapar a su destino. Ahora, nada ni nadie podrá fundir este féretro de hielo eterno, y si tu alma esta ya cerca de tus seres queridos… tu cuerpo se quedara para siempre en el Templo de Libra… Reposa en paz amigo mío, hermano, adiós Hyoga, adiós noble caballero del Cisne. "…
Decía Camus, retirándose de la Casa de Libra derramando lagrimas por el Santo de bronce que yacía en medio de aquel féretro de hielo… ]
- Le pasas algo?... pregunto la joven. Camus volvió en si.
- No se de quien es, lo encontré en el camino… Respondió el caballero sin titubear.
Hyoga se dijo en mente, mirando nuevamente a la ventana
[… - Es un hermoso día, verdad… Camus?... Dijo un hombre vestido con un ropaje sagrado parecido a un Escorpión dorado, era Milo el Santo de Escorpio que descendía de la Cámara del Patriarca.
- Que quería el Patriarca, desde hace semanas ha habido mucho movimiento en el Santuario… Pregunto Camus que estaba parado en la entrada del Templo de Acuario mirando hacia el horizonte.
- Desde que aparecieron esos caballeros de bronce El Patriarca a estado muy alterado, No entiendo porque le preocupa unos caballeros de tan baja categoría, ahora me ordenó destruir la isla Andrómeda y al Santo de Plata que vive ahí, al parecer su alumno es uno de los que se revelaron y planean atacar el Santuario… por lo que sé uno de esos revoltosos es un santo que controla el frio, debe ser uno de tus alumnos, deberías elegir mejor a tus discípulos … respondió Milo con una sonrisa sarcástica.
- Es un tema que no te incumbe, si se atreve a venir al Santuario yo mismo lo mataré… respondió tranquilamente el acuariano.
- Para eso tendrías que bajar hasta la entrada porque no creo que logren pasar por Aries, hay mucha diferencia entre los de bronce y nosotros… respondió Milo.
- La casa de Aries esta vacía Mu se ha negado a obedecer a su Ilustrísima, veo que no estas bien informado, pero tienes razón aunque pasen por Aries no podrán con Aldebarán… respondió Camus.
- Disfruta tu día tengo que ir a cumplir con lo que el Patriarca me ha pedido… Dijo milo bajando las escaleras, Camus lo observó mientras descendía y cuándo ya desapareció de su vista miró al cielo.
"Lo mataré yo mismo… no por revelarse contra el patriarca sino porque no tiene ninguna oportunidad de ganar,… Te he observado Hyoga si has salido vivo de todas esas batallas es gracias a los demás, aún eres débil, no puedes olvidarte de tu madre eso te impide ser un verdadero caballero y esta batalla en contra de Arles será muy dura para ti y tus amigos ya que el no mostrará piedad, no es como Shion que era un hombre de bien, Arles en cambió es despiadado y sus acciones no son muy justas dudo mucho que las haga a petición de Athena"… pensaba cuando fue interrumpido por unos pasos que se oía desde su templo.
- Hola… Camus… decía un Santo Dorado con una rosa en sus manos.
- Afrodita… que haces aquí?... pregunto
- El Patriarca me dijo que acompañe a Milo al parecer el Santo de Plata que esta en la isla Andrómeda es muy fuerte… obviamente no llega a nuestro nivel pero Arles no quiere complicarse, es una falta de respeto ordenarnos matar a santos de baja categoría… respondió con arrogancia el Santo de Piscis.
- Milo acaba de bajar aun lo puedes alcanzar… dijo Camus mirando hacia el cielo.
- Nos vemos luego... dijo Afrodita bajando las escaleras…]
De repente Camus abrió los ojos, vio que ya era de noche se había quedado dormido.
-" Al fin despiertas estabas muy agitado… ¿En que estabas soñando?... preguntó Lhia.
- En nada… Deja de hacer tantas preguntas… dijo Camus en tono poco amigable.
- Disculpe no fue mi intención… dijo algo molesta
- Toma tu Cruz… prosiguió extendiendo la mano pasándole Cruz, Camus lo tomo y se dio la vuelta mientras Lhia cerró los ojos, estaba cansada y se quedó dormida, Camus siguió pensando "Surt, Hyoga" dijo en mente y cerró los ojos.
